Holaa! Me estoy muriendo de sueño, hoy me levanté tan temprano y ayer me fui a dormir como a las cuatro de la mañana -.- (rutina sagrada) Fui a la casa de una amiga y su perra tuvo como siete cachorros y yo quería traer uno a mi casa, pero no me dejaron :D (la re concha de sus...) No importa. Estoy feliz igual, mañana es Navidad y voy a tener un celular, así que me conformo con eso. Volviendo al fic, a pesar de que este capitulo da a entender que va a haber Kyman, no va a haber Kyman xD no se asusten(? kajsdbh agradezco sus reviews con mi vida, los amo! son muy buenos, tengo una sonrisa de idiota cuando los leo xD en fin, si no me pueden leer mañana, les dejo un "Felices fiestas" adelantado n.n. Supongo que el proximo es el ultimo capitulo. Bueno dejo de hablar, disfruten este :D
-Se está tardando.- Butters se había asomado por la ventana incontables veces. Estaban pasando de las cuatro de la mañana, sus padres dormían desde hace tiempo y ese horario era perfecto para escaparse por la ventana porque de ninguna manera podrían descubrirlo.
Había planeado las cosas en su cabeza, se quedaría en esa fiesta un par de horas junto a Kenny y luego lo obligaría a que lo lleve a su casa otra vez para que sus padres no sospecharan nada de su huída nocturna. Era la manera más practica de que no lo descubran, no lo castiguen y no odien a Kenny por ser una "mala influencia".
Sus padres se habían opuesto a su relación desde el principio porque McCormick daba una mala imagen, su expediente escolar daba mucho de que hablar, y sumado a todo eso, no tenía buena conducta con los profesores ni con los chicos buenos. Era muy extraño que Kyle Broflovski fuera su amigo, siendo uno de los más destacados de la clase y siendo completamente opuestos en personalidad y hábitos. Los padres de Butters no entendían como rayos su hijo había empezado a salir con Kenny, bajo los ojos de ambos él era un delincuente y un depravado sexual, al igual que para muchos en South Park.
Pero Butters les demostraría lo contrario, les mostraría el lado gentil, amable y correcto de Kenny McCormick para que se dieran cuenta de una vez que no era una mala persona. Quizás escaparse de su casa para ir a una descontrolada fiesta no era un gran comienzo para demostrar su punto, pero si ese día todo salía bien, podría empezar con su cometido más pronto de lo que pensaba, confiaría en Kenny.
A pesar de estarse tardando una maldita eternidad para ir a recogerlo.
-B-Butters…-
Un murmullo proveniente de la ventana es escuchado por el pequeño rubio, quien gira instantáneamente con una emoción desbordante fluyendo de sus ojos.
Corre hacia la ventana y la abre con todo el cuidado posible para no causar ruidos muy fuertes. Kenny estaba sentado en una rama gruesa del árbol en frente de la ventana de Butters, jadeaba agotado por todo el esfuerzo que tuvo que hacer para llegar hasta allí, pero al contemplar el rostro de su ángel, siente que todo valió la pela. Le sonríe aliviado y le extiende una mano para que salga de su habitación.
-Dios mio, Kenny, estás herido. ¿Qué pasó?- Butters le toma la mano y se acerca al marco de la ventana. Pasa sus piernas por arriba y se queda sentado desde el lado de afuera, acariciando la mano de McCormick con suavidad. Dirige sus ojos preocupados hacia su pareja, y se da cuenta de que tenía un raspón que sangraba arriba de su ojo derecho y que la sangre se deslizaba hasta su mentón. Tenía un par de raspones en parte de su ropa, y otro debajo de su otra mejilla.
Kenny le vuelve a sonreír y le niega con la cabeza.
-Estoy bien. Por ahora bajemos, luego te explico lo que sucedió.- Se da la vuelta y espera a que Butters haga lo de siempre. Stotch se monta a su espalda y se aferra con fuerza para no caer. Luego, Kenny baja sosteniéndose de las ramas más firmes y da un salto de hacia el piso al quedarse a un metro de distancia con éste.
