Nada podía salir mal, no después de que estaba todo cuidadosamente planeado. Ya le había dicho las canciones que necesitaba a Blaine y ahora sólo tenía que escoger su traje para el baile del viernes, no quedaba nada más por hacer. Además, le daría durante el baile la cadenita que había comprado hace ya un tiempo, si con eso no lograba recuperar a Quinn, no sabría con qué intentar.

-Sam- lo llamó Rachel en el pasillo.

-Dime-giró a verla y notó que tenía una de sus sonrisas que daban miedo.

-Quería proponerte algo- sonrió efusivamente.

-¿Saldrás beneficiada solo tú?- dijo volviendo a caminar.

-¡No!- se interpuso en su camino indignada- saldremos los dos favorecidos- sonreía cada vez más- escúchame bien, esto no puede fallar.

-Rachel- suspiró cansado- Ya tengo un plan para volver a estar con Quinn, Blaine me va ayudar- sonreía de solo recordar las canciones que eligió.

-Vaya, estás más adelantado de lo que creí, bueno lo haremos a tu modo- sonrió y lo tomó de un brazo- Cuéntame en qué consiste tú plan a ver si puedo hacer algo también.

Ella había planeado desde hace un mes la forma ideal de tener a Finn en sus brazos, volvería con él costará lo que costará y al fin podría tener su soñada noche en el baile, porque siempre que Rachel pensaba en esa ocasión se imaginaba con el futbolista, con nadie más.

Tenían todo preparado, las listas de canciones estaban cuidadosamente ordenadas, pero no contarían con David ni Blaine, porque ambos saldrían de compras y al parecer Kurt se había adelantado, porque después del desayuno nadie más lo había visto. No tenían mayor problema con sus clases, porque todos los Warblers contaban con un permiso especial porque participarían en el baile de Mckinley, por ello sus compañeros podían salir. Además, les quedaba ese miércoles y un día más para ensayar.

-Muy bien chicos, tenemos la siguiente lista- sonreía Thad al ver esas canciones que nada tenían que ver con Blaine ni Kurt.

-Esperen- murmuró Jeff- Blaine me acaba de mandar un mensaje.

-Léelo.

-Dice que tenemos que agregar las siguientes canciones.

-No, queríamos evitar esto, no es posible que…

-Dice que son para ayudar a Sam y que…

-No importa, aunque sean para ayudar a toda la ciudad no las cantaremos.

-Una se llama Stutter y es de Maroon 5.

-Esa si la tenemos en el listado.

-La otra es When i look to the sky y es de Train.

-También está en la lista- decía Thad con dudas.

-Y la última es I want to break free de Queen.

-Qué extraño, también está- decía Thad observando con detención esa hoja.

-Menos mal que cantaríamos algo que no tuviera que ver con Blaine.

-Sólo es una coincidencia.

-Bastante grande.

-No importa, hay que ensayar.

-¿Con coreografía?

-Lógico, qué sería de ustedes sin esta varilla golpeando sus piernas y brazos cuando se equivocan- sonreía malévolamente Thad.

-¡Esto es lo que más odio de nuestros ensayos!-decía Wes tomando el palo de entre las manos de Thad y rompiéndolo- Ahora no tendremos que aguantar más esto.

-¿Eso crees? Tengo más de donde saqué ese- sonrió y sacó otra varilla de su chaqueta- ¿empezamos?

Al fin podía levantarse de esa cama, creía que se iba a volver loco de solo estar una hora más acostado, lo único bueno habían sido los mimos que Kurt le había dado durante todo el día anterior, ahora se sentía listo para enfrentar al mundo.

-¿Quieres salir a correr?-Sonrió David a su lado.

-¡Imbécil!- le gritó al borde de la desesperación-¡Faltan dos días para el baile y yo tengo esta muleta!- gritó colérico y sin poder creer su suerte.

-¿Te levantaste de malas?

-No entiendes ¿cierto?-dijo alzando una ceja y perdiendo la paciencia.

-Pero si no es tan terrible- le dio una palmada en la espalda, la cual desequilibró a Blaine y lo mando de cara al suelo-¡Perdón!- se apresuró a levantarlo y a penas lo hizo recibió un certero puñetazo en pleno rostro.

-No seré el único con un ojo morado.

-Te odio, Anderson- murmuró sobándose el rostro, eso dejaría marca.

