Disclaimer: Los personajes y parte de la historia le pertenecen a Stephenie Meyer, con excepcion de Alex Robsten que supongo aún le pertenece a su mamá.
UN PURGATORIO LLAMADO FORKS
Summary:
Estoy segura de tres cosas: uno, acabo de morir en un accidente; dos, no sé porqué presiento que estoy en una pelicula, y tres: en verdad que Edward Cullen es más sexy en la vida (o muerte?) real.
NUEVE
"El vampiro vegetariano que brilla"
En donde un vampiro hace una promesa.
¿Alguna vez han sentido que todos les miran descaradamente cuando entran a algún lugar?, ¿se han sentido como una especie de celebridad o al menos, como un delicioso bizcocho siendo exhibido en un aparador de una pastelería? Vale, yo nunca en mi vida pasada lo había sentido, de hecho, no disfrutaba tanto de llamar la atención...hasta ahora. No es extraño que media escuela me volteé a ver cada mañana, no pueden creer que yo haya sido algo así como elegida. Y no es para menos, ya que a mi lado, los chicos Cullen entran de forma gloriosa cada mañana al llegar a clases.
—Alex, ¿saldrías conmigo?—me pregunta Tyler Crowley en el pasillo de la escuela.
No lo hace porque guste de mí, sino porque ahora parezco ser popular y todos quieren un poco de esa "fama". Edward me mira, y niega con la cabeza. Hasta él sabe que no es buena idea.
—Piérdete Tyler—le digo, sintiéndome por un momento como una maldita diva.
Cabe mencionar que Alice y Esme obligaron a Edward para que hiciera las paces conmigo y él aceptó. Sus únicas dos condiciones para hacerlo era que yo dejara de pensar cosas sucias sobre él y lo más importante: que no volviera a pensar o a mencionar algo sobre sus orígenes literarios. Obviamente tuve que aceptar sus términos ya que necesitaba un lugar donde vivir y protección, debido a aquella supuesta muerte que Alice había predicho. Milagrosamente, Edward se había hecho cargo de mí y me había salvado de ser arrollada por la van de Tyler Crowley en una ocasión y créanme, no fue tan fantástico como S. Meyer lo había narrado. Tampoco había derivado en un romance entre Edward y yo. Lo único que obtuve de él fue un aburrido sermón sobre la forma correcta de cruzar las calles: ¡Siempre por las franjas blancas, Alex! me repetía él una y otra vez. No había día en que el universo no jugara en mi contra: si bien extrañamente chocaba con un poste, también un agujero extraño aparecía de la nada para que yo cayera en él. No es como si fuera torpe, igual que Bella Swan, sino que alguien o algo me impedía ser yo misma.
Como sea, a pesar de al menos tener a donde llegar a dormir cada día, algo en mí no estaba bien. Lo sabía ya que tremendos dolores de cabeza me agobiaban cada que trataba de recordar mi antigua vida. Realmente apestaba que la migraña me impidiera ver de nuevo el rostro de mi madre o recordar la voz de mi hermana.
—Sé por lo que estás pasando—escuché la voz de Edward.
Era de noche, y había ido por un vaso de leche a la cocina. No podía dormir.
"¿De qué hablas?", pensé, ya que mi boca estaba llena de galletas y leche.
—Yo apenas recuerdo mi vida pasada, y eso, es sumamente frustrante—él bajó su mirada al suelo.
En verdad, me sentí muy mal por él. Es decir, pobre de Edward, tan solo por tantos años y sin ningún recuerdo al cual aferrarse. No hubieron tiempos buenos para él, porque simplemente la mayor parte de su existencia había sido vampiro, uno muy tímido y vegetariano. Un gran desperdicio si me preguntan. No había en su vida aquellas anécdotas de matanzas extremas y orgias con muchas mujeres poseídas por sus encantos vampíricos.
—¡Hey! No soy un vampiro producto de la imaginación de Bram Stocker.
—Lo sé, eres un vampiro producto de la imaginación de una señora religiosa—me detengo—.No, olvida por favor lo que dije. No volveré a mencionar nada de eso.
Mi dolor de cabeza era tan insoportable que ni siquiera tenía ganas de hacerlo rabiar o hacer que me odiara más de lo que ya lo hacía.
—No te odio, si eso es lo que piensas.
—Por Dios, Edward. Deja de leer mi mente, ¿quieres? Eso me hace sentir desnuda, y eso no está bien si no estoy desnuda.
—Es algo involuntario y además, a mi favor debo decir que tus pensamientos son muy ruidosos—él se sentó en una lujosa silla de la cocina de Esme—. Jamás había escuchado pensamientos más ruidosos, bordes y extraños. ¡Es como si tuvieras un ventrílocuo en la cabeza!
"Mira quién lo dice: el vampiro vegetariano que brilla" pensé, tenía más galletas en la boca, pero aún así no me impidió reírme de Edward.
