Era definitivo, estaban hartos de toda esa situación, si no entendían por las buenas, tendría que ser por las malas. Primero, se persiguen como dos animales en celo por todo Dalton, cantan juntos y casi se devoran el uno al otro frente a todos los Warblers, luego están esas sonrisas cómplices, los envíos de cafés y los mensajes escritos.

-¡No soy paloma mensajera!- gritó harto Thad.
-¿Te tocó llevar los mensajes?- dijo Nick sorprendido.
-Sí- suspiró agotado, se había cortado con los papeles que ese par se enviaba.
-Yo era la cafetera entonces- dijo molesto Jeff- ¡Ayer me quemé tres veces!- dijo molesto y mostrando su abdomen algo sensible aún por el líquido caliente que le había caído.
-Estoy que aprendo a tocar el violín- suspiró David cansado- esos dos nos explotan- murmuró con molestia.
-¡Pero están saliendo!
-¡No!- dijo hastiado Wes- desde que Kurt llegó a Dalton que se coquetean y Blaine ya cambió todas las canciones que habíamos seleccionado para su castigo, vi las hojas sobre su escritorio, así que lo que cantó ayer es solo el comienzo.
-¿Qué canciones son?- murmuró Trent algo asustado, al igual que el resto de sus compañeros.
-Amor y parecen más baladas que música para entusiasmar a Dalton.
-Hay tanta tensión sexual entre esos dos, que un día de estos nos volvemos todos gay- dijo asustado Nick. Todos lo miraron con una sonrisa, tenía tanta razón, entre el moreno y el castaño había tanta química que de seguro los Warblers serían los primeros en morir por su culpa.
-Me quiero morir- murmuraba Thad acurrucado en uno de los sillones del salón.
-¿Y a ti qué te pasa?- dijo David extrañado, el muchacho bufó molesto.
-¿Sabes lo que es entregar mensajes a las 3 de la mañana?- todos se quedaron callados y estallaron en risas, jamás imaginaron que él sería la paloma de Kurt y Blaine.
-Alto- dijo Jeff secando las lágrimas de sus ojos- hay que hacer algo ahora.
-Tengo un plan- sonrió malignamente David.
-¡Pones la misma sonrisa de Blaine!- dijo con temor Nick.
-Esto resultara, así que escuchen- todos se acercaron y en pocos segundos ya sabían qué haría cada uno.

Despertaba poco a poco, había tenido un hermoso sueño, en el que él y Kurt al fin estaban juntos, pero de aquí a que fuese cierto había un gran trecho. Miró a su alrededor y estaba completamente solo, nunca podría estar con el castaño, era imposible.

-Blaine- escuchó como lo llamaban del baño, miró sorprendido hacia la puerta que daba a ese cuarto.
-¿Kurt?- no entendía ¿qué hacía su compañero ahí?
-Sí ¿me pasas mi camisa?- dijo abriendo un poco la puerta y asomándose. El moreno la buscó con la mirada, la encontró a los pies de su cama, se levantó y la tomó con una mano.
-¿Es esta?- sonrió sentándose y cruzándose de piernas. No había sido un sueño, todo era real.
-Sí, entrégamela- dijo con un leve sonrojó.
-Modela para mí y tal vez te la pase- sonrió y vio como los ojos de Kurt se abrían con terror.
-¿Estás loco? ¡Jamás!- dijo cerrando la puerta.
-Te puedes quedar ahí si quieres- sonrió victorioso.
-Me la darás ahora- el castaño salió del baño con una toalla cubriendo su torso.
-¿Y si no qué pasa?
-Ya verás- se acercó para tomar una de las mangas de la prenda, pero el moreno intentó quitarle la toalla- Ni se te ocurra- dijo molesto.
-Bombón- susurró con suavidad- sino te conociera diría que no quieres que te vea- dijo poniéndose de pie.
-¿Bombón?- alzó una ceja incrédulo, ese no era Blaine, no al menos el que le pidió que fuera a su habitación para darle el beso de buenas noches, pero al quedarse conversando se durmieron sobre la cama del moreno- ¿Dónde está Blaine y qué hiciste con él?- preguntó entrecerrando los ojos.
-¡Eres adorable!- lanzó una carcajada y volvió a atacar, esta vez logró tomar la toalla y forcejeaba con el castaño para quitársela.
-No te atrevas- susurró enojándose.
-Me atrevo- tiró un poco más fuerte y logró sacársela.

