Advertencia: Los personajes de Sakura Card Captor le pertenecen al grupo CLAMP.
Sakura miro a su hermano que seguía dormido, y sin poderlo evitar volvió a derramar unas cuantas lágrimas.
—Gracias —fue lo único que dijo, antes de quedarse dormida, nuevamente.
Mañana sería un día diferente, para los dos.
Capitulo 4: Aviso
El sol entraba de manera irrespetuosa en la habitación de Touya, lo hacía para dar aviso de que era un nuevo día y era hora de levantarse. El primero en hacerlo fue Shaoran, que al abrir los ojos trato de ubicarse, ya que la habitación no se parecía para nada a la que él está acostumbrado a descansar tranquilamente; ni siquiera tiene las paredes pintadas de verde oscuro, su color favorito. Se pasó la mano por el rostro y posteriormente por el cabello, desordenándolo más de lo que ya estaba.
Los recuerdos me matan.
Despertó de aquel pequeño viaje a su pasado, cuando sintió una pequeña, fina y delicada mano en su rostro. ¿A qué hora se despertó? Pudo ver sus ojos esmeraldas, había preocupación. Ahora, la pregunta era: ¿lo estaba por él? Sonrió con tristeza, puesto que nadie le interesaba saber del gran Shaoran Li, excepto por si tenía un contrato nuevo y que diera mucho dinero.
—¿Estás bien? —preguntó Sakura.
—Si. Sólo estaba recordando algo. Nada importante —le dio una sonrisa tierna y cálida
—Sólo porque tú lo dices, te creeré —Sakura no le creía palabra alguna.
—Ven, vamos a comer algo. Mi estomago ruge del hambre —bromeo un poco Shaoran.
Kinomoto sonrío moviendo la cabeza negativamente y de manera sutil. Poso su mirada verde hacia Touya, y se percató que aún dormía, necesitaba descansar. No podía evitar estar deprimida, era su hermano, lo único que le quedaba de su familia. Su madre ya no estaba, y su padre, hace no mucho que había fallecido dejándola sola con él. Se acerco y le acaricio su pelo. Parecía un niño indefenso que necesitase protección, ¡Qué ironía de la vida!
—Enseguida vuelvo. Te quiero —le dijo a su hermano dándole un beso en la frente.
Estaban en la cafetería esperando por el aperitivo que pidieron. Ambos estaban sumidos en un silencio que no era cómodo, pero tampoco era incomodo. Si en ese momento le preguntase a alguno de los dos como se sentían, hubiesen respondido al unísono lo mismo: deprimidos. El uno por un recuerdo, la otra por lo que estaba viviendo en ese momento. No era tan fácil superar una experiencia así, y aunque Shaoran no lo vivió, una de sus hermanas le contó que fue lo que pasó entre sus padres, cuando él era un adolescente; en las noches escuchaba a su madre sollozar. Nunca se lo dijo, puesto que conocía como era ella, prefirió dejarla que sea como siempre era: fría, calculadora y sin sentimientos.
—¿Deseas ir al parque? —preguntó Shaoran, quería salir del mundo de los recuerdos.
—Me gustaría, pero mi hermano…
—Él estará bien, te lo prometo. Los doctores son muy buenos, y ellos harán lo posible para que tu hermano este bien.
Con ver sus ojos supo que estaba de acuerdo. Sakura era muy transparente, y era muy fácil saber que sentía ella. Sus esmeraldas eran el reflejo de lo que realmente era ella y eso le gustaba a él. Mucho. Empezó a tener miedo por lo que pudiese estar empezando a sentir con respecto a su asistente, pero Li necesitaba poner las cosas en claro y debía iniciar por hacerlo con él mismo.
Emprendieron su camino de regreso al cuarto de Touya, y de nuevo lo hacían en silencio. Es como si cada quien tratará de calmar a su demonio interno y tratara de buscar un posible acuerdo para estar en santa paz. No podían. Muchas cosas los abrumaba y este primer aviso era una clara señal. Debían salir del hoyo en que se estaban metiendo, antes que sea demasiado tarde. Al entrar se encontraron con el doctor que examinaba a Touya, Shaoran se retiro para darles privacidad y así puedan hablar. En esa fracción de segundos, se daba cuenta que se estaba convirtiendo en una persona dependiente de Sakura y no quería verla sufrir. Haría lo que estuviese a su alcance porque ella estuviese bien. O se dejaba de llamar Xiao Lang Li.
