Le dolía la cabeza y de solo intentar abrir los ojos sentía que todo le daría vueltas. El día anterior le dio tantas sorpresas que aún no lograba reponerse, había llorado para desahogarse y por eso le ardían tanto los ojos, suspiró cansado, no quería hacer nada más por esa semana y recién era jueves. Además, debía ensayar con David la canción que aún no escogían para el viernes y sólo quedaban esas 24 horas.

Abrió los ojos lentamente y notó que estaba cubierto por su cubrecama, recordaba que siempre que se quedaba dormido así, era Blaine quien entraba y lo hacía acostarse bajo las sabanas, probablemente él lo había cubierto como tantas veces, pero de solo pensarlo sintió una tristeza enorme, ya no comprendía qué tenía con el líder Warbler y eso lo asustaba. Antes podía asegurar que eran grandes amigos, ahora no tenía idea de si eran algo más.

Con este pensamiento, terminó de despertar y sintió que era abrazado por la cintura, primero se asustó, pero antes de hacer cualquier movimiento miró al intruso que estaba durmiendo tranquilamente junto a él.

-Blaine- susurró fuertemente sonrojado, cerró los ojos queriendo que el moreno desapareciera, pero al volver a mirar él seguía ahí- Al parecer no me desharé de ti tan fácilmente- murmuró deshaciéndose con cuidado del abrazo, se levantó, dejando al pelinegro acostado tranquilamente, no lo despertaría, no quería hablar con él todavía, no podría mirarlo a la cara.

Se duchó, vistió y arregló para ir a clases, cuando iba a salir de la habitación escuchó como Blaine bostezaba, se apresuró para huir de ahí, y justo a tiempo, porque el moreno solo alcanzó a escuchar cuando la puerta se cerraba, observó a todas partes y notó que estaba completamente solo, lo cual lo ánimo a pensar que Kurt lo había perdonado, pero luego se aclaro que eso era imposible y que si el castaño no lo había sacado a patadas de ahí era porque seguía siendo tan amable como siempre.

Se levantó y decidió ir a su habitación, pero apenas había cerrado la puerta recibió un mensaje de David y Wes, lo esperaban en el comedor, tenían que hablar seriamente de todo lo que le estaba pasando. Se sintió fatal de solo leerlo, pero tenía que rendir cuentas a sus amigos, era lo mínimo que les tocaba después de ayudarlo y preocuparse tanto.

-Hablen- susurró mirando sus uñas con distracción.
-Blaine, no nos trates así- interfirió David- no tenemos la culpa de que te metieras en la cama de Hummel- el pelinegro se sonrojó.
-¿Cómo saben qué…?- estaba sorprendido.
-Digamos que te buscamos hoy en la mañana y no te encontramos- decía David con tranquilidad- fuimos a la habitación de Kurt para saber de ti y como no nos abrió la puerta nos asomamos ¿Sigo?- sonrió con burla y vio la mueca de desagrado que se formaba en el rostro del líder.
-Blaine, no tienes por qué ponerte tan histérico por todo esto, guarda la compostura y… ahí viene- murmuró Wes callando al instante.
-Hola- murmuró el ojiazul- David tenemos que preparar la canción para mañana.
-¡Es cierto!- dijo con sorpresa- tengo la canción perfecta- sonrió- espérame en el salón de ensayos, voy de inmediato y llevaré la letra- salió hacía su habitación.

Kurt dio media vuelta y se marchó, no se dio la molestia de mirar a Blaine, porque sabía que si lo hacía se sonrojaría totalmente y no se contendría de reprocharle cientos de cosas y de preguntarle qué hacía en su habitación esa mañana. Le resultaba desastroso que todo eso fuese tan complicado, podía ser tan fácil, pero ellos se encargaban de hacerlo casi imposible de soportar.

