Aún tenía los ojos cerrados, intentaba abrirlos, pero parecía imposible, su cuerpo no le respondía y se sentía muy débil como para moverse, poco a poco pudo comenzar a abrir los ojos, la luz era suave y no le molestaba, pero aún así debía acostumbrarse a ella. Cuando pudo mirar bien notó que estaba en una habitación completamente blanca, había un mueble gris a un lado y una silla al otro, a su izquierda una puerta corrediza de vidrio que daba hacía un balcón, las cortinas estaban corridas y al parecer era medio día, no lo sabía bien. A la derecha de ese cuarto había una puerta grande y gris, con una pequeña ventana redonda en la parte superior, sólo veía pasar cabezas por ahí, pero nadie conocido.

A los segundos comenzó a mirarse, llevaba una camisa larga de color blanco, al parecer era de papel y por lo que comenzaba a sentir estaba desnudo, de seguro eso se lo habían puesto allí. Luego, notó que su mano derecha estaba libre, pero la izquierda tenía un vendaje y yeso, luego pudo ver que todo era parte de un soporte que había sobre su hombro, al parecer el disparo de Karofky había sido real, intentó moverse, pero sintió una punzada en el hombro y desistió, sabía que en cualquier momento podría abrirse la herida y no quería ver más sangre, no la suya al menos.

Volvió a cerrar los ojos e intentó descansar, pero se sentía tan mareado que era imposible, de seguro era la anestesia que se estaba pasando o tal vez era la pérdida de sangre o el cansancio, ya no sabía qué pensar, cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, pasaron unos segundos y escuchó que la puerta se abría, se quedó en la misma posición, pero con los ojos abiertos, sólo veía el techo.

-Al fin despiertas.

-¿Qué haces aquí?-preguntó suspirando y bajando poco a poco la cabeza para mirar a su visita.

-Vine a verte.

-¿No tenías nada mejor que hacer?-dijo alzando una ceja.

-Elfo, me sorprendes, creí que serías más agradecido-dijo alzando una ceja y poniendo sus manos en su cintura-salvé tu vida después de todo-le reprochó.

-Lo sé, Santana. Gracias, ahora ándate-dijo cortante y mirando hacia la ventana.

-¡Parece que despertamos de malas!- dijo sentándose en la silla que había a la derecha del moreno, permanecieron unos minutos en silencio, hasta que Santana puso una mano sobre el brazo derecho de él y habló- ¿Recuerdas algo?-preguntó inquieta y preocupada.

-Sí-susurró mirando a los ojos de la latina-recuerdo cuando salimos de la cabaña, los chicos estaban libres y… después de eso nada más, no sé cómo llegué al hospital-dijo con el ceño fruncido.

-Blaine-dijo Santana suspirando y presionando un poco su brazo.

-¿Dónde está Kurt?-preguntó en un susurro y sintiendo un escalofrío en todo su cuerpo.

-No lo sé-dijo bajando la mirada.

-¿Se quedó con Karofky?-dijo el pelinegro con la voz tiritona, sintió sus ojos aguarse.

-La última vez que lo vi estaba en esa cabaña con él-murmuró mirándolo atentamente.

-¡Dijo que lo amaba!-gritó con las lágrimas bajando por su rostro.

-¿Qué?-no podía creer que Blaine creyera en las palabras de Kurt.

-¡Tú estabas ahí y lo escuchaste! Dijo que lo amaba y que era bueno mintiendo-murmuró comenzando a llorar sonoramente.

-A ver-dijo cerrando los ojos unos segundos para abrirlos y mirarlo con atención y paciencia- Kurt ideó un plan para sacarnos de allí, tú te desangrabas y podías morir ahí mismo. Todo era una farsa-dijo viendo como poco a poco se calmaba.

-¿De verdad?-susurró intentando contener el llanto.

-Sí-dijo intentando sonreír, pero sólo logró suspirar-si quieres lo llamamos-dijo sacando su teléfono.

