Suspiró con pesar y volvió su vista al sobre que estaba en sus piernas. Durante la mañana Jeff se lo había llevado a la habitación, dijo que llegó al correo de los Warblers. Entendía claramente por qué lo había invitado, lo que no entendía bien es de dónde había sacado el valor para enviar una carta como esa, aún la miraba por todas partes. Tenía que admitir que se había esmerado, su caligrafía era hermosa y las letras doradas con su nombre al dorso del sobre demostraban elegancia, lo que le encantaba, a pesar de venir de él.

-Si no me hubiese secuestrado juraría que esto es una broma de mal gusto- releyó el contenido de la carta por décima vez durante esas últimas horas- Me estoy complicando la vida por nada- murmuró tomando el papel y dejándolo dentro del primer cajón de su escritorio- no iré, así de simple- sonrió, pero aún así se sintió mal por eso.

Miró la hora y notó que ya tendría que ir a almorzar, a pesar de que había ido a clases e intentó mantener su mente en ellas, fue imposible, las constantes miradas de Blaine se lo impidieron y el contenido de esa carta también ¿por qué le estaba sucediendo eso? Tenía que pensar con claridad, y a hora más que nunca mantenerse tranquilo.

Se lanzó a su cama boca abajo y sintió como poco a poco se relajaba, necesitaba descansar, porque estaba a horas de ir a Lima y olvidarse por instante que había un muchacho que lo asechaba constantemente y ahora tocaba su puerta como si fuese el fin del mundo ¡No lo podía dejar en paz aunque fuera una maldita vez! Se levantó furioso y abrió la puerta de un golpe.

-¿Qué quieres?- la mano del moreno aún estaba alzada, lista para seguir golpeando a la puerta.
-Kurt- susurró al ver su rostro tan desencajado por el enojo.
-¿Viniste a decir mi nombre?- dijo harto de ver la cara de sorpresa de Blaine.
-No- agitó un poco la cabeza y sonrió- quería hablar contigo ¿puedo pasar?
-No, no quiero hablar- dijo haciendo una mueca y alzando sus cejas- ¿Eso es todo?
-Te invito un café- sonrió juntando sus manos en forma de súplica.
-No- volvió a decir-¿Te vas ahora?
-¿Quieres cantar? El salón de ensayos está libre y el piano listo para que tú y yo…
-¡Basta Blaine!- El moreno sintió como un escalofrío lo recorría por todo el cuerpo, ver tan enojado a Kurt lo desestabilizaba-¿No entiendes que no quiero saber de ti? Tú me olvidaste, muy bien, yo haré lo mismo- cerró fuertemente la puerta en la cara del moreno.

Entró furioso y se lanzó de nuevo sobre su cama, pero su teléfono comenzó a sonar. Lo tomó y miró quien llamaba, dio un largo suspiro y contestó, pero solo puso el altavoz, no quería estar de otra forma en ese minuto, porque realmente necesitaba que su cuerpo se relajara aunque fuese unos segundos, a pesar de que su cabeza seguía generando ideas como si se tratara del examen más importante del semestre.

-¿Kurt?
-
¿No entendiste, cierto?- dijo agotado y hundiendo su rostro en la almohada.
-Entiendo por qué no me quieres hablar, pero necesitamos…
-
¡No, Anderson! No necesitamos hablar, yo no quiero hablar contigo ¡Así que tú y tu maldito orgullo se pueden ir al demonio si quieren!- le gritó con toda la rabia que tenía en su pecho.
-Sólo quería pedirte disculpas por olvidar el aniversario de tu mamá y por no estar contigo cuando me necesitabas- susurró y cortó la llamada.
-Maldición, Blaine- suspiró sintiéndose el ser más horrible de la tierra-Iré a hablar con él- se levantó de su cama y abrió la puerta, pero él ya no estaba ahí, cerró y tomó su teléfono, buscó un número en su agenda y llamó.
-Chico blanco ¿a qué debo el honor?
-Mercedes-suspiró cansado- necesito un café.
-¿No estás en Dalton?-dijo extrañada.
-Sí, pero quiero irme de aquí ahora.
-Sabes que no puedes.
-Lo sé, pero tengo que hablar contigo, es importante.
-Entonces, el café tendrá que esperar, dime qué te molesta.
-
Hablamos mañana- cortó la llamada y se volvió a lanzar sobre su cama, necesitaba salir de esas paredes y cuanto antes fuese mucho mejor.

