Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.

Summary: La primera vez siempre se queda para siempre, tu primer diez, tu primer cinco, tu primer beso, tu primer novio… tu primera vez. Y gracias a Reborn, Tsuna experimentaría muchas de sus primeras veces con esa persona.

Este capitulo ha sido corregido por Mika-Lucid199120.


ONLY YOU

By: Yunmoon

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Capitulo 5

Cuando el amor termina…

Otro comienza

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Kyoko miro distraída a su hermano y se encogió en el sofá. Cambio su mirada al televisor que estaba frente a ella y comenzó a procesar lo que veía. Al final dejo de importarle y volvió la vista a su hermano, se veía muy entretenido mirando la pantalla, pero quería su atención, solo un momento.

-Onii-chan-.

Ryohei, que estaba muy entretenido viendo su programa favorito, volteo a ver a su querida hermana y le sonrió con una interrogante en el rostro.

-¿Qué sucede Kyoko?-.

Ella bajo el rostro y se avergonzó un poco.

-¿Vas a ver a Tsuna-kun pronto?-.

Ryohei comenzó a pensarlo con profundidad, no recordaba haber quedado con Tsuna para algún momento cercano. Aunque probablemente irían a entrenar con ese asombroso bebe o con el maestro pao-pao, pero de cualquier forma no recordaba haber quedado con Tsuna.

-No, no que recuerde-.

-Ya veo-.

Kyoko pareció entristecer un poco, así que Ryohei se levanto del suelo y se sentó a su lado y tomándole del hombro le sonrió.

-Pero no te pongas así, Kyoko. Puedes hablar con Sawada en cualquier momento, él siempre te hará caso, son amigos después de todo-.

Kyoko lo miro, si, tenía razón, Tsuna siempre era agradable con ella, así que podía confiar plenamente en él, sonrió y bajo la vista avergonzada.

-Si, tienes razón-.

Kyoko sonrió tranquilizando totalmente a Ryohei y este volvió si vista a la pantalla, poco después sintió el peso de la cabecita de su hermana en su hombro, ella se había quedado totalmente dormida.

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Tsuna tuvo que colocar la mano en la baranda y sintió que sus piernas no reaccionaban, pero enseguida recupero el equilibrio. Dino lo observo a la distancia al igual que Reborn. Ambos miraban a Tsuna tratar de ponerse de pie, una nueva pelota impacto en su estomago y lo dejo sin fuerza y cayó al suelo, escupió un poco de sangre y el aire escapo de sus pulmones, en primer instante no se pudo mover, pero poco a poco volvió levantarse.

-¿Estas bien, Tsuna?-.

Tsuna volteo y miro a esos dos y asintió. Dino, que había preguntado, no dijo nada y solo continuo mirando a Tsuna, Reborn lucía serió y algo molesto.

-Pues estas muy mal, Dame-Tsuna. Si continúas así, fácilmente cualquiera podrá derrotarte, Hibari lo hizo y fue por tu debilidad-.

Trago saliva y se sintió incomodo, Dino se revolvió un poco pero no comentó nada. Lo cierto era que lo que había dicho Reborn le había caído como una piedra en el estomago y realmente aún no se lo podía creer, se suponía que la linda Kyoko era su único y verdadero amor y que las peleas era el amor de Hibari, pero nunca, jamás, realmente jamás, se le había pasado por la cabeza que el y Hibari pudieran ser pareja, vamos, si eran más diferentes que el azul y el rojo y más distantes que el cielo y el mar.

-Ya dije que no fue así-.

Tsuna se irguió totalmente y esquivo fácilmente una nueva pelota, no eran pelotas comunes de tenis, eran pelotas hechas de un material solido tan pesado que podía romperte el hueso más duro del cuerpo. Pero Tsuna había podido esquivar todas, hasta que le pego una en la pierna y la otra en el costado. Era su castigo, había dicho Reborn, por haber perdido con Hibari y haber quedado inconsciente más de dos horas.

