Hola! Antes que nada, Feliz Navidad a todos! Espero que la puedan pasar lindo este día n.n A mi me regalaron el cel que siempre soñé, y capas no tenga un cachorrito de San Bernardo debajo de mi árbol(? pero soy feliz igual xD jajajaja. Cuando empecé a escribir el fic, iban a haber parejas muy locas que retiré por discreción xD al principio pensé en que Butters asistiera a la fiesta, y las cosas se iban a complicar desde otro angulo. Pero bleh ~ asi quedó y me gustó la verdad e.e me inspiré en una canción llamada "Crash your Party" de Karmin. La encontré por casualidad y puse pedazos de la canción en los nombres de algunos capitulos n.n ShinigamiJazzDark89, te dedico el final del fic por siempre dejarme tan lindos comentarios en todos los capitulos :D no va a haber Kyman, confia en mi e.e en realidad la situación se va a tornar graciosa xD jajaja. Les agradezco a todos infinitamente hasta quedarme sin vidaaa por todos los que me siguieron en este fic *-* Les dejo el final.
No tenía una noción clara del tiempo, de cuantos minutos u horas había permanecido sobre la helada nieve blanca y cristalina bajo su vista. En un momento de noción, reacciona ante los copos de nieve que caían sobre su mejilla y se derretían ante el contacto. Se da cuenta de que era plena madrugada y que el amanecer no tardaba en mostrarse, porque el cielo estaba cada vez más claro y las estrellas desaparecían cada vez que echaba una mirada veloz hacia arriba. Eso ya no importaba. Que fuera de noche o que haya pasado una semana desde que su cadáver estuviera reposando a pocos metros de la casa de los Stotch.
Un pequeño rubio termina de dar pasos tímidos hacia Kenny y tuerce una mueca de nerviosismo y preocupación hacia su cuerpo en el suelo. Se frota los nudillos y mira hacia todas partes, sin poder articular palabras coherentes los primeros minutos. Siente que la nieve que caía se acumula sobre sus hombros pero decide ignorar el frío clima que acontecía. Traga saliva y posas sus ojos celestes nuevamente en el semblante del rubio, estático en el suelo.
-¿K-Kenny?-
Obviamente no recibe respuesta. Se había marchado furioso por lo que le había admitido, pero luego de caminar solo por las calles desoladas de South Park y pensar en lo que había hecho, logró recapacitar sobre sus actos apresurados. Y eso era lo malo de su personalidad, luego de actuar egoístamente o maldecir a alguien o hacer algo que fue por puro instinto… se arrepentía. Y quizás tenía toda la razón del mundo al enojarse con Kenny, pero en ese momento ya no lo estaba. Volvió a su hogar con la esperanza de que estuviera ahí, y así era. Pero no se movía y no parecía respirar, cosa que hace que Stotch se ponga mucho más nervioso.
-N-no es gracioso, Kenny.- Las lágrimas se acumulan en sus ojos y hace mucho esfuerzo para no derramarlas. McCormick solía suicidarse algunas veces, pero le había prometido que no lo volvería a hacer, por lo menos eso le había dicho. Sus métodos eran muy simples, dejaba de respirar o se dejaba arrollar por un camión o cualquier vehiculo. Pero aunque Butters sabía que volvería al día siguiente, sentir que el motivo de su muerte había sido su estúpido impulso de salir corriendo y no dirigirle la palabra, lo hacía sentir fatal. Casi como un maldito asesino.
-¡Kenny!- Se arrodilla ante él y lo zamarrea con ambas manos para que despierte y le hable, para que se disculpe o para que simplemente diga algo, cualquier cosa sería suficiente. No quería que muriera otra vez, estaba tratando de cuidarlo para que esas cosas no se repitieran. Era doloroso en cada ocasión y a pesar de que Kenny lo tomaba como su normalidad, ¡Morir no tenía nada de normal y mucho menos si era a diario!
