Hellow! Ok, la cosa fue mas o menos así: Me cortaron el telefono y no tuve internet todo el fin de semana, planeaba actualizar el sabado, pero eso me jodió los planes xD Y ahora me echan de la compu porque son las tres de la mañana ¬¬ y dicen que me puedo quedar ciega(? (de todas formas si me quedo ciega leyendo fics de SP, valdrá la pena) Muchas gracias por sus reviews, sus palabras de aliento me llenan de alegría, de verdad! El primer capitulo fue un Creek, en éste habra Style y Bunny n.n Perdonen si es muy largo, pero quería adelantar un poco. Espero que les guste.


-¿Alguien me podría recordar por qué le presté dinero al gordo culón?- La pregunta de Kyle era directa y sin miedo. Recordaba haberse revisado los bolsillos unas tres veces, y cada vez que lo hacia, volvían a su mente los recuerdos de que tuvo que darle parte de su dinero al gordo racista con tal de que dejara de fastidiarlo. Era tan irritante que le preguntara una y otra vez si tenía dinero de sobra, ya que según Cartman los judíos siempre traían algo de mas pero nunca lo utilizaban porque iba en contra de sus principios egoístas y tacaños.

Kyle se hartó de escuchar toda su mierda y le prestó un poco. Quería que se largara de su presencia y fuera a comprar su maldito almuerzo así ya no lo jodía por un rato, (ese día había olvidado su propio dinero, y necesitaba comer como sea). El pelirrojo se dio cuenta unos minutos después que le había dado la mayoría que traía y que ya no podría comprarse nada para si mismo. Se repite la frase "eres un total idiota" unas diez veces seguidas en su cabeza y continúa caminando con más rabia que otra cosa.

-Porque te taladró la cabeza con estupideces como por media hora. Me lo hubiera tirado con tal de que se calle.-

Ok. Kyle saca la lengua con asco al solo imaginarse a Kenny intentar hacerlo. El chico rubio caminaba a un lado, con las manos en los bolsillos y con gesto aburrido. Tenía puesta la capucha de su abrigo anaranjado y no parecía tener gran interés en ir a la cafetería. Después de todo, él no compraba casi nunca en ese lugar, nunca llevaba el dinero suficiente.

-No te preocupes. Te daré un poco del mío.- La voz de Stan saca de sus pensamientos a Kyle, quien lo mira de reojo de manera curiosa. El pelinegro le sonríe dulcemente, de esa forma que lo hacia sentirse… empalagado y hasta presionado. Los tres caminaban por los pasillos de la escuela, se dirigían a la vieja y habitual cafetería.

Ignoraban a todos los chicos y chicas que se paseaban de un lado a otro. De alguna manera, había aroma a Navidad en todos los pasillos, miles de adornos y muerdagos por todos los rincones, y hasta se habían molestado el colocar un enorme árbol en la entrada principal de bastante categoría a comparación con el del año anterior. Muchos se emocionaban porque faltaban algunos días para la tan ansiada fecha, los regalos y la comida eran lo más deseado. Hasta hace poco, la directora había tenido la magnifica idea de adornar un poco los salones para que haya más espíritu de fiesta. No tenía idea de que a algunos no tenían ni el más mínimo entusiasmo, en especial aquellos alumnos que reprobaban las materias y debían quedarse en clases extras en esos días que deberían ser libres para los alumnos que tenían buenas calificaciones.

El judío era totalmente indiferente a la Navidad por obvias razones y decide ignorar el "entusiasmo general y el espíritu navideño". Ese día sería una depresión para él, como en todos los años. Vuelve su vista hacia Stan e intenta sonreírle de la mejor forma para no lucir incomodo. Tenía algo de hambre, pero no quería molestarlo con lo del almuerzo.

-No tienes que hacerlo. Supongo que debo joderme por idiota.-

-Oh vamos, sabes que debo hacerlo.- Reitera Stan con un tono más confianzudo, encogiéndose de hombros como si el asunto no fuera tan importante. Kyle arquea una ceja y gira su cabeza hacia él.

-No. No debes. No es una obligación y no quiero que lo tomes como tal.-

-Kyle no quiere, podrías darme un poco a mi. Muero por el postre especial, ¡Solo lo dan en éstas fechas! Amo la Navidad.- Kenny le sonríe de par en par y pasa un brazo por los hombros de Stan con su típica sonrisa juguetona. Al verlo, Kyle roda los ojos y les desvía la mirada, frustrado ante ese gesto.

-Ese postre no tiene sentido. Además siempre dices que odias la Navidad porque nadie te regala nada decente y tus padres se emborrachan más de lo normal.- Kyle entrecierra un poco sus ojos y se llena de desconfianza al observar a Kenny. No razonaba mucho lo que estaba diciendo, en realidad no podía apartar sus ojos de las manos de McCormick y sujetaban con insistencia el cuerpo de Stan.