Tsuna sabía que había sido su debilidad, pero aún no quería creerlo, ¿Cómo había sido engañado en modo hiper? Eso no lo sabía, pero había sucedido, Hibari lo había vencido en modo hiper, y se suponía que era el único modo en el cual podía resistir los ataques de Hibari.

El entrenamiento continuo, una batalla con Dino fue lo ultimo que termino por destrozar todas sus energías, agotado y adolorido llego a casa, ni siquiera había ido a la escuela ese día, Reborn le había prohibido estar con Hibari y realmente eso no le pareció mala idea. Se dejo caer en el colchón de la cama y trato de descansar, pero no pudo, se sentó y decidió darse una ducha, era la única opción que tenía para relajarse un poco.

-¿Quién dijo que podías irte?-.

Se quedo frente a la puerta y volteo lentamente. Reborn le miraba serio, como lo había visto desde que había perdido con Reborn.

-Voy a tomar un baño-.

-Hibari te venció en modo híper, y tu tanto como ya sabemos que eso no iba a suceder-.

Tsuna se quedo quieto, realmente fue una distracción, pero siempre había considerado a Hibari fuerte, tanto el del futuro como el del pasado como el del presente, Hibari era fuerte, porque su voluntad, su confianza y su fuerza eran únicas e inigualables. Hibari era la persona más fuerte que había conocido, hasta que había llegado Reborn.

-Hibari-san es fuerte, no perdí solo por una distracción, sabes que Hibari-san pudo haber ganado de cualquier manera-.

Reborn saltó de la ventana a la cama y lo miro más profundamente.

-No quería decírtelo, pero las cosas se complican y no tengo otra opción-.

Tsuna presintió problemas, si Reborn estaba así de serió solo significaban problemas.

-¿Qué sucede?-.

Reborn miro a la ventana y luego miro a Tsuna, parecía realmente meditar sus palabras.

-Al parecer una familia se ha filtrado a tu territorio. Tengo entendido que antes pertenecía a Vongola, pero nos ha traicionado y su meta es matar al noveno y a ti. El noveno viajara aquí pronto, pero en tu caso, estas muy desprotegido, sin contar que esta falla me hace pensar que tu entrenamiento aún es inútil y pobre, pensé que de alguna manera ya eras fuerte, pero me he equivocado-.

Tsuna trago saliva.

-Tú sabes que yo no soy fu…-.

Se quedo callado, eso no era cierto, era fuerte y eso lo sabía perfectamente. Hibari se lo había dicho y ahora…

Ahora sentía que podía confiar un poco en esa fuerza y si no podía entonces, entonces se haría más fuerte. Miro sus manos, miro las cicatrices, todos sus amigos se habían vistos envueltos en problemas, en peleas, en un mundo extraño y tenebroso, pero con sus dos manos los había defendido. Con su fuerza los defendería, los protegería, y si esa fuerza no bastaba se haría más y más fuerte, hasta el día que pudiera protegerlos él mismo. Su determinación se vio reflejada en su mirada, no iba a dudar, no más.

-Sé que no soy tan fuerte como otros, pero se que mi fuerza y mi determinación bastara para que pueda defenderlos a todos, todos mis amigos, mis padres, incluso Vongola, no pienso fallar, yo voy a protegerlos con toda mi fuerza, con mi cuerpo y con mis manos-.

No separaron las miradas por un largo tiempo, pero al final Reborn sonrió, no iba a decir que esas palabras lo iban impresionado, pero podía aceptar abiertamente que ese Tsuna era el verdadero Tsuna, detrás del conejo miedoso, inútil y debilucho estaba esa persona que le hablaba con tanta seguridad, no había duda, sería un buen jefe.

-Toma un baño y duerme-.

-Es lo que iba a hacer-.

Tsuna salió y Reborn se quedo solo. Había tantas cosas más que quería decirle, eran tantas que no encontraba una ocasión para hacerlo. Su chupete amarillo brillo, Reborn apretó los labios mientras un dolor punzante lo atravesaba entero, no entendía de qué forma había sucedido eso, pero era un hecho y debía de decírselo pronto a Tsuna, pero aún faltaba tiempo, aún faltaba que ese carnívoro lo llevara hasta la cima de la confianza y la determinación, como lo había dicho.