-D-dime que estás conmigo.- Ruega como última petición y baja la cabeza con total amargura, aferrándose con ambas manos al brazo de Kenny y pidiendo en su interior que no lo abandone, que regrese y que le sonría. Lo perdonaba por todo, quizás era un idiota por hacerlo pero no podía seguir viviendo sin Kenny, más allá de las miradas que los juzgaban a ambos y demás ya nada le importaba. Quería seguir con él hasta el último día de su vida. Le sujeta una mano y nota que estaba helada, era la primera vez que lo sentía tan frío. Su piel siempre era calida y suave, pero en ese instante parecía la de un verdadero cadáver.
-No vuelvas a hacer eso…-
Butters se estremece al darse cuenta de que la mano que lo sujetaba corresponde su agarre con debilidad. Alza la mirada hacia los ojos de Kenny y nota que los comenzaba a abrir lentamente. Sus orbes celestes se posan en el rostro de Butters y se mantienen inseguras sobre él.
-¡Kenny! Gracias a Dios, pensé que tú… perdóname por irme así, me e-enojé mucho pero ya no me importa, no importa nada.- Se acurruca sobre el cuerpo de Kenny y cierra sus ojos para tratar de darle todo su calor. Estaba muy helado y temía que no le quedara mucho tiempo, evitaría su muerte como en otras tantas veces.
-No te vuelvas a ir, me… asustaste mucho.- Murmura a penas pudiendo pronunciar palabras. Rodea con un brazo el cuerpo de Butters y siente como él mismo temblaba de frío, necesitaba todo su calor para poder recuperarse un poco aunque sea.
-No volveré a hacer nada… lo juro.- Cierra los ojos y suspira tiritando a más no poder y acurrucándose en su lugar, tratando de mantener su calor corporal. Butters se separa un poco de su cuerpo le sonríe, lleva una mano hacia el rostro de Kenny y lo acaricia, le seca con su manga la sangre parcialmente seca de la herida que se había hecho al caer hace unas horas.
-Perdóname.- Articula Kenny con los labios sin hacer esfuerzo en que le saga la voz, Butters le asiente sin dejar de sonreírle tiernamente. Ya no era problema, por ahora solo deseaba su bienestar. Pero a McCormick le dolía su amabilidad, porque sabía que no se merecía ser perdonado tan fácilmente. Le debía tanto, él era el único que le ponía limites y establecía unas riendas firmes en su vida. Estaba seguro que su vida sería un total desastre como antes si no fuera por la presencia de Butters en su camino, le debía todo.
-Te amo, no te vuelvas a ir.- Al alzar su rostro, unas lágrimas se derraman de los ojos de Kenny sin molestarse en resistirlas. Butters se sorprende y se acerca más a su cuerpo para abrazarlo con fuerza y transmitirle todos sus fuertes sentimientos, para que pudiera escuchar las palpitaciones de su corazón. Latía aceleradamente debido a sus hermosas palabras hacia su persona. Acerca su rostro hacia sus labios y le da un calido beso a su pareja.
Kenny lo abraza con ambos brazos y desea no soltarlo nunca más. Bajo los blancos y perfectos copos de nieve que caían sobre ellos, en las afueras de la casa de Butters con la fuerte amenaza de que los pudieran descubrir, a esas horas de la madrugada en el piso y ante ese brutal frío de mañana… ambos disfrutaban el uno del otro y se sentían increíblemente felices.
Cuando Kyle abre los ojos y vuelve a sentir estabilidad a su alrededor, reconoce que estaba recostado en una cama. Pero para su mala suerte, no recuerda en donde rayos estaba o que rayos había pasado para terminar allí. No sentía ningún dolor corporal, bien, por lo menos no había tenido sexo con nadie. Aunque su sabor a alcohol en la boca le daba a entender que no estaba durmiendo por el simple placer de hacerlo. Ah, era cierto, la fiesta de Token. Los golpes entre Craig y Stan, Marsh yéndose ofendidísimo por haberse comportado como un idiota. Esperen, si no estaba en una habitación con Stan… ¿Con quien carajo estaba? Por lo menos no estaba desnudo, si fuera así hubiera gritado del horror.