-Tú no entiendes, lo dan solamente en estos días del año y sabe a gloria. Está bien, quizás la Navidad sea una asco para nosotros dos. Pero déjame gozarla un poco.- Kenny roda los ojos, fastidiado. Kyle era tan aguafiestas, le gustaba frustrar sus sueños y le resultaba muy fácil hacerlo. Marsh solo se pone algo nervioso y trata de sacarse de encima a Kenny con el mayor tacto posible.

-Solo tengo dinero para Kyle, otro día podría pensarlo, Kenny. Le compraré el almuerzo porque si no lo hiciera, sería el peor de los…-

-¿Y tu que tanto haces con nosotros, Kenny?- El pelirrojo se le adelanta y le jala un brazo al rubio para que se apartara de Stan. Le sonríe de forma encantadora. (Kenny sabia que le estaba disparando muchas veces en su interior, posiblemente con un rifle.) Por eso, McCormick se aparta del pelinegro, con seño fruncido. Se aparta de su buen amigo Stan porque lo estaba fulminando con la mirada de una manera no muy bonita.

-Pues… pasar el tiempo con mis grandes amigos. Hace mucho que no estoy con ustedes en los almuerzos. No creo que se moleste si no estoy con él unos minutos.-

Al escucharlo, el pelirrojo le sonríe maliciosamente, a lo que Stan no puede evitar lanzar una carcajada.

-Te tiene sujetado de las bolas, hermano.- Menciona el pelinegro, señalando al rubio sin nada de vergüenza. Kenny se indigna por su comentario, y se enoja aun mas cuando escucha las risas poco disimuladas de Kyle. ¿Qué carajo estaban insinuando esos imbéciles?

-Eso no es cierto. Yo sigo siendo un alma libre sin preocupaciones, par de idiotas.- Se cruza de brazos, y les desvía la mirada a ambos, totalmente ofendido. ¿Insinuarle que era un maldito dominado? Por Dios, que locura mas absurda.

-Eres un maldito dominado.- Stan ríe a carcajadas y Kyle hace exactamente lo mismo. Era estúpido ver que Kenny no era consciente de su propia situación, el pobre solo negaba la realidad y seguía excusándose con idioteces. Ya todos sabían que no era… tan libre como antes.

-No cabe duda, Ken.- Es que simplemente nunca habían pensado que llegaría el día en que alguien, de verdad, lo tuviera bien sujeto de las bolas y que sea el motivo de sus preocupaciones (teniendo en cuenta que antes éstas se limitaban en cómo conseguir dinero para comprar revistas Playboy). Dentro de todo lucía como un perro fiel. Un perro manso que no defraudaría a su amo.

-Muéranse. Por lo menos no dejo mi camino marcado con un arcoiris y destellos de felicidad. Empalagan al mundo y eso es muy marica de su parte.- Kenny se encoge de hombros, cerrando sus ojos como si tuviera toda la razón del mundo. Podía atacar a la parejita feliz desde muchos ángulos y ellos no tendrían defensa alguna. Stan se queda callado y baja la mirada sonrojado por su vergonzoso comentario. ¿De verdad eran así de empalagosos?

Carajo, la sola idea era demasiado homosexual.

-¡Eso es mentira!- Se defiende Kyle con su orgullo bien en alto y señalando a McCormick, quien comenzaba a esbozar una sonrisa burlona. Sabía que estaba en lo cierto, no importara cuantas veces el pelirrojo el recriminara lo contrario.

-Viejo, ¿Qué rayos fue eso de "No te preocupes, te daré un poco del mío. ¡No tienes que hacerlo! Oh vamos, sabes que debo hacerlo. No quiero que lo tomes como una obligación"? bla bla bla. Y yo que pensé que no podían ser mas maricas. Acéptenlo, dan asco.- Luego de fingir unas voces totalmente afeminadas, McCormick ríe a carcajadas en clara señal de burlas hacia el intento fracasado de gótico y el judío.

-P-pues por lo menos nadie me tiene sujetado de las bolas.- Intenta defenderse Stan con incomodidad ante sus palabras. Pero al momento de decir eso, Kenny se le acerca peligrosamente al oído y ronronea unas palabras. Kyle se queda mirando esa escena con seño fruncido.

-¿Estás seguro, Marsh? Cuando quieras te libero de tu prisión.- Su aliento chocando con el lóbulo del pelinegro provoca que este te estremezca y se sonroje aturdido. No se atreve a mirarlo a los ojos, pero antes de que pudiera aunque sea balbucear palabras en su defensa, Kyle le sujeta nuevamente el brazo a Kenny y lo jala hacia su lado.

-Si no quieres que le diga a tu princesa que andas jodiendo con otras personas, mejor te largas Kenny.-

-Hey, solo bromeaba, no tienes que…- Kenny esboza una sonrisa nerviosa, indicándole que no juegue con cosas tan delicadas. Además eran simples "bromas", nunca sería capas de sobrepasarse con alguien estando en pareja (?) Y vamos, que Kyle esté protegiendo a Marsh no era nada creíble. Casi siempre era al revés, le daba rabia que Broflovski tenga esos repentinos ataque de activo. ¡No podía existir alguien mas pasivo en el mundo!

