Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.
Summary: La primera vez siempre se queda, tu primer diez, tu primer cinco, tu primer beso, tu primer novio… tu primera vez. Y gracias a Reborn, Tsuna experimentaría muchas de sus primeras veces con esa persona.
Este capitulo ha sido corregido por Mika-Lucid199120.
ONLY YOU
By: Yunmoon
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Capitulo 2
Violencia
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Tsuna escucho el toque que indicaba el término de las clases, se levanto rápido y sólo se despidió de Gokudera y Yamamoto de forma rápida y se fue. No es que estuviera huyendo, y de hecho lo había pensado mucho todo el día anterior y toda la mañana de ese día, pero al final concluyo que estaba sumamente asustado y no quería saber a que se refería Hibari con eso de que a partir de ese momento sería su compañero.
¿Compañero de que?
Sin remordimientos se fue, sólo esperaba que Hibari no le causara más problemas después. Llegó a su casa y no le fue sorpresa encontrar un alboroto provocado por Lambo e I-pin de quince años, ignoro el tema hasta que Lambo lo vio y se acercó corriendo a él.
-¡Joven Vongola!-.
-¿Qué sucede Lamb~…?-.
Decir que estaba sorprendido era poco, de hecho debía decir que sabía a… alcohol. Lambo adulto debía de haber tomado y eso no le pareció absolutamente nada, un niño de quince no debía de tomar, eso solo lo podía hacer hasta que fuera mayor de edad… Bien, quitando eso… ¿POR QUÉ DEMONIOS TENÍA QUE BESARLO? Pero aunque Lambo adulto lo estuviera besando se quedo quieto, no movió un solo musculo, además Lambo adulto lo estaba agarrando muy fuerte.
-Ciaossu, Tsuna… Hmmm…-.
Reborn saco su arma al notar que Lambo adulto no se separaba de Tsuna, ciertamente Lambo no estaba haciendo nada, sólo tenía los labios pegados a los de Tsuna y ya, no hacía nada por moverse o por profundizar el beso.
Reborn le apuntó en la cabeza, pero cuando le iba a disparar el efecto de cinco minutos término y Lambo de cinco años apareció dormido a los pies de Tsuna. Tsuna continuo en un estado de inconsciencia, mantenía sus manos donde antes habían estado los brazos de Lambo adulto, ese beso lo había dejado totalmente sorprendido.
-Despierta ya, Dame-Tsuna-.
La patada que recibió de Reborn fue lo único capaz de despertarlo, se sonrojo desde las orejas hasta la punta de la nariz y volteo a mirar a Reborn.
-¿¡Por qué!-.
Reborn lo miro, ¿Cómo rayos él iba a saber como pensaba la vaca estúpida en diez años en el futuro? Pero había algo que Reborn si que sabía, de ninguna manera iba a permitir que eso sucediera de nuevo, que la vaca estúpida estando borracho tocara a Tsuna solo significaba algo, intensiones ocultas.
-Cierra la boca, Dame-Tsuna. Ahora cámbiate, vamos a entrenar o no estarás en forma-.
-¿Entrenar? ¿!Ahora!-.
-Ya dije que si, muévete-.
Tsuna miro a Reborn molesto, pero apreciaba su vida y respirar por si mismo, así que hizo caso a todo lo que el Arcobaleno le dijo y subió a su alcoba para cambiarse de ropa.
El entrenamiento espartano de Reborn fue peor que de costumbre, Reborn había decidido que las bombas y los golpes no eran suficientes y esa vez incluyo animales salvajes, si Tsuna salía ileso de eso iba a ser con mucha suerte, más bien, si salía vivo iba a ser un gran alivio.
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Tsuna miraba de forma distraída a Kyoko, regreso la vista al frente y comenzó a prestar atención a la conversación de Yamamoto y Gokudera.
-¿Entonces Reborn-san y usted entrenaron todo el día?-.
-Si, Reborn estuvo un poco más agresivo que de costumbre-.
-Pero, Decimo… ¿está bien? Digo, llego hoy en la mañana muy herido y además su rostro…-.
Tsuna toco el parche que tenía en la mejilla derecha y la curita que tenía en la nariz, sin contar los parches de los brazos y las piernas y otros más en los costados, lo aceptaba, estaba lleno de heridas, rasguños, moretones, cortes y hasta quemaduras. Sonrió apenado, la mayoría de los golpes se los había hecho al huir de un cocodrilo que Reborn se había encargado de provocar, durante su huida había caído por un acantilado y se había lastimado durante la caída hasta que había topado con un árbol y al final con pequeño lago.
