Se encontraron todos en la entrada de Dalton, hicieron un gesto de aprobación cuando vieron llegar al último Warbler y corrieron todos hasta el salón de ensayos, una vez allí cerraron con llave la puerta, nadie podía entrar o salir hasta que quedara todo aclarado.
-Muy bien, estamos todos- dijo Thad guardando la llave.
-Faltan Blaine y Kurt.
-¿Eres estúpido?- inquirió Wes suspirando con fuerza- Si nos reunimos con llave y sin ellos es porque hablaremos de ellos.
-Para los que no recuerdan lo que acordamos el viernes, les recordaré lo que tuvieron que haber hecho el fin de semana- decía molesto David-¿Recuerdan que vimos a Blaine salir de la habitación de Kurt?
-Sí, iba con el pelo mojado y al parecer recién vestido- acotó Wes.
-Exacto, por tanto dedujimos que ellos…- miró a sus compañeros esperando una respuesta- De verdad los voy a asesinar a todos si uno de ustedes no me responde ¡Qué habíamos supuesto ese día!-gritó furioso.
-¡Es cierto!- dijo Trent con una sonrisa-Dedujimos que Blaine se había tirado a Kurt, que tuvieron sexo hasta rabiar, que se dieron hasta que…
-¡Sí, eso! ¡Ahora cállate!- dijo avergonzado Wes.
-Bien, al menos uno piensa- suspiró con una sonrisa David- ¿Averiguaron algo?- la mayoría de los Warblers negó.
-¿Cómo que no?- decía incrédulo Wes.
-Yo sí- sonrió Nick.
-Tenía que ser el más chismoso de todos, cuéntanos qué sabes.
-Llamé a Blaine el sábado- decía viendo algo en su teléfono- pero apenas le mencioné a Kurt me colgó, por lo que deduje que habían peleado, así que llamé a Kurt- dijo mirando a todos sus compañeros- Y…
-¿Y?- respondió el resto ansioso.
-Y también me colgó apenas le mencioné a Blaine- suspiró.
-No tenemos nada entonces- dijo derrotado Wes.
-Sí tenemos algo- sonrió Thad- Por favor Jeff dinos qué averiguaste.
-Muy bien, por lo que pude escuchar cuando me escondí en la habitación de Blaine, antes de que él entrara el viernes…
-¿Registraste su habitación?
-No, entré y antes de poder ver algo entró él, así que me escondí tras las cortinas de la ventana de su habitación.
-Menos mal esas cortinas son inmensas.
-Y son muy suaves, es increíble esa tela.
-¡Jeff!
-Lo siento, como les decía, cuando Blaine comenzó a hacer un bolso para marcharse por el fin de semana lo escuché decir- todos lo miraron expectantes y del celular de Nick escucharon lo siguiente.
-"No puedo creer que ese imbécil lo haya invitado al baile"-se escuchan como caen algunas cosas-"ese miserable"- se escucha un puñetazo sordo dado en la muralla-"Por Dios, Kurt"- suspiró con fuerza-¡Después de todo lo que pasó!- luego se escucha como Blaine comienza a llorar.
-Eso es todo- susurró Jeff cuando todos estaban en silencio.
-¿Entonces?- decía dudoso David.
-No tenemos idea de si estuvieron juntos o no- decía Thad frustrado.
-Exacto- dijo Wes- Muy bien, tendremos que amenazarlos si queremos saber.
-Una duda- alzó su mano Trent- ¿Por qué nos interesa tanto lo que pasa entre estos dos?- Todos se quedaron mirando.
Estacionó su auto donde siempre y pudo notar que el auto de Kurt ya estaba allí. Sonrió de solo verlo, porque después de ese fin de semana se dio cuenta de que había sido un total imbécil al enojarse el viernes por una tonta carta, que ni siquiera había respondido el castaño, ahora debía entrar y disculparse.
Tomó su bolso y bajó de su auto, lo cerró y sintió como era empujado fuertemente hacía el vehículo, intentó mirar a quien lo había acorralado y recibió un fuerte golpe en el rostro, el que lo hizo desequilibrarse, dejó su bolso en el suelo y miró a su agresor. Logró reconocerlo y recibió un certero golpe en el estómago, el que hizo que se doblara, luego recibió otro puñetazo en el rostro, el que lo lanzó al suelo.