-Se lo diré y no lo dejaré escapar esta vez. Aún recuerdo que casi me violas en el baño ayer.- Kyle lo mira entrecerrando los ojos con sospechas y total desconfianza. Stan vuelve a la normalidad en un segundo y fulmina con la mirada a Kenny. El rubio le dirige una sonrisa tímida, sabiendo que entre los dos podrían ubicarlo a los golpes. O aun peor, podrían decirle a "él" que se les insinuaba a ellos dos todo el tiempo.

-¿Saben? Eh… debe estar esperándome en la mesa habitual. Me voy con él. Nos vemos.- Sin agregar nada mas, se va a los trotes y se esfuma de sus presencias a la velocidad de la luz. Mejor los dejaba de joder o las cosas no terminarían del todo bien para él.

Kyle suspira mas relajado y le sonríe a lo que alguna vez fue su mejor amigo. Stan ríe un poco y le dedica una calida sonrisa angelical. De esas que ponían nervioso al judío.

-Kenny nunca cambiará, ¿Verdad?- Pregunta Marsh, mas como un pensamiento al aire. Kyle le desvía la mirada y le asiente con la cabeza sin atreverse a hacer contacto visual otra vez. Sus grandes ojos azules clavándose en lo mas profundo de su ser lo hacían sentirse afortunado, pero al mismo tiempo, provocaban en él cierta ansiedad indescriptible. De seguro, en el pasado, habría cautivado a Wendy con esos lindos gestos. ¿A quién no?

-Si te vuelve a tocar, dímelo.- Esta vez su tono de voz era mas severo. Al instante, el judío se sonroja avergonzado y niega con la cabeza de manera apresurada. Se podía valer por si mismo, se sentiría muy sobreprotegido si dependía mucho de Marsh.

-¡Le di una patada en las bolas para que no haga nada malo! Puedo… encargarme, no te preocupes.- Y abre bien sus ojos verdes claros al sentir como Stan le tomaba la mano y entrelazaba sus dedos con los de él. Un contacto suave y calido que transmitía su calor hacia la persona que más amaba.

-Me preocuparé todo lo que quiera. Como en este momento. Te daré parte de mi almuerzo o te compraré uno aunque no quieras, Kyle.-

-Que idiota eres.- Murmura el pelirrojo bajando cada vez mas su mirada y tratando de ocultar su gesto de incomodidad. ¿Stan tenia que ser tan jodidamente cursi y avergonzarlo de esa manera? No, no era necesario. Lo peor era que no podía evitar reaccionar de esa manera. Sus malditos encantos de hippie sensible le llegaban al corazón y provocaban que éste de un vuelco cada vez que le tomaba la mano y le sonreía de esa forma tan estúpida y… adorable, hermosa, inigualable. Stan no deja de sonreír al escuchar el ultimo comentario de Kyle, quien solo se incomoda más y no quiere enfrentar sus ojos.

-Vamos a la cafetería. Mañana te pago lo que sea que me compres.- Aunque sea debía mantener un poco de orgullo al frente. Stan arquea una ceja, con total confusión, ¿qué no podía simplemente aceptar su propuesta sin peros?

-Oye, sabes que no debes hacerlo.-

-¡Al carajo con lo que debo hacer o no! Te pagaré, mierda. No hagas que me sienta como tu novia. Primero quieres que pase la Navidad en tu casa y convences a mi madre quien sabe como para lograrlo, y ahora me compras lo que quiera ante cualquier minima necesidad que tenga. No quiero que sientas que debes hacer todo esto por mi, m-me haces sentir que estoy en deuda o algo así.-

-Pero Kyle, sabes que eres mi…-

-No soy una estúpida chica. Por lo menos dame la libertad de sentirme un…- Se sorprende al sentir que Stan lo gira para que se quede frente a frente con él, lo toma de ambos hombros y sin pedir permiso o dar señales anteriormente, le proporciona un beso en los labios. ¡Al escuchar a Kyle hablar de esa manera, no podía evitar sentir esos impulsos que tanto odiaba! Deja en shock al pobre Kyle, quien no se lo esperaba de ninguna manera.

-¡Stan!- Se separa dándole un empujón, rojo hasta las orejas. Marsh retrocede un paso, casi igual de sorprendido que él por la repentina separación. Su pareja responde ladeando su cabeza hacia él.

-¿Qué te dije sobre hacer estas cosas en la escuela? ¡No seas así de…!-

-No es mi culpa.- Y le toma el rostro con ambas manos, acercándolo hacia el de él con claras intenciones de besarlo otra vez. Kyle se queda estático, con ojos bien abiertos hacia el semblante tranquilo de Stan y no logra reaccionar ni mover ningún músculo de su cuerpo.

-No puedo evitarlo. Perdona si te enoja, pero quiero hacerlo.-

El pelirrojo deja caer sus parpados al momento que sus labios vuelven a unirse. ¿A quien carajo podía engañar? Ya sea allí, o en su casa, o en cualquier lugar, adoraba esos besos. Al demonio si el mundo los veía, necesitaba sentir los labios de Stan.