Se miraban detenidamente, pero el contacto duró unos cuantos segundos más, porque el moreno no pudo soportar el juego de miradas, realmente la cordura se le iba cada vez que eso ocurría. Suspiró con fuerza y tomó un poco de su café, realmente lo tranquilizaba, aunque no lo suficiente como para enfrentar al muchacho frente a él.

-Me alegro de que aceptaras…
-No te entusiasmes, necesitaba salir de Dalton- dijo molesto el castaño, hace pocos minutos habían llegado al Lima Bean.
-Kurt, tenemos que arreglar las cosas y lo sabes- susurró cansado.
-No veo nada que arreglar- dijo tomando su café y sorbiendo con fuerza, lo molestaba enormemente todo eso.
-¿Nada?- negó con la cabeza- Kurt, me equivoqué y lo lamento.
-¿Quieres que te perdone?
-Sí- susurró bajando la mirada- pero no espero que lo hagas, sé que no está en tus planes volver a hablarme.
-Esa era la idea- dijo cortante- pero ya estamos aquí y hay que hablar- suspiró cansado y apoyándose en la mesa.
-¿De verdad?
-Sí, porque no me dejarás en paz hasta que hablemos ¿o me equivoco?- Blaine sonrió.
-Nunca te equivocas.
-Lo sé- suspiró apoyándose en el respaldo de la silla-Dime qué sucede.
-¿Qué? Kurt, sabes lo que ocurre ¡Es todo lo que ha ocurrido en el último tiempo!- gritó casi desesperado.
-Déjame recordar- dijo con sarcasmo- primero, me secuestra Karofky- sonrió con burla.
-Te dije que te amaba- susurró herido por recordar todo eso.
-Intenté besarte y me rechazaste- sentía un nudo en su garganta.
-Lo besaste a él- a sus ojos se asomaron las lágrimas.
-Me abandonaste.
-No te importó dónde me encontraba-realmente resentía eso.
-Todos te buscamos- murmuró molesto.
-No has preguntado a dónde me fui.
-Prometiste estar conmigo ese día- susurró presionando su vaso de café entre sus dedos.
-Estaba resolviendo mi vida- murmuró sintiendo como una lágrima se escapaba.
-¿Tu vida? ¿Y qué era tan importante como para no estar conmigo cuando más te necesitaba?
-Mi familia- dijo empuñando sus manos con molestia.
-¿Y qué les pasó a tus padres multimillonarios si se puede saber, señor Consentido?
-¿Así es cómo me vas a tratar?- ahogó el llanto y se puso lo más serio que pudo- muy bien, te contaré que les ocurrió a mis padres-intentó sonreír, pero sólo logró una mueca- mi padre me odiaba por ser gay y ahora más que nunca necesitaba un refugio- susurró con la voz ronca, intentando oprimir la pena que lo inundaba- fui y hablé con él- decía mirándolo directamente- por fin me aceptó o al menos lo intentará.
-¡Qué gran suceso!- enfatizó molesto- ¿Por eso me abandonaste ese día?
-¿No entiendes, cierto?- las lágrimas corrían libremente por sus mejillas.
-Por favor, los puedes ver cuándo quieres, simplemente eres un chico caprichoso, que siempre lo ha tenido todo y que…
-¡No los veía hace más de un año!- explotó y no le importó que todos los que estaban en la cafetería se enteraran- Juré no volver a casa, todo a cambio de que ellos siguieran sus vidas tranquilos sin que su hijo gay los molestara, renuncié a ver a mi madre por satisfacer el odio de mi padre, y si eso es ser caprichoso; sí, lo soy- dijo poniéndose de pie y saliendo del lugar.

No podía creer como lo había arruinado, Blaine guardaba un gran secreto y él simplemente le había enrostrado su dolor y sus caprichos. En ningún momento se detuvo a pensar en el moreno, había sido un completo egoísta. Salió de allí lo más rápido que pudo, tenía que darle alcance, cuando llegó al estacionamiento lo vio apoyado en el auto.