-Estoy bien, no es nada que no se pueda curar en un par de días-.
-Usted… ¡Es realmente sorprendente Decimo!-.
-¡Eso parecía divertido, Tsuna!-.
No, no era divertido, pero para Yamamoto siempre sería divertido. Un grito y la puerta de la azotea abrirse repentinamente llamo la atención de los tres chicos y miraron a esa dirección, por ahí entraron unos chicos de su grupo que al ver al grupo de Tsuna corrieron a ellos, cuando se acercaron Tsuna pudo notar sus heridas y su enojo.
-¿¡Qué hiciste perdedor!-.
-¿Eh?-.
-¡Hibari esta totalmente molesto y te esta buscando, ya golpeo a muchos que se parecen a ti! ¡Esta golpeando a todos los que están en su camino! ¿¡Qué hiciste Dame-Tsuna!-.
Molesto por como le gritaban a Tsuna, Gokudera se levanto de forma amenazadora mientras pensaba en donde había dejado sus bombas, Yamamoto se levanto también y su mirada seria fue lo que se vio en su normalmente sonriente rostro, Tsuna fue el ultimo en reaccionar.
-¡Oigan perdedores! ¡Dejen tranquilo al Decimo!-.
Los chicos estaban tan enojados con Tsuna que ni notaron la amenazadora mirada de Gokudera ni la mirada fría y cortante de Yamamoto, Tsuna los miro a todos.
-Y-yo… Yo no hice nada-.
-¡Pues seguro que hiciste algo! ¡Después de todo sólo eres Dame-Tsuna!-.
-¡Les digo la verdad yo no hice na…!-.
Tsuna se quedo callado.
-Podría ser… ¿Por qué no fui ayer con él?-.
Gokudera saco un cigarrillo dispuesto a hacer explotar a todos esos malditos bastardos que se atrevían a gritarle al Decimo. Tsuna detuvo su acción colocando una mano en su hombro y miro a los tres chicos que estaban frente a él.
-¿Dónde esta Hibari-san?-.
-Hibari se quedo por nuestro salón, pero los profesores ya no nos dejan pasar por ahí hasta que Hibari se calme…-.
-¡Gracias!-.
Tsuna salió corriendo y se perdió ante la atenta mirada de todos. Una vez que Tsuna se fue Gokudera miro a los otros.
-Y… ¿Quién fue el que empezó a gritarle al Decimo?-.
La mirada amenazadora de Gokudera los asusto a los tres, Yamamoto sonrió al ver la furia en los ojos de Gokudera, pero esta vez no lo iba a detener, a él también le había molestado que llamaran a Tsuna de esa forma, porque para todos los guardianes Tsuna nunca sería un perdedor. Nunca más lo sería.
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Si había sido su culpa tenía que encontrarlo a como diera lugar. Solo rogaba que el día siguiente no apareciera nadando con los peces, en ese momento se pregunto si realmente Hibari sería capaz de matarlo, oh rayos, realmente no dudaba de que lo hiciera. Estaba asustado y no lo quería negar, pero tampoco le hacía sentir mejor el hecho que Hibari estuviera golpeando a cualquiera por su culpa.
-¡Pero que digo! Yo no hice nada, si Hibari-san creyó que yo iría no es mi culpa-.
Pero aunque pensó eso, continúo buscando a Hibari.
Lo vio, el aura amenazante que despedía le provoco en primer instante retroceder pero sacando un poco de su fuerza de voluntad volvió al ataque, cuando Hibari lo vio entrecerró más los ojos y comenzó a acercarse a toda prisa, ahora si, su cuerpo, que estaba acostumbrado a huir cada vez que veía a Hibari, comenzó a retroceder inconscientemente.
-Detente…-.
-Aunque… aunque lo digas… no puedo parar…-.
Retrocedía de espaldas y sentía que caería, pero Hibari le tomo del brazo prohibiéndole seguir retrocediendo.
-Te dije que pararas… Tsunayoshi-.
Se sonrojo un poco cuando Hibari omitió el apellido y le hablo directamente por su nombre, pero al instante negó y el sonrojo desapareció, Hibari lo jalo junto con él y lo llevo hasta el salón de recepción, al entrar Tsuna observo que adentro se encontraba el vicepresidente.
