No podía creer todo lo que estaba pasando, primero los secuestraban y ahora estaba encerrado en Dalton, hasta que le diera todos los detalles al Director ¿qué detalles le iba a dar? Él no era policía como para interrogarlo.

-Esto es absurdo-susurró molesto y paseándose por su cuarto.

-Lo sé, pero no hay otra forma de detener las cosas.

-Sí la hay-dijo convencido y mirando a su compañero.

-¿Cuál?

-¡El psiquiátrico! Ahí no tendrán problemas en aceptar a Karofky.

-Pero hasta que eso ocurra el director nos quiere en Dalton y lejos de McKinley.

-Él no tiene idea de lo que pasó, cómo…

-Se enteró poco después de que Kurt nos rescatara ¿cómo se enteró? No tengo idea, de seguro alguien le contó, no lo sé-susurró extrañado.

-Jeff-murmuró el castaño sentándose a su lado-¿Qué haremos hasta entonces?

-No lo sé, Nick-murmuró con una sonrisa-podríamos aprovechar el tiempo-dijo pasando una mano por sobre sus hombros.

-¿Cómo?-dijo sin comprender.

-Podríamos adelantar lo que haremos hoy en la noche-dijo con su mejor sonrisa y acariciando con suavidad su rostro.

-¿Qué haremos hoy en la noche?-susurró mirándolo a los ojos.

-¿No lo recuerdas?-dijo separándose totalmente y mirándolo con sorpresa.

-No-respondió mirando al rubio.

-Tendré que recordártelo, entonces-dijo con una sonrisa y se sentó sobre las piernas del castaño, pasó sus brazos por su cuello y acercó su rostro al de Nick, quien lo tomó por la cintura y lo acercó hacia él, sus labios se rozaron con suavidad y se besaron, era una caricia lenta, pero llena de amor, hace tanto que se conocían que sabían que eso daría rienda suelta a todo tipo de cosas.

-¿Qué querías recordarme?-dijo separándose levemente.

-No es posible-dijo apoyando su frente contra la de su novio-¿No has entendido?

-¿Qué cosa?-dijo alzando una ceja extrañado.

-Eres tierno cuando pareces no entender, pero hay un límite-dijo poniéndose de pie y caminando a la puerta, en un segundo estaba fuera de ahí.

-¿Hoy en la noche?-intentaba entender, pero no lo lograba, sobre todo después de ser besado por Jeff-¡Mierda!- dijo molesto y corrió tras su novio, ahora sí entendía todo.

Había vuelto a Dalton después de todo lo sucedido en McKinley, entendía bien que no podía hacer que Santana lo quisiera de un segundo a otro, pero tenía que admitir que entre ellos sí había un lazo y que si se esforzaba un poco se daría cuenta de que él podía ayudarla a olvidar a Brittany, debía admitir que la rubia a pesar de ser tonta, era hermosa, pero él mejor que nadie sabía que no se podía engañar al amor y sí la latina no lo quería a él, tendría que aceptarlo y conformarse con ser su amigo, porque después de la canción y las rosas no sabía qué más hacer.

-Soy un desastre.

-¿Qué sucede?-murmuró Wes a su lado, estaban en el salón de estudio.

-Nada-susurró sin dejar de mirar la mesa.

-Algo te ocurre, habla-dijo David llegando a ellos.

-¿Y tú de dónde saliste?

-En Dalton todo se sabe-sonrió Trent apoyando una mano en su hombro.

-Y aunque no lo creas hasta el Director se puede enterar de tus penas de amor-sonrió Tom frente a él.

-Incluso toda la Academia podría estar al tanto de lo que te pasa-dijo Alex con una sonrisa deslumbrante.

-Son increíbles-suspiró Thad cansado-¿Me pueden dejar en paz?-dijo molesto y levantándose.

-No, hasta que nos digas por qué estás así-sonrió Tom tomándose de su brazo.

-¿Es por un chico?-dijo Wes tomando su otro brazo.

-No soy Blaine-dijo cerrando los ojos y deteniendo su paso.

-¿Por una chica?

-Sí.

-Le atinamos-sonrió David poniéndose delante de él y cerrándole el paso.

-¿Ahora me dejan en paz?