-Por favor-murmuró apesadumbrado. La latina marcó el número del ojiazul, pero estaba apagado, intentó un par de veces más, pero no obtuvo respuesta.

-Llamaré a Thad-dijo en un susurro, escuchó el tono de marcado.

-Diga.

-Cariño-dijo con una sonrisa-Habla Santana.

-¿Dónde estás?-preguntó preocupado.

-En el hospital, con el elfo-dijo con una sonrisa y presionando un poco el brazo de Blaine.

-¿Cómo está?

-Pregunta por su príncipe ¿está contigo?

-No.

-¿Dónde se metió?-dijo comenzando a molestarse.

-No lo sé, el señor Hummel nos dejó en casa luego de que dejamos a Karofky con su padre, de ahí no supe más de ellos.

-¿Qué?-no podía creer que el padre de Kurt había llegado hasta allá.

-No le digas nada a Blaine, luego te contaré bien o tal vez Kurt le diga, pero por ahora no es bueno que se enteré de los detalles- suplicó a la latina, sabía cómo podría reaccionar el líder Warbler si se enteraba de todo lo ocurrido.

-¿Vendrán a ver al elfo?-dijo cambiando de tema, por lo que Thad dio por hecho que no le contaría nada.

-No quiero visitas-dijo de forma arisca Blaine.

-Tú no mandas-dijo seriamente Santana- Además, no puedes impedir que entre gente, porque intentas moverte y te caes, se nota que estás mareado.

-Te odio-dijo entrecerrando los ojos y mirándola molesto.

-Lo sé-respondió poniéndose de pie y caminando por la habitación.

-Está de mal humor-dijo Thad luego de unos segundos.

-Tienes la suerte de estar al otro lado de la línea, yo lo estoy mirando.

-Nadie te pidió que estuvieras aquí-le dijo molesto.

-Es cierto-respondió y cortó la llamada en ese minuto, no valía la pena intentar seguir hablando, luego llamaría- pero si no estoy contigo Hummel me mata.

-¡Él tiene a Karofky! ¡Lo ama!- le gritó furioso.

-¡Dale con lo mismo!- dijo alzando una ceja y curvando sus labios- ¿Eres lento o simplemente tonto? ¡Fue un plan de Kurt! Él hizo todo ese show para sacarnos de ahí-dijo molesta.

-¿Segura? Porque se vio real e incluso el beso fue real-dijo molesto y bajando la voz, su respiración se agitaba cada vez que recordaba como lo había besado.

-¡Totalmente! Tú eres el que no está seguro, será mejor que pida que te operen el cerebro, porque así como vas Anderson, su relación no llegará muy lejos.

-¿Qué quieres decir?-dijo frunciendo el ceño y evitando con su pregunta que la latina saliera de la habitación.

-Kurt un día se aburrirá de tus celos psicópatas y te dejará-no recibió respuesta, por lo que se acercó a la cama del moreno-Sabes que lo digo para molestarte-suspiró cansada-Fue una noche muy larga, saliste hace un par de horas de la operación y no me he podido comunicar con nadie para que venga a verte, así que lo mejor será que descanses y que no pienses más en lo ocurrido.

-¿Puedes averiguar dónde está Kurt?-susurró con la mirada aguada y hablando con dificultad.

-Lo haré-dijo con una sonrisa-¿Algo más?

-Sí-dijo en un suspiro-No quiero más visitas.

-¿Y si viene Hummel?-dijo alzando una ceja, pero no recibió respuesta, Blaine giró su rostro hacia la ventana y comenzó a ver algunos pájaros que estaban en un limonero que se asomaba por el balcón-Volveré-susurró saliendo de allí y cerrando la puerta tras de sí.

Se sentía como una princesa, porque por poco su padre no lo encerró en una torre, sólo faltaba el dragón o un cíclope para que cuidara la entrada y estaba listo todo el escenario dramático ¿No se suponía que todo estaba bien? Porque desde ahí parecía una total mentira, desde que habían dejado a Karofky en su casa que no habían intercambiado palabra y él no había podido dormir, sólo pensaba en cómo estaría Blaine, sabía que Santana lo había llevado al hospital, pero no tenía cómo llamarlos, porque su padre se había quedado con su teléfono y al parecer no se lo devolvería.