Hibari era su más poderoso y firme pilar.

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Gokudera se alejo dos pasos, y volteo el rostro. No, no era que Yamamoto se viera bien cuando entrenaba con el equipo, solo debía de admitir que el equipo de beisbol era grandioso. Totalmente grandioso y Yamamoto no era él único, todos eran buenos. Claro, si su querido Decimo estuviera ahí sería el mejor.

Pero lo repetía, no era que Yamamoto se viera bien, de ninguna manera.

-¿Gokudera?-.

Se sintió avergonzado al ser pillado observando tan fijamente al chico del beisbol, desvió la vista y decidió hacerse el disimulado.

-¿Qué?-.

-¿Qué haces aquí? Espera, espera… ¿Estabas esperando por mí? Eres tan lin…-.

-¡Si dices lindo voy a barrer el suelo con tu cara!-.

-Pero… ¿Si me esperabas?-.

-¡Claro que no! Yo-¡Yo solo pasaba por aquí!-.

-Claro, claro. ¿Podrías esperarme?-.

Se sintió atacado cuando Yamamoto lo miro de forma profunda, trago saliva y ladeo el rostro avergonzado.

-¿Por qué lo haría?-.

-Porque quiero que vengas conmigo-.

Gokudera lo miro. Lo cierto era que se podía decir que Yamamoto ya había pasado el paso de "Declaración" y ahora iba por el de "Conquista", si, Yamamoto le había dicho que lo quería y ahora lo trataba de una forma absurda y más cariñosa, no lo odiaba, pero no le gustaba que lo confundiera.

-No puedo, voy a estar con el Decimo hoy-.

Entonces Yamamoto miro aun punto en el edificio y luego sonrió de lado.

-Pues, tengo entendido que hoy Tsuna iba a estar con Hibari… Mira, están ahora ahí-.

Gokudera observo el lugar donde Yamamoto estaba y lo vio. Abrió los ojos sorprendido y empujo a Yamamoto lejos de ahí.

-¡Bien! ¡Iré contigo! Ahora ve a tu entrenamiento. ¡Si te tardas me largo!-.

Yamamoto quiso voltear pero Gokudera no se lo permitió, sonrió despreocupadamente, que más daba.

-Bien, bien-.

Yamamoto se fue y Gokudera observo de nuevo, era algo que ya sospechaba pero ahora lo confirmaba. En ese momento, mientras veía a Hibari acariciar tiernamente el rostro de Tsuna lo había entendido, lo había afirmado, Hibari y Tsuna mantenían una relación. Si Tsuna no decía nada debía de ser por algo, por el momento el se encargaría de cuidar su secreto. Aunque aclaraba algo, no era que le gustara Hibari ni esa absurda relación, pero si el Decimo era feliz con todo eso, entonces no había nada que pudiera decir, el solo veía por la felicidad de su querido y adorado Decimo.

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Tsuna termino los deberes y miro a Hibari, se levanto del sofá y se acercó a la ventana, estaba aburrido. Hibari solía trabajar o leer dejándolo de lado, no era cariñoso mucho menos cercano, pero siempre lo quería cerca, Hibari siempre quería que estuviera ahí, a su lado. Ni siquiera había dicho nada acerca de su batalla, no sabía si estaba enojado o si el asunto no le había importado. Y de nuevo no lo había besado. Trago saliva y se recordó que eso no tenía porque suceder. Hibari se levanto de su lugar y se sentó en el sofá miro a Tsuna y le indico que se sentara a su lado. Tsuna se levanto del borde de la ventana y se acercó a Hibari, se sentó a su lado callado y sin decir nada.

-Voy a tomar una siesta-.