—¿Nos vamos? —otra vez, Sakura lo volvía a sacar de sus pensamientos.
—Claro.
Ambos salieron del hospital y prefirieron caminar hasta llegar al parque. Esta era pequeña, tenía columpios, resbaladera, cancha de patinaje y de andar en bicicleta. Shaoran se sentó en un columpio y Sakura lo imitó.
Los dos miraban el cielo. El sol se oculto antes de tiempo o las nubes lo taparon, como sea, ahora estaba nublado y muy pronto marcarían las seis de la tarde, tiempo en que empezaría el atardecer para dar paso a la noche. El día pasó demasiado rápido, tanto que ni Sakura ni Shaoran se percataron de eso. Ella continuaba sentada en unos de los columpios, meciéndose. No sabía que hacer, que pensar ni que sentir. Seguían callados, nadie hacia ruido. Kinomoto no pudo reprimir unas cuantas lágrimas que se le salían, trato de no hacer ruido para no molestar a su acompañante, pues lo único que tenía en mente es que posiblemente empezaría a entrar en un pozo sin salida. Li se percató de eso y se paró para colocarse frente a ella, arrodillándose para estar a la misma altura de su asistente.
—Sakura, por favor no llores —pidió él.
—Si... mi hermano... se muere... me voy a quedar sola. No tengo a nadie más —contesto ella con lágrimas, y voz entrecortada.
—Sakura. No digas eso. Piensa en que tu hermano pronto se va a recuperar y va a estar siempre contigo, que nunca se van a separar —dijo Shaoran agarrando la cara de ella con sus dos manos para que lo vea.
—No quiero que muera —susurro antes de abrazar a Shaoran por el cuello, y este le corresponde el abrazo.
—Sakura. Escúchame bien: jamás vas a quedar sola, tienes muchos amigos que te apoyan, incluyéndome a mí, ¿sí?
—Gracias por estar conmigo.
Se quedaron abrazados un buen tiempo, dejando que las horas corrieran a su gusto. Solos ellos dos, nadie más. Ya entrada la noche, ambos se separaron más no se miraron a los ojos, temían regresar a la realidad, esa en donde él es el jefe y ella una asistente. Ya había cambiado algo en esa relación, pero no entendían que era esa transformación.
—Es mejor que vayamos a casa.
Al llegar al departamento, Kero salió a recibir a su dueña, pero se topo, nuevamente y para desgracia de él, con el jefe de su ama. Emitió un pequeño gruñido, haciendo que Sakura sonriera y Li se sintiera un poco extraño. El minino no se le lanzo como la vez anterior, lo cual le agradeció infinitamente. No estaba de humor para soportar el ataque histérico de una bola con pelos.
Kinomoto se dispuso a preparar algo de café, mientras que Li y Kero se miraban con mucha cautela; se estaban midiendo cual era la intención del uno y del otro. Por algún motivo que no lograba descifrar, el minino se le acerco a él buscando algo de acaricia.
¡Oh! Ya entendí el mensaje.
Shaoran con una sonrisa tierna en los labios le rasco con ternura la cabecita y detrás de las orejas, no es que se hayan hecho amigos del alma, pero ambos tenían una misma misión: cuidar de Sakura. Serían aliados, no cabe duda. Ambos entendieron por primera vez, que se tenían que unir por el bien de ella, los necesitaba en ese momento.
—Aquí está el café, Shaoran —Sakura se extraño de verlos a los dos unidos de una manera… tan especial.
—Gracias. ¿Mañana vas al hospital?
—Sí. Me voy temprano, ¿vendrás?
—No. Tengo que ir a la oficina hacer algunas cosas, pero te alcanzo en la tarde, ¿te parece?
Ella sonrió y afirmo con la cabeza. Se sentía bien estar con él, le estaba agradecida por todo lo que hacía para ella. No era obligación de él estar con ella, ni de darle tanto tiempo de permiso, pero lo hacía. Ella siempre lo tuvo en un alto concepto, puesto que trabajaba como su asistente, sabía todo acerca del gran empresario. Detalles que nadie conocía, al mismo tiempo se preguntaba si su novia lo conocería de la misma manera que ella.
Celos…
Tonterías.
Sí, claro. Yo nací ayer.
