10
Un pequeño desliz amoroso
Kate terminaba de darse una ducha y ya salía envuelta en una toalla del baño, cuando se topó cara a cara con Faith.
La Cazadora la esperaba de pie en el living de la sala que había sido asignada para la ex actriz y Gunn como hogar provisorio. Tenía los brazos cruzados y la miraba, divertida.
-¿Ha estado lindo el baño? – le preguntó.
-¿Qué rayos haces aquí? – exclamó Kate, apretándose la toalla mas al cuerpo - ¿Cómo has entrado? ¿Qué quieres?
-Una pregunta a la vez, baby. Cómo entré, es secreto de profesión – Faith se acercó a ella, despacio pero segura – y respecto a lo que quiero, pues… creo que ya lo imaginas.
-¿Te volviste loca?¡Mi novio va a volver en cualquier momento! ¿Qué crees que te hará si te encuentra aquí diciéndome esas cosas?
-No sé. ¿Unirse a la fiesta, quizás?
Faith rió. Kate se sentía incomoda. Por su situación de semi-desnudez y por las insinuaciones de aquella muchacha de porte varonil y cabello color castaño oscuro.
-¿Qué te pasa? ¿Te comió la lengua el gato? ¡Que cara tienes! – la Cazadora se burlaba de ella.
-¡Sal de aquí en este instante, o te juro por Dios que…! – siseó, enfurecida.
-¿Qué? ¿Me vas a golpear o a gritar hasta que vengan los soldados a pasárselo en grande viendo como Kate Frost, la actriz porno, se niega a tener un buen lesbico después de haberlo hecho con mujeres como doscientas veces en la pantalla grande? Tú eliges.
Kate se quedó muda. Miro a Faith entre contrariada y avergonzada. La Cazavampiros dulcificó un poco su tono de voz cuando volvió a hablarle.
-Lo siento. De verdad. Pero seamos sinceras – dijo – He visto tus películas. En una incluso, trabajabas solo exclusivamente con mujeres.
-Ya no hago más esas… cosas. Son parte de mi pasado.
-¿De verdad? – Faith se le acercó más. Ya estaba a centímetros de su cuerpo.
La mirada de la Cazadora era lasciva y sensual a la vez. Kate se turbó. Sintió cómo se le erizaban los pezones debajo de la toalla que la cubría.
-Vete… por favor – pidió.
-¿Y si no lo hago? Que tal si deseo estar aquí, un buen rato contigo, y acariciarte lentamente todo el cuerpo… besarte en…
-Basta. Por favor – Kate sentía calor. Se estremeció cuando las suaves manos de la otra se posaron sobre sus hombros.
Se miraron a los ojos.
Directo al fondo de los ojos.
La llama del deseo ardía en el fondo de ellos. En ambos.
-No me gustan las mujeres – dijo Kate.
Faith se encogió de hombros, despreocupada.
-A mí tampoco.
La toalla cayó al piso. La ex actriz quedó completamente desnuda.
-Relájate – le susurro Faith mientras le besaba el cuello – Déjate llevar. Simplemente, sé tu misma.
Kate lo hizo… y muy bien.
Un rato mas tarde ambas mujeres yacían desnudas en la cama, acostadas en el dormitorio. Los cuerpos sudados después de tanto placentero esfuerzo.
Kate estaba agotada, pero curiosamente feliz. Había tenido un desahogo muy grande en aquellos intensos minutos en que duró el asunto.
Faith encendió un cigarrillo. Fumó, mientras miraba hacia el techo.
-Wow. Realmente, me sorprendiste, cariño – dijo.
-Gracias.
-¿Cuántos premios AVN ganaste?
-Algunos – contestó Kate, riendo.
Por supuesto, los AVN eran el equivalente a los Oscar para las películas porno.
Hubo un momento de silencio prolongado entre ambas. Faith le pasó el cigarrillo. Mientras ella fumaba, su compañera de aventura sexual se colocaba los pantalones…
-¿Ya sabes qué le dirás al moreno cuando vuelva? – quiso saber.
Silencio. Por un rato.
-Nada. No le diré nada – dijo al fin Kate – Y espero que tú tampoco.
-¿Por quien me tomas, hermana? – Faith se molestó – No soy de esas, ¿sabes?
-¿Qué garantías tengo?
-Mi palabra.
Kate rió.
-Vete a la mierda – la Cazadora acabó de vestirse y se marchó.
Kate rió, otra vez. Sola en el dormitorio, se acabó el cigarrillo y apagó sus restos sobre la mesita de luz.
Luego, se tapó con las sabanas y lloró.
