Disclaimer: todos los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi, hago esto sin fin de lucro por ello no incurro en ningún delito.
En el capítulo anterior:
-¡Vaya! Ahora sí entendí, gracias Akane, de verdad, a ti si te entiendo- dijo con gran felicidad pues, llevaban dos semanas con ese tema y nunca lo había entendido.
-Porque prácticamente te rogué para que me pusieras atención…
-¡Je! Tienes razón- Akane hizo una mueca ante el comentario de su prometido.
-Tonto…- luego, se levantó y pretendía ir a la puerta de su habitación.
-¡Marimacho!
-¿Cómo me dijiste?- Akane había parado en seco y sus ojos amenazaban con tornarse vidriosos ante la palabra despreciativa que había salido de los labios de su futuro esposo.
-No, lo siento, es la costumbre, Akane perdón…- le suplicó.
-¡Baka!- y tomó lo primero que su mano logró alcanzar y se lo lanzó a Ranma, en realidad era una botellita de vidrio, la cual Ranma logró esquivar, pero el líquido logró pringarlo.
-¡Oye! Mira la hora, tendré que calentar agua…
-Ranma…- la chica estaba casi en shock.
-¿Qué quieres? Dijimos que íbamos a dejar la violencia…- Akane lo miraba desconcertada -¿qué pasa?
-Mírate en el espejo...- logró murmurar.
-Pero… ¿Cómo es posible?- todo su enojo se vino al suelo al estar frente al espejo.
-Ranma baby, estás todo mojado…- dojo Nabiki irrumpiendo en la habitación de su hermana, iba a verificar a qué se debían esta vez, los gritos de los más jóvenes del dojo Tendo.
-No puede ser…- gritó Soun al ver a su futuro yerno.
-Hijo mío…- Genma estaba en shock también.
-Pero qué es ese reguero en el suelo… Ranma…- la cara de su madre mostraba un espanto, algo que no podía explicarse bien.
-Yo… Ranma, fue mi culpa…- logró articular Akane.
-Yo…- Ranma no podía ni siquiera expresar lo que sentía en ese momento.
Una decisión es solo el comienzo
Capítulo V
-Puedo explicarlo…- le indicó la de cabellos cortos a su prometido, se veía un tanto asustada e impresionada.
-¿Sabías de ésta botella?- le preguntó incrédulo, la chica seguía paralizada por lo que volvió a llamarla -Akane…
-Yo…- la chica suspiró derrotada –Así es, lo siento…
-¿Lo sientes?
-¡Qué bien!- interrumpió Genma para luego tirarse al suelo y bañarse en ese mismo líquido que había quedado derramado.
-¿Cómo pudiste ocultarlo Akane?- le recriminó el chico sin mirar la alegría que su padre profesaba -sabías lo importante que era para mí curarme de mi maldición- le dijo con resentimiento, sus ojos mostraban una especie de odio o decepción que Akane no pudo identificar, el corazón de la chica se contrajo, tragó con fuerza y trató de hablar nuevamente.
-Lo olvide, lo siento, es que…- pero Ranma la interrumpió con un tono un tanto alzado y molesto.
-¿Cómo que lo olvidaste?
-Te lo iba a dar después de nuestra segunda boda fallida- respondió rápidamente, su corazón latía a mil después de ver como Ranma la miraba y de la forma en que le hablaba -pero por el problema y la discusión que tuvimos me olvidé por completo…- hizo una pausa y respiró profundamente -puse la botellita en esa repisa y ahí se quedó cómo pudiste observar…- el chico la miró sin saber que hacer o qué decirle, por un lado estaba feliz de haberse curado, tenía la duda de donde había salido esa botella pero, por más que tratara, no lograba ver a su novia de la misma manera de antes, se sentía engañado.
-Aun no puedo creerlo Akane…- fueron sus únicas palabras, salió del cuarto molesto, mientras que los presentes respiraban tranquilamente una vez más, el ambiente tenso pasó cuando el chico de la coleta salió del dormitorio.
-Muy bien señor Saotome, estoy muy feliz por usted y por mi yerno además, creo que ya no habrá más excusas para que no se responsabilice de sus actos- Genma palideció ante las palabras de su consuegro.
-Ahora mis hombres serán hombres de verdad- agregó Nodoka con estrellitas en los ojos.
-Eso es algo bueno, iré a preparar un poco de té- dijo con su amable sonrisa Kasumi mientras salía del lugar.