-¡Levántate!- le gritó furioso.
-¿Qué haces aquí?-habló intentando ponerse de pie.
-Vine a arreglar cuentas contigo- dijo tomándolo por la solapa de la chaqueta. Blaine lo miró molesto e intentó tomarlo por los brazos, pero le fue imposible, el golpe en el estómago lo había debilitado.
-No te he hecho nada- susurró intentando recuperar aire.
-¿No? Mira niño bonito, el que te acostaras con Kurt sí es algo y que para más me cambiara a mí por ti.
-¿Cómo sabes que…- decía sorprendido y sintiendo como perdía aire.
-Me lo contó un pajarito- susurró presionando el cuello del moreno.
-Kurt me quiere a mí- dijo en un hilo de voz, tenía que salir de ahí, o intentar defenderse, pero ya casi no tenía aire y sentía como iba perdiendo la conciencia, se iba a desmayar en cualquier minuto.
-¡Mentira!- lo azotó contra el auto y lo soltó, Blaine respiró con fuerza y lo miró desde el suelo.
-¡Sabes que es así, Karofky! Amo a Kurt y no lo dejaré ir con alguien como tú.
-¿Qué harás si se puede saber?
-Él debe elegir, no tú ni yo y por lo que ya me has dicho, es obvio que Kurt me eligió- sonrió y sintió una fuerte patada por el costado.
-Si sabes lo que te conviene no volverás a decir eso- le dio un fuerte puñetazo en el rostro y lo dejó tirado ahí, estaba seguro que no se volvería a mover por varios minutos.
No comprendía cómo pudo haber olvidado esa carpeta en el auto, se había esforzado todo el fin de semana ensayando esa canción y ahora que tenía la oportunidad de mostrarla a los Warblers la dejaba en el asiento trasero de su vehículo, andaba bastante distraído.
-Al menos aún alcanzo a tomar un café- susurró caminando a su auto- Blaine ya llegó- susurró viendo el vehículo del moreno estacionado junto al suyo, pero cuando se acercó un poco más pudo ver un bolso a un lado. Miró bien y al acercarse no podía creer lo que había pasado-¡Blaine!- gritó a pasos de él y lo movió un poco-¿Me escuchas?- vio como abría levemente los ojos.
-Hola, cariño- murmuró con una sonrisa e intentado incorporarse.
-No te levantes ¿qué ocurrió?-tomó su rostro en sus manos y se arrodilló a su lado.
-Sólo un tipo celoso- susurró adolorido. Kurt tomó su celular y marcó un número.
-Habla Kurt, necesito que vengas junto con David al estacionamiento, es urgente-dijo alterado y cortó la llamada-Vienen Wes y David.
-Gracias- murmuró y trató de levantarse, pero le fue imposible.
-Quédate tranquilo ya vienen los chicos.
Minutos después aparecieron David y Wes, al ver a Blaine tirado en el suelo corrieron hasta él, no podían creer que estuviera en esa condición y mucho menos pensar que Kurt lo podría haber golpeado.
-¿Qué sucedió?- dijeron acercándose a los muchachos.
-No lo sé- susurró el ojiazul a un lado y tomando el bolso del moreno- Solo vine a buscar algo a mi auto y lo vi aquí tirado.
-¿Puedes caminar?- le susurró David, a lo que Blaine negó quedamente- Te llevaré en brazos- pasó una mano por su espalda y la otra por debajo de sus rodillas- el animal que hizo esto se las verá con nosotros- susurró molesto y llevando con rapidez al ojiverde hasta la enfermería.
Todos se habían agolpado en la enfermería, no podían creer que su vocalista principal había sido golpeado como si fuese un saco de boxeo y por lo que les habían dicho no se había podido defender. Querían entrar a verlo, pero el lugar era muy pequeño para que todos entraran, por ello esperaban noticias fuera de allí.
