Advertencia: Los personajes de Sakura Card Captor le pertenecen al grupo CLAMP.
Sakura estaba en su cama, tapada hasta los brazos y recordaba en la noche que había pasado, también pensaba que se sentía muy cómoda y relajada al estar con Shaoran; sí de verdad sentía algo por él, y ella no lo sabía; si ese sentimiento era real o sólo su imaginación. Ella quería respuestas, pero no las obtenía; hasta que una idea se le cruzó por la mente de ella, y era que podía estar empezándole a gustar a Li. Después de estar así por una hora, el sueño la venció y se quedó dormida.
Por otro lado, Shaoran estaba en su departamento, y también él estaba recordando en la noche que pasó en compañía de Sakura, lo bien que se sentía al estar con su asistente. Él estaba consciente de que tenia novia, pero en esos momento en que se ponía a pensar en Sakura, él se sonrojaba y sentía algo dentó de sí que no podía descifrar que era; tal vez mucho cariño hacia ella, ó tal vez es algo más fuerte, como por ejemplo, el amor.
Capitulo 3: Sakura y Shaoran
Sakura se encontraba en su departamento, leyendo el diario mientras desayunaba. Como era domingo en la mañana y veía que el cielo estaba despejado, decidió salir a pasear por el parque y así, poder pensar con más claridad sobre los sucesos vividos días atrás, y que la habían dejado un poco confundida; especial el sábado por la noche. Antes de salir, dejo un poco de comida para que su gatito cuando despertara comiera, si es que ella no se encontrara, y así no pasara con hambre; no sabía si iba a demorar o no, pero prefirió prevenir por cualquier cosa.
En esos momentos se encontraba sentada en un banco que quedaba frente a un lago, mientras comía un helado de sabor a cerezos. Miraba a la gente que había alrededor: los niños que jugaban con sus padres, jóvenes enamorados que estaban acostados en el césped y se veía que disfrutaban de la compañía del otro.
Qué hermoso día. Pensó Kinomoto. ¿Por qué miento? Pero sobre todo, ¿por qué me miento a mi misma? Es un día lindo sí, pero en mi interior no lo es.
Movió la cabeza suavemente en forma de negación, no podía pensar así en esos momentos, tenía que ser fuerte, por ella y por su hermano. Trato de cerrar los ojos y disfrutar de la brisa sutil, pero fue inútil. Mirando de nuevo, para ver si se encontraba, por casualidad con su amiga Tomoyo, vio a alguien que ella conocía apoyado en una baranda mirando el agua cristalina del lago, se lo veía muy pensativo. No espero más y casi por inercia, Sakura se acerco a esa persona.
—Hola —saludo Sakura, sobresaltando a Shaoran.
—Hola —contesto él, dándose la vuelta para verle la cara —¿Qué haces aquí?
— ¿Eh? Salí a distraerme un poco y a pensar en las cosas que…— se detuvo al percatarse de que iba hablar demás —y tú, ¿Cómo así por aquí? —preguntó para distraerlo un poco, aunque no funcionó.
—Vine a distraerme y relajarme un poco —no iba a preguntar el porqué ella se detuvo abruptamente, no quería incomodarla. Se había dado cuenta, pero mejor era que pasara las cosas de manera natural; sin presiones.
—Anoche me divertí mucho — comento Kinomoto, recordando lo del baile.
—Yo también —Shaoran loe respondió sonriendo.
Tomo de la mano a la señorita Kinomoto, y la llevo a sentarse a un banco que había cerca. Quería hablar con ella, abrazarlas, darle protec… un momento, ¿qué demonios estaba pensando Xiao Lang Li? Sakura Kinomoto era su más eficaz y eficiente asistente, nada más. Bueno, estaba empezando a ser su amiga, pero hasta ahí. ¡Qué cosas!
Una vez sentados, ambos se quedaron en completo silencio, cada quien pensando en lo suyo hasta que Sakura observa como dos hermanos, una mujer y un hombre, charlaban de su padre. A pesar de la distancia, se podía escuchar la conversación, aunque era muy débil; sin embargo, Sakura no quería escucharla. Los miraba y se imaginaba a su querido hermano, a su lado y hablando con ella. Mientras pensaba en él, de sus ojos se escapo una lágrima de tristeza.
