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Reconciliación

Cheyenne Mountain.

Colorado. Casi al mismo tiempo.

Pese a que habían pasado varios días de aquél incidente con Faith, las cosas entre Gunn y Kate no habían mejorado.

Ella abandonó la habitación que compartían en el complejo militar, pidiendo el traslado a otra. Por consiguiente el resto de los días que pasaron, él los atravesó solo en su cuarto.

Allí estaba en aquel momento, maldiciéndose por no haber ido a la misión con Ángel y los otros, y pensando una vez más y de manera inevitable, en Kate…

La traición le dolía. Mucho. Pero lo que mas le provocaba dolor era haberse dejado llevar por las emociones.

Hubo un tiempo en que Gunn fue impetuoso, impulsivo. En esa época, andaba mezclado con pandilleros y se buscaba la vida en las calles de Los Ángeles como podía. Después Ángel cambió aquello dándole una oportunidad, un espacio en su grupo, aceptándolo.

Un nuevo Gunn nació en ese entonces. Uno con un propósito definido: combatir al mal.

Pero después de un tiempo, la línea divisoria entre lo claro y lo oscuro, entre lo blanco y lo negro, se difuminó. Wolfram & Hart entró en escena y Gunn fue asignado con un nuevo propósito… Algo habían hecho en su cerebro, implantando en él no solo conocimientos legales, sino también una óptica distinta, mas civilizada de la vida.

Un Gunn renacido veía las cosas con otros ojos.

…Y entonces el Apocalipsis les cayó encima, y las calles se llenaron de zombis… y conoció a Kate…

Nunca la juzgó por su pasado. De hecho, él menos que nadie podría juzgar a alguien por el tipo de vida que supiera llevar. Aceptó la historia personal de ella viendo mas allá de lo que significaba y la amó tal cual era.

Claro que esperaba en cierta forma, que su pasado al igual que el suyo permaneciera siendo eso, pasado. No esperaba que cosas de su vida anterior surgieran ahora (¡Justo ahora!) en que la relación entre ellos iba relativamente bien.

Se sentía desdichado.

Se sentía fatal.

Kate había pasado por un infierno antes de conocerlo y no era precisamente su carrera como actriz pornográfica a lo que se refería con eso, sino a los meses enteros que pasó sobreviviendo sola en medio de la tierra de los muertos, a merced de los zombis.

No se merecía aquel destrato.

Tampoco se merecía los cuestionamientos morales que le pudieran hacer.

Resolvió pedirle disculpas. Pese al tiempo transcurrido, creía que lo mejor era zanjar la situación de una vez por todas civilizadamente. La amaba. Quería seguir con ella, pero… ¿Lo querría nuevamente? ¿Le daría una nueva chance?


Kate cenaba en el comedor principal de la base. Rodeada de soldados y personal del lugar, se sentía descolgada.

En frente de ella, Dawn no paraba ni un minuto de hablarle de sus problemas para conseguir que cierto cadete joven del lugar se fijara en ella.

A expensas de su hermana mayor, la chica tomó a la ex actriz como blanco para pedir consejo u opinión sobre cuestiones del sexo opuesto. De hecho, Dawn descubrió que hablar de sexo en general con Kate era una tarea más fácil de plantear que hacerlo con su hermana.

Al principio, a Kate la chica le cayo simpática. Estaba en esa etapa en la que recién entraba en la adolescencia y sus hormonas estaban a full. No le molestaba que Dawn la tomara como su "confidente" e intentó darle los mejores consejos sobre cómo encarar esa etapa de la vida tan especial… pero cuando los días transcurrieron, se arrepintió de haberlo hecho.

Las cuitas, planteos e historial amoroso de Dawn eran insoportables. Existían veces en que prefería mil veces vérselas con los zombis a que enfrentarse una vez mas a los planteamientos de la muchacha.

…Y aquella era otra de las tantas ocasiones en que esto ocurría. Dawn hablaba y hablaba sin parar del chico que le gustaba, sobre lo que le gustaría que ocurriera entre ellos que, ante la avalancha de palabras el cerebro de Kate simplemente desconectó.

Dejó vagar su mente por otros derroteros mientras la joven hablaba.