—Para el registro, no escuché ese comentario sarcástico en tu mente.
—Ya, lo siento, ¡pero tú comenzaste! Nadie le dice ventrílocua a mi mente, mucho menos si no sé de qué rayos me hablas—me golpeé la cabeza con la mano, la punzada volvió en aquel instante—Maldita sea, parece que cada que peleo contigo esa punzada regresa y se queda ahí, como un dolor tremendo en el tras…trabajo. Si, trabajo.
—¿Qué dijiste? No te escuché—preguntó Edward, con esa expresión de cuando leía los pensamientos, o cuando Alice tenía una visión.
—Dije trabajo. La palabra trasero jamás cruzó mi mente—él seguía con la mirada perdida—¿Edward?
Un ouch salió de mi boca, dejé de ponerle atención a Edward para llevarme los dedos a la sien. ¿Acaso las punzadas de migraña cerebral eran emitidas cuando me portaba mal. Vaya, en serio Dios me odiaba demasiado.
—Escucho a alguien que no es de esta casa. ¿Está pidiéndole a Dios un milagro?
—Pfff, seguramente es mi madre. De ella saqué estas cosas locas de los deseos imposibles. Si no fuera igual que ella, jamás hubiera pedido ese jodido deseo.
Edward, ignorando mi comentario, miró alrededor de la habitación, se levantó de la silla y comenzó a caminar por toda la casa. Comencé a asustarme, tanto por los intensos dolores en mi cerebro, como por el raro comportamiento de Edward.
—Aquí esta—él exclamó, estábamos cerca del garage—. No es tu voz la que escucho, ni la de Esme o mis hermanas. Es una totalmente diferente.
—Ok, tengo una pregunta—dije, con intriga.
—Adelante.
—¿Dónde consigues esas drogas tan poderosas?, porque no es posible que escuches otras voces además de las que están…
—Shhh—Edward me interrumpe—. La mujer dejó de rezar y ahora habla de ti, Alex. De cuando eras pequeña.
Me quedo callada, creo que después de todo tenía razón: la única que se podía poner a rezar de la nada es mi madre, y ella es la persona que Edward escucha. ¿Qué clase de brujería extraña era esa? No soy una científica espacial de la NASA, pero quiero creer que mamá estaba pidiendo por mi alma. Quizás, ella fue quien trató de arrebatarme de las manos de Edward. No, estoy alucinando demasiado, pero nunca es tarde para intentarlo.
—¡Mamá!—comienzo a gritar hacia el cielo—. Edward, ¿escuchas algo? Seguramente debo gritar más fuerte: ¡MAMÁ!
Emmett me calla desde su habitación. Su oído vampírico debe de estar asqueado por mi voz y mis gritos.
—No, no escucho nada—Edward baja la mirada. Parecía que el episodio médium acababa de terminar—. Lo siento mucho, Alex. Yo sé lo mucho que quieres regresar a casa.
—Si, como sea. Tal vez no es mi destino regresar a ningún lado, quizás debo quedarme aquí para siempre o algo.
No supe si es porque yo estaba muy triste, o porque él deseaba hacerlo, pero Edward tomó mi mano entre las suyas. Un calor inesperado envolvió mi piel en ese momento. Él no estaba frío como en alguna otra ocasión le había sentido. Sus manos eran suaves, y cálidas. De repente, no pude pensar correctamente porque sus ojos marrones se posaron en los míos.
—Alex, voy a llevarte a casa—Edward apretó mis manos y me quedé sin palabras, sin aliento, sin nada—. Te lo prometo de todo corazón.
¿Qué hago?, pensé. Edward se estaba poniendo romántico, o tal vez solo estaba súper hambriento ya que sus ojos habían cambiado de color a uno mucho más oscuros.
—Tus…tus ojos…
¡Bam! Ambos parecimos reaccionar cuando la "Burbuja CullenSten" se rompió, y de inmediato, Edward puso segura distancia conmigo.
—Sí, creo que debo ir a cazar esta noche—frunció el ceño y salió de la casa, dejándome sola nuevamente.
Edward se había ido, y las punzadas también. Algo me decía que ese vampiro sin vergüenza tenía que ver con ellas.
N/A: Holaaaaaaaaaaaa! Wiiiii! Ya actualicé jeje! Sé que a nadie le importa esta historia, pero como tuve un rush de inspiración, decidí escribir y darle una trama real a la historia. Ahora, Alex tiene que regresar y Edward ha prometido ayudarla, así que se pondrá interesante. ¿Teorías? Bueno, ya veremos...es como algo muy obvio. Saludos a las que leyeron, en serio significa mucho para mi que sigan haciéndolo. Les quiero y siganme en Watpad: mi nombre es Ale Alejandra XD
Ale ;)
PS: Aclaro, Alex Robb-Sten no soy yo...yo soy más sexy y hubiera besado a Edward desde el primer capitulo ¬,¬
