Se encontraban los 16 Warblers en el salón de ensayos, pero ninguno cantaba, sino que eran sermoneados por el Director de Dalton. Quien a veces podía ser muy amable, pero en ocasiones como esa, era un verdadero tirano. Todos los muchachos lo miraban con atención, ya que si faltaban a una de esas condiciones estarían suspendidos por un mes.
-En resumen-sonreía el hombre-Si el director de la escuela Mckinley me envía algún reclamo o queja debido a su comportamiento en la fiesta, ya saben lo que ocurrirá. Por lo demás, espero que se diviertan y dejen bien parado el nombre de Dalton-terminó con severidad-¿Queda claro?
-Sí, señor-respondieron todos al unísono.
-Pueden retirarse, tienen el día libre para que puedan asistir sin problemas a la fiesta en Mckinley.
-Gracias, señor
Los muchachos salieron del salón en perfecto orden y cada uno ingresó a su habitación. Una vez estuvieron lejos de los ojos del director cada Warbler necesitó una almohada para no ponerse a gritar todo lo que se habían guardado.
-¡Qué se cree!-espetó con fuerza Wes- No somos niñitos de primaria.
-¿Y qué fue eso de "no tengan sexo sin protección y mucho menos a la vista de todos"?-dijo David imitando al hombre.
-Tal vez se refería a Kurt y Blaine-reía Thad que acababa de entrar-fue increíble esa charla o instrucciones militarizadas.
-Se parecía a mi padre cuando voy a ir a alguna fiesta-dijo Jeff entrando a la habitación.
-O a mi madre cuando vengo a Dalton-enfatizó Nick.
Poco a poco iban entrando todos los Warblers al lugar, con la mirada David los contó y notó que faltaban dos, se lanzó de espaldas a su cama y dijo lo más alto que pudo en medio de todo el ruido que hacían sus compañeros.
-¿Dónde están Blaine y Kurt?-Todos se miraron y nadie supo responder, así que lo mejor sería ir a buscarlos. Jeff se asomó al pasillo y al no ver a nadie les indicó a sus compañeros que avanzaran, así lo hicieron hasta llegar a la habitación de Blaine. Nick se apoyó en la puerta para escuchar, ya que no fuera a ser que estuvieran en algo que no correspondía.
-¿Podemos entrar o no es apto para menores?-dijo con una sonrisa Trent, todos rieron con él y por la cara que puso Nick al parecer no se habían equivocado.
-¿Qué ocurre?-dijo Jeff acercándose.
-Escuchen-murmuró Nick y les dejó el paso a algunos de sus compañeros.
-¡Kurt, eres maravilloso!-decía Blaine en sonoros gemidos, todos los Warblers se miraban sin poder creer lo que ocurría, hace unos minutos estaban en la sala de ensayos siendo sermoneados por el director y ahora esos dos estaban teniendo sexo.
-¿No se cansan?-murmuró Jeff.
-Al parecer no.
-¡No que era tu primera vez!-se escuchó una vez más a Blaine-No te detengas-ese sólo fue un leve murmullo que los 14 chicos que se encontraban tras la puerta reconocieron como pase de entrada.
David abrió la puerta, no importaba cómo los encontraran, pero debían frenar todo eso, no podía ser que Blaine y Kurt tuvieran sexo como si fuesen conejos, era el límite de todo, pero a penas estuvieron dentro se sorprendieron.
-¿Qué ocurre?-dijo Kurt levantándose de la cama.
-¿Qué hacían?-dijo Jeff sorprendido porque ambos muchachos estuvieran vestidos y Blaine sólo estuviera sentado en la cama.
-Nada-murmuró Kurt extrañado.
-¿Nada?-dijo Trent sorprendido-¿seguros?
-Sí, qué creían que hacíamos-dijo Blaine comenzando a entender todo eso.
-Bueno, nosotros… ellos-intentaba hablar David.
-¡Creíamos que estaban teniendo sexo!-gritó Trent a lo que todos se sonrojaron y sólo se escuchó la risa de Blaine.
-¿Y por qué creyeron eso?
-Por tu hablar tan candente-respondió con naturalidad Trent, en ese minuto todos pensaron que ese Warbler necesitaba clases de discreción, siempre gritaba todo.