-No lo explicaré dos veces. Aquí no sucederá algo agradable para ti.-
Oh mierda, oh mierda, OH MIERDA. Rogaba que alguien lo golpeara y le dijera que no era Cartman con quien estaba en la habitación. Se sienta en la cama, en su lugar y trata de que sus ojos se adapten con más cuidado a la oscuridad. Reconoce la silueta de su enemigo a unos metros de distancia, de pie y sin moverse.
-¿C-Cartman?- Muy bien, ¿qué mierda estaba pasando? Trata de prender la luz, manosea bruscamente y con total descuido el velador de la mesita de luz de su costado. Estar encerrado con Eric no podía ser algo bueno, más aún sintiéndose mareado y vulnerable. Ay no, todos siempre le insinuaban que Cartman le traía ganas, ¿por qué demonios todos le tenían ganas? ¡Hasta él admitía que estaba lleno de defectos! Era judío, pelirrojo, de Jersey y además…
-Aprovecharé para hacerte sufrir como nunca, haré "eso" contigo.- La voz rasposa y llena de maldad y odio de Cartman era muy fácil de reconocer por sus oídos. A pesar de saber quien era, eso no lo quita el terror inaudito que estaba experimentando el pelirrojo. Prende la luz, posa sus orbes verdes en los marrones de Eric, y traga saliva.
-¿"Eso"? no puedes… N-no te atreverías.- Tuerce sus labios en señal de que prefería morir antes de que algo así ocurriese en su vida. Pero Cartman roda los ojos y se cruza de brazos con demasiado orgullo como para pronunciar las palabras groseras que se referían al acto que quería hacer.
-Claro que puedo. La bebida que hice estaba drogada, todos tomaron, en especial tú. Y como ahora estás débil, no podrás hacer nada para…-
La mesita de luz vuelva por los aires y golpea en plena mandíbula al idiota de Cartman. Nunca subestimes a un judío ebrio.
-¡Si piensas que vas a tocarme, ESTÁS LOCO CULÓN! ¡STAAAAAAAAN!- Exclama a todo pulmón luego de haber arrojado el objeto contundente sin nada de compasión hacia el gordo bastardo, quien seguía en el piso demasiado aturdido y adolorido como para reaccionar al golpe.
Mientras que Token besaba y toqueteaba a Clyde, estando sobre su cuerpo, en su cama, y todavía con ropa, el castaño lo separa tomándolo de los hombros para la desilusión del afro americano. Donovan entrecierra los ojos, haciendo un esfuerzo por oír mejor el ambiente.
-Hey, creo que escuché un grito.-
-Al demonio.- Token ignora su comentario y vuelve al ataque, pero Clyde frunce el seño y vuelve a apartarlo sin nada de consideración.
-¡De verdad escuché algo!-
-Agh, ¿Algo cómo qué?- Termina preguntando su pareja, lleno de impaciencia. Es decir, el castaño solía ser el que ponía excusas ridículas para no concretar el acto en proceso, pero lo del ruido si que era algo estúpido. Podía inventar algo mejor que eso.
-Cómo si… Cartman quisiera violar a Kyle, y él estuviera llamando a Stan para que vaya a su rescate.-
-Deliras.- Hace un nuevo intento de acercarse, pero se detiene al darse cuenta de que Clyde lo miraba al borde de estar ofendido. Odiaba que no lo tomen en serio.
-En todo caso, Stan se encargará.- Se justifica con una salida fácil y rápida que no los involucre a ellos.
-¿No se habían peleando o algo…?-
-Carajo Clyde, no jodas.-
-¡Pero…!-
-NO JODAS.- Y esta vez, se le vuelve a abalanzar encima y vuelve a besarlo para que se dejara de estupideces. Clyde opone resistencia los primeros tres segundos, pero luego se vuelve a dejar llevar. Quizás tenía razón, quizás Stan iría en su auxilio, al diablo con los demás.