Lo mejor sería darse una ducha y tranquilizarse un poco, si bien pasaban de las 11 de la mañana, no tenía hambre y sólo quería ver a su novio o al menos saber que estaba bien, porque después que lo vio desangrándose en esa cabaña no había tenido noticias de él. Tomó su bata y calzó sus pantuflas, se fue hasta el baño y al notar que nadie lo ocupaba entró y cerró con pestillo, se desnudó tranquilamente y abrió la llave del agua caliente de la ducha, no se molestó en abrir la helada, porque hacía demasiado frío y necesitaba ese golpe caliente en su cuerpo, aún no lograba reaccionar de todo lo vivido esa noche.

Poco a poco fue pasando una esponja con jabón por su cuerpo, la espuma blanca comenzó a recorrer cada rincón y el agua ayudaba a sacar toda la mugre, luego tomó la botella de champú y puso un poco de la sustancia en su cabello y comenzó a masajearlo hasta que la espuma lo cubrió totalmente, al instante dejó que el agua callera sobre su cabeza y sacará todo eso, a los minutos puso acondicionador en su cabello y repitió lo mismo que con el champú, a penas terminó de lavarse cerró la llave y salió de la ducha, tomó una toalla y se secó lo más rápido posible, el frío hacía que le doliera la piel, a los pocos segundos se puso la bata y calzó sus pantuflas, sacó el pestillo, abrió la puerta y caminó a su habitación, la ducha le había ayudado, porque por un momento no pensó en nada.

Caminó por el pasillo hasta su habitación, al abrir la puerta se encontró con su padre sentado en su cama, lo miró extrañado y cerró la puerta tras de sí, se acercó y se sentó en el banquillo, que estaba frente a su tocador, quedaron frente a frente.

-Te traje esto-dijo Burt extendiéndole el teléfono, a lo el castaño lo tomó.

-Gracias-susurró mirando el aparato y sintiendo como la realidad le caía sobre los hombros-Gracias por todo-dijo sintiendo como sus ojos se aguaban-si no hubieses llegado…-susurró sintiendo como las lágrimas bajaban por su rostro-si te hubieses demorado más…-intentaba decir, pero aún podía sentir las manos de Karofky en su cuerpo-si no lo hubieses quitado de encima…

-Te habría violado-susurró su padre, completando la frase que su hijo no podía terminar.

-Sí-confirmó el ojiazul secando algunas lágrimas de su rostro.

-Kurt-lo llamó mirándolo directamente al rostro-Llegué a tiempo y todo salió bien-susurró sintiendo como las lágrimas amenazaban con caer de sus ojos.

-Lo sé-murmuró atreviéndose a mirarlo y luego se lanzó a sus brazos-Lo sé- volvió a decir y sintió como su padre lo estrechaba contra él, necesitaba ese abrazo, lo único que quería era que todo estuviera bien y que eso fuese parte de un mal sueño.

-Estarás bien-susurró en su oído- Ya nos encargamos de Karofky-susurró su padre en su oído.

-¿Crees que su padre haga lo que dijo?

-Si no lo hace estoy listo para solucionarlo-dijo de forma amenazadora Burt.

-Lo sé-lo abrazó con más fuerza.

-Será mejor que lo enciendas-indicó el teléfono y se separó de su hijo, quien lo miró extrañado-para que te enteres cómo está Blaine-susurró seriamente y levantándose de su lugar.

-Gracias-susurró y encendió el aparato, al instante su padre salía de su habitación.

Detuvo su auto fuera del hospital, cuando habló con ella parecía tranquila, pero él no lo estaba y sólo quería verla para asegurarse de que se encontraba bien. Así que en menos de media hora estaba en el hospital de Westerville, se bajó de su vehículo y entró al recinto.