-David, debo comprar un traje para el baile- decía preocupado y sentándose en su cama.

-¡Otra vez lo mismo!- dijo cansado de que eso se repitiera todos los años- ¿Y el último traje que usaste?

-Está usado- susurró mirando su closet con una mueca.

-¿Y? Lo usaste solo una vez, está como nuevo.

-Tú lo has dicho "como nuevo", necesito uno nuevo.

-No, Blaine, irás con ese o cualquier otro que tengas ahí.

-No, este baile es especial y tengo que ir bien vestido.

-¡Pero si tus trajes son exportados!- le gritó sin creerlo-¡Todos vienen de Europa!

-¿Y?-dijo alzando una ceja y notablemente molesto.

-Y a Kurt no le importará, estoy seguro que prefiere verte desnudo- sonrió ante el sonrojo de su compañero.

-No entiendes, realmente debo tener un traje nuevo para esta ocasión- decía con mirada suplicante.

-Lo mismo dijiste el año pasado.

-¡Esto es distinto!

-¿En qué?- alzó una ceja para que intentara convencerlo.

-Por favor- suplicó con las manos juntas y su mejor cara.

-Te odio- dijo con el rostro serio- Tú y tu muleta apresúrense, quiero llegar antes de la hora de almuerzo- dijo molesto y tomando sus llaves.

-¡Gracias!- dijo dejando caer la muleta y caminó lo más rápido que pudo a la puerta.

-El amor hace maravillas- dijo impresionado de la rápida sanación de su amigo.

Recorrían todas las tiendas y aún no encontraban nada, estaba de más decir que llevaban más de tres horas en el centro comercial y aún no tenían el atuendo "perfecto" como se había esforzado en decir el muchacho. Todas estaban cansadas de recorrer y no podían creer que Kurt fuese tan indeciso.

-¡Hasta yo encontré un traje!

-A Satanás todo le va bien, perdón a ti Santana- dijo con una sonrisa y mirando unos sombreros de copa.

-¡Kurt!- le gritó Rachel muerta de cansancio- Decide algo y vámonos, por favor- rogaba cansada.

-¿Por qué tan desesperada?-decía Mercedes con una sonrisa pícara a su lado.

-Tenemos ensayo ¿lo olvidaron?- decía con resignación y sentándose en uno de los sillones que tenía esa tienda.

-No, pero no quiero ir, prefiero quedarme con porcelana- reía la latina.

-Qué graciosa- dijo alzando una ceja el contratenor.

-Descuida, serás el más guapo de todos, tu príncipe enano no podrá resistirse.

-¡No le digas así!

-Está bien, el enano no se resistirá ¿contento?-sonreía mirando unas chaquetas- esta es perfecta- sonrió.

-¿Bromeas?-la miró asqueado-¡No vestiré de rojo!

-¿Por qué no? Yo iré de rojo.

-¡Porque tú eres… ¡Nada!- se corrigió antes de morir en garras de la morena.

-Bien ¿qué color quieres? ¿Negro?-alzó una ceja cansada.

-No- susurró con una sonrisa- Quiero… ¡ese!- se acercó a un traje que portaba un maniquí.

-Es perfecto- murmuró Mercedes con una sonrisa-¡Ese traje es de Kurt!- aplaudió y el castaño lo pidió de inmediato para probárselo.

Después de mucho buscar y de hacer enfadar al vendedor de la tienda, al fin tenía el traje que quería y no era él el más contento, sino que David, quien cargaba con gusto las bolsas. No cabía en sí de dicha, estaban en el centro comercial de Lima, era el más grande, por tanto tenía más opciones, pero afortunadamente encontró lo que quería en la primera tienda. Ahora se dirigían al ascensor para bajar al estacionamiento subterráneo, donde habían dejado el auto de David.

-¡Terminó esta tortura!-celebraba el moreno con los paquetes en las manos.

-¿Cómo que tortura? No demoramos nada.

-Tú no tuviste que esperar ni ver como el vendedor casi nos mata-Blaine sólo alzó una deja por el comentario de su compañero y se dedicó a mirar a su alrededor mientras el ascensor llegaba hasta donde estaban.

-¿Ya no saludas?-escuchó a sus espaldas.

