Notó como poco a poco iban despertando ¿creían que podrían con él? Estaban locos sí así era, al parecer esos Warblers eran más tontos de lo que había pensado, lástima que no había podido atrapar a Blaine y Kurt, sino eso sí sería una fiesta, pero ya tendría tiempo para acercarse a ellos y vengarse también, porque nadie lo atacaba de esa forma y se salía con la suya. Aunque no debía olvidar a Puck, él tenía gran culpa de todo eso, igual que Evans y todos los que se interpusieran en su camino, porque sin importan quién o quienes se entrometieran, él tendría a Kurt.

-¡Suéltanos Karofky!- gritó Thad colgado de la rama de un árbol, sus manos estaban en su espalda y la cuerda lo rodeaba por la cintura, y la caída realmente sería dura si la cuerda llegaba a cortarse.

-Puedo dispararte desde aquí y te soltaría ¿quieres eso?- dijo apuntando con un rifle al Warbler, al no recibir respuesta sonrió- Eso pensé- susurró mirando al resto de los chicos de Dalton- Ya les dije, me dicen dónde está Kurt y Blaine y estamos a mano.

-¿No querías tu camioneta de vuelta?-dijo Trent extrañado.

-Sí, pero es más importante tener a esos dos aquí, los soltaré a todos si me los entregan.

-Eso nunca-susurró Jeff molesto.

-Veo que no están entendiendo-dijo sentándose en el suelo y dejando el arma a un lado-su vida corre peligro, porque no los alimentaré y no los soltaré de ahí, así que pueden esperar eternamente a que alguien los escuche o las cuerdas se aflojen y caigan.

-A lo mucho nos rompemos un brazo o algo-dijo David con seguridad.

-Es posible, así como puede ser que caigan mal y se desnuquen en la caída, no me importaría realmente-sonrió-Bueno, iré a dormir, espero que no hayan coyotes o lobos cerca, porque nadie los ayudará. Mañana volveré temprano y me dicen qué decidieron-se levantó de su lugar y se marchó hasta la casa.

Todos los Warblers se miraban aterrados, se suponía que Jeff, Wes, David, Nick, Trent y Thad los ayudarían, por eso Alex había contestado el teléfono que vibraba en su pantalón, Tom había dicho las coordenadas y debían encontrarlos y rescatarlos, pero nada había salido como presupuestaron, porque cuando Thad iba a golpear a Karofky apareció ese rifle de la nada y todos tuvieron que salir de su escondite, sino le habría disparado al pelinegro, por eso ahora estaban todos colgados en ese bosque, sin poder hacer nada.

-¿Qué hacemos?-susurró Jeff mirando a sus compañeros.

-¿Cantar?-dijo Tom con una sonrisa sarcástica.

-Tranquilos-murmuró Wes-hay que encontrar una salida.

-Si quieres corta tu cuerda y nos avisas qué tal te va con el suelo-dijo David molesto.

-Si pudiera lo haría-murmuró el asiático mirando el suelo y comenzando a balancearse- lo haré, fue un gusto cantar junto a ustedes-dijo a todos y siguió moviéndose de un lado a otro.

-¡No lo hagas!- gritaban algunos, pero el muchacho simplemente seguía con su cometido, sabía que podía caer y romperse el cuello, pero no estaba dispuesto a ver morir a sus amigos, eran Warblers y pelearían hasta el final, jamás entregarían a Blaine y Kurt, no eran traicioneros, ni en la peor de las circunstancias.

-Si ven otra salida, avísenme-susurró mirando hacia arriba y notando como la rama se cortaba-fue un gusto, amigos-les dijo ante la atónita mirada de todos, la rama se había roto.

A ella nadie la dejaba plantada y se salía con la suya, nadie en su sano juicio la invitaba a salir y la hacía esperar más de una hora, ya vería ese chico que nadie se metía con Santana Lopez, marcó por décima vez el teléfono de Thad, pero volvió a contestar el buzón de voz, estaba apagado. Ahora intentaría con Kurt, pero no contestó.

-Malditos Warblers, si este elfo no me contesta lo mato-susurró marcando otro número.

-Diga-escuchó que le contestaban.

-Elfo ¿dónde está Thad?

-¿Santana?-murmuró extrañado.

-No, Santa Claus, claro que soy Santana-dijo furiosa-dime ahora mismo dónde se escondió Thad.

