Disclaimer: todos los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi, hago esto sin fin de lucro por ello no incurro en ningún delito.
En el capítulo anterior:
Llegaron hasta el altar y el señor Tendo le entregó entre lágrimas su hija menor a Ranma, el padre se dedicó a dar la ceremonia, por primera vez, en el tercer intento, nadie se opuso a la boda, Ukyo vino con Ryoga, Nabiki con Kuno, Kasumi con el doctor Tofú, estaban sus compañeros de clases y muchos amigos de distintas partes del mundo que les acompañaron en tantas aventuras y al fin veían realizarse lo que nunca creyeron ver o al menos en un futuro cercano.
-Ranma Saotome, ¿aceptas a Akane Tendo por esposa?- dijo el sacerdote para llegar a la culminación de la ceremonia. El chico miró fijamente a Akane y ésta lo miraba sin perder detalle de cada movimiento que su prometido hacía -¡acepto!- muchos suspiraron con tranquilidad cuando Ranma habló, hasta aplaudieron, hasta ese momento el ambiente había estado tenso. El padre tragó duro, ya habían avanzado mucho, estaban por terminar y nada había interrumpido esta vez la boda.
-Akane Tendo- dijo con nerviosismo -¿aceptas a Ranma Saotome como tu legítimo esposo?- la chica miró de reojo a Ranma para luego contestar -¡acepto!
-Ahora los declaro- miró a todos lados, el pobre y anciano señor, para luego continuar con alegría -marido y mujer, puede besar a la novia…
Una decisión es solo el comienzo
Capítulo VI
Puede besar a la novia… esas eran las palabras que daban y daban vueltas en la cabeza de Ranma, él quería besarla, definitivamente quería hacerlo pero no frente a todos aunque, Akane ya era su esposa, solo suya pero lo había engañado, no le había dicho de la cura para su maldición.
Akane lo miraba fijamente al igual que los presentes por lo que él optó por darle un corto beso en los labios ya que, sino el padre podía anular el matrimonio, o al menos eso pensó Ranma, luego tendría una pelea mental para decidir si perdonaba a Akane, aunque en realidad no tenía que perdonarle nada, la verdad al principio se sintió engañado y le había dolido mucho, hasta hubo momentos en los que sintió rencor hacia su hermosa prometida, ahora su esposa, sin embargo en el momento en que se dio cuenta de esos oscuros sentimientos, paró en seco y pensó "yo también le he hecho daño, cancelé la boda una vez más y frente a tanta gente, conocidos y amigos, la humillé y sin embargo ahí estaba ella, volvió a confiar en él y se casó conmigo".
La fiesta estaba muy buena, Akane se sentía feliz, nerviosa y un poco decepcionada por ese beso, ese beso que apenas logró tocar levemente sus labios, Ukyo y Ryoga que estaban en la parte trasera del dojo no pudieron darse cuenta que apenas fue un pequeño beso significativo y sus corazones se llenaron de dolor, por ende empezaron a tomar sake y sake para ahogar las penas.
-Akane hip, estás muy hermosa…- decía el chico cerdo mientras seguía hipeando, -Perdón, creo que esto está buenísimo…
-¡Sí! Ra-chan Baila conmigo- pedía Ukyo quien estaba toda sonrojada, y Akane no apartó su mirada de Ranma.
-Dentro de un rato si- le contestó el chico de la coleta -aun no he bailado con mi esposa, se supone que debo bailar con ella primero…
-Bueno, entonces date prisa- le exigió la cocinera para empujar a Ranma, el cual solo se limitó a observar seriamente a Akane y le ofreció su mano.
-¿Bailamos?- la chica solo se limitó a tomar la mano de Ranma y se dejo llevar por el que era su esposo ahora.
Todos fijaron las miradas en los recién casados, parecían tan tímidos de estar así el uno con el otro, no se miraban, no hablaban, todos suponían que estaban muy nerviosos por la boda.
Nabiki se unió junto con Kuno en la pista de baile mientras que Kasumi y Toffu lo hacían de igual forma. Soun estaba al borde de las lágrimas al igual que Genma y Nodoka. Al fin su sueño de unir a sus hijos se había vuelto realidad, ya no había vuelta atrás, después de tantos años habían logrado su cometido.