-Kyouya-san… Sawada Tsunayoshi-.
Tsuna no dijo nada.
-Vicepresidente, salga de aquí y comience con sus rondas-.
-Claro, Kyouya-san-.
Kusakabe miro a Tsuna y por dentro le deseo lo mejor, desde la mañana Hibari estaba muy violento y solo se había detenido cuando había decidido salir a su búsqueda, lo que fuera que Tsuna hubiera hecho había enojado mucho a Hibari y que Hibari se enojara de esa forma era complicado, solo lo había visto una vez y fue al ser subestimado por ese hombre, Dino Cavallone. Salió cerrando la puerta detrás de si esperando que al regresar no tuviera que encubrir otro conflicto.
Hibari lo aventó fuertemente a la pared y con una tonfa lo aplasto del cuello, Tsuna sentía la presión y temía que realmente lo lastimara.
-Creo que fui claro… Tsunayoshi, te dije que te esperaría. Pero tú tentaste tu suerte y te fuiste a juguetear con el bebe-.
Eso le hizo enojar un poco, estaba herido y Hibari solo lo estaba lastimando más.
-Yo… no estaba jugueteando con Reborn… y me estas lastimando, Hibari-san-.
Vio sus heridas pero no le tomó mucha importancia.
-Es tu problema, yo no fui la persona que te lastimo en primer lugar-.
-Yo… debo volver a clases pronto…-.
Hibari apretó más la tonfa y Tsuna comenzó a sentir que le cortaba la respiración.
-Siempre has sido de lento aprendizaje, y me imagino que no te lo explique lo suficientemente claro… Te lo explicare de forma que me entiendas, Tsunayoshi-.
Tragó saliva y le dolió un poco pero estaba nervioso de la mirada intimidante de Hibari.
-Cuando dije que serías mi compañero me refería a que serías mi compañero, mi novio, mi amante o como le digas…-.
Se sonrojo tanto que trato de esconder el rostro, pero no podía porque Hibari no le dejaba mover las manos ni tampoco le permitía mover la cabeza.
-En pocas palabras, eres mío… ¿Entiendes?-.
Se sintió avergonzado pero no quiso tomar muy enserio sus palabras.
-¿Por qué… por qué decides eso por tu cuenta? Y-yo…-.
-Tú realmente eres lento. No me malentiendas, no era una sugerencia, es una orden-.
Sin preguntarle más ni decir nada Hibari tomó a Tsuna de la cintura y lo acercó a él, le tomó del mentón y lo beso, lo primero que trato de hacer Tsuna fue resistirse, pero cuando Hibari adentro su lengua a su boca todo se hecho a perder, el sentirse mareado fue en definitiva algo que no pudo evitar, sus piernas comenzaron a fallar y caer se volvió algo probable, se agarro a Hibari, lo tomó de la camisa y cerró los ojos. No siguió su ritmo porque no podía, pero le dejo hacer lo que quisiera, cuando Hibari se separo de Tsuna este se sentía en otro mundo, estaba mareado y caliente, y apenas y era consciente que Hibari lo estaba guiando al sofá donde lo sentó y lo dejo ahí.
-¿Tsunayoshi?-.
-¿Eh?-.
Reacciono cuando sintió que Hibari juntaba sus bocas una vez más, y lentamente le acariciaba un poco por la parte baja de la espalda, oh Dios, ¿por qué lo estaba acariciando así? Tuvo miedo y lo separo justo cuando la campana del fin del descanso sonó.
-¡Tengo que ir a clase!-.
Se separo rápido de Hibari y salió corriendo. Hibari lo vio correr y sin más regreso a sus labores como presidente del comité de disciplina.
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Gokudera miraba a los tres chicos inconscientes, apago su cigarrillo y lo tiro al suelo y se fue, Yamamoto le siguió por atrás.
-Jajaja… Parecía que te estabas divirtiendo-.
-Por supuesto, ellos estaban agrediendo al Decimo, no podía permitir que se fueran sin un castigo-.
-Si, por primera vez a mi también me pareció una buena idea…-.
Gokudera se detuvo y volteo.
-No dudes en hacerlo. Si alguien ofende al Decimo así de nuevo, no dudes en hacerlo-.
Yamamoto sonrió y se inclino un poco al rostro de Gokudera.
-Es tierno verte así, Gokudera-.
Gokudera soltó un chasquido con la lengua y volteo el rostro y continuo caminando, Yamamoto se irguió y soltó un suspiro. Siguió a Gokudera hasta que él chico se detuvo frente a la puerta de su salón de clase.
