disclaimer: no soy... bla, bla, bla ya se lo aprendieron, no? :P


Un verano para recordar

por Fede

Capítulo 3: ¿Potter y yo? No pega...

Durante la semana se repitió siempre lo mismo: en el día Lily iba a la playa, al bosque o acompañaba a su tía a hacer las compras. A veces se encontraba con James ya que estaban en un pueblo y era imposible no verse, pero no hablaban mucho y se hacían los desconocidos. Pero durante la noche, siempre salían a alguna de las casas de los amigos de James. Y se lo pasaban en grande. Bueno, no tan en grande, pero muy bien. Fiestas calmadas, pero animadas. Conversaban todo el rato, informándose sobre su día y sobre sus vidas, contando historias tristes y chistosas. Los amigos de James también eran muy simpáticos ahora que se había permitido hablar con ellos sin pensar que sólo querían conquistarla. Sam, la chica que estaba colada por Sirius, le preguntaba a James por su amigo todos los días y Lily no podía dejar de preguntarse qué le había hecho para que quedara así: ¿una poción del amor, Amortentia, mal hecha? "El muy cabezota no alcanzaría ni a reunir los ingredientes" pensó la parte orgullosa de Lily, esa parte que odiaba a James y a Sirius. Aunque tenía que admitirlo: esa parte ya casi había desaparecido, al menos la parte de James, porque Sirius seguía siendo un ególatra estúpido a sus ojos.

-¿Ya conoces el camino hasta la casa de tus tíos?-preguntó James.

-Sí-dijo Lily. ¿Acaso James quería que se fuera caminando sola? Pero ella quería que le acompañara-. Pero…

-¿Ya no necesitas que te acompañe?

-No, pero ¿y si hay algún asaltante en el camino? ¿o un violador? La conciencia te pesaría por siempre-dijo la pelirroja con una sonrisa.

James rió.

-Está bien, te acompaño. Es que pensé que no querrías estar conmigo siempre.

Se encogió de hombros-. No estamos todo el día juntos: solo en las fiestas.

-Ah, ¿ya te caigo bien?

-No del todo, idiota-dijo Lily, pero estaba sonriendo, por lo que no sonó como un insulto, sino como una broma.

-Aw, que tierna, Lily-dijo James, irónicamente.

-No puedo evitarlo. La costumbre.

-Pero no puedes negar que éste año me comporté mejor.

El séptimo año James había cambiado totalmente: ya no la invitaba a salir todas las veces que la veía y no molestaba (tanto) a Snape. A Lily no había dejado de extrañarle su actitud, pero ya que no tenían confianza no le había preguntado.

-Sí, tienes razón. ¿Qué te hizo cambiar?

James sonrió enigmáticamente.

-Algún día te lo diré.

Lily no lo presionó y se quedaron en silencio unos segundos.

-Me caes bien, James. Creo que sin tus amigos podemos hablar libremente.

-Y sin tus amigas chillonas.

-¡Mis amigas no son chillonas!-reclamó la pelirroja falsamente enojada, pues sabía que era una broma.

-"!Ya has visto a Michael con ese corte de cabello!"-imitó James en una voz muy chillona.

Lily rió. Eso había sucedido de verdad: ella y sus amigas estaban hablando sobre un chico de Hogwarts. No sabía que James las había estado escuchando.

-¿Quieres ir mañana a la playa?

-Mmm…-a Lily no le gustaría pasearse medio desnuda enfrente de James-¿Por qué mejor no vamos al bosque? Mis tíos me han dicho que hay una cascada muy bonita.

-Oh, claro. Es muy bonita. También nos podemos bañar allá.

¡Ah, qué más daba! James ya habría visto a muchas chicas con bikini. La verdad, es que una parte de ella deseaba ver de nuevo su cara de asombro al verla semidesnuda.

-Está bien.

-Paso por ti… ¿a las once?

Lily asintió y se detuvo en la acera. Ya habían llegado. James se puso frente a ella.

-Que tengas buenas noches-dijo James.

-Buenas noches, James-repitió Lily.

Se quedó unos segundos frente a él y luego se volteó para abrir la reja de la casa.

-Espera, Lily.

La pelirroja se dio la vuelta, para encontrarse con los suaves labios de James sobre los de ella. Le besó tiernamente.

-A que no te esperabas eso.

