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Capitulo 7:
La perversa inocencia de Zim
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POV Narrador
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Una colosal nave espacial atravesaba el infinito silencioso y oscuro. Su sola presencia, y el imponente emblema irken grabado tanto en su frente como en sus costados, era suficiente para hacer temblar a cientos de especies alienígenas.
El gran buque se alzaba majestuoso y elegante mientras atravesaba la galaxia, … a pesar de las pobres condiciones en las que se encontraban sus motores, el sistema de control, y sobre todo, el reactor principal de la máquina. Y es que … aunque en su exterior se mostraba intacta, imperturbable e invencible, en el interior de la gran nave reinaba el caos absoluto. Por los pasillos solo se veía a cientos de irken diminutos correteando histéricos de un lado para otro. Había mecánicos e ingenieros por todos lados, revisando los múltiples daños que había sufrido esta colosal maquina en tan poco tiempo. Muchos de ellos trabajaban sin haber descansado en lo más minimo desde hacía horas, y recorrian las instalaciones a toda prisa cargando con cientos de herramientas, soldadores, maquinaria de reparación, botellitas de soda sabor limón, y un largo etc .
Con tanto alboroto, no era de extrañar que los pasillos de aquella nave rebosaran de actividad, ruido, vitalidad y acción. Sin embargo, en la parte más oscura y privada de ese lugar, un profundo silencio inundaba una gigantesca y tétrica habitación. Dos figuras, altas y esbeltas, permanecían mudas, con expresión sombria y sus cabezas cabizbajas. La atmosfera que les rodeaba era siniestra, fría y temible como ninguna otra.
Las figuras contemplaban una y otra vez los monitores situados justo al frente, a pocos metros por encima de ellos. En sus pantallas se repetía sin tregua el momento en el que el irken más problemático de todo el imperio reaparecía en La Inmensa, sembrando el caos en estado puro y destruyendo el generador de la nave con una gran explosión. Esta vez, además de haber contado con la ayuda de su robot, el pequeño Gir, había contado también con el apoyo de una criatura procedente de la Tierra, su "compinche" humano. Ellos eran los únicos culpables del desastre en el que estaba sumida esta nave. Ellos y tan solo ellos. Sus acciones habían manchado el buen nombre del imperio y habían puesto en peligro la reputación que tan arduamente resguardaban los dos irken misteriosos, que permanecían serios, observando con recelo todas las grabaciones.
Tras contemplar los monitores, las dos figuras apretaron sus puños con rabia, ensombreciendo sus expresiones.
- "Jamás en mi vida … he sentido tanta rabia y humillación …" - murmuró lentamente uno de los dos irken, quien poseía unos ojos rojos de una tonalidad intensa. Su voz estaba cargada de ira y peligro. Casi parecía que cada silaba pronunciada por sus labios iba cargada de veneno ... Veneno del más mortal y corrosivo. – "¿Cómo pudo ser capaz ese insecto de neutralizar a la nave más poderosa de todo el universo?"
- "Eso no es lo más preocupante …" – respondió tajante el segundo irken. Sus ojos eran violetas y brillaban como piedras preciosas de gran resplandor. Era por ello eso por lo que su mirada solía ser hechizante. Sin embargo, en estos momentos, era despiadada, temible y fría ... Una mirada capaz de helar la sangre con el rencor que desprendía. – "¿Es que acaso no has visto su altura? … ¿O es que no lo entiendes? … Ya no es un simple enano molesto e irritante. Con su altura podría destronarnos. ¿Qué sería de nosotros entonces? ¿Qué sería del imperio si Zim tomara el mando? – hizo una breve pausa, antes de torcer la cabeza bruscamente hacia su compañero de ojos rojos - "¡Lo llevaría a la ruina! ¡Nos llevaría a la ruina!"
- "No lo hará, porque nunca tendrá la oportunidad de hacerlo …" - sonrió malicioso el Más Alto de ojos rojos. – "Cuando llegó aquí, Zim no pareció interesado en nuestros puestos como líderes del imperio. Él no desea esos puestos en concreto … pero es un peligro dejarlo suelto, con la posibilidad de que supere nuestra altura y sea aceptado por nuestra raza como un futuro lider" – concluyó, sentándose en uno de los sillones más cercanos y mordisqueando con desinterés un aperitivo ofrecido por un pequeño irken - "Si permitimos eso, seríamos destronados. Por eso mismo, no podemos dejarlo vivir … pero tampoco podemos matarle abiertamente y saltarnos las leyes irken impuestas por Los Cerebros de Control …. ¿verdad?"