-Eso-susurró Blaine enrojeciendo.
-No puede ser-dijo Kurt cansado-Le estaba dando un masaje a Blaine ¿está bien?-dijo harto de toda esa situación.
-¿Sólo un masaje?-dijo Nick sin creerlo.
-Sí, sólo fue un masaje-Dijo Blaine poniéndose de pie y tomando a Kurt por la cintura-chicos si los tocara con esas manos-enfatizó el moreno-tendrían más de un orgasmo-ante esas palabras todos rieron y Kurt sólo le dio un codazo para que lo soltara-Sabes que es cierto-susurró en su oído a lo que el ojiazul solo se sonrojo.
-Bueno, es hora de irnos Warblers ¿todos listos para partir a sus hogares y luego encontrarnos en Mckinley?-decía Thad interrumpiendo todo ese alboroto.
Miraba como se paseaba por la habitación, no podía creer que estuviera tan ansioso o tal vez ¿nervioso? Eso era algo normal y se lo había dicho cientos de veces, pero al parecer se negaba a entenderlo, no podía creer cómo habían llegado a esa instancia, habían hablado tantas veces de ello y parecía como si nunca hubiesen mencionado el tema.
-¿Puedes dejar de pasearte?
-No-dijo serio y asomándose a la ventana-Aún no llega.
-Tranquilo, Kurt es un buen chico, dijo que llegaría a las 2 y faltan 15 minutos todavía.
-¿Me pides que esté tranquilo? Hoy tendrá una cita.
-¿Y cuál es la novedad?-decía Carol sentada en uno de los sillones.
-¡Nunca ha tenido un novio! –Espetó molesto- y ahora me presentara a ese tal Blaine.
-Ya conoces a Blaine, sabes quién es y…
-Vino a decirme que Kurt no sabía nada de sexo, fue una hermosa forma de conocerlo-dijo sarcástico y empuñando sus manos.
-¿Y? Son adolescentes, tienen derecho a equivocarse.
-¿Y a tener sexo?-dijo mirándola con molestia.
-¿Quién habló de eso?
-Es obvio que ese tal Blaine querrá tener sexo con Kurt y…
-Y si Kurt no quiere no lo hará, confía en él, cuando llegue el momento lo harán y…
-¿Cuándo llegue el momento? Debo suponer que mi hijo por ser gay tendrá sexo solo porque llegó el momento-decía sorprendido- ¡Carol! Kurt sólo es un niño, nunca imaginé que fuese a ser gay, pero lo acepto, aunque ahora no me pidas que acepte que tendrá sexo con su novio.
-Deja de complicarte, Burt-se levantó y tomó su rostro entre sus manos-Kurt es un muchacho tranquilo y sabe lo que hace.
-Eso no quita que odie a Blaine-dijo molesto.
-No lo conoces, sólo fueron mal presentados-dijo con una sonrisa-debes pensar que cuando llegue el momento ellos lo sabrán y será grandioso para Kurt.
-Lo haces parecer tan dulce, pero sabemos que no será así.
-¿Sabemos?
-Los chicos luchan por tener el control en el sexo, eso lo sé, también fui un muchacho y no puedo ni pensar en que alguien someta a mi hijo.
-Alto-dijo seria-una cosa es que ellos quieran tener sexo porque se aman y, otra muy distinta, es que Blaine pueda someter a Kurt a tener sexo.
-Pero-la miró con dudas-tienes razón, sólo estoy exagerando todo-susurró mirando el suelo.
-No, sólo estas preocupado, es el primer novio de tu hijo y es el primer baile de él también, entonces es comprensible de que estés preocupado.
-Tú no tuviste estos problemas con Finn-dijo volviendo a mirarla.
-No, pero sí tuve que pensar en que en cualquier minuto dejaría embarazada a una chica.
-Es cierto-susurró Burt.
-Y con Kurt nunca tendrás esa preocupación.
-Pero siempre tendré el resto de las preocupaciones, aún hay mucha gente que no acepta a los gays-susurró con pesar, se sentó en el sillón y Carol lo imitó-Estoy constantemente preocupado porque sea aceptado y nadie le haga daño. Además, nunca podrá darme nietos-decía recargado en el sofá.