Butters baja de su espalda de un salto y entonces, Kenny se da media vuelta hacia el para enfrentarlo y le vuelve a sonreír. Pero el pequeño rubio contempla el cuerpo de su pareja y se le queda mirando, procesando sus pensamientos. Comprende su estado, no era idiota como para no darse cuenta de la realidad, sin mencionar que conocía a Kenny más que a su propia vida.
-Cuando me fui de la fiesta, Craig y Stan se estaban peleando. Ya sabes, Craig intentó manosear a Kyle aprovechando que estaba ebrio, y entonces Stan…-
Sabía que McCormick intentaría actuar como si nada hubiese pasado, típica reacción suya. Por eso, no mide la brusquedad de sus actos y empuja con la palma de su mano derecha su cuerpo, haciendo un contacto con su pecho por milésimas de segundos. La fuerza no fue mucha, se podría decir que hasta fue débil.
Pero Kenny recibe el impacto y pierde el equilibrio al instante. Cae sentado al suelo y se desparrama en un costado de la nieve, logrando sujetarse con sus codos y flexionando sus rodillas levemente. Abre los ojos que había cerrado como reacción al dolor de la caída y no tarda en alzar la mirada hacia Butters, quien seguía de pie observándolo desde arriba. Su mirada era entre extrañada y decepcionada. McCormick no comprende el por qué de sus actos, ni esos ojos fríos ni nada en la escena en la que estaba. Recurre a la única opción que tenía, preguntar.
-¿Butters? ¿Qué sucede? ¿Por qué me…?-
-¿Bebiste mucho?-
Al principio se queda en silencio, petrificado sobre la nieve y sin saber como responderle o que decir. Sus ojos celestes no se despegan de las orbes claras de su pareja, que ahora le daban a entender que había reproche e hiriente enojo en el interior de su pecho. Mentirle sería la peor opción, considerando que acababa de perder el equilibrio por un simple y débil empujón.
-Si…- Responde bajando la mirada con arrepentimiento en estado puro y sobándose un brazo, al momento que se sienta sobre la nieve y trata de recuperar la calma que lo caracterizaba. Siempre se arrepentía de todo lo que hacía, admitía que había comenzado a sufrir el arrepentimiento y la culpa gracias a Butters. Antes las cosas eran diferentes, antes no había experimentado ninguna de esas agobiantes sensaciones en su corazón. Eran espantosas.
Para su sorpresa, Butters se arrodilla ante él y posa una mano sobre la cabeza de Kenny, acaricia y entrelaza sus dedos en sus despeinados y agitados cabellos rubios que lucían ciertamente opacos en esa madrugada. McCormick deja escapar un suspiro nervioso y cierra los ojos, deseando que el momento de los reproches verbales se terminara pronto. Y eso que todavía no había empezado.
-Debes cuidarte más, ¿qué te dije sobre lastimarte? ¿Cómo ocurrieron tus heridas?-
Kenny se sonroja apenado y abre los ojos atónito por las repentinas preocupaciones de Butters hacia él. Aprieta sus puños sobre sus rodillas y muy lentamente, sube la cabeza, choca su mirada contra la del tierno rubio y titubea por la opresión que sentía en su pecho. Siempre lograba ponerlo en aprietos, siempre se preocupaba por él y eso lo hacía sentir… tan afortunado.
-Yo… me caí. Me caí un par de veces en el camino, bebí tanto que mis piernas no me respondían muy bien y… n-no me rompí ningún hueso ni morí. Es un gran logro, supongo.-
Butters se le queda mirando, porque la imagen de un sonrojado y avergonzado Kenny no era algo que se podía apreciar todos los días. Pero desgraciadamente, tendría que preguntar las cosas que se le venían en mente desde que lo vio en ese estado deplorable, digno de una buena borrachera nocturna.
-¿Trataste de aprovecharte de alguien en la fiesta?-
Kenny no piensa mucho, porque la simple pregunta le atraviesa el alma como un cuchillo y lo hace sentirse una gran mierda. Es decir, ahí estaba Butters, preocupándose por él, acariciándolo y arriesgándolo todo para salir de su casa y cumplirle el capricho de asistir a una noche divertida e incorrecta en la casa de otra persona. Hacía todo eso por él, por su pedido y para hacerlo feliz. ¿Qué había hecho Kenny en cambio? Exacto, ser un hijo de puta y dejarse llevar por su pene en vez de dejar que su cerebro se encargue de razonar sus actos.