Era el único que había podido entrar, los demás Warblers le habían permitido ingresar, no querían más problemas y el verlo tan destrozado por el moreno había ayudado bastante. Aún no podía creer quién podía ser capaz de golpear de esa forma a Blaine, se suponía que Dalton los podía proteger, al parecer faltaba más seguridad de lo que pensaban, porque si alguien había ingresado a los estacionamientos y le había hecho eso a Blaine, no quería ni pensar lo que le podría pasar a él.
La enfermera había curado lo mejor posible las heridas del solista, sabía que los golpes demorarían un par de días en sanar, pero eso no quitaba que el moreno no despertara. Le habían quitado la chaqueta, la corbata y camisa, habían tenido que vendar sus costillas, porque al parecer había una que estaba rota, sus brazos tenían algunos moretones y su rostro también.
-Blaine- murmuró Kurt a su lado y tomó su mano- Despierta- susurró sintiendo como las lágrimas bajaban por su rostro- por favor- sentía como perdía la respiración, no podía ser posible que eso estuviera ocurriendo, Blaine era fuerte y nadie lo había golpeado antes de esa forma. El único que podía ser tan fuerte era Karofky, pero incluso a él le había ganado el moreno- Mierda- dijo entendiendo todo, salió hacia el pasillo en donde todos los Warblers esperaban por noticias, los miró y esperó unos segundos antes de hablar- Ya sé quien le hizo esto a Blaine- dijo respirando agitado, estaba enfurecido y tenía que hacer pagar al tipo que lo hizo.
-Nombre y lugar, Hummel- murmuró furioso Thad.
-Dave Karofky-dijo con seriedad-Estudia en Mckinley, es jugador de fútbol y mi ex matón.
-No las tendrá fáciles- decía Wes molesto y empuñando sus manos.
-Vayan hoy después de clases - sonrió mirando a sus compañeros.
-Como gustes- dijo David golpeando el puño de su mano derecha con la izquierda.
Caminaba con tranquilidad, como nunca sonreía, al fin había cobrado venganza por lo que le había hecho ese maldito elfo cantante, ese enano al fin había visto lo que era caer bajo la mano de un Karfoky, con lo hecho esa mañana no le quedarían ganas de volver a golpearlo. Ese día no podía ser mejor, por fin había sacado 10 en matemáticas y ahora iba a la práctica de fútbol, estaba orgulloso de todo lo que podía ser ese día.
-Karofky- lo llamó la entrenadora Betsy una vez estuvo dentro del campo de fútbol.
-Dígame entrenadora- se acercó con una sonrisa, sabía que lo nombraría mariscal de campo, al fin ocurría lo obvio.
-Quedas fuera del partido de mañana.
-¿Por qué?- no podía creer lo que le estaba diciendo.
-¿Por qué? Porque yo soy la entrenadora, con eso debe bastarte- le gritó molesta y lo expulsó del lugar.
Corrió a su casillero y sacó sus cosas, no quería estar más allí, muy bien, no importaban las razones, pero los culpables pagarían bajo su mano, nadie lo dejaba fuera del partido sin recibir su merecido. Caminó hasta el estacionamiento, no quería ver a nadie en ese minuto, pero al llegar hasta su camioneta vio a un chico moreno sentado en el capo.
-Bájate de ahí- dijo dejando su bolso en el suelo y acercándose.
-¿Eres Dave Karofky?- dijo saltando de su sitio y cayendo al suelo.
-Sí- dijo extrañado y mirando a todas partes, estaban solos.
-Bien, soy de la Academia Dalton- indicó su uniforme- mejor amigo de Blaine Anderson, al que golpeaste hoy en la mañana.
-¿Qué harás? ¿Me vas a golpear niñito de papá?- dijo con burla y acercándose.
-No- negó con una sonrisa- me atrevería porque realmente lo mereces, pero como prometí a mi amigo…
-¿Qué amigo?- dijo alzando una ceja y dejando de comprender todo eso.
-No sé si lo conoces ¿Kurt Hummel?- susurró con una sonrisa- le prometí que no te golpearía.
-¿Tú ibas a golpearme? Increíble- decía a carcajadas.