-Para nada-dijo Lily con voz temblorosa.

Volvió a besarle tiernamente agarrando su cintura y Lily puso sus brazos sobre sus hombros y ésta vez el beso fue más intenso, comenzando a tornarse caluroso.

-¿Lily?

Se separaron al instante. ¿Era Ryan? Por fin había llegado. Pero de seguro el chico no vería nada, porque estaba muy oscuro en la calle.

-Adiós-murmuró Lily, tocándole la mejilla a James.

-¿Eres tú, Lily?

James la agarró del brazo y se acercó a su oído.

-Eres hermosa-susurró.

Lily rió, con una risa muy tonta, y le dio un beso de despedida en los labios y luego corrió hasta la puerta.

-¡Ryan! Por fin estás aquí.

Se abrazaron, muy felices, mientras entraban a la casa.

-Creí haber escuchado la reja. Estaba esperando a que llegaras para saludarte. ¿Con quién estabas?-preguntó su primo.

-Sola. Estaba en una fiesta de… ¿Dylan?

No recordaba el nombre del dueño de la casa, pero ¡qué le importaba! No podía pensar en otra cosa que no fuera James Potter.

-Oh, ¿ya los conociste a todos? Perdón por llegar ahora, Lily. Lo pasamos muy bien y quisimos quedarnos más tiempo.

-No te preocupes, Ryan. Yo también aquí lo he pasado muy bien-se sonrió a sí misma.

Tenía que agradecerle a su primo por demorarse en llegar: si él hubiera estado, nunca habría conocido a James.

-¿Ah, sí?-preguntó el chico rubio con una ceja levantada.

-Sí, ¿ya conoces a James? Era mi compañero del colegio y tu mamá casi le obligó a que me sacara a una fiesta.

Ryan puso los ojos en blanco.

-Mañana vamos a ir a una cascada en el bosque con él.

-Oh, qué bien. Hace tiempo que no lo veo.

Lily se mordió el labio. ¿Ryan quería ir con ellos? ¡Qué mal trío!

-Sí, ahí podrán verse-dijo un poco desanimada.

Bah, podría ver a James por tres semanas más. Y también quería estar con Ryan; por lo que no le pareció mala idea ir los tres a la cascada.

.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.

La noche anterior apenas había podido dormir. Cómo había llegado a besar a James, no lo tenía muy claro, pero ahora quería volver a besarlo. Dios, qué enredo. Por siete años lo había odiado y de un día para otro, ya le gustaba. Si hubiera sabido que era tan buen chico, habría aceptado salir con él mucho antes. Se había dormido a las cuatro y se despertó a las nueve para mandarle una carta a Alice, su mejor amiga que también era bruja, contándole de lo ocurrido durante la semana y del beso con James: Alice estaría hiperventilada por horas tras leer la carta. También envió una carta a su madre, pero no le contó lo de James: esperaría a llegar a casa para contarle. ¡Oh, qué pocas ganas tenía de volver a casa!

-¿Ya estás lista, cariño?-preguntó su tía desde el primer piso-. James y Ryan están preparados.

Lily corrió escaleras abajo y se detuvo frente a sus tíos.

-Adiós-les dijo y luego miró a James.

Le estaba sonriendo. Que sonrisa más linda: ¿por qué no lo había notado antes? Tal vez porque ahora le sonreía sólo a ella.

-Hola Lily-dijo James, mirándola tan intensamente que la pelirroja se sonrojo.

-Hola-respondió con otra sonrisa, también perdida en él.

De no ser por sus tíos y su primo, se habría lanzado a los brazos de James y lo habría besado por horas. James tenía la misma idea en la cabeza de querer comérsela a besos, sin importar quien estuviera presente.

-¿Nos vamos?-dijo Ryan, algo incómodo tras el silencio.

-Claro-dijo Lily, poniéndose la mochila tras los hombros.

-Déjame llevar eso por ti-se ofreció James, y se acercó a Lily.

Cuando tomó su mochila, le susurró algo al oído y Lily se estremeció por su cercanía.

-Mañana en la tarde anda a mi casa. Seguro que hoy ni podemos estar solos.