Ranma y Akane miraban a todos a su alrededor, la mayoría de las caras estaban desbordantes de alegría. Sus padres, bueno, eran sumamente demostrativos. Ukyo y Ryoga estaban devastados, Akane no se explicaba por qué Ryoga se había embriagado de esa forma, lo comprendía de Ukyo, esta estaba desolada por el desenlace de su amado Ranma, es probable que Ukyo haya arrastrado a Ryoga, esa era la única explicación, en fin, Ukyo siempre había tenido gran influencia en el chico desubicado, de hecho llegó pensar que esos dos tenían algo cuando visitaron el túnel perdido del amor.
-Míralos Ryoga, bailan…
-Ya no te mortifiques Ukyo, si veníamos era para ser testigos de esta unión, pero era inevitable, Ranma estaba decidido…
-¡¿Cómo pudo abandonarme así?!
-Seamos honestos, ellos son el uno para el otro…- la chica se quedó sin palabras, en el fondo sabía que Ranma y Akane se complementaban perfectamente.
-Yo quería ser el complemento de Ranma…- admitió la cocinera.
-Y yo el de Akane, pero no lo somos- dijo bebiendo más sake –Es mejor que comencemos a aceptarlo…
La fiesta prosiguió, la comida fue un éxito y no por nada Kasumi se había metido a la cocina junto a Nodoka desde hacía dos días a cocinar tal festín. Ranma acaparó disimuladamente a su esposa y no dejó que nadie excepto su padre la invitara a bailar.
La mayoría de los invitados se preguntaba por qué la amazona no había hecho su aparición, de Kodashi, ella había decidido viajar por el mundo y así tratar de olvidar a su gran amor por el chico de la coleta, pero era extraño que la amazona no hubiera puesto un pie sobre el dojo.
La fiesta siguió avanzando luego de tan exquisita comida con la cual todos quedaron satisfechos. Los más jóvenes siguieron bailando y llamaban a los novios a que los acompañaran, las amigas de Akane del colegio hicieron una rueda y empezaron a bailar todos juntos. Metieron a los novios al centro muy a pesar de estos y los obligaron a bailar. Akane se sentía bastante avergonzada y en la primera oportunidad que tuvo salió del centro del círculo y Yuca la sustituyó, luego Ranma trató de escapar y Hidekki tomó su lugar.
-No me estoy divirtiendo Ukyo…
-Yo tampoco, ya me pasó el efecto del sake… Y Ranma nunca bailó conmigo…
-Se ven tan felices, aunque no quieran admitirlo…
-Ya no soporto estar aquí, vámonos.
-Creo que tienes razón- y así, con esa determinación, la cocinera y el chico eternamente perdido decidieron abandonar la fiesta y por ende, dar por terminado un capítulo de sus vidas, uno, que tal vez, les estaba costando más de lo normal poder superar.
-Kuno baby, sigamos bailando- decía emocionada Nabiki Tendo.
-Quieres seguir bailando y no ves que mi corazón está destrozado por el casamiento de tu hermosa hermana con ese igualado de Saotome.
-Vamos Kuno, si no te mueves empezaré a cobrarte por cada minuto que me tengas acá parada, para algo eres mi pareja de esta noche- el chico la vio con asombro, esta chica nunca perdía la oportunidad de hacer negocios, era tan fría.
Kasumi Tendo por otra parte parecía un ángel moviéndose en la pista de baile que habían implementado en el dojo, bailaba al compás del ritmo que Toffú llevaba y los dos se notaban sumamente felices, sonrojados y por primera vez en muchísimos años, el doctor no se había vuelto loco al tener a Kasumi tan cerca suyo, era extraño, pero mágicamente estaba sucediendo. Akane se dio cuenta de esto y sonrió melancólicamente, no porque por mucho tiempo, antes de que Ranma pareciera en su vida, ella había estado enamorada del doctor, su doctor, ni mucho menos porque ahora parecía el hombre más feliz del planeta al estar al lado de su hermana, cuya persona fue la responsable de que el doctor nunca pusiera sus ojos sobre ella o cualquier otra chica, sino porque ellos parecían estar más felices que nadie más en esa fiesta, y era extraño, porque quienes deberían derrochar felicidad en este momento deberían ser ella y su ahora esposo, Ranma.