-¿Qué?-volteó a ver y una gran sonrisa se hizo en su rostro, fue rápido hasta el muchacho que lo esperaba a unos pasos de donde estaban-¡Jeremiah!-lo abrazó con fuerza, estuvieron así por unos segundos, lo suficiente como para que todo el mundo los notara.

-¿Qué te paso en la cara?- dijo separándose y tomando el rostro de Blaine con una mano.

-Un tipo celoso ajustó cuentas- susurró bajando la mirada-¿Me veo muy mal?

-No sé- dijo con una sonrisa- pregúntale a las chicas que no han parado de mirarnos-dijo indicando a un costado de ellos, Blaine giró y lo que vio lo dejó petrificado.

Ahí estaban Rachel, Santana, Mercedes y Kurt, todos lo miraban, el ojiazul tenía su rostro desencajado y se veía que las lágrimas caerían en cualquier minuto. Miró por un segundo a Jeremiah y luego al grupo, pero sólo pudo ver como el castaño comenzaba a correr hacia otra parte.

-¡Kurt!- gritó comenzando a correr tras él, pero su odisea quedó en nada cuando cayó fuertemente al suelo, al parecer aún no estaba listo para ese tipo de escenas.

-¡Blaine!- las chicas corrieron a auxiliarlo, intentaron ayudarlo para que se pusiera de pie, pero él sólo se sentó en el suelo.

-Lo eche todo a perder- murmuró mirando el suelo.

-Y de una forma increíble-recalcó Santana.

-¿Qué hacías con otro chico que no era Kurt?-Mercedes tenía su pose de diva y alzaba una de sus cejas en forma amenazante. Blaine suspiró frustrado y se levantó de su sitio-Porque vimos como te lanzaste a sus brazos y como te tomaba el rostro para posiblemente besarte-decía la morena con molestia.

-Es un mal entendido, de verdad-ninguna de las chicas le creyó.

-¡Enano, será mejor que tengas una muy buena razón!- Lo amenazó Santana- Sino ya te las verás conmigo-estaba furiosa.

-Jeremiah es…

-El chico de la GAP que te gustaba y al que le cantaste delante de nuestro Kurt y…

-¡Alto Rachel!-la detuvo Blaine-Eso solo fue para poner celoso a Kurt, en ese tiempo creí que él salía con Sam, entonces solo quería llamar su atención y…

-¿Con Sam?-Mercedes estaba sorprendida-No podías estar más perdido- dijo sin creer lo despistado que podía ser el líder Warbler.

-Y ahora me encontré con Jeremiah, somos amigos desde hace un tiempo y él solo estaba preocupado por mí ¿o no me vieron la cara?-apuntó su rostro con molestia.

-Entonces ¿todo es un mal entendido?

-Sí- afirmó con una mueca el moreno-Sólo saludé a Jeremiah, al parecer no tuve que ser tan efusivo.

-Acertaste-lo apuntó Santana-Cuando tienes pareja, pichoncito, tienes que ser más cuidadoso.

-¿Santana Lopez?-la miró incrédula Rachel.

-¿Algún problema, Berry?- decía indignada la latina.

-Iré por Kurt.

-No te querrá ver-dijo Mercedes a su lado- será mejor que nosotras vayamos por él y le expliquemos, tú vuelve a Dalton y preocúpate de tu rostro.

-¿Qué tiene?-dijo aterrado.

-¿No te has mirado?-Santana no podía creerlo-¡Te ocuparía de chiste todos los días! ¡Con esos moretones, el labio partido y…!

-¡Maldición!-dijo tapándose la cara, había olvidado maquillarse esa mañana. Kurt le había dejado todo en su mesa de noche para que pudiera tapar esos moretones, pero él lo había olvidado por completo.

Caminó con resignación hasta donde estaba David y Jeremiah, habían hablado durante unos minutos y el rubio le había aclarado al moreno toda esa situación, para que no pensara mal como ya había hecho Kurt, aunque este tenía justas razones.

-Blaine, lamento todo esto-decía el muchacho algo complicado.

-Descuida-suspiró cansado-fue mi culpa.

-Será mejor que te vayas si no quieres causar más problemas-dijo David.

-Es lo mejor, nos vemos- se despidió y desapareció en menos de un minuto de ahí.

-¡Cómo lo haces Blaine!-decía David con ironía.

-¿Qué cosa?-lo miró extrañado.

