Se encontraba solo y desde que su madre se había ido que no quería visitas, pero apenas había pasado una hora desde que ella se fuera habían entrado Santana y Thad a verlo, los había echado con viento fresco de ahí, pero la latina se había encargado de responder y no lo había dejado muy bien que digamos, podía ser realmente hiriente cuando quería, de eso podía estar completamente seguro.

Ahora pasaban de las 7 de la tarde y veía como el sol se ponía el horizonte, todo desde su ventana, en pocos minutos la noche haría su aparición y él estaba completamente solo en esa habitación de hospital, no le gustaba ese silencio, pero tenía que admitir que a cualquiera que entrara lo sacaría de una vez de ahí, no quería miradas de lástima ni saber de nadie, sólo quería estar tranquilo, porque su hombro a ratos dolía demasiado y los recuerdos de lo que había escuchado decir a Kurt, aún estaban muy frescos en su mente y era imposible no sentir que pasaba una y otra vez.

Escuchó como la puerta se abría y pudo ver entrar a su novio, lo miraba con los ojos aguados, sintió una punzada en el pecho al verlo tan impecablemente vestido, con pantalones negros y una chaqueta blanca, llevaba un pañuelo gris al cuello y tenía puestas sus botas de color blanco, se veía muy bien, era imposible que no se viera bien así, si realmente era hermoso. Vio como se acercaba hasta la silla y se sentaba ahí, lo miró por unos segundos y no pudo evitar ser hiriente.

-¿Qué haces aquí?-dijo dolido y viendo la cara de sorpresa de Kurt.

-Vine a verte.

-Viniste, me viste, ahora puedes marcharte-dijo lo más arisco posible.

-No me iré-susurró sin comprender por qué estaba tan molesto.

-¿No? Pero si ya no te sirvo, ahora tienes a Karofky-dijo furioso y viendo como el rostro del ojiazul se transformaba.

-No sabes lo que dices-murmuró mirándolo a los ojos-No tienes idea de lo que ocurrió en esa cabaña.

-Sé lo suficiente-dijo mirándolo retadoramente.

-Pero no lo sabes todo-susurró sintiendo como las lágrimas luchaban por salir.

-¿Y me lo contarás?-preguntó intentando calmarse.

-¿Quieres saberlo? ¿Estás seguro de eso?-susurró mirándolo con atención y sintiendo que su corazón latía con rapidez.

-Sí-murmuró mirándolo a los ojos.

-Bien-dijo poniéndose de pie-pero no te gustará lo que vas a escuchar.

-Después de que te vi besándote con él y tú desplante de amor, dudo mucho que duela más-dijo serio y sintiendo como las lágrimas se agolpaban en sus ojos.

-Blaine-dijo sin poder creer lo que había escuchado-Todo eso fue para engañar a Karofky.

-El tiempo está corriendo y no te escucho contar nada.

-No hablaré hasta que digas que me crees-dijo cruzándose de brazos delante de la cama.

-¿Qué cosa?-dijo alzando una ceja.

-Que no amo a ese animal, que todo lo que hice fue para salvarte a ti-dijo seriamente y sintiendo como su cuerpo tiritaba levemente.

-Cariño-dijo con molestia-convénceme, porque hasta ahora te escucho hablar y ayer vi cosas más concretas que lo que me dices-dijo mirándolo con altanería.

-No juegues conmigo, Anderson, porque te irá muy mal.

-No puedes ser peor que Santana-dijo serio.

-¿Te enfrentaste a ella? Para tu información ella me teme, así que también deberías irte con cuidado.

-No me das miedo.

-Lo sé, pero si no eres capaz de creerme sin que tenga que venir el presidente a demostrártelo, estoy seguro que no llegáremos muy lejos.

-Te escucho, cuéntame qué pasó y luego vemos si te creo, porque hasta ahora a los únicos que les creo es a mis ojos, ayer me mostraron que puedes besar sin remordimientos a otro y que me puedes mirar con todo el desprecio del mundo aunque esté herido.