Y Hibari se recostó en el sofá con Tsuna a su lado. Tsuna no dijo nada, pero en algún momento pensó que Hibari se recostaría en sus piernas, si no lo había hecho no entendía porque lo había llamado para sentarse a su lado.

-Hibari-san, ¿quieres que me vaya de aquí?-.

Hibari, que ya tenía los ojos cerrados, los abrió y se sentó de nuevo.

-¿Por qué querría que te fueras?-.

Tsuna lo miro, evitando en cualquier instante mirarlo a los ojos, de alguna forma no quería mirarlo y realmente no supo porque.

-Pensé que querrías descansar tranquilo-.

-Por eso te dije que te sentaras a mi lado-.

Eso lo sorprendió, ¿le daba tranquilidad a Hibari que él estuviera a su lado? Miro sus ojos, y como lo supuso, el hechizo extraño y que lo atraía a Hibari se activo, sintió que era atraído lentamente, levanto una de sus manos que se encontraba a su costado y comenzó a acercarla a Hibari hasta colocarla en su hombro, con esa mano comenzó a propulsarse hacia Hibari, quería besarlo, pro primera vez quería hacerlo.

Hibari lo sintió, el día en el que Tsunayoshi comenzara algo por su cuenta, si todo iba así, pronto podría tenerlo más cerca, pronto podría reclamarlo totalmente como su propiedad, ese era el trabajo de un buen carnívoro, lograr que la presa se acercara por su cuenta, tonta e ingenua, aunque Tsunayoshi se había tardado por fin lo estaba haciendo. Comenzó a sentir el aliento del chico en su rostro y lo vio comenzar a cerrar los ojos, él los entrecerró.

Dos golpes a la puerta fue el interruptor de Tsuna, se separo y volteo el rostro. Hibari se molesto, estaba dispuesto a morder hasta la muerte al herbívoro que había tenido la suficiente estupidez como para interrumpirlo.

-Disculpa, Hibari-san-.

Pocas veces había sentido ese "san" sonar de esa forma infantil e ingenua, la forma en la que lo decía Tsunayoshi le gustaba, la forma en como lo decía ella lo enojaba bastante, la chica que se había encargado de interrumpir el momento, entro con una sonrisa extraña en el rostro y un sonrojo leve de vergüenza, lo hizo enojar, pero no dijo nada.

-¿Kyoko-chan?-.

Tsunayoshi se levanto y miro a la chica con una leve sonrisa y un sonrojo igual, no dijo nada, solo se levanto después de que Tsunayoshi se hubo levantado.

-Hola Tsuna-kun. Yamamoto-kun me dijo que estabas aquí porque Hibari-san te necesitaba para algo… Me preguntaba, Hibari-san, ¿podrías dejar ir por hoy a Tsuna-kun?-.

Tsuna se sorprendió por el pedido de la chica, pero no pudo evitar no verse y sentirse un poco emocionado. Miro a Hibari, este solo se acomodo la chaqueta y se dirigió a la puerta, Tsuna lo miro y camino a él.

-¿Hibari-san?-.

Hibari no se detuvo y mucho menos volteo, Tsuna se detuvo en la salida de la recepción, no sabía porque, pero realmente no quería que Hibari se molestara con él.

-¿Hiba…?-.

-Nos vemos mañana-.

Y se fue. Lo vio caminar con esos pasos despreocupados y a la vez firmes.

Que va, Kyoko lo había sacado de ese molesto momento, todo estaba bien.

Todo.

Entonces se sorprendió al darse cuenta que había pasado de la presencia de Kyoko, volteo rápidamente para ver a la chica. No entendía como había podido pasar de ella, de la linda y tierna Kyoko, su amor desde hace mucho tiempo.

-¿Vamos, Tsuna-kun?-.

-Claro. Pero, ¿A dónde iremos?-.

Kyoko sonrió.

-Hay un nuevo pastelillo en la tienda donde Haru-chan y yo solemos comprar, es delicioso y deseaba que tú lo probaras-.

-Eso suena bien Kyoko-chan-.

-Entonces vamos-.

