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La historia de Buffy

Buffy contó su historia. No omitió ningún detalle. Mientras relataba, Dawn se estremecía una vez mas; el recuerdo vivido del infierno por el que su hermana y ella habían pasado seguía fresco y latente en su memoria…

La Cazadora empezó relatando los pormenores de aquella, la primera noche en que todo comenzó, cuando los muertos volvieron a la vida y escaparon de sus tumbas. Narró cómo el insólito hecho impactó en ella y sus amigos y como legiones enteras de zombis asolaron Sunnydale.

Con suma precisión, describió sus sentimientos e imaginó el de sus compañeros y cuando su relato extenso llegó a la parte de las perdidas de Giles, Spike, Xander, Willow y Andrew, su voz amenazó con quebrarse.

Aun así, fue digno ver la entereza con la que se sobrepuso y continuo, pasando por aquella dolorosa parte en la cual tuvo que enfrentarse con ellos ya convertidos en muertos vivos, y terminar con sus vidas, para a continuación rescatar a su hermana y huir juntas del condenado pueblo.

-Sunnydale estaba perdido – insistió – Justo después de que dejamos la localidad, el Ejército arrojó un misil con cabeza nuclear y la volaron. Solo quedó un cráter radioactivo.

-Dios… - Ángel se tapó la boca, indignado. Buffy continúo con su relato.

-Huimos con Dawn al desierto, arriba de un jeep militar. No teníamos ni la más remota idea de adonde ir, ni siquiera teníamos provisiones para sobrevivir. En aquel momento, no es que nos importara demasiado. Salíamos del infierno y lo último que queríamos era ponernos a pensar en otra cosa que no fuera escapar… y entonces, ellos nos encontraron.

Por supuesto, no se refería a los zombis sino al Ejército. Buffy contó como fue ese primer contacto en alguna parte del desierto, con un convoy de camiones y humvees, incluso tanques, que se estaban movilizando a áreas afectadas. Hasta varios helicópteros, dijo, acompañaban al numeroso grupo de soldados con el que se toparon de bruces y por sorpresa.

Los militares las detuvieron y se formó una gresca. Buffy peleó con algunos de ellos, demostrando en público y a plena luz del día sus poderes de Cazadora, su fuerza sobrehumana. Aquel hecho llamó inmediatamente la atención de los peces gordos de las Fuerzas Armadas y fue en ese momento en que Rhodes se contactó con ella, sirviendo de mediador del Alto Mando.

Le explicaron que el misil arrojado contra Sunnydale como "medida esterilizadora" había sido un acto de locura genocida del General Voll, el encargado de la unidad del Ejército estacionada en California, quien de forma irracional y sobrepasando la autoridad del Alto Mando y, en ultima instancia del Presidente de la Nación, había dado la orden de utilizarlo…

-Me aseguraron que el responsable de esta catástrofe, el tal Voll, fue puesto tras las rejas y que, cuando todo estuviera más o menos ordenado, lo enjuiciarían. Por supuesto, no soy tonta – Buffy suspiró – No lo han querido decir abiertamente, pero me he enterado de que lo fusilaron en una ejecución sumaria, directamente.

-Vaya. Eso es justicia rápida – dijo Gunn.

-Muchas cosas han cambiado en este tiempo – señaló la Cazadora – Una de ellas es la forma de impartir la Ley y el Orden.

Se hizo un momentáneo silencio. Buffy hizo una pausa para ordenar sus pensamientos. Luego, continúo con el relato de los hechos…

La trasladaron al NORAD, junto con su hermana. Aquí, el Presidente en persona se ocupó del caso. Había oído la historia de su gran fuerza, su destreza en el combate cuerpo a cuerpo. Quería saber de donde procedía aquello.

-Siempre creí que un tipo como el Presidente seria… no sé… como medio distante. No es el caso de Zane. Creo que realmente se preocupó por mí. Quería saber de corazón cómo iban mis cosas…

Ángel no comentó nada en voz alta, pero sintió una punzada de celos cuando Buffy mencionó al Presidente con tanta familiaridad. Era evidente que el trato para con ella debería ser bastante relajado, para llegar a tamaña instancia.

Aquello significaban dos cosas: la primera, que Holden era en verdad un buen tipo y se preocupaba por las personas y la segunda… que sabia usar esta cualidad en beneficio propio.

"Muy astuto", pensó, "Un político hábil, sin duda".

Buffy siguió con su explicación. Le contó a Holden todo, dijo. Su historia de vida, su destino como Cazadora, sus tragedias y batallas personales contra el Mal… etc, etc… El resultado fue que el Presidente quedó muy asombrado. Nunca había visto hasta la fecha y exceptuando la resurrección de los muertos, hecho sobrenatural alguno. Buffy le había abierto de par en par las puertas de un nuevo mundo ante él, con su revelación… un mundo que no conocía y del que ansió saber más.

Le ofreció formar parte de las Fuerzas Armadas. Insistió en que su gran fuerza y destreza para el combate servirían al país…

-Tenemos un enemigo en común, me dijo – contó Buffy – Los zombis. Y me aseguró que si me unía a su cruzada por restaurar el orden y la Civilización, me daría respaldo con todas las fuerzas de las que disponía…

-En pocas palabras, te reclutaron – concluyó Ángel. Ella asintió.

-Pensé en muchas cosas cuando acepté. Una de ellas era en Dawn – le colocó una mano en el hombro a su hermana menor. La chica la abrazó, con cariño – Había pasado por un infierno terrible; mas mortificante que para mí, lo fue para ella. Zane aseguró que cuidaría de ella aquí… que nada le iba a faltar.

-Entiendo.

-¿Cómo no iba a aceptar, si eso significaba darle un futuro? Claro que el futuro que se abría ante todos era oscuro, muy oscuro, pero aqui tendría la posibilidad más importante de todas: vivir.

Buffy enmudeció. Era el fin de su relato.

-Cuando escuché tu voz por la radio, la esperanza renació en mi corazón – dijo luego de un momento – Creo que Rhodes te debe haber contado algo. Yo estaba con él cuando se hizo la transmisión radial. Oírte, después de tanto tiempo y sufrimiento vivido, fue… fue…

Se quedó sin palabras. Ángel la comprendió. A él le pasaba lo mismo.

Se miraron y sintieron que el sentimiento especial que los unía se acrecentaba más a cada instante. Buffy había pasado por el infierno, no tenia dudas… Ángel sabía exactamente lo que era estar en aquel lugar.

-B se emociona muy fácil – dijo Faith, abriendo una lata de cerveza. Lucia, como bien natural era en ella, despreocupada.

-Supongo que tú tienes una historia mejor para contar – le espetó Kate. Le caía mal Faith. Había algo en el tono de su voz… en el porte casi varonil de la muchacha, que le resultaba irritante.

La segunda Cazavampiros le dedicó una mirada fría. Bebió un amplio trago de cerveza y colocó una silla al revés. Se sentó en ella, enfrentando a todos.

Era el turno de contar su historia.