-No tengo idea, estoy en mi casa y no lo veo desde ayer-respondió mirando la hora en el reloj de su mesita de noche, pasaban de las 7 de la tarde-¿Por qué lo buscas?-dijo con voz pícara.

-No te hagas el listo conmigo-dijo molestándose aún más-Nos íbamos a juntar hace una hora y quiero saber dónde se metió-dijo queriendo terminar esa conversación en ese mismo instante.

-¿No llegó?

-¿De verdad?-dijo con ironía-¡Claro que no llegó por eso te estoy llamando!-gritó furiosa, estaba fuera del cine, en el centro comercial de Lima.

-Sí te entiendo, lo que digo es que Thad jamás ha llegado tarde a ningún lado, jamás-volvió a resaltar.

-Entonces ¿le pasó algo?-susurró extrañada.

-Eso me temo, lo rastrearé con el localizador que está en su teléfono.

-¿Lo tienes por GPS?-dijo sorprendida.

-A todos los Warblers-sonrió sin cortar el teléfono y presionando en su teléfono algunas teclas para activar el GPS y encontrar a Thad.

-Incluso a Kurt-se escuchó a Santana por el altavoz del teléfono.

-Sobre todo a Kurt-murmuró con una sonrisa- ¡No le digas!-gritó asustado.

-Tendrás que hacer merito, mi silencio no es gratis.

-Te llevaré con Thad ¿es suficiente?-dijo esperando que su teléfono diera las señas de dónde se encontraba su compañero.

-Ya veremos-sonrió la latina-¿lo tienes?

-¿Dónde se iban a encontrar?-dijo perplejo mirando la pantalla.

-En el centro comercial de Lima-murmuró la morocha-¿Dónde está?

-Está en el bosque, a algunos kilómetros de Dalton, tal vez unos 20 minutos-susurró asustado y recordando cuando Karofky se había llevado a Kurt, de seguro era el mismo lugar.

-¡En cuánto puedes estar aquí!-dijo paseándose por el lugar.

-Una hora como mucho-dijo buscando una chaqueta en su closet, ya se había cambiado de ropa y duchado, de hecho se iba a ir a acostar en una media hora, pero sus planes habían cambiado.

-Te espero fuera del centro comercial de Lima-dijo Santana y colgó.

Blaine corrió por el pasillo del segundo piso de su hogar, buscaba a su madre, necesitaba su auto, porque el suyo no estaba reparado y como lo había previsto, tenía una fuga en el tanque de la gasolina, él no era para nada descuidado como para olvidar ponerle combustible. Bajó las escaleras y entró en la cocina, allí estaba su madre tomando un té.

-Hijo ¿qué sucede?-se levantó de su lugar viendo lo alterado que lucía.

-Necesito tu auto, Thad está en problemas y tengo que ayudarlo.

-Que tu padre no te vea-dijo comenzando a caminar a su habitación, ahí tenía las llaves de su camioneta.

-¿No estás molesta por lo de anoche?-dijo algo tímido. Estaban en la habitación de sus padres y ella sólo lo miró antes de entregarle las llaves.

-Mientras me digas siempre la verdad no me molestaré, aunque la cara de tu padre fue increíble cuando dijiste que habían tenido sexo en la cabaña de tu abuelo-dijo con una sonrisa-sabes que acepto tu relación con cualquier chico, aunque Kurt me agrada especialmente-sonrió-pero tu padre aún no está listo para aceptar su relación, es bastante cerrado para eso, fue mucho que aceptara que eres gay, déjalo descansar un poco ¿sí?-dijo poniendo una mano en su hombro.

-Gracias-sonrió y le dio un beso en la mejilla, tomó las llaves de su mano y bajó corriendo hasta el primer piso, luego salió lo más rápido que pudo, tenía que recoger a Santana y luego ayudar a Thad.

Puso su teléfono en el tablero de la camioneta e indicó a la camioneta que iban al centro comercial de Lima, por el camino más corto y luego a otra dirección que digitó con el teclado de su celular, el que iba conectado a la camioneta. Aunque en ese momento notó que no solo Thad se encontraba en ese punto, sino que todos los Warblers, excepto Kurt. Ahora sí temía lo peor.

-¡Wes!-gritaron todos los Warblers al verlo caer, pero sus almas volvieron a sus cuerpos cuando la cuerda del asiático quedó enredada en una rama que estaba a unos metros más abajo.