La chica sonrió dulcemente y dio media vuelta y camino al lado contrarió del que se había ido Hibari, no supo porque eso lo tuvo tan presente, pero por fuera en la superficie realmente parecía interesado en lo que Kyoko le contaba con una sonrisa.

Kyoko tenía un aura que le había atraído desde el principió. Lo podía recordar un poco, pero también había sido hace tanto que podría estar inventando algunas partes. La había conocido en su peor momento de vida, cuando comenzaron a llamarlo perdedor, ella había puesto una cara de disgusto y luego lo había mirado y le había dicho con una sonrisa "No creo que seas un perdedor, yo creo que puedes ser increíble. ¡Esfuérzate!" Si, eso había dicho y en automático se había enamorado de ella, era linda, era tierna y tenía un hermoso y puro corazón, probablemente ella había despertado sus últimas esperanzas y las había hecho crecer, ella era una chica que lo había enamorado al instante.

Cuando menos lo noto ya estaban en la dichosa pastelería y entraron, ella se acercó al mostrador y él se quedo un poco más atrás.

Sin duda, Kyoko también tenía una belleza aplastante, era tierna, linda y sumamente hermosa y delicada. La impresión contaba y Kyoko tenía una imagen linda, parecía un precioso ángel, si hubiera visto uno estaría más seguro, sus ojos eran grandes y transmitían calor y pureza, su piel se veía suave y su cabello lucía hermoso, sin contar que su figura tierna y delicada era admirable y llamaba la atención.

Y su fuerte, el punto más fuerte y admirable de Kyoko era su pura y noble inocencia. Era inocente y rayaba a lo ignorante, pero eso no importaba, Kyoko lucía aún más hermosa cuando era así de despistada.

-¿Vamos?-.

-Perdón, estaba distraído-.

Ella sonrió y negó con la sonrisa, una tierna y hermosa sonrisa.

-Decía que, podemos ir al lago, donde están las sillas, ahí sería muy lindo comer esto, ¿podemos?-.

-Claro Kyoko-chan-.

Ella formo esa sonrisa de nuevo y camino por delante.

Eso también le agradaba, que fuera tan paciente y tranquila, que le hablara con dulzura y a la vez tranquilidad, ella siempre era agradable con todos, pero habían veces en las que lo hacía inconscientemente, Kyoko simplemente era pura y hermosa, por dentro y por fuera.

-¿Gokudera-kun dijo que iría a ver a onii-chan?-.

La observo y asintió.

-Al parecer, Gokudera-kun iba a ayudar a Ryohei con su anillo-.

-Onii-chan había dicho algo, le agradeceré luego a Gokudera-kun-.

Pero había algo que no iba a fingir.

Kyoko le hacía sentir cariño, ternura, ganas de protegerla y mucho amor. Realmente había mucho amor, un amor que había crecido por todos esos años. La amaba mucho.

Pero no despertaba esos sentimientos que le despertaba Hibari, no era igual, realmente no era lo mismo. El amor que sentía por Kyoko era profundo, pero no era como el de Hibari, no era lo mismo, Hibari le hacía sentir cosas que con Kyoko jamás se había imaginado sentir. Sentimientos nuevos despertaron en él en el momento que Hibari lo tomo como suyo.

No sabía que era, pero esos sentimientos crecían y crecían y no podía detenerlos, realmente deseaba no sentir tanto, que todo lo que sentía se fuera como había llegado, pero Hibari se los recordaba cada segundo y los hacía crecer con su mirada, con su tacto, con su presencia.

-Aquí esta bien, Tsuna-kun-.

Notó entonces que había llegado y asintió un poco, se sentó frente a Kyoko y ella le extendió una tarta, era de fresas con zarzamoras, se veía delicioso pero sospecho que sumamente dulce también, no perdía nada con probarlo.

-Traje esto para acompañar la tarta-.