Entreabre un poco sus labios para excusarse, mentir, o decir algo que lo haga salir de esa situación incomoda y comprometedora. Los ojos de Butters y su expresión aparentemente indiferente era lo que más le dolía, porque le estaba transmitiendo sin la necesidad de palabras que sabía el desastre que había cometido su pareja en esa fiesta, no le era indispensable concurrir para saber de las andanzas del chico pobre.
-Si me mientes, me enojaré mucho más. Y averiguaré la verdad de todas formas.- No balbuceaba y no tenía rastros de nervios en su voz. Stotch era ingenuo e inocente, pero podía ser tan maduro como los demás, incluso el más maduro de todos. Vencido y con expresión derrotada y preocupada, McCormick cierra la boca y espera un momento para volver a intentar articular palabra. No podía mentirle de frente y mucho menos luego de su advertencia.
Le asiente y baja la cabeza, avergonzado y dándose repulsión por sus propios actos. Emociones asquerosas que lo golpeaban y que lo lastimaban, porque cada vez que las sentía le daba la razón a los padres de Stotch. Él no era para Butters, era una rata sucia y miserable que no podía darle lo único que exigía, que no era material ni costaba dinero, era un concepto fácil de entender. Y ese era la Fidelidad.
Eso fue suficiente para Butters, se levanta de un tirón sin volver a verlo los ojos, se da media vuelta y da pasos apresurados para alejarse de la presencia de Kenny con notable odio gracias a sus actos imprudentes.
Kenny abre los ojos desmesuradamente y levanta la cabeza, sintiendo poco a poco el pánico ocupar cada centímetro de su cuerpo. Se levanta sin cuidado y extiende una mano para alcanzarlo.
-¡Butters! ¡Espera, yo no…!
Pero cuando intenta correr hacia su figura que se alejaba poco a poco sin molestarse en escuchar sus gritos ni mirar hacia atrás, Kenny tropieza nuevamente y cae al suelo, sobre la maldita nieve.
Lo arruinó de nuevo. Lastimó a su pareja otra vez por comportarse como un imbécil, la mejor parte era que nunca había visto esa mirada tan repulsiva hacia él departe de su rubio. Dolía mucho más que cualquier golpe, insulto o muerte, dolía tanto que no podía respirar.
No vuelve a tener intenciones de levantarse. Su cuerpo permanece de costado contra la helada superficie mientras sigue con sus ojos al rubio que se alejaba y se alejaba sin parar. Hacía demasiado frío esa noche, cada vez lo sentía con mas fuerza. La temperatura decencia y sus músculos se contraían por el frío.
Él entrecierra los ojos y nota como se nublan, la mayoría de las cosas se vuelven confusas a su alrededor y se vuelven oscuras y uniformes. Que amargo se sentía no poder hacer nada para ir y detenerlo. Sus excusas eran ridículas, no podía justificarse. La jodió y de seguro ya no había marcha atrás como para arrepentirse otra vez.
Craig cae al suelo y se sostiene el estómago con una mano, adolorido y haciendo inútiles esfuerzos por volver a ponerse de pie. Subestimó a Marsh más de la cuenta y acababa de pagar las terribles consecuencias, ya no podía seguir peleando porque su fuerte golpe lo había dejado sin fuerzas. Mantiene sus parpados apretados y su mueca de dolor sólo provoca que Kyle se abalance sobre Stan y lo jale de un brazo para que no continúe golpeándolo.
-¡Te juro que la próxima vez no tendrás tanta suerte!- Exclama Stan fuera de si, cegado por la reciente escena entre Tucker y su pareja. Había tenido el atrevimiento de tocarlo en su presencia y eso ibas más allá del estúpido juego de la botella, ¿Quién carajo se creía Craig? Tenía verdaderas ganas de asesinarlo.
-¡Stan! ¡Basta!- Los gritos insistentes de Kyle no parecían entrar en razón a su pareja. Admitía que el pelinegro se había sobrepasado, pero no tenía por qué armar tanto escándalo por eso, no quería que todo eso terminara en una masacre y por eso tenía la necesidad de detenerlo como sea. Pero aún en el suelo, Tucker sonríe jadeante y le dedica una mirada irónica, mostrando su desagrado hacia el pelinegro contrario.