- "Asi es …" – murmuró su compañero, mirándole curioso. – "No se puede matar a un irken con alta estatura. No sin una sentencia o juicio"
- "Bien … . Nosotros no podemos matarle sin un juicio. Pero … ¿Qué tal si … por casualidades de la vida … nuestro Zim sufre 'un terrible accidente'? … Un … percance causado por el destino … o por nuestro 'pequeño amiguito' … - añadió de forma misteriosa - "¿Sabes de quien hablo?"
A la vez que Rojo murmuraba esa pregunta, en el rostro del Más Alto de ojos violetas se dibujo una cruel sonrisa.
- "¡Por supuesto! ¿Quién mejor que nuestra querida mascota para encargarse del trabajo sucio?" – dijo en tono juguetón. - "¡Es perfecto! No hay nadie mejor que él para librarnos de esta."
- "¡Así es! Llamemos a … "
Se hizo una pausa dramática y ambos se miraron a los ojos …
...
"Pinky …" – susurraron ambos con voz tétrica y luego comenzaron a reir burlones …
... mientras los demás irken les miraron raro … aunque nadie se atrevió a decirles nada.
"¡Me encanta este plan!" - exclamó de repente el de ojos violeta muy ilusionado, olvidándose por completo de su mal humor y mordisqueando una rosquilla. El Más Alto Rojo contempló a su compañero por un largo rato y luego sonrió malicioso.
- "¿Qué te parece si antes de destruir a Zim, robamos a esa extraña criatura de la Tierra? Solo para hacerle sufrir un poquito. Para que aprenda la lección … ya sabes …"
- "¡De acuerdo!" – exclamó, metiéndose la rosquilla entera en la boca y masticando glotonamente.
El irken asintió, sonriendo con cierta diversión ante los gestos exagerados de su compinche. Finalmente, se acercó hacia la ventana, contemplando las estrellas y susurrando pensativo:
- "Adios Zim." - murmuró en un tono … misterioso. – "Te echaremos de menos … ¿o quizás no?" – añadió burlón.
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POV Zim
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Mis pasos resonaron con contundencia por aquel estrecho pasillo. Un corredor vacio y desolado, que me llevaba directamente hacia la celda inferior de la nave …
Que me llevaba directamente hacia … él …
Hacia mi prisionero y cautivo …
Mientras avanzaba lentamente hasta donde él se encontraba, me mantuve en completo silencio y permanecí hundido en mis propios pensamientos.
El silencio era asfixiante ...
El eco de mis pasos era lo único que podía escuchar ... pero no era esta ausencia de sonido lo que realmente me inquietaba. Lo preocupante era ... esta emoción ...
Y es que ... con cada paso que daba, sentía una extraña presión en mi squeedly spooch. Era una sensación nueva, que mezclaba nerviosismo, confusión, y una desconocida ilusión. Algo que últimamente solía sentir a menudo cuando … me acercaba a él …
Y no entiendo el porqué ... y para ser sincero no quiero entenderlo ...
Conteniendo esa sensación que parecía aumentar su intensidad con cada segundo que pasaba, avancé por el laberintico pasillo. Paso a paso, respiración a respiración, … latido a latido …
Apreté los puños y traté de controlarme.
...
Durante todos estos días, he tratado de rehuir esta sensación, pero es imposible. Y más aun cuando tengo la obligación de verle a él todos los días, no solo una sino varias veces, para curarlo manualmente e inyectarle el suero regenerador, ya que la máquina de sanado fue estropeada por culpa de 'cierto alborotador' que no quiero ni nombrar en estos momentos.
Ante mi nerviosismo, mi mano derecha se aferró con más fuerza a la jeringuilla que llevaba conmigo. Una inyección que contenía un liquido verdoso en su interior. Por otro lado, en mi mano izquierda llevaba una muda de ropa, para que el humano no ande por ahí en pelotas …
La muda consistía en la camisa de mi antiguo uniforme y un pantalón negro muy corto. Quizás demasiado corto … ya que era la muda elástica que utilizaba antes, cuando era más bajo en estatura. Al humano le quedará ajustado y pequeño, pero tendrá que conformarse con esto, porque en la nave apenas hay provisiones, y mucho menos ropa …
Sino díganmelo a mí, que llevo con este uniforme desde hace días …
Qué asco …
Dentro de poco oleré peor que aquella vez, cuando la señorita Bitters nos obligó a bañarnos con el agua del inodoro porque no había presupuesto para malgastar ni una gota de agua de las duchas del gimnasio …
"Hermosos recuerdos" – murmuré con ironía.