-No ¿quieres ir al salón de ensayos? Cantamos un rato y olvidas las penas-decía Trent con una sonrisa.

-No, gracias.

-¿Desde cuándo preguntamos?-Dijo David con una sonrisa maliciosa-¡Cárguenlo!-gritó al momento en que todos los Warblers aparecían y lo tomaban por sobre sus cabezas.

-¡Suéltenme!- gritaba desesperado, intentaba mover sus piernas, pero habían sido sujetadas con fuerza al igual que sus manos, intentó volver a gritar pero taparon su boca también, no había nada más que hacer, debería tranquilizarse para ver si así lo soltaban.

-Llegamos-sonrió David y el resto de los muchachos cargaban a Thad.

-¿Me van a soltar?-dijo casi en un susurro, se había cansado de pelear, necesitaba relajarse un momento.

-No-contestó Wes-¿Por qué no abres la puerta?-interrogó a David.

-¿Escuchan eso?-dijo en voz baja y pegando su oreja a la puerta.

-¿Qué cosa?-dijeron todos y soltaron al pelinegro haciéndolo caer fuertemente al suelo, en un par de segundos estaban todos los Warblers contra la puerta intentando escuchar.

-Cállense-dijo Trent, a lo que todos hicieron caso.

-¡Sigue! ¡Justo ahí! ¡Oh Dios!- escuchaban todos mirándose sorprendidos ¿qué estaba sucediendo ahí?

-¡Más rápido!- se escuchó un fuerte gemido desde el otro lado de la puerta.

-¿Son Blaine y Kurt?-se atrevió a preguntar Trent.

-Imposible-negó David-Aún están en el hospital.

-¿Quiénes son?-susurró Wes interrogante y mirando a sus compañeros.

-No lo sé, pero ya nos equivocamos una vez, creímos lo que no era-dijo Tom recordando cuando creyeron que Blaine y Kurt tenían sexo y sólo era un masaje.

-Es cierto, es posible que ahora sea igual.

-¡Nick!-se escuchó casi un grito desde dentro.

-¡Son Nick y Jeff!-dijo sorprendido Trent-¡Están teniendo sexo!- dijo casi en un grito.

-¿Por qué estás tan seguro?-alzó una ceja Thad.

-Porque fueron capaces de hacerlo en el escritorio del director, son capaces de hacerlo en la sala de ensayos.

-¡El piano!- gritó Alex asustado.

-¿Cómo haces el amor sobre un piano?-interrogó Trent cruzándose de brazos y alzando una ceja.

-Imposible, lo pueden estar haciendo en el suelo o en el…

-¡Sillón!- gritó David y al instante abrió las puertas de par en par.

En pocos segundos estaban todos los Warblers dentro de la sala de ensayos y se asomaron al sillón, se quedaron en silencio y luego comenzaron a gritar.

-¡Vístanse!- les dijo David furioso.

-Degenerados-acotó Wes mirando hacia otro lado.

-¿Por qué nos interrumpen?-dijo Jeff alzando una ceja y tapándose con un cojín.

-¡No te pongas el cojín ahí!- le gritó Trent y se lo quitó, al instante quedó completamente desnudo, mientras Nick no se molestaba en taparse.

-¿A qué vinieron?-interrogó Jeff con una mueca en el rostro.

-A ensayar ¿a qué más íbamos a venir?-dijo alzando una ceja Tom.

-No somos como ustedes que vienen a tener sexo-intervino Thad.

-Les daremos unos minutos para que se vistan, luego entraremos-dijo Wes haciendo que todos salieran de ahí, cerró las puertas tras de sí y al estar fuera se miraron todos con un fuerte sonrojo en sus rostros, no podían creer que tuvieran que pasar ese tipo de vergüenzas con ese par.

Estaban esperando a que se vistieran cuando la puerta se abrió un poco y se asomó la cabeza de Jeff, quien miró a sus compañeros con una sonrisa.

-Nos preguntábamos si nos permiten terminar y luego les cedemos el salón de ensayos, es que estábamos en la mejor parte y…

-¡No!- gritaron todos al mismo tiempo y a los segundos se cerró la puerta.

-Más les vale que se vistan.

-Oye, Thad-lo llamó Trent.

-Dime-susurró con una sonrisa divertida en el rostro.