De su bolsa saco un termo y le extendió una taza de té, Tsuna agradeció y tomo la taza. El primer trozo lo tomo con cuidado y lo alzo, no pudo evitar no sentir su fragante y dulce aroma, lo comió y se le iluminaron los ojos, parecía dulce, pero era realmente delicioso, alzo la mirada para decirle a Kyoko lo delicioso que sabía, pero se sorprendió por la mirada de la chica, era tan profunda, como nunca la había sentido.

-¿Kyoko-chan?-.

-Parece que te ha gustado-.

-Si, sabe realmente bien-.

-Me alegra-.

Ella tomo un bocado y sus mejillas se tiñeron de rosado, Tsuna sonrió y continúo comiendo su pastelillo. Había algo que se sentía extraño desde el principió, no podía definirlo, pero cuando termino su pastelillo y observo a Kyoko supo que pronto lo sabría.

-¿Nos vamos?-.

-Pero tú aún no terminas Kyoko-chan-.

-No importa, puedo terminarlo luego-.

-Supongo que esta bien-.

Kyoko guardo su pastelillo, y se levanto cuando Tsuna lo hizo, le indico con el dedo índice el lago y comenzaron a acercarse, Kyoko se detuvo justo enfrente y sus ojos brillaron cuando observo el tono rojizo del agua, estaba atardeciendo y se veía realmente bien.

Kyoko suspiro y sonrió. Volteo a ver a Tsuna que estaba a su lado, la sonrisa no desapareció porque estaba segura, quería decírselo todo.

Porque Tsuna se había confesado a ella con determinación y con mucho valor, ella quería hacer lo mismo, pese a que desde esa declaración había pasado realmente mucho tiempo.

-Tsu-kun-.

Tsuna se sorprendió cuando escucho que Kyoko le hablaba de esa forma, esa forma había sido la misma como le había llamado la Kyoko del futuro, se sintió raro e incomodo a la vez.

-¿Kyoko-chan?-.

Sus ojos brillaban con intensidad, Kyoko parecía brillar de determinación.

-La verdad es que no lo creía porque yo no conocía a Tsuna-kun. Cuando Tsuna-kun dijo que me quería, yo solo pudo pensar que no era verdad, que era una broma-.

Tsuna se sonrojo un poco, Kyoko lo recordaba, era sorprendente que lo recordara si había ocurrido hace más de un año y medio.

-Cuando conocí a Tsuna-kun realmente pensé que Tsuna-kun era genial, porque se veía tan feliz y parecía apreciar a todos sus amigos, pensé: "Seguro es una persona sorprendente". Yo creo que, eres una buena persona, aunque todos te hablen de esa forma, yo creo que puedes ser una buena persona, una impresionante e increíble person-.

Justo como le había dicho, que podía ser increíble si se esforzaba, por ese tipo de palabras sentía que podía querer mucho a Kyoko.

Pero Hibari seguía presente en su interior, muy presente, incluso en ese momento lo sentía presente.

-Pero fue en ese futuro que lo supe. Si alguien puede sacrificarse por ti, entonces, debe ser porque realmente te quiere o te aprecia… Yo, me di cuenta de algo Tsuna-kun…-.

Tsuna estaba un poco sorprendido, no reaccionaba del todo bien, no estaba seguro de querer escuchar lo que Kyoko tenía que decirle, pero no era capaz de reaccionar, las palabras de Kyoko habían aturdido su sistema.

-Tsuna-kun… Te quiero-.

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Había un secreto que ni siquiera Tsuna conocía, solo Hibird podía verlo, pero era un secreto. Hibari utilizaba gafas de descanso para leer en un tiempo prolongado, pero solo las ocupaba dentro de su hogar, las gafas lo hacían sentir débil, algo que los herbívoros solían aprovechar. El timbre de la puerta sonó insistente y se molesto, se quito las gafas y las dejo sobre la mesa que estaba en su pequeña sala, odiaba que lo molestaran. Abrió la puerta con brusquedad y se sorprendió cuando Tsunayoshi saltó a él. Sorprendente, pero Tsunayoshi lo observo y lo beso en el momento, no se resistió, cerró la puerta con un movimiento brusco y tomo a Tsunayoshi por la cintura y la cargo hasta su sala, se sentó en el sofá y sentó a Tsunayoshi sobre él.