-¿Estás seguro que esa bala no te atravesó el cerebro? Porque realmente tengo dudas de si te operaron bien o no-dijo ácidamente y volviendo a la silla.

-Kurt-dijo cansado y cerrando por un momento los ojos, luego los abrió intentando calmarse-dime qué pasó cuando salimos de la cabaña ¿de qué me perdí?-ahí estaba la ironía jugando una vez más.

-Eres un caso, Anderson-dijo sintiendo como sus ojos se aguaban.

-Pruébame, dime qué tanto hicieron en mi ausencia, porque hasta ahora sólo me estás probando que puedes ser despiadado y que no tienes corazón-dijo crudamente y viendo como el ojiazul bajaba la mirada y sonreía con amargura.

-Cuando se cerró la puerta, preguntó si lo amaba y le dije que sí-dijo mirándolo a los ojos y viendo como se inundaban de lágrimas, él se sentía mal contándole ni quería saber cómo se estaba sintiendo Blaine-Intentó acercarse a mí y comencé a retroceder, pero había una silla y caí al suelo, al instante lo tenía encima de mí, me besó y luego le pedí que me llevara al sillón, porque sería muy incomodo estar ahí-susurró sintiendo un escalofrío por su cuerpo de solo recordarlo-Me tomó de la mano y me guió hasta un sillón, ahí me recostó y se puso encima de mí-suspiró y tomó aire para continuar, recordar todo eso era horrible-dijo que me amaba y le correspondí-las lágrimas de Blaine comenzaron a surcar sus mejillas, le dolía lo que estaba escuchando, pero era necesario, quería la verdad, por dura que fuera-me besó y lo besé, pero sólo porque imaginé que eras tú, necesitaba darles tiempo para que se fueran, porque sabía que los Warblers estaban fuera de esa cabaña y no alcanzarían a huir todos en tu camioneta, por eso intenté hacer todo el tiempo posible-murmuró sintiendo como sus lágrimas caían por su rostro.

Se quedó en silencio por unos segundos, necesitaba calmarse si quería continuar, porque era muy difícil hablar de todo eso sin sentir unas horribles ganas de gritar y de lanzarse a los brazos de Blaine, quien ahora lo miraba con su cara más triste, sabía que le hacía daño con lo que le contaba, pero él quería la verdad y esta era.

-Siguió besándome y luego comenzó a desvestirme, intenté apartarlo y me dijo que siempre había querido estar conmigo, desde que me besó en los vestuarios de McKinley, ahí me contó que ese día habló con su padre y le dijo que era gay, no le creí e insistió hasta que me dijo que me amenazó de muerte porque necesitaba tener control sobre mí y ahí le dije que le tenía miedo, que me aterrorizaba estar cerca de él y volvió a preguntar si lo amaba-dijo cerrando los ojos y secando algunas lágrimas que bajaban por su rostro-le dije que no, que te amo a ti y ahí me tomó por el cuello y me volvió a amenazar, dijo que tenía mi vida en sus manos, luego me lanzó al sillón e intenté salir de ahí, pero…

Detuvo su relato le costaba seguir hilando las ideas sin ver a ese monstruo encima de él, sin sentir sus manos y besos en su cuerpo, realmente se sentía asqueado y necesitaba la comprensión de Blaine más que cualquier otra cosa.

-Pero-volvió a tomar aire-no pude, me desnudó y se desnudó, hacía lo imposible porque me dejara tranquilo, pero no se bajaba, me dio vuelta y siguió besándome-sintió como un escalofrío recorría su cuerpo, las lágrimas seguían brotando de sus ojos y Blaine estaba en las mismas condiciones-Estaba listo para penetrarme, estaba seguro de que me iba a…-no podía decir esa palabra, comenzó a llorar con fuerza y se cubrió la cara, de solo recordarlo dolía, dolía demasiado-me iba a violar-completó mirando a los ojos del pelinegro-pero llegó mi padre-dijo en susurro-y me lo sacó de encima, lo lanzó contra un muro y lo golpeó-terminó de decir y secó su rostro.

-¿Cómo sabía que estabas ahí?-dijo fríamente y sin secar las lágrimas que aún bajaban por sus mejillas.