-Siempre podrá adoptar.
-¿Y si no quiere?-decía cerrando los ojos.
-Burt-tomó una de sus manos-Kurt tiene dieciséis años, aún tiene toda una vida por delante-sonrió y al fin sintió como su marido se tranquilizaba.
-Tienes razón-sonrió.
En ese momento sintieron como la puerta se abría, se levantaron para ver a Kurt entrando con una maleta. Burt se acercó y lo abrazó con fuerza, no podía creer que había pensado en toda la vida de su hijo y este era aún un niño. El muchacho correspondió al abrazo y luego recibió un beso en la frente.
-¿Cómo están?-susurró dejando la maleta en el suelo.
-Bien, hijo-dijo Carol con una sonrisa y acercándose para saludarlo.
-¿Y tú cómo has estado?-dijo su padre aún abrazándolo.
-Bien-sonrió-Papá-murmuró bajando la mirada.
-Dime, Kurt- se separó de él e hizo que alzara la mirada-siempre mírame a la cara.
-Lo siento-dijo alzando el rostro con firmeza-hoy vendrá Blaine a buscarme para el baile y sólo quería pedirte que no seas muy severo con él cuando llegue.
-Lo intentaré-dijo con una sonrisa-ahora será mejor que almorcemos y luego tú y Carol prepararan tus cosas para el baile-sonrió al ver el brillo en los ojos de su hijo.
-Gracias, papá-lo abrazó de nuevo y subió corriendo hasta su habitación.
Había llegado hace 10 minutos a su casa y no había visto a sus padres, al parecer habían desaparecido. Y él que pensaba hablar con ellos sobre cómo interactuar con el padre de Kurt, sabía muy bien que podía esperarlo con una escopeta en la entrada de la casa, no sabía qué podía pasarle y eso lo tenía completamente asustado.
Bajó a la cocina y ahí vio un pastel de fresas con arándanos, su madre sabía que era su favorito, le encantaba que ella se preocupara de esa forma de él, cortó un pedazo y lo comió con calma, aún faltaban algunas horas para que tuviera que ir por Kurt, le prometió ir por él a las 9, y para ello debía salir de su casa a las 7.30, porque desde Westerville a Lima eran cerca de una hora y media de diferencia.
-¿Blaine?-sus padres entraron a la cocina.
-Hola-dijo con una sonrisa y poniéndose de pie.
-¿Hace cuánto llegaste?-dijo su madre abrazándolo.
-Unos minutos no más-sonrió.
-¿Ya estás bien de los golpes?-dijo su padre observando su rostro que ya estaba deshinchado y sólo quedaban rastros leves de lo morada de uno de sus pómulos.
-Mejor-sonrió- aún me duele aquí-indicó su costado izquierdo.
-Sanará pronto-dijo su madre- pero debes poner algo de maquillaje ahí-indicó su rostro.
-Lo sé, así lo he hecho en Dalton-susurró mirando a sus padres- Papá-susurró mirándolo atentamente, eso era difícil, pero no imposible-¿Cómo enfrentaste a los abuelos cuando los conociste?-dijo de una vez y su padre sólo lucía sorprendido, esa era una de las conversaciones difíciles que tendría con Blaine, en resumidas cuentas era ¿cómo enfrento al padre de mi novio?
-Hijo-puso una mano en su hombro-sé tú mismo, eres encantador por naturaleza y les caerás bien.
-El papá de Kurt es dueño de un taller mecánico y estoy seguro de que ahí tiene piezas para hacer un arma y eliminarme-dijo preocupado.
-No creo que sea tan malo-dijo su madre con una sonrisa-pero sólo debes ir allá y ser tú, eres un chico inteligente y correcto, no ocurrirá nada-sonrió y le dio un beso en la mejilla.
-¿Están seguros? Porque de verdad quiero dar una buena impresión y…
-Y la darás, los Anderson somos distinguidos por naturaleza, sólo debes estar tranquilo-sonrió su padre y se sentó en una de las sillas y cortó un pedazo del pastel de fresas con arándanos.
-Espero que tengan razón.