-Alguien te ama allá arriba, Wesley-dijo Thad asustado.

-Lo tenía calculado-dijo sintiendo como la sangre volvía a su cuerpo, realmente se había asustado y no había notado que esa rama estaba allí, sino realmente se habría matado a esa altura, eran más de 20 metros desde donde estaba al suelo.

-Ahora quedaste a la mitad del camino-dijo Trent mirando desde su lugar.

-Volvamos a intentarlo-dijo balanceándose y notando como la cuerda comenzaba a cortarse.

-¡No!-gritó Jeff junto a los demás.

-¡Deja de moverte!-gritó Trent asustado, la mayoría quería detenerlo, pero solo podían gritar.

-Es nuestra única salida-dijo Wes volviendo a balancearse con más fuerza-Chicos-susurró sintiendo como bajaba un poco-¡Chicos!-gritó cayendo desde donde estaba colgado, la cuerda se había cortado.

Los otros 13 muchachos vieron como la cuerda había cedido y su compañero cayó rápidamente al suelo, miraron en silencio esperando que se moviera, pero eso no ocurrió, esperaron unos segundos, pero nada, pasaron algunos minutos, pero seguía todo igual.

-¡Se murió!-gritó aterrado David-¡Wes!-gritaba horrorizado-¡Hermano!-decía sintiendo como las lágrimas caían por su rostro.

-¡Por qué! ¡Maldito seas Wesley!-gritó Thad sintiendo como las lágrimas corrían por su rostro, el resto de los Warblers lloraban en silencio, no podían creer que Karofky había terminado con la vida de uno de ellos, pero ya lo harían pagar, porque el esfuerzo de su amigo no había sido en vano.

-¿Alguna otra idea?-dijo Tom mirando a sus compañeros, no podían seguir llorando, tenían que ver cómo salían de ahí y le partían la cara a Karofky, si es que no lo mataban primero, porque no permitirían que el esfuerzo de Wes se perdiera.

Miraba su reloj impaciente, Blaine le había dicho que en una hora como mucho estaría ahí y ya habían pasado 45 minutos y ni luces del elfo cantante, lo iba a llamar de nuevo cuando pudo ver que una 4x4 avanzaba en su dirección, era de color negro y manejada por el muchacho que esperaba.

-Al fin llegas-dijo subiendo y al instante el pelinegro hizo andar el vehículo.

-El tráfico me detuvo-murmuró mirando el mapa que aparecía en su teléfono.

-Hermosa camioneta, de seguro tú y Hummel han hecho de todo con ella-dijo pícaramente.

-Es de mi madre, me la prestó-susurró mirando el camino y acelerando lo que más podía.

-Felicítala, esto es un monstruo-sonrió divertida la morena.

-Le diré que le mandas saludos-sonrió el moreno-Ahora ayúdame y dime por dónde tengo que ir, porque si desvió la mirada al GPS nos perderemos.

-¿Esta camioneta no se conduce sola?

-Eso en piloto automático, no en manual, y por la velocidad a la que voy…

-Estás en manual, ya entendí-dijo molesta y tomando el teléfono para decirle a dónde tenía que ir.

-¿Derecha o izquierda?-iban por la carretera y habían rebasado en pocos segundos a varios de los vehículos que estaban por delante de ellos.

-Izquierda-susurró mirando adelante, por suerte se había puesto el cinturón, sino hace rato habría salido disparada por el parabrisas.

-¿Y ahora?

-Sigue, yo te digo cuando doblar, aún falta bastante-susurró registrando el teléfono.

-Si suena contesta ¿sí?-dijo mirando la carretera.

-No soy tu secretaria-dijo molesta.

-Yo no soy tu chofer e igual estás aquí-dijo molesto.

-Está bien, elfo, sólo por hoy-sonrió al ver la llamada que entraba en ese momento-Esto será divertido-presionó el botón para contestar-Diga-sonrió.

-¿Quién es?-preguntó Blaine extrañado.

-¿Qué con quién hablas? Cariño, al parecer no reconoces la voz de tus pesadillas-sonrió la latina.

-¡Kurt!-gritó Blaine intentando quitarle el teléfono.

-Elfo, conduce-dijo cambiando el teléfono de mano.

-¡Pone el alta voz o detengo el auto!-la amenazó en un grito.

