Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.

Summary: La primera vez siempre se queda para siempre, tu primer diez, tu primer cinco, tu primer beso, tu primer novio… tu primera vez. Y gracias a Reborn, Tsuna experimentaría muchas de sus primeras veces con esa persona.

Capitulo corregido por Mika-chan!


ONLY YOU

By: Yunmoon

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Capítulo 6

Con calma...

Y en peligro.

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Si le pidieran describir a Hibari con una palabra, sin duda podría hacerlo, diría directamente "Peligro". Hibari inspiraba peligro, pero eso a la vez le provocaba seguridad, para Tsuna, Hibari era sinónimo de protección, su aura peligrosa se volvía una coraza impenetrable y resistente. El moreno tenía un "aura peligrosa" que obligaba a Tsuna a quererlo más y más, al menos eso era lo que él pensaba.

-Ya acabe-.

Hibari leía un libro con las gafas puestas, las cuales le daban un aire enigmático y sofisticado, cerró el libro y le indico que se acercara, Tsuna se sentó a su lado y sintió como el guardián de la nube comenzaba a secarle el pelo, se sonrojo un poco y a la vez se sintió feliz y privilegiado, después de todo, ¿cuantas personas podrían decir que Hibari Kyouya les había secado el pelo?

-¿De qué te ríes?-.

Tsuna se sorprendió, ni el mismo había notado que sonreía.

-No lo sé, solo estoy feliz-.

Hibari no contesto nada y continúo secando su cabello castaño.

-Hibari-san… ¿Por qué me pediste quedarme hoy?-.

Hibari no lo miro, solo se quedó callado.

-No hay razón-.

Tsuna no lo molestaba o fastidiaba, solo sonrió y volteo la cabeza para mirar a Hibari. Ahora no evitaba el hechizo cálido de sus ojos, es más… lo buscaba, inconscientemente deseaba tenerlo más y más cerca.

-Te quiero, Hibari-san-.

Estiro los brazos y abrazo a Hibari por el cuello, era cierto, se comportaba como una chica pero eso no le importaba en ese momento. Así estuvieron un largo rato, hasta que Tsuna se separó con una sonrisa y lo beso, era demasiado suave, pensó Hibari.

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Los arcobaleno cargaban con una maldición que no les permitía continuar con su vida, una maldición que los consumía lento pero preciso.

Reborn apretó los labios y sintió el dolor desgarrarlo desde el fondo hasta el corazón, era realmente doloroso, el chupete brillo y sonrió de lado pese al dolor, esperaba que Verde sufriera mucho. La puerta se abrió y para su suerte el chupete dejo de brillar. Bianchi entro con una sonrisa y se acercó al arcobaleno.

-Mamá va a salir a hacer la compra, iré con ella-.

-Bien-.

-¿Quieres venir, Reborn?-.

-Ahora no-.

-Bien. Nos vemos más tarde-.

Bianchi salió de la habitación y Reborn se permitió sonreír de lado. Fuera como fuera tenía que hablar con Tsuna pronto, pero por el momento se conformaba con que el castaño volviera más profunda su relación con Hibari. El dolor volvió pero solo torció los labios y se sentó. León se movió en su sombrero hasta bajar a su mano.

-Dame-Tsuna, más te vale hacer las cosas bien-.

León se movió y volvió a su sombrero. De alguna forma algo de lo que dijo no le había gustado.

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El problema no era el beisbol en sí. El problema era Gokudera, era obvio que éste no lo entendía y realmente deseaba que lo hiciera, el beisbol era algo importante, realmente muy importante. Gran parte de su vida era el beisbol, pero Gokudera debía de entender que más importante que el beisbol para Yamamoto era él, si Hayato le pedía que dejara el beisbol lo haría.

-¿Qué miras?-.

La forma en la que disimulaba el nerviosismo era algo encantador, sonrió ante eso aunque Gokudera le veía mal.

-Nada, nada. ¿Dónde está Tsuna?-.

Gokudera apretó los dientes.

-Tsk. Le dije que no tenía que ir, pero sus perros vinieron por él y el Decimo no me dejo acompañarlo-.

-¿A dónde?-.

-¡A Kokuyo! ¡Con el bastardo de Rokudo Mukuro! Más le vale no tocarlo… o me las pagara-.