Sakura rodo los ojos disimuladamente, puesto que no quería que su jefe la viera como se peleaba con su conciencia. No era nada malo, todos alguna vez pasa por algo similar, pero ella no quería quedar como loca delante de él. Al menos así pensaba.
—Es mejor que me vaya —esta vez, fue Shaoran quien despertó a Sakura de sus pensamientos.
—Quédate —salió de sus labios de manera natural. Como un anhelo que ella tuviese y que deseaba que fuese cumplido —es tarde y me da temor que te pase algo.
7:00 am
Shaoran se despertó al escuchar a alguien haciendo ruido en la cocina. Con cuidado se levanto del sofá donde durmió la noche anterior para dirigirse hacia el sitio donde provenía el sonido. La escena le pareció hermosa: Sakura haciendo un delicioso desayuno. ¿Sabrá cocinar?
Que preguntas te haces, hombre. Claro que sabe.
Cállate.
¡Oh! El gran Xiao Lang Li esta gruñendo fastidiado de mi presencia.
¡Genial! La conciencia del señor Li tuvo la decencia de madrugar para molestarlo.
—Buenos días, Shaoran —Sakura era su salvadora. Eso era definitivo.
—Buen día. ¿Y ese desayuno?
—¿Estás apurado? —pregunto Kinomoto asombrada.
—No. Sólo pregunto.
—Que preguntas haces. Eres mi invitado, Shaoran. Anda, aséate y luego ven a desayunar —Sakura lo trataba como si fuese un niño. Li hizo un mohín tierno provocando que ella sonriera.
Se encontraban desayunando y sumidos en sus propios pensamientos. Tenían miedo de que si decían algo regresarán a la realidad, dándose cuenta de lo que estaban viviendo, pero antes de abrir la boca y emitir algún sonido, Kero empezó a pasearse alrededor de las piernas de su ama. Buscaba atención, comida también. Digamos que es un pecado no alimentar al pobre animalito.
Mientras Kinomoto servía el alimento del gatito, Li terminaba de desayunar mientras veía como su asistente le hacía mimos a l minino. Se notaba que se tenían mucho afecto los dos, en especial ella hacia el animalito. Tal vez sintiese que…
Corta los pensamientos, Shaoran.
Él sabía lo que era la soledad. Estar rodeado de gente, pero al mismo estar solo, sin quien querer y ser querido. Hitomi es su novia, si, pero en su corazón no había amor hacia ella. Tal vez permanecía junto a ella por no sentir la soledad y saciar sus necesidades de hombre. Porque él era un hombre con muchas necesidades.
—Acabo de hablar con Tomoyo. Ella tratará de ir en la tarde a visitarme un momento, sino la veré en la noche. Ya le avise lo que pasaba y que tendría que cubrir mi puesto por unas horas. Espero que eso no te moleste.
—Claro que no Sakura. ¿Seguro que estarás bien?
—Sí. Gracias por preocuparte.
—Bien. Te espero para que te cambies, y poder irte a dejar al hospital, de ahí voy a la oficina.
Kinomoto no se tardó mucho en ponerse ropa limpia y fresca. En un bolsito llevaba un par de mudas de ropa por los días que tendría que estar en el hospital. En el fondo de su corazón esperaba que no fuese mucho, no quería abusar de la bondad de su jefe.
—Muchas gracias por venirme a dejar, Shaoran —dijo Sakura antes de bajarse del auto.
—No hay de que —el taxi se puso de nuevo en marcha, para dirigirse ahora a la corporación.
Era raro ver al presidente y dueño de una automotriz subido en un taxi, pero no quedaba de otra ya que el auto lo dejo en el estacionamiento del edificio y sólo estuvo caminando junto a Sakura.
¿Cómo estará ella allá en el hospital?
Esperaba que estuviese bien. Mejor sería que adelantará algunos trabajos.
Las horas pasan, y él se encontraba en su oficina tratando firmando documentos y revisando informes, para ese momento, logró encontrar una persona que reemplazara a Kinomoto, así Daidouji no tendría tanto trabajo. De verdad que por estar en la cama con Hitomi se descuido bastante de cómo estaba yendo las cosas en la empresa. Esa situación debería cambiar, y lo empezaría ese mismo día. Ahora se daba cuenta de que su asistente siempre se iba tarde por dejar el trabajo al día y para que él revisará y así poder continuar, pero como no lo hacía, ella se atrasaba y por ende se atrasaba lo demás.
¿Efecto dominó?