Había dado vuelta su habitación, nunca había estado tan desordenada, pero ¡no lo encontraba! Tenía que volver a revisar, aunque su cama, sus cajones, su closet y toda su ropa estuvieran esparcidos por todas partes. ¡No podía creer que lo había perdido! Se sentó en la silla delante de su tocador y se miró por unos minutos, esa noche debía ser perfecta y ya no lo sería, todo por su descuido.
-Kurt-entró Carol al lugar y quedó sorprendida al ver todo ese desastre, esa era una de las habitaciones más limpias de toda la casa y nunca había tenido que asearla, ahora parecía que un huracán había pasado por ahí-¿Qué sucede?-murmuró acercándose al castaño.
-Carol-dijo mirándola con tristeza-No lo encuentro.
-¿Qué cosa?-dijo sentándose en la cama, o lo que quedaba de ella.
-El prendedor de los Warblers, se suponía que hoy lo usaríamos todos, y yo no lo tengo.
-Tal vez se te quedó en Dalton-dijo intentando ser comprensiva.
-No, hoy antes de venir lo puse en ese bolsillo-indicó la chaqueta Dalton- pero ahora no está.
-Tal vez se te cayó dentro del auto-el muchacho negó enérgicamente, ya había registrado su auto, el jardín de la casa, la sala, las escaleras y por último su habitación.
-No está en ningún lado, lo perdí-dijo suspirando.
-Pero no es el fin del mundo-sonrió- Ahora debes arreglarte.
-Aún es temprano-dijo mirándola extrañado.
-No-negó la mujer con una sonrisa-Son las 7.30.
-¡Qué!- se había pasado toda la tarde buscando el prendedor-No tengo mi ropa lista, ni me he bañado-comenzaba a enumerar todo lo que le faltaba por hacer.
-Tranquilo-sonrió Carol-Ve a bañarte, yo ordenaré aquí y plancharé tu ropa, veré que todo esté en orden, tú solo preocúpate de estar listo para las 9.
-Eres la mejor-sonrió el castaño y le dio un beso en el rostro, luego tomó su toalla y la bata, siempre demoraba media hora en el baño y para peinarse unos 45 minutos y en vestirse tomaba otros 15, estaba con el tiempo justo, sólo esperaba no demorar más.
Bajaba por las escaleras, y por quinta vez volvía a meter las manos en los bolsillos de su chaqueta, asegurándose de que estaban las llaves y el regalo para su novio, no podía perderlos, porque esa noche debía ser perfecta, iba con el tiempo justo, porque ya eran las 7.30 y aún no salía de su hogar, así que tendría que ir más rápido de lo que tenía presupuestado.
-Te ves guapísimo-dijo su madre al pie de la escalera, él solo sonrió al llegar a ella.
-Gracias, sólo espero hacer las cosas bien.
-Lo harás-lo abrazó con cariño.
-Por cierto, dejé algo en tu auto, creo que se te había olvidado.
-¿Qué es?
-Ya lo verás-sonrió y lo miró de pies a cabeza. Blaine llevaba un smoking negro y un corbatín del mismo color, un clavel rosa en el bolsillo que estaba al lado izquierdo a la altura del pecho, sus zapatos negros bien lustrado y su cabello como siempre con algo de gel para mantener la elegancia de todo ese traje, una camisa color blanco haciendo juego con todo lo demás.
-Te felicito, hijo-dijo su padre entrando al lugar-Luces muy bien-se acercó y lo abrazó-solo espero que te vaya bien y ya sabes, cualquier cosa nos llamas-susurró con una sonrisa.
-Lo haré, gracias.
-Cuando salgas de casa-susurraba su padre en su oído antes de dejar el abrazo-revisa la guantera, deje algo ahí-luego volvió a estrechar su mano y se puso junto a su esposa.
-Voy algo retrasado-miró su reloj de pulsera y tocó el bolsillo derecho de su pantalón, asegurándose de que estaba ahí su teléfono. Salió rápidamente por la puerta principal y abordó su auto, a penas estuvo dentro sonrió emocionado, su madre era perfecta, había pensado en el detalle que él había olvidado, luego revisó la guantera y se puso pálido, jamás pensó que su padre le daría eso.
