Notas: Este capitulo es más serio y emo. Espero que les guste de todas formas. xP
No hubo tiempo para pronunciar ni una sola palabra.
Al instante, nos vimos rodeados por un pequeño grupo de tres irken elite y dos grandes robots.
No había salvación.
Estábamos acorralados.
Nos tenían a su merced …
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Capitulo 4:
Recuerdos: Un ángel guardián
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Una patada fue dirigida directamente hacia el estómago de Zim, dándole de lleno con una contundencia brutal.
El alien gimió de dolor ...
De puro dolor.
Apenas podía mantenerse en pie. Las magulladuras de su piel se contaban por decenas y la sangre, de verde oscuro, comenzó a teñir el suelo de forma macabra, mientras los guardias formaban un coro a su alrededor, riendo cruelmente.
Yo permanecía muy cerca de allí, contemplando la escena con los ojos muy abiertos y el corazón palpitando fuerte en mi pecho. Estaba aterrado. Mis rodillas temblaban por el esfuerzo y el agotamiento de esta catastrófica fuga. Mis brazos permanecían sujetos a cada lado por dos fuertes y gigantescos robots soldado que me sostenían y me mantenían cautivo. No podía moverme … tan solo podía observar la brutal escena ante mí. Tan solo podía ser testigo de como esos irken golpeaban sin piedad a mi némesis.
...
Una patada directa a la cara de Zim …
- "Tu altura es una farsa" – gritó uno de los guardas.
- "Defecto" – sentenció otro.
Sangre …
Risas …
Mi respiración se agitaba y mis ojos se ampliaban incrédulos, viendo este horrible espectáculo.
Defecto …
Loco …
Zim gimió de dolor. Se intentó levantar, luchar, y oponer resistencia. No pudo. La garra del PAK de un soldado desgarró su espalda, abriendo un tajo profundo por el que salían borbotones de sangre.
Risas …
Sangre …
Zim soltó un grito desgarrado.
Y una lagrima resbaló …
… resbaló … por MI mejilla.
Por primera vez en mi vida, el dolor de mi enemigo consiguió sobrecogerme. Por primera vez, su tortura no me dejaba indiferente.
Y por primera vez, sentí un dolor punzante que amenazaba con quebrar mi corazón.
No sé exactamente el por qué. Quizás, por primera vez, me sentí completamente identificado con él. Yo tampoco era tratado con respeto por mi raza. Yo también era un … "defecto"
Por primera vez, sentí a Zim como a un igual, como un ser idéntico a mí, no como un rival destinado a destruirme.
Debí haberle dicho la contraseña … Es mi culpa. Podríamos haber escapado … es mi culpa …
Mi culpa
Él estaba sangrando. Estaba sufriendo.
Es mi culpa
…
Mi culpa.
…
Mi cuerpo se estremeció. Sentí mi sangre hervir con una furia destructiva. Mi cuerpo parecía arder en llamas de ira. Mi razón quedó completamente cegada, para dar paso al más fiero instinto de supervivencia y a la necesidad de proteger a un ser que mi corazón reconoció como a un igual. Toda la frustración, toda la rabia, …todo el miedo, todo se entremezcló en una solo sentimiento:
Completa locura.
De forma repentina y muy brusca, me puse firme. Mis rodillas dejaron de temblar y mis ojos reflejaban mi ardiente decisión.
Todo pasó de forma muy rapida y extremadamente confusa.
No sé exactamente como, ni cuando, ni de qué forma conseguí escabullirme del férreo agarre de los robots guardianes. Apenas recuerdo cuando me abalancé sobre aquellos soldados, que sorprendidos, no pudieron reaccionar a tiempo. Es más, quedaron petrificados.
Yo sabía que estaba en clara desventaja. Estaba en minoría.
No me importaba.
Apenas fui consiente del gran numero de arañazos, golpes, patadas, e incluso mordiscos que recibieron los dos cobardes que se encontraban más cercanos a Zim, y que a duras penas pudieron defenderse.
Apenas lo recuerdo, porque más que un humano, parecía una fiera salvaje protegiendo a su "cría" ... o algo asi.
Apenas tengo conocimiento de las barbaridades que dije en mi arrebato de estupidez y valentía. Solo sé que dije un montón de insultos, algunos muy originales, por cierto. Creo que grité que dejasen en paz a mi enemigo, que él era MI rival. Solo mío. Y que nadie más podía enfrentarse a él. Proclamé a puro grito que no era un defecto… y que …
… y que yo creía en él.
Que era un invasor … que era perfectamente capaz de invadir mi mundo, y que yo siempre estaría allí para impedir que así fuera. Siempre. Pasase lo que pasase.