Tal vez. Diría: circulo vicioso. Suena mejor.
—Hola, amor —saludo Hitomi mientras entraba a la oficina de su novio con una ropa muy sensual y unas bolsas en su mano.
Hablando de rey de Roma, la Reina se asoma, ¿verdad?
Si. Que fastidio.
—Hola —contestó él sin dejar de leer los papeles que tenía entre sus manos.
—¿Sabes? Hoy tengo ganas de hacer algo. Digamos que me desperté algo traviesa —comentó ella mientras se sentaba en las piernas de Shaoran.
—Hitomi, ahora no. Estoy muy ocupado, así que por favor no me molestes —contestó él moviendo a su novia para que se parara.
—Pero amor, ¿qué té sucede? Siempre a esta hora lo hacemos. Te gusta mucho —dijo ella acercándose a Shaoran, desprendiendo algunos botones de su camisa
—Dije que no me molestaras. Por favor Hitomi, estoy demasiado ocupado y esto ya no se puede atrasar más —y esa era su última palabra. Lo dijo con un tono de voz grave y que no aceptaba replicas.
—¿Qué te sucede? Nunca me tratas así.
—Ya te dije las razones. Siempre hay una primera vez, Hitomi. Hazme el favor de retirarte.
—Bien. Cuando termines lo que estés haciendo, llámame —dijo ella enfurecida, mientras agarraba su cartera y las bolsas.
Hitomi sabía que algo pasaba, y si él se rebelaba como ahora lo hizo, las cosas podrían salir mal. Eso no lo toleraría por nada del mundo. No señor. Ya averiguaría que mismo pasaba y si había una tercera persona, la sacaría del camino, a como dé lugar.
Por otro lado, Shaoran quería era terminar con su trabajo e ir al hospital para ver como se encontraba Sakura, en todo el día el solo había pensado en ella, en nadie más. Cuando se dio cuenta de la hora, era tarde. Entre Hitomi y el trabajo, el tiempo simplemente transcurrió.
Seis de la tarde.
Suspiró.
Cuando terminara de leer los documentos que le falta, se iría a su departamento para cambiarse de ropa, luego pasaría por el de su asistente haber que todo esté en orden, revisando que a Kero no le falte nada. Se sentía un poco más tranquilo teniendo a la asistente que suplirá a Kinomoto, sabía que la señorita Daidouji no podría hacerlo. Ella era la asistente de Eriol.
¡Al fin! Acabe con esto.
Bien, era hora de partir. Al salir, le indico a la señorita Fujiwara que se podría retirar nomás y que al día siguiente a primera hora cancelara la reunión que tenía con algunos directivos. No iría a la oficina puesto que necesitaba realizar otras diligencias. Se dirigió hacia su automóvil.
Shaoran llegó al departamento de Sakura, después de haber ido primero al suyo. Lo bueno de haber estado con ella tanto tiempo, es que lograron sacar duplicado de la llave por cualquier cosa. Más bien, para una emergencia. Allí se encontró con Kero que estaba dormido arriba de unos de los sillones del living. El minino se despertó al sentir a Li, y pudo observar que este estaba revisando que todo esté bajo control. De hecho, se puso feliz cuando vio que le estaba dejando un poco de leche y algo de comida.
Me cae bien.
Shaoran miro como el gatito se acerco de manera tímida a querer comer, y él cariñosamente le rasco la cabecita. Le dejo su camita arreglada para que no pase frío, si es que hubiese. Ambos se llevarían mejor, de eso estaban seguros. Chequeó por última vez, y se fue para el hospital. Antes de llegar pasaría comprando algo de comida, un refrigerio sería la palabra exacta.
Miro de nuevo el reloj. Llegaba justo a tiempo, sólo esperaba que hubiese alguien en el cuarto del hermano de su asistente. Como si alguien lo hubiese escuchado, vio como la mejor amiga de ella y asistente de su amigo estaba ahí arreglando unas rosas que llevó, seguramente unas horas antes.
—¡Jefe! ¿Qué hace aquí? —preguntó sorprendida Tomoyo al ver la figura de su superior en el marco de la puerta de la habitación de Touya.
—Vine a ver como seguía Sakura.
—El doctor dice que se esta recuperando. Tal vez en unos días se despierte —explicó Daidouji mientras miraba a su mejor amiga, que estaba dormida.
—Eso es buena noticia, ¿no? —dijo Li, poniendo una tierna sonrisa —¿Cómo se encuentra ella?