Yamamoto miro a Gokudera, no le parecía buena idea dejar ir solo a Tsuna a ese lugar. Rokudo Mukuro era peligroso, pera quien fuera y sobre todo para Tsuna. Se acercó un poco a Gokudera.

-¿Está bien que no vayamos?-.

-El Decimo dijo que quería hacer todo por su cuenta… no quiero contradecirlo-.

Si lo ponía así entonces no podía hacer nada. Tsuna quería hacerlo por su cuenta y eso no se lo prohibiría, no podía negárselo.

-Entonces… ¿Vienes a comer sushi?-.

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-Mukuro-sama está aquí, entra-.

Ellos dieron media vuelta, se tensó un poco.

-¿No van a entrar?-.

Ken se detuvo y volteo.

-¡Queremos estar ahí! Pero Mukuro-sama dijo que solo quería verte a ti. Así que apúrate y entra de una buena vez-.

Ellos se fueron y Tsuna se colocó frente a la puerta y la abrió. Mukuro miraba por la ventana pero en el momento que entro lo miro, sintió su pesada mirada sobre su cuerpo, se sintió incómodo y se movió nervioso.

-Hola… Mu-Mukuro-.

El de ojos bicolor no dijo nada. Tsuna se sintió ahora más incómodo.

-¿Me has llamado para algo importante?-.

Mukuro se levantó y Tsuna tembló, lo estaba asustando.

-¿Ya sabes que tenemos visitantes en Nanimori?-.

Levanto la vista y lo miro a los ojos, algo que estaba evitando desde el momento en el que había entrado. No sabía que ese tipo de información él también la tendría.

-Probablemente Kyouya-kun ya lo sepa. Y también el arcobaleno del sol. Como ya te habrán dicho no sabemos aún que hacen aquí, pero es probable que te estén buscando a ti y aún más probable que te encuentren pronto-.

Tsuna bajo la vista, no le había dicho que tan peligroso era el asunto, pero parecía más de lo que podía soportar. Tenía que hablar con él pronto, tenía que saber si el problema también afectaba a sus amigos.

-¿Hace cuánto que saben de esto?-.

-Hace dos días-.

Se sorprendió, en esos dos días ya debían de haber buscado en todo Nanimori, era probable que ya lo hubieran encontrado, o que estuvieran a punto de hacerlo. Mukuro lo analizo, los temblores de su cuerpo habían desaparecido y parecía realmente analizar la situación, Tsunayoshi realmente era una caja de pandora, seguro que tenía doble personalidad. Mukuro se sentó de nuevo y alzó la vista mirando al castaño y éste le devolvió una mirada analítica.

-Ellos probablemente estén vagando por el centro de Nanimori ahora… Puede sonar ridículo, pero creo que se quedaran ahí al menos dos días. Eso nos da tiempo para saber si son amigos o enemigos-.

Mukuro lo miro, tan blando e idiota como siempre.

-No te confundas, si fueran aliados no estarían buscándote con esto-.

Mukuro le acercó dos armas, ambas tenían un escudo que no conocía, no parecía de Vongola y al parecer esas armas no eran para hablar de algo amistoso, eso le hizo fruncir el ceño mientras pensaba un poco.

-Gracias Mukuro. Averiguare de qué se trata-.

Mukuro lo vio caminar a la salida, sonrió de lado. Tsunayoshi era tonto y simple, y muy idiota si pensaba que solo lo había llamado para eso. A velocidad inhumana se movió hasta posarse detrás de Tsuna y coloco una mano alado de su cabeza, ese tipo de acciones provocaban miedo y Tsuna era alguien muy fácil de asustar.

-Dime, Tsunayoshi-kun. ¿Tu gusto es por todos los hombres o solo por Kyouya-kun?-.

Tsuna se sorprendió.

-¿A qué viene eso?-.

Había tardado un poco en responder, pero lo estaba haciendo, Mukuro sonrió y coloco una de sus manos sobre la cintura de Tsuna y lo acercó a él, el sucesor a Vongola comenzó a temblar ligeramente, Mukuro saboreo su miedo y su suave perfume, olía natural y acaramelado, como el perfume de una chica, pero mucho más suave.

-Puedes hacer fingir demencia si así te sientes mejor. Pero no importa la respuesta, voy a tomarte de todas formas-.