-No es tan increíble, no sabes lo que puedo hacer con estos puños, pero le prometimos no golpearte.
-¿Prometimos?
-Veo que eres algo lento, no has visto a mis compañeros al parecer- Los Warblers comenzaron a aparecer a su alrededor- Muy bien, no te golpearemos, pero eso no evitara esto- Trent lanzó con fuerza una piedra a una de las ventanas de la camioneta.
-¡No!- se iba a abalanzar sobre el muchacho, pero fue sujetado por cuatro Warblers.
-Sí, Karofky, te metiste con uno de nosotros, ahora verás lo que realmente le pasa a los que molestan a los de Dalton- Chicos, cuando quieran pueden comenzar a desmantelar esta cosa- sonrió David y junto a los demás comenzaron a destrozar el vehículo.
-¡Basta!- se removía entre los muchachos- ¡No hagan eso!- les gritaba.
-¿Cuándo viste a Blaine de espaldas te detuviste?- preguntó Wes furioso- Creo que no, bien, nosotros haremos lo mismo, aunque insisto que deberíamos golpearte- susurró a centímetros de su rostro.
Aún estaba junto al moreno, no podía creer que después de pasadas tantas horas no despertara. Odiaba a Karofky, por un momento creyó que no lo odiaría más, que estaba todo perdonado y no había miramientos al pasado, pero ahora que había dejado así a Blaine, sería imposible perdonar nada. Lo odiaba con su alma y no quería ni pensar en lo que le estaban haciendo los Warblers en ese momento, porque sabía que no le quedarían ganas de volver a molestarlos, lo que lo hizo esbozar una pequeña sonrisa, eran únicos esos chicos y les agradecía tantas cosas.
-¿Dónde está Blaine?- escuchó una voz de mujer a sus espaldas, la miró y notó que sus risos negros caían hasta su cintura, además tenía los mismos ojos que el moreno, de seguro era su madre y junto a ella estaba un hombre muy similar a su compañero, debía ser su papá.
-Aquí está- el castaño se apartó un poco y les dejó el paso, ambos adultos se abalanzaron sobre la camilla y registraron a su hijo, no podían creer todas las heridas que tenía, no querían volver a eso de nuevo.
-¿Quién fue?-dijo con odio el hombre y buscando respuestas en los ojos azules de Kurt.
-Nadie de Dalton, pero fue mi culpa- se sinceró.
-¿Quién eres?- parpadeó extrañada la mujer y mirándolo por primera vez.
-Kurt Hummel- ambos adultos sonrieron.
-Así que tú eres Kurt- sonrió la mujer y el hombre le extendió una mano-Somos los padres de Blaine.
-Un gusto- dijo con una sonrisa y sintiendo como sus mejillas enrojecían con fuerza.
-Cuéntanos qué paso- dijeron ambos mirando al muchacho.
-Disculpen- interrumpió la enfermera- Debo cambiar el vendaje de Blaine, necesito que salgan por unos minutos.
-Podemos ir a la cafetería si gustan- ofreció el castaño.
Ambos adultos aceptaron la invitación y lo siguieron hasta el lugar indicado, quedaba unos dos pisos más arriba, no podían creer cuánto había crecido Dalton durante ese año, cuando llevaron a su hijo la primera vez aún habían partes que se estaban construyendo, ahora era toda una fortaleza, pero con lo que había ocurrido hace unas horas estaban dudando sobre la protección que podía tener ese lugar.
Llegaron a la cafetería y se encontraron con un montón de mesas y un mostrador donde podían pedir lo que quisieran, según les dijo Kurt. Los tres solicitaron café y luego de unos minutos al fin se sentaba en una de las mesas redondas del lugar. Los padres del moreno lo miraron por unos segundos y él sólo pudo suspirar con pesar como toda respuesta, tomó un sorbo del líquido en su vaso y los miró.
-Quien golpeó a Blaine es un sujeto que me molestaba en mi antigua escuela- susurró mirando sus manos- No sé cómo logró llegar hasta aquí, pero de seguro se encontró con Blaine cuando él bajaba de su auto y lo golpeó, por lo que alcanzó a decir antes de desmayarse no pudo defenderse.