—Toma —dijo Shaoran, ofreciéndole un pañuelo.
—Gracias —contesto y al coger el pañuelo, rozo sin querer las manos de Shaoran.
—¿Estas así por tu hermano?— Pregunto él, mientras veía el horizonte.
—¿Cómo sabes eso?
—Cuando hablas con Daidouji, se escucha un poco lo que dicen. Dime, ¿por que empezó a tomar tu hermano? —pregunta él, pero enseguida aclara para que Sakura no se sienta obligada a hacerlo —Si no quieres hablar del tema, no hay ningún problema.
—No, no. Esta bien. Mi hermano empezó a beber cuando mi padre murió hace seis años atrás. Ambos eran muy unidos, y cuando le dieron noticia, se fue a buscar un poco de consolación, pero término tomando bebidas alcohólicas de manera constante, hasta convertirse en alcohólico —Lo último lo dijo con tristeza en su voz, dejando caer lagrimas por su rostro —Cuanto quise ayudarlo…
—¿Sabes? No me gusta ver a una mujer llorando —dijo él mientras le sacaba una lágrima traicionera que salía de sus ojos —Deberías dejar de derramar esas lágrimas, verás que todo se pondrá bien.
—Tienes razón. Mejor vayamos a caminar, disfrutar de este hermoso día, ¿no crees?
—Así es —Contesto él parándose, dándole la mano a Sakura para que haga la misma acción que Li.
Ambos caminaban, uno al lado del otro, disfrutando el viento, del aroma de las flores, sumidos en sus pensamientos. Shaoran miraba hacia adelante, mientras que Sakura no podía quitarle la vista de encima.
—¿Que tengo? —pregunta él, cuando se da cuenta de que su asistente no lo dejaba de ver mientras caminaban.
—Nada, solo que me parece raro verte así —comento ella con una sonrisa.
—¿Sabes? No entiendo.
—Verte de esta manara. Sin el traje formal, sin su formalidad de todos los días —trato de explicarle de la mejor manera.
—¿Qué, más normal? —pregunto él sarcásticamente.
—Sí, pero espero que no le haya caído mal lo que dije. Es que me parece fuera de lo común —dijo ella, entre nerviosa y avergonzada, ya que muy pero muy pocas veces podía hablar de esa manera con su jefe. Libremente.
—Todo dicen lo mismo, jajá —rió Li.
Mientras seguían en su plática, ambos se apoyaron en la baranda para mirar el lago. Ya estaba por atardecer, ninguno de los dos se habían percatado de que el tiempo corrió, prácticamente.
—Mira —dijo Shaoran apuntando hacia el cielo.
—¡Que hermoso! —exclamo Kinomoto, sin dejar de mirara el espectáculo.
Cerca de ellos había una madre con su hijo de ocho años, ambos jugaban cerca de la orilla del lago, como esta estaba resbalosa, el niño se cae al agua.
—¡Ayuda! ¡Ayuda! no sabe nadar —decía la madre del niño. Se encontraba desesperada por lo que pasaba con su bebé, mientras Sakura la trata de calmar. Shaoran se tira al agua para su rescate.
—Hijo, hijito —dijo la madre acercándose a Shaoran, para coger a su niño en sus brazos.
—Mamá —llamo el chiquitín reconociendo la voz de su madre.
—Muchas gracias —le agradeció ella a Shaoran por salvar a su pequeño.
Li simplemente sonrió y observo como madre e hijo se iban del lugar. No se percato de que su asistente estaba junto a él, y que lo miraba de manera preocupada.
—Shaoran, ¿te encuentras bien?
—Sí. Gracias —contesto él con una sonrisa en sus labios.
Minutos después de que la señora con su hijo se fueran, Shaoran empezó a tener frío, y Sakura se percato de aquello.
—Vayamos a mi casa para que te cambies con ropa seca, así no te vas a resfriar —propuso Sakura.
En el camino Shaoran se abrazaba a sí mismo para darse calor propio, mientras Sakura tomaba la delantera.