Tampoco recuerdo cuando, en medio del discurso y en medio de mi reciente agresividad, mis ojos se aguaron, inundados por las lágrimas. Por mi mente pasaron un sinfín de recuerdos, tanto míos como suyos. Tanto independientes como conectados entre sí por las raras interacciones que habíamos compartido a lo largo de los años.
…
Ni siquiera sé cómo diablos dejé inconsciente al segundo soldado …
Pero …
Lo único que recuerdo, con total claridad, son los grandes ojos de mi némesis, abiertos de par en par, mirándome de una forma que jamás en mi vida presencié. Su expresión era el vivo retrato de la sorpresa y la conmoción. Un muy leve brillo de agradecimiento centelleaba en sus ojos, vidriosos y llenos de una extraña emoción. Incluso podría decir que en ellos vi reflejada, por primera vez, la alegría.
En ese mismo instante, y aunque mi mente calificase el sentimiento como la mayor estupidez que he sentido en mi vida, me dieron ganas de sonreirle ampliamente, de la forma más reconfortante y sincera posible.
…
Hasta que una patada impactó en mi estomago con una fuerza descomunal …
Sentí que mi cuerpo se quebraba.
Tosí sangre …
El último irken elite que quedaba en pie al fin reaccionó. Pudo contenerme, y en cuestión de segundos me devolvió el golpe. Creí que el impacto había roto una de mis costillas. Veía borroso …
Perdí el equilibrio.
Sentí un puño impactando en mi cara. Lo último que vi, antes de que mis gafas se fragmentaran en mil pedazos, es la expresión esperanzada de Zim, que en ese momento se transformó en una de horror e inseguridad. Ese leve atisbo de alegría se apagó por completo, para dar paso a un sentimiento sombrío.
Sentí más golpes impactando contra mi cuerpo. Aun así, intenté luchar y proteger al alien con todas las fuerzas que me quedaban.
Otro golpe brutal ...
Sangre …
Caí al suelo. Sentía que me estaba muriendo y todo a mi alrededor se volvió confuso.
Dolía.
Mi cuerpo entero me dolía.
¿Iba a morir?
No. No quería … Esta no era la gloriosa y heroica muerte que siempre deseé …
...
De repente, oí un rugido rabioso a mis espaldas. Un grito capaz de estremecer a la nave entera.
¿Zim?
¿Era él?
Parecía furioso.
MUY furioso.
¿Qué lo que estaba pasando? ... ¿Qué estaba haciendo Zim?
Realmente, no lo sabía. Lo único que sabía con claridad es que mi cabeza daba vueltas. Mis pensamientos se volvieron inconexos y no tenía ni idea de qué era lo que pasaba a mi alrededor.
Y de repente ... lo oí. Oía el eco de los tentáculos del PAK de Zim, clavándose en los cuerpos sin vida de los elites. Estaban muertos … todos muertos … pero Zim les seguía golpeando con una fuerza salida de la nada. Ese poder que solo sacamos en casos extremos. Una fuerza que ni siquiera sabíamos que teníamos.
Al cabo de un tiempo, Zim se detuvo y dejó de golpearlos con saña, finalmente dándose cuenta de que ya estaban muertos. Jadeaba con fuerza, su respiración era muy agitada y parecía muy alterado.
Por último, se desplomó en el suelo, apenas pudiendo mantenerse en pie. Tras caer de rodillas al suelo, permaneció un breve periodo de tiempo inmóvil, reflexionando sobre algo. Mi némesis parecía confundido … por su propia furia y por el hecho de haberme protegido …
Respiró profundamente. Intentaba calmarse y volver a su estado normal.
Trataba de no mirarme.
Yo simplemente le observaba. No podía mover ni un solo músculo de mi cuerpo maltratado. Los agónicos latidos de mi corazón retumbaban en mis oídos.
Dolor …
… mi cuerpo temblaba. Sentía nauseas.
...
De repente, oí un estruendo repentino, como si un centenar de pasos se aproximaran poco a poco hacia ahí, pero no les presté demasiada atención. Nada parecía importarme. Estaba perdiendo la conciencia …
Mi mente comenzó a divagar.
...
¿Dónde estaba?
¿Qué había pasado?
...
- "¡Dib-Humano! ¡No cierres los ojos!" – dijo una voz que retumbaba en mi cabeza.
- " … ¿Z-Zim?" – murmuré. Mis parpados me pesaban … estaba cayendo inconsciente.
- "¡Los soldados se acercan! ¡Viene el ejercito! ¡Dime la CONTRASEÑA!"
Yo le dediqué una sonrisa cansada. Las comisuras de mis labios dolían horriblemente con tan solo ese gesto.
- "Siempre soñé que moriría de viejo, de una forma totalmente heroica, en alguna misión que dejase una marca imborrable en la historia …" – respondí distraídamente. Mi voz era ronca y débil. Fragmentada y adolorida.