Se paseaba por la sala, intranquilo como siempre, ya había amenazado a Finn, si algo le pasaba a Kurt él pagaría y estaba demás decir que Blaine también sería sepultado. Ahora sólo esperaba en ese lugar la llegada del chico Dalton y a que su hijo estuviera listo, faltaban pocos minutos para las 9 y por lo que Carol le había dicho, Kurt se había atrasado, por primera vez la puntualidad de su hijo fallaba, pero era comprensible estaba seguro de que estaba nervioso.
-Tranquilo-lo llamó Carol bajando las escaleras-Kurt aún no está listo y tú pareces más nervioso.
-¿Cómo no voy a estar nervioso? Es su primer baile y Mckinley le ha traído cientos de problemas, puede pasarles algo.
-¿Hablas de Kurt y Blaine?
-Sí-susurró-Reconozco que ambos me preocupan, pueden estar esperándolos para golpearlos o algo-dijo bajando la voz.
-No ocurrirá, estarán todos sus compañeros de Dalton y los amigos de Finn y Kurt, así que no ocurrirá nada-sonrió la mujer.
-Eso espero- murmuró a lo que escuchó el timbre.
-Ese debe ser Blaine-sonrió Carol-Kurt aún no está listo, le falta ponerse la ropa, demoró mucho en el baño y ahora estaba terminando de arreglar su cabello-sonrió al ver la tranquilidad en el rostro de su esposo- iré a ver si puedo ayudarlo.
-Iré a abrir-dijo acercándose a la salida de la casa, a penas abrió vio al moreno, quien traía un ramo de rosas rojas en una de sus manos y se veía muy nervioso, haría lo que su hijo dijo, no sería tan severo con él.
-Buenas noches, señor Hummel-Blaine extendió su mano derecha para saludarlo.
-Buenas noches, Blaine-sonrió el hombre y le dio la mano-pasa.
-Gracias.
Ambos hombres ingresaron a la sala y una vez allí, Burt le pidió que tomara asiento, Kurt estaba algo retrasado y tendría que esperar por él. Realmente no tenía problemas en esperar, pero estaba muy nervioso y veía que en cualquier minuto el padre de su novio sacaba una escopeta.
-Blaine-lo llamó Burt- ¿Cómo están tus costillas?-dijo con algo de preocupación, el muchacho no comprendió, sintió como si estuviera analizándolo-Me refiero a la golpiza que te dio Karofky-murmuró con una sonrisa al notar el nerviosismo del muchacho.
-Oh, eso-susurró con sorpresa-Estoy algo mejor, aún duele un poco, pero ya no es tanto como ese día.
-Sólo espero que hoy todo salga bien ¿Sabes? Kurt nunca fue bien recibido en Mckinley, excepto por sus compañeros del club Glee y esta noche es muy especial para él- se sinceró.
-Lo sé, para mí también es especial y haré lo posible para que sea perfecta para Kurt-dijo sonriendo.
-Eso espero-sonrió-¿Quieres tomar algo?
-No, gracias- dijo aún nervioso, le asustaba que pedir algo fuera peligroso.
-Tranquilo-dijo poniendo una mano en su hombro-No te voy a morder-dijo sonriendo- Tengo cerveza, bebida, agua, lo que quieras-dijo levantándose.
-Una bebida está bien-dijo con una sonrisa, tenía que tranquilizarse, todo estaría bien.
Carol había entrado hace unos minutos y lo ayudaba con la ropa, se había hecho un lío, porque cuando ella entró a decirle que Blaine ya había llegado y estaba con su padre en la sala, se asustó. No podía creer que su novio estaba solo con su padre, tal vez qué le diría o podría ser que Blaine se marchara sólo porque Burt lo asustaría.
-Kurt-dijo Carol a su lado-Hablé con tu padre y él prometió tratar bien a Blaine, tienes que estar tranquilo-sonrió a su lado-Ahora debes terminar de arreglarte, tu cabello está bien-dijo mirándolo a través del espejo.
-Sí, me faltaba ponerme la ropa-dijo mirando todo eso.
-Bajaré a saludar a Blaine, ponte la ropa y subiré en unos minutos para ver si estás listo.