-Te ayudo querida- le indicó la madre de su cuñado.
-Bueno- suspiró largamente la mediana de los Tendo -se acabó mi mina de oro, ahora tendré que conformarme con fotos de Akane…- iba diciendo mientras se dirigía a su dormitorio.
-Bueno señor Saotome, vamos a jugar shoji.
-Me parece bien Tendo- así todos abandonaron la habitación de la chica de cabellos cortos, ella miró a todos salir en silencio, sabía que todos no le darían importancia a esta riña, era como todas las otras, en apariencia, pero ella sabía que no era así, no se sentía así.
-Ranma…
Esa noche Akane pasó en vela, Ranma no regresó a la casa hasta muy entrada la noche, y ella tampoco se atrevió a molestarlo, se quedó sentada en la esquina de su cama, con sus brazos abrazando sus piernas, ella sabía que las cosas no estaban bien. Ranma pasó frente a la habitación de su prometida, sentía que ella no estaba del todo bien pero dudó al ver que estaba todo en penumbras, había salido corriendo de la casa y lo siguió haciendo por un buen rato, no se dio cuenta de cuánto recorrió, pero sí que estaba largo del dojo, se había detenido en un parque desconocido, meditó un buen rato y luego regresó caminando al dojo, se encontraba agotado y decidió no darle importancia a su mal presentimiento por lo que se retiró a su dormitorio. Si hubiese entrado se habría dado cuenta del mar de lágrimas que estaba padeciendo su chica. Al día siguiente esta decidió no asistir a clases, por lo que Ranma no pudo darse cuenta de la cara de sufrimiento que esta mostraba, Kasumi, por indicaciones de su hermanita, le informó que se encontraba con un poco de fiebre y sería mejor que se ausentara ese día.
Los días fueron pasando y los chicos se distanciaban un poco más, trataban de evitarse lo necesario. Akane empezó a sentirse insignificante en la vida del muchacho, pensando que la cura a su maldición era más importante que ella, no entendía cómo el chico podía sobreponerla ante esto, no era su culpa del todo, simplemente lo había olvidado, solo que no le había comentado de la existencia de esta botella porque quería que fuera el regalo de bodas de sus segundo boda fallida, luego la olvido, así de simple.
Ranma por su parte, ya había aclarado su mente y su molestia había pasado a segundo plano. Akane nunca le había mentido, siempre había estado a su lado y se lo había demostrado una y mil veces pero, como hacía ahora para disculparse, ya habían pasado muchos días y no sabía cómo dar el brazo a torcer. Su orgullo hacía acto de presencia cuando menos lo necesitaba.
Shampoo por otra parte, debió darse por vencida y por órdenes de su tribu debió regresar a China ya que, el consejo de amazonas al darse cuenta de que el hombre que la había vencido estaba por casarse con otra mujer, y que la amazona después de tantos años fue incapaz de mantenerlo a su lado y a esto sumado, que la chica que la había derrotado había desaparecido por completo, había fallado completamente y debía ponerse a las órdenes de su clan.
Akane, como todas las tardes, al salir del Instituto regresaba nuevamente sola. Sola, se repetía mentalmente, ni siquiera la amazona la había vuelto a amenazar, parecía como si ella ya no existiera en este mundo, se sentía vacía.
-Ranma… ¿Qué pasa?- se decía a sí misma, mientras analizaba todos los obstáculos que al final desaparecieron y la dejaron alcanzar su mayor meta -Al parecer todos comprendieron que ya no había vuelta atrás y tú y yo nos casaremos, Shampoo se marchó con Mousse y la abuela, sin embargo tú…- decía pero debió parar para respirar profundamente y evitar que lágrimas salieran de sus ojos -tú ya no te preocupas por mi…- dijo con el respirar entrecortado, ese pensamiento la dejó paralizada, tuvo que sostenerse de la pared más próxima para no caer, sentía como el aire abandonaba su cuerpo, logró controlarse un poco, luego reanudó su camino. Un chico de coleta y cabellera negra fue testigo de este malestar, se preocupó, claro que sí, quiso volar cuando vio que su prometida perdía el equilibrio, pero se contuvo, por más que quisiera, aun no podía acercarse, la siguió sigilosamente para asegurarse que esta llegara sana y salva al dojo.
-Akane, llegaste- le recibía Kasumi -mira, solo falta decidir qué color de manteles vas a querer en tu fiesta de bodas, ¿quieres rosa o blancos?