Durante la semana se repitió siempre lo mismo: en el día Lily iba a la playa, al bosque o acompañaba a su tía a hacer las compras. A veces se encontraba con James ya que estaban en un pueblo y era imposible no verse, pero no hablaban mucho y se hacían los desconocidos. Pero durante la noche, siempre salían a alguna de las casas de los amigos de James. Y se lo pasaban en grande. Bueno, no tan en grande, pero muy bien. Fiestas calmadas, pero animadas. Conversaban todo el rato, informándose sobre su día y sobre sus vidas, contando historias tristes y chistosas. Los amigos de James también eran muy simpáticos ahora que se había permitido hablar con ellos sin pensar que sólo querían conquistarla. Sam, la chica que estaba colada por Sirius, le preguntaba a James por su amigo todos los días y Lily no podía dejar de preguntarse qué le había hecho para que quedara así: ¿una poción del amor, Amortentia, mal hecha? "El muy cabezota no alcanzaría ni a reunir los ingredientes" pensó la parte orgullosa de Lily, esa parte que odiaba a James y a Sirius. Aunque tenía que admitirlo: esa parte ya casi había desaparecido, al menos la parte de James, porque Sirius seguía siendo un ególatra estúpido a sus ojos.

-¿Ya conoces el camino hasta la casa de tus tíos?-preguntó James.

-Sí-dijo Lily. ¿Acaso James quería que se fuera caminando sola? Pero ella quería que le acompañara-. Pero…

-¿Ya no necesitas que te acompañe?

-No, pero ¿y si hay algún asaltante en el camino? ¿o un violador? La conciencia te pesaría por siempre-dijo la pelirroja con una sonrisa.

James rió.

-Está bien, te acompaño. Es que pensé que no querrías estar conmigo siempre.

Se encogió de hombros-. No estamos todo el día juntos: solo en las fiestas.

-Ah, ¿ya te caigo bien?

-No del todo, idiota-dijo Lily, pero estaba sonriendo, por lo que no sonó como un insulto, sino como una broma.

-Aw, que tierna, Lily-dijo James, irónicamente.

-No puedo evitarlo. La costumbre.

-Pero no puedes negar que éste año me comporté mejor.

El séptimo año James había cambiado totalmente: ya no la invitaba a salir todas las veces que la veía y no molestaba (tanto) a Snape. A Lily no había dejado de extrañarle su actitud, pero ya que no tenían confianza no le había preguntado.

-Sí, tienes razón. ¿Qué te hizo cambiar?

James sonrió enigmáticamente.

-Algún día te lo diré.

Lily no lo presionó y se quedaron en silencio unos segundos.

-Me caes bien, James. Creo que sin tus amigos podemos hablar libremente.

-Y sin tus amigas chillonas.

-¡Mis amigas no son chillonas!-reclamó la pelirroja falsamente enojada, pues sabía que era una broma.

-"!Ya has visto a Michael con ese corte de cabello!"-imitó James en una voz muy chillona.

Lily rió. Eso había sucedido de verdad: ella y sus amigas estaban hablando sobre un chico de Hogwarts. No sabía que James las había estado escuchando.

….

-¿Quieres ir mañana a la playa?

-Mmm…-a Lily no le gustaría pasearse medio desnuda enfrente de James-¿Por qué mejor no vamos al bosque? Mis tíos me han dicho que hay una cascada muy bonita.

-Oh, claro. Es muy bonita. También nos podemos bañar allá.

¡Ah, qué más daba! James ya habría visto a muchas chicas con bikini. La verdad, es que una parte de ella deseaba ver de nuevo su cara de asombro al verla semidesnuda.

-Está bien.

-Paso por ti… ¿a las once?

Lily asintió y se detuvo en la acera. Ya habían llegado. James se puso frente a ella.

-Que tengas buenas noches-dijo James.

-Buenas noches, James-repitió Lily.

Se quedó unos segundos frente a él y luego se volteó para abrir la reja de la casa.

-Espera, Lily.

La pelirroja se dio la vuelta, para encontrarse con los suaves labios de James sobre los de ella. Le besó tiernamente.

-A que no te esperabas eso.

-Para nada-dijo Lily con voz temblorosa.

Volvió a besarle tiernamente agarrando su cintura y Lily puso sus brazos sobre sus hombros y ésta vez el beso fue más intenso, comenzando a tornarse caluroso.

-¿Lily?

Se separaron al instante. ¿Era Ryan? Por fin había llegado. Pero de seguro el chico no vería nada, porque estaba muy oscuro en la calle.

-Adiós-murmuró Lily, tocándole la mejilla a James.