-Disculpe-dijo acercándose a la enfermera que estaba en el mesón de la entrada.

-Buenas noches ¿en qué puedo ayudarlo?-dijo la mujer que pasaba los 40 años.

-Buenas noches-dijo intentando calmarse-¿Cuál es la habitación de Blaine Anderson?-la enfermera tecleó en la computadora y a los segundos volvió a mirar al muchacho.

-Habitación 358, subes por ese ascensor al tercer piso y luego vas hacia la derecha-dijo con una sonrisa para que pudiera calmarse.

-Muchas gracias-respondió y corrió hasta el ascensor, al instante se abrieron las puertas y presionó el número tres, las puertas se cerraron y a los segundos comenzaba a subir, tenía que admitir que estaba ansioso, pero no era por Blaine precisamente, a penas se abrieron las puertas vio a Santana sentada en una silla.

-¡Santana!-casi gritó y corrió a abrazarla.

-Thad-susurró sorprendida y sin comprender.

-¿Estás bien?-dijo mirándola y sentándose a su lado, tomó sus manos y las presionó un poco.

-Sí-respondió mirándolo dudosa-¿Por qué la pregunta?-susurró mirándolo a los ojos y aún sorprendida por su llegada.

-¡Karofky te tuvo en esa cabaña anoche!-dijo poniéndose histérico-cuando yo debí haber estado contigo en el cine-dijo con los ojos vidriosos.

-Cálmate-lo tomó de ambos brazos-primero que nada te secuestraron-dijo mirándolo a los ojos-y por eso no pudiste ir, yo llamé al elfo y le dije que no habías llegado, él te localizó con el GPS de su celular y fuimos a dónde estabas, nunca imaginamos que podíamos caer en una trampa-dijo suspirando con fuerza-pero gracias a que llegó Kurt y nos salvó a todos estamos bien y Blaine se recupera-dijo calmada y tocando con una de sus manos la mejilla del pelinegro.

-Perdóname, Santana-la abrazó con fuerza, ella sólo correspondió y escuchó como comenzaba a llorar.

-Alto, alto-dijo separándolo sorprendida-¿Eres tan sentimental como Hummel y Anderson?-dijo alzando una ceja.

-Lo siento-limpió su rostro y se separó.

-Tranquilo, está bien-susurró tomando una de sus manos-¿Tú estás bien?-preguntó con una sonrisa tímida.

-Ahora estoy bien-sonrió y enlazó su mano con la de la morena.

-¿Quieres ver al elfo?

-No, gracias-susurró con una sonrisa-será mejor que esté solo, porque escuché por teléfono lo furioso que está.

-¿Me cuentas qué sucedió después que nos fuimos?

-Sí, pero no aquí-dijo con seriedad-te invito un café o lo que quieras de la cafetería.

-Todo un caballero-se pusieron de pie y ella tomó a Thad del brazo.

Pasaban de las 4 de la tarde y a parte de Santana lo habían visitado sus padres, era obvio que irían a verlo, pero no se esperaba para nada el sermón que le habían dado ¡Estaba en un hospital! Lo habían operado y hace varias horas le habían disparado ¿no debían tener algo de lástima o compasión por él? Era lo mínimo, pero como siempre su padre actuaba con más fiereza de lo normal y eso lo hacía molestarse, pero ya estaba tan acostumbrado a esas reacciones tan hostiles que no debía tomarle mayor importancia. Además, su madre seguía en su habitación, después de que su padre se fuera furioso de allí.

-Tienes que entenderlo, no es fácil para él- decía sentada a su lado y tomando su mano.

-¿Qué no es fácil?-dijo alzando una ceja con molestia-¿Tener un hijo gay? ¿Saber que tuve sexo con mi novio? O ¿Ver que me dispararon porque soy un debilucho?

-Hijo-dijo suspirando su madre, lidiar con Blaine era lo mismo que estar hablando con su marido, eran iguales y siempre debían tener la razón o nada funcionaba- James te ama, es tu padre y jamás permitiría que algo te hiriera.