La chica se sintió apagada, la verdad es que había estado tan nerviosa de todo lo ocurrido ese día, de verse al fin desposaba por Ranma que no se había dado cuenta de que no estaba disfrutando de su fiesta de bodas, ¿Ranma la estaría disfrutando? Ni siquiera se había dignado a dirigirle la palabra en todo el día, seguía enojado con ella y ya estaba dudando de que algún día la fuera a perdonar. Lo mejor y más sano que podía hacer era dejar de tomarle importancia al asunto y seguir con su vida, solamente estaban casados para salvar al dojo, ahí había que admitirlo, no había amor bilateralmente, y ella ya estaba cansada de luchar contra la corriente, para Ranma era más importante la cura de su maldición que ella.
Los invitados empezaron a marcharse uno a uno, pasaban a felicitar a la pareja que estaba parada frente en la puerta despidiendo a todos y agradeciendo el que los hayan acompañado en este día que se suponía, era especial.
Una vez que todos se marcharon, solo quedaba la familia Tendo y Saotome.
-Iré a recoger las cosas- dijo la delicada Kasumi.
-¡Te ayudo!- gritó la novia en un suspiro casi de súplica.
-Ni en broma hermanita, hoy es tu fiesta, tu boda, de ninguna manera vas a trabajar- interrumpió la mediana de las Tendo, Akane la miró feo y trató de alegar.
-Pero, pero…
-Ve tranquila hija, nosotros nos encargamos de lo demás- habló con tranquilidad su padre.
-¡Que pasen buenas noches!- dijo entre risas Genma mirando a los recién casados.
-Anda Ranma, que descansen, sé un hombre- le apoyó su madre, el chico se ruborizó fuertemente.
-Ya dejen sus ilusiones atrás- les habló Ranma enojado –Recuerden que esto solo lo hicimos para salvar el dojo- Akane agachó la cabeza pero sabía que el chico tenía razón.
-Bueno, buenas noches a todos- dijo la chica con rapidez y salió del dojo sin esperar a Ranma.
-No la hagas esperar muchacho- habló el maestro Happosai y Ranma salió lentamente del dojo dejando a todos en labores de limpieza. Se dirigió hacia su nuevo dormitorio, cuando llegó, tocó y entró, Akane ya se había cambiado, era rápida la mujer, se puso un conjunto de short y camiseta de tirantes y estaba limpiándose la cara.
-Voy a cambiarme- le anunció el chico.
-Bien- le respondió ella. Pasó el rato y los dos terminaron de alistarse para meterse a la cama, la verdad es que había sido un día bastante largo y cansado, sin decir lo estresante y decepcionante.
-¿Puedo apagar la luz?- le consultó el chico.
-Sí, gracias- y los dos se metieron en la cama, se dieron la espada sin embargo, sus corazones latían a mil por hora.
La chica pensaba en porqué Ranma era tan indiferente, volvía a pensar en por qué nunca la iba a perdonar y lo peor, ni siquiera iba hacer el intento de tocarla, era claro que él no sentía absolutamente nada por ella, suspiró, se había dado cuenta que el chico hasta con picaporte había cerrado la puerta, pero eso no significaba que quisiera algo con ella, lo más probable es que lo hacía para que nadie los espiara, en especial Nabiki, y para que no los molestaran.
El chico estaba inquieto pero no se movía, sentía a su prometida a la par y deseaba tenerla entre sus brazos, pero su orgullo estaba primero, ahora no sabía cómo deshacer lo que los había separado por tanto tiempo, suspiró.
-Akane…- la llamó.
El corazón de la chica pegó un brinco y pensó que se le había salido de su pecho, al comprobar que aún seguía dentro volvió a respirar con tranquilidad y le respondió a su esposo.
-Dime Ranma…- mientras se volvía lentamente hacia él.
Continuará…
Notas de la autora:
Muchas gracias a quienes leen el fic y muchas gracias por los reviews los cuales, paso a agradecer:
Madame de la Fere-du Vallon, isabel20 y AndreKimiko.
Valeria: hola Valeria, lamento la demora, de verdad que si y más que el capítulo es tan corto, prometo que el siguiente saldrá muy pronto.