-Creí que te habías ido-el ojiverde negó con la cabeza y secó algunas lágrimas, miraba atentamente el suelo.
-Blaine- murmuró acercándose- No sabía- susurró tomando sus manos- No tenía idea sobre tus padres, nunca me dijiste- sintió como el moreno presionaba levemente sus manos.
-Nunca me atreví a hablar de eso- susurró mirándolo con los ojos enrojecidos de tanto llorar.
-Siempre te he contado todo- dijo poniendo sus manos en las mejillas de Blaine- ¿Por qué no me lo contaste?
-No consideré que fuera relevante.
-Por eso nunca ibas a casa- susurró poniendo sus manos en los hombros de su compañero. Se quedaron en silencio y se observaron por algunos segundos.
-Es mejor que volvamos a Dalton- murmuró Blaine sacando las llaves de su auto, pero Kurt no se movía de delante suyo- ¿Qué sucede?
-Perdóname- dijo en un suspiro- nunca pregunté por qué no estuviste ese día y ya tenías tus propios problemas y yo…- bajó la mirada.
-Hey-alzó su barbilla con una de sus manos-Ya todo está bien- susurró mirando los ojos azules de su compañero.
-¿Me perdonas?- las lágrimas se asomaban en sus ojos. Blaine no respondió y sólo acarició suavemente sus mejillas, para luego acercarse y besarlo con suavidad, se separó casi de inmediato.
-Kurt, yo lo…- no pudo continuar porque el castaño lo besó con fuerza, se aferró a su cuello y sintió como el moreno lo sujetó por la cintura.

Sentía como sus piernas perdían fuerza, agradecía estar apoyado en el auto, el aliento del contratenor seguía siendo tan dulce como siempre, incluso mezclado con café sabía muy bien, no podía contener las ganas de besar más allá de sus labios, y al parecer el castaño leyó su mente, porque abrió un poco su boca permitiendo la entrada de la lengua del moreno, quien gimió al sentir el contacto con la de Kurt.

-Blaine- gimió con una sonrisa, se sentía ansioso, quería más del moreno y sentía que no podría esperar. Comenzó a bajar sus manos por el pecho de su compañero hasta que tuvo la tela de la camisa en sus manos, sonrió levemente y empezó a desabotonar.
-Kurt- decía sorprendido y atrayendo más hacía sí al castaño- ¿Qué haces?- gimió al sentir el contacto de las manos heladas del menor en la piel de su estómago.
-Reviso la mercancía- susurró separándose levemente.
-¿Qué?- lo miró incrédulo- No te volveré a dejar solo con David, te juro que no- dijo riendo.
-Lo aprendí de Puck- murmuró volviendo a acercarse, pero solo para morder levemente el labio inferior de Blaine, quien frunció el seño levemente ante el contacto.
-¿Por qué hiciste eso?- se tocó con los dedos la parte dañada y notó que sangraba.
-Vuelvo a marcar mi territorio- susurró volviendo a besar los labios del moreno, quien sentía que su corazón iba a salir de su pecho con todo lo que ocurría. Sintió el sabor de la sangre combinarse en sus bocas, era extraño, pero se sentía excitado por todo eso.
-Espera- lo separó de golpe y lo miró con atención a los ojos- Kurt, alto- intentaba recobrar el aliento- Yo…
-¿Volvemos a Dalton?- respiró con fuerza y reprimió un gemido por la separación tan abrupta.
-¿Te molesta?- susurró tocando sus mejillas, negó con la cabeza y se separó.

Tenían que encontrar una forma de solucionar todo eso, porque no estaban dispuestos a soportar los berrinches de Blaine o Kurt, porque sabían que eran capaces de hacer lo imposible por cantar lo que ellos querían y por ningún motivo permitirían que se salieran con la suya.

-Gracias a que Blaine secuestró a Kurt- decía Thad divertido- podemos hablar con tranquilidad
-¡Al fin!- celebraba David- Detesto cuando se comen con la mirada o se asesinan a gritos- decía crispando las manos.
-Bien, tenemos que ver qué canciones cantaremos en el baile de Mckinley.
-¿Nos invitaron?- preguntó la mayoría de los Warblers.
-Nick ¿a quién le contaste?
-Creo que a ti, David, Wes, Jeff y Blaine- sonrió nervioso.
-Increíble- suspiró Thad- Chicos fuimos invitados al baile de promoción de Mckinley, en Lima. Es en una semana, podemos llevar a nuestras parejas si queremos y todos tienen que cantar.
-¿Ninguno se salva?- preguntaron sorprendidos.
-Sí- interfirió Nick - Kurt se salva, ya fue invitado para ser pareja de alguien.
-¿De quién?
-No lo sabemos- dijo Jeff, todos lo miraron sorprendidos- yo le entregué la carta hoy en la mañana, sólo sé que no participará con nosotros, no sé si notaron que la invitación habla de 15 Warblers y no 16.