Un momento bastante esperado pero se sentía fantástico, mejor de todo lo que había esperado.

Tsuna se separo de él y coloco sus dos manos en las mejillas de Hibari. Se miraron por un largo rato y poco después volvió a besarlo.

De alguna forma, Hibari no lo sintió bien la segunda vez, separo a Tsuna de él y miro sus ojos, se veía tan perturbado, ese no era el conejo, ese era peor que un cordero, ni siquiera llegaba al rango de herbívoro. Tsuna lo miro y con una fuerza, inesperada, soltó una fuerte bofetada, tan fuerte que fue capaz de voltear su rostro. Lo miro con cara de enfado, pero Tsuna no se dio a esperar y soltó una segunda bofetada y sin bastarle soltó una tercera. Después comenzó a golpearlo con fuerza. Pero no dijo nada, porque sabía que lo que Tsunayoshi tenía que decir era algo realmente importante.

-¡No entiendo! ¡Todo esto es tu culpa!-.

-…-.

-¡Si tu no… SI TU NO TE HUBIERAS ACERCADO A MÍ! ¡Te odio!-.

-…-.

-Kyoko-chan… Lo dijo, lo dijo y yo… ¡Es tu culpa! ¡Todo es tu culpa!-.

-No te entiendo, Tsunayoshi-.

-¡Kyoko-chan dijo que me amaba!-.

Hibari no dijo nada, siguió pasivo como había estado desde el principio.

-Pero yo fui tan insensible desde el principio. Soy horrible, soy totalmente horrible y detestable… Desde el principio yo solo pensaba en ti… ¡Solo pensaba en ti!-.

Hibari sonrió, así que todo se trataba de eso.

-Incluso, cuando Kyoko-chan dijo que me quería solo podía pensar en que quería verte, deseaba verte, realmente lo deseaba-.

Hibari le tomo el rostro y sin decir nada lo beso. Tsuna estaba confundido y cuando Hibari lo dejo por fin lo miro y le mostro su confusión.

-Era hora que lo entendieras-.

-¿Entender?-

-No solo te tome físicamente como mío. Todo, incluso tu interior me pertenece. Eres mío en todos los sentidos, Tsunayoshi-.

No supo porque pero eso le sonó a pura verdad.

-Hibari-san…-.

-Dime Tsunayoshi, ¿ya puedo decir que tú interior me pertenece?-.

Tsuna miro a Hibari, mentir y decir la verdad.

Determinación, pensó en eso una y otra vez.

-No sé… que me pasa cuando estoy contigo. Yo creo… creo que tu eres todo lo que necesito… Creo que todo puede ir bien, pero a la vez creo que si lo intento nada va a salir bien… yo…-.

-Me amas-.

-…-.

-Hay algo que creo que no te deje en claro Tsunayoshi. Yo si te amo-.

Su confesión provoco un extraño dolor en su pecho, un dolor anormal, un dolor del que nunca había sido consciente, no quiso decirlo, porque no sabía como hacerlo, seguía teniendo miedo.

-Yo… yo…-.

No sabía que decir, no podía. Hibari lo recostó en el sofá y lo miro.

-Si no me amas aún entonces hazlo pronto. Ámame como si no hubiera un futuro, ámame solo a mí-.

-Hibari-san, pero yo…-.

Como decirle que lo que sentía era similar al amor que había sentido por Kyoko, pero era a la vez diferente, no podía explicar lo que sentía porque ni él mismo lo sabía.

-¿Qué le has dicho a Sasagawa Kyoko?-.

Tsuna desvió la mirada, iba a contarle todo.

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::Dos horas antes

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-Tsuna-kun… Te quiero-.

No supo que decir, aunque sentía que se había iluminado también sentía que le habían puesto una cadena en el cuerpo. Solo tenía que hacerlo, solo tenía que decir. "Yo también".