Pensaba en Gunn. En los incidentes ocurridos hacía varios días y en cómo aquello terminó separándolos…

Gunn fue lo único bueno que le pasara, sino hasta ahora, en la vida. Un tipo que se preocupó en su estado se animo, que la escuchó cuando nadie mas lo hacia y la consoló, cuando mas lo necesitaba.

Se replanteó la situación.

¿En verdad se merecía que todo acabase así? ¿No seria lógico y sensato ponerse a charlar con él sobre el tema en vez de mantener aquella cortina de silencio entre ambos? Tomar un café y darse una oportunidad de, al menos, expresarse claramente qué era lo que uno esperaba del otro. Dejar bien claro las cosas…

En todo eso pensaba, mientras Dawn hablaba y hablaba.

-…Porque, francamente hablando, no sé si le gusto. Creo que es por el hecho de que soy muy flaca – decía, mirándose la panza chata - ¿Qué crees, Katie? ¿Me veo muy flaca? A lo mejor debería comer un poco más…

Kate suspiró y tomó un trago de la gaseosa que bebía. Hubiera querido de todo corazón que fuera cicuta.

-Cariño, para la edad que tienes te ves bien – comentó, esforzándose por sonreírle – Deja ya de preocuparte tanto por el físico… eso no es lo que en verdad importa.

Dawn enarcó una ceja. Puso cara de "no te creo nada".

-¿De veras? – inquirió.

-Cuando empecé mi carrera, yo era como tú… físicamente, quiero decir.

-Bueno, si, pero no es lo mismo… Es decir, tú eres bonita y supongo que… eras buena haciendo… bueno, lo que hacías. Ya sabes – le guiñó un ojo.

Kate estuvo a punto de reírse. Dawn intentaba por todos los medios parecer adulta y hablar de sexo era una de las formas de hacerlo, pero todavía se cohibía un tanto. Suponía y muy bien que la chica realmente no vio nunca ninguna de sus películas.

Y suponía más, como pensar que Dawn en realidad nunca había visto nada de ese tipo de cine.

"Bueno,no es extraño", pensó, "No tiene edad para ello, aunque hoy en día las chicas vienen muy despiertas".

-Como sea – Dawn hizo un gesto con las manos. Continuo con su charla interminable – A veces me mira de lejos, pero no sé si es por gustarle o por mera curiosidad. Me pasó que una vez, en Sunnydale…

Ahí estábamos de nuevo.

Kate pensó seriamente en el suicidio por espacio de unos segundos, los cuales le tardaron a Gunn llegar hasta la mesa y salvarla interrumpiendo la retahíla de palabras.

-Dawnie, ¿me dejas charlar un momento con Kate? – dijo, de pie a su lado. Sonreía, tímido – Hay algunas… cosas que quiero aclarar con ella.

Dawn le dedicó una mirada asesina. Gunn le caía pesado y más después del incidente con Faith, pero Kate decidió que aquella era una buena idea y la mandó a que fuera a pasear un rato por allí.

-Solo será un momentito – intentó darle a su voz un aire despreocupado. Falló. Dawn congeló su mirada sobre ella y acto seguido, se levantó. Se marchó del comedor siendo silbada a su paso por un grupo de jocosos soldados que observaba todo desde un rincón.

Gunn se sentó en su lugar. Kate y él se miraron silenciosos, hasta que…

-Gracias. Ya no la aguantaba mas – dijo ella.

-No hay de qué. Es buena chica, pero me imagino que debe ser terrible – comentó él.

-Como todos lo fuimos a esa edad. ¿Qué quieres, Charles?

-Hablar. Hablar en serio – afirmó – Kate, creo que te debo una disculpa…

-Bien. Después de días, finalmente llega. ¿Por qué tardaste tanto?

Silencio incomodo. Gunn carraspeó.

-Kate, lo siento. De verdad.

-Yo también – ella apoyó la cabeza sobre sus manos entrelazadas sobre la mesa. Lo miró a la cara directamente – Creo que tuve poco tacto cuando te dije… lo que te dije. De todas formas, era la verdad.

-Lo sé. Lo entiendo.

-No. No creo que lo hagas.

Un nuevo silencio entre ambos, roto por el ruido de las voces de los demás comensales en la sala.

-Gunn, soy… fui actriz porno. Hasta hace no mucho atrás, antes de que el mundo se viniera abajo, yo me acostaba con hombres y con mujeres en diversos filmes.

-Ya.