Pero ese tipo de momentos siempre se rompían de alguna manera. Un celular suena y rompe la armonía que habían establecido entre ambos. Se separan, mas por impulso de Kyle, y se miran a los ojos por breves segundos. El pelirrojo aparta la mirada y se mete una mano en el bolsillo, en busca de su celular. La música no dejaba de sonar y eso irrita a Stan, mas que nada porque ese tono había arruinado su momento.

-¿Aun sigues escuchando esa música de mierda?-

Pero Kyle ya estaba demasiado acostumbrado a ese tipo de comentarios al respecto de la música que oía y soportaba el cinismo de Stan con mucha mas paciencia que antes. Ahora era cosa de todos los días, no había porque preocuparse. Se limita a sacar su celular, lo abre y lee el mensaje de texto, no sin antes contestarle a su pareja.

-Hey, yo no critico tus gustos góticos por la música. Eso si que es muy gay.-

-¡Claro que…! Pff, como sea. ¿El mensaje era importante?-

-Token nos invita a una fiesta en su casa luego de la escuela, pero solo seremos los chicos del grado. Es algo así como una fiesta anticipada de Navidad, ya que ese día no podremos pasarla todos juntos.- Kyle se queda pensativo y roda los ojos analizando las posibilidades que tenía. Stan alza ambas cejas, fascinado con la idea.

-Genial, no tenía nada que hacer hoy. Podemos ir, nos divertiremos. No habrá ninguna tonta chica para jodernos.-

O por lo menos eso esperaba. La presencia de Wendy sería una catástrofe para él, teniendo en cuenta que ya no quería volver a verla en su vida. Y la presencia de Bebe sería igual o más incomoda, todos seguían esparciendo rumores de que ella le traía ganas a Broflovski. No, no, no, definitivamente no era buena idea que ellas asistan.

-Lo sé. Pero un montón de chicos en una casa, encerrados. Me suena como muy marica, ¿No crees?- El judío considera la posibilidad de encerrar a muchos chicos y a Kenny en un mismo lugar. Ouch, eso sonaba a algo indecente. Aunque si Butters iba, no habría de que preocuparse porque lo tendría bien vigilado. Si, de esa manera las cosas serían mas seguras.

-Habrá comida y bebida gratis, ¿Verdad?- A Stan le parecía una grandiosa idea si los completos mencionados eran el centro de la fiesta. Suponía que se le había contagiado lo fiestero gracias a Kenny y a Craig.

-… Tienes razón. Le diré que iremos.- Teclea la respuesta del mensaje de texto con ambas manos a una velocidad fantástica, mientras que Stan se acerca un poco hacia él para leer el lo que estaba escribiendo.

-Es extraño que él y Clyde hayan faltado. Quizás están organizando esto en casa de Token.-

-No me sorprendería.- Kyle envía el mensaje y se guarda el aparato en el bolsillo. Le sonríe al pelinegro y vuelve a sujetar su mano, para su sorpresa.-

-Kyle…-

-No hagas comentarios al respecto.- Choca sus ojos verdes con los de Marsh y entrelaza sus dedos con los de su mano. Lo jala con la intención de que sigan caminando y para que no haga mas preguntas. Le cumpliría un pequeño capricho a su hippie sentimental, se lo merecía. Stan le asiente y no puede evitar seguirlo con una sonrisa imposible de disimular. Ese día habría postre navideño para ambos.


-Cartman, mi mejor amigo de la vida ~.- Kenny se le arroja encima desde atrás y envuelve su cuello con sus brazos. Por primera vez en el día se quitó su capucha para ver más de cerca y con detalle la comida en frente suyo. Sonríe con aparente inocencia y se lame los labios al contemplar la gran bandeja de almuerzo que se dedicaba a comer, disfrutándolo al máximo.

-Aléjate, puta.- Eric ni siquiera se mueve un centímetro de su lugar, cierra los ojos tranquilamente e introduce su tenedor en su boca. La carne de ese día parecía deliciosa. El rubio lo suelta, haciendo un puchero lleno de tristeza, y pasa a sentarse a su lado, bajando la cabeza con resignación.

-Eres un hijo de puta, primero Stan y luego tú. ¡Nadie quiere darme ni siquiera un pedazo! Tendré que ir a joder a Craig.-

-No pierdas tu tiempo, pobre. Está en su paraíso con el adicto a la cocaína.-

-Al carajo, nadie conoce la compasión en esta maldita escuela.- Kenny se coloca su capucha, sube su cierre con la intención de cubrir todo su rostro y luego se ajusta los colgantes para que su cara quede casi totalmente cubierta. Generalmente le iría a pedir comida a las chicas, pero trataba de evitar las tentaciones para no hacer nada malo. Si no podía resistirse, debía alejarse y evitar los problemas.