-Yo… yo…-.

"Yo también". Se repitió mentalmente.

-Yo ta… ta…-.

-"Lo he decidido. Tú serás mi compañero de ahora en adelante…"-.

No, no podía pensar en Hibari, no podía.

-Kyoko-chan yo…-.

-"Eres mi amante, por supuesto que tengo un trato especial contigo"-.

Deseaba ver a Hibari.

Deseaba estar con Hibari.

Deseaba sentir a Hibari.

Y solo en ese momento deseo ser de Hibari.

Miro a Kyoko, avergonzada esperando por su respuesta, desvió la cabeza, la quería, pero alguien más se había encargado de llenar su cabeza, Hibari había tomado control de sus pensamientos, esa era la verdad.

Ya casi pertenecía a Hibari por completo.

Ya casi podía sentir el dominio.

-Lo siento Kyoko-chan. Pero salgo con alguien y… le quiero-.

Ella se impresiono al instante, pero enseguida negó, lo miro con ternura y con una sonrisa amistosa.

-Está bien. Es bueno saber que ya hay alguien que te hace feliz… Puedo decirte a partir de ahora, ¿Tsu-kun?-.

Tsuna la miro y asintió con una sonrisa.

-Por favor, llámame Tsu-kun-.

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::Ahora

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Hibari bajo la cabeza hasta que su aliento choco contra el de Tsuna, menta fresca contra azúcar y fresas, el aroma se mezclo y un sabor agridulce entro en sus bocas. Tsuna cerró la boca y se sintió un tanto avergonzado, la cercanía de Hibari le ponía nervioso, el sentimiento dulce y a la vez doloroso lo ataco.

¿Por qué sentía que una situación similar ya había pasado antes?

No lo sabía, pero la sensación era exquisita, le ponía los pelos de punta y le provocaba un sudor nervioso, era una sensación placentera y a la vez le perturbaba, pero no le desagradaba, en lo absoluto.

Hibari sonrió y beso su mejilla, luego beso su frente y le dio un beso suave en la boca y se levanto de encima de Tsuna. Tsuna sintió que el aire se le salía lentamente, era injusto que lo tratara de esa forma tan suave, era realmente injusto. Se sentó y se coloco atrás de Hibari, con las manos temblorosas por la vergüenza y el nerviosismo lo abrazó, recargo la cabeza en su espalda.

Si fuera sincero lo desearía ser en ese momento, porque se había rendido. En la única batalla en la que nunca quiso perder había perdido. Hibari lo había vencido y lo había hecho con suavidad y pura ternura, lo había conseguido.

Tsuna ya no podía negar que sentía algo por Hibari, algo más que miedo, era algo más que un cariño.

-Te quiero, Hibari-san-.

Hibari sonrió de lado.

Tomar a un herbívoro era sencillo. Aunque era un carnívoro y Tsunayoshi un herbívoro lo había tomado. Volteo y acarició su rostro, suave y pequeño rostro. Tsunayoshi cerró los ojos y Hibari sonrió un poco más.

Y el herbívoro, noble e hipnotizado, se había enamorado del carnívoro que quería devorarlo.

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Por fin Tsuna acepta que le gusta Hibari, un poco lento pero ya esta, ahora veremos que pasara con esos dos en los siguientes capitulo. Ahora que Hibari por fin tiene a Tsuna en su poder, que no le costo realmente, comenzara la acción y Reborn volverá a tener su protagonismo.

Muchos me han preguntado si escribiré lemmon. Realmente lo he pensado y la idea no e desagrada, pero soy nueva en este tema y en mis fics casi no escribo lemmon, no soy buena escribiéndolo porque lo hago muy dulce y eso no me gusta del todo, me gustaría más hacerlo un poco más pasional, porque eso es lo que quiero hacer con su relación, demostrar que los sentimientos que tiene con Hibari son más profundos, no como los que tenía con Kyoko, que eran más platónicos y soñadores.

Capitulo corregido por mi beta.

Gracias Mika-lucid