-¿Eres tú, Lily?

James la agarró del brazo y se acercó a su oído.

-Eres hermosa-susurró.

Lily rió, con una risa muy tonta, y le dio un beso de despedida en los labios y luego corrió hasta la puerta.

-¡Ryan! Por fin estás aquí.

Se abrazaron, muy felices, mientras entraban a la casa.

-Creí haber escuchado la reja. Estaba esperando a que llegaras para saludarte. ¿Con quién estabas?-preguntó su primo.

-Sola. Estaba en una fiesta de… ¿Dylan?

No recordaba el nombre del dueño de la casa, pero ¡qué le importaba! No podía pensar en otra cosa que no fuera James Potter.

-Oh, ¿ya los conociste a todos? Perdón por llegar ahora, Lily. Lo pasamos muy bien y quisimos quedarnos más tiempo.

-No te preocupes, Ryan. Aquí lo pasé muy bien-se sonrió a sí misma.

Tenía que agradecerle a su primo por demorarse en llegar: si él hubiera estado, nunca habría conocido a James.

-¿Ah, sí?-preguntó el chico rubio con una ceja levantada.

-Sí, ¿ya conoces a James? Era mi compañero del colegio y tu mamá casi le obligó a que me sacara a una fiesta.

Ryan puso los ojos en blanco.

-Mañana vamos a ir a una cascada en el bosque con él.

-Oh, qué bien. Hace tiempo que no lo veo.

Lily se mordió el labio. ¿Ryan quería ir con ellos? ¡Qué mal trío!

-Sí, ahí podrán verse-dijo un poco desanimada.

Bah, podría ver a James por tres semanas más. Y también quería estar con Ryan; por lo que no le pareció mala idea ir los tres a la cascada.

La noche anterior apenas había podido dormir. Cómo había llegado a besar a James, no lo tenía muy claro, pero ahora quería volver a besarlo. Dios, qué enredo. Por siete años lo había odiado y de un día para otro, ya le gustaba. Si hubiera sabido que era tan buen chico, habría aceptado salir con él mucho antes. Se había dormido a las cuatro y se despertó a las nueve para mandarle una carta a Alice, su mejor amiga que también era bruja, contándole de lo ocurrido durante la semana y del beso con James: Alice estaría hiperventilada por horas tras leer la carta. También envió una carta a su madre, pero no le contó lo del beso: esperaría a llegar a casa para contarle. ¡Oh, qué pocas ganas tenía de volver a casa!

-¿Ya estás lista, cariño?-preguntó su tía desde el primer piso-. James y Ryan están preparados.

Lily corrió escaleras abajo y se detuvo frente a sus tíos.

-Adiós-les dijo y luego miró a James.

Le estaba sonriendo. Que sonrisa más linda: ¿por qué no lo había notado antes? Tal vez porque ahora le sonreía sólo a ella.

-Hola Lily-dijo James, mirándola con tan intensidad que la pelirroja se sonrojó.

-Hola-respondió con otra sonrisa.

De no ser por sus tíos y su primo, Lily se habría lanzado a los brazos de James y lo habría besado por horas. James parecía tener la misma idea de comérsela a besos sin importar quién estuviera presente.

-¿Nos vamos?-dijo Ryan, algo incómodo por el silencio.

-Claro-dijo Lily, poniéndose su mochila.

-Déjame llevar eso por ti-se ofreció a James.

Se acercó a ella, y cuando estuvo lo bastante cerca de su oído, le susurró algo y Lily se estremeció por su cercanía.

-Anda mañana en la tarde a mi casa. Seguro que hoy ni podemos estar solos.

-Voy a pensarlo-susurró Lily de vuelta, con una sonrisa traviesa.

James no sabía si reír o tener miedo, hasta que Lily le guiñó un ojo.

-¿Están bien ustedes dos?-preguntó Ryan, extrañado.

-Claro que estamos bien. ¿Por que habría de pasar algo?-dijo James, encogiéndose de hombros con su característica falsa inocencia. Y muy creíble, por cierto.

Lily se echó a reír, sin poder controlarse.


No, no, no. No acepto quejas por la demora... aunque si lo ponen en un review, creo que si jajaja espero que les haya gustado este capitulo, por que a mi me parece lo mas bello del mundo (L) cuidense y nos estamos leyendo! besos

Fede