-Comprende. Hay cosas… hábitos… costumbres sexuales, que me cuestan abandonar. Y no sé realmente si deseo hacerlo del todo – replicó – pero lo importante es que mucha de mi carrera y de mi vida se lo debo a eso.

Kate enmudeció. No fumaba pero un cigarrillo le hubiera venido bien en ese momento.

-Sé que cometí un error – prosiguió – Sé que tuve un desliz y con la persona menos indicada del mundo, pero no voy a negar que no ansiaba sentir… esas emociones. Emociones que esas cosas me hacían vivir. Lo que quiero que comprendas es esto: nadie me obligaba a tener relaciones sexuales con mujeres en las películas. Era algo consensuado, de común acuerdo. Okay, vendía más tener a dos chicas haciéndolo en la película y se me pagaba un poco más, pero nadie me puso una pistola en la cabeza para hacerlo. ¿Lo entiendes?

-Un poco. En verdad, quiero entender.

-Pues eso. Era parte de mi trabajo. Es parte de mi vida. No puedo negarlo – hizo una pausa – Viene en el paquete: lo tomas o lo dejas.

Kate desvió la vista un momento. Cuando la fijó otra vez, él seguía sosteniéndole la mirada.

-Siento mucho haberme liado con Faith. Siento haber roto tu confianza sobre mí, pero esta… esto, es mi vida. Lo que soy. Repito: lo tomas o lo dejas. Es todo cuanto tengo para decir.

Gunn asintió. Fue su turno de hablar…

-Te vi por primera vez en una de tus películas – admitió – Fue en una videocinta que alquilamos con un par de amigos una vez. Recuerdo que me gustaba mucho verte en escena y, con franqueza, me importaba un rábano con quien lo hacías. Me gustabas tú – la señaló.

Ella lo oía atentamente.

-Cuando te conocí en persona, resultaste ser alguien agradable, simpático. Cuando oí tu historia de cómo la pasaste afuera mientras el mundo se moría, me compadecí de ti… tanto que no dudé un segundo en ponerme a tu disposición para lo que fuera. En ese momento, necesitabas alguien que te escuche. Bien, lo hice. Necesitabas alguien que te apoye. Ahí estuve. Con el paso del tiempo, te fui conociendo más y me gustaste aun más de lo que ya lo hacías, y cuando decidiste consolidar ese amor conmigo, me creí en las nubes…

Gunn hizo una pausa. Después siguió.

-Lo que pasó con Faith me dolió, pero mas que dolerme el que tengas relaciones con otra mujer fue la poca confianza de no haberme contado antes que cosas como las que me dijiste que te pasaban, justamente, te estaban ocurriendo.

-Y si desde un principio lo hubiera hecho, Charles… ¿Me hubieras aceptado? – terció ella – Entiende que es algo inherente a mi vida. Es un hábito aferrado a mi modo de ser.

-A eso iba – Gunn la interrumpió – creo que cometí el error de reaccionar de la manera menos apropiada. No te merecías eso, Katie, ni nada malo de nadie. Yo soy el que realmente lo siente mucho… y el que ahora, en este momento, te pide perdón.

Ella sintió humedecerse sus ojos. ¡Dios! ¿Era verdad todo aquello? ¿Era posible que Gunn fuera tan decente con ella como para pedirle disculpas?

Así parecía.

-¿Qué dices? ¿Nos damos una oportunidad más? – preguntó él – Yo quiero.

-¿Aceptas toda mi vida, con lo que eso significa? – retrucó ella – No quiero mas condicionamientos morales ni malas interpretaciones, Charles.

Él extendió sus manos y las enlazó con las suyas.

-La acepto. Tu vida. La acepto toda… si tú perdonas a este imbécil que casi se pierde a la mujer de su vida.

Kate no lo aguantó más. Se acercó a él y se besaron en la boca.

Toda la sala estalló en aplausos.

Medio mundo que los rodeaba había seguido la charla con interés, sin querer queriendo, y ahora que llegaban a tan linda resolución todos irrumpían en vítores para la pareja.

Un soldado los enfocó con una cámara digital y les tomó una foto.

-Para el Facebook – dijo.

Sonrojados, la pareja agradeció en silencio el apoyo de sus ocasionales espectadores. En el fondo, no les importaba ser el próximo motivo de comentarios en la base.

Se tenían el uno a la otra.

Era lo UNICO que les importaba.