Lo miró por unos segundos, mientras Kurt se ponía rojo y le daba la espalda para que no lo viera, su piel era tan blanca y tersa como la de su rostro, no podía morir sin haber tocado ese trozo de piel, aunque lo odiara eternamente lo tocaría en ese instante. Se acercó y lo abrazó por la espalda, puso su cabeza en el hombro derecho del ojiazul y rodeó su cintura con ambas manos, entrelazándolas justo en su ombligo.

-Eres hermoso- murmuró en su oído.
-Estoy semidesnudo- susurró aún rojo y sin mirarlo, había un espejo justo en frente de ellos, no lo había notado.
-Así es perfecto- dijo mirándolo por el espejo- ¿No has pensado en andar así por Dalton?- dijo con voz rasposa y comenzando a besar el hombro de su compañero.
-¿Estás loco?- no podía creer lo que escuchaba.
-Tú me tienes así- susurró haciendo un camino de besos por su cuello- ¿o no te das cuenta que estoy loco por ti?- dijo dándolo vuelta y enfrentándolo.
-¿Es cierto?- aún sentía vergüenza, pero el cosquilleo que sentía en el estómago al estar así con Blaine y las ganas que tenía de besarlo podían más que cualquier cosa.
-Tan cierto como esto- se acercó y lo besó, lentamente y acercándolo por la cintura. Kurt se aferró al cuello del moreno y no lo soltó, porque sus piernas temblaban y en cualquier momento caería.

Seguían besándose con lentitud, mientras el líder de los Warblers lo llevaba poco a poco hasta la cama, una vez cerca lo lanzó sobre esta y se subió sobre su compañero, volvió a besar sus labios con un poco más de pasión, sentía que en cualquier minuto su pecho iba a explotar, quería tanto a Kurt, que haría lo que fuera por él.

-Blaine- gimió el castaño contra los labios del moreno, lo que provocó que los besos fueran más apasionados. Kurt le sacó la camisa al ojiverde, quien lo tenía aprisionado contra su cama y al sentir las manos del ojiazul en contra de su piel, sólo podía gemir, nunca imaginó que las manos heladas podían hacer que su cuerpo se excitara tanto.
-Te quiero- susurró mordiendo el lóbulo de la oreja derecha del castaño- como no tienes idea- escuchaba los gemidos del castaño bajo su cuerpo y sentía que eso terminaría muy bien para ambos, una gran forma de comenzar el día.
-Blaine- susurró Kurt intentando detenerlo- ¡Blaine!- dijo un poco más alto y poniendo las manos en su pecho-están golpeando la puerta.
-No estoy- respondió escondiendo su rostro en el pecho del castaño y besando el sector del corazón.
-Sí estás, son las 7.45 de la mañana- dijo mirando el reloj en la mesita de noche.
-Sigo dormido, me enfermé, no sé- decía sin dejar de besar.
-Tienes que abrir, yo me esconderé en el baño si quieres- dijo moviéndolo a un lado, el moreno estaba frustrado y por tanto, furioso.
-¡Voy a matar al maldito que se le ocurrió interrumpir!- se dirigía a la puerta.
-Sólo a ti se te ocurre tenerlo en secreto- bufó molestó Kurt.
-¡Ya te explicaré por qué!- espetó Blaine.
-Está bien- susurró y entró al baño.
-¿Qué quieres?- abrió la puerta bruscamente y se encontró con David.
-¿Por qué tardaste en abrir?- su pelo estaba desordenado al igual que toda su ropa.
-¿Qué quieres?- repitió molesto.
-Con Wes queríamos saber si vienes a desayunar con nosotros y de paso te entregamos las canciones para la próxima semana.
-No, gracias- dijo molesto y le cerró la puerta en la cara. David no podía creerlo, por lo que golpeó insistentemente la puerta, hasta que volvió a abrir- ¿Y ahora qué?- seguía molesto.
-¿Qué te pasa? ¿Dormiste mal anoche o es porque Kurt no te acepta que estás así?
-¿Qué dijiste?- dio un paso hacía su amigo.
-Lo que escuchaste, pareces un demonio, no tienes por qué enojarte conmigo- decía molesto.
-Yo hago lo que se me da la gana.
-Mimado- respondió bruscamente.
-Idiota- le cerró la puerta en la cara y cerró con pestillo, al instante David intentaba abrir para continuar con la pelea.
-¡Abre Blaine, no hemos terminado!- No se molestó en responder y fue hasta el baño. Una vez allí notó que el castaño aún no se ponía la camisa y seguía tal cual estaban en la habitación.
-¿Continuamos?- susurró mirándolo de pies a cabeza.
-Debo ir a clases- dijo saliendo de allí y buscando su camisa.
-Mataré a David- susurró empuñando sus manos y cerrando la puerta del baño para poder ducharse.