-¡Arruinar todo tan rápido!- dijo viendo como la puerta del elevador se abría delante de ellos.

-Soy un desastre-decía bajando la mirada y entrando junto a su amigo.

-¡Es lo más sabio que has dicho en tu vida!- le palmeó la espalda y las puertas se cerraron frente a ellos.

Había parado de correr, vio cuando Blaine cayó al suelo y quiso volver a ayudarlo, pero se mantuvo fiel a su dolor, no podía permitir que lo pasaran a llevar de esa forma ¡Lo estaba engañando con ese tal Jeremiah! ¡Cómo podía ser tan descarado! Después de lo que habían hecho en su habitación, aún recordaba cómo fue tener al pelinegro dentro de él y… ¡Su caminar lo decía todo! Sólo pudo sonreír con amargura, porque ese día había comprado el traje ideal para ir con él al baile y ahora todo se arruinaba.

-Kurt-lo llamó Mercedes llegando junto al resto de las muchachas.

-Chicas-rompió a llorar, al instante lo abrazaron.

-El elfo nos explicó todo-dijo resignada la latina.

-¿Le creyeron?-decía en tono indignado y aún abrazado a Mercedes.

-Sí, es imposible no hacerlo-decía con sarcasmo Santana, suspiró al ver la cara de abatido que tenía el castaño, por muy fría que se mostrara a veces, no podía verlo sufrir, le partía el alma, si es que eso era posible- Kurt- lo llamó algo más calmada- Nos contó lo de Jeremiah-decía pasando un brazo por sobre los hombros del muchacho.

-¿Les contó cómo le cantó una canción de amor y luego fue rechazado?-decía secando su rostro con una de las mangas de su chaqueta, en ese minuto no le importaba la ropa, más tarde vendría su molestia por hacer eso.

-Nos contó cómo lo ayudó –sonrió Rachel.

-¿Qué?-dijo sin entender nada.

-Jeremiah lo ayudó ese día en la tienda, Blaine sólo quería que lo vieras y por eso le cantó, incluso el rechazo fue planeado-susurró Mercedes, al menos eso les había dicho Blaine.

-¿Y por qué lo abrazó de esa forma? ¡Se iban a besar!-dijo furioso Kurt.

-Deja tu pose de telenovela y escúchame-lo silenció Santana-El elfo fue demasiado efusivo y reconoció su error y el mechas frikis solo miraba los moretones que tu novio enano tiene en la cara. Por cierto dile que se ponga algo de maquillaje.

-Pero si lo deje hoy en su mesa de noche-susurró mirando sorprendido-Le debo una disculpa-dijo mirando el suelo y resignándose a comprender todo.

-¿Hablas en serio?-dijeron las tres al mismo tiempo, ninguna creía en lo que decía.

-Sí, después de lo que le hizo Karofky y de…-se sonrojó de inmediato.

-¿Y qué más?-todas lo miraban sorprendidas.

-Nada-dijo con su mejor sonrisa de "no tuve que decir nada"-¿Nos vamos?-sonreía mirando a las muchachas.

-¡Te manoseó!-le gritó Santana apuntándolo.

-¡No!-respondió avergonzado, varias personas giraron a verlos- Y no grites- dijo dándoles la espalda y caminando hacia el estacionamiento que estaba fuera del centro comercial.

-¡Lo hicieron!- dijo Santana luego de que el castaño había avanzado unos metros, Kurt sólo se detuvo y no pudo mirar atrás-Lo hicieron-la latina miraba sorprendida, no podía creer que el casto e inocente Hummel ya no era virgen.

Kurt volvió en sus pasos y miró a sus tres amigas, una sonrisa y sus ojos brillantes confirmaban todo. Ellas lo miraron sorprendidas y sólo querían saber detalles, sobre todo Santana que no pararía de molestarlo por el resto de sus días.

-Así que el príncipe elfo te manoseó- decía la latina limando sus uñas mientras tomaban sus cafés. Habían ido al Lima Bean, por petición del castaño.

-No me manoseó, sólo…- no podía decir nada más.

-¿Fue mágico?-preguntó con inocencia Rachel.

-¿Fue romántico?-interfirió Mercedes.

-¡Por favor!-explotó Santana-Diles que fue lo más ardiente y salvaje que pudiste desear-decía con una sonrisa la latina.