Dejé ese tipo de pensamientos a un lado y comencé a descender por la larga fila de escaleras que conducían al sótano. Por este camino, me dirigía en incomodo silencio hacia el laboratorio inferior, el más oscuro y seguro de toda mi nave, solo iluminado por dos grandes focos que creaban una atmosfera embriagante y tenue. Sin embargo, más que un laboratorio, parecía que me dirigía hacia una cárcel brindada …
Y es que ese lugar parecía justamente eso. Era amplio, con poco mobiliario, a excepción de un gran armario con cientos de medicamentos y pruebas. Había una celda con barrotes en el fondo de la sala. En la celda se encontraba una gran cama, situada justo en el centro, que tenía amarres y ataduras a cada extremo. Gran cantidad de tentáculos colgaban del techo, dispuestos a neutralizar a cualquier intruso o cautivo que encerrara en el lugar.
Y justo allí, en esa celda, tenía a mi humano cautivo y enfermo.
Tras observar el lugar, introduje el código de la celda, y finalmente, entré en ella. Para mí no fue una sorpresa entrar allí, en ese tenue e intimo lugar, y descubrir que Dib había vuelto a forzar los amarres de la cama y había intentado escapar …
… de nuevo.
Por suerte, los tentáculos del techo le habían impedido huir, y ahora se aferraban a su cuerpo con firmeza y le mantenían sujeto, mientras él se retorcía tercamente ante mis ojos. Parecía bastante ocupado forcejeando con los tentáculos, pero nada más verme me lanzó una mirada asesina capaz de helar el mismísimo infierno.
Maldito humano …
Últimamente no hacía más que comportarse como un niño chico. ¡No hacía más que retorcerse como un GUSANO e intentar escapar de las magnificas garras de ZIIIM!
¡Sobre todo desde que le empecé a curar!
No deja de alejarse de mí cuando me acerco, actúa de forma agresiva y rehúye mi mirada. Además, se pone muy nervioso y empieza a tartamudear torpemente como si tuviese algún tipo de PATETICO problema neurológico.
¿Qué demonios le pasa a esta bestia humana?
Antes no parecía muy dispuesto a cooperar conmigo, pero ahora no hace más que causarme problemas. Y su comportamiento no ha hecho más que empeorar notablemente, sobre todo desde que empecé a administrarle este nuevo suero de color verde … ¡mi última creación para sanar su organismo! ¡Le estoy ayudando y lo único que hace es despreciar mis buenas intenciones!
¡Qué desagradecido!
Aunque … pensándolo bien …
Quizás haya algún tipo de conexión entre ese cambio de actitud y el suero …
¡Pero no entiendo! ¡Se supone que este suero, el 95-T, tiene elementos y sustancias exclusivas para la raza irken, pero no hace ningún daño a los humanos! ¡Me lo dijo la computadora de a bordo!
Aunque … claro … la computadora también dijo muchas cosas más … ¡Muchas! ¡Pero Zim no tenía ganas ni tiempo para escucharla!
- "¡Computadora! Haz que los tentáculos bajen a Dib de allí arriba y lo atraigan hacia mí. Debo administrarle su medicina" – mientras decía esto, dejé la nueva muda de ropa en el suelo y alcé mi puño, mostrando la inyección que tenía preparada.
Dib palideció nada más ver la jeringuilla. Sus ojos se ampliaron a más no poder y se quedó completamente paralizado.
Los tentáculos obedecieron la orden de inmediato, descendiendo hasta colocar a el Dib frente a mí. El humano, que había permanecido en estado de shock, comenzó a temblar ante la cercanía, lanzando una mirada muy preocupada hacia el suero verdoso. Parecía … angustiado …
- "¡Aleja esa cosa de mí!" – gritó, girando la cabeza a un lado y cerrando los ojos con fuerza. Por alguna razón desconocida, sus mejillas se tiñeron de rojo intenso y apartó la vista rápidamente.