Todo había salido según lo planeado, habían revocado el castigo de Blaine, ya no tendría que torturarlos con más canciones de amor y por fin todo volvería a la normalidad. Se sentían aliviados de haber podido razonar con el director, aunque eso hubiese tenido un poco de chantaje de por medio. En eso había tenido mucho que ver Nick, quien conocía uno de los secretos mejor guardados por el superior de Dalton.

-Eso fue chantaje
-No- susurró Nick destruyendo las últimas fotos de su celular, luego seguían las de su laptop.
-¿Cómo que no? Le mostraste al director Harrison fotos de él y su pareja, fotos que comprometerían su estadía en Dalton, eso es chantaje amigo- decía David cruzándose de brazos.
-No lo es, porque le recordé por qué sigue siendo el director- sonrió y volvió a mirar su celular.
-¿Qué? ¿Por qué sabes tanto?- El moreno estaba sorprendido por los conocimientos de su compañero.
-Digamos que tengo contactos- susurró y le dio la espalda, ya había liberado demasiada información por un día y era hora de reservar el resto para cuando la volvieran a necesitar.
-¿Cómo supiste que el director es gay?- dijo bajando un poco la voz, pero Nick no volteó a verlo y se marchó de ahí- ¡No me dejes hablando solo!- le gritó molesto.

Miró a su alrededor y notó que la habitación de Blaine estaba totalmente limpia y ordenada, solo su camisa estaba fuera de lugar en esa escena. Además, pudo notar que su corazón aún latía como loco. Aún recordaba los besos y caricias del moreno ¿qué había estado a punto de hacer? Sólo podía recordar su negativa hace un par de semanas, cuando su padre intentó hablarle de sexo y lo hizo leer esos folletos, aún no podía entender cómo había llegado a esas instancias con Blaine Anderson, pero para su sorpresa había sido increíble, era la única palabra que se le venía a la mente, porque el resto de su sangre estaba agolpada en sus mejillas y en un sector bastante más bajo de su anatomía.

Tomó su camisa y comenzó a ponérsela, aún recordaba la conversación que había tenido con el ojiverde la noche anterior. Le había preguntado las razones por las que todo eso sería un completo secreto; quería saber, porque él quería gritárselo al mundo, "presentar en sociedad" a Blaine y que todos sus cercanos conocieran su felicidad, pero nada era tan fácil. Por eso desde el día anterior que se encontraban en situaciones tan incómodas, todo por culpa de Blaine.