- ¡Dib! ¡No hay tiem- …!
- " Contraseña: 98G7GW6P1" – Susurré repentinamente. Zim amplió sus ojos . Le llevó varios segundos asimilar el hecho de que acababa de decirle la contraseña. Parecía confuso, y no era para menos, pues le estaba obsequiando su libertad.
Mi mano temblorosa agarró con fuerza su brazo, para sujetarle antes de que se le ocurriera la brillante y predecible idea de marchase de allí, dejándome tirado y abandonado a mi suerte.
– "No me dejes morir aquí solo … ni de forma tan patética … sin nadie que … crea en mí" – mascullé suavemente. Más que una súplica parecía una orden, débil y apagada, pero una orden al fin y al cabo. Mi mano perdió su fuerza y cayó al suelo. Mis ojos se cerraron.
Oscuridad …
Zim simplemente se quedó allí. Le sentía a mi lado, mirándome fijamente. El alien frunció el ceño. Dio un giro violento y se dirigió solo al ascensor … dejándome allí … tirado y abandonado …
Solo …
En medio de mi estado semiconsciente, oí como de repente el irken refunfuñó de forma sonora, soltando un sonido muy agudo, cargado de molestia, confusión y rabia. Giró sobre sus pasos y volvió de nuevo a mi lado. Sentí sus manos envolviendo con delicadeza mi cuerpo. Sus garras se apoyaban con sublime suavidad y delicadeza sobre mi figura. Nunca pensé que él podría ser tan delicado …
- "No hago esto por ti, humano …." – susurró – "Lo hago … por mí"
Sonreí para mis adentros.
- "Yo también Zim … yo también …" – respondí en un hilo de voz inaudisible.
Oímos un estruendo cercano aproximándose hacia nosotros con mayor fuerza a medida que pasaban los segundos. Era el ejercito. Ya estaban allí.
Las hordas de irken interrumpieron los confusos pensamientos de Zim, quien desesperado, entró en el ascensor a toda prisa, tras haber introducido el código. Nada más presionar el botón, la maquina comenzó a ascender a una velocidad vertiginosa.
De pronto, un fuerte temblor interrumpió su ascenso … y la maquina comenzó a descender de forma alarmante. Estábamos cayendo. Los soldados habían saboteado el panel de control.
Zim miró hacia el techo con ansias y allí vio la salida de emergencia. Se apresuró raudo hasta ella, sabiendo que no teníamos mucho tiempo. Liberó las patas mecánicas de su PAK y forzó brutalmente la compuerta del techo. Trepó por ella, conmigo en brazos, sujetándome con firmeza, … como si … tuviese miedo a perder- … a que cayera.
Una vez en la parte superior del ascensor, que seguía descendiendo a ritmo vertiginoso, Zim tomó impulso y dio un gran salto, abandonando el elevador. Aterrizó bruscamente contra las duras paredes de acero. Sus afiladas garras mecánicas se aferraron a estas paredes, abollando la superficie vertical con su brutal agarre, y rasgando el duro material del que estaban construidas.
Mientras el alien luchaba por mantenerse firme y bien sujeto a la pared, el ascensor simplemente descendió hasta chocar contra el suelo. Su choque provocó un terrible estruendo, seguido de una explosión que envió una onda de calor, llamas, escombro y cenizas por el conducto en el que nos encontrábamos. Todo tembló y Zim apenas podía mantenerse en su posición. Las paredes eran demasiado lisas y resistentes para permitirle sujetarse a ellas.
El alien clavó sus patas de metal con desespero, aferrándose a la vida con todas sus fuerzas.
Pero era inútil. Demasiado resbaladizo …
Zim no podía mantener el equilibrio. Estaba tambaleándose violentamente, al filo de la vida y la muerte. Comenzamos a deslizarnos levemente hacia abajo. Él trataba de impedirlo a toda costa. Sus músculos se encontraban horriblemente tensos por la presión ejercida en su desesperado intento por salvar nuestras vidas.
Pero …
Por más que lo intentaba, seguía sin poder avanzar.
El humo dificultaba su visión y sus anteriores heridas le escocían de una forma tan dolorosa que era prácticamente un milagro que siguiera en pie.
Su cuerpo temblaba …
Zim gritó en agonía.
Descendíamos.
Íbamos a caer.
Íbamos a morir …
Y al final … sucedió.
Zim resbaló.
Perdió el equilibrio y yo caí de sus brazos, abandonando el tenue calor de su cuerpo y precipitándome irremediablemente hacia el abismo donde se hallaban los escombros ardientes de la explosión.
Todo pareció suceder a cámara lenta. El fuego parecía engullirlo todo y yo caía en picado hacia él, como un alma condenada descendiendo al infierno.