-Está bien, aguafiestas-dijo molesta y presionó el botón del alta voz.

Por qué tienes el teléfono de Blaine!-gritó furioso el castaño.

-Cariño-habló Blaine con una sonrisa.

-Nos embarcamos en una aventura paradisiaca, digamos que el elfo quería probar algo nuevo-dijo con picardía la latina y riendo.

-Anderson, por favor niega eso-dijo irritado el ojiazul.

-Santana-suspiró cansado-Deja de interrumpir-la miró molesto-Kurt, lo que pasa es que-miró a la latina para saber si podía continuar o no.

-Cuéntale todo, si total el señor Hummel se enterara de su…

-Ya lo sabe todo, incluso que lo hicimos en Dalton-la cortó Kurt-¿Me decías, Blaine?

-¿Todo?-decía con la boca abierta-¿Todo?-no podía creer lo que estaba escuchando.

-Sí, Blaine dime dónde estás y no te mato cuando regreses-dijo molesto.

-Vamos por la carretera rumbo a una cabaña en el bosque-a penas terminó de decirlo notó que no sonó bien-¡Kurt, no mal entiendas! Nosotros…

-Te estoy escuchando-decía intentando guardar la calma, pero Blaine sabía que ardía por dentro y lo asesinaría.

-Thad y Santana tenían una cita a las 6 y él nunca llegó, logré rastrear su teléfono con el GPS y descubrí que está en una cabaña en el bosque, pero allí también está el resto de los Warblers y temo que algo les haya ocurrido.

-Blaine-susurró Kurt-ten cuidado.

-No es una misión de vida o muerte-interfirió Santana.

-No te metas-dijo con frialdad Blaine.

-¿A dónde es?

-Es… es…-Blaine no quería contestar, sabía que eso podía alterar a Kurt o podría ir hasta donde estaban, por lo que presionó el botón para colgar.

-¿Por qué hiciste eso?-dijo Santana sorprendida.

-Porque me temo que sea el mismo lugar donde Karofky retuvo a Kurt.

-¿Qué?-lo miró incrédula, el teléfono volvía a sonar.

-Si quieres saber, será mejor que no contestes.

-Está bien-susurró dejando que siguiera sonando-¿tengo que escuchar Teenage Dream?-dijo cansada de la música que salía del teléfono.

-Ponlo en silencio-dijo con una sonrisa.

Se miraban entre sí, sin saber qué hacer, Wes estaba muerto y ellos aún no conseguían idear un plan para soltarse. Estaban colgados a distintas alturas, uno de los que estaba más abajo era Trent.

-Te discriminaron, algodón de azúcar-dijo divertido David, y aún con las lágrimas surcando su rostro, no podía evitar mirar el suelo y ver el cuerpo de su amigo.

-¿Por qué lo dices?-susurró molesto el muchacho.

-¿No es obvio?- Interfirió Thad, necesitaban esa cuota de humor, a pesar de no resistir las ganas de asesinar a Karofky por lo que les había hecho y por la muerte de Wes.

-Díganle que fue porque Karofky no se pudo su peso y por eso lo dejó más abajo-dijo de una vez Alex.

-¿Era necesario?-alzó una ceja Trent.

-Sí-susurró David-¿Alguna idea?-murmuró mirando a todos los Warblers, pero repentinamente sintió que algo caía en su rostro.

-¿Lluvia?-susurró Jeff.

-Lluvia, hermosa y enfermiza-respondió Nick-Ahora si morimos de un resfriado.

-Tenemos que salir de aquí-dijo Jeff mirando a su alrededor- tal vez pueda alcanzar esa rama y pararme en ella-dijo comenzando a balancearse.

-¡Jeff!- le gritó molesto Nick-¡Jeffrey!

-¿Jeffrey?-sonrieron con burla algunos.

-¡No me llames así!- le gritó sonrojándose.

-Entonces no hagas tonterías-dijo viendo como dejaba de balancearse- ya tenemos con Wes, no necesitamos que tú también caigas-dijo serio y conteniendo las ganas de llorar.

-Lo siento-susurró apenado el rubio.

-Tranquilos-dijo David-será mejor que…-no podía articular palabra, aún escuchaba el grito de Wes antes de caer-¡Esto no puede estar ocurriendo!- gritó sintiendo un gran dolor en el pecho, era un dolor tan fuerte, no podía creer que su mejor amigo, el que era un hermano para él, estuviera muerto.