Al mismo tiempo, en la habitación de al lado…
-¡STAN!- Esos gritos se seguían escuchando desde alguna parte de la casa. Pero en la habitación en la que estaban, ellos dos podían oírlos con más claridad que Clyde y Token. Tal vez eso se debía a que la violación se producía en la habitación contigua a esa.
Tweek acariciaba el vientre de Craig, aprovechando que él estaba sentado al borde de la cama y lo miraba atentamente. El rubio estaba a su lado, arrodillado en la cama para brindarle todo el cariño que podía. Ok, los gritos agonizantes de Kyle no hacían que la escena fuera tan romántica, pero trataba de que su nervios ignoraran eso.
Al mismo tiempo que acariciaba con una mano su vientre, besaba su hombro izquierdo y subía hasta su cuello, realizando ligeras mordidas que provocaban suspiros de excitación en el pelinegro. Daría su testículo derecho con tal de que Tweek siguiera complaciéndolo un rato más, pero justo en ese momento…
-¡GAH! ¡No puedo, lo violarán y me sentiré culpable de no haber hecho nada al respecto y no podré dormir por el resto de mi vida debido a las pesadillas horrorosas que tendré recordando y mortificándome por no salvarlo y…!-
Craig se le tira encima y lo obliga a permanecer debajo suyo contra el colchón de la cama. Coloca sus piernas a ambos costados de la cadera de Tweek y lo observa con expresión nula. El rubio le dedica una mirada de terror por todos los motivos mencionados anteriormente.
-Ya no escucharás a Broflovski. Te aseguro que será la menor de tus preocupaciones.- Se abalanza contra su cuerpo desnudo, se queda a dos centímetros de sus labios, provocando un violento sonrojo en las mejillas de Tweek.
-Aaahhm.- Gime cerrando los ojos con esfuerzo y temblando al sentir que la mano de Craig se deslizaba por su pecho, bajando y bajando sin vergüenza alguna. Llega a su entrepierna y sujeta su miembro, jugando un poco con sus dedos. Tweek larga un gemido ante el contacto de los dedos de Craig con su miembro, pero no logra decir algo para detener sus actos, ya que sus labios son cubiertos por los de Tucker en un beso directo.
El pelirrojo trata de retroceder, pero estaba contra la pared y ya le había arrojado todos los objetos hirientes y pesados que había en la habitación, a Cartman. Estaba acorralado y sentía que su corazón palpitaba muy rápido, antes de que Cartman lo violara prefería que lo violara cualquier otra persona. Los nombres "Craig" y "Kenny" no sonaban tan mal a comparación.
-¡Judío de mierda, te odio Kyle! ¡Haré esto aunque me muera en el intento, sólo para verte sufrir como nunca!- Cartman estaba notablemente golpeado y se le habían acabado los insultos hacia el pelirrojo, nunca lo había maldecido tanto. Cada vez que le arrojaba algo y lo recibía, le gritaba millones de groserías. Pero ahora que estaba indefenso y sin nada que arrojar, ya no tenía obstáculos en su camino y podría aprovecharse del hecho de que Kyle aún estaba…
-¡GORDO DE MIERDA, TENDRÁS QUE PASAR SOBRE MI CADAVER!- Y le da el puñetazo de su vida con todas sus malditas fuerzas al peor violador de la historia. En serio, cualquier persona sería mejor haciéndolo que Cartman, definitivamente había subestimado a Broflovski, creyéndolo indefenso, tierno y vulnerable.
-¡STAAAN!- Vuelve a gritar, porque sabía que cuando Cartman se recuperara y volviera a levantarse, por milésima vez gracias a sus "ataques", del suelo, no tendría la misma suerte de haberlo agarrado desprevenido.
Stanley Marsh se mantenía sentado en el suelo, abrazando sus rodillas en un rincón de la cocina, en el estado más gótico que había tenido en sus años de adolescencia. Cartman no había mentido, el pelinegro había estado llorando hace unos momentos.