-Antes de salir de casa dejé una nota y mi celular con el mapa sobre mi cama, él las vio y fue por mí-dijo secando su rostro y tranquilizando su respiración.

-Te salvó-susurró bajando la mirada.

-Sí, también estaban el resto de los Warblers-murmuró intentando sonreír-ellos ataron a Karofky.

Después de eso se quedaron en silencio, Blaine no dijo nada y Kurt sólo lo miraba buscando una respuesta, quería saber si le creía, pero esperó en vano, porque el pelinegro sólo secó las lágrimas de su rostro y lo miró con frialdad.

-¿Eso era todo?-dijo cortante y con un ligero temblor en la voz.

-Sí, Anderson-dijo seriamente y sin poder creer lo que escuchaba-eso era todo-dijo levantándose de su lugar y se acercó a la puerta corrediza de vidrio, la abrió e ingresó al balcón, cerró la puerta tras de sí, se cruzó de brazos y dejó que el frío de la noche lo envolviera, necesitaba sentir algo, aunque eso fuese el frío invernal de Westerville.

Habían esperado durante largo rato en el pasillo y lo mejor era irse de allí, ese era su parecer, pero no podría convencer a Santana de eso, era imposible, sobre todo ahora que se sentía responsable de Blaine. Tenía que admitir que admiraba que se preocupara por su compañero, pero también se sentía celoso de que le dedicara tanta atención.

-Santana-susurró tomando su mano.

-Dime, Thad-dijo mirándolo con una sonrisa cansada, pasaban de las 3 de la mañana y ella aún no veía salir a Kurt de ahí o alguna señal de que las cosas estaban bien.

-¿Quieres que te lleve a casa?

-No, gracias-dijo con una sonrisa.

-Puedo llevarte, no es molestia.

-No me quiero ir-dijo mirándolo a los ojos-Quiero estar con Blaine-de solo escuchar eso el pelinegro sintió que su sangre hervía.

-Él tiene a Kurt, de seguro se arreglaron.

-Lo dudo mucho, han pasado muchas horas-dijo poniéndose de pie, se acercó a la puerta y se asomó a la ventanita, ahí pudo ver a Kurt sentado en la silla, pero tenía su cabeza apoyada en la cama de Blaine, el pelinegro sólo lo observaba, estaba despierto y lloraba-Mira-susurró llamando a Thad, quien se acercó a ver y no podía creer lo que pasaba.

-Esto es un desastre.

-Así parece, pero no podemos dejarlos solos.

-Tienes que descansar, Santana.

-¿Cómo?-susurró mirándolo extrañada.

-Ven-tomó su mano y la guió hasta el ascensor.

-¿A dónde vamos?

-A descansar un rato-susurró ya en el primer piso y caminando hasta su auto-La parte trasera es lo suficientemente amplía para que duermas ahí.

-¿Sola?

-Yo estaré en el asiento de adelante-murmuró el pelinegro sin mirarla.

-No quiero estar sola-susurró mirando el suelo.

-Entonces, tendrás compañía-sonrió con orgullo y abrió la puerta trasera del auto, ambos entraron y se acomodaron dentro.

-Hace frío-dijo sintiendo como se sonrojaba por la cercanía del muchacho.

-Eso se soluciona-dijo sacando unas mantas de debajo del asiento y la cubrió a ella y se cubrió él, Santana lo abrazo y acomodó su cabeza en el pecho del pelinegro.

-Gracias por todo-susurró cerrando los ojos y sintiendo el acelerado corazón de Thad.

-Gracias a ti, por lo que has hecho por nosotros-sonrió el muchacho cerrando sus ojos.

El sol aparecía poco a poco en el cielo y daba paso al calor que la noche anterior había arrebatado la nieve que había caído de forma inesperada. Aunque no era mucho el calor que podía dar, pero sí la luz que llenaba cada rincón en la ciudad de Westerville.