-¡Ese maldito!- golpeó la mesa con furia el señor Anderson.
-Recibirá su merecido- dijo con decisión el castaño- Los Warblers se están encargando en este minuto.
-¿Lo van a golpear?-dijo la mujer asustada, sabía que los Warblers eran varios chicos que fácilmente podían matar a alguien si se lo proponían.
-No, les dije que no lo hicieran, pero señor Anderson- se dirigió al ojimiel- si su auto fuera atacado por un grupo de muchachos mientras usted mira y no puede hacer nada ¿cómo se sentiría?
-Como si me estuviesen golpeando- susurró sorprendido.
-Exacto, no sé cómo les habrá ido a los chicos, pero estarán bien- sonrió.
-Igual hablaremos con el director, no es posible que nuestro hijo haya sido atacado en esta academia que se supone los resguardará.
-Pero ya nos encargaremos de eso, James- tomó su mano la mujer- Kurt, quería hablar contigo desde hace mucho- sonrió la mujer, a lo que el ojiazul se sonrojó.
-Dígame- murmuró algo cohibido.
-¿Eres el novio de mi hijo?-los colores en la cara de Kurt se subieron por completo y no se atrevió a mirar a los Anderson.
Comenzaba a despertar poco a poco, sentía como todo le daba vueltas, al parecer estaba en la enfermería, por lo blanco del lugar no podía estar en otra parte. Miró a su alrededor y solo pudo ver a la enfermera, la que le sonrió mientras se acercaba con unas pastillas en su mano derecha y en la otra un vaso de agua.
El moreno abrió la boca, porque no podía mover sus brazos, aún dolían demasiado para hacer algún movimiento. Hace más de un año que no sentía ese dolor tan punzante en su cuerpo, no quería ni mirarse, porque de seguro tendría vendaje y más de un moretón en su rostro y cuerpo. Todo eso lo hacía recordar su antigua escuela, en donde realmente las golpizas eran pan de cada día, las idas a las duchas con agua helada durante el invierno, el quedarse sin almorzar porque lo encerraban en algún armario, no quería recordar todo eso. Su pasado escolar era bastante desastroso y lo que menos quería era revivirlo, porque no le deseaba a nadie cosas así, ni a su peor enemigo.
-¿Buscas a alguien?- murmuró tomando su presión.
-Sí- dijo en un hilo de voz.
-Te contaré- sonrió la mujer- vinieron tus compañeros a verte, Kurt se quedó contigo hasta hace unos minutos- la cara interrogante del muchacho la hizo continuar- Vinieron tus padres y como tenía que cambiarte el vendaje los invitó a la cafetería.
Blaine por toda respuesta sólo pudo abrir con terror sus ojos, no quería ni que su madre se acercara al castaño ¡El fin de semana les había contado que estaba con Kurt! Claro está que no les había contado lo que hicieron en la habitación del contratenor, pero de seguro le estaban haciendo preguntas indebidas y por lo demás su compañero estaría completamente avergonzado y rogando porque se lo tragara la tierra, tenía que rescatarlo de alguna forma. Había pensado en enviar a la enfermera para que los trajera de vuelta, pero ella no era paloma mensajera para andar buscando gente, no sabía a quién acudir, no había nadie cerca.
Hace una media hora que estaban conversando y lo que comenzó siendo una conversación bastante incómoda se había convertido en algo bastante entretenido. Los padres de Blaine, eran muy simpáticos, sobre todo su padre que intentaba ser lo más directo posible y por eso era siempre reprendido por su mujer, eso lo había hecho reír un par de veces. Le contaban anécdotas de los veranos y de todo lo que habían pasado juntos, incluso tocaron el tema de la sexualidad del moreno, lo que dejó bastante sorprendido al castaño.
-No sabía que había sucedido eso- murmuró con pesar.
-Fue mi culpa- admitió James- nunca tuve que alejarlo de nosotros, fue el peor error, pero ya está de vuelta- dijo con una sonrisa.
-Mientras ellos no se hablaban- decía Lisa con gracia- yo le enviaba cartas a mi hijo, él siempre me respondía.
