Disclaimer: todos los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi, hago esto sin fin de lucro por ello no incurro en ningún delito.
En el capítulo anterior:
-¿Puedo apagar la luz?- le consultó el chico.
-Sí, gracias- y los dos se metieron en la cama, se dieron la espada sin embargo, sus corazones latían a mil por hora.
La chica pensaba en porqué Ranma era tan indiferente, volvía a pensar en por qué nunca la iba a perdonar y lo peor, ni siquiera iba hacer el intento de tocarla, era claro que él no sentía absolutamente nada por ella, suspiró, se había dado cuenta que el chico hasta con picaporte había cerrado la puerta, pero eso no significaba que quisiera algo con ella, lo más probable es que lo hacía para que nadie los espiara, en especial Nabiki, y para que no los molestaran.
El chico estaba inquieto pero no se movía, sentía a su prometida a la par y deseaba tenerla entre sus brazos, pero su orgullo estaba primero, ahora no sabía cómo deshacer lo que los había separado por tanto tiempo, suspiró.
-Akane…- la llamó.
El corazón de la chica pegó un brinco y pensó que se le había salido de su pecho, al comprobar que aún seguía dentro volvió a respirar con tranquilidad y le respondió a su esposo.
-Dime Ranma…- mientras se volvía lentamente hacia él.
Una decisión es solo el comienzo
Capítulo VII
-¡Buenas noches!- dijo el chico sorprendiéndola.
-Eh…Ah sí, buenas noches- le respondió en tono decepcionado que él ignoró.
Lo poco que quedó de la noche pasó rápidamente, toda la familia dormía cuando Akane abrió los ojos, pudo comprobar que su esposo seguía en la misma posición de anoche, dándole la espalda. Suspiró lentamente y se levantó, se cambió y bajó hacia el dojo, necesitaba ejercitarse un poco.
Al llegar al dojo vio en cajas todos los adornos y regalos de su boda y por algún motivo sintió una gran melancolía, decidió que iría a correr un poco, así podría poner en claro un poco sus pensamientos, pensamientos que solo provocaban lágrimas en sus ojos.
-Buenos días Kasumi, mamá- saludó el chico de la coleta bostezando cuando entraba en la cocina.
-¡Buenos días Ranma!- saludó la mayor de las Tendo con su habitual sonrisa.
-¡Buenos días hijo! ¿Descansaron?
-Eh… Sí, creo que sí y, ¿dónde está Akane?
-Pensé que seguía durmiendo…- le contestó la hermana de la recién esposa.
-¿No está en la habitación?- preguntó Nodoka un tanto extrañada.
-No, iré a ver si está en el dojo…
-No tienes ni un día de casado y ya perdiste a tu esposa- le dijo sarcásticamente Nabiki mientras entraba a la cocina, su tono también era un tanto molesto.
-Eh… No, no la he perdido es solo que… Se despertó primero que yo…
-Extraño- habló el maestro Happosai desde la mesa, nadie había notado cuándo el ancianito había entrado, solo apareció ahí, sentado… -No se supone que los novios siempre se quedan un rato más en la cama… Y más después de su noche de bodas…
-Viejo verde…- murmuró entre dientes y bastante molesto el chico de ojos celestes mientras salía de la cocina con dirección al dojo.
Cuando Ranma llegó al dojo miró atentamente cada detalle del mismo y recordó como obligó a Akane a bailar toda la noche con él, al principio se sentía como un vil villano obligándola a hacer algo que tal vez ella no quería pero luego, al darse cuenta que la tenía entre sus brazos y lo bien que se sentía así, sus sentimientos de culpabilidad iban haciéndose a un lado.
-¿En dónde estará?- empezó a preocuparse -y si la secuestraron… Pudo haber sido Shampoo o…- mientras los pensamientos del muchacho volaban a mil por hora pensando en las miles de posibilidades desagradables y los miles de peligros en los que su ahora esposa podría estar, trataba de moverse y decidir por dónde empezar a buscarla ya que, no tenía ni la mínima idea de por dónde comenzar. Luego de unos segundos escuchó la puerta principal cerrarse y se dirigió rápidamente a la entrada del dojo Tendo.
-Akane, querida ¿dónde estabas?
-Buenos días tía Nodoka. Salí a correr un poco.
-Saliste a correr…- fue el saludo poco gentil que le brindó su esposo.
-Sí, así es…- "pero qué es esa forma de darme los buenos días, Ranma no baka" pensó la chica de cabellos azulados un tanto molesta.
-¿Pues qué te has creído?
-¿Disculpa?- preguntó un poco confundida y molesta a la vez Akane.
-Claro… Eres mi esposa- ese comentario la dejó más extrañada, aprovechando el desconcierto de la chica, Ranma la tomó por la muñeca fuertemente -¿por qué no me avisaste que ibas a salir?
-Eeto… Yo, pues…- lo meditó un poco ya que su suegra seguía ahí -el hecho- dudó antes de continuar -, el hecho de que sea tu esposa no te da derecho a…
-Akane- la interrumpió Nodoka ante la furiosa mirada de su hijo -¿podemos hablar?
-Mamá estamos hablando- saltó aun más molesto el chico de la coleta, solo mirándola de reojo.