-Eres increíble- murmuró negando con la cabeza.
-Lo sé- sonrió el moreno, quien salía del baño con una toalla amarrada a sus caderas, su cabello aún mojado goteaba sobre sus hombros.
-¿Me explicas por qué nos escondemos?- susurró sintiendo como era abrazado por la espalda, en ese momento se apoyó en su pareja.
-Nos escondemos porque es necesario para ayudar a Sam- murmuró apoyando su cabeza en el hombro del castaño.
-¿Y cómo lo ayudará esto?- alzó una ceja extrañado, aún no lo interrumpiría, quería saber más.
-Los Warblers y todo Dalton son los más chismosos que existen, si alguien se entera de lo que tenemos se enteraran en Mckinley.
-¿Y?- alzó una ceja sin comprender totalmente.
-Y si alguien se entera Sam saldrá perdiendo, porque lo ayudaré a conquistar a Quinn.
-¡Qué! No me habías dicho nada.
-No preguntaste- susurró separándose.
-¡Cómo iba a saber que lo conocías!- dijo molesto.
-Lo conocí la semana pasada en el Lima Been y…
-¡Blaine!- no podía creer lo que le decía- ¿por qué lo ocultaste?
-Porque Sam me pidió que nadie se enterara y cuando fui a McKinley fue para hablar con él y ver qué debo hacer para ayudarlo.
-¿Qué planean?- dijo alzando una ceja.
-Primero habíamos planeado una serenata para Quinn, pero Sam dijo que no funcionará, ella quiere la corona del baile.
-Todas quieren esa corona.
-La única forma que tiene Sam es convirtiéndose en el chico que le dé esa corona.
-Entiendo ¿qué más?- se cruzó de brazos y se sentó en la cama.
-Sam será asesorado por mí en todo aspecto: qué ropa usar, dónde ir, cómo hablar, qué cantar, con quién juntarse y hacer todo lo necesario para convertirse otra vez en el chico popular y querido por todos.
-Excelente- sonrió- ¿Y por qué escondemos nuestra relación?
-Porque si alguien se entera que nosotros seguimos estando juntos y que para más yo soy gay, tildarán a Sam y nada dará resultado.
-Ahora importa el qué dirán- susurró algo dolido-Necesitas tener una novia para esto- dijo sintiendo como sus ojos se aguaban, quería ayudar a Sam, aunque eso le costara su relación con Blaine.
-Siempre un paso delante de mí- sonrió y se acercó.
-¡Estás loco!- se sentía traicionado, no lo creía capaz de aceptar tal idea, incluso en su cabeza sonaba mal el que Blaine Anderson tuviera novia.
-Es para ayudar a Sam- no se le ocurrió nada más inteligente para decir y Kurt tuvo que sacar fuerzas de algún lugar de su alma para responder.
- ¿Quién será tu novia?- lo dijo tan bajo que Blaine solo debió leer sus labios para entender la pregunta.
-No lo sé, aún- susurró pensativo.
-No me gusta nada de esto- sus ojos mostraban un brillo intenso, estaba a punto de llorar- detesto este plan- susurró intentando no llorar.
-Kurt- se acercó para abrazarlo.
-¡No me toques!- semi gritó con rabia y se levanto de su lugar- Las chicas de New Directions son- decía sintiendo una presión en su pecho- Brittany, Santana, Rachel, Lauren, Mercedes y Tina.
-¿Por qué lo dices?- no comprendía, pero se daba cuenta de que todo eso dañaba a Kurt.
-Para que tengas razones para estar en Mckinley, debes ser novio de una de ellas. Por cierto, tus alternativas se reducen- se acercó a la puerta para salir- Tina está con Mike, Rachel quiere a Finn, Lauren está con Puck, Brittany está con Artie.
-¿Y Santana?- no podía creer lo que le decía.
-Habla con ella, te ayudará- susurró- Por cierto- se acercó al moreno- terminamos- le dio un beso en la mejilla y sintió como las lágrimas bajaban por su rostro, en segundos estaba fuera de esa habitación, le dolía tanto lo que hacía Blaine, estaba de acuerdo con que ayudara a Sam, pero no por eso debía esconder su relación y para más ponerse de novio con una de las chicas de Mckinley.