-Me alegro de que todo se haya solucionado entre ustedes- dijo con sinceridad.
-Fue un alivio, ahora Blaine nos irá a ver todos los fines de semana- sonrió la pelinegra.
-¿Y tus padres cómo tomaron lo de tu sexualidad?
-¡James!- lo reprendió Lisa.
-No se preocupe, está bien- sonrió- Mi madre murió cuando tenía 8 años, por lo que el que tuvo que lidiar con ello fue mi padre.
-Lo lamento- dijo la mujer extendiendo su mano para tomar la del castaño.
-No se preocupe- tomó su mano y la presionó un poco- Cuando lo hablé con mi padre dijo que de algún modo ya lo sabía, porque no era normal que pidiera juguetes de niñas para mi cumpleaños y navidad, por lo que ya tenía una leve impresión de lo que me sucedía- sonrió.
-Lo aceptó muy bien, entonces.
-Sí, pero a veces le cuesta comprender algunas cosas- susurró con una sonrisa-no sé cómo se tomara el que yo esté con Blaine- se sonrojó levemente.
-Sólo espero que mi hijo no reciba muchas amenazas- dijo sonriente James.
-Espero lo mismo- dijo con una sonrisa el ojiazul- Si quieren volvemos a la enfermería.
Los tres se dirigieron al lugar indicado y a penas entraron vieron al moreno despierto, quien al verlos sonrío con alivio. Al parecer Kurt estaba completo y no se veía nervioso ni sonrojado, pero ya le preguntaría qué tipo de preguntas le hicieron sus padres. Desde su camilla miró a sus progenitores quienes le hacían todo tipo de preguntas, a lo que él solo respondía con la cabeza, porque no podía hablar y afortunadamente la enfermera se los había dicho, lo que le había ahorrado un gran trabajo con las manos.
Estacionaron sus autos con tranquilidad, tenían que celebrar la venganza Warbler, nadie atacaba a uno de sus miembros y se quedaba como si nada. Pero para dar crédito de lo que habían hecho se habían llevado unas cuantas cosas.
-Thad ¿fue necesario que te trajeras uno de los focos?-decía Wes.
-Al menos no me traje el parachoques ¿Dónde lo pondrás Trent?-Todos miraban sorprendidos como el muchacho intentaba sacar de su auto la pieza.
-Creo que lo usaré como repisa- sonrió tomándolo con fuerza y dejándolo a un lado para cerrar el auto.
-¿Quién más se trajo algo?-decía Thad mirando a sus compañeros, todos tenían algo en las manos.
-¿Es broma?-Wes miraba sorprendido a David.
-No, me traje las patentes, una es para Blaine y la otra para Kurt-todos rieron, no podían creer que entre todos se habían traído una parte de esa camioneta-¿Alguien trajo las ruedas?-Uno de los Warblers las mostró dentro de su auto.
-Es definitivo lo dejamos sin rastro de camioneta, podrá denunciar que se la robaron- reía Wes.
Subieron a sus habitaciones para guardar los trofeos de guerra, como les habían puesto en el camino, ahora tenían partes para reparar sus autos, porque algunos Warblers se habían encargado de guardar el motor y otros implementos. Era increíble como la venganza les había dado tan buenas recompensas. Luego de dejar las cosas bien guardadas, se dirigieron a la enfermería en donde aún estaba Blaine.
-Kurt- lo llamó David, el aludido salió del lugar y vio a todos los chicos, algunos tenían un poco de grasa en el rostro y la ropa.
-Eso saldrá con mucho trabajo- decía indicando las chaquetas de algunos.
-Descuida- no le tomaron importancia- Pero ya fue vengado nuestro amigo- sonrió Wes- ¿Cómo se encuentra?
-Mejor, ya despertó, ahora está comiendo y conversando con sus padres.
-¿Los Anderson están aquí?-estaban todos sorprendidos, no sabían que podían llegar a sus oídos las informaciones.
-Sí, de seguro la enfermera los llamó- murmuró con una sonrisa-Hablarán con el director- dijo con seriedad.
-Es lo mejor, así al fin nos ponen guardias de seguridad, pero eso impedirá algunas cosas.