-Gracias, Carol-sonrió y ella salió de allí.
Su traje era gris oscuro, pero no era como el tradicional, la chaqueta era corta y llegaba hasta su cintura, se abrochaba con dos botones dorados. Una camisa de color blanco con botones grises, el pantalón llegaba a sus caderas y una faja de color negro completaba todo eso, los zapatos eran negros y combinaban con el corbatín del mismo color, sólo esperaba ser lo suficientemente digno para estar junto a Blaine, no quería verse mal a su lado.
Se vistió lo más rápido que pudo, ya eran las 9.15 y deberían de estar camino a Mckinley, al parecer llegarían más tarde. Sonrió al espejo al mirarse en él, lucía perfecto, aunque debía reconocer que esa opinión era muy ególatra, pero es que era cierto, lucía muy bien.
-Te ves muy guapo-sonrió Carol en la puerta.
-¿Finn ya se fue?-preguntó arreglando su corbatín.
-Hace como una hora, se veía muy bien también-sonrió la mujer.
-Ya lo creo-sonrió el muchacho-¿Crees que estoy listo?-dijo mostrándose.
-Estás perfecto y Blaine también-le adelantó.
-Sólo espero que todo resulte bien-dijo nervioso.
-Así será- sonrió Carol y ambos salieron de allí, ella caminaba delante de él.
Ya se había tranquilizado, saludar a Carol lo había relajado, ella lo había alabado por cómo se veía y Burt conversaba con él sobre cientos de cosas, al parecer todo estaba saliendo mejor de lo que esperaba. Aún estaba hablando con el mecánico cuando miró a la escalera y vio bajando a Carol, pero notó que tras ella estaba Kurt, no podía creer que podía verse más hermoso de lo que ya era.
-La espera valió la pena-susurró Blaine quedamente, Burt sólo sonrió, realmente ese par se veía bien junto.
-Hola, Blaine-dijo Kurt bajando la escalera con cuidado, el moreno lo esperaba al pie de esta.
-Hola, cariño-dijo con los ojos brillantes y sujetando el ramo de rosas rojas con una de sus manos, cuando el castaño estuvo frente a él se las entregó.
-Son hermosas-susurró mirándolas ilusionado, no pensaba que Blaine fuese tan detallista.
-No más que tú-murmuró tomando su rostro y acercándose para besarlo, Kurt estaba nervioso y dudaba de eso ¡Estaba su padre ahí! Pero no pudo hacer nada, porque Blaine ya había unido sus labios con los suyos, no pudo evitar corresponder con suavidad, le encantaba cuando su novio era así de impulsivo.
Se separaron al sentir el flash de una cámara de fotos. Miraron extrañados, Carol los había fotografiado en el momento en que se besaban. Burt solo miraba con una sonrisa y las lágrimas inundando su mirada.
-¿Nos vamos?-dijo separándose de su novio y entregándole las rosas a Carol
-Sí, pero antes-dijo metiendo una mano en su bolsillo y sacando una cajita mediana de ella-Esto es para ti-sonrió y Kurt abrió la cajita.
-El prendedor de los Warblers- murmuró sorprendido viendo dos prendedores en la caja.
-Uno es mío y el otro tuyo, lo tomé hoy antes de salir de Dalton, les hice unas cuantas modificaciones-dijo tomando uno y poniéndolo en el costado superior izquierdo de la chaqueta de Kurt-Los originales son de un canario dorado con una flecha en su pico, estos tienen ese corazón de rubí al final de la flecha y una esmeralda en el ojo del canario-sonrió ante la emoción de su novio.
-Gracias-tomó el otro prendedor y se lo puso a Blaine.
-Es lo mínimo que puedo hacer-susurró-¿Nos vamos?
-Se ven muy bien juntos-dijo Burt acercándose.
-¿De verdad?-preguntó Kurt con emoción.
-Sí, sólo espero que la pasen bien y cualquier cosa me llaman.
-Gracias, señor.
-De nada-abrazó a su hijo y le dio un beso.
-Nos vemos-le extendió su mano Blaine, pero Burt lo abrazó, a lo que el moreno respondió con sorpresa.