-Hey, el marica estuvo preguntado por ti. Es extraño que no estés con él, chapándole las bolas.- Cartman se extraña por un segundo, pero sin darle mayor importancia a ese asunto, se limita a seguir su almuerzo. De todas formas sabía que Kenny le preguntaría por Stotch tarde o temprano.

-Mmhm emhh mmhmm (Está enojado conmigo).- El rubio choca su frente contra la madera de la mesa una y otra vez y luego se queda en esa triste posición. Eric alza las cejas, en realidad para nada sorprendido de que el marica estuviera enojado con la puta de Kenny, que definitivamente no era un santo a pesar de tener una pareja. Roda los ojos desinteresado y suspira aburrido.

-Es normal, trataste de violarte al judío de mierda ayer.-

-¡Pmnh nmm mnhmh mnhmhh mhnhnm mhnhn! (¡Pero es imposible que se haya enterado de eso!).-

-Nah, se lo dije esta mañana. Debiste ver su expresión.- La sonrisa maliciosa de Cartman se notaría a dos kilómetros a la redonda. Al oírlo, Kenny levanta su cabeza de la madera con sus ojos celestes bien abiertos y gira hacia Cartman con verdaderas ganas de matarlo.

Se baja el cierre que cubría su boca y le impedía hablar con claridad y gruñe de la rabia. ¿Cómo era posible que fuera tan desgraciado? ¡Su suponía que era su mejor amigo! O algo por el estilo aunque sea.

-¡¿Le dijiste a Butters que quise violar a Kyle? ¡Eres un completo bastardo hijo de…!-

-Tranquilo, sabes que te perdonará. Además no te lo follaste, ¿Verdad?- Cartman no podía entender como todo el mundo se quería tirar a Kyle. Es decir, era judío, pelirrojo, diabético, de Jersey y bueno, gay. Stan debía vigilarlo las veinticuatro horas del día para que nadie se le tirara encima, era sorprendente que ante el mas mínimo descuido, una perra en celo como Kenny tratara de aprovecharse. Y bien, Craig algunas veces.

En realidad los compadecía un poco, porque estar atado a alguien era algo demasiado pesado y difícil a una edad tan joven. Y la adolescencia en South Park era pasarla en fiestas, drogarse y beber todo el tiempo. Es decir, millones de tentaciones que te llevaban a la promiscuidad sin quererlo y sin planearlo.

Eric gira su cabeza hacia Kenny, y se queda en silencio al contemplar su nueva expresión hacia él.
Ese tipo de sentimiento en su semblante solo le hacía preguntarse, ¿En donde quedó ese Kenny McCormick que se follaba a medio South Park en una noche?

El rubio expresaba melancolía y reproche, porque no quería joder las cosas con Butters… otra vez. Si, la verdad era que no era la primera vez que fastidiaba su relación con Stotch, era un problema casi rutinario. Todo era cuestión de saber cuanto tiempo tardaría Butters en perdonarlo, porque siempre terminaba cediendo.

-Wow. Te tiene bien sujetado de las bolas.- Cartman solo expresaba la opinión del mundo en general al decirle eso, a pesar de saber muy bien que McCormick odiaba que le recordaran su realidad.

-Pff, tu también estás con eso.- Suspira y mira al frente, buscando con la mirada a cierta persona para disculparse nuevamente. En algún momento tendría que perdonarlo, ¿No es así? Quizás ya no debería confiarse tanto, quizás debía enderezarse y empezar a ser un buen novio y no seguir dependiendo de su suerte y de la amabilidad de Butters.

-La fidelidad es cruda, viejo. Si tanto te importa, ¿Por qué siempre quieres tirarte a la parejita feliz?- Obviamente Eric se refería a Stan y a Kyle. Kenny estaba obsesionado con manosear a Stan cuando Kyle no les prestaba atención, y tenía planeado follarse a Broflovski algún día que Stan se enfermara y faltara a clases. Todos sus movimientos estaban calculados, o por lo menos eso pensaba el castaño.

-Porque no puedo evitarlo, son secuelas de mi vida anterior. Y si me pongo a analizarlo con seriedad, aún no puedo pronunciar esa palabra.-

-¿Cuál? ¿Fidelidad?-

-Si, esa. M-me asusta.- Kenny lo mira a los ojos con algo de angustia, era increíble pero la única persona que podía llegar a entenderlo era Cartman aunque lo odiara en la mayoría de las ocasiones. Eric le sonríe divertido por lo absurdo de su conversación y toma con su mano derecha el postre de su bandeja. Un brownie cubierto de chocolate blanco y una cereza en la punta, especial navideño. Pero Kenny ya no le prestaba tanta atención al aperitivo.

-Oh vamos, no puede ser tan malo.- Pero luego de decir esto, entiende que quizás para una persona normal la idea no seria tan complicada. Pero estaban hablando de Kenny. Carajo, sería tan difícil practicar ese concepto en él.