-Wes- murmuró Blaine- tengo una idea.
-No- dijo tajante- no sé qué estás pensando, pero no- dijo serio y preocupado.
-¡Totalmente sí!- reía el moreno- es una excelente idea y cuando te la cuente será mejor aún- sonreía con malicia.
-Lo dudo mucho- dijo levantándose de su lugar y saliendo de allí.
-¡Te va a gustar!- rió el moreno y se levanto siguiendo a su compañero, pero Wes estaba reticente a escucharlo y comenzó a correr por el pasillo, Blaine lo siguió tan rápido como pudo, pero fue inevitable que chocara con alguien.
-¡Ten más cuidado!- gritó David en el suelo, todas las hojas que llevaba en la mano quedaron tiradas por el pasillo.
-Lo siento- se iba a levantar, pero leyó una de las hojas y sonrió- ¿Es la canción que cantarás con Kurt?
-Sí, es una de sus favoritas- dijo con una sonrisa el moreno.
-¿Favorita?- sonrió Blaine- Necesito que me hagas un favor.
-No, Anderson- dijo serio, notando qué algo bastante malo se traía entre manos.
-Por favor- hizo un puchero y giró ligeramente su rostro.
-¡No!- dijo serio.
-Sé que lo harás- recogieron todas las hojas y Blaine lo tomó de un brazo y lo llevo hasta su habitación, tenían que ajustar algunas notas de esa canción.

Vio salir a David, estaba más que contento con el trabajo que había hecho, aunque ninguno de sus amigos estuviera de acuerdo ¿qué tenía de malo? ¡Nada! Sonrió de solo pensar en la cara de Kurt al momento que viera la letra, se querría morir, eso era seguro, pero si no cambiaba esa letra su plan no daría resultado. Ahora necesitaba relajarse un rato y eso sólo lo lograría con un buen café, debía ir al Lima Bean y ahora que Kurt no lo hablaba, lo mejor sería ir sin que nadie se enterara. Le resultaba bastante desastroso ir solo, porque siempre estaba acompañado por el contratenor, debía admitir que le había dolido que no lo saludara cuando fue a buscar a David, pero ya podrían hablar las cosas y arreglarían todo eso.

Al ingresar al café vio que la fila no era tan larga, lo que era bastante bueno porque debía regresar para ensayar con Wes, a pesar de que tenían la canción lista, Blaine quería hacerle unos pequeños arreglos, pero no se salía para nada de su idea inicial, por lo que no haría mayor diferencia.

-Hola, Blaine- al escuchar esa voz se puso pálido, no podía creer que de todos los lugares en la tierra se lo tenía que topar precisamente allí.
-Hola- murmuró volteando y verificando a la persona- Sam- suspiró con pesar.
-¿Y Kurt?- dijo extrañado de verlo solo.
-Está ensayando con David- respondió maquinalmente.
-También vine solo- dijo luego de unos segundos.
-Qué bien- se dio media vuelta, pero el rubio no dejaría esa conversación hasta ahí.
-Tengo que darte las gracias por detener a Karofky.
-Descuida, era lo mínimo que alguien haría.
-No, nadie se enfrentaría a él, nadie lo hace y quieres nos atrevemos quedamos así- indicó su ojo morado y tocó uno de sus costados, aún sensible por los golpes.
-¿Duele aún?- susurró con una mueca, él sí sabía lo que era que te golpearan sin compasión, lo había vivido tantas veces en su antigua escuela que el solo recordarlo hacía que las heridas se volvieran a abrir.
-Bastante, pero ya se pasará- susurró- No he visto a Kurt desde ese día ¿cómo está él?
-Bien- bajó la mirada algo inseguro, las cosas no estaban bien entre ellos y no se veía con el derecho de aparentar lo contrario.
-Pero…- no por ser rubio era tonto, notaba que algo le molestaba al pelinegro- puedes decirme lo que quieras- murmuró al momento que llegaban frente a la caja.
-Yo pago el café si prometes contestar todo lo que te pregunte- dijo con seriedad.
-No hay problema- sonrió, esa conversación sería muy interesante, sobre todo viendo el gesto de molestia que se había formado en el rostro del joven Anderson desde que lo saludó.