-Suerte, chicos-dijo Carol después de despedirse.
Ambos muchachos abordaron el auto de Blaine y se dirigieron a Mckinley, esa noche recién comenzaba y sólo esperaban que fuese lo que habían esperado toda la semana, perfecta.
Entraban al gimnasio de Mckinley, se habían reunido a las afueras de la institución. No sabían cómo los recibirían y todos iban vestidos iguales, de Smoking y con una flor en el bolsillo superior izquierdo de la chaqueta, eran ordenes del líder Warbler y una de las cosas acordadas en el último concejo. No sabían qué hacer en ese momento, cada uno iba con su pareja y al parecer Kurt y Blaine se habían retrasado, su presentación partía las 10 y ya eran las 9.30. Se acercaron a una mesa que tenía algunos aperitivos y miraron a su alrededor la mayoría de los que había llegado conversaban, el lugar estaba adornado con globos dorados y plateados, algunas luces de colores eran parte de la decoración, junto con una banda que estaba afinando sus instrumentos en el escenario, al parecer Mckinley se había preparado para esa ocasión.
-¿Los Warblers?-se les acercó una muchacha de cabello negro.
-Sí-contestó Thad mirándola.
-Soy Rachel Berry-sonrió la chica y estrechó la mano de Thad.
-Un gusto, soy Thad, queríamos saber cómo nos presentaremos.
-Acompáñenme-dijo con una sonrisa-sus parejas se pueden quedar aquí- dijo indicando a las muchachas.
-Volvemos en unos momentos-dijo David a las chicas y siguieron a Rachel.
Caminaron por los pasillos de Mckinley, estaba todo iluminado mínimamente y sentían que en cualquier momento saltaría alguien en medio de la oscuridad y los mataría, a los minutos llegaron a un salón que tenía algunas sillas.
-Ellos son los Warblers-los presentó Rachel-Chicos nosotros somos New Directions.
-Un gusto-se adelantó Thad- ¿Cómo nos presentaremos?
-¿Kurt y Blaine no están con ustedes?-Preguntó Sam, no podía creer que Blaine no estaba ahí.
-Se retrasaron, vienen en camino-dijo Nick que había recibido un mensaje del líder Warbler.
-Menos mal-suspiró el rubio.
-Vamos a ordenarnos- se adelantó David.
-Nosotros pensábamos que podían cantar un Warbler con uno de ustedes.
-Nos leyeron la mente- dijo Santana poniéndose de pie y mirando a Jeff y Nick-¿Tienen pareja ustedes dos?-los miró atentamente.
-Vinimos solos-se atrevió a contestar el castaño.
-Genial- sonrió y les guiñó un ojo.
-¿Saben qué cantaran?-dijo Trent sentándose al piano, comenzó a tocar unas notas.
-Sí, ensayamos estas canciones- Rachel le entregó un listado a Thad.
-Vaya-dijo sorprendido-Hay algunas que son las mismas que las que nosotros seleccionamos.
-Sólo hay tres distintas y que sí o sí queremos cantar-interfirió David.
-No hay problema, nos dicen y los acompañamos.
Salieron de ahí rumbo al gimnasio, pero a penas entraron vieron que repartían unos papeles para depositarlos en las urnas de votación, eso era para elegir al rey y la reina del baile. Todos los Warblers sabían de eso, y también conocían quién debía ser el rey y quién tenía que ser la reina, por lo que no dudaron ningún instante al poner los nombres. Ellos le habían dicho a sus parejas a quienes debían elegir, así tenían varios votos asegurados.
-En cinco minutos comenzamos-anunció Rachel.
-Hola, chicos-saludó Blaine que iba de la mano con Kurt, los prendedores de ambos se distinguían del resto.
-¿Tenías que modificar el prendedor?-dijo David algo molesto.
-Era necesario-sonrió y le dio un beso en la mejilla a Kurt- ¿Ya votaron?-preguntó mirando a todos los Warblers.
-Sí, recién-dijo Thad- ¿Ustedes?
-En la entrada-dijo Kurt con una sonrisa.
-Es hora de comenzar entonces-murmuró Wes acercándose al escenario junto a los Warblers y New Directiones.