Se miraban con una sonrisa, encontraban increíble todo lo que estaba pasando, al fin habían logrado solucionar sus conflictos y estaban juntos, sin miramientos de quién tenía la culpa o qué. Sólo eran ellos dos y nadie más.

-Deberíamos ir al ensayo- susurró Kurt entrando a su habitación de la mano del moreno.
-Lo dudo, si nos necesitaran nos habrían llamado y eso no ocurrió- sonrió cerrando la puerta tras de sí y dejando su bolso a un lado.
-Blaine eres increíble- suspiró el castaño sentándose en su cama.
-Lo sé- sonrió y se sentó a su lado, lo miró por unos segundos y comenzó a sonreír.
-¿Qué?- dijo extrañado.
-Nada- sonreía más ampliamente.
-¿Qué pasa?- frunció levemente las cejas, a los segundos Blaine se lanzó sobre el castaño y lo dejó de espaldas a la cama- Eso era- susurró simulando enojo.
-¿Te molestó?- dijo haciendo un puchero.
-Eres todo… cómo decirlo- susurró sintiendo como el moreno lo abrazaba.
-¿Tuyo? - dijo acercando su rostro a los labios del castaño.
-Aún no te he comprado- murmuró con una sonrisa.
-Entonces, soy un regalo- unió sus labios con suavidad.

Era una suave caricia en la que ambos se sentían completos y Kurt llevó sus manos hasta el cabello del ojiverde, lo volvían loco los crespo de su compañero, enredó sus manos en el cabello y luego las bajó hasta sus hombros, le encantaba Blaine, no tenía idea de lo que podía provocar en él, pero poco a poco iba comprobando que no era nada bueno. Gimió con fuerza al sentir como el moreno mordía su cuello, había comenzado con suaves besos, pero ahora era un poco más brusco. Él sólo se dejaba ¿qué más iba a hacer en ese momento? Sólo quería que Blaine lo complaciera.

Iba bajando con toda la calma que su cuerpo le permitía en ese instante, aunque ya no era mucha, estaba desesperado por besar el pecho del castaño, su vientre y todo lo que encontrara en su camino, le sacó la chaqueta, deshizo el nudo de la corbata y luego comenzó a desabotonar la camisa, con cuidado para no arruinarla, pero ya en el tercer botón simplemente tiró de ella y notó que salió fácilmente.

-Animal- gimió Kurt con una sonrisa, a lo que Blaine subió hasta sus labios para besarlo con fuerza, no podía creer que al fin volvían a estar juntos. Con sus manos acariciaba suavemente los costados de su compañero, bajaba hasta su cadera, donde sacó rápidamente el cinturón y logró desabrochar el pantalón, aún se besaban- Me toca a mí- ronroneó Kurt en su boca y empujó al moreno a un lado para sentarse sobre él, poco a poco quitó la corbata y desabotonó la camisa, era más fácil de lo que pensaba, todo lo hacía con extrema calma.
-Kurt- gimió el moreno al sentir las manos de su compañero en su estómago.
-Dime- dijo pasando sus manos por el pecho del moreno.
-Te amo- suspiró y sintió como el cuerpo del ojiazul caía sobre él y sus bocas se encontraban en un beso ansioso, sus lenguas bailaban con furia, querían más del otro y no se detendrían hasta obtenerlo.

Sentía todo el cuerpo del castaño contra sí, su pecho lampiño contra el suyo, piel contra piel, lo estaba excitando ese ir y venir de sus bocas, los movimientos por parte de Kurt lo volvían loco, tenía que hacerlo suyo ahí mismo, no resistiría un minuto más. Sin cortar el beso logró sentarse con el castaño sobre sus piernas y poco a poco lo apoyó nuevamente en la cama y besó con rapidez su cuello, bajando por su pecho y llegando a su ombligo.