-¿Cómo cuáles?-dijo el ojiazul sin comprender.
-¿No entiendes?-Río Jeff ante la sorpresa de todos- Kurt si contratan guardias tú y Blaine ya no podrán tener sexo desenfrenado- ante lo dicho el castaño enrojeció completamente y no pudo articular palabra, todo ante la mirada de sorpresa de los demás.
-¡Eso explica que camines tan raro!- decía Nick con gracia, todos estallaron en risas, a lo que Kurt volvió a entrar a la enfermería y cerró la puerta, no podía creer que sus compañeros los descubrieran, y él que creía que sería un secreto de ellos dos. Se había equivocado.
Sus padres habían querido llevárselo a casa, pero la enfermera les recomendó que se quedará en Dalton, porque entre menos movimiento tuviera más rápido sanarían sus heridas, por lo que lo trasladaron hasta su habitación, una vez allí sus padres se despidieron, prometiendo que estarían allí a la mañana siguiente para hablar con el director. Se despidieron de todos y se marcharon a su hogar. Mientras todos los Warblers entraron y le contaron cómo había sido su odisea con la camioneta de Karofky y le entregaron su parte.
-Es una hermosa patente- sonrió dejándola sobre la mesita de noche.
-Bueno, te dejamos descansar- dijo David haciendo que sus compañeros se comenzaran a despedir.
-Gracias por todo, chicos- sonrió el moreno desde su cama.
-No es nada- aseguró Thad- por cierto Kurt se quedará contigo-miró al castaño con una sonrisa.
-¡Kurt!- lo llamó David desde la puerta- Recuerda que Blaine no puede hacer esfuerzos, así que hoy no tendrán una noche apasionada como el viernes- todos rieron y los aludidos solo se sonrojaron, no podían creer todo eso, se burlaban en sus caras y ellos sin poder hacer nada.
-Buenas noches- se despidieron y cerraron la puerta.
Por fin estaban solos, el ojiazul se sentó en un lado de la cama y miró con atención al ojiverde, no podía creer que su rostro había quedado tan herido, los moretones y el labio partido eran su culpa, lo sabía. Suspiró de sólo pensar en cómo estaría el cuerpo del moreno.
-Tranquilo- tomó su mano con cariño-No es tu culpa, Karofky me atrapó desprevenido en el estacionamiento.
-Te atacó por la espalda- murmuró presionando su mano.
-Es cierto, pero hay algo que me llamó la atención- dijo frunciendo el ceño con preocupación.
-¿Qué cosa?- dijo extrañado.
-Sabía que nos habíamos acostado el viernes-susurró sonrojándose con fuerza.
-¿Qué? ¿Cómo?-Si lo sabía Karofky no dudaba que eso podía llegar a los oídos de Finn.
-No lo sé, sólo dijo que se lo había contado "un pajarito"- dijo con extrañeza.
-Vaya- susurró pensativo.
-Hay que revisar tu habitación, tal vez puso cámaras o algo-ante esto ambos se asustaron, si habían cámaras todo estaría respaldado en una cinta y podrían chantajearlos.
-Es imposible- susurró extrañado- De seguro sólo lo dijo sin saber nada.
-Esperemos que sea así, por cierto-bajó la mirada y suspiró con fuerza- Perdóname por lo del viernes-dijo arrepentido, pero sólo sintió como el castaño se acercaba y lo tomaba por el rostro, lo miró con atención y lo besó con suavidad, no había nada que perdonar, todo estaba bien.
Se besaban con ternura, hasta que Blaine lo atrajo más hacia él e hizo que quedara recostado sobre su pecho, la intensidad de los besos comenzó a subir, por lo que Kurt comenzó a pasar sus manos por el pecho del moreno, sintiendo su piel, comenzó a bajar sus manos por el torso del moreno, pero se detuvo cuando tocó la venda que presionaba todo su tórax. Dejó de besarlo y lo abrazó suavemente, se sentía tan culpable por lo sucedido, sólo esperaba que Karofky no los siguiera molestando, aunque lo volverían a ver en el baile de Mckinley en un par de días.
