Notas: El capitulo anterior y los que siguen son una especie de flash back, es decir, son recuerdos. En algunas partes, podrían ser incompletos o confusos, pero están hechos así a posta, ya que Dib está recordando y no es muy preciso.

Bueno, lo prometido es deuda. Aquí está el siguiente capi.


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Capitulo 2:

Recuerdos: La semilla que maduró en la tormenta

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Zim deseaba impresionar a sus líderes y evitar su propia ejecución. ¿Pero qué haría para conseguirlo? ¿Estaría planeando invadir este planeta y obsequiárselo a Los Más Altos con el objetivo de conseguir su admiración y respeto?

En caso afirmativo, ¿de qué le serviría hacer eso? . La Tierra solo era un punto lejano en la galaxia. Un lugar sin demasiado valor en los planes de conquista. Aunque lo consiguiera invadir, no impresionaría realmente a sus líderes. Tan solo sería un simple planeta más a la lista, sin grandes recursos ni avanzada tecnología en comparación a la de otras especies ya conquistadas.

Entonces, ¿a qué se referiría Zim con eso de: 'tengo que hacer algo grande'?

¿A parte de la invasión, qué era considerado suficientemente impresionante en el mundo irken para maravillarlos a todos?

No lo sabía. Tan solo sabía que para un irken, ser útil al imperio lo era TODO. Absolutamente todo. La sociedad se basaba, por lo que tengo entendido, en la conquista. Exclusivamente en eso. Si no eras invasor, científico o algún miembro de vital importancia, no eras necesario. Si no eres necesario para tus lideres, por idiotas o crueles que estos sean, eso solo podía significar una cosa: no eras nada. Absolutamente nada …

Ellos estaban programados para amar al propio imperio y a nada más que a eso. Su propia persona no era importante. Solo el imperio. Así había sido y así siempre sería, a menos que alguien hiciera algo para cambiar esa situación ... Pero los únicos con derecho a promover un cambio tan radical eran sin duda sus líderes … y obviamente, no moverían ni un dedo. El sistema del imperio era cruel, pero eficiente, y eso era más que suficiente para ellos.

Fruncí el ceño. Zim no debería respetar tanto a sus líderes. No se lo merecían …

Sin embargo, después de seis años desde la llegada del alien a la Tierra, yo tenía muy claro que Zim no era como los demás irken. Si ellos renegaban de él, no se rendiría sumisamente al destierro, la ejecución o la muerte. Es más, aquel brillo amenazante en los ojos de mi rival me decía que si sus líderes renegaban de él, su venganza sería terrible. Zim les haría ver que era un invasor, por las buenas … o por las malas.

Si, él lo haría. Le conocía bien. Sabía cómo reaccionaría. Ya son demasiados años acosándolo.

Que mal sonó eso …

Lo peor de todo ... es que era verdad ...

Llevaba mucho tiempo espiando cada uno de sus movimientos. Dentro de poco se cumplirían … ¿seis años?

¿En serio? ¿De verdad han pasado ya seis años desde que Zim llegó a la Tierra?

Si, así era. Seis años.

¡Seis! … Y aun sigo preguntándome como es que NADIE ha notificado el "pequeñísimo" detalle de que Zim no ha crecido ni un palmo en todo ese tiempo …

¿Nadie lo notó? ¿Nadie?

¿Soy el único?

¡EL ÚNICO!

¡Por Júpiter! ¡Zim tiene la misma estatura de un mocoso y nadie es capaz de darse cuenta! ¿Cómo puede ser la gente TAN idiotamente retrasada?

En fin …

Volviendo al tema …

Mi némesis, después de aquel desafortunado incidente con sus líderes, tomó una extraña actitud. En primer lugar, preparó su nave y se encerró en el laboratorio superior. Estuvo allí trabajando sin descanso, realizando constantes experimentos con su propio cuerpo. SU pequeño y diminuto cuerpo. Eso me extraño sobremanera, ya que él nunca experimentaba con su organismo, ni se utilizaba a sí mismo como conejito de indias. Normalmente suele experimentar con inocentes animalillos y humanos descuidados que suplican patéticamente por sus vidas. Es por eso por lo que este hecho me llamó muchísimo la atención. Tanto que estuve espiando cada mínimo gesto que hizo durante más de una semana, casi sin comer y apenas dormir.

A veces mi propia obsesión llega a asustarme …


Tras esa semana, Zim construyó un gigantesco tubo cilíndrico de experimentación en el laboratorio inferior. En el interior del cilindro había un liquido verdoso y burbujeante que bullía en su interior, con una extraña consistencia nunca vista antes. El tubo se conectaba a una máquina electrónica que reflejaba una secuencia de ADN …

Espera …

¿No era esa una cadena de ADN humano?

¿Y no es ese mi nombre escrito en la parte superior de la pantalla?

Y … lo más alarmante, ¿en qué momento consiguió Zim una muestra de mi ADN?

En serio … ¿en qué momento?

¡Oh Dios!

¿Ves como toda precaución es poca?