Miraba impaciente la puerta de la sala de ensayos, estaba hace media hora allí y no veía aparecer a David, dijo que iba enseguida y nada. Quería saber qué canción había escogido, para poder aprenderla y olvidarse de esa semana de una buena vez.

-Disculpa la demora- dijo el Warbler entrando con unas hojas en su mano.
-Descuida- sonrió y tomó la que le extendía el moreno- No voy a cantar esto- le devolvía la hoja.
-Es una canción que me encanta y me sale bastante bien.
-Pero yo…
-Kurt, tu registro es uno de los mejores, no tendrás problemas con esta canción, sólo hay que practicar- Suspiró frustrado el ojiazul y se hundió en el sillón, esa tarde sería larguísima.

Se miraban con seriedad, ninguno quería comenzar, porque eso sería darle ventaja al otro y era lo que menos necesitaban en ese instante. Aunque Sam era quien tenía todas las de ganar en ese momento, porque dominaba el terreno que pisaba, ya que Blaine no tenía idea de lo que ocurría a sus espaldas.

-Pregunta y respondo- dijo el rubio con una sonrisa.
-Si te ayudé fue porque Kurt lo pidió- dijo bebiendo un poco de café y sintiendo que ganaba terreno.
-Anderson- dijo negando con la cabeza- la fachada de chico rudo no va contigo, sé que aunque Kurt no lo hubiera pedido me habrías ayudado- el bufido que lanzó el moreno confirmó que tenía razón.
-¿Desde cuándo sales con Kurt?
-¿Perdón?- pestañó perplejo.
-Responde, Evans- presionó levemente el vaso en su mano izquierda.
-Desde hace unos meses- dijo con una sonrisa y recargándose en la silla.
-¿Lo quieres?
-No te imaginas cuanto- sorbió un poco de café y sintió que pronto vendrían las preguntas más difíciles, porque era más que obvio que Blaine se ahogaba en un vaso de agua.
-¿Son novios?- una hermosa sonrisa adornó el rostro del rubio y el pelinegro sintió que lo asesinaría.
-No- dijo cruzándose de brazos.
-Pero ¿te gusta Kurt?- de pronto comenzó a dudar de sus preguntas.
-No.
-¿Quién te gusta?- alzó una ceja con sorpresa.
-Quinn Fabrey- sonrió al decir su nombre, le encantaba.
-¿Quinn?- estaba perplejo, entonces, no podía creerlo- ¿Tú y Kurt nunca…?- no podía hilar sus ideas, no terminaba de comprender.
-¿Ahora comenzaras con las preguntas reales, Anderson?- dijo seriamente y apoyando sus manos en la mesa.
-Lo siento- suspiró mirando el suelo- supuse que estaban juntos, me puse celoso y…
-Te gusta- dijo antes de que se complicara más.
-Me enamoré de él- declaró con un leve sonrojo y la cara de sorpresa de Sam lo hizo sonreír.
-¿Y qué haces aquí?-preguntó sorbiendo un poco de café, ya más tranquilo.
-Vine a relajarme un rato, no te imaginas lo que es ver a Kurt y que no te hable.
-¿Qué ocurrió?- eso se ponía interesante.

Solo quería poner de cabeza el mundo y ser él quien lo hiciera estallar, no le gustaba esa canción y ni en mil años harían que le gustara.