-Fue mágico, fue romántico, fue salvaje y también ardiente- suspiró con las mejillas sonrojadas.

-Miren quien viene ahí-sonrió Santana mirando a las espaldas del castaño.

-Hola-saludó Blaine algo avergonzado, quería hablar con Kurt y no se atrevía a mirarlo a la cara.

-¡Te maquillaste!-dijo lo más fuerte que pudo la latina para que todos la escucharan.

-Kurt ¿podemos hablar?-dijo intentando pasar por alto el comentario de la pelinegra.

-Chicas nos…-las tres muchachas se levantaron de sus asientos-Gracias-Rachel y Mercedes se fueron a una mesa que estaba bastante alejada, para que tuvieran su privacidad.

-Por cierto-Santana tomó el brazo del moreno con fuerza-Le vuelves a hacer daño y juro que te mato-dijo bastante furiosa.

-No…no….-intentaba responder, pero con esa amenaza había quedado mudo-No le haré daño-dijo con rapidez.

-Más te vale-presionó un poco su brazo y se fue hasta donde estaban Rachel y Mercedes.

Estaban sentados frente a frente, había dos sillas vacías al lado de cada uno. Se miraron por unos segundos y ninguno se atrevía a hablar. Ese día había sido bastante caótico como para seguir complicando las cosas. Ninguno quería más problemas, pero estos parecían perseguirlos, porque cada vez que salían de un embrollo entraban en otro.

-Perdóname-dijo Blaine ya acostumbrado a decir esa palabra.

-Las chicas me explicaron todo-susurró jugando con su café.

-Te juro que…- intentó decir, pero vio como Kurt negaba.

-Malinterprete las cosas, perdóname- susurró sin mirarlo.

-Yo tuve la culpa- dijo moviéndose a la silla que estaba al lado del castaño, tomó una de sus manos y la llevó a su pecho-¿Lo sientes?-susurró cerca del rostro del ojiazul.

-Sí-susurró mirándolo a los ojos.

-Sólo tú provocas que mi corazón vaya tan rápido-decía sin apartarse de él.

-Blaine-murmuró sintiendo como las lágrimas se agolpaban en sus ojos.

-Te amo, Kurt-susurró eliminando la distancia entre sus rostros, se besaron suavemente, olvidándose por completo del resto del mundo.

-¡Váyanse a un hotel!-Gritó Santana desde el otro lado de la cafetería.

-¿Les contaste?-susurró apoyando su frente en la del castaño.

-Lo adivinó Santana- sonrió bajando la mirada.

-No importa- susurró volviendo a besarlo, al segundo se separó de él- ¿Hoy vendrás a cuidarme?-susurró sintiendo como su corazón iba más rápido ante el sonrojo del castaño.

-Ya no estás herido-susurró mirándolo con vergüenza. Blaine le sonrió y se acercó a su oído.

-No puedo lamer mis heridas solo-dijo con la voz ronca y mordiendo el lóbulo de la oreja del ojiazul.

-¡Paren la escenita!-dijo Santana tomando al líder Warbler por los hombros y apartándolo del castaño.

-¿Y ahora qué?-dijo con las mejillas sonrojadas y ligeramente ofendido, realmente le estaba molestando la actitud de Santana, parecía una sobreprotectora hermana mayor.

-Deja de ensuciar la mente de Kurt.

-Lo dice la más pura-susurró el castaño con un fuerte sonrojo.

-No te metas, Hummel-dijo molesta-Escúchame bien, Anderson-decía lo más fría que podía- Le haces algo y…

-Me matas, si ya capté- dijo alzando una ceja y con una mueca de aburrimiento.

-No, dulzura-dijo sarcástica.

-Entonces ¿qué?-dijo cansado de todo ese show.

-Pregúntale a Burt Hummel-sonrió y dio media vuelta.

-¡Santana tú no dirás nada!- le gritó Kurt entrando en pánico, pero la latina ya se había marchado del café. Blaine estaba más blanco que nunca, si el padre del contratenor se llegaba a enterar era hombre muerto.

Cuando estuvieron de vuelta en Dalton, ya había acabo las clases y era hora del ensayo, pero él no quería ensayar. Era lo último que le interesaba, así que se fue a su habitación, necesitaba descansar un poco, ese día había sido bastante movido y no sabía si podría aguantar mucho más.