Cuando el rubio lo observa de reojo, arqueando una ceja, entiende que ambos pensaban en lo mismo, en que la fidelidad era complicada. Eric sonríe de lado con cierta ironía y se limita a probar su postre de una mordida. Y entonces, de pronto, observa que a un par de mesas de allí, el sujeto tan nombrado caminaba con una bandeja de almuerzo en sus manos. Cartman suspira lanzando un silbido y sonríe maliciosamente hacia el chico de la parca anaranjada. Ese día se sentía de buen humor por haberle quitado la mayoría de su dinero a Kyle y lograr dejar en bancarrota a un judío. Por eso estaba dispuesto a hacer el bien, no le importaba que Kenny se rehusara.

-Hey… allí está. Lo llamaré por ti para que veas que casi me siento culpable de que te odie. ¡HEY, BUTTERS, VEN AQUÍ!- Lanza un grito que llama la atención de algunos chicos de la cafetería, cosa que hace que Kenny abra los ojos atónito y se altere.

-¿Qué? ¡Espera!- Le toma un brazo para que cierre su maldita boca, pero ya era tarde. Butters los había oído y dirige su mirada extrañada hacia la mesa de ambos. Cartman lo saluda con una mano como si fuera un chico bueno y Kenny se mantiene quieto y sorprendido.

Butters frunce el seño al chocar sus ojos con los de Kenny y el chico pobre se encoge en su asiento con verdadera expresión de culpa. Estúpido Cartman, ¡Todavía no estaba listo para pedirle disculpas! Y la mirada en él solo demostraba que lo odiaba, carajo, se sentía asqueroso. Cada vez que Butters lo miraba así se sentía una puta y eso jamás le había interesado antes de conocerlo.

-Gracias, Cartman.- Murmura con rabia hacia el gordo. Eric roda los ojos y se pone de pie. Si quería que las cosas salieran bien, debía intervenir si o si porque la verdad era que el pobre era muy idiota para solucionar sus problemas solo y el otro marica era tímido y estúpido.

-Dios, ¿Tengo que hacerlo todo yo? ¡MARICA DE MIERDA, VEN AQUÍ AHORA MISMO!-

-¡No hagas eso! ¡Pensara que te pedí ayuda!-

-Al demonio, aquí viene.-

-¡Cartman!-

Era cierto. Butters caminaba con su bandeja de comida hacia su mesa, cosa que hace que Kenny vuelva a tener muchas ganas de matar a Cartman. El gordo le sonríe victorioso, como si hubiera hecho una gran obra de caridad.

-Hola, Eric. Quería volver a agradecerte que me hayas dicho… lo que ya sabemos. Eres un verdadero amigo.-

Al mirar a Cartman, le sonríe de par en par como si fuera un verdadero ángel caído del cielo, con la ingenuidad que lo caracterizaba. Deja su bandeja de almuerzo sobre aquella mesa sin dejar de esbozar esa calida sonrisa. Kenny frunce el seño al darse cuenta de la mirada que le estaba dando, después de todo a veces llegaba a sentir celos de la relación que llevaba con Cartman. Una relación que nunca terminaría de entender. Es decir, siempre se la pasaba molestándolo, ¿por qué tendrían que ser amigos? No tenía nada de sentido. Y por sobre todas las cosas, ¿qué clase de persona le tendría aprecio verdadero al gordo? Es decir, él lo tenía de mejor amigo, pero ni en sueños le confiaría algo verdaderamente importante ya que Eric se dedicaba a tratarlo como mierda muchas veces. Butters era una persona que parecía apreciarlo en serio, y eso asustaba.

-De nada, Butters. Ya sabes, a mi no me gusta jugar con la verdad, siempre voy directo al grano. Aunque sea dolorosa y nadie quiera oírla, debo ser honesto. Quizás luzco como un traidor frente a Kenny, pero fue por el honor a la sinceridad absoluta. No se joden con esas cosas.-

Kenny sentía que la rabia lo estaba consumiendo de principio a fin. ¿Era necesario que el culo gordo estuviera diciendo todo eso? ¡Era mas que obvio que se lo había dicho solo para fastidiarle la vida!

-No es necesario que me ayudes, gracias.- McCormick se pone de pie y camina hacia Butters con repentina decisión en su andar. Stotch reacciona al verlo, retrocede con inseguridad ante su proximidad y trata de mantenerse firme.

-N-no quiero hablar contigo.-

-Yo si quiero, lo haremos aunque la idea no te agrade.- Responde el rubio mas alto y sin agregar mas, le toma un brazo y lo arrastra consigo. Butters abre bien los ojos y frunce el seño, comenzando a enojarse.

-¡Pero se supone que debo ser el que este enojado contigo por ser un pervertido!- Sigue balbuceando miles de excusas para no seguirlo, pero él lo sigue arrastrando sin intenciones de escucharlo. La única idea que tenía en mente en su cabeza era la de hablar con él a solas y solucionar el problema de una jodida vez. Era casi normal que discutieran por culpa del buen Kenneth, él siempre era la causa y estaba acostumbrado.