- "¿Por qué?" – murmuré confundido. Mis antenas se elevaron con curiosidad y le observé detenidamente, analizando su reacción.
- "No te lo voy a decir" – añadió indignado - ¡Tan solo aléjalo de mí! ¡Y aléjate tú también de mí! ¿O es que acaso haces todo esto a propósito para divertirte a mi costa? ¿verdad que si? ¡Te divierte verme así! ¿O acaso lo vas a negar? ¿Qué clase de obsesión tienes conmigo de repente? ¿Qué pretendes con ESTO?"
- "No entiendo de qué estás hablando, larva-humana … Y tú no eres el más indicado para hablar de obsesiones …"
- "¿Vas a negarlo? Desde lo de nuestra fuga … o mejor dicho, desde tu modificación de altura, te has estado comportando de forma extraña, y ahora mucho más. Sobre todo conmigo. Sin un motivo de peso, vas y me encierras aquí, ¡Y me inyectas … COSAS!"
-"¡Son medicamentos, humano ingrato! Ahora cállate y estate quieto mientras te curo."
- "¡NO!"
- "¿Por qué no?"
- "¡Porque no!"
- "No esperes que te haga caso si no me das un buen motivo."
- "¿Lo único que quieres es que lo diga para que puedas burlarte a gusto? ¿verdad?" – reclamó Dib con aire sumamente molesto.
- "Habla claro, humano. No me hagas perder mi valioso tiempo. Dilo ya o te lo inyecto y listo. Zim no necesita tu autorización. Asi que ya sabes … Decide. O me dices el porqué no quieres que te cure y tratamos de solucionarlo o te aguantas y punto."
Ante mi tajante respuesta, el guardó silencio y desvió la mirada. Finalmente, parecía estar razonando sobre su próxima respuesta.
- "P-Porque … Oh dios … Está bien … si tanto quieres oírlo, entonces … te lo diré." – Dib enrojeció aun más. Por último, tomó aire profundamente, como si con esa acción estuviese reuniendo el valor necesario para confesar su rechazo hacia el liquido. – "Es … e-es … que … esa cosa hace … hace … me hace … cosquillas en … y … e-es … ¡Me hace sentir raro! ¿Vale? … ¡No lo quiero!"
- "Te hace sentir raro porque te está sanando, simio pelón. Deja de quejarte. Además, he modificado la formula y ahora tiene el triple de efecto. Vamos a probarlo ahora mismo, y tú te vas a estar quieto. ¿Entendido?"
- "¿QUÉ? ¡EL TRIPLE DE EFECTO!" – exclamó totalmente horrorizado. – "¡Ni hablar!"
Entrecerré el cejo profundamente, con gran fastidio. Estaba comenzando a cansarme de esta situación. Sin más, pasé por alto sus protestas y me acerqué a él con decisión, de forma imponente. Alcé mi mano a la altura de sus ojos, mostrándole la jeringuilla mientras caminaba paso a paso, fijando mi mirada seria e intimidante sobre sus ojos ámbar.
Él dejó escapar un jadeo entrecortado. Al ver la jeringuilla, tembló de pies a cabeza, aunque tratase de ocultar su temor. Sus pupilas se dilataron, llenas de horror, e intentó retroceder, forcejeando de nuevo con los flexibles tentáculos metálicos que sobresalían del techo y que aun lo mantenían cautivo.
Sin embargo, a pesar de ser tan sumamente obstinado, no pudo hacer nada por liberarse. El férreo agarre no dejaba la más mínima oportunidad de escapatoria.
Mis ojos brillaron con siniestra decisión cuando quedé a pocos centímetros de su rostro. Mis ojos rojos se clavaron en sus orbes dorados, y con una sonrisa arrogante y temible, alcé mi garra y clavé la aguja directamente sobre la piel tersa de su cuello.
Al instante, el grito desgarrado del humano se dejó oír en toda la sala.
Mis ojos se ampliaron …
Mi sádica sonrisa desapareció, para dejar paso a la conmoción …
Retrocedí de inmediato, mirando asombrado su sobresaltada reacción.
Ante mis confusos ojos vi lo que nunca vi y no esperaba ver. Y es que esta era la primera vez que Dib reaccionaba de forma tan abierta y evidente ante los efectos del suero …. Las demás veces solía acurrucarse sobre si mismo y no me dejaba acercarme a él ...