Se recostó en su cama y cerró de inmediato los ojos, sabía que pronto se quedaría dormido y entre antes fuera sería mucho mejor, porque aún sentía adolorido su cuerpo y sobre todo su rostro, no podía entender cómo había estado de pie todo el día y sin quejarse, tal vez el que Kurt estuviese en su mente ayudaba bastante, ante este pensamiento sonrió y se rindió a los brazos de Morfeo.

Se abrió la puerta de la habitación, con cuidado y sin ruido, casi de inmediato se cerró y luego se escuchó un pequeño clic, estaba cerrada con seguro, así nadie los molestaría. Se acercó a la cama, donde estaba su presa, sabía que estaría descansando o al menos tirado sobre la cama, le había dicho que se sentía muy cansado, era obvio que sería así, si solo el día anterior se la había pasado acostado. Se sentó a su lado y comenzó a acariciar su cabello, le encantaban los rulos del moreno.

Acarició su rostro y se detuvo en sus labios, pasó un dedo por sobre ellos y sintió lo suave que eran, le encantaba por completo.

-Kurt-susurró el líder Warbler intentando abrir los ojos.

-Hola-respondió acercando su rostro al del moreno, lo besó con suavidad, aún estaba algo adormilado su compañero y no quería interrumpirlo si realmente quería descansar, se separaron unos segundos después.

-¿Qué haces aquí?-dijo apoyándose en las piernas del castaño, quien apoyó su espalda en el respaldo de la cama y comenzó a acariciar su cabeza y rostro.

-Vine a cuidarte-murmuró sintiendo como Blaine se tensaba-¿O quieres que me vaya?-susurró dejando de acariciar su cabello.

-Jamás-sonrió y alzó su rostro para llegar al del contratenor, quien sólo bajó un poco el suyo y lo besó-Te amo, Kurt- se separó levemente y se acurrucó en las piernas del ojiazul.

-Blaine-murmuró moviendo un poco al moreno y acostándose en la cama también, al instante fue abrazado por su novio.

-Dime- murmuró escondiendo su rostro en el cuello del castaño, comenzó a besarlo suavemente.

-¿Qué pasaría si te digo que no quiero seguir contigo?-murmuró casi en un hilo de voz.

-¿Qué?- se separó de él y lo miró a los ojos-¿No quieres estar conmigo?-decía con la voz rota y mirando al muchacho bajo él.

-Sólo era una pregunta-sonrió y se acercó para besarlo.

-¡Qué! ¿Por qué haces esa pregunta?-decía algo molesto-Sólo preguntarías eso si hubieses pensado en dejarme-lo miró aterrado-¿Quieres terminar conmigo?-dijo en un hilo de voz y sintiendo como su corazón latía con rapidez.

-Sólo fue una pregunta-dijo tomando al moreno por la camisa y atrayéndolo hacia él.

-¡No puedes hacer ese tipo de preguntas así como así!-Estaba alterado y no comprendía a qué quería llegar Kurt.

-Así fue como me sentí en el centro comercial, cuando te vi abrazando a Jeremiah-dijo ahogando un suspiro.

-¿Qué?-lucía sorprendido, no podía creer de lo que estaban hablando.

-Creí que lo habíamos aclarado-susurró apoyándose en el pecho del castaño y mirando sus ojos.

-Lo sé-susurró-pero ¡Creí que me estabas engañando! Los vi tan cerca, tú sonrisa era tan grande y…-no sabía qué más decir, necesitaba tener esa conversación, sacar el dolor de su cuerpo.

-Sé que no tiene nada que ver-murmuró tomando el rostro de Kurt entre sus manos-pero debe ser igual a como me sentí cuando vi la carta de Karofky.

-Eso fue…-pero no pudo terminar la frase.

-¿Distinto?-dijo intentando adivinar sus palabras.

-Eso iba a decir-suspiró-pero no fue distinto.

-Te amo, Kurt y jamás me cansaré de ti-sonrió y acercó su rostro al del contratenor y lo besó con dulzura, estuvieron así por unos minutos, hasta que Blaine comenzó a dormirse.

-¿Blaine?-murmuró comenzando a dormirse también.

-Dime-susurró casi dormido.

-Te amo-sintió como el moreno volvía a sus labios y lo besaba, ambos se quedaron dormidos casi de inmediato.