-¿Te mejoró el ánimo o quieres ver a ese par teniendo sexo?-al instante todos los colores se le subieron al pelinegro y solo atinó a salir de ahí.

Se sentía tan cansado, desde que los secuestraran que no lograba dormir bien y ahora se encontraba en esa habitación, se sentía tan incómodo como cuando los conoció, sólo que aquella vez no lo llenaron de preguntas, ahora querían saber con lujo de detalle por qué conocía al matón que había atacado a Blaine, y él lo que menos quería hacer era hablar.

-¿No se cansan de preguntar?-dijo el pelinegro alzando una ceja.

-Hijo, necesitamos saber esto para…

-¿Eres policía ahora?-interrogó el muchacho a su padre.

-No.

-¿Entonces?-dijo molesto-Dejen en paz a Kurt, ya pasó todo, estoy bien-dijo tajante.

-No lo estás, te tuvieron que volver a cerrar los puntos y por eso te quedarás un día más.

-¡Qué terrible!- se burló Blaine mirando a su madre-Si vinieron a regañarme o a interrogar a Kurt, por favor váyanse, porque realmente no ayudan en nada.

-No nos puedes hablar así-dijo seria su madre.

-Lo sé, lo siento ¿se van ahora?-dijo mordazmente, estando en el hospital no le costaba nada ser así, incluso resultaba divertido.

-Vamos por un café, ya continuaremos con esta conversación-dijo la pelinegra tomando a su marido del brazo y saliendo del lugar.

Al salir los padres de Blaine todo quedó en silencio en la habitación, ambos muchachos se observaban y fue el castaño quien decidió hablar, porque realmente lo había salvado y era cierto que los padres de su novio lo estaban interrogando como si fuesen policías.

-Gracias-susurró acercándose a la cama.

-Están fuera de control, no permitiré que te interroguen de esa forma-dijo serio y aún con el ceño fruncido, a los segundos el castaño se acercó a él y le susurró al oído.

-Eres tan condenadamente sexy cuando te enojas-dijo mordiéndole levemente el lóbulo de la oreja derecha.

-Kurt-susurró tragando saliva y sintiendo como sus mejillas se teñían con fuerza. El contratenor lo miró a la cara y se le acercó, Blaine sólo quería que lo besara, necesitaba sentir sus labios.

-Cuando te recuperes-murmuró acercando su rostro al de él y quedando a escasos milímetros de sus labios-podríamos repetir lo que sucedió en mi habitación de Dalton y en la cabaña de tu abuelo-susurró golpeando los labios del moreno con su aliento.

-Por favor-susurró cerrando los ojos y acercando su rostro al de Kurt, quería sentir sus labios ahora, pero al no encontrarlos cuando siguió avanzando abrió los ojos y notó que el castaño ya no estaba cerca de él, se había alejado unos pasos-¿Por qué?-dijo serio y molesto.

-Cuando te recuperes tendrás todo lo que quieras-dijo guiñándole un ojo.

-¿Cuánto tendré que esperar?-dijo en un susurró ronco, no soportaba toda esa situación.

-El doctor dijo que tendrías que llevar el yeso al menos dos meses así que…

-¡Dos meses!- gritó incrédulo-¡No, no, no! –decía molesto y mirando al castaño.

-Son las reglas, si te recuperas antes te lo sacan antes, pero no puedes evitar que sean dos meses.

-Es una tontería-dijo molesto y empuñando su mano derecha-No lo acepto.

-Pero tienes que obedecer-Kurt se acercó a él y le robó un beso, a lo que Blaine lo miró sorprendido y se sonrojó.

-¿Por qué me haces esto?-dijo lastimeramente y haciendo un puchero-¡Devuélveme ese beso! ¡Ladrón!- le gritó frunciendo el ceño.

-Pronto-susurró-¿Quieres café? Iré por uno-susurró con una sonrisa-¡Lo siento! Verdad que no puedes tomar-comenzó a caminar hacia la puerta.

-¿Haces esto por toda la escena que te armé ayer?-dijo seriamente y mirándolo con una mueca en el rostro.

-¿Qué comes que adivinas?-sonrió y salió de ahí.