Poco a poco comenzaba a despertar y sentía sobre sus piernas un peso ligero, por lo que abrió sus ojos y pudo ver el pelo castaño de su novio, quien al parecer había estado durmiendo toda la noche ahí, no podía creer cómo habían peleado nuevamente, aunque no había sido una pelea, sino que él era quien se encargaba de hacer más difíciles las cosas, siendo que Kurt lo había salvado y ahora estaba ahí contándole lo sucedido ¡Casi lo violan! Y él solo podía molestarse, no era justo lo que estaba haciendo con él, debía solucionar las cosas, no ser un estúpido como llevaba siendo desde que el castaño llegara al hospital.

-Kurt-susurró, pero no recibió respuesta-Kurt-dijo acariciando su cabello con cuidado, a los segundos el ojiazul comenzó a despertar, lo miró algo adormilado.

-Blaine-murmuró poniéndose derecho.

-Hola-sonrió y acercó su mano a la que el castaño tenía apoyada en la cama-¿dormiste bien?-preguntó en un susurro.

-Sí-respondió y miró sus manos entrelazadas, la noche anterior eso no habría sido posible, no comprendía lo que estaba pasando por la cabeza de Blaine, ahora lo entendía menos que nunca.

-Me alegro-sonrió-¿Me regalas un beso?-dijo sonrojándose levemente por la petición.

-¿Qué?-dijo frunciendo el ceño-¡Ayer me odiabas y ahora me pides un beso!- le gritó furioso y soltando su mano.

-Fui un tonto, lo siento mucho-bajó la mirada.

-¡Un idiota diría yo!-rugió con molestia.

-Pero soy tu idiota-susurró mirándolo de reojo.

-Blaine-suspiró poniéndose de pie.

-Kurt-lo miró a los ojos-¡Qué querías que hiciera!-subió la voz sin importarle donde se encontraban-¡Te vi besándolo! Dijiste que no me amabas y ahora vienes y me cuentas todo lo que te hizo, cómo te tocó y te besó, cada uno de sus movimientos, y que casi… casi te violó-susurró sintiendo como un nudo se ponía en su garganta.

-Pero no ocurrió.

-¡Pero fue mi culpa! Por mí tuviste que pasar por todo eso, por mí te arriesgaste-dijo sintiendo como las lágrimas se agolpaban en sus ojos.

-Lo sé-dijo empuñando sus manos-pero no ocurrió nada más, todo salió bien-dijo con una sonrisa.

-¿Bien? ¡Ese animal te tocó!- gritó alterado y sintiendo un ligero temblor en su cuerpo-Y no pude hacer nada, sólo me desmayé por esta estúpida herida-dijo molesto y mirando su hombro.

-Blaine-se acercó el castaño-Blaine-lo volvió a llamar, pero no respondía miraba su hombro con detención y luego giró a verlo.

-Kurt -susurró mirando al contratenor y luego su hombro, la tela estaba cubriéndose de sangre, el castaño lo vio y corrió a la puerta, a los segundos volvía con una enfermera que no pasaba los 30 años, ella lo revisó y le pidió que se calmara, al parecer se habían abierto algunos puntos.

Sentía un fuerte ruido a su lado, así que sacó su mano de debajo del cubrecamas y comenzó a tantear sobre su mesita de noche, ahí encontró su despertador y lo apagó. Se volvió a acomodar y a los segundos se sentó en su cama asustada, miró a todas partes y notó que era de día y que estaba en su casa.

Se suponía que debía despertar en el auto de Thad, al parecer el pelinegro la había llevado a su casa y ahora tenía que ir a la escuela, ella quería estar en el hospital acompañando a Blaine, porque a pesar de no conocerlo mucho, lo entendía bastante y se parecían más de lo que todos creían. Eran muy similares, y ella lo comprendía totalmente, sabía lo que era estar sola y sentir que nadie entendía tus celos y el querer proteger a quien estaba junto a ti, sabía lo que era que todos se apartaran de ti porque no te soportaban, a Blaine le había pasado lo mismo en el hospital, si incluso Thad le había dicho que los Warblers no lo visitaban porque su humor era horrible, sólo por eso y ella lo entendía tan bien.