—Ya llegamos —anuncio ella abriendo la puerta de entrada —quédate aquí, que yo iré a ver la ropa de mi hermano, para que te cambies.
Él se quedo parado viendo el pequeño departamento que tenia Sakura. De seguro era para que vivan dos personas. Tenía un living con una mesa en el medio rodeada de sillones, a la derecha había una escalera, que conducía hacía el segundo piso, donde estaban dos dormitorios, debajo de estas estaba la cocina que tenia un bar. Shaoran se sintió muy a gusto ahí.
—Toma esta ropa. Es de mi hermano, y pienso que te ha de quedar bien —dijo ella mientras le entregaba la ropa.
—Gracias por las molestias —contesto él, un poco apenado.
—No, no, nada de eso. El baño está subiendo las escaleras, a mano derecha, y si quieres puedes tomar una ducha —le explico con una sonrisa.
Li obedeció y subió las escaleras, cuando llegó al final de las mismas, había tres puertas: Dos a mano izquierda y una a mano derecha, justo quedaba frente a la primera puerta. Él supuso que esa sería la habitación de su asistente. Decidió no perder tiempo y se metió al baño. Se dio cuenta que era pequeño, como toda casa, pero cómodo.
Después de unos minutos, él se ve en el espejo y se percata que la ropa le queda bien. Veo que entre su hermano y yo, tenemos las mismas medidas y el mismo porte. Pensó. Bajó las escaleras, para evitar en seguir pensando cosas que no quería. Cuando estuvo abajo, se percato de que Sakura estaba preparando un café, y a lado de ella estaba su gato.
Cuando Kero se da cuenta de la presencia de Shaoran, este lo mira entre enojado y temeroso, empezando a maullar más de lo debido. Eso provoca que Kinomoto se dé la vuelta y vea que ahí estaba su jefe.
—¡Kero! Ya basta —le dijo su dueña, empezando a acariciarlo para que se calme un poco.
—¿Qué le pasa? —pregunto li, un poco desconcertado por la conducta del gato.
—No sé, me parece raro que actúe así. Sólo lo hace cuando traigo a alguna persona especial para mí. Es como que presiente que me van a separara de él algún día y por eso intenta asustar a la persona. Eso pienso —contesto ella a la pregunta de Shaoran —¿Quieres un café? —le pregunto para dejar ese tema de lado.
—Si, por favor.
—Que suerte que la ropa de mi hermano te quede bien —comento ella sirviendo café en una taza.
—Sí, gracias. Después te la devuelvo —dijo él sentándose en uno de los sillones.
Posteriormente de que Kinomoto sirviera el café, ambos se quedaron en absoluto silencio, donde lo único que se escuchaba era el ronquido de Kero, que estaba dormido hacia arriba en un almohadón. Los dos tomaban el café de sus tazas, sin articular una sola palabra. Cada quien pensaba en los hechos ocurridos últimamente. En eso estaban, cuando sonó el teléfono.
—Habla Kinomoto Sakura, ¿quién habla? —contesto ella cuando atendió la llamada — ¿Cómo? ¿Está segura señorita? Dios mío… Sí, está bien. Voy para allá —termino de hablar, para luego poner el teléfono en su lugar, con pequeñas lágrimas en sus ojos.
—¿Qué pasa? —pregunto Shaoran, acercándose a su asistente, al notar la apariencia de ella. Tenía la cara pálida, no se movía de su sitio, y llorando.
—Mi... Mi hermano... es… esta en el hospital —dijo ella con la voz entrecortada y mirando el piso.
—¿Cómo que está en el hospital? —volvió a preguntar, pero esta vez, agarro a Sakura de los hombros, y la acerco hacía él para poder abrazarla.
—Dicen... que esta en coma... y... que puede llegar a morir —comento ella hundiendo su cabeza en el pecho de Shaoran, apretando con fuerza la camiseta que traía puesta, llorando sin consolación alguna. Él podía sentir la respiración agitada de Sakura, y el dolor por la noticia de su hermano.
—Vayamos rápido al hospital —dijo agarrando una chompa para Kinomoto, que estaba en un perchero, a lado de la puerta principal del departamento, y también cogió una para él.