-¡Y-ya suéltame!- Butters se harta y se safa del agarre, levanta la mirada hacia él y retrocede algo aturdido. McCormick se agacha un poco y lo toma por ambos hombros, tuerce una mueca un poco preocupada y decide empezar a hablar para sorpresa de Stotch.

-Bien. Admito que lo hice. Admito que soy un idiota, pero no puedes odiarme. No lo besé ni nada… además está con Stan y yo no sería capas de joder a la puta de mi hermano. En serio, te juro que no lo vuelvo a hacer.- Kenny tuerce una mueca dolida, porque Butters no cambiaba su expresión de inseguridad total hacia él. Cada vez que se peleaban, juraba no volver a hacer nada malo. A veces los impulsos eran mas fuertes que él, pero era consciente de que tenía que cambiar por el bien de ambos. Debía esforzarse, tenía que dejar de ser tan impulsivo y pensar en las consecuencias de sus actos. Se sentía horrible notar la desconfianza en los ojos de Butters, no quería que lo volviera a mirar así otra vez.

-¿C-cómo se que es verdad? Eric me dijo que siempre haces lo mismo con ellos.- Murmura frotando sus nudillos comenzando a ponerse nervioso por la repentina cercanía de sus rostros.

-Lo dijo porque me quiere fastidiar. También le dijo a Stan que Kyle disfruta de que lo acose y es mentira, me dio una patada en las bolas cuando trate de acercarme a él. No le hagas caso, si me hubiera follado a otra persona que no fueras tu, no tendría el valor de mentirte.- Ladea su cabeza y entrecierra sus ojos adolorido. Se muerde los labios y baja la cabeza. Cuando estaba en aprietos, no sentía la suficiente fuerza como para enfrentar a Butters porque sabía que todos sus argumentos de defensa no eran suficientes para justificarse.

-De verdad lo siento. Yo… no lo haré de nuevo. Lo prometo.-

Butters se le queda mirando con la misma preocupación. No sabía porque tendría que perdonarlo, no sabía que era ese algo que le hacía confiar en Kenny, siendo la persona menos confiable de la escuela en el sentido de la fidelidad.

Pero cuando le hablaba seriamente, era como si tuviera un poder sobre él. No podía decirle que no y eso le molestaba. Todos le decían una y otra vez que no confíe en él y no podía hacerles caso, su razón quedaba en blanco cuando McCormick le dedicaba esa mirada suplicante y triste. Suspira frustrado consigo mismo y se maldice por ser tan débil, odiaba estar así de enamorado.

-T-te perdono, Kenny.-

El rostro de Butters se llena de asombro y se queda estático. En ese momento recuerda porque adoraba reconciliarse con el rubio de la parca anaranjada. Kenny abre bien los ojos y le sonríe como nunca antes, lleno de luz y vitalidad. Sus hermosos ojos celestes se posaban solo en él, su perfecta sonrisa se mostraba porque estaba feliz gracias a sus palabras, a su perdón. Kenny era hermoso a pesar de que no cuidaba demasiado su aspecto, su belleza natural, sus rasgos refinados y contextura eran envidiables por casi todos los chicos y chicas de la secundaria. Mucho más cuando le regalaba esos gestos auténticos cien por ciento espontáneos a Butters.

-¡Gracias!- Su tono de voz irradiaba verdadero agradecimiento y entonces se le arroja en un profundo y tierno abrazo. Lo envuelve entre sus brazos y lo aprisiona contra su pecho.

Butters se sonroja y luego de reaccionar unos segundos después a ese cariñoso gesto, corresponde su abrazo con su misma intensidad. Sujeta su ropa con fuerza y estrecha su cabeza contra el pecho de su pareja. Amaba ver así de alegre a Kenny, porque nunca disimulaba sus emociones cuando se trataba de él. Por eso, esa pureza casi inocente que le demostraba al sonreír era única y sentía que era solo para él, para Butters Stotch. Era muy afortunado por eso, apostaba lo que sea a que nunca había hecho eso con ninguna chica que haya pasado por sus pantalones.

-Perdón por todo, gracias de verdad.-

-N-no tienes que agradecerme tanto.-

-Si tengo, Butters. Gracias.- Porque sabía que cada una de sus peleas eran por su culpa y sabía que mas de uno pensaba que Butters era un tonto por perdonarlo siempre. Pero no, ya no sería así, trataría de hacer las cosas bien y no volver a joderla. Ok, quizás no era la primera vez que prometía eso, pero esta vez iba muy en serio. Abre los ojos y parpadea un par de veces al escuchar como el celular de Butters sonaba. Reconocería su ringtone telefónico en donde sea.

-Atiende, no te preocupes.- Se separa del abrazo y le sonríe con semblante travieso. Butters le asiente y saca su celular de su bolsillo. Lo toma con ambas manos y comienza a leer el mensaje de texto que acababa re recibir.

-Es Token, mmm. Nos invita a una fiesta en su casa hoy en la noche porque en Navidad no podrá hacer fiesta. Y dice que solo seremos los chicos del grado. ¡Ah, entiendo, será como una pijamada entre todos los chicos! ¿No suena genial, Kenny?- Los ojos del rubio mas pequeño se iluminan y mira a Kenny en señal de que aprobara su entusiasmo.