… y luego mi padre me llama paranoico cuando le digo que cierre bien fuerte la ventana de mi habitación, no vaya a ser que venga El Conde Vampichoco y nos VIOLE a todos …

¡NOS VIOLE! ¡Sé que lo hará!

¡LO HARÁ!

Bueno, volviendo al tema … y dejando de hablar solo … de nuevo ...

...

Ante mis asombrados e incrédulos ojos, siempre fijos en el monitor de la cámara espía, vi como Zim se despojaba de sus vestimentas.

Hice un gesto incomodo ante el espectáculo. No es agradable ver como tu enemigo mortal se desnuda frente a ti … En realidad es bastante desconcertante. Además … si miro, parecería un pedófilo, porque él es tan, tan pequeño ... como un mocoso ...

... aunque en realidad, ese razonamiento no es lógico, porque Zim tiene muchísimos más años que yo … a pesar de su altura. Los años terrestres no se miden de la misma forma que los irken. Eso provocaba una diferencia abismal entre nosotros respecto a nuestra edad. Aunque no lo parezca, él es mayor que yo, pero es que ...

Es tan ... tan pequeño ...

No sé qué debo hacer.

¿Miro?

¿No miro?

¿Me saco los ojos con una cucharilla de café?

Resistiendo la urgencia de tapar mis ojos por respeto y vergüenza, (y apartando la cucharilla de café que misteriosamente tenía al lado) vi como el alien se fue sumergiendo en el liquido de tan rara tonalidad, encerrándose a sí mismo en el tubo cilíndrico. Una vez cerrada la compuerta del tubo, los censores se pegaron automáticamente a su diminuto cuerpo con total precisión.

Y ahí se quedó, levitando en posición fetal. Totalmente inmóvil.

El extraterrestre permaneció así, dormitando durante tres días completos. Durante todo ese tiempo, no aparté mis ojos del monitor ni por un instante, hasta que al fin, … sucedió:

Una vez cumplidos los tres días, al anochecer del tercero, y en cuestión de un minuto escaso, el cuerpo de Zim incrementó su altura y aumentó su peso.

Justo a MI altura.

Justo a MI mismo peso.

Yo simplemente estaba perplejo.

¿Tendría mi ADN algo que ver con esto?

Sin embargo, mi asombro no acabó allí. Los electrodos unidos al cuerpo de Zim se retiraron automáticamente y la maquina comenzó a vibrar. Una voz robótica advertía constantemente sobre un fallo de sistema y sobre un sobrecalentamiento de la maquinaria. El cristal del cilindro comenzó a agrietarse, debido a la presión. Fue en ese momento cuando los ojos rubí del alien se abrieron de par en par, despertando de su letargo. Extendió sus brazos y piernas, ahora mucho más largos y mejor formados, y con este repentino gesto rompió en mil pedazos el cristal. Los fragmentos punzantes saltaron por los aires en un estruendo sobrecogedor, mientras algunos trozos de vidrio flotaron ingrávidos en el campo magnético que se formó alrededor de la maquina. Entre aquellos fragmentos y el misterioso humo de la maquina, la imponente figura de Zim se dejaba entrever ligeramente en la penumbra.

Si antes no podía apartar la vista del monitor, ahora mucho menos.

Y es que mi eterno enemigo parecía tan … poderoso. Un verdadero ser de otro mundo.

Si lo que buscaba era una buena apariencia para presentarse ante sus líderes … la verdad es que no pudo haber estado más acertado en su vida.

Seguía estando demasiado flaco, pero la altura esterilizaba su figura. Sus ojos parecían más alargados, y definitivamente más brillantes y cautivantes que nunca. Tenía cierta tonalidad muscular, aunque no demasiada, tan solo lo justo. Su piel parecía extremadamente lisa y suave, con una textura fina y delicada, pero fuerte y resistente a la vez. El tenue resplandor de los focos se reflejaba sobre esa húmeda y tersa piel, dando la sensación de que un manto de luz le cubría. Era deslumbrante, así como el brillo rubí de sus ojos, que resaltaban sobre la espesa neblina que rodeaba su cuerpo alargado y grácil, dándole un toque misterioso.

Era ... increible ... y bello. Absolutamente sobrenatural.

Maldita sea.

No puedo dejar de contemplarlo.

No puedo ...

Aunque ...

Aun así, no me atreví a mirar más abajo de la cintura ...

E-Es que … simplemente no sería ético invadir así la intimidad de mi enemigo.

...

Maldita sea.

- "¡AAAH! ¿QUIÉN ERES TÚ Y QUE HAS HECHO CON EL JEFECITO?" – Gimoteó Gir, apareciendo de la nada. Asombrado, el robot dejó caer al suelo un extraño aperitivo que estaba comiendo y se dedicó a contemplar a su nuevo amo con los ojos muuy abiertos.

Lo estuvo contemplando durante un largo, largo, largo, largo, laargo rato …

Luego, gritó histéricamente … tirándose al suelo, rodando sobre si mismo y formando un dramático espectáculo. Gruesos lagrimones resbalaban de sus ojos, cosa que me desconcertaba enormemente, ya que Gir era un robot y se supone que los robots no tienen glándulas lagrimales ...