-Por eso me metió en Dalton-dijo molesto.

-¿Volverás a lo mismo?-dijo sorprendida-Blaine-dijo seriamente-Entraste a Dalton porque no podías seguir en tu otra escuela, te golpeaban todos los días y sabes que fue lo mejor-dijo cortando el tema de una vez- Tu padre recién está aceptando que eres gay, y para él no es fácil saber que tuviste sexo con tu novio.

-¿Para ti fue fácil escucharlo?-dijo esperando que se enojara con esa pregunta.

-¿Sinceramente?-dijo seria y luego sonrió-No me molesta, sabía que iba a suceder, lo que no esperaba era que lo dijeras delante de tu padre que lo habían hecho en Dalton y en la cabaña de tu abuelo, eso fue un error, hijo-dijo con una sonrisa de comprensión.

-Lo sé, aún escucho la voz de papá en mi cabeza, diciéndome que un Anderson no se acuesta con el primero que encuentra y todo eso-dijo cerrando los ojos, no quería seguir recordando todo eso.

-Tú padre sólo necesita tranquilizarse, no es fácil para él enterarse que tuviste sexo con otro chico y que en menos de un día te secuestran y te disparan, para después estar internado en el hospital.

-Lo sé-susurró más tranquilo, se quedaron en silencio por unos minutos, no era incómodo, simplemente era algo necesario para que las cosas estuvieran mejor.

-¿Kurt vino a verte?-dijo en un susurró y notando como su hijo se tensaba.

-No he sabido nada de él desde ayer-susurró bajando la mirada.

-¿Llamaste a alguno de tus compañeros?-preguntó sorprendida por lo que le decía.

-No tengo mi teléfono, creo que está en la camioneta.

-Nick fue a dejarla a casa, así que debe de seguir ahí-dijo en un susurro la mujer-Si quieres puedo ir a buscarlo.

-No, no importa-dijo tranquilo-¿Cuándo podré irme?-dijo mirando hacia el frente.

-El doctor dijo que tal vez mañana te daban el alta.

-¿Tal vez?-alzó una ceja extrañado.

-Tienen que ver si saliste totalmente bien de la operación. Además, te tendremos una semana en casa, no debes esforzarte por lo que dijo el doctor.

-¡Una semana! ¿El doctor dijo eso?-comenzaba alzar la voz molesto.

-No, yo solo…

-Haré lo que el doctor diga, y si él dice que puedo volver a Dalton normalmente lo haré-dijo mirándola molesto.

-Lo decía para que no tuvieras que ir a la Academia tan pronto.

-Papá no me soportará en casa y yo no lo soportaré a él.

-Creí que todo estaba bien entre ustedes.

-Estaba-dijo seriamente-él se encargó de que volviera a ser como antes.

-Son iguales-dijo cansada, en ese momento se abrió la puerta de la habitación y entró una enfermera.

-El horario de visitas terminó.

-Me despido y me voy-dijo la pelinegra a lo que la enfermera se marchó.

-Gracias por venir, mamá-dijo Blaine mirando a la mujer.

-Estaré aquí temprano, porque es posible que mañana te den el alta-dijo dándole un beso en la mejilla y caminando a la puerta, a los segundos salió de ahí y Blaine quedó completamente solo en esa habitación.

Aún no podía creer lo que estaba escuchando, con razón Thad no le había contado nada por teléfono y le había pedido que fuera lo más discreta posible en cuanto al tema. Era definitivo, Karofky estaba completamente loco y nadie podría detenerlo al parecer, porque alguien que secuestraba a todo un grupo y luego intentaba violar solo porque necesitaba estar con esa persona, tenía que estar loco, sin olvidar que le había disparado a Blaine.

-¿Entiendes ahora?-susurró Thad tomando su mano por sobre la mesa.

-Si Blaine se entera…-intentaba hilar sus ideas, pero le era imposible, sabía cuál sería la reacción del elfo sin tener que conocerlo mucho.