-Como si no lo hubiera disfrutado, marica. Broflovski es una puta y le encanta serlo.- Lo incita a continuar la pelea sin miedo, a pesar de que ya estaba desecho y no podía más. Nunca permitiría que Stan o cualquier otra persona pasara por encima de él. No le importaba salir perdiendo, jamás le cerrarían la boca. No le importaban las consecuencias que podría conseguir.
Su comentario provoca que Stan vuelva a enfurecerse y se acerque con pasos violentos y hostiles hacia Craig, para borrarle de un puñetazo la sonrisa triunfadora que le regalaba. Kyle trata de separarlo pero sus palabras no lo llegan a calmar, nada parecía ser suficiente. Entonces, Tweek se interpone en su camino y se coloca en frente del cuerpo de Craig que todavía permanecía en el suelo. Tembloroso y alterado pero con seño fruncido, le hace frente a Stan y no se mueve de su lugar ni por un centímetro, permanece firme y decidido con la sola idea de detener sus impulsos.
-¡No te acerques!-
-¡Esto no es contigo, Tweek! ¡No te metas!-
-¡Kyle también correspondió y no hizo nada para evitarlo, es su culpa en parte!-
El pelinegro abre los ojos sorprendido y se queda parado en su lugar, en silencio y sin atreverse a contestarle al rubio. Sabía que tenía razón, pero no quería enfrentarse a eso. Amaba a Kyle, lo amaba mucho y no podía evitar los celos, y no solo eran con Craig, con Kenny, con Cartman, con Bebe, con toda la escuela. Si tan sólo pudiera recibir algo de esa preocupación por él de su parte, pero Broflovski siempre era indiferente a esas cosas, era como si no le importara lo que Stan hiciera de todas formas, porque sabía que siempre volvería a sus pies. Le daba rabia ese tipo de cosas, pero de alguna manera no podía evitar que malos pensamientos se cruzaran por su cabeza, cosas negativas que lo lastimaban.
-Que no se me vuelva a cruzar, porque te aseguro que lo asesinaré en serio.- Es la última amenaza de parte de Stan, se suelta del agarre del pelirrojo y se da la vuelta para marcharse en la dirección contraria.
Los espectadores, Token y Clyde, miraban la escena desde lejos sin intenciones de meterse en un asunto que no les incumbía. Eran sus amigos, pero no querían ser mandados a la mierda por Stan, que estaba furioso y podría ser capas de desquitarse con cualquiera. Con Craig tampoco, por ahora era asunto de Tweek cuidar de su bienestar.
-Supongo que ya se terminó todo. Umm, vaya fiesta. Ya no hay más alcohol y todos se odian entre si. Necesito dormir.- Expresa Clyde sin preocupación alguna, bosteza y se cubre la boca un mano. Estaba aburrido de ver la pelea entre ellos, ser solo un espectador y apostar por el que pensaba que ganaría con Cartman. De todas formas perdió Craig, y su apuesta se había ido al demonio. De seguro perdió porque estaba ebrio y sus reflejos y golpes no eran tan eficientes como cuando estaba lucido. Si estaba en sus cabales, Marsh hubiera sido derrotado sin dudarlo.
-Estoy de acuerdo. ¿Vamos a mi habitación a…? tu sabes.- Token lo observa de reojo con expresión aburrida, no pensaba en cosas muy diferentes a las de Clyde. Ya no habría mas acción que ver, quizás era el momento justo para entrar a otro tipo de acción. El castaño suspira y se encoge de hombros como si su petición no fuera algo tan anormal. De todas formas no lo era.
-Me dieron ganas. Ya no estoy tan borracho, pero… qué diablos, vamos.- Le sujeta una mano a Token y sonríe maliciosamente al recibir un gesto de aprobación y satisfacción total de parte del afro americano. Ambos se retiran caminando hacia la respectiva habitación de Token.