Y en eso hubiera consistido mi 'heroica muerte' … de no ser por él …
Por Zim …
Apenas consciente, no me di cuenta del tentáculo que se aferró fuertemente a mi cintura e impidió la fatal caída. El tentáculo provenía directamente del PAK de Zim.
El alien me estaba … ¿salvando?
Mi némesis gruñó con fuerza e ímpetu , aferrándose con extrema fiereza a las paredes del conducto en llamas. Esta vez, utilizando sus garras para perforar el acero … clavando sus uñas en el material cortante, … hasta que sus manos comenzaron a sangrarle. Hasta que el dolor provocó que apenas las sintiera.
Zim avanzó por la pared de acero. A su paso, dejaba un macabro camino de sangre tras de si.
Garras entumecidas, victimas de mil y un cortes, se abrían paso hacia el frente sin vacilación, mientras el humo se colaba en el estrecho canal y amenazaba con asfixiar mis maltratados pulmones.
La visión de Zim se fue volviendo borrosa y se tambaleó hacia un lado, a punto de desfallecer. No obstante, el tentáculo mecánico envuelto a mi cintura se estrechó más aun a mi cuerpo, manteniéndome bien sujeto.
- "No. Vamos. A. Morir" – dijo Zim entrecortadamente, con voz ronca y profunda, cargada de odio y decisión. – "Zim no morirá … ¡PORQUE ZIM ES INCREIBLE! ¡PORQUE ZIM NO ES UN DEFECTO! Y tú … necio humano … ¡Tú NO vas a tener una muerte heroica nunca! ¿Me estás escuchando? … ¡NO LA VAS A TENER! ¡PORQUE NO TE VAS A MORIR NUNCA! ¡Porque cuando quiera destruir tu sucio mundo TÚ estarás allí intentando detenerme! ¡Y PUNTO! " - el cuerpo de Zim tembló incontroladamente. Un escalofrió recorrió mi cuerpo … - "¿Me has oído? ¡PORQUE EL DIB-HUMANO SIEMPRE ESTARÁ ALLI PARA ZIM! ¡PARA RETARLO! ¡PARA MOTIVARLO! "
Sus manos temblaban. Los cortes eran profundos. El acero desgarraba su fina piel. Su voz comenzó a quebrarse.
Pero Zim continuaba …
"PORQUE … porque … EL DIB ES EL ENEMIGO DE ZIM … ES SU NÉMESIS … SU ETERNA MOLESTIA … SU YIN … Su … Su fuerza … " – y jadeó entrecortadamente, antes de susurrar, muy despacio – "Su … único …"
Con el impulso de sus garras y sus tentáculos, Zim llegó hasta el piso superior. Al llegar a la nave, activó el piloto automático.
La gigantesca nave despegó, alejándonos de ese infierno. Yo ,finalmente, abandoné mi estado de semi-consciencia, hundiéndome por completo en la oscuridad.
...
- "¡Dib! ¡N-No cierres … los ojos! ¡Humano apestoso!"
El eco de una voz resonaba en mis oídos.
Demasiado tarde …
Lo único que mi mente podía registrar era silencio.
Oscuridad …
Todo a mi alrededor era oscuridad.
Notas: Fin de los recuerdos de Dib. En el próximo capítulo se pasa al POV de Zim, volvemos al momento en el que comenzó esta historia (es decir, al prologo, con Dib en el tubo de experimentación) y el romance a partir de ahora tendrá muchísimo más peso en la trama.
Bueno ... ¡Ahora un par de preguntas retoricas totalmente innecesarias, para añadir suspense! ~
¿El malherido Dib sobrevivirá a esta batalla?
¿Y Zim?
¿Qué es lo que el alíen planea hacer con él?
PD: ¿Soy la única que tiene problemas con el contador de reviews? Me llegan más reviews de los que refleja el contador. Creo que está atascado o.O Pero bueno, da igual. Mientras pueda leer los reviews no pasa nada. Agradezco el apoyo de los reviews de: ariam18 (gracias por todos tus reviews y gracias por el halago *se sonroja*) , minimoose (gracias ^^), princes dark angel (vamos a rezar para que al final consiga su tabletita de chocolate. Sino, todo habrá sido en vano Dx), scarlet 195 (si lo voy a terminar. Al menos esa es la intención xD), Jiiro (gracias. Si tienes razón. Cada cual maneja el tema de forma distinta y al final no es tan repetitivo), Sango-Zaoldyeck (lol a mí tambien me gusta la demencia :3 Muchas gracias~), y Pulpos (Gracias ^^ jaja espero que Jhonen nunca lea mis comentarios xD sobre todo si están relacionados con mis ovarios xD)