—Mal, todo el tiempo se la pasó llorando —contestó Tomoyo mientras le acariciaba la cabeza de Sakura.
—Me imagino.
Tomoyo se lo quedo mirando por un tiempo. Ella siempre había sido la más observadora y suspicaz, noto que él estaba sintiendo algo por su amiga. Se alegraba mucho, puesto que ella merecía ser feliz. Sin embargo, había algo que le rondaba por la mente y eso era: ¿Cómo sabía él acerca de la situación de Touya?
Tenía que preguntárselo. Tal vez él quisiera…
—Perdón por mi curiosidad, pero ¿cómo sabe usted lo de Touya? —pregunto ella mirando su jefe con curiosidad y con cierto recelo.
—Ayer en la tarde yo estaba en el parque, me encontré a Sakura y ella amablemente me invitó una taza de café. Cuando estábamos en el departamento, la llamaron de aquí diciendo que su hermano estaba muy grave. Después de eso, nos vinimos y me quede con ella toda la noche —explico él sin dejar de mirar y acariciar el cabello de Sakura.
—Entiendo. Me alegro que estuviera usted con ella en un momento tan delicado.
—Perdón, ¿quién es el familiar de Touya Kinomoto? —preguntó un doctor que había entrado a la habitación, interrumpiendo la conversación entre Tomoyo y Shaoran.
—Yo... yo soy su hermana, doctor —dijo Sakura, que en ese momento se despertó.
El doctor salió con Kinomoto para hablar en privacidad, y por lo que pudieron notar su mejor amiga y su jefe, es que era algo serio. Bueno, es que lo de Touya no es algo sencillo. Él era muy apegado a su padre y cuando este falleció, se hundió en el alcohol. Lo grave del asunto es que le haya mentido a su hermanita, sin siquiera pensar que podría sentir ella si lo viera en ese estado, o peor, muerto. Tenía que ser Touya, siempre fue así.
Mientras Tomoyo y Shaoran esperaban en el cuarto, y seguían conversando, afuera el doctor hablaba de manera seria con Sakura y por el rostro que tenía, no era nada bueno. No cuando le confirma como fue que quedo en coma.
—… Su hermano presentó un alto contenido de alcohol en su cuerpo. Lo grave del asunto, es que no es eso lo que lo llevó a estar en coma, sino un golpe. Por suerte y por milagro, él se ha salvado, se está recuperando satisfactoriamente, pero necesita entrar a un centro de rehabilitación, tal vez no se salve en una segunda oportunidad. Entiendo los motivos por los que este así, pero debe pensar que hay personas que lo quieren y se preocupan por él.
—Lo sé doctor. Muchas gracias por todo lo que ha hecho.
—Tome —le entregó unos folletos de centros de rehabilitación para alcohólicos —su hermano lo necesita y mucho.
Sakura asintió dándoles las gracias de nuevo. Se quedo parada viendo como desaparecía el médico por el pasillo. Decidió entrar a la habitación por si su hermano ya hubiese despertado. No fue así.
—¿Qué te dijo, Sakura? —preguntó Tomoyo preocupaba.
—Me dio algunos folletos de centro de rehabilitación de alcohólicos para mi hermano —contesto ella con la mirada perdida. Daidouji sabía que había algo más, pero no la obligaría a que lo dijera —Mi hermano se salvo por los pelos de haber muerto. Su estado de coma, se debió a que sufrió un golpe. Debió haber estado muy borracho —sin poder evitarlo, empezó a llorar.
—Tranquila amiga —trató de consolar su amiga y a ella se le unió su jefe.
—Gracias por venir, Shaoran —habló cuando se tranquilizo un poco y vio como Shaoran la trataba de consolar.
—No hay problema. Te traje unos refrigerios para que comas algo.
Sakura se calmo al sentir el apoyo de su mejor amiga y de su jefe. Se levanto a servirse algo y mientras lo hacía, se puso a leer los folletos.
—Todos estos lugares con muy caros —dijo con mucho pesar Kinomoto — no podré costearlo —terminó de decir en un murmullo poco entendible.
Shaoran y Tomoyo se acercaron a mirar los folletos, y se sorprendieron al ver los costos que tenia cada centro. El uno era más caro que el otro. Para ambos, Sakura era una persona importante y debían ayudarla.
—Sakura. Yo te ayudo a pagarlo —sentenció Tomoyo.