-¿Ranma que dijo?- preguntó sin mucho interés.
-Que lo que tú escogieras estaría bien, que eso no le importaba.
-Blancos, ¿algo más?
-Eso sería todo, ¡oh hermanita! Dentro de dos días estarás casada- le expresó con felicidad la mayor de las Tendo, felicidad sincera y luego la abrazó, la menor casi rompe en llanto, estos días se encontraba terriblemente sensible y un abrazo era lo menos que necesitaba, se limitó a asentir a los comentarios de su hermana.
-Ranma, amigo, deja de ser tan orgulloso, ha pasado más de un mes en el que has ignorado a Akane, su boda es éste fin de semana…- decía Hiroshi al chico mientras almorzaban en la azotea de la escuela.
-Ella se disculpó y te explicó- le secundó Daisuke.
-Ya es suficiente chicos, no me molesten una vez más con este tema, así son las cosas además, solo lo hacemos para salvar el dojo, es lo único que tenemos en común...
-Y sigues con eso.
-Eres imposible- ambos se marcharon dejando solo a Ranma quien se sumió una vez más en sus pensamientos.
-Akane, ¿no piensas hablar con Ranma?- le preguntó Kasumi.
-Ya me disculpé, él es el necio y yo no pretendo seguirle la corriente con sus niñerías- le respondió un poco molesta la chica, todos habían hablado con ella un sin número de veces para que los dos hicieran las paces, claro, el destino del dojo les preocupaba.
-Sigues siendo tan testaruda- interrumpió Nabiki.
-Déjame en paz!- explotó la menor de las tres con la mediana.
-No alces la voz Akane, te lo decimos por tu bien- le regañó Kasumi.
-Es absurdo que sigan peleados solo por eso, se casan en dos días, madura Akane- agregó una vez más Nabiki que de una u otra forma quería a su hermanita.
-Mira quien lo dice…
-Nabiki tiene razón Akane.
-Tú ni siquiera has vuelto a visitar al doctor Tofú después del beso- se defendió Akane en un arrebato de cólera pero luego se calló al ver la reacción de su hermana.
-¿Cómo dices?
-Yo, lo siento…- se disculpó bajando la cabeza, sabía que no debía mezclar las cosas.
-Ah… Así que estabas enterada Akane- dijo de forma burlona Nabiki.
-Lo escuché cuando Kasumi te lo comentaba, y el doctor se ve muy triste en estos días…
-¿Triste?- ambas hermanas menores miraron con ternura a la mayor.
-Sí, habla con él, de lo contrario no vendrá a mi boda…
-Bien chicas- interrumpió Genma entrando en la cocina, las chicas se asustaron un poco -el cuarto de los novios está terminado, Ranma y yo acabamos de terminar de pintarlo.
-Mañana por la mañana colocaremos los muebles- agregó Soun entrando en la cocina también.
-El vestido de Akane también está listo- informó Nodoka.
-Ranma, tú debes recoger el tuyo mañana temprano- le informó Nabiki, el corazón de Akane dio un brinco, no sabía que el chico se encontraba ahí también.
-Bien- sí, ahí estaba, esa era su inconfundible voz.
-¡Qué hermoso! Mi bebe se casa- nuevamente Soun Tendo empezaba a llorar, como de costumbre.
-Estaré en el dojo practicando un rato, con permiso- dijo un poco indiferente para salir a la velocidad de la luz del lugar.
-Necesitan algo más o, ¿ya puedo ir a descansar?- preguntó Ranma.
-Por ahora nada hijo, descansa, por suerte mañana no tienen clases y no tendrán que madrugar.
-Bien, con permiso- y subió a la habitación de sus padres, la que solía ser solo de él y su papa y por ahora compartían ambos con su madre.
-Eres un tonto Ranma- lágrimas salín de sus ojos, estaba peleando con el aire, no quería romper ladrillos, bueno en realidad, Kasumi le pidió que no dañara sus manos y uñas antes de la boda. En ese instante Ranma se encontraba observándola, tenía el deseo de entrar y arreglar las cosas pero al ver sus ojos húmedos pensó que si trataba de hablar con ella terminarían peleando, existía la posibilidad de que ella estuviera arrepentida de casarse con él y ese miedo lo estaba matando. El día siguiente fue un día de muchos sucesos extraños, unos queridos, otros conformistas y otros, simplemente extraños…
-Ya voy… Kasu.. Kasumi…
-Buenas noches doctor, yo solo, bueno, yo me preguntaba si, si… ¿Quere ser mi acompañante en la boda de mi hermana?