Quería correr, pero Mukuro lo sostenía fuerte.

-¿Qué?-.

-Voy a tomar tu lindo trasero-.

-To-tomar… mí….-

Mukuro sonrió perverso. Tsuna abrió los ojos con sorpresa y salto, cuando Mukuro lo soltó se alejó cuanto pudo y se volteó quedando de frente de Mukuro, se pegó a la puerta y se cubrió el trasero mientras un sonrojo sumamente tierno se expandía por todo su rostro. Mukuro sonrió de lado y se acercó a Tsuna a tal grado que hasta creyó que iba a besarlo, pero Mukuro se detuvo justo cuando sus narices se rozaron, Tsuna lo miro a los ojos, aún no podía creer que Mukuro le hubiera tocado el trasero.

-¿Listo?-.

-Aléjate-.

-No-.

-Mukuro… no bromees conmigo-.

Tragó saliva y desvió el rostro cuando Mukuro lo quiso besar, pero Mukuro le tomo del mentón fuerte y lo obligo a encararlo de nuevo.

-No importa que digas o que hagas, voy a tomarte-.

Y Tsuna cerró los ojos con fuerza, mientras sentía los labios de Mukuro sobre los suyos.

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Gokudera observo a Yamamoto a los ojos, sonrojado y jadeando. Desvió la mirada, pero no aparto a Yamamoto, aunque estaba frente a él, apretándolo contra una pared. Volvió a mirarlo y negó un poco.

-No podemos-.

Dijo finalmente, mientras colocaba las manos en el pecho de Yamamoto intentando alejarlo, pero no se apartó, Gokudera sabía que era persistente, pero no quería que fuera persistente en ese momento.

-¿Por qué?-.

-Mi propósito de vida es servir al Decimo, solo debo de estar a sus servicios. ¿Entiendes? Si yo saliera con alguien no podría cumplir mi propósito, porque mi preocupación se dividiría entre el Decimo y esa otra persona-.

-Pero… Juntos podemos protegerlo mejor… A mí también me preocupa Tsuna-.

Un ruido obligo a Yamamoto a alejarse de Gokudera. Coloco su sonrisa estúpida, como la llamaba su compañero y espero a la persona que estuviera a punto de ingresar a su campo de visión. Hibari fue quien salió de entre las sombras.

-¿Dónde está Tsunayoshi?-.

-¡Eso es algo que no te im…!-.

Abrió los ojos el de cabello platino cuando sintió que algo se dirigía a él, fue tan rápido que fue incapaz de reaccionar, no podía evitarlo. Yamamoto reacciono a tiempo y detuvo la tonfa que Hibari le había lanzado a Gokudera, la detuvo a centímetros del rostro del chico. Hizo una mueca de dolor, que bueno que había usado el brazo que no ocupaba para el beisbol, porque seguro que le había fracturado la muñeca. Ambos, Gokudera y Yamamoto, observaron el despreocupado rostro de Hibari.

-¿Dónde está?-.

Gokudera observo a Yamamoto, se la había inflamado sorprendentemente rápido y se veía feo, sabía que no debía de seguir provocando a Hibari, no cuando sabía que el enojo de Hibari se debía a que estaba preocupado, preocupado por su amante, por Tsuna, por el Decimo.

-El Decimo está en Kokuyo-.

Hibari tomo la tonfa del suelo y dio media vuelta, viendo sus intenciones Gokudera se acercó un poco.

-¡Espera! ¡El Decimo…!-.

Hibari se detuvo, pero no volteo, no los miro.

-No me importa lo que tengas que decir, Gokudera Hayato-.

-Hibari, Tsuna no…-.

-Pensé que su manada lo protegería, por eso le permití seguir con todos esos herbívoros. Pero sabía que no debía de confiar en todos esos perdedores… Yamamoto Takeshi-.

Hibari continuo con su camino y Yamamoto observo levemente a Gokudera. Ellos le sentían también, Tsuna estaba en peligro. Se miraron un poco más y cuando voltearon para decirle a Hibari que iban con él, ya no estaba. No perdieron tiempo, se encaminaron a toda velocidad a Kokuyo.