Pero ahora ...
Ahora ... Un violento temblor recorrió su cuerpo. Continuos quejidos de dolor escaparon de sus labios. Su respiración se agitó como nunca antes, jadeando pesadamente. Sus mejillas se encendieron al rojo vivo y parecía agitado … acalorado, comenzando a sudar. Sus rodillas no tardaron en flaquear, perdiendo toda su fuerza y dejando de sostenerlo. Si no hubiera sido por el agarre firme de los tentáculos, el humano abría caído al suelo.
Su expresión se contrajo en múltiples muecas que parecían indicar que estaba sufriendo …
Al contemplar esto, en mi interior sentí la extraña necesidad de socorrerlo. Y eso mismo hice ...
Me acerqué a él, hasta que apenas quedó espacio entre su cuerpo y el mío. Mis garras rozaron sus mejillas a ambos lados de su rostro, sosteniendo su cara y obligándole a elevarla para que me mirarse directo a los ojos. Traté de ocultar cualquier posible muestra de interés o preocupación, pero fue en vano. En mi pecho palpitaba está loca sensación que me estaba arrebatando toda muestra de orgullo y frialdad.
Mi pecho era estrujado por una contundente presión. Mis ojos rubí no podían apartarse de sus pupilas.
Pupilas doradas, que al reunirse con mi mirada se encontraban dilatadas. Su mirada estaba perdida y era incapaz de mantenerse enfocado en un objeto en concreto …
- "Dib … ¡Mírame!" – exclamé, sujetando su cara entre mis manos … - "¡Mírame!"
Mi voz retumbó en toda la sala.
Tras escuchar mi rotundo tono de voz, Dib quedó en absoluto silencio y sus ojos se posaron en mí bruscamente.
Y allí se quedó … durante un largo rato. Respirando agitado, y contemplándome de forma tan atenta y contundente que parecía que yo era la única persona existente en todo el universo.
Esa mirada fija comenzó a inquietarme …
Su expresión … era distinta. Distinta a todo lo que había visto anteriormente. Sus ojos tenían un extraño brillo. Expresaban un anhelo prohibido …
- "Z-Zim …" – murmuró en un tono … muy, muy, muy, muuuy … eeh … muy …
Muy 'distinto'
Nunca había pronunciado mi nombre de ese modo tan … ¿suave y sugerente?
- "Zim …"
- "¿E-Eh?" – pregunté confundido con los ojos abiertos de par en par, mientras veía como el humano se me acercaba cada vez más. Sus labios se entreabrieron …
¡Oh, por Irk!
¿Va a hacer lo que creo que va a hacer?
De pronto, sentí como inclinaba su cuerpo hacia mí, pegándose todo cuanto pudo, hasta que no había distancia alguna. Ni un solo milímetro …
Otra vez esa sensación … palpitando dentro de mí …
Mis manos aun sujetaban su rostro, por lo que sentía el calor abrasante de sus mejillas en las palmas de mis garras. Ese calor me provocaba el deseo de acariciarlas y sentir con más fuerza ese fuego que desprendían. Provocándome a llevar mis dedos hacia sus labios y rozarlos suavemente con la punta de mis zarpas …
Esa sensación …
Era absolutamente …
… hechizante …
- "Z-Zim" – susurró muy bajó, con el deseo tiñendo cada silaba pronunciada.
Sus labios entreabiertos dejaban escapar leves jadeos agitados mientras se acercaron lentamente a los míos, ansiosos por sentirme.
Y entonces, una parte de mi mente gritó desesperada. Esa parte moría por rendirme ante lo prohibido. Quería que mi mano recorriera su torso y explorara cada uno de sus músculos a mi alcance. Besarlo y probar la textura de sus labios y la humedad de su cavidad. Lamer con mi lengua serpenteante cada poro de su cálida piel … recorriendo despacio su cuello y descendiendo hacia abajo … y más abajo … hasta saborear toda su esencia y su veneno, hasta morir intoxicado por su peculiar gusto.
Besar. Morder. Acariciar. Tocar, jugar, jadear. Hacerle gritar de placer hasta llevarlo a la locura …
Que sus brazos se enreden a mi cuerpo y me recorran con la misma pasión, y se entregue a mí. Que me haga vibrar y rocé mis antenas con las yemas de sus dedos. Que aruñe mi espalda con sus uñas y me besé con frenesí.