-Veo que llegaste a tiempo para la boda…
-Pues si…
-¿Ya tienes pareja? Digo, ¿vas a llevar a algún acompañante?
-¿Qué propones Ukyo, que vayamos juntos?
-Veo que tu hermana aun sigue de viaje…
-No soporta la idea de estar en el mismo lugar en el que se va a casar el amor de su vida y su más temible rival.
-Ya veo, ¿y tú?
-Yo qué…
-¿Ya desististe de Akane, Kuno baby?
-Pues, la chica del cabellos de fuego desapareció y Akane Tendo…- suspiró largamente -siempre ha sido de Saotome, eso siempre lo supe…
-Bien, entonces serás mi acompañante en su boda.
-¿Qué? Oye Nabiki- un tic en el ojo no lo dejaba hablar con claridad.
Llegó el día de la boda, todos estaban en el dojo Tendo, ahí se celebraría la ceremonia y la fiesta. La decoración fue algo sencilla, un poco de arreglos florales, mesas en el gran patio de los Tendo, con manteles blancos, cubre sillas del mismo color, un arreglo de rosas blancas en cada centro de mesa, y sillas a ambos lados de una alfombra roja que se extendía desde la entrada del dojo hasta el altar.
-Buenas, gracias por venir, adelante- recibía Kasumi a los invitados quien, vestía un traje púrpura, un poco escotado, pegado al cuerpo en la parte superior y en corte de princesa en la enagua.
-Es un placer tenerlo por aquí doctor Tofú, hace mucho no lo veíamos- le saludó Soun.
-Sí, bueno, gracias, estuve con mucho trabajo- dijo un poco nervioso.
-Ya viene Nodoka con Ranma- anunció Genma, todos guardaron silencio y se sentaron.
-¡Ay señor Saotome! Parece que al fin nuestro sueño se va a cumplir.
-Sí! Después de tantos años nuestras escuelas se van a unir- Nodoka y Ranma desfilaron por el dojo hasta el altar, ahí se encontraba el sacerdote que los iba a casar.
-La novia ya está lista papá, te espera en la casa- le indicó Nabiki.
-Bien, voy por ella- llegó a la casa y se encontró con Akane, la miró con ternura -¡Ay hija!, Estás preciosa… Tu madre estaría tan contenta y orgullosa- el vestido era sencillo, abierto de hombros, corte princesa, ajustado a la cintura, un poco de pedrería en la parte superior, traía guantes y una tiara.
-¿En serio papá?- se sentía feliz por una parte, era el día más feliz de su vida aunque en el fondo también sentía una melancolía.
-Sí, te pareces tanto a ella- y la besó en la frente -¿vamos?
-Sí, ¡gracias!
Llegaron hasta el altar y el señor Tendo le entregó entre lágrimas su hija menor a Ranma, el padre se dedicó a dar la ceremonia, por primera vez, en el tercer intento, nadie se opuso a la boda, Ukyo vino con Ryoga, Nabiki con Kuno, Kasumi con el doctor Tofú, estaban sus compañeros de clases y muchos amigos de distintas partes del mundo que les acompañaron en tantas aventuras y al fin veían realizarse lo que nunca creyeron ver o al menos en un futuro cercano.
-Ranma Saotome, ¿aceptas a Akane Tendo por esposa?- dijo el sacerdote para llegar a la culminación de la ceremonia. El chico miró fijamente a Akane y ésta lo miraba sin perder detalle de cada movimiento que su prometido hacía -¡acepto!- muchos suspiraron con tranquilidad cuando Ranma habló, hasta aplaudieron, hasta ese momento el ambiente había estado tenso. El padre tragó duro, ya habían avanzado mucho, estaban por terminar y nada había interrumpido esta vez la boda.
-Akane Tendo- dijo con nerviosismo -¿aceptas a Ranma Saotome como tu legítimo esposo?- la chica miró de reojo a Ranma para luego contestar -¡acepto!
-Ahora los declaro- miró a todos lados el pobre y anciano señor para luego continuar con alegría -marido y mujer, puede besar a la novia…
Continuará….
Notas de la autora:
Muchas gracias por todos los reviews y a quien leen la historia, en especial a:
Cris, isabel20, AndreKimiko, WarriorQueenFC.
Monyk: gracias por tu review, aun falta para que estos dos se abran completamente, espero que este capítulo te haya gustado.