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Mukuro miraba a Tsuna temblar asustado acostado en el sofá, le había roto un par de botones de la camisa y se la había abierto por completo, la corbata al igual que el saco estaban botados en algún lugar que ya no recordaba, de pronto Tsuna comenzó a moverse, cosa que no había hecho desde que había empezado a desabrocharle la camisa, si ese idiota realmente creía que iba a tomarlo pues que pena, Mukuro no era homo, solo quería asustarlo un poco.

-No te entiendo… Realmente… no te entiendo, no puedo-.

Soltó de pronto, sorprendiéndolo. Se sentó, pero oculto la mirada bajo su cabello castaño. Mukuro lo sintió desolado.

-Pensé que después de liberarte podríamos… podríamos ser amigos-.

-No es mi problema-.

Tsuna se sintió sumamente idiota, quería llorar fuerte.

-Tienes razón, no es tu problema… Y yo… nunca te voy a perdonar esto-.

-Eso tampoco me importa-.

Tsuna apretó los dientes, ya no podía resistirlo más. Lo odiaba, odiaba a Mukuro como nunca había odiado a nadie. Nunca lo iba a perdonar, jamás iba a hacerlo. Se había sentido humillado, y había sentido que traicionaba a Hibari con cada rose, había tenido miedo e impotencia porque no había podido hacer nada. Las ganas de llorar se volvieron más grandes, y lo hizo, lloro con ganas, por primera vez miro a Mukuro, con los ojos llenos de lágrimas, esa visión despertó algo extraño en Mukuro que no pudo evitar la sorpresa en su mirada.

-¡Te odio! ¡Yo realmente te odio!-.

Se levantó y salió corriendo del lugar, nunca le iba a perdonar el que le hubiera tocado así, jamás se lo iba a perdonas, no lo había tocado más haya, pero esos simples roques y caricias habían bastado para sentirse enfermo. Solo quería estar con Hibari, quería sentirlo cerca. Cuál fue su sorpresa al chocar contra algo y al ver que se algo se trataba de Hibari sintió que ya no podía. Se abrazó a él y lloro fuerte, muy fuerte.

-¡Por favor… sácame de aquí!-.

Yamamoto paro de golpe, observo a Tsuna y pensando que Hibari lo golpearía se acercó, pero Gokudera lo detuvo, y entonces observo como Hibari lo cargaba y dando media vuelta salía de ahí. Yamamoto no se lo podía creer y miro a Gokudera.

-Parecen… amantes-.

Gokudera chasqueo la lengua, era idiota, pero no por eso era ciego.

-No parecen… Son amantes-.

Yamamoto agrando los ojos.

-¿Qué?-.

-Como lo escuchaste, ellos dos, están juntos-.

Oh… era algo que no se esperaba.

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Los vio salir de los terrenos de Kokuyo, ¿por qué sentía algo extraño al verlos así? Sintió dos presencias detrás de él, volteo lentamente y los vio, a sus dos "amigos" como le llamaba el idiota de Sawada Tsunayoshi.

-¿Todo salió bien, Mukuro-sama?-.

Pregunto primero el de anteojos.

-No lo sé-.

-¡Ese hizo algo estúpido!-.

Mukuro se sujetó la cabeza, algo no había quedado bien.

-¿Mukuro-sama?-.

-Chikusa… ¿Cuándo te sientes herido porque alguien dice que te odia… que significa?-.

Chikusa no supo que decir.

-¿Cómo?-.

-Pues… Me sobre pase con él y le metí mano… y luego dijo que me odiaba… Me siento herido-.

Chikusa carraspeo un poco.

Como decirle la verdad.

Como decirle que…

Tal vez estaba enamorado de Tsuna y él no era consciente de ello. Y ahora que lo pensaba parecía un poco obvio. Que lo molestara tanto, oh, ya entendía, Mukuro era el tipo de persona que le gustaba molestar a la persona que quería…

Oh no…

Se sintió nervioso.

El chico rubio los miro a la distancia sin querer interferir.

-Pues… Puede ser que… este enamorado del Vongola… Mukuro-sama-.

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¿Les he dicho que estoy resubiendo los capitulos?

Pues lo estoy haciendo, Mika-chan se ha tomado el tiempo de corregir los capítulos, gracias Mika-chan, yunmoon a veces es muy floja y no revisa bien los capitulos, así que suele tener mala redacción y muchas faltas de ortografía.

Shao~ shao~