Mientras tanto, Kyle trataba de que Stan le prestara atención y de que responda sus preguntas. Todo lo de su pelea lo había dejado bastante alterado y tenía la necesidad de aclarar las cosas con Marsh, no quería que esté molesto ni nada, se sentía fatal con esa idea en la cabeza. Pero sabía que lo estaba y mucho, porque por más que lo intentara, no giraba hacia él ni le dirigía la palabra. Se estaba marchando de la sala, cosa que hace que el pelirrojo se asuste y se desespere, camina detrás suyo y le continúa hablando.
-Stan, espera, no te vayas, ¿Qué te…?-
-¿Todavía te preguntas por qué estoy molesto?- Se gira enteramente hacia Kyle y lo fulmina con la mirada, haciendo que el judío se quede petrificado y abra los ojos atónito. Nunca había visto a Stan enojado con él, sus ojos azules parecían desgarrarlo en lo más profundo de su ser y daban autentico miedo.
-¡Es por todo esto, todo es una mierda! Yo… ¿Yo te importo?- Su voz parecía quebrarse de la angustia y Kyle se perturba por la forma en que le estaba gritando. Dolía y se sentía más sensible que nunca, no estando muy lucido aún, pero por lo menos lo suficiente como para entender las palabras de Marsh y su repentino enojo. Stan siempre largaba sus sentimientos de manera enojada y brusca, y si era así era porque los acumulaba y resistía el impulso de revelarlos hasta un día no poder aguantarlo más. Luego estallaba y escupía todas las cosas que pensaba y sentía desde hace tiempo. Al parecer ese era el momento de hacerlo.
-Sentí una presión horrible cuando Craig te besaba, llámalo celos enfermizos o lo que sea, pero dolió de una manera que no podrías imaginar. ¿Y tú qué es lo que haces? Los provocas a todos emborrachándote y actuando como una puta. ¿Sentiste algo cuando me besé con Kenny? ¿Dijiste algo al respecto? ¡No, no lo hiciste! ¡Te importó más tu estúpida bebida!-
-Stan…- Derrama lagrimas que no puede contener mas y cae de rodillas al suelo, dejando que sus ojos verdes brillantes se dejen cubrir por la amargura y la impotencia. Porque no podía justificarse, se había salido de control y todo lo que decía Stan era cierto. Era una puta, era una mierda, todo lo que siempre le decía Cartman era verdad y se resistía a creerlo. Pero ver sufrir a Stan por él, siendo Marsh el único que resistía sus caprichos y su fuerte personalidad, el que aguantaba sus costumbres, su religión, su procedencia y todo lo que era, lo destruía.
Se sostiene el rostro con ambas manos y baja la cabeza, llorando sin emitir sonido alguno y arrepintiéndose de ser como era. Por una vez, deseaba no ser orgulloso y ser lo que Stan siempre había ansiado. Ser como Wendy y darle todo el afecto que necesitaba y anhelaba, toda la comprensión y el cariño que una mujer podía darle y no él.
Stan lo observa y también siente como sus ojos se le llenan de lagrimas al ver como Kyle sufría de esa manera por todas las cosas hirientes que acababa de soltar, pero no podía ir a abrazarlo y decirle que todo estaba bien. Porque estaría mintiendo. Vuelve a darse la vuelta y se aleja sin saber a donde, solo necesitaba estar lejos de su pareja por un par de horas, recapacitar y hablar con él. Pero requería de un poco de tiempo a solas.
A todo esto, Cartman estaba a lo lejos, apoyando su espalda contra una pared y cruzado de brazos, siendo un espectador de todas las situaciones que ocurrían a su alrededor. Dirige su vista indiferente hacia Craig y Tweek.
-¿Te duele? Ngh.- El rubio intentaba secar el rastro de sangre que surgía de un costado del labio de Craig. El desgraciado de Marsh le había encajado tal golpe que estuvo a punto de partirle el labio, pero por lo menos había dejado de sangrar y la sangre se había coagulado con éxito.
Craig le niega con la cabeza y seguido de esto, sus ojos se pierden en la lejanía. Permanece sentando en el suelo viendo a Tweek arrodillado en frente suyo con semblante preocupado hacia su persona. Le desvía la mirada hacia bajo y permanece un momento en silencio. No quería recapacitar por los recientes acontecimientos, porque hacerlo lo hacía sentir como un perfecto estúpido. Tuerce una mueca de incomodidad y no se atreve a mirar al rubio directamente, sabía más que nadie que sus actos no habían sido los correctos y que merecía que le reproche. Sus malditos impulsos lo habían dominado otra vez.