McCormick se lleva una mano a la nuca y empieza a pensar. Sinceramente la idea de que un grupo de chicos se encierren y se llenen de alcohol toda la noche… sonaba gay de principio a fin, era demasiado femenino. Pero no obstante… los de su grado no podían clasificarse precisamente como las personas mas heterosexuales del mundo, casi todos tenían pareja. Aunque eso no quitaba el hecho de que conservaran su masculinidad. Aún la conservaba, ¿Cierto?. Bien, pensaría en eso mas tarde. Por otro lado, mientras que hubiera bebida, cigarrillos y porno, las cosas serían mas llevaderas. Siendo así, la oferta era muy tentadora.

-Me apunto. ¿A qué hora vamos, Butters?- Pero luego de preguntar, nota como él hace un gesto de sorpresa y luego de desilusión absoluta.

-Es verdad… mis padres no me dejarán asistir ni aunque me muera. Me castigarán si llego borracho a casa y aunque no lo haga, pensarán que lo estoy. Además hay que ir a la media noche, no me dejarán salir tan tarde. No podré ir.- Baja la mirada con el celular en sus manos y la tristeza se plasma en su rostro. Sus padres seguían siendo unos completos bastardos a pesar de que ya tenía diecisiete años. Kenny lo mira preocupado y lo sujeta por ambos hombros.

-¡No puedes faltar! ¡No quiero ir solo! Tengo una idea, te escaparás de tu casa. A eso de las tres de la mañana pasaré por tu ventana y bajaremos. Tus padres estarán durmiendo y nadie sabrá nada. Volveremos temprano y de esa manera no sospecharán. Es la idea mas perfecta que he tenido en mi vida.-

-¡Es la idea mas absurda que has tenido en tu vida! ¿Q-qué sucederá si me descubren? ¡Dios mío, me castigarían hasta los treinta años! No lo haré, sería muy arriesgado.- Se horroriza con la sola idea de que lo llegaran a descubrir, que revisen su habitación en la madrugada justo en el horario en el que ya no estaría en su casa. Ya casi hasta podía escuchar el sermón departe de ambos y la condena que recibiría, quedarse encerrado por semanas enteras.

Kenny hace un puchero y se le queda mirando consternado, a Butters definitivamente le faltaban emociones fuertes en su vida. Él le ayudaría a dejar de tenerle miedo a sus padres.

-No saldrá mal. ¿Sabes qué? Si te llegan a descubrir, diles que fue mi culpa. Que te obligué, que te secuestré o algo. Total me odian, no pueden odiarme más ¿O si?-

-Yo no quiero que te odien.-

-Esas cosas no se pueden evitar.- Le sonríe de manera comprensiva y esta vez, pasa una mano por su cabeza y lo acaricia dulcemente. Butters se frota los nudillos de manera nerviosa y le desvía la mirada tímidamente.

-Pasaré por tu casa a las tres de la mañana. No aceptaré un "no" como respuesta. Mereces divertirte con nosotros, Butters. Además emborracharse es genial, jajaja. Si tenemos suerte también vamos a quesearnos.- La sonrisa de Kenny se hace aun mucho mas grande y antes de que comience a recordar las ilusiones con tetas gigantes que había tenido en su infancia al quesearse, se da cuenta de que Butters lo miraba con reproche y arqueaba una ceja con indiferencia. Esa expresión no significaba nada bueno.

-Prometo estar listo para que me recojas a las tres si tu prometes que no tendré que cuidarte toda la noche. Ah, por cierto, mas te vale no morir de un coma alcohólico… otra vez.- Suspira frustrado al recordar la ultima fiesta, por el cumpleaños de Bebe. Había cosas que realmente había que enterrar en los lugares mas lejanos del inconsciente. Por ejemplo, las borracheras literalmente mortales de Kenny McCormick.

-Lo prometo. ¿Me das un beso?- Kenny se lame los labios con expresión lujuriosa y se acerca a su rostro con todas las intenciones de seducir a su pareja. Butters se sonroja incomodo y tiembla un segundo.

-¡D-después! ¡Oh cielos, nos pondrán tarde! ¡Tocó el timbre hace mucho tiempo!- Dicho esto, rodea el cuerpo de Kenny y sale corriendo con el único objetivo de llegar al salón de clases para que no le pongan un tarde. Por enésima vez, Kenny McCormick se queda estático en su lugar, luego de que Butters lo dejara con todas las ganas de violarlo. Se gira hacia atrás, con ojos descontentos, pero después pasa a sonreír con un poco mas de esperanza.

Odiaba admitirlo, pero lo que le había enamorado de él era que… no era fácil como todos los demás. Era un reto a cada instante. Sale corriendo tras él, repitiéndose mentalmente que le haría todo lo que su imaginación procesaba después de clases. Sobre todo en la fiesta.

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