21
Esperanza de liberación
El humvee marchaba por una ruta lindera a un bosque de pinos. Nadie habló de inmediato, limitándose a mirar el paisaje.
Fue Kate quien rompió con ese silencio. Lo hizo por la más humana de las necesidades: simplemente, hablar.
-¿Donde nos lleva? – le preguntó al conductor, un soldado que en su uniforme ponía "Manning" en la solapa.
-No se me autorizó a hablar con ustedes – fue la respuesta seca que obtuvo – Por favor, señorita. No insista.
-Está bien, está bien. Solo quería saber donde pasaríamos la noche, es todo. Es que de noche, suelo tener mucho frío.
Manning le echó una mirada por el retrovisor. Kate le dedicó la más sugerente y sensual de las suyas y el soldado se puso nervioso. Sudaba.
Gunn se volvió hacia la ex actriz, lo mismo que Dawn, sorprendido. Con un gesto rápido, ella les indicó que le siguieran la corriente.
-Dime, Manning… ¿Sabes quien soy, no?
El soldado no respondió. Pero solo un poco después profirió sonido.
-Kate Frost.
-Bien. Muy bien. ¿Sabes a que me dedicaba antes de que el mundo se fuera al caño?
Silencio. Sudor en su frente.
-Si – dijo él.
-¿Viste alguna vez alguna de mis pelis? – Kate casi ronroneaba al hablar. Intentaba sonar como actuaba en sus filmes: sexy, sensual y eróticamente deseable.
Silencio otra vez. El soldado levantó una mano del volante y se aflojó el cuello del uniforme.
-¿No te gustaría que recreáramos una escena?
Aquello fue suficiente.
Pisó los frenos.
Se volvió en dirección de Kate. El deseo ardía en sus ojos.
-Ninguno se atreva a salir del vehículo – amenazó a Gunn y a Dawn – si lo hacen… les vuelo la cabeza – acto seguido, mostró su pistola – Muevete, putita. Quiero un poco de lo que ofreces.
Kate y él salieron del humvee. La ex actriz se contoneaba sensual por delante del soldado. Se internaron en el bosque cercano…
Gunn esperó un minuto… dos… tres…
Al cuarto, iba a salir tras ella cuando la vio venir sola, con la pistola en la mano y silbando por lo bajo.
-¡Nena! ¡Me asustaste! ¿Dónde diablos quedó ese tipo? ¿Qué le hiciste?
Kate se limitó a sonreír.
-No preguntes – le pasó el arma y las llaves del vehículo - ¿Alguna pista de hacia donde ir?
-A cualquier parte donde los zombis sean pocos. Sospecho que volver hacia atrás ya no es una opción viable – Gunn se sentó en el asiento del conductor. Arrancó – Algo me dice que este no es el final, sino el principio.
Dawn se estiró hasta el panel delantero cercano al volante. Había ahí una radio. La encendió y enseguida una música surgió.
Sin duda, era proveniente de una estación transmisora local que cobraba vida después de mucho tiempo.
-Ese tema me suena – comentó Gunn.
-A mí también – acotó Kate - ¿No es Paul McCartney?
-Si – dijo Dawn – El tema se llamaba… - hizo memoria – Ah, si. "Esperanza de Liberación".
Gunn silbó.
-Esperanza de Liberación – sonrió – Puede ser un buen presagio.
Mientras el humvee se perdía en la ruta a través de valles con pinos y grandes lagos, la voz de McCartney siguió cantando…
Fin