-Será mejor ir a la escuela-susurró levantándose y caminando al baño.

Ese día no tenía ganas de hacer nada, sólo quería estar en su casa y dormir eternamente, pero sus padres no pensaban lo mismo, así que apenas la vieron en el desayuno su padre se ofreció a llevarla a McKinley y cuando cruzó las puertas de la escuela se enteró de que ese día no sería bueno, para nada bueno.

Lo primero que vio fue a Artie y Brittany besándose en medio del pasillo, nada podía ser peor que eso, pero a los segundos sintió como el frío de un granizado bajaba por su frente, volvían a bañarla con ese líquido violeta, odiaba que hicieran eso, pero se había acostumbrado a eso, porque hace semanas que venían siguiéndola los matones del equipo de fútbol.

-Santana-escuchó a alguien que la tomaba por el brazo y la guiaba al baño, en ese minuto no reconoció la voz, pero cuando por fin pudo lavarse la cara y sacarse todo el granizado pudo ver junto a quien estaba.

-Puck-susurró sorprendida.

-¿A quién esperabas?-se cruzó de brazos y se apoyó de espaldas a los lavamanos.

-¿Por qué?-murmuró terminando de secar su rostro con una toalla que le había dado el muchacho.

-Porque somos compañeros, tenemos que ayudarnos-murmuró tranquilo.

-Nunca he sido buena contigo.

-Lo sé-sonrió-pero eso no evita que yo lo sea contigo.

-¿Qué ganas con esto?-dijo alzando una ceja y poniendo una mano en su cadera.

-Nada, pero un amigo me pidió que te ayudara-dijo con una sonrisa y salió de ahí, se había sorprendido con la llamada mañanera del niñito de Dalton, pero después de contarle cómo Santana se había portado con ellos ese fin de semana, entendió que tenía que ayudarla. Además, ese tal Thad lo había amenazado si no estaba junto a Santana si lo necesitaba, así que no le había quedado de otra.

Después de esa extraña ayuda por parte de Puck, la latina se había ido a sus clases y toda su atención se había ido a su teléfono celular, no se despegaba de él por nada del mundo, porque podía recibir alguna llamada de Kurt, Blaine o Thad, y le habría gustado escuchar la voz de alguno de ellos, porque se sentía tan sola en esa escuela que sentía que esos tres chicos eran sus amigos y los quería como tales, a pesar de que a Thad lo había conocido hace tres días.

Caminaba decidido, tenía que conquistarla, a pesar de que ella había dicho que su corazón ya le pertenecía a alguien más, él no se quedaría de brazos cruzados, lo intentaría todo hasta que ella se decidiera por él.

-La clase de hoy es sobre-decía el señor Schuester con una sonrisa-Parejas-dijo emocionado, pero todos comenzaron a quejarse-podrán elegir a cualquier pareja, pueden ser dos hombres, dos mujeres o uno y uno, no hay problema con la canción o época-decía intentando calmarlos.

Se encontraban en el auditorio de la escuela, todos estaban sentados en sus butacas y se quejaban del tema de la clase.

-¿No se le ocurrió algo más creativo?-dijo Santana alzando una ceja molesta.

-A mí me parece una idea estupenda-dijo alguien en la puerta del lugar. Todos voltearon a ver y comenzaron a susurrar, mientras el señor Schuester se acercó a él.

-¿Quién eres?

-Disculpe-dijo con una sonrisa y entrando al lugar, traía un ramo de rosas rojas en una de sus manos-Me presento, soy Thad Harwood de la Academia Dalton, pertenezco a los Warblers-estrechó su mano con la del profesor.

-Un gusto, William Schuester, profesor de New Directions.

-Es un placer conocerlo-dijo con una sonrisa y mirando al resto de los estudiantes-vine a secuestrar a Santana-dijo mirando a la latina.

-Lo lamento, tiene que cantar primero y luego se puede ir-dijo con una mueca el profesor-tiene que cumplir con la tarea de la clase.