Respiraba agitado, hace tanto tiempo que no corría de esa forma, sentía que en cualquier minuto se iba a desmayar. Se enderezó y volvió a tomar una gran bocanada de aire, desde que se peleara con Karofky que no había podido jugar fútbol y ahora que la entrenadora Betsi lo hacía correr diez vueltas alrededor de la cancha sentía el peso de no jugar durante esas semanas.

-Evans- lo llamó la entrenadora, él solo la miró- a las duchas- ya habían terminado el entrenamiento, pero él debía correr para alcanzar la condición de sus compañeros, ya que en esas semanas había perdido mucha resistencia. La entrenadora lo había notado y por ello le exigía continuar entrenando cuando todos se habían ido a las duchas.

Entró en los camarines y una vez allí se sentó en una banca, estaba muy cansado, pero con una ducha lograría reponerse sin problemas. Ingresó a las duchas y se sacó toda la ropa, dejó la toalla a un lado, abrió el agua helada y se quedó bajo ella unos segundos, luego abrió el agua caliente y comenzó a lavarse el cabello.

-Solo no eres tan valiente- escuchó que le decían.
-¿Qué?- miró a sus espaldas y vio a Karofky- ¿Qué quieres?- dijo molesto.
-Quiero darte tu merecido.
-Inténtalo- se escuchó la voz de Puck tras Dave- le tocas un pelo y te las ves conmigo.
-Tengo tanto miedo- se burló.
-Deberías- sonrió y lo tomó por un hombro- a menos que seas lo suficientemente depravado como para seguir viendo a Sam desnudo- sonrió victorioso ante la cara de pánico del matón.
-No sé de qué hablas.
-Te vieron besando a Kurt, todos sabemos que estás loco por él- interfirió Sam cortando el agua y amarrando la toalla a sus caderas.
-No es malo estar enamorado- dijo Puck con una sonrisa- pero tú eres enfermo- murmuró cruzándose de brazos y apoyándose en el muro.
-No saben nada.
-Sabemos lo suficiente para quererte lejos de Kurt- decía furioso el joven Evans.
-No me detendrán.
-¿Seguro? Kurt no te quiere.
-Me querrá, ya verán- sonrió y se marchó de ahí.
-Eso quisieras- susurró Sam.
-¿Estás bien?- dijo Puck acercándose.
-Sí, sólo me dio un susto. Kurt no puede volver aquí.
-Por nada del mundo- Sam terminó de bañarse rápidamente, Puck lo esperó y se marcharon al ensayo en el club Glee.

Entraron en el auditorio y para su sorpresa ahí estaba el contratenor, observando cada detalle del escenario. Todos los miembros de New Directions lo miraron con sorpresa, se suponía que él tenía clases en Dalton en ese momento ¿qué hacía ahí?

-Kurt-lo llamó Finn.
-Hola- sonrió y se acercó a sus ex compañeros.
-¿Qué haces aquí?- preguntó su hermanastro sorprendido.
-Vine a hablar con Sam- dijo serio, el aludido sólo se acercó a la puerta y el castaño lo siguió.
-Volvemos enseguida- dijo el rubio y se marchó junto a Kurt- te escucho- murmuró cuando estaban fuera del auditorio.
-¿Por qué a Blaine?- decía dolido.
-No entiendo- decía extrañado y cruzándose de brazos.
-Por fin estaba con él- susurró mirándolo a los ojos.
-¿Tú y Blaine?- susurró sonriendo- eso es grandioso.
-Era- murmuró bajando la mirada y apoyándose en uno de los casilleros- ayer terminé con él.
-¡Qué! ¿Por qué? ¿Cuántas veces me dijiste que querías estar con él y ahora me dices esto?- dijo sin comprender.
-¡Blaine te ayudará a conquistar a Quinn y a cambio destruyó lo que tenía conmigo!- le gritó y sintió como las lágrimas bajaban por su rostro.
-¿Qué?- no podía creerlo. Su nuevo amigo había luchado tanto para estar junto a Kurt y ahora lo arruinaba, debía hablar con él.
-Sólo espero que el esfuerzo que haga valga la pena- susurró y se alejó de ahí, no quería ver a Sam ni a nadie. Se fue caminando lentamente por los pasillos de McKinley, a esa hora no había casi nadie por ahí.