"Hazlo" – gritó una parte de mí, desde lo más profundo de mi ser – "Hazlo … hazlo Zim … hazlo … no te detengas … hazlo … Lo deseas … lo tienes … HAZLO"
…
Pero …
Pero … no lo hice …
Otra parte de mi mente gritó con más fuerza. La parte más prudente y cobarde. Quizás la parte más orgullosa de mi ser, que se negaba a admitir el cambio que estaban sufriendo mis emociones ante todos los nuevos acontecimientos que surgían a mi alrededor.
Me aparté bruscamente, ignorando a la voz más pasional. Lo único que hice fue mirar a mi exrival en estado de shock, tratando de asimilar lo que había sucedido. Dib tan solo intentó acercarse a mí, como una criatura en celo deseando fervientemente a su emparejamiento. Sus ojos no expresaban más que ansia y deseo ciego.
- "Qu … Qué estás … ¿Por qué me miras así?" – murmuré confuso, tratando de quitármelo de encima e ignorar esa sensación que bullía en mi interior.
No lo entiendo … Hace escasos minutos, el Dib no quería verme ni en pintura, y ahora forcejeaba por pegarse a mí y hacerme … cosas … o vete tú a saber el qué …
Sin más, di un giró y salí corriendo de allí … antes de que las cosas empeorarán.
Necesitaba respuestas … y ya sabía perfectamente a quien debía preguntárselas …
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- "¡Amo! ¡La respuesta es más que obvia!" – chilló la computadora de a bordo. Parecía sumamente irritada.
- "¡No sé de qué me hablas!"
- "¡Es qué acaso no lo ves! ¡Es el suero! ¡Y más aun siendo modificado de forma tan forzosa!"
- "¡El suero ha aumentado su potencia de sanado al 45%!"
- "¡Exacto! ¿Y sabes qué más? ¡Estás sanándolo, pero también le estás estimulando! ¡Estás alterando la actividad del hipotálamo y la glándula pituitaria! ¡Y las principales áreas del cerebro encargadas del procesamiento del placer! ¡Le estás causando un estado de excitación sexual!" – exclamó la computadora a puro grito. – "¿Es que acaso no sabes NADA sobre los efectos secundarios de diversas sustancias sobre ciertas áreas del cerebro humano? ¡Es más! ¿Sabes algo sobre humanos? ¿O sobre cómo se procesa el placer en su cerebro? ¿O sobre anatomía humana? ¿Eh? … ¿Sabes ALGO?"
- "¡Claro que sé, chatarra! ¡Zim lo sabe todo!"
- "¿Ah si?" – refunfuñó la nave con gran ironía, un poco harta por ser completamente ignorada durante todo el viaje - "Dime entonces como se procesa el placer en los humanos y qué partes del cerebro se encargan especialmente de ello en cada fase"
Se produjo entonces un largo silencio. Yo me dedicaba a mirar el techo con expresión perdida. La computadora permanecía callada, esperando ansiosa mi respuesta.
Pasaron varios minutos … hasta que …
- "Lo sabía …" – dijo la computadora en plan resignado. – "No quiero entrometerme en su trabajo, señor. Pero, antes de adminístrale algo más a su querido conejillo de indias, asegúrese de conocer bien como funciona su organismo, amo …"
Sin más, el ordenador volvió a centrarse en su funciones de navegación …
Yo por mi parte seguía mirando el techo con expresión perdida …
Y en la celda … Dib seguía …
Eeeh …
Bueno …
Mejor no hablar de ello …
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- "Gir … "
- "¡Dígame, jefecito!" – gritó el robot a pleno pulmón, a pesar de que estaba a escasos dos metros de distancia. Mi sirviente se encontraba sentado en un sofá, con una tele portátil sobrevolando la sala. En la pantalla se veía claramente a un extraño mono besando a una cosa amorfa y desagradable que no quiero volver a ver en mi vida.
