Disclaimer: Los personajes y parte de la historia le pertenecen a Stephanie Mayer, con excepcion de Alex Robsten que supongo aún le pertenece a su mamá.

UN PURGATORIO LLAMADO FORKS

Summary:

Estoy segura de tres cosas: uno, acabo de morir en un accidente; dos, no sé porqué presiento que estoy en una pelicula, y tres: en verdad que Edward Cullen es más sexy en la vida (o muerte?)real.


DOS

"Hay cielo en el cielo "

En donde Alejandra descubre que el cielo no es muy diferente a la tierra.

Según yo, después de la muerte no había nada, o probablemente las cosas eran como te las describían en la tele, ya saben: el túnel de luz, los querubines semidesnudos o los difuntos artistas famosos. Pero allí no había luz ni ángeles, solo el canto de las aves que apenas alcanzaba a escuchar conforme mi oído se acostumbraba a los sonidos.

Abrí los ojos, lista para encontrar el paraíso idílico y feliz o (en caso de que Dios nunca me perdonara la vez que le mentí a mi mamá) el infierno lleno de fuego y diablos con látigos. Pero allí no había nada más que un maldito bosque frío y húmedo, verde por donde miraras. Lo recuerdo perfectamente porque mi trasero estaba mojado.

Me senté en aquel lugar y quise llorar. Osea, había muerto sola y ahora estaba en un lugar raro, desconocido. Fue raro porque tuve que mentalizarme para llorar y luego de cinco minutos paré de intentar algo que no sentía. La verdad es que la muerte me pareció tranquila.

- ¿A quién engaño?...- me dije, limpiándome las lagrimas y algún fluido de la nariz.

Hasta ese momento, yo pensaba que el cielo era como una isla tropical con miles de especies animales pacíficos y hermosos, todos cantando una canción estilo Bajo del Mar de la Sirenita, pero no. Alrededor mío había solamente algunos animalillos como roedores e incluso un venado. Me miraban como si fueran inteligentes, tanto que hasta me sentí como Blancanieves.

No sabía si moverme o pedirle que me llevaran con Dios pero creo que lo último hubiera sido muy raro, sobre todo si los animales no hablaban.

Me levanté sacudiéndome la ropa llena de ramas y hojas. Al ver el atuendo que llevaba se me hizo muy extraño, no era algo que yo usara habitualmente pero supuse que en el cielo así eran las cosas. Mi cabello era un desastre horrible, lleno de lodo y estaba segura que de las gracias de los animales que me espiaban también.

Debía ir con Dios o con quien fuera para que me hiciera un juicio o algo así y termináramos con esos problemas post-vida.

Caminé tranquila con los animales detrás de mí, en ese punto casi me atreví a tomar una rama para asustarlos y que se fueran.

No encontré nada hasta que el ruido de la civilización me llamó la atención. Estaba maravillada, hasta con la boca abierta porque en el cielo había personas, edificios y todas esas cosas. Parecía una vida común y corriente, donde la gente vivía como en la tierra.

Pero si alguien quería mi opinión, el cielo era como deprimente: hacía demasiado frío y estaba completamente nublado, además de que el edificio era muy viejo de lejos.

Salí del espesor del bosque, casi asfixiada.

- Mierda. ¡Hay cielo en el cielo!...- dije gritando hacia arriba con los brazos abiertos.

En ese momento me di cuenta de que había autos y ángeles (o personas no sé con exactitud) bajando de ellos. Me observaron como si estuviera loca cuando grité lo del cielo. Eran tan pálidos y en verdad que parecían deprimidos.

- Presiento que todos me van a caer mal…- me dije en voz baja

Uno estacionó su auto muy cerca de donde yo estaba y me miró extrañado.

- ¡Ah!, ¡yaaa!, ¿esto es el purgatorio no?...Por eso las caras largas y todo - le pregunté con una sonrisa pero el antisocial no me contestó.

Genial.

Iba pasar mi transición a la muerte al lado de estas personas tan aburridas o tal vez no eran todos así y ese chico sólo había muerto de estreñimiento. Como sea, tenía que ver quién era el jefe allí, alguien que me dijera cuál era el proceso para descansar en paz.

Respiré tranquila, lista para entrar al mundo burocrático. Para que me dijeran Por esa ventanilla no, en la otra o Esa no era la forma que tenías que llenar.

- Y dime, ¿con quién tengo que ir para reportarme en este tugurio?, soy nueva aquí, ¿sabes?...- le pegué en el hombro al adolescente con barros que no me contestó de nuevo - ¿Eres mudo?...- pregunté molesta.

Además de aburridos, eran mudos y con cara de espanto. ¡No, definitivamente me esperaba una larga eternidad!

- No, es sólo que... ¿estas bien?, tienes ramas en tu cabeza y esos animales te siguieron hasta acá - dijo tímido.

¡Qué exagerado!. ¡Ahora resultaba que uno no podía andar por dónde quisiera con sus animales detrás!

- Sí, esto, bueno...Caí por aquel lugar y no he tenido tiempo de hacer escala en el baño y a los animales, ni los conozco...Ahora, ¿me vas a decir con quién tengo que ir para reportarme?...- me puse insoportable, sacando un poco lo snob de mi interior.

El chico me señaló una oficina cerca del edificio grande y feo.

-Tienes que ir con el director a inscribirte...-

Al parecer el purgatorio era una especie de Club donde tenías que matricularte y todo el rollo. Esperaba que no me pidieran un buen historial de vida, sino, iría al infierno de inmediato. Justo allí recordé un pecado más aunque en verdad yo sólo había ayudado un poco a incendiar la alfombra de mi abuela.

Llegué a la oficina señalada y pude ver a una señora regordeta sentada en un escritorio muy pasado de moda.

- Hola linda... ¿en qué puedo ayudarte?...- me dijo con tono amable.

Juro que parecía la hermana de Susan Boyle.

- He venido a inscribirme...Un chico allá afuera me dijo que debía hacerlo con usted –

- Si, conmigo comienzas el papeleo... ¿eres nueva por acá?-

- Acabo de llegar...Me atropellaron hace poco- mi voz denotó tristeza.

La señora me miro raro.

- Lo siento mucho querida, pero me da gusto verte tan repuesta...ahora, llena esta solicitud con todos tus datos – me entrego una hoja

Había un sillón de cuero falso y allí me senté a escribir lo que la solicitud me pedía. Me chocó el hecho de que todo tenía que ver con la escuela: en cuáles había estado, qué promedio había tenido. Me molestó porque hasta donde yo sabía cuando te morías eso dejaba de importar o al menos eso me había dicho mi madre.

Como sea, casi terminaba de llenarla cuando leí el último párrafo con cuidado:

"Yo (firma) acepto los términos y reglamentos por los cuales esta honorable institución se rige". Leí para mi misma (duh!!)

Me parece justo pensé.

Se veía que el cielo era una institución seria, así que sin dudarlo firmé la solicitud. Aún fascinada por la forma tan derecha en la que se hacían las cosas, miré de reojo el membrete de la hoja.

Tuve que mirar dos veces, algo no estaba bien, incluso tratándose de un lugar tan bizarro como aquel.


Gracias por pasar a leer el capi pasado, espero que este les haya parecido gracioso aunque sea un poco. En el proximo capitulo veremos porque rayos la protagonista este en ese lugar.

Las quiero y gracias de antemano si dejan review...las kiero!!

xoxo