-¡Que hiciste qué!- gritaron Wes y David, ninguno podía creer lo que les decía Blaine, tenía una forma tan particular de arruinar su vida que les parecía gracioso.
-Yo…- intentaba decir algo, pero no importaba, ya había cavado su propia tumba y había sido su propio verdugo.
-Blaine, déjame ver si entiendo- decía David de pie frente al ojiverde, quien estaba sentado en una banca en el jardín de Dalton- Decidiste ayudar a Sam para que pueda conquistar a Quinn y por eso perdiste a Kurt.
-Así es…- murmuró tomándose la cabeza y mirando el suelo, aún no creía lo que le sucedía.
-Hay algo que no entiendo ¿por qué tú y Kurt terminaron?
-Él me terminó- dijo en un susurro- porque…- no se atrevía a seguir ¿qué caso tenía?
-¿Por…? ¡Anderson habla!- lo incitó David.
-Porque necesito una novia para que nadie se entere que soy gay y para que nadie hable mal de Sam y tenga la popularidad que necesita para conquistar a Quinn.
-¡Qué!- sus amigos no podían creer lo que escuchaban, nunca creyeron que Blaine fuese capaz de dejar lo que más amaba por ayudar a un amigo, era increíble.
-Como escucharon- dijo sin mirarlos y pensando cuál sería el mejor lugar para matarse.
-A ver Romeo- susurró Wes- primero que nada no me extraña- sonrió- eres un desastre en el romance, eso está más que claro y para el amor has comprobado que no eres mejor.
-Gracias por la ayuda- ahora sí se sentía deprimido.
-Tranquilo, aún no termino - sonrió y continúo con su discurso- pero dejar a Kurt por ayudar a Sam, a quien recién conoces, realmente me parece una tontería y segundo no habernos contado nada antes, ni tu relación con Kurt.
-Vuelvo a aclararles- estaba perdiendo la paciencia- Kurt y yo terminamos antes de cumplir un día como pareja- se sonrojó levemente al decirlo- y no les conté nada, porque si alguien de Dalton se enteraba de que éramos pareja se enterarían en Mckinley y sabrían que soy gay y no podría ayudar de ninguna forma a que Sam conquistara a Quinn, porque si me veían con él lo tacharían de inmediato.
-Es comprensible- afirmó Wes.
-¿Cierto?- dijo dudoso.
-Totalmente- confirmó David- pero por ningún motivo aceptable, tendrás que conquistar de nuevo a Kurt y nosotros que teníamos todo un plan, lástima- bajó la mirada con un leve gesto de tristeza.
-¿Qué plan?- los miraba sorprendido.
-Con los Warblers sospechábamos que algo ocurría entre ustedes, los mensajes que se han estado enviando desde que cantaste y todo el café que se habían regalado en la última semana nos daba mucho que pensar, así que les dije que durante esta semana los descubriríamos, de hecho tenemos estas fotos- susurró mostrándole dos imágenes en las que Kurt sale de la habitación de Blaine y en una ambos se están besando.
-No nos lograron engañar, al comienzo no creí en esta teoría, pero cuando los chicos tomaron estas fotos me convencí- sonreía Wes.
-Me quedaré con esta- susurró el líder mientras tomaba la foto en la que se besaba con Kurt en el salón de ensayos- fue nuestro primer beso- murmuró con una sonrisa triste.
-Amigo, tendrás que conquistarlo de nuevo.
-Lo sé, pero primero debo ayudar a Sam.
-¿Realmente insistirás con eso?
-Sí, es lo que debo hacer, él está desesperado.
-¿Y tú no?
-Sí, pero yo soy el único que lo puede ayudar- susurró levantándose de su lugar y comenzando a caminar.
-Entonces- David lo tomó por los hombros- nosotros te ayudáremos a ti- sonrió y los tres siguieron caminando hasta la sala de ensayos, debían hablar con todos los Warblers.