- "Gir …" – tomé aire, preparándome mentalmente para lo que iba a preguntar. Mis antenas temblaron y sentí una vergüenza descomunal. Esta sensación me provocó un terrible temblor en todo el cuerpo y un molesto tic en el ojo. – "Yo … esto … no es que Zim no sepa sobre … bueno … . No quiero pedírselo a la computadora. Y en Irk … la reproducción es un tema tabú y eso. Pero … b-bueno. Lo que quería saber era … lo que … me preguntaba si tú …. Sabrías … y-ya que ves tantos programas y cosas raras … y …"
Gir se quedó mirándome sin apenas comprender que estaba tratando de pedirle.
Ok …
Me quiero morir ahora mismo …
¡Esto es más embarazoso de lo que pensé en un principio!
- "No entiendo~" – se quejó el robot en tono infantil y mimado.
Ok … está claro. No puedo andarme con rodeos. ¡Venga ya ZIM! ¡DEBO DECÍRSELO!
- "¡Gir! … q-quiero … ¡quiero que me digas toda la información que has obtenido sobre el cuerpo humano durante nuestra estancia en la Tierra. Y sobre todo lo referente a la reproducción y la excitación sexual! ¡Dímelo todo! ¡Incluso lo más absurdo e irrelevante!"
Gir se quedó mirándome sin expresión alguna. Y así nos quedamos, durante diez minutos enteros …
Hasta que de pronto …
- "¡El jefecito quiere tener hijitos con Mary!" – exclamó loco de alegría, dando un salto mortal y una piruleta en el aire, antes de sacar unos pompones que tenía metidos en ALGUN lugar y comenzar a BAILAR.
¿Qué demonios? …
- "¡GIR! ¡BASTA!"
Después de una inteligentísima discusión sobre sus modales, sobre danzas del mono y sobre mutantes hijos híbridos, finalmente Gir se tranquilizó y decidió escucharme.
Sin embargo … hablar con él de estos temas no iba a ser fácil. Eso lo sabía desde el principio …
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- ¿Los machos humanos también sienten placer en … en …? – respondí en estado de shock, tratando de ocultar mis reacciones mientras Gir me iba hablando de sus grandes conocimientos sobre el tema. Sabiduría sacada de diversas páginas de internet, revistas 'raras' y 'programas de madrugada'.
- "¡Claro!" – Exclamó Gir con una emoción que llegó a asustarme. De repente, sus ojos se volvieron rojos y sacó un libro de anatomía, biología y sexualidad de su cabeza …
¿Por qué siempre tiene cosas RARAS en SU cabeza?
Es algo que me pregunto todos los días …
Sin más, Gir empezó a leer el libro con tono serio y robótico, como si estuviese leyendo un tratado de alta importancia. Parecía feliz, porque por primera vez en la vida era él quien estaba enseñando algo 'importante' y compartiendo sus inútiles conocimientos con su jefe, es decir, yo. En su fanático discurso, recitaba brevemente muchas cuestiones acerca de las terminaciones nerviosas que tenían los humanos en diversas partes del cuerpo … además de … mencionar a un órgano que solo tenían los hombres, y que les podía proporcionar placer en las relaciones homosexuales. Se llama … ¿'prospapa'? … ¿'próstata'?
… lo que sea …
Empecé a ponerme nervioso ante el exceso de información. Y más aun cuando empezó a darme detalles muy concretos. Mis antenas comenzaron a realizar extraños espasmos, hasta que cayeron lentamente y se enroscaron sobre sí mismas.
Imágenes extrañas pasaban por mi cabeza …
¡Ya basta!
No podía seguir hablando de esto con mi robótico ayudante parlanchín, que cada vez parecía más emocionado con el tema. Así que le dije que se callara, pero como era habitual, Gir no me escuchó.
De pronto, sus ojos se tornaron de nuevo a un color azul-turquesa y cerró bruscamente el libro. En su lugar, sacó otro que parecía un comic.
Un comic misterioso, con una misteriosa portada …
- "¡Ese libro era aburrido! ¡Ahora veamos unos ejemplos gráficos!" – dijo agitando el comic.
- "¡Aleja eso de mí!"
- "Pero … amo. ¡Es un doujin yaoi! ¡Es muy útil! ¡Te enseñará todo lo que debes saber para satisfacer a Mary!"
- "Se llama DIB, ¡DIB! ¡El DIIIB GUSANO! ¡No Mary! ¡Y Zim no tiene el menor deseo de satisfacerle!"
- "¡Pero … jefecito … !"
- "¡QUE NO!"
- "¡Mary estará insatisfechaa~~ si no sabes cómooo~~ hacer estoo~~!"