No podría ir a la cafetería, de seguro ahí estarían los padres de Blaine, lo mejor en ese momento era llamar a su padre y decirle que estaba bien y que no se preocupara por él. Además, quería hablar con Santana y agradecerle por todo lo que había hecho por ellos durante esos días, realmente la latina se había ganado un lugar en su corazón, sobre todo con su actitud sobre protectora hacia Blaine.

Los miraba con detención, estaban todos de pie frente a él, con los brazos en sus espaldas y su cabeza en alto, la pose que todo chico de Dalton debe tener, se enorgullecía de todo eso, pero lo que no le gustaba era que no le dijeran la verdad, que no le contaran lo que había ocurrido después de la fiesta en McKinley.

-¿Hablaran?-dijo molesto el director Harris, pero no recibió respuesta, delante de él habían 14 Warblers, pero ninguno estaba dispuesto a hablar-¿A quién protegen?

-A nadie, señor-respondieron todos al mismo tiempo, parecían militares.

-¿Por qué no hablaran?-dijo cansado y mirándolos de frente.

-Permiso para hablar, señor-dijo Thad dando un paso al frente.

-Habla, Harwood-dijo serio el director mientras observaba al muchacho.

-¿Para qué necesita saber? Estamos a salvo y eso es lo importante-dijo mirándolo a la cara.

-Es cierto, pero necesito saber para poner mayor restricción o darles más seguridad a los Warblers, porque sólo ustedes fueron atacados, no es que hayan atacado a todos los alumnos de Dalton.

-Permiso para hablar señor-dijo Wes dando un paso al frente.

-Concedido, Montgomery-dijo el superior mirando al muchacho.

-Hummel no fue atacado, así que no solo vino por nosotros por ser los Warblers-dijo seriamente-Además, no ocurrió en McKinley, sino que fue después que nos fuimos de ahí.

-¿No me dirán nada más?

-Señor-habló Thad-¿Quién le dijo lo que había pasado?

-¿Si les digo hablaran?

-No, señor-contestaron todos a un tiempo.

-¿Y así quieren que les cuente?-dijo mirándolos incrédulo.

-Señor- habló Thad nuevamente.

-Dime, Harwood-dijo seriamente y acercándose al pelinegro.

-¿Podemos salir de Dalton y hacer nuestra vida normal?

-¿Se sienten bien como para volver a la rutina?-dijo seriamente.

-Sí, señor-gritaron a una voz.

-Bien, pero con la condición-dijo cansado-de que no vuelvan a responder como militares, esta es una academia no una escuela de oficiales.

-Sí, señor.

-No entienden ¿cierto?-dijo caminando a la puerta y abriéndola-Salgan.

-Gracias, señor-dijeron todos con una sonrisa, les encantaba molestar al director, especialmente porque les caía bien, nunca le jugaban bromas, porque a pesar de todo les había ayudado cuando quisieron participar en los concursos de coros que impartían para todas las escuelas de Ohio.

Necesitaba respirar, salir de ese lugar, se sentía sofocada y estaba segura de que nadie la podría comprender, nadie entendería por lo que estaba pasando y lo que sentía, por ello había decidido ir a verlo, tenía que hablar con él y aclarar su mente, aunque eso fuera a puros insultos. A su padre no le molestaría que no estuviera en casa, estaban acostumbrados a no verse, por los horarios que tenía él en la clínica, y con su madre era un tema aparte, nunca se habían llevado muy bien. Por eso no fue problema salir de su casa y abordar un taxi con rumbo a Westerville, al hospital precisamente y entrar tampoco era un problema, porque a las 9 de la noche se producía el cambio de turno y por lo mismo nadie se daría cuenta de que ella no debía estar ahí. Subió al ascensor y llegó al tercer piso y se asomó a la ventanilla de la puerta 358, ahí vio a ambos muchachos conversando.

-Permiso-susurró entrando a la habitación y cerrando la puerta tras de sí.

-¿Santana?

-No, el diablo-dijo la morena con una mueca en su rostro.

-No deja de ser cierto.

-Cállate, princesa-dijo molesta mirando al castaño.

-Veo que alguien está de malas-dijo Kurt poniéndose de pie.

-¿Interrumpo?-dijo la latina acercándose a la cama de Blaine.

-No-susurró el pelinegro mirando a Santana-¿Qué sucede?