-No soy tierno, Yamamoto-.
Abrió la puerta y entro firme. Yamamoto no pudo evitar sonreír, era tierno y entretenido, sobre todo gratificante. Sintió que algo chocaba contra él y bajo la vista y se encontró con una cabeza llena de cabellos castaños.
-¡P-perdón!-.
-No te preocupes Tsuna… ¿Eh? ¿Estas bien, Tsuna?-.
Todos voltearon a verlo, después de todo el rumor que Tsuna era buscado por Hibari se había extendido muy rápido, pero Tsuna estaba bien y con ello la curiosidad término, Gokudera corrió a Tsuna cuando escucho su nombre y se coloco junto a él, como el perro fiel que era.
-¿Se encuentra bien Decimo?-.
-E-estoy bien… Hehehe… Es mejor que entremos, el profesor ya viene-.
Decir que eso no lo había trastornado era una mentira y la verdad era que no sabía que hacer ahora.
Pero había algo de lo que si estaba bien seguro.
Ir a Kokuyo a ver a Chrome y ser fastidiado por Mukuro habría sido su única salvación. Kyoko se acercó a Tsuna al finalizar las clases y con una sonrisa le había dicho: "Este es el almuerzo para Chrome-chan… ¿Podrías dárselo, Tsuna-kun?". Tsuna había dicho que si y Kyoko le había agradecido y se había marchado, justo como aquel día cuando decidió dejarle la tarea a Gokudera. Pero ahora no importaba realmente, ya no importaba porque la cosa ya había sucedido, Tsuna detuvo a Gokudera cuando lo vio irse, no quería que el incidente de la mañana se repitiera así que debía de ir con Hibari.
-¿Puedo… pedirte un favor?-.
-Claro que si-.
-¿Podrías llevarle esto a Chrome? Yo… tengo que quedarme un momento…-.
-Lo haré enseguida-.
-Gracias, Gokudera-kun-.
-No tiene que agradecer nada, Decimo-.
Lo vio partir y se quedo quieto, lo estaba aplazando y sabía que eso solo le traería problemas, debía de encontrar la forma de que Hibari lo dejara tranquilo, no podía soportar eso por siempre pero tampoco quería ser "mordido hasta la muerte". Camino hasta la recepción y se detuvo frente a la puerta, ¿debía tocar primero o entrar directamente? Prefirió tocar primero. Golpeo la puerta y espero a que le respondieran.
-Pasa-.
Escuchar la voz de Hibari fue un impacto que le hizo entrar en pánico, trago saliva y abrió la puerta lentamente.
Obviamente Hibari sabía que se trataba de Tsuna, solía tener un caminar nervioso y torpe, sin contar que casi podía oler el miedo. Lo miro pasar nervioso y mirarlo y bajar la cabeza rápidamente, era como un pequeño conejo asustado, tan común de los herbívoros esconderse de los carnívoros.
-Siéntate, estoy terminando mi trabajo-.
-Ah… si-.
Se sentó en el sofá y dejo sus cosas a su lado, no sabía si tenía que hablar o no. Se quedo callado porque aunque tuviera que hablar temía que dijera algo malo. Espero un largo rato.
-Saca tus cosas, haremos tus deberes-.
Eso le sorprendió, y lo demostró mirando a Hibari con sorpresa.
-¿Esta bien eso?-.
-No me gusta repetir las cosas, Tsunayoshi-.
Asintió torpemente y comenzó a sacar las cosas para comenzar a trabajar.
-Solo tengo deberes de Matemáticas y Literatura Clásica-.
-Bien, empecemos con Literatura-.
Lo sorprendente de estudiar con Hibari no era precisamente la facilidad que tenía por enseñar y la de él de entenderle, si no el hecho que era sumamente paciente y no le daba por golpearlo solo por contestar algo mal, era cierto había llegado un punto en el que Hibari le había dicho que era idiota pero enseguida había comenzado a explicar el problema de nuevo. Cuando al fin terminaron los deberes Tsuna se estiro, eso había tomado más tiempo del que creía.
-¿Y tú no vas a hacer los deberes, Hibari-san?-.
-Ya los he hecho-.
-Ya veo-.
-Recoge tus cosas, voy a llevarte a casa-.
-¡No es necesari…!-. Se recordó a si mismo que a Hibari no le gustaba repetir las cosas, sonrojado agacho el rostro. –E-esta bien-.