Ahora miraba hacia la nada misma, con ojos perdidos en un punto indefinido de la habitación. Tenía una vida de mierda, todo resultaba ser más mierda de lo que pensaba. Y lo peor era que al recordar su estúpido cinismo, recordaba a Kyle cuando le reprochaba y le decía que no todo en la vida era una mierda. Carajo, gracias a él, superaba su visión negativa del mundo día a día. Porque pensaba que mientras Kyle estuviera a su lado, nada saldría mal y todo podría ser perfecto y sin ninguna absurda complicación. Al diablo con el mundo, no podía vivir sin Kyle y lo empezaba a aceptar, debería encontrarlo para hablar con él y poner las cosas en claro, arreglarse para dejar de hundirse en su miserable depresión y luego…
-¡STAAAAAAAAN!-
Se pone de pie de un salto cuando reconoce la voz de Kyle, gritando como un total desesperado, como si alguien estuviera a punto de violarlo. Okey… no sabía por qué había pensando eso. Esa idea lo hace salirse de sus cabales y por eso, no responde a la una lógica muy coherente. Hace lo que cualquier persona haría en su lugar, correr a todo lo que le daban las piernas para encontrar a Kyle y salvarlo de lo que fuera que le estuviese ocurriendo. Llega a la parte de las habitaciones y abre la puerta en la que se oían mas gritos.
-¡GAH! ¡Stan! ¡CIERRALA, CIERRALA!-
El pelinegro abre la boca y los ojos espantado y avergonzado por la pervertida escena en frente suyo. Se sonroja y distingue que a pesar de todo, Craig le enseña el dedo medio desde su comprometida posición con Tweek.
-¡Lo… lo siento!- La cierra de un fuerte impulso, traumado con imágenes que jamás podría borrar de su mente. Se abofetea mentalmente y se dice a sí mismo "estúpido, estúpido, estúpido", pero antes de seguirse reprochando, vuelve a escuchar claramente los gritos de Kyle en la habitación continua. Se apresura y toma el picaporte con ambas manos, pero estaba trabado desde adentro. ¡De seguro en esa habitación estaba Kyle!
-¡STAN! ¡CARAJO! ¿DÓNDE MIERDA ESTÁS?- Broflovski había golpeado a Cartman por quinta vez, pero juraba que se estaba o haciendo más resistente a sus golpes, o cada vez el dolor le importaba mucho menos. Eric se levanta furioso y con una ira desbordante, ya no tenía ganas de hacer lo que quería hacer en un primer lugar, se conformaba con estrangular a Kyle hasta matarlo por toda la humillación que había recibido y todos los golpes que le había encajado. Además, que ande gritando "Stan" cada dos segundos le estaba taladrando la jodida cabeza, quería que cierre su condenada boca de judío de una vez y para siempre.
-¡Estoy aquí, Kyle! ¡La puerta está cerrada desde adentro!-
Esa era la voz que tanto anhelaba escuchar el pelirrojo, se emociona tanto por oírla que baja la guardia y trata de acercarse a la puerta, ignorando la presencia de Cartman y dejándose llevar por la angelical voz de Marsh. Pero el castaño no desaprovecha su oportunidad, se arroja con intenciones de matar sobre Kyle, le sujeta un brazo y ese ligero contacto minúsculo provoca que Broflovski se enfurezca el triple con el gordo hijo de puta que hacía intentos verdaderamente malos para conseguir su objetivo.
-¡AAHH! ¡CARTMAN QUIERE VIOLARME!- Exagera y empuja a Cartman para que se aleje y no vuelva a tocarlo en su vida, pero antes de que cualquier cosa suceda, la puerta de la habitación se viene abajo por la patada que Stan le había dado. Una fuerza sobrehumana se había apoderado de su cuerpo al solo escuchar las palabras "Cartman-violarme". Entra con pasos pesados y amenazadores, aprieta sus puños al borde de hacerse daño y sus ojos azules y brillantes se le clavan a Cartman en lo más profundo de su ser, un odio indescriptible se planta en su mirar.