-Se volverá loco, intentará matar a Karofky y…

-No-susurró la morena tomando un poco de café-se volverá más celoso y posesivo con Kurt, te lo aseguro-dijo mirándolo a los ojos-por eso debemos dejar que el hada azul hable con él ¿sí?

-¿Hada azul? ¿Te refieres a Kurt?-dijo extrañado y sonriendo.

-Sí-sonrió y se soltó de su agarre-Thad-susurró bajando la mirada- ¿el resto de los gays dónde están?

-¿Qué?-alzó una ceja con sorpresa y sin creer lo que escuchaba.

-Los Warblers-dijo alzando una ceja y curvando sus labios con molestia-¿Están todos bien?

-No puedo creer que nos hayas dicho así-dijo con una sonrisa y apoyándose completamente en el respaldo de la silla.

-Créelo y tengo más sobrenombres para ustedes-sonrió apoyándose completamente en la silla.

-Gracias, ellos están bien, cada uno en su casa y no han querido venir a ver a Blaine.

-¿Por qué?-dijo extrañada, ella creía que eran un grupo unido.

-No mal entiendas, lo apreciamos y estamos preocupados por él, pero sabemos cómo se pone con los hospitales y siempre es mejor dejarlo solo, porque su humor es de los mil diablos.

-¿Le tienen miedo?-alzó una ceja sorprendida y sonriendo.

-No-negó con una sonrisa nerviosa.

-No me engañas, le tienen miedo- esto es realmente increíble.

-No sabes cómo puede llegar a ser cuando se enoja.

-Cariño-susurró mirándolo a los ojos-Anderson es un gatito amoroso a mi lado, no me has conocido enojada, yo sí doy miedo-dijo sonriendo y alzando una de sus cejas.

Sabía que tenía que haber ido antes, que haber llegado a ese hospital cuando su padre le dio el teléfono y él pudo hablar con Santana. Tenía muy claro que las 7 de la tarde no era una hora para visitar a alguien en el hospital, y mucho menos en Westerville, donde no conocía a nadie, pero ya estaba en el estacionamiento del lugar y no podía dar marcha atrás, tenía que ver a Blaine ahora mismo, sabía que debía estar esperando su visita, que no era correcto haber demorado tanto en llegar.

A penas entró se dirigió al elevador, no quería que lo detuvieran en la entrada y por suerte en el mesón no había nadie, así que no fue difícil llegar al tercer piso. Al entrar al pasillo pudo ver a Santana sentada junto a Thad, se les acercó, aún no comprendía qué hacían ahí.

-No lo dejaré sólo-dijo la latina a penas estuvo frente a ellos.

-¿Por qué?-murmuró Kurt extrañado.

-Sé lo que se siente estar solo y que nadie entienda por el dolor que pasas-dijo mirándolo a los ojos-sé que él te quiere en esa habitación, quiere que estés con él-terminó de decir.

-¿Ahora te irás, entonces?-preguntó extrañado por la confesión.

-No-negó firmemente-no hasta saber que estarás con él y no huirás-susurró sintiendo como las lágrimas se agolpaban en sus ojos.

-Puedes llegar a ser Satanás, pero sí tienes corazón-dijo tocando su rostro-haré lo posible ¿sí?

-Eso espero, Hummel.

-Pero no prometo nada, porque ninguno de ustedes sabe lo que realmente pasó en esa cabaña cuando los saqué de ahí, nadie sabe lo que me hizo ese animal cuando estábamos solos-dijo firmemente y sintiendo como su cuerpo comenzaba a temblar.

-¿Se lo dirás a Blaine?-preguntó Thad.

-Sí, sólo espero que esté conmigo y no me saque a patadas de ahí-susurró y se dirigió a la puerta de la habitación 358.

-Kurt-lo llamó Thad- Cuéntale la verdad y todo saldrá bien.

-Eso espero-susurró acercándose a la puerta y poniéndose frente a ella, suspiró con pesar y entró.