-¿Podemos hablar sin el hada?-dijo seriamente y cruzándose de brazos.

-De todas formas quería un café-dijo el ojiazul saliendo de ahí molesto. Al instante la pelinegra miró a Blaine extrañada.

-Descuida-dijo con una sonrisa-está así desde que vinieron mis padres-dijo con una mueca de desagrado.

-¿Problemas en el paraíso?

-No-dijo seriamente.

-No puedes engañarme, se nota que algo malo ocurre-dijo calmadamente.

-Ya pasará, pero dime ¿a qué vienes?-dijo cambiando el tema, realmente había problemas con Kurt, pero no los tenía que hablar con Santana, aunque necesitaba hablar con alguien.

-¿No puedo venir a ver cómo sigues?

-Esa no eres tú.

-Nunca hemos hablado…-dijo seria.

-Y aún así te conozco más de lo que debería-completó el moreno-Algo te molesta y por eso viniste aquí.

-Sí, y con la nenasa de Hummel es imposible hablar-dijo molesta y caminando hasta el gran ventanal, miró la luna desde ahí.

-Habla antes de que vuelva-dijo con seriedad.

-Ayúdame-susurró dándole la espalda-Ayúdame a elegir-dijo en un hilo de voz.

-¿Elegir?

-Eso acabo de decir ¿eres idiota?-dijo volteando a verlo.

-Menos mal no estoy aquí por depresión-dijo Blaine en un suspiro-Cuéntame qué pasó y te ayudo.

-Soy lesbiana-murmuró quedamente.

-¡Lesbiana!-gritó sorprendido.

-¡Grítalo más fuerte!- dijo molesta-creo que la otra mitad del hospital no te escuchó-dijo alzando una ceja y mirándolo con rabia.

-Perdón-susurró sonrojándose-Es que no pareces…

-Lesbiana, lo sé, así como Jeff y Nick no parecen gays, pero bueno esa es otra historia.

-¿Cómo te enteraste que son gays?

-Vine a hablar de mí, no de lo que ellos hacen en la cama-dijo cansada y sentándose en la silla.

-Está bien-dijo con una sonrisa cansada-te escucho.

-Estoy enamorada de Brittany, pero ella está con piernas de plástico y…

-¿Piernas de plástico?-dijo alzando una ceja extrañado.

-Artie-susurró fastidiada.

-El chico inválido-dijo comprendiendo Blaine.

-Anderson-dijo en un bufido-¿tendré que explicar todo?

-No, continua, no te interrumpo más.

-Mientes como Hummel-susurró cansada-Ellos están juntos y yo he intentado todo para que Britt lo dejé, pero ha sido imposible-dijo con voz derrotada-Hoy en la reunión del club Glee el señor Schuester nos encomendó una tarea-decía mirando de reojo al moreno-teníamos que cantar una canción en duplas.

-Ibas a pedirle a Brittany.

-Sí-dijo en un murmullo-pero apareció Thad y se ofreció a cantar conmigo.

-¿Thad Harwood?

-¿Ese es su apellido?-dijo haciendo una mueca con los labios-Como sea-suspiró-el punto es que cuando terminamos de cantar…

-¿Qué cantaron?-dijo con una sonrisa reluciente el pelinegro.

-If I never see your face again

-Perfecta- sonrió ampliamente.

-Eso mismo dijo Thad, que era la canción perfecta.

-¿Y qué pasó?-dijo esperando el resto de la historia.

-Cantamos y cuando terminó la canción…

-¿Se besaron?-dijo terminando la frase por ella.

-Si ya sabes la historia ¿por qué te la estoy contando?-dijo cruzándose de brazos molesta.

-Ok, Ok, me callo-dijo juntando sus labios con seriedad.

-Más te vale, elfo-lo amenazó-El punto es que cuando me di cuenta de que estaban todos ahí salí corriendo y Brittany me siguió, llegué al baño y una vez ahí le pregunté si dejaría al inválido por mí y…-las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.

-No lo dejará-susurró-No lo hará-dijo mirándola, mientras ella lo observaba con dolor.

-Lo sé-susurró molesta y poniéndose de pie-Lo sé, maldita sea, lo sé-dijo en un hilo de voz y lo peor es que la amo.