-¿No estás… enojado?- Cuestiona con voz rasposa y cansada, dejando escapar un suspiro y no queriendo saber la respuesta. Pero por lo menos al preguntarle la gran temida cuestión, se quita un peso de encima. Tweek se estremece y se jala los botones de su camisa, cerrando un ojo por su tic. Le niega con la cabeza repetidas veces antes de pronunciar palabras.
-¡No! ¡Claro que no!-
-Pero… yo…- Craig se lleva una mano a la nuca y expresa su arrepentimiento en su mirar. ¿Cómo no sentirlo después de haber armado tal escándalo? Esperaba que McCormick haga algo de esa naturaleza, pero él termino siendo el causante de arruinar la fiesta. Alza sus ojos hacia los verdes claros de su rubio, y trata de volver a articular palabras sin hacer pausas.
-Fuiste… muy valiente al enfrentarte a Marsh. Gracias.- Debía agradecerle por ese gran gesto, porque la verdad era que si Stan volvía para patearle el trasero, él no se hubiera podido defender ante su ataque. Lo había dejado lo suficientemente adolorido como para no poder moverse, Tweek intervino en el momento justo. El rubio se muerde los labios y cierra ambos ojos con mucha intensidad, reuniendo fuerzas para contestarle a su pareja. Si se trataba de Craig, saltaría a defenderlo en cualquier situación. No importaba a quién tuviera que enfrentar.
-No tienes que, ngh, agradecer que…-
-Es que hice algo horrible. No pensé, no estaba pensando y yo…- Entendía que joder con Kyle y haberlo tocado había sido una broma de pésimo gusto que arruinó toda la noche, no sabía que Marsh se lo tomaría tan mal. No midió sus actos y por su culpa, todos ellos ahora…
-¡No! Esta bien… n-no me importa, d-de verdad…- Cuando trata de esbozarle una sonrisa débil para hacer que Craig no se preocupe por cosas innecesarias, un par de lagrimas traicioneras se derraman de sus ojos.
Craig abre los ojos atónito ante eso. Tweek se apresura a secárselas con sus puños y tiembla mucho más que antes. No quería que se preocupara por él, podía soportarlo y además no era para tanto. Mierda, debía ser fuerte o intentar serlo por una vez, odiaba ser tan jodidamente sensible. En todo caso, fue un juego estúpido y nada más, él había besado a Clyde y Tucker lo había resistido a la perfección, tenía que hacer lo mismo.
Le dolió mucho que haya besado a Kyle enfrente suyo, pero no tenía que ser tan marica como para sentirse mal por un maldito juego. Debía estar bien por Tucker, no debía volver a llorar por cosas sin importancia, ¿verdad? Abre los ojos consternado y avergonzado por su propia actitud, y se queda en su lugar, temblando sin dirigirle una mirada directa a Craig.
-¡Lo siento! Yo… lo siento… estoy bien, es s-solo que…- Se queda sin palabras cuando Craig se le abalanza encima sin poder resistir ver a Tweek de esa manera y lo abraza con todas sus fuerzas, envolviendo su delgado cuerpo con sus fuertes brazos y apegándolo a su pecho. El rubio se asusta y siente que su cuerpo se sigue sacudiendo debido a sus espasmos, pero el pelinegro lo acaricia una y otra vez y pasa una de sus manos por su cabello.
-Perdóname.- A Craig le partía el alma verlo derramar lagrimas por su culpa, le susurra palabras de lamento en el oído y no lo suelta. Siente que el cuerpo de Tweek deja de temblar un poco. Le sujeta las ropas al pelinegro y se aferra con más fuerza hacia él.
-Lo siento tanto. No volveré a hacerte mal, perdóname.-
Tweek le asiente y no dice nada por temor a que su voz se quiebre, quería permanecer en esa posición junto a Craig el resto de la noche. Por supuesto que no estaba enojado con él, simplemente había sentido mucha tristeza, pero ya todo había pasado.