-¿Qué haces?- gimió el muchacho ante el contacto de las manos del moreno con la piel de sus caderas.
-¿Qué crees?- sonrió y bajó los pantalones y la ropa interior de su compañero.
-¡Blaine!- le gritó avergonzado y sintiendo como quedaba totalmente descubierto ante el moreno.
-Kurt- subió hasta su rostro y lo miró fijamente- te amo tanto, nunca te haría daño- susurró atrapando su labio inferior con su boca- pero- lo besaba con una calma que pronto se iba- si quieres dejar todo hasta aquí no tengo problema- movió sus manos hasta las nalgas del castaño y las presionó levemente.
-Blaine- gimió excitado y siendo mordido en los labios- Quiero más- atrapó sus labios con fuerzas y besó con más pasión.
-Eso pensé- dijo separándose y volviendo a su cuello, desde donde hizo un camino de besos hasta los muslos del castaño, quien se revolvía bajo él, haciendo sonoros gemidos- Eres delicioso- susurró mirando la creciente excitación del muchacho, se acercó al miembro del castaño y lo tomó con su mano derecha, lo movió un poco, lo que hizo que Kurt levantara la pelvis con fuerza, movía rítmicamente su mano, hasta que sintió completamente erecto el miembro del castaño.

Lo soltó, a lo que Kurt suspiró con fuerza, pero lo miró y sintió como su corazón latía con fuerza, Blaine estaba delante de él y se desabrochaba el pantalón.

-¿Quieres un striptease?- sonrió con lujuria y desabrochó su cinturón de golpe, lo tomó de un extremo y golpeó la cama con él.
-Te quiero a ti- se levantó de la cama y se abrazó al moreno, quien lo pegó mucho más a él, sintiendo la erección del castaño en su vientre. Buscó su boca y volvió a besarlo, era un beso suave, hasta que Kurt abrió levemente los labios y dejó entrar la lengua de Blaine, hasta ahí quedó esa suavidad, se habían vuelto salvajes nuevamente, el castaño desabrochó el pantalón del ojiverde y lo bajó junto a su ropa interior- Estamos iguales- mordió su labio con gracia, pero sólo recibió un gemido ronco por parte del moreno, el que ya no lograba articular palabra, sus sentidos estaban totalmente bloqueados por la sensación de la piel del castaño contra la suya.

Lo empujó e hizo caer sobre la cama, lo único que podía sentir era el cuerpo caliente de su compañero bajo suyo, eso bastaba para moverse, porque en ese momento no iba a parar, no importaba quien lo pidiera. Su aliento se volvió a mezclar con el de Kurt y sintió como sus erecciones se frotaban una contra la otra, ambas iban creciendo y sentía que eso era el cielo, no entendía cómo no habían hecho eso antes. Bajó su mano hasta tomar el miembro de su compañero y comenzó a masturbarlo con fuerza.

-Blaine- gimió con fuerza, su voz era más grave de lo normal y echaba la cabeza hacia atrás, sus manos presionaban la ropa de cama y sentía como su cuerpo se calentaba más.
-Te amo- murmuró siguiendo así y besando el pecho del castaño, bajó poco a poco la intensidad de lo que hacía.
-¿Por qué te detienes?- lo miró molesto, con el pelo desordenado y la respiración entre cortada.
-Porque- susurró levantándose y caminando hasta su bolso, de allí sacó una caja metálica, la que puso sobre la mesa de noche del castaño, la abrió y sacó un tubo gris y una bolsita pequeña, los que dejó sobre la cama- si queremos ir más allá debo cuidarte- susurró poniendo su cuerpo sobre su compañero, una vez más.
-Siempre pensando en todo- dijo atrapando su boca en un beso salvaje y tomando el miembro del moreno en sus manos- ahora me toca a mí- comenzó a masturbarlo con fuerza, lo que Blaine agradeció con cada gemido ronco que salía de sus labios, se puso de espaldas a la cama y el ojiazul por fin pudo salir de su posición habitual.
-¡Kurt!-gimió, ya que había dejado de sentir la mano del muchacho para sentir algo húmedo, no lograba abrir los ojos, pero con su mano derecha pudo palpar la cabeza del castaño, que estaba justo sobre su miembro, él sólo podía levantar más la pelvis, en busca de más contacto.