-¿Por qué no te esfuerzas?- decía molesto David.
-Porque no me gusta- decía sentado en el sillón y cruzado de piernas, estaba hastiado.
-¿El artista o la canción?- dijo alzando una ceja, no aguantaba el desgano del muchacho.
-La letra- arrastró las palabras- ¡No me puedes pedir que cante esto!- dijo levantándose, estaba molesto.
-¿Y por qué no?- no comprendía del todo, pero ya se iba haciendo una idea del por qué.
-¿Y preguntas?- sonrió incrédulo y molesto, pero cayó en la cuenta de que David no tenía por qué saber qué era lo que pasaba por su corazón, él de seguro intuía y veía que las cosas con Blaine no estaban bien, pero no tenía por qué saber las razones o todo lo que él sufría por el moreno. Era mejor que dejará de hacer escándalos y se pusiera a trabajar, después de todo conocía sus sentimientos, pero no por eso sabía de su sufrimiento, cantaría la estúpida canción y acabaría con esa semana.
-¿Estás bien?- le preocupaba el arranque de furia de Kurt, pero más lo sorprendía el que se quedara callado y comenzara a llorar, parecía que libraba una batalla interna y estaba perdiendo.
-Necesito un poco de aire- murmuró saliendo de allí. Lo miró perplejo, sabía que Kurt la pasaba mal, no porque les hubiese dicho que estaba enamorado de Blaine, sino que su amistad corría riesgo y eso era lo peor que les podía suceder.

Tenían tanto en común, nunca se había dado cuenta y debieron llegar a esa instancia para notarlo. Ambos amaban el fútbol, pero solo Sam lo practicaba. Los dos sentían algo muy fuerte por Kurt, pero era totalmente distinto y conversar con el rubio se volvió totalmente entretenido, le alegraba no ser el único que estaba enamorado, pero le dolía que su nuevo amigo no tuviera suerte con su chica.

-¿La conoces cierto?- inquirió Sam entregándole un nuevo café a Blaine y sorbiendo un poco de jugo.
-Sí, es linda- sonrió y vio como las mejillas del rubio se ponían rojas.
-Preciosa- murmuró con una sonrisa- Pero no me ve.
-Recién dijiste que habían estado juntos y…
-Sí- reafirmó lo dicho por el moreno- pero ahora ella quiere tener esa estúpida corona y está con Finn, yo no puedo darle nada porque no pasamos por una buena situación con mi familia y esto fue lo único que pude conseguir, Kurt me ayudó- susurró sacando la caja de terciopelo azul donde estaba el colgante.
-¿Es para Quinn?- estaba perplejo.
-Sí- susurró extrañado- Es cierto- sonrió divertido- ¿Kurt te lo mostró no?
-Sí- suspiró resignado, ya iba entendiendo un poco de todo eso-Le fascinara, es hermoso- dijo Blaine tomando la cajita y apreciando mejor el pequeño regalo- deja ver algo- susurró tomándolo, miró el corazón y notó que estaba escrito el nombre de la rubia- tiene su nombre- murmuró sorprendido- Lo siento mucho- dijo algo apenado.
-Tranquilo, yo también sentiría celos si sé que la persona que quiero está con otro.
-¿Estás celoso de Finn?
-No tienes idea de cuánto, pero sé que Quinn…- ni él se lo creía.
-Sabes que no lo dejará, no tienes nada que a ella le pueda interesar.
-¿Nada?- no podía creer cómo Blaine podía ser tan directo y a la vez cruel.
-No me malentiendas-negó con las manos- eres atractivo, cantas bien, eres alto- describía lo que siempre pensaba al verlo- pero ella quiere esa corona y hasta que no la consiga no verá nada más.
-¿Qué debo hacer?- susurró con pesar, tenía tanta razón.
-Ayúdala.
-¿Cómo?- algo entendía de lo que maquinaba el pelinegro, pero si no le decía directamente podía errar de forma increíble.
-Has que ella consiga la corona, pero tú debes ser su Rey.
-Vaya- murmuró sorprendido y sin creer cómo no había pensado en eso.
-No puedo ofrecerle nada, ni la corona, es imposible que yo…
-Nada es imposible. Además- se recargó en el respaldo de la silla- si mal no recuerdo tú eras el chico nuevo atractivo que las volvió locas a todas y con una sonrisa encantabas.
-¿Quién dijo eso?- estaba perplejo, nunca creyó escuchar algo así.
-Kurt- sonrió al decir su nombre, le encantaba como sonaba en sus labios- incluso a él lo impactaste con tu llegada, debes hacer que ella se vuelva a encantar contigo.
-No fue fácil hacer que me viera.
-Entonces- dijo con una gran sonrisa- tenemos que hacer que te vea de nuevo.
-¿Tenemos?
-Te ayudaré, si quieres.
-¿Qué quieres a cambio?- dijo sorprendido.
-Que seas feliz- sonrió y volvió a beber su café.