-Vamos-.
Su recorrido en moto había sido, de cierta forma, cómodo, aunque pocos lo creyeran la moto de Hibari era cómoda y el calor de Hibari te hacía sentir en casa, o al menos eso había sentido Tsuna. Reborn lo había regañado y le había dicho que hiciera los deberes, por primera vez Tsuna le dijo a Reborn que ya había hecho los deberes y que iba a tomar una ducha.
Reborn miro la puerta una vez que Tsuna se fue, pues que lastima, ese día iba a probar unas excelentes bombas que Gokudera le había recomendando. Pero más importante, ¿Quién le había ayudado a hacer los deberes a Tsuna? Quien fuera debía de tener mucha paciencia, porque Tsuna era un verdadero idiota.
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Se sumergió en la bañera y encogió los pies y los rodeo con sus manos, debía decir que estaba alegre de que Hibari no lo hubiera besado, pero eso no quitaba el hecho de que Hibari hubiera estado con él todo el día, y debía confesar algo, jamás en su vida había imaginado que Hibari fuera tan paciente y tranquilo, le gustaba eso de Hibari, realmente le había gustado.
Que alguien como Hibari fuera tan amable era muy perturbador. Escucho ese "Doki" de nuevo y se negó a hacerle caso, se tapo los oídos hasta que el sonido paro, ¿Qué rayos era eso? La primera vez que había escuchado ese sonido había sido cuando Hibari lo había besado por primera vez, ¿sería una reacción de aversión hacia Hibari? Probablemente era eso, probablemente su cuerpo le obligaba a alejarse de Hibari, y realmente quería hacerlo pero tenía miedo, y no entendía porque le tenía tanto miedo, pero entonces lo recordó, todo se trataba de lo que el Hibari adulto había dicho.
"-Probablemente pasaran cosas…-."
Si, ya recordaba un poco.
"-Pero hay algo que debes de saber-."
Y en ese momento Hibari adulto le había tomado tiernamente del rostro.
"-Todo lo que hago, lo hago pensando en ti-."
Trago saliva y sin más hundió todo el cuerpo al agua, sentía que temblaba pero el agua caliente relajo todos sus músculos. Extrañamente había olvidado muchas cosas que Hibari del futuro le había dicho, después de eso no podía recordar que había pasado, ni si quiera recordaba que había pasado antes, solo recordaba esas palabras, estaba un poco asustado.
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Hibari se lo había dicho, lo quería ver a la hora del almuerzo y Tsuna se había escapado de Gokudera y Yamamoto para poder verlo. Pero realmente estaba cansado, Reborn no le había dejado dormir diciendo "Es hora de otro entrenamiento físico", Tsuna había alegado diciendo que aún seguía herido, pero Reborn no le había dado tregua, estaba más herido que el día anterior, esta vez tenía un parche en la otra mejilla y otro en la frente sin contar que apenas y podía caminar, Gokudera le había ayudado en la mañana un poco.
Entro sin tocar la puerta, era otra cosa que Hibari le había dicho, si se trataba de él podía entrar sin tocar la puerta.
-Estoy aquí, Hibari-san-.
Hibari levanto la vista de los papeles que leía y miro a Tsuna.
-¿Vas a tomar el almuerzo? Ya estoy por terminar, te acompañare-.
Tsuna sudo, ¿y si hacía enojar a Hibari y así Hibari terminaba con él? Probablemente lo golpearía también, pero eso era lo de menos, además, ya estaba muy herido como para que le doliera el golpe de Hibari. Decidió tentar su suerte.
-Estas más herido que ayer, ¿jugando con el bebe?-.
-Ah… Sobre eso… Ayer entrene toda la noche con Reborn y hoy estoy cansado… me preguntaba… ¿Puedo dormir un poco?-.
Hibari dejo de mirar los documentos de nuevo y levanto el rostro, lo miro serió y Tsuna se asusto un poco, ¿le iba a pegar? Probablemente, y no podía fingir no estar asustado si estaba temblando de terror, se pregunto si terminaría con él antes de golpearlo o después.
-Naturalmente te diría que no-.
Tsuna cerró los ojos y espero que lo golpeara, probablemente después de golpearlo terminaría con él, pero el golpe nunca llego y abrió los ojos. Hibari ya no lo miraba y estaba de nuevo mirando sus documentos.
-Pero porque se trata de ti puedes hacerlo-.