El contratenor sólo podía sonreír al sentir los movimientos frenéticos del moreno, el que no podía detener sus caderas, las que subían lo más posibles para no perder el contacto con la boca del castaño. Kurt volvía a pasar su lengua desde la base hasta la punta, poco a poco iba cerrando su boca para atrapar todo el miembro con sus labios y presionar levemente, lo que hacía gemir con más fuerza a Blaine, pero decidió separarse y trazar un camino con su lengua hasta la boca de Blaine, el cual lo besó con locura, no podía creer que Kurt lo hiciera sentir en el infierno y en la gloria en tan poco tiempo.

No sabía si estaba listo, pero era ahora o nunca. Seguían besándose y sus manos jugaban con el cuerpo del otro, paseándose desde su cabello hasta sus miembros, pero Blaine logró sacar una de sus manos de ahí y buscó el lubricante que había dejado sobre la cama.

-Kurt- gimió con voz ronca, el aludido no dejó de besar su cuello, sólo emitió un sonido que pareció ser un ronroneo, notó que no podría interrumpirlo, por lo que aunque tenía al castaño sobre él puso un poco de lubricante en dos de sus dedos de la mano derecha y los llevó hasta el trasero de su compañero, primero tocó la entrada con cuidado y metió un dedo con algo de dificultad, para luego moverlo con suavidad, ante esto Kurt se arqueó y lo miró con sorpresa, pero Blaine por toda respuesta lo besó y no dejó de mover su dedo índice dentro del castaño, poco a poco se fue dilatando la entrada, por lo que metió otro dedo e hizo lo mismo que con el anterior.

-Blaine- gimió en la boca del muchacho- aún no estoy- eso era tan difícil, no podía siquiera hablar, los dedos que el moreno tenía en su interior lo estaban volviendo loco, ni quería imaginar cómo sería con… sólo se sonrojó más al intentar pensarlo, eso no podía estar pasando, ni lo había planeado- no creo que…- intentaba decir.
-Kurt- lo llamó dejando de besarlo y tomando con una mano su rostro- estoy aquí e iremos a tu ritmo- murmuró besando con suavidad sus labios y tranquilizando al castaño, quien suspiró roncamente en la boca del moreno y se dejó hacer.

Blaine quitó sus dedos de dentro del ojiazul y lo movió hacia un costado para dejarlo recostado en la cama, tomó la pequeña bolsita y sacó un condón de su interior, Kurt miraba completamente sonrojado la escena y ya no podía esperar más, parecía ser una eternidad desde el momento en que se sentaron en la cama a lo que estaban haciendo ahora. El moreno puso el condón sobre su miembro y luego puso un poco de lubricante en él, miró al castaño, el que se notaba nervioso.

-Tranquilo- murmuró besándolo con suavidad- sólo soy yo- susurró con una sonrisa, a lo que Kurt sonrió con vergüenza, comenzó a besar su cuello, lo que hizo gemir al castaño, con una mano el moreno tomaba su miembro y lo ponía en la entrada de su compañero y con la otra mano acariciaba el cuerpo del muchacho, poco a poco fue introduciendo su miembro en el trasero del castaño, quien se aferró de inmediato a él, clavando sus uñas en la espalda de Blaine, quien sentía el temblor del cuerpo de Kurt, sabía que eso dolía, pero era necesario ese pequeño dolor para lo que vendría después. Empujó un poco más hasta que metió todo su miembro en el cuerpo del contratenor, quien todavía no lo soltaba y respiraba agitadamente.

Blaine buscó su boca y comenzó a besarlo con dulzura, estuvieron así por unos segundos, él ya estaba dentro de su compañero y no se movería hasta saber que estaba bien, iba introduciendo su lengua en la boca del castaño, quien le seguía el ritmo, cuando notó que Kurt estaba más relajado le dio una suave embestida, lo que provocó que mordiera su labio y clavara sus uñas en su espalda de nuevo.

Lo miró con ternura, sería un poco más difícil, pero no imposible. Volvió a embestir al castaño con un poco más de fuerza y poco a poco fue tomando el ritmo, los gemidos del ojiazul lo acompañaban y él sólo podía agradecer cuando sintió que las uñas del castaño ya no lo arañaban.

-Más rápido- gimió Kurt arqueándose y mirándolo con lujuria, se sentía en la gloria, cada embestida daba más fuerte en su trasero, pero no importaba, el placer que sentía en ese instante era único, nunca pensó que tener sexo se sentiría tan bien.