-Te largas de aquí, gordo de mierda.-
Cartman no era un idiota en lo absoluto. Bueno, tal vez había fallado miserablemente en eso de joder a Kyle hace segundos, pero eso no significaba que no sabía cuando le convenía dar pelea y cuando le convenía retirarse con estilo.
-Como quieras. Jódanse, adiós.- Con gesto ofendido, pasa al costado de Stan y sale de la habitación. Tendría mejor suerte la próxima vez, todo era cuestión de planearlo mejor. Kyle ya se daría cuenta con quien se estaba metiendo.
El rostro de Stan se alivia un poco, ya que el ambiente estaba demasiado cargado con la presencia de Cartman. Era un hijo de puta, aprovecharse de Kyle sabiendo que no estaba del todo bien, si volvía a hacerlo le desfiguraría la cara de tal forma que no lo podría reconocer ni su madre. Deja escapar un suspiro de cansancio, y cuando dirige su mirada hacia Kyle sin todavía haber preparado las palabras para empezar la charla que se debían, el pelirrojo se arroja hacia sus brazos y lo abraza con mucha fuerza.
-Kyle…-
-¡Lo siento!-
Fue el primer logro de la madrugada. Dejar su orgullo de lado y ofrecerle sus mas sinceras disculpas a Stan. Se lo merecía, merecía hacerle saber que reconocía sus errores y que haría todo lo posible para cambiar y ser considerado y atento con él de ahora en adelante. Haría un esfuerzo por Marsh, como él debió haberlo hecho al resistir su actitud intolerante todo ese tiempo.
Por su parte, Stan le rodea la cintura y lo acerca hacia su pecho, deleitándose con el rose de sus cuerpos y queriendo mas que nada en el mundo que no se separe de él nunca más. Había sido una de las pocas personas que había visto la verdadera personalidad de Kyle, cuando dejaba su ego de lado y era un chico simple y con defectos que admitía con dificultad. A pesar de todo, se había enamorado de cada uno de sus aspectos y no podría tolerar estar alejado de sus abrazos y besos. Quería verlo sonreír para él sin que le importara lo que sucediera después.
-No te… preocupes… yo fui el que se dejó llevar por el enojo, no tienes que…-
-No digas que no debo hacerlo, porque tengo que hacerlo.- Se separa y contempla sus hermosos y relucientes ojos azules. Mas claros que los de Craig y más oscuros que los de Kenny. Perfectos ante su mirar, no podía pedir algo mejor en su vida. El pelinegro le sonríe con una calidez pura que transmitía sus más profundos sentimientos, levanta sus manos y las posa en las mejillas de Kyle.
-Te amo.- Y sin decir nada más, lo besa en los labios y cierra los ojos al igual que su pareja. Los latidos de sus corazones iban al mismo compás, siendo recorridos por el mismo sentimiento.
Los copos de nieve seguían cayendo, se podían apreciar desde la ventana. Copo por copo, cubrían las calles de South Park al momento que el amanecer alumbraba los hogares.
Kenny reía distante y abrazaba con dulzura a Butters, arrojándolo sobre la nieve y haciendo que él también riera junto a él, repleto de felicidad. El frío del exterior era lo de menos si se tenían el uno al otro.
Clyde abría la ventana de su habitación y extendía una mano hacia afuera, dejando que un par de copos de nieve cayeran sobre la palma de su mano y se derritieran en segundos. Desde atrás, Token rodea su cuello y le sonríe con una tranquilidad infinita e imperturbable. El castaño lo abraza de costado y le devuelve la sonrisa.
Tweek dormía y reposaba su cabeza sobre el pecho de Craig, dejando que su respiración fluya calmada y sin rastros de sus acostumbradas alteraciones. El pelinegro le corría unos mechones de cabello y se deleitaba al ver su semblante tranquilo al dormir, lo aprecia en todo momento sin despegar su atención de él.
Stan coloca ambas manos a los costados del cuerpo de Kyle y continua besándolo sobre la cama, se dedica a oír sus suspiros agitados y a sentir sus suaves caricias sobre su espalda.
Todos ellos, en unos días, pasarían una Navidad inolvidable.
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