Estaba impaciente, tenía que hablar con Blaine y no se dignaba a llegar, pasaban de las nueve de la noche y aún no había señales de él. Le había enviado un mensaje preguntando dónde estaba, pero no obtuvo respuesta. Decidió que por ese día era mejor dejar las cosas tal cual, porque si el moreno no llegaba sus razones tendría y… ¡No! Tenía que llegar ahora, aclararían las cosas en ese momento.

-No puedo mañana, pero el lunes puedo ir- escuchó que alguien se aproximaba- Tranquilo, tenemos que hablar bien y convencerla, después de todo estoy seguro que te quiere- sonrió al decir esto. Hace unas horas se había separado de Sam y lo había llamado porque se le había ocurrido una fantástica idea para que reconquistara a Quinn- No te desanimes, ella estará contigo, lo prometo- río y se acercó a la puerta de su habitación, pero antes de entrar pudo ver que había alguien detrás, la sombra se alzaba sobre las baldosas del pasillo, se giró y vio a Kurt escondido en la oscuridad, al lado de un pilar- Debo colgar, ya hablaremos- guardó el teléfono en su pantalón y se aproximó al contratenor-¿Necesitas algo?- dijo permaneciendo en el sector que iluminaba la luna.
-Tenemos que hablar- suspiró el ojiazul saliendo de su escondite.
-Lo dudo, está todo muy claro- dijo mirando el suelo- lo dejaste muy claro ayer- lo miró a los ojos.
-No estés molesto yo…- intentó explicar, pero su mente era un remolino.
-Alto- puso sus manos sobre los hombros del castaño para que se calmara- no estoy molesto, está todo bien y no haré nada que pueda perturbarte, somos amigos después de todo- susurró presionando levemente los hombros de Kurt.
-Blaine- murmuró con tristeza-me acorralaste y me besaste, no me diste oportunidad a nada, hiciste lo mismo que…- no se atrevía a terminar la frase.
-Lo mismo que- dijo dolido- ¡termina la frase Kurt!- gritó impaciente, pero el castaño no se atrevía, sus labios tiritaban y sus ojos se aguaron- ¡que ese maldito de Karofky! ¿Crees que no lo sé? Desde ese minuto me maldigo por lo que hice, caí en lo mismo que ese imbécil- dijo bajando la mirada con rabia- pero no me arrepiento- murmuró suspirando con fuerza.
-Me besaste sin que lo quisiera, no sabes si…- cerró los ojos frustrado, por qué era tan difícil todo eso.
-Lo sé y lo lamento- dijo reaccionando una vez más- perdóname.
-No necesitas pedirlo, ya te perdoné- susurró inquieto.
-¿Está todo bien?- preguntó seriamente y queriendo que esa barrera que los separaba desapareciera.
-No lo sé- respondió y se marchó de ahí, caminaba con lentitud y Blaine decidió dejarlo ir, no podía hacer nada más en ese instante, porque si corría tras él podría arruinarlo otra vez y eso era lo que menos necesitaba en ese momento.

Ingresó en su habitación, se recostó en su cama, lo único que quería era dormir y no quería hablar ni pensar en nada más. Ese día había sido más largo que los demás, tuvo una exhaustiva charla con Sam, peleó con Kurt y aún necesitaba las 16 canciones para las próximas cuatro semanas, no quería saber nada más de nada ni nadie. Cerró los ojos y se decidió a dormir, pero eso quedó hasta ahí, porque a los segundos su celular comenzó a vibrar, un mensaje había llegado.

-"Está todo listo- David"
-Gracias- susurró volviendo a cerrar los hojos- es mi última oportunidad.