Blaine se movió con más fuerza y más rápido dentro de Kurt, la estrechez del castaño lo hacía volverse loco, el roce de su miembro en el interior del contratenor era increíble y dentro de poco se correría dentro de él, estaba seguro, su respiración era agitada y la poca cordura que tenía la uso para llevar su mano al miembro de Kurt que había quedado atrapado entre su vientre y el cuerpo del castaño. Lo masturbó con rapidez, al mismo ritmo con el que daba embestidas, sentía que se iba a correr y no quería que Kurt lo hiciera después que él, por lo que bajó un poco la intensidad de sus movimientos y movió más rápido su mano, a penas el castaño se corrió, él se movió lo más rápido que pudo dentro de Kurt y pudo sentir como se corría con fuerza dentro del castaño.

Gimió ahogadamente cuando terminó, al igual que el ojiazul quien se apoyó en la cama intentando recobrar la respiración. Blaine salió del interior del castaño y se puso a su lado, comenzando a besar su pecho y luego buscando su boca, lo besó con suavidad y se separó.

-Te amo, Kurt- dijo intentando recobrar la respiración y abrazándolo.
-Te amo, Blaine- murmuró refugiando su rostro en el pecho del moreno, sonreía de oreja a oreja, nunca esperó que ese momento fuese tan mágico y que se produjera tan pronto.

Estuvieron un par de minutos así, hasta que Kurt lamió el pecho del moreno, el que lo miró con sorpresa.

-Estás salado- susurró subiendo hasta su rostro- tienes que darte un baño- dijo con una sonrisa.
-No sólo yo- susurró besando sus labios- los dos- sonrió y se separó- vamos- se levantó y le extendió una mano para que su compañero se pusiera de pie, pero a penas intentó sentarse sintió como una corriente atravesaba todo su cuerpo.
-Mierda- murmuró tirándose de espaldas a la cama.
-Vamos despacio, entonces- sonrió y lo tomó en sus brazos para llevarlo al baño, una vez allí lo bajó con cuidado y lo puso dentro de la ducha, abrió el agua caliente y luego la nivelo con el agua helada, entró y miró al castaño que estaba frente a él- ¿Cómo te sientes?
-¿Realmente estoy viviendo esto?- sonreía aún sin creer lo que sucedía.
-Sí- besó sus labios y lo sujetó por la cintura.
-No creo que pueda volver a hacerlo- susurró sintiendo como el moreno besaba su cuello.
-Verás que lo estaremos haciendo de nuevo mucho antes de lo que crees- susurró marcando nuevamente su territorio.
-Deja de marcarme, no soy un ternero- escuchó la risa de Blaine.
-Bien podrías serlo- susurró mordiendo el lóbulo de su oreja.
-Será mejor que nos bañemos.
-¿Por qué?- decía apoyando al castaño contra la muralla de la ducha.
-¿No escuchas como me llaman Wes y David desde el pasillo?
-No- susurró besándolo en los labios.
-Algo tendrán que decirme- dijo empujándolo levemente y comenzando a bañarse.
-Muy bien, ya los asesinaré por interrumpir- susurró tomando el champú y poniendo un poco en el cabello del castaño, comenzó a lavarlo mientras Kurt hacía lo mismo con él.
-Así no avanzaremos.
-¿No? No me importa- comenzó a reír ante la mueca de desaprobación del ojiazul- Está bien, apurémonos, pero no es buena idea- dijo cerrando los ojos y sintiendo las manos de Kurt correr por su cuerpo- ¿No que no nos demoraríamos?
-No demoraremos, pero igual puedo tocarte- comenzó a reír.

Estuvieron ahí unos cuantos minutos hasta que al fin salieron. Kurt se puso su bata blanca, mientras Blaine se puso una toalla en las caderas. Se miraron con una sonrisa, parecían un matrimonio, lo que no les desagradaba para nada, se besaron por última vez antes de salir del baño. Una vez en su cuarto se encontraron con que sus ropas estaban por todas partes y la cama era un desastre.

Comenzaron a buscar sus ropas y poco a poco se las pusieron. Sin embargo, Kurt se sonrojaba cada vez que Blaine lo miraba, cuando solo le faltaba ponerse los zapatos se miraron con una sonrisa.