-Lucha por ella-dijo el pelinegro con una sonrisa amarga.

-Estoy cansada-murmuró cayendo nuevamente a la silla-no puedo seguir luchando por ella-decía sintiendo un fuerte dolor en el pecho.

-¿Has hecho todo por ella?-preguntó extendiéndole una mano para que la tomara.

-Le canté delante de todos-susurró- le declaré mi amor con una canción-tomó la mano del pelinegro.

-¿Qué dijo?

-Sólo me abrazó-susurró recordando ese momento.

-¿Nada más?

-No-murmuró secando sus lágrimas, se quedaron un par de minutos en silencio, Blaine procesaba toda la información que le daba Santana, mientras ella sólo lo miraba agotada, realmente sentía que había peleado una gran batalla y al final había perdido.

-¿Qué ofrece Thad?-preguntó Blaine rompiendo el silencio.

-¿Qué?-dijo extrañada.

-¿Qué te ofrece Thad? ¿Amor? ¿Amistad? ¿Joyas?-dijo sonriendo ante la cara de la morena.

-Me ofreció estar conmigo cuando lo necesite-Blaine sonrió más ampliamente.

-¿Llegó con rosas rojas a verte?

-¿Cómo lo sabes?-Dijo sorprendida.

Primero tuvieron que soportar al director y toda su cantaleta de que los quería proteger así que tenían que contarle toda su triste historia del fin de semana. Cuando al fin lograron salirse de eso, llega la peor parte del trato que habían hecho con el señor Hummel, al momento de entregar a Karofky a su padre.

-¿Realmente tenemos que hacerlo?-dijo Trent con un puchero en los labios.

-Sí-susurró Thad con una lista en sus manos-Así que mejor se apuran y terminamos pronto con esto.

-Está bien, vamos-respondió David mirando al resto de sus compañeros, todos los Warblers se dirigían a la salida de Dalton.

Cuando estuvieron los 14 muchachos en las afueras de la academia miraron a todas partes, pero no veían la camioneta que esperaban.

-No está-dijo con una sonrisa Trent-No podemos devolver nada ¿volvamos?-dijo dando media vuelta.

-Nixon-dijo Thad con seriedad-Devuelve tu azucarado cuerpo, tenemos que devolver todas las piezas, esa es la condición.

-¿Condición?-dijo Wes molesto-¡Ese animal nos colgó en los árboles y nosotros le devolvemos la camioneta! ¡Qué justo!

-Sé que no es justo, pero se lo debemos al señor Hummel-dijo Thad cansado de todo eso. Se habían levantado temprano como todos los días, pero con la excepción de que no habían ido a clases, sino que esperaban al padre de Kurt a las 8 de la mañana de ese día martes para entregarle las piezas de la camioneta de Karofky.

-¿A qué hora dijo que llegaría?-preguntó Jeff.

-A las 8 en punto.

-Thad, pasan de las 8.30-respondió David mirando su reloj.

-¿Qué?-no podía creer que se habían atrasado por media hora, de seguro Burt se había aburrido de esperarlos.

-¿Qué hacemos?-preguntó Nick mirando a sus compañeros.

-Podríamos jugar a algo o ir por un café.

-Ahí está-dijo Thad caminando en dirección de la camioneta de Burt, había llegado recién.

-Chicos-sonrió el mecánico estacionándose cerca de ellos-tuve que pasar al hospital a hablar con Kurt, por eso me retrasé.

-No se preocupe-dijo Thad con una sonrisa y agradeciendo al cielo porque eso hubiese ocurrido.

-¿Tienen todas las piezas?-preguntó bajando de la camioneta.

-Aquí están-dijeron todos los muchachos.

-¿Alguien usó las piezas?-todos negaron.

-Yo cambié el motor de mi auto por el de Karofky-dijo Thad con una sonrisa divertida-¿Me lo puedo quedar?-sonrió mayormente.

-Sabes que no-dijo Burt con una sonrisa- Pero lleva tu auto a mi taller y allá lo reemplazaremos ¿te parece?

-¿Cuándo voy?

-A penas puedas, si el motor es una de las últimas piezas que debo poner, así que no te hagas problemas.

-Señor Hummel.

-Díganme Burt-dijo con una sonrisa y apoyándose en la camioneta.