-¿Vienes?-Preguntó Blaine a Kurt.
-No-dijo quedándose en su lugar-ese escenario es sólo para los artistas, yo soy un invitado-dijo sonriendo.
-Está bien.
-Se quedará con nosotros-dijeron Jeff y Nick cuidando al contratenor.
-¿Ustedes no cantan?
-Después, ahora comienza uno de New Directions con un Warbler, ahora elegirán quienes-dijo Jeff viendo como Santana se acercaba a ellos.
-Está bien, veamos si salgo elegido-sonrió el líder y fue hasta el escenario.
-Hola, pichones-dijo la latina con un vaso de ponche en la mano.
-Hola, Satanás-respondió Kurt con una sonrisa.
-Parece que la Diva no tiene una buena noche-dijo calmada-¿Ustedes dos son gays?-preguntó la pelinegra a Jeff y Nick, ambos se miraron y la observaron asustados.
-¿Qué?-dijeron a un tiempo.
-Ellos no son…-Kurt antes de seguir los miró detenidamente-Sí son gays-dijo sorprendido.
-Nosotros-intentaba hablar algo nervioso el rubio-Yo… ¡voy a cantar!- dijo corriendo al escenario.
-Tú no te escapas- tomó Santana el brazo de Nick-Responde.
-No se lo digan a nadie- Kurt se acercó más al castaño.
-¿Qué no debemos decir?-preguntó la latina.
-Con Jeff estamos juntos hace más de un año.
-¡Y por qué no lo habían dicho!
-Miedo a ser rechazados.
-Pero han visto que con Blaine no tenemos problemas- aclaró Kurt.
-Sí, pero no nos atrevemos a hablar-murmuró bajando la mirada. Santana no pudo decir nada, ella no estaba en una mejor posición. Sólo Kurt pudo hablar.
-Cuando estén listos-decía sonriendo-todos los Warblers los escucharemos, voy por ponche ¿quieres un vaso Nick?-dijo con una sonrisa.
-No, gracias.
-Vuelvo enseguida-se marchó a la mesa, una vez allí se sirvió un vaso y comenzó a mirar a su alrededor, era increíble volver a esa escuela donde nunca fue bienvenido, aún no podía creer que estaba de vuelta con tanta seguridad.
Lo había visto desde que entraron en el gimnasio, pero no lo había podido saludar como correspondía, así que se acercó al muchacho para que pudieran hablar, era lo mínimo que podía hacer después de no verse en tanto tiempo.
-¿Ahora eres Kurt Warbler?-dijo con burla a sus espaldas.
-Sigo siendo Hummel-aclaró volteando y mirando a uno de sus ex compañeros.
-Menos mal- dijo suspirando- Soy Noah Puckerman o Puckzilla o Rey del sexo o…
-Suficiente-dijo sonriendo- Todos conocemos tu prontuario.
-Sí, pero nadie conoce el tuyo- sonrió con cizaña- Así que estás con Blaine-dijo con una mueca de desagrado- Me encargaré de dejarle claro que no puede hacerte daño.
-¿Qué? No le harás nada- dijo molesto y sin creer que ese era Puck.
-¿Cómo que no? Debe saber que no puede hacerte daño, si lo hace estaré sobre él en un segundo.
-Puck no eres mi hermano, mucho menos mi padre.
-Soy tu amigo y como tal debo encargarme de la basura.
-Blaine no es basura, es mi novio.
-¿Novio? Veamos qué tal se comporta en la fiesta, si hace algo indebido te juro que…
-Lo golpearás hasta matarlo y enterraras su cuerpo donde nadie pueda encontrarlo y para no dejar rastros contratarás un sustituto para que nadie lo note.
-Exacto, al parecer me conoces.
-No, sólo que lo repetiste tantas veces el año pasado que se me quedó grabado.
No podía creer que todos esos niñitos millonarios estuvieran en Mckinley, pero ya se encargaría de que esa velada no fuera la que habían esperado, después de todo, no por nada sabía manejar las luces del escenario y todo lo que estaba en ese gimnasio, ya sabrían esos Warblers que no era bueno haber destruido su camioneta y mucho menos molestar a un Karofky.