-Ya veo-dijo un poco decepcionado-tengo la canción perfecta-sonrió-Santana ¿Me acompañas?-dijo acercándose a ella y mostrándole una de sus manos para que la tomara.

-Será un placer-sonrió la latina y se paró junto al pelinegro.

Ambos subieron al escenario, él dejó las rosas sobre el piano e indicó a los músicos la canción que pensaba cantar, tomó una guitarra eléctrica y comenzó a tocar algunos acordes, la canción comenzaba y la latina no sabía cuál era.

-La conoces, cariño-dijo detrás de ella-no será difícil cantarla-sonrió y se alejó para comenzar a cantar. La latina se acercó al micrófono y miraba hacia adelante, en ese instante escuchó la voz del pelinegro.

Now as the summer fades, I let you slip away
You say I'm not your type, But I can make you sway.
It makes you burn to learn, You're not the only one
I'd let you be if you put down your blazing gun.

Todos observaban a la pareja, no entendían en qué minuto se habían conocido y desde cuándo eran tan íntimos, porque la única oportunidad que tuvieron era el baile del viernes y sólo habían pasado tres días como para que se conocieran tan bien. Ahora era el turno de Santana, quien sonrió y sacó el micrófono de su lugar y comenzó a caminar por el escenario.

Now you've gone somewhere else, Far away
I don't know if I will find you (find you, find you).
But you feel my breath, On your neck
Can't believe I'm right behind you (right behind you).

Puck subió al escenario y tomó la guitarra eléctrica que tenía Thad en sus manos, y siguió tocando por él, mientras el pelinegro tomaba el micrófono en sus manos y se ponía frente a Santana, quien hacía lo mismo para cantar al mismo tiempo.

'Cause you keep me coming back for more
And I feel a little better than I did before
And if I never see your face again, I don't mind
'Cause we gone much further than I thought we'd get tonight

La latina miró a Thad y puso un dedo sobre su pecho y le sonrió, mientras él se sonrojaba levemente y retrocedía conforme ella avanzaba, siguió cantando con fuerza, ese chico realmente le producía sensaciones.

Sometimes you move so well
It's hard not to give in.

Ahora era su oportunidad de dirigir, porque eso parecía una lucha de poder, aunque tenía que admitir que Santana tenía un poder de seducción que jamás había conocido y que añoraba tener para él por siempre, le respondió con toda la fuerza que le iba quedando, porque ella lo debilitaba y lo hacía sentir vulnerable con solo mirarlo.

I'm lost, I can't tell
Where you end and I begin.

Ahora Santana interfirió, sabía que Thad intentaba tomar el control de la situación, pero no lo lograría.

It makes me burn to learn
I'm with another man.

Thad volvió a cantar, porque sabía que esa era la única forma en la que no se notarían sus nervios y su cuerpo se tranquilizaría, porque sinceramente se sentía muy nervioso estando tan cerca de la latina.

I wonder if he's half
The lover that I am.

Now you'e gone somewhere else, Far away
I don't know if I will find you (find you, find you).
But you feel my breath, On your neck
Can't believe I'm right behind you (right behind you).

Los miraban sorprendidos, no podían creer que Santana podía cantar de esa forma junto a un chico que apenas conocía, aunque daba la impresión de que eran amigos desde siempre, pero de seguro Santana estaba simulando, porque esa sensualidad la podía mostrar con cualquiera en el escenario ¿no? Ahora les tocaba a ambos cantar, y habían juntado las palmas de sus manos, simulando un espejo.

'Cause you keep me coming back for more
And I feel a little better than I did before
And if I never see your face again, I don't mind
'Cause we gone much further than I thought we'd get tonight

Thad se alejó de ella y miró al público que tenían, les sonrió y miró a los músicos, tenía que seguir cantando y mostrar por qué era un Warbler y que la sensualidad de la latina no lo haría callar, aunque era casi imposible que no fuera así. Tenía que seguir cantando, era su turno y los acordes le daban el pase, había que seguir aunque pareciera imposible.