-Burt-corrigió David-¿Qué sucedió con Karofky?

-¿Kurt no les dijo nada?

-No hemos visto a Kurt ni hablado con él-respondió Wes.

-Yo lo vi, pero no le iba a preguntar algo así-susurró Thad cruzándose de brazos.

-Les cuento mientras ponen todas las piezas en la camioneta-dijo apuntando a la parte trasera del vehículo, a lo que todos obedecieron.

-Lo escuchamos-dijo intrigado Alex.

-Conozco a Paul Karofky desde que su hijo comenzó a molestar a Kurt, y a pesar de eso nos llevamos bien, por ello no fue un problema llevar a ese animal frente a Paul.

-¿Llegaron a un acuerdo?

-Sí, la primera parte del acuerdo es esta, devolver la camioneta de Dave tal cual como estaba antes de que la atacaran- dijo Burt mirando las piezas que habían depositado los muchachos en el vehículo.

-Eso nos lo contó esa misma noche, cuando llevamos a esa bestia a su casa.

-¿Recuerdan que lo tuvimos que vestir?-dijo Wes asqueado.

-¿Trent tú le pusiste la ropa interior?-dijo Thad con una sonrisa.

-Cállate.

-¡Es cierto!- dijo Jeff acercándose-Recuerdo que…

-¿Me dejaran continuar?-dijo Burt alzando una ceja sorprendido por como esos muchachos podían cambiar de tema tan fácilmente.

-Lo sentimos-se disculparon todos.

-No importa-dijo suavizando su semblante-Lo que no les dije esa noche fue a cambio de qué haríamos todo esto.

-¿Nos contará?-preguntó Trent expectante, al instante recibió un golpe en la cabeza.

-¿Eres estúpido?-dijo David con molestia-Eso es lo que va a hacer.

-Lo siento-bajó la mirada.

-Descuida-sonrió Burt ante la escena, le parecían simpáticos esos muchachos, se alegraba de que Kurt los tuviera por compañeros.

-Continúe-le cedió la palabra Wes.

-Gracias, Paul pretende donar esta camioneta, aún no sabe a qué institución y a Dave…

-¿Lo va a castrar?-interfirió Jeff.

-¿Le sacarán el cerebro?-dijo Nick con una sonrisa.

-¿Cómo le van a sacar algo que no tiene?-dijo Alex extrañado.

-¿Me dejan continuar?-dijo Burt dudando de la inteligencia de esos chicos, realmente le caían bien, pero dudaba de su cordura.

-Siga.

-Bien, a Dave lo enviará a…

-¿La correccional juvenil?

-¿Alguien ha podido hablar con ustedes sin que interrumpan?-dijo el mecánico con una mueca en los labios.

-Lo sentimos-sonrieron todos avergonzados.

-A Dave Karofky lo llevaran a un hospital psiquiátrico, ahí le harán un par de exámenes y dependiendo de ellos verán si es necesario que siga un tratamiento y que es bueno que siga en sociedad o…

-Lo internaran-completó Tom.

-Me extrañaba que se quedaran tanto tiempo callados-suspiró Burt.

-Lo siento.

-¿Eso es cierto?-dijo sorprendido Wes.

-Sí, Paul me llamó hace unos minutos y me lo confirmó, la evaluación la están haciendo en un hospital de Lima.

-Entonces, es posible que no lo veamos más hasta que se "rehabilite"-preguntó David perplejo.

-Es la idea, pero fuera de eso no podemos hacer más-suspiró Burt cansado.

-¿No podríamos demandarlo?

-Alegaría demencia y con eso no sería llevado a la correccional.

-Ese tipo, sí está loco.

-Por eso lo llevaron al psiquiátrico-sonrió Burt-Bueno chicos, debo partir, muchas gracias por su ayuda, realmente les debo mucho-sonrió el mecánico.

-Nosotros le debemos a usted-se adelantó Thad.

-Cuando puedan pasen por la casa para hablar, pónganse de acuerdo con Kurt.

-Gracias-dijeron todos a un tiempo y Burt abordó su camioneta y les hizo un gesto con la mano en forma de despedida, esos chicos realmente se habían ganado un lugar en su hogar, porque se arriesgaron por su hijo de forma muy noble.