Tucker envidia la fuerza de su rubio, porque sabiendo que odiaba las confrontaciones, lo había defendido en frente de Stan. Sabiendo que odiaba los juegos como el de la botella o cualquiera de ese estilo, había entrado a jugar igual. Todo lo hacía por él, y ese tipo de sacrificios no tenían precio.
Craig se pone de pie sin mucha dificultad, ayudando a Tweek a hacerlo también y sin soltarlo, y le toma la mano con firmeza. El rubio alza la mirada y se le queda mirando con grandes ojos verdes, volviendo a sus temblores normales.
-Ven conmigo.- Pronuncia en un murmuro discreto el del gorro azul, esbozando un intento de sonrisa que solo era reconocida por Tweek. Su pareja lo entiende, comprende la indirecta que siempre le daba el pelinegro en ocasiones y le asiente con una pequeña sonrisa tranquila. Se deja llevar de la mano por Craig, ambos se retiran de la sala sin decirse una palabra en el camino. Era muy obvio lo que iba a pasar.
Sólo una persona quedaba en la sala. En realidad dos personas.
Cierto pelirrojo no dejaba de llorar en el suelo, cubriéndose el rostro con las manos y tratando de parar. Pero era inútil, todos sus intentos eran inútiles desde que la idea de que Stan lo había abandonado se le había echo presente en la cabeza. Se había marchado de su lado y al parecer ya no le importaba que estuviera ahí, muriéndose en su interior por su culpa.
Sabía que se había comportado como un perfecto imbécil con él todo ese tiempo, ¡Pero no podía abandonarlo de esa forma, merecía otra oportunidad! Mierda, lo amaba tanto, daría cualquier cosa por que no se enojara con él. No importaba que Kenny se le tire encima, que Craig lo toque, que Bebe lo seduzca. ¡A la única persona que amaba era a Stan Marsh! ¿Qué no podía entenderlo? ¿Qué acaso todo lo que sentía hacía él no era suficiente, no bastaba? Se echa a llorar aún peor al dejarse corromper por sus propios pensamientos negativos.
-Hey, judío.- Una mano se posa sobre su hombro, haciendo que como reflejo se gire hacia atrás. Sus ojos estaban irritados y rojos y los rastros de lagrimas invadían sus mejillas. Se podría decir que estaba literalmente empapado en lagrimas. Observa a Cartman detrás suyo, quien lo miraba sin ninguna expresión particular en su rostro. No parecía querer burlarse de él, o ayudarlo, o insultarlo, o molestarlo de alguna manera. ¿Qué mierda quería entonces?
-Vete.- Vuelve a girar hacia adelante y trata de secarse las lágrimas para no lucir tan patético en frente del gordo. Es decir, sabia que se veía horrible, pero no quería darle el gusto de lucir totalmente destruido frente a él.
-Te llevaré con Stan.-
Cuando escucha el nombre de su pareja, cierra los ojos y trata de contener el llanto. Ni siquiera podía pararse solo, no estaba bien. Quizás por eso estaba tan jodidamente sensible por todo. ¿Por qué Cartman no se estaba burlando de él? ¿También estaba borracho?
-¿Dónde está?- Era la primera pregunta que se le ocurría. No iba a confiar en Cartman, no iba a verlo a los ojos otra vez para comprobar que lo estaba filmando o algo para joderle la vida después, no iba a hacer nada porque sabía que ante su más mínimo descuido, Eric podría…
-Está llorando en la cocina como el buen marica que es. Deberías ir con él.-
Kyle se angustia al considerarlo. Por lo menos no era el único que sufría, pero era muy obvio que Marsh estaba sufriendo el doble, siempre fue el más sensible de los dos. Tenía que ir por él. Reúne fuerzas para levantarse del suelo, pero en ese momento, el castaño le toma un brazo y lo ayuda a incorporarse.
Ok, Kyle lo mira de reojo y arquea una ceja con completa desconfianza. ¿Por qué hacía eso?
-Vamos, te ayudaré a llegar.-
El pelirrojo sigue sin comprender el por qué, pero luego de esas palabras, abre los ojos a más no poder e intenta retroceder con el pánico a punto de taladrarle el pecho. Desgraciadamente ya era tarde, todo su alrededor se torna oscuro y confuso. Lo último que vieron sus ojos fue la sonrisa triunfadora y malévola de Cartman.
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