—Yo también lo haré —secundo Shaoran.
—No, no. No quiero que me presten dinero. Además Tomoyo, tú tienes el gasto de tu… — se calló repentinamente Sakura, al percatarse de que casi habla demás. Pueda ser que Shaoran no esté al tanto de la situación de su amiga.
—Sakura, yo quiero ayudar en algo. Por lo otro, no te preocupes, ¿sí? —contestó Daidouji dándole a entender que todo estaría bien.
Sakura movió sutilmente la cabeza en forma de negación. No es que no quisiese la ayuda de ambos, sino que no quería depender de ellos o en su defecto, endeudarse y no saber cómo después devolverle el préstamo.
—Tomoyo, Shaoran. Ustedes me ayudan estando a mi lado. Gracias por su ofrecimiento, pero no deseo depender de ustedes. No sabría como devolver el dinero que me prestan. No, pero gracias por su ofrecimiento —dijo ella de manera firme, pero con una sonrisa nostálgica.
A veces Kinomoto puede ser tan terca y necia como una mula. Ellos no le pedirían que les devuelva el dinero, sólo querían verla feliz y con esa sonrisa en sus labios que ilumina hasta el día más negro que pueda existir. Tomoyo y Shaoran suspiraron, que se le podía hacer.
—Es mejor que me vaya. Si necesitas algo, llámame —dijo Daidouji desde la puerta de la habitación.
Sakura había permanecido todo el día afuera, y decidió que lo mejor sería quedarse por cualquier eventualidad que pueda suceder. Contaba con el permiso de Shaoran, así que no habría problema. En el fondo se sentía mal por no aceptar la ayuda de ellos, pero Tomoyo estaba empezando a correr un gasto un tanto fuerte por lo de su padre y ella no permitiría que gaste lo poco que tiene. Ya no era más la heredera del impero automotriz de Japón, la que tenía mucho dinero. Se preguntaba si Li estaría enterado de eso, esperaba que no.
—¿Te quedas? —pregunto Sakura. Tomoyo ya se había ido.
—Un rato más. Mañana voy a la oficina y luego vengo a ver qué tal va todo, ¿está bien?
—Claro —sonrió con calidez y eso le gustó a Li
—Quiero ayudarte y te daré algo de dinero para que pongas a tu hermano en un centro de rehabilitación y no me digas un no, porque no lo aceptaré, Sakura —dijo Shaoran de manera seria y que no aceptaba una contestación.
—En otro momento lo hablamos, ¿sí?
No era que quería enfrentar a su jefe, o amigo, pero por el momento no tenía cabeza para eso. Sólo quería ver a su hermano despierto, y que este bien. Shaoran entendió que no era momento ni lugar, pero esa conversación no quedaría así. Él entendía lo que era tener a alguien alcohólico, y los problemas que conllevaba. No permitiría que ella pasara por algo similar. Él era Xiao Lang Li, un humano que ha sufrido en silencio y que ahora buscaba su propia felicidad. Al diablo todo, su turno llegó y no lo dejaría pasar.
Porque al fin se dio cuenta que necesitaba de alguien que de verdad lo aprecie como es él, que lo ayude a salir del pozo donde se está hundiendo.
Sakura Kinomoto
To Be continue...
Notas de Autora:
Lamento la demora, sé que no tengo perdón de Dios, pero fue inevitable demorarme en actualizar. Estuve enferma, la universidad, proyectos personales, la familia, en fin, un montón de cosas que se me acumulo y el tiempo me jugo la contra.
Bien. Supongo que les di un infarto por el título del capitulo, ¿verdad? Pero no. Así decidí llamarlo porque es en este capítulo que veremos un poco más acerca de la parejita de Shaoran&Sakura, y como se están empezando a enfrentar a los temores, pesadillas y demás. Como se pudo ver, Kero y Shaoran ya se "llevan" bien, pero como dice por ahí, lo hacen por el bien de Sakura. ¿Quién dijo que los animalitos no son inteligentes? Son demasiado, y lo digo por experiencia. Bien, espero que les haya gustado el capítulo.
¿Tomates? ¿lechuga? ¿Pepinillos? ¿Alegrías? ¿Tristezas? Díganmelo en un Review, ¿sí? Me harían la mujer más feliz del planeta ^^
Y los animales se salvan, porque sino, mato a Kero...
Esta bien, era broma ¬¬