Eso lo sorprendió mucho, ¿eso era un tipo de trato especial? Se puso nervioso y no pudo evitar no preguntarlo.
-¿Estas… tratándome de forma especial, Hibari-san?-.
Evito mirarlo a los ojos porque la pregunta le pareció vergonzosa, pero lo cierto era que Hibari ni lo miraba, seguía concentrado en terminar los documentos que tenía en el escritorio.
-Eres mi amante, por supuesto que tengo un trato especial contigo-.
El termino de "amante" le asusto un poco y no pudo evitar temblar, no miraba a Hibari porque estaba muy avergonzado para mirarlo, se recostó en el sofá y de repente sintió que algo caía a su cuerpo, el aroma de Hibari se expandió por todo su cuerpo y se asustó, lo que había sucedido era que por el brusco movimiento que había hecho la chaqueta de Hibari había caído a su cuerpo, se puso nervioso y comenzó a quitársela.
-Ocúpala si así quieres-.
Estaba temblando de nerviosismo y se acurruco en la chaqueta, no podía cerrar los ojos si estaba así de nervioso, ni siquiera era capaz de tranquilizarse, estaba asustado de que su corazón continuara con el constante "Doki".
En algún momento Hibari termino con su trabajo, alzo la vista y observo a Tsunayoshi dormir, que extraño, nunca pensó que Tsunayoshi realmente se quedara dormido. Se levanto de su lugar y se acercó, lo miro, no iba a mentir, estaba embelesado por su ternura, Tsunayoshi era increíblemente tierno y ese rostro infantil no podía negar ese hecho. Estiro la mano y estuvo tentado a tocarlo, pero no lo hizo, quito su banda de la chaqueta y se la coloco en la camisa de manga corta que llevaba, dio media vuelta y salió de ahí.
No era que la presencia de Tsuna la molestara, realmente jamás le había molestado, era precisamente por eso que se iba, no quería que la presencia del herbívoro se volviera tan necesaria como para depender de él, eso nunca se lo perdonaría así mismo.
Nunca dependería de alguien aunque le provocara tanta ternura.
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Reborn lo supo en ese momento, Tsuna no se había transformado en un conejo, si no en el ave que seguía a Hibari a todos lados, podía intuirlo con solo mirar al ave en el hombro de Hibari y a Tsuna dormido con la chaqueta del mencionado, seguro esa ave de cerebro pequeño había corrido a Hibari apenas había despertado, y algo había sucedido para que, ahora, Hibari le dijera a Tsuna "amante". Pero decidió no participar, al menos no en ese momento, si las cosas iban bien, entonces la tan preciada nube de la que Irie le había hablado sería totalmente de Vongola como había sucedido en ese futuro, Hibari sería fiel a Tsuna en cada momento.
Pero si las cosas terminaban mal sucedería lo de ese otro camino, Irie le había dicho que Hibari podría cansarse de Vongola e irse dejando el puesto de Nube libre. Ciertamente no era recomendable, no cuando Hibari era el Guardián más fuerte de Tsuna y el único capaz de estar a su lado, cargar con la sangre Vongola no era un trabajo sencillo, si las cosas iban mal esa pesada sangre devoraría a Tsuna hasta matarlo.
Reborn lo sabía, su peso no era menor al de Tsuna, también el trabajo de Arcobaleno era pesado, pero Reborn estaba acostumbrado a esa vida, siempre había sido así, pero Tsuna había sido una persona normal, podía derrumbarse en cualquier momento y Hibari como un pilar iba a ser casi indestructible.
No quería confesarlo tan pronto, pero ese camino, el de Hibari junto con Tsuna, parecía el mejor camino para Vongola.
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Jojojo~
Me fascina este capitulo, es tan… lindo.
Me encanta la actitud de Hibari y la actitud nerviosa de Tsuna, incluso la actitud de Reborn, que Dios, es un maldito, pero seamos sinceros, Reborn siempre ha tratado mal a Tsuna, incluso lo obligo a confesarse a Kyoko. Pero en fin, dejando esto aún lado creo que ustedes comprenden un poco la indirecta de poner a Yamamoto diciéndole a Gokudera que es tierno, oh si, me encanta esta pareja, porque sinceramente Gokudera con Tsuna se me hace un amor diabético, demasiado dulce y empalagoso para mi gusto, aunque también tiene cosas que me agradan.
Capitulo corregido. 19/08/2011