- "¡NO!"
- "P-Pero … ya sé que el yaoi puede ser chocante en un principio … por los prejuicios y eso … ¡pero es entretenido! ¡El jefecito lo disfrutará cuando …!"
- "Escúchame bien Gir … Porque solo lo diré una vez … Una sola vez: Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca … veré algo asi en mi vida. NUNCA."
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5 Minutos después
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- "¡AAAAHHH! ¿QUÉ LE HACE EN … EN … EN …? … OH POR IRK" – grité sosteniendo el doujin DE PERDICIÓN muy cerca de mi cara.
- "¿Ya sé que la reproducción a 'la antigua usanza' no es realmente una prioridad en tu planeta, Zim. Pero … ¿Es que nunca tuviste un mínimo de curiosidad y te informaste de cómo se reproducía tu especie antiguamente … o como lo hacen las demás razas de la galaxia? … ¿o qué?" – exclamó la computadora de la nave totalmente perpleja. Sin embargo, fue totalmente ignorada, porque yo estaba SUPER concentrado en lo que estaba leyendo, aunque lo único que escapaba de mi boca eran cosas como:
"Oh … ¡no puede ser!"
o cosas como:
"¡Por Irk! ¿qué es esto? ¡Que horror!"
Comencé a hacer muecas. Y sin embargo, no podía apartar mis ojos … Mi mente comenzó a imaginar a Dib ahí y …
¡Oh Irk, no!
¿Qué estoy haciendo?
- "¡Y eso no es todo, jefecito!" – exclamó Gir, abriendo de nuevo su cabeza y sacando una película ( ¿Es eso una cabeza o un baúl de los recuerdos? ¿Tiene una dimensión infinita ahí dentro o qué?)
Ignoré mis pensamientos y eché un vistazo a el objeto que había sacado. La portada de la película era …
Oh …
¿Qué hacen esos dos hombres ahí? ¡Y por qué están … ASI! ¡De ESA forma!
- "¡AAAH! ¡ALEJA ESO DE MÍ!"
- "¡Vamos a verlo!"
- ¡QUE NO!
- "Pero …"
- "Escúchame bien Gir …. Porque solo lo diré una vez … ¡JAMÁS EN MI VIDA VERÉ ALGO TAN ASQUEROSO!"
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2 Minutos después
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- "¡OH POR IRK! Q-Qué … q-que … ¿QUÉ DIABLOS LE ESTÁ HACIENDO A LA RETAGUARDIA DE ESA BESTIA HUMANA?"
- "¡YAY!"- exclamó el robot muy contento, mientras veía la peli con gran interés y se comía un cubo de palomitas gigante sacado de no sé sabe dónde.
Notas:
LOL Zim es un negado a la hora de notificar "cosas" (y yo estoy muy contenta de que asi sea xP). Me hacía ilusión escribir una reacción positiva de Zim al ver yaoi xD aunque la verdad es que no es fácil imaginarlo viendo yaoi, a no ser que él lo intente usar para dominar el mundo … (entonces sería el invasor más grande y maravilloso que ha conocido el universo xD)
Como habrán notado algunos … en este capítulo estoy … "preparando el terreno" para … cofcofcof posible futuro lemon cofcofcof. En la mayoría de los fics que he leído últimamente, a Zim le toca ser uke, y tenía pensado poner a Dib para variar. Aunque me gustaría saber la opinión de los lectores.
¿Cuál prefieren que ponga como uke y seme?
Bueno, ahora vamos a aclarar esta duda que seguro que todo el mundo tiene al leer la primera parte del capítulo, y la duda es :
"¿Quién diablos es Pinky?" …
Pinky es un ser que he elegido como mascota de los Más Atos y como enemigo para los próximos capítulos en los que incorporaré más acción. Pinky es una especie de OC, con 15 metros de altura. Algo como esto:
(copia y pega la URL sin espacios)
ht tp : / / b1nd1. deviantart. com /art/Monster-Pose-32076243?q=boost%3Apopular%20monster%20pink&qo=87
Mezclado con este otro bicho:
ht tp: / / joe-vriens. deviantart. com /art/Pink-sock-monster-98880236?q=boost%3Apopular%20monster&qo=138
¿No es una monada? (?)
Bueno. Ya tengo un enemigo para ellos ò.ó