-¿Tranquilos? David, eres el más alterado de todos-dijo Thad suspirando con fuerza-será mejor que intentemos descansar.

-No estarás pensando en dormir-dijo Nick sin creerlo.

-¿Alguna otra idea? Porque si no es así, mejor te callas-dijo el pelinegro molesto.

-Está bien-susurró el castaño y miró a Jeff.

-Aclaremos algo-susurró Trent mirando a sus compañeros-¿Realmente son gays?-observaba a Jeff y Nick.

-Sí-respondieron al mismo tiempo.

-¿Y por qué no nos habíamos dado cuenta?

-Porque no le contamos a nadie y estaban muy ocupados con sus propias vidas para ocuparse de nosotros. Además, cuando comenzamos a salir no éramos parte de los Warblers-dijo Jeff con toda calma.

-¡Eran ustedes!- gritó Trent sorprendido.

-¿Nosotros qué?

-A los que encontraron hace unos meses teniendo sexo sobre el escritorio del director.

-¡Qué!- el grito fue generalizado y estaban seguros que habían volado algunas aves de los árboles.

-¿Lo hicieron en el despacho del director?-preguntó Thad, ante lo que Nick y Jeff enrojecían cada vez más.

-Y yo creía que Blaine y Kurt eran unos pervertidos.

-Este par es peor-susurró Thad con una sonrisa-Es bueno saberlo.

-¿Saber qué?

-Que son gays, así sabemos a quién más podremos ver teniendo sexo en Dalton.

-¿Podremos ver? ¿Ahora quién es el pervertido?

-¿Thad, realmente dijiste eso?-escuchó una voz a sus pies.

-¡Santana!- gritó mirando a la latina-¡Santana!

-Ahora se nos enamoró-dijo la mayoría.

-¡Blaine!-gritó David viendo a su amigo-¡Wes está muerto!

-¡Qué!- no podía creer lo que le estaba diciendo-¿Dónde está?-susurró sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Allá-indicó David hacia un costado.

-¡Wes!-corrió hasta donde estaba el cuerpo de su amigo.

Habían llegado hace unos minutos y de inmediato encontraron a los Warblers colgados, era difícil no verlos, porque se había internado en el bosque con la camioneta. A penas se bajaron, Santana había visto a los muchachos hablando y pudo interferir, se alegraba de encontrarlos, aunque nunca pensó que estarían así.

Blaine se había bajado lo más rápido que pudo, pero a penas escuchó que Wes estaba muerto sintió como su corazón se detenía, había corrido hasta donde estaba y se agachó para verlo, había sangre en su frente, lo tomó con cuidado por los hombros y lo dio vuelta.

-Wes-murmuró sin contener el llanto.

-Blaine-escuchó que le respondía.

-¡Wes!- le gritó y se abrazó a él-¡David dijo que estabas muerto!

-Yo también creí estar muerto, pero me golpeé la cabeza y quedé inconsciente, hasta hace unos minutos cuando los escuchaba lloriquear-susurró con una sonrisa.

-¡Wes!- gritaron todos felices.

-Blaine, si no es mucha la molestia ¡Nos sacas de aquí!

-Comienzo a creer que Karofky es sordo-susurró Santana mirando a todas partes.

-Puede que esté escondido por aquí.

-¿Qué comes que adivinas, Anderson?-escuchó al matón detrás de él, giró y vio que lo apuntaba con un rifle.

-Baja esa arma, Dave-susurró Santana mirándolo aterrada.

-No, querida, no te haré caso y ustedes recibirán lo que merecen, sobre todo este bastardo.

-¡No te acercarás a Kurt!- le gritó furioso.

-¡Tú no volverás a acercarte a él! ¡Kurt es mío!- le dijo furioso, todos lo miraban sorprendidos, no tenían idea de que todo eso era por el contratenor.

-¿Kurt?-susurró Thad-¿Por qué él?-preguntó sin creerlo.

-Les contaré, pero primero me aseguraré de que nadie escape-dijo apuntando a Wes, Blaine y Santana.

-¿Nos matarás?-susurró la latina poniéndose pálida.

-No-sonrió- Sólo a él-apuntó a Blaine y disparó.

-¡Blaine!- gritaron todos al verlo caer.