Baby, baby
Please believe me
Find it in your heart to reach me
Promise not to leave me behind
(Promise not to leave me behind)

Había notado el nerviosismo del pelinegro, sólo podía sonreír al verlo así, pero no lo dejaría quedar en vergüenza, lo apoyaría como fuera, porque sinceramente él también la hacía sentir nerviosa y no podía creer en qué minuto la sola mirada de ese muchacho la hacía sentir vulnerable.

Take me down, but take it easy
Make me think but don't deceive me
Talk to me bout taking your time
(Talk to me, talk to me)

'Cause you keep me coming back for more
And I feel a little better than I did before

Se miraron y sabían que tenían que hacer lo posible por guardar la compostura y no ser arrebatados sobre el escenario, mucho menos con ese público, porque a pesar de estar con New Directions, esos muchachos tenían mucho que decir de esa interpretación y ellos tenían que dar lo mejor, a pesar de que sus hormonas les estaban jugando una mala pasada, ambos siguieron cantando.

And if I never see your face again, I don't mind
'Cause we gone much further than I thought we'd get tonight

Se acercaron y Thad tomó a Santana por la cintura mientras ella seguía con la canción junto a la voz de él, ella enredó una mano en el cabello del pelinegro y comenzaron a acercarse.

'Cause you keep me coming back for more
And I feel a little better than I did before
And if I never see your face again, I don't mind
'Cause we gone much further than I thought we'd get tonight

Terminaron de cantar y sus rostros se acercaban, ella puso ambas manos detrás del cuello del pelinegro y acercó sus labios a los de él y se besaron, era una caricia cálida, pero a penas escucharon los aplausos se separaron de golpe, él la miró con infinito amor y ella sólo pudo salir corriendo.

-¡Santana!-le gritó para detenerla, pero fue imposible, a cambio vio salir a Brittany tras ella, tal vez eso era lo mejor.

-¡Eso fue fabuloso!-dijo el señor Schuester aplaudiendo junto al resto de New Directions.

-Gracias-murmuró con una sonrisa y tomó las rosas que había dejado sobre el piano, pero antes de salir se acercó al profesor y estrechó su mano-Muchas gracias-sonrió y salió lo más rápido que pudo de ahí.

Había corrido lo más rápido que le dieron sus piernas, entró al baño y apoyó sus manos en uno de los lavamanos, a los segundos entró Brittany al lugar y la observó extrañada.

-¿Estás bien?-susurró a su lado y poniendo una mano en su hombro.

-No-murmuró sintiendo como las lágrimas bajaban por su rostro.

-¿Qué te ocurre?-dijo mientras la latina alzaba la vista y la miraba directamente a los ojos.

-¡Tú eres lo que me ocurre! ¡No te puedo olvidar, eso me pasa!- gritó sintiéndose sofocada por todo lo que estaba sucediendo.

-Nunca tuvimos nada, solo fueron besos-dijo con inocencia y frunciendo levemente el ceño.

-Sí, pero yo te amo-dijo en un hilo de voz.

-Y yo a ti.

-No-dijo moviendo su cabeza de un lado a otro-amas al inválido.

-No le digas así a Artie-dijo molesta la rubia.

-¿Lo amas a él?-preguntó en un arrebato la morena-Dime la verdad y te dejaré en paz.

-Te amo a ti, también-dijo abrazándola, a lo que sintió el llanto de Santana sobre su hombro.

-No puedes…-intentaba hablar, pero le costaba demasiado- No puedes amarnos a ambos, no puedes-dijo molesta-¡Tienes que decidirte por uno!- le gritó furiosa y apartándola de golpe.

-¿Me estás haciendo elegir?-susurró extrañada y sin comprender muy bien.

-Sí-respondió decidida-¿Lo amas a él o a mí?-le dijo molesta.

-A los dos.

-¡Britt!-le gritó cansada-No puedes amar a dos personas al mismo tiempo.

-Me gustan tus besos.

-Pero no lo dejarás a él por mí-susurró tomando las manos de la rubia.

-No lo dejaré, pero tampoco quiero perderte.

-No puedes perder algo que nunca has tenido-susurró la morena sonriendo con amargura-Gracias-respondió y salió de allí.