Después de ayudarle a ponerse la chompa a Sakura, y de ponerse la suya, él pasó su brazo derecho por los hombros de ella, pegándola hacía su cuerpo, para darle calor y protección. Caminaron unas cuantas cuadras hasta llegar al hospital central de Tokyo, donde Touya estaba internado.
—Buenas noches, necesitamos saber dónde queda la habitación de Touya Kinomoto, por favor —le hablo Shaoran a una enfermera, en recepción.
—Claro. Siga hasta el final de este pasillo, y a mano izquierda va a encontrar al paciente Kinomoto — explico la enfermera —habitación 216.
—Gracias.
Una vez que se encontraba frente a la puerta del dormito de Touya, Sakura abre la puerta y alcanza a ver a su hermano acostado en la cama, y con un respirador. Kinomoto se acerca de manera lenta hacia su hermano, sentándose en una silla que se encontraba cerca de la cama, donde su hermano dormía, sin saber de la preocupación que le causo a su pequeña hermana. Shaoran se acerca, tocándole el hombro, pero ella seguía observándolo y acariciándole la mano, mientras lloraba.
—No. Me quiero quedar con el —sentenció ella.
—Está bien —respondió él sentándose en un sofá-cama que había en la habitación.
Unas horas después, Sakura se quedo dormida. Era muy tarde, como las dos de la mañana, y Shaoran seguía ahí con ella, acompañándola, pues no quería dejarla sola, pero sobre todo por si acaso ella necesitara de su ayuda, que sin pensarlo dos veces, se la daría.
Al notar que Sakura continuaba dormida, él decidió acostarla en el sofá-cama para que estuviese más cómoda. La cogió en sus brazos, acostándola en el sofá-cama, que ya estaba arreglado, y al hacerlo ella se despierta lentamente.
—¿Qué paso? —pregunto ella, aún adormecida.
—Nada, duerme, que es muy tarde —contesto él sentándose en la silla donde minutos antes, había estado su asistente.
—Shaoran, ¿por qué estas aquí? Es muy tarde y mañana tienes que trabajar —dijo ella mirándolo a la cara, la cual se le notaba que él estaba cansado.
—No me quería ir, y dejarte sola, podrías necesitarme y quiero ayudarte. Por el trabajo, no importa. Mañana entraré a trabajar tarde, y en tu caso, no te preocupes, que yo te estoy dando el permiso para que faltes los días que sean necesarios —dijo él con una sonrisa tierna y tranquila.
Sakura miro a su hermano que seguía dormido, y sin poderlo evitar volvió a derramar unas cuantas lágrimas.
—Gracias —fue lo único que dijo, antes de quedarse dormida, nuevamente.
Mañana sería un día diferente, para los dos.
Notas de Autora:
¡Hola chicos! ¿Cómo estan? Espero que bien. Lamento, nuevamente, el atraso, sé que tarde en subirlo pero he estado muy delicada de salud, que me ha impedido continuar con los proyectos de manera continua, como lo estaba haciendo. Aún sigo, pero de manera lenta. Ya saben, primero es la salud, ¿no?
Como la vez pasada, no diré tiempo de actualización, pero espero que esta vez si pueda ser pronto. Aquí vimos un poco la interacción entre Shao y Sakura, comenzando el día bien, y terminando mal, por la noticia de su hermano. ¿Logrará sobrevivir? Quien sabe. Me gustaría explayarme un poco más, pero debo hacer trabajo y deberes para la universidad, así que me retiro. Espero que les guste este capitulo, bueno, la parte donde todo es paz y tranquilidad, porque muy pronto aparecerá las personas menos esperadas para hacer de las suyas. ¿El secreto de la señorita Daidouji? Bueno, será revelado mucho después. La veremos en el siguiente capítulo, si es que desea salir.
Dicho todo, me gustaría saber cual es su opinión con respecto a este segundo capitulo, para eso tendrán que ir al botoncito de abajo que dice REVIEWS, darle click y dejarme su mensaje. Se los agradecería mucho, porque eso es importante para mi, saber su criterio, opinion o pensamiento con respecto a la historia.
Sin más, me despido. Hasta la próxima.