-Es increíble todo esto- susurró el ojiverde- ¿Quién iba a pensar que mi día terminaría así?-sonreía con fuerza y se acercaba al castaño.
-También estoy sorprendido- dijo sonriente y se colgó del cuello de su compañero, lo besó con suavidad- Te amo.
-Y yo a ti, Kurt- rozó su nariz con la del castaño y comenzó a reír- Es mejor que limpiemos la cama- ambos se sonrojaron fuertemente.
-Yo lo haré- tomó toda la ropa de cama y la hizo un ovillo.
-¿Te ayudo?
-Sí, saca sabanas y frazadas limpias de ese armario- indicó llevando la ropa sucia al baño.
-Muy bien- se acercó y escuchó como su teléfono comenzaba a sonar, lo buscó en su bolso y contestó- Diga- se acercó al armario y sacó las sabanas.
-Blaine, habla Sam.
-Sam ¿Cómo te va?- dejó las sabanas sobre la cama, luego volvió al armario por el resto de la ropa.
-Más o menos.
-¿Qué sucedió?-dijo preocupado.
-Quinn irá con Finn al baile.
-¿No se lo pediste?
-Sí, se lo pedí, incluso me postulé a Rey del baile y tengo más opciones que Finn para ganar.
-¿Entonces?
-No lo sé, sólo me dijo que no quería ir conmigo.
-¿Y cómo te puedo ayudar?
-Ayúdame a conquistarla en el baile, sé que los Warblers están invitados.
-Te ayudaré- dijo decidido-¿Qué debo hacer?-decía dejando las frazadas sobre la cama. En esemomento entró Kurt, lo miró extrañado y él solo sonrió, el castaño correspondió de igual forma.
-Necesito que cantes solo estas tres canciones ¿tienes dónde anotar?
-Espérame-tapó el teléfono- Kurt, tienes un papel y lápiz.
-Sí, hay lápices sobre el escritorio y papel en el primer cajón.
-Gracias, cariño- dijo y sonrió al ver el sonrojó del castaño- Sam- dijo para que Kurt sepudiera enterar de quién se trataba- ya tengo un lápiz, ahora busco un papel- murmuró abriendo el cajón del escritorio.
-Yo espero, no te preocupes- decía con paciencia, Blaine tomó la primera hoja que encontró y vio su contenido, no podía creerlo.
-Sam ¿Puedo llamarte más tarde?- decía poniéndose pálido.
-Sí, no hay problema.
-Gracias - cortó la llamada y guardó su teléfono en el bolsillo, miró con detención elpapel que estaba en su mano.
-¿Qué quería Sam?-sonrió Kurt estirando las sábanas.
-¿Qué es esto Kurt?- dijo con la voz temblorosa y releyendo el papel.
-¿Qué cosa?- dijo dejando la cama y acercándose al moreno.
-¡Esto Kurt!- gritó molesto y le mostró la hoja.
-Es…- palideció al ver el papel- es una carta, me la enviaron hoy.
- ¡Karofky te invitó al baile!- dijo molesto y acercándose.
-Sí- susurró mirando los ojos furiosos de Blaine.
-¿Irás con él?-su voz se quebró.
-¡No!- gritó molesto.
-Entonces ¿Por qué la guardaste?- dijo dolido y mirando desafiante al castaño.
-No lo sé- suspiró tomando la carta- Realmente no lo sé.
-Esto…- suspiró sin saber qué pensar- Kurt- intentó calmarse- Mejor nos vemos después.
-No, espera-lo tomó por el brazo- Quiero ir contigo a ese baile- susurró acercándose.
-Pero él estará ahí y si estoy yo, no podrás besarlo de nuevo- dijo molesto.
-¿Sigues con eso?- estaba indignado, no podía creer que Blaine aún recordara ese beso.
-Sí, aún no puedo creer por qué lo besaste- decía tomándolo por los brazos.
-¡Estaba en riesgo mi vida!- le gritó molesto.
-Por favor, Kurt ¡Admite que querías besarlo!
-¿Perdón?- dijo incrédulo- Entonces ¡No me conoces, Anderson!- le gritó con fuerza y lo empujó para que lo soltara.
-Será mejor que vayas con él al baile- lo miró desafiante y salió de allí.
-Maldición, Blaine- suspiró tomando el papel en sus manos y rompiéndolo en pedazos, tendría que arreglar nuevamente todo eso ¿Cuándo entendería Blaine que sólo lo quería a él?