-¡No le hables así a tu madre!- levantó el tono de voz por primera vez la de cabellos cortos.
-¡Alto!- se escuchó el intento de grito por parte de la mayor de las hermanas Tendo, las miradas estrelladas que Akane y Ranma se dirigían fueron detenidas por la súplica de Kasumi, ambos jóvenes se clamaron inmediatamente y miraron fijamente a la susodicha aún así, Ranma no soltó a Akane, solo aflojó el agarre.
-Kasumi… perdón nosotros…
-No está bien que discutan en su primer día de casados Akane, ¿no dijeron que iban a dejar de pelear e iban a llevarse mejor?- su rostro mostraba preocupación y las manos juntas al nivel del pecho temblaban levemente.
-Discúlpennos, Kasumi tiene razón, Akane, hablemos en la habitación, con permiso- y jaló a la chica de la mano que ya tenía sujeta.
-Adelante…- les dio permiso la madre del artista marcial mientras miraba con una mirada preocupada a Kasumi.
-Solo tienen dos opciones- irrumpió con una risa jocosa la mediana de los Tendo -o se vuelven a pelear o se reconcilian a besos…
-Me inclino por la primera opción- suspiró resignada Kasumi.
-Estoy preocupada, me parece que no han avanzado nada- dijo Nodoka.
-Pienso lo mismo tía.
-¿De qué se preocupan?- ambas mujeres fijaron su vista en Nabiki -esos dos se aman, aunque lo nieguen incontables veces.
-Eso lo sabemos todos Nabiki pero al parecer ellos no, y sabes que las personas se llegan a cansar…
-Kasumi…
-Puedes creerlo Ukyo, ya… esos dos ya…
-Así es Ryoga, soy una tonta… Y tras de eso, anoche di un espectáculo…
-Tranquilízate, los dos somos unos tontos, esto era algo que sabíamos que iba a pasar desde hace mucho tiempo…
-¡Nihao!
-¿Qué haces aquí Shampoo?- fue el saludo asustadizo de la cocinera.
-Shampoo estar de vista- dijo como si fuera lo más normal.
-Llegas tarde, ya se casaron…- le escupió Ryoga.
-¿Cómo? ¿De qué hablas? Pero, no se suponía que…
-¡Buenos días amigos!- saludó Mousse haciendo su aparición detrás de la amazona.
-¡Tú lo sabías!- escupió exaltada la de pelos morados al chico pato tomándolo del cuello mientras recordaba el día en que había llegado la invitación.
-Aquí está la invitación de la boda de Akane y Ranma…
-No quiero verla Mousse, ¡bótala!
-Bien- se disponía a botarla cuando la chica habló nuevamente.
-Sólo… Solo dime la fecha…- Mousse abrió la invitación, miró la fecha y le contestó.
-Es dentro de dos meses exactos…- y botó el papel ganándoles una semana de más de tranquilidad a Ranma y Akane para que cumplieran con su destino.
-Bien.
-Esa boda era inevitable, si tratabas de impedirla ibas a sufrir más- le hizo ver el chico chino acomodándose los lentes y soltándose del agarre de su amor imposible…
-Ni te atrevas a visitarlos, solo sufrirás más, se veían sumamente enamorados- le amenazó de cierta forma la cocinera.
-Te parten el corazón…- esta vez fue Ryoga -por tu propio bien, es mejor que no vayas…- Shampoo solo los escuchó con los ojos llorosos y sintiendo cierta impotencia en su ser, no dijo ni una palabra más, se sentó en la mesa junto con los otros y Ukyo les sirvió un poco de té y comida a los recién llegados.
-Pasa- Ranma la hizo empujada en la habitación, cuando él entró cerró la puerta con llave.
-¿Qué haces bruto? ¡Me estás lastimando, lo sabías!- fue lo que pudo decir la chica con tono irónico y a la vez con doble sentido.
-¿Por qué no me avisaste? Pudiste despertarme, ¿qué va a pensar la gente?- le reclamó.
-¿Pensar de qué?- se hizo la tonta mientras cruzaba los brazos.
-¿Cómo que de qué? ¡De que no se en donde diablos se mete mi esposa!
-¡Ah! ¿Cómo si te importara?- fue la escueta respuesta de la chica, y esa fue la gota que derramó el vaso, Ranma la tomó por los brazos y la colocó bruscamente contra la pared, ella tenía los ojos cerrados de la sorpresa que se llevó y el corazón empezó a latirle más rápido de lo normal.
-Eres mi esposa, espero que te quede claro, y no puedes andar por ahí como una muchacha soltera, ¡porque tú eres solo mía!- le gritó un tanto alterado.
-¡Solo tuya de nombre!- le gritó Akane alterándose de igual forma, esto sorprendió bastante al chico.
-Eso podemos arreglarlo ahora ya que, tú eres mía en todos los aspectos…
-Ranma, suéltame…- le pidió la chica al sentirse totalmente atrapada por la extraña actitud de Ranma quien empezaba a besar su cuello.
Continuará…
Notas de la autora:
Muchas gracias a todos los lectores y gracias por los review recibidos. Lamento la demora.
Gracias a jesisaotome y a Valeria que no pude contestarles su review en PM.
Espero que este capítulo haya sido de su agrado.