- "¡Te has comido al jefecito! ¿porr quée? ¿Por qué siempre se van los mejores? ¿por quée?" – lloriqueó amargamente.

Ignorando la extraña reacción de su robot, el alien habló.

- "Calienta los motores de la nave, Gir" - respondió Zim tajante. Su voz era ligeramente más grave y adulta, pero aun conservaba ese timbre especial que le caracterizaba. – "Tenemos un asuntito que aclarar ahí fuera"

- "La verdad está ahiii fueraaaa" – susurró el robot, olvidando completamente su drama anterior e imitando de forma muy bizarra a algún personaje que había visto en alguna de sus queridísimas series de televisión favoritas. Aunque en realidad, TODOS los programas que aparecían en la tele eran sus favoritos … sin excepción alguna.

Y cuando digo sin excepción, es sin excepción.

Incluso el porno de las madrugadas es uno de sus- …

- "¡Gir! ¿Qué haces? ¡Deja de comer y vete a preparar a nave!"

- "¡A la orden, mi amo!" – añadió con la boca llena, terminándose el extraño aperitivo que hace escasos minutos había dejado caer al suelo. Al parecer, estaba comiendo chocolate con kétchup .. o algo así …

Eff …

Asco.

Acto seguido, el malvado robot de mi enemigo le dedicó un gesto militar y salió corriendo, dispuesto a cumplir la orden de su jefe. Luego, cuando el robot se marchó, el extraterrestre se giró en dirección a la computadora que monitorizaba la casa y le ordenó:

- "¡Computadora! Debo irme. Cuida de la base y de Gir mientras yo no este. Si no he vuelto pronto, recoge las coordenadas de mi nave y envía a Gir al rescate."

- "Valeeee …." – respondió con pereza una voz robótica que tenía un tono de voz un tanto agudo.

Una vez dicho esto, la sala quedó inmersa en absoluto silencio. Zim simplemente se quedó allí, inmóvil durante un buen rato, completamente hundido en sus pensamientos, hasta que al fin reaccionó y se encaminó hacía su habitación, en busca de alguna vestimenta apropiada que tapase su desnudez.

Desnudez que aun no me atrevía a observar …

Cuando marchó a su habitación, yo permanecí mirando el monitor de mi cámara espía durante varios minutos. Estuve reflexionando detenidamente sobre toda esta situación y sus consecuencias.

Algo me decía que allí fuera, en el espacio exterior, se iba a montar una buena …

¿Qué pasaría de ahora en adelante? ¿Zim volvería a la Tierra? ¿Impresionaría a sus lideres con su increíble modificación de altura? ¿Le destruirían? ¿Zim los destruiría a ellos? ¿Lo ejecutarían o llegarían a un acuerdo? ¿Corría peligro la Tierra?

¿Yo debería dejar de meter las narices en asuntos ajenos?

Probablemente …

Pero simplemente no podía ignorar todo lo que estaba pasando. Con Zim haciendo planes, nunca se sabe … quizás, en un arrebato de ira o de estupidez, le dé por implosionar todo el universo. Llámenme loco si quieren, pero yo no puedo dormir tranquilo sabiendo las altas probabilidades que existen de morir cruelmente mientras el universo colapsa sobre si mismo.

Al ver todos los últimos preparativos de Zim, una idea loca y suicida pasó súbitamente por mi mente. Debía subir a la nave de mi némesis. ¡Tenía que colarme como fuese posible en aquella maquina espacial y viajar al espacio! ¡Descubrir de primera mano como acabaría todo aquello!

Definitivamente, no podía quedarme en casa con los brazos cruzados. Lo único que conseguiría con eso es pasarme el día preguntándome a mí mismo mil y un cuestiones sin respuesta, … y hablar solo. De nuevo. (Qué novedad …)

Y asi sucedió.

Así es como todo empezó.

Comencé a trazar el plan que me llevaría a "La Inmensa", a bordo de la nave de mi rival. El plan que me conduciría a mi propia destrucción.

Un viaje que llevaría a mi mente inmadura a preguntarse cosas que jamás ý nunca me pregunté.

A sentir cosas que jamás y nunca imaginé …


[Próximo capitulo: Recuerdos - El Alto Artificial y La Mascota Exótica]


Notas: Seguramente, en el próximo capitulo notaran lo mucho que me gusta escribir a Zim hablando en tercera persona de si mismo, o lo mucho que me gusta llamar a Dib: "El Dib" o "Dib-humano". Eso es por culpa de los capítulos en inglés, donde Zim suele hablar de ese modo más seguido que en el español, y llama a Dib: "The Dib", "Dib-stink" o cosas por el estilo xD

Me encantan los capis en inglés, sobre todo por la voz de Zim, que le da más carácter. Además, me gusta mucho la voz de Dib x3 Y también me gustan los capis en inglés porque puedo aprender otro idioma mientras me entretengo. xP

En fin …

¿Qué le pasará a Zim?

¿Qué pasará con Dib?

Y lo más importante, ¿Nos violará el conde Vampichoco?