Se sentía el peor ser humano del mundo, no podía creer que había pensado que su padre atacaría a Blaine o le reclamaría algo, él sólo quería hablar y para eso había ido esa mañana a verlo al hospital, no podía sentirse peor en ese minuto, sólo necesitaba hablar con Blaine y decirle lo que había pasado, no podía esconderle todo eso.
Entró en la habitación del moreno y pudo ver que conversaba animadamente con Santana, ella se había quedado toda la noche ahí, habían conversado y aclarado varios puntos, eso según le habían dicho cuando volvió de tomar su café a eso de las 5 de la mañana y por tanto ninguno había dormido nada y eso los estaba alterando de alguna forma.
-Volviste, Strawberry-dijo Santana con una sonrisa mordaz.
-Sí, caramelo, volví-dijo con una sonrisa y acercándose a ella-Necesito hablar con Blaine, a solas-recalcó la última palabra.
-¿Y si no me quiero ir?-dijo poniéndose de pie y quedando a dos pasos del castaño.
-¿Es un reto?-dijo alzando una ceja y poniendo ambas manos en su cintura.
-Así es, un reto a tu altura, Honey-dijo acercándose cada vez más.
-No sabes en lo que te metes, Satán-dijo entrecerrando los ojos y acercándose más a la latina, podía sentir la respiración de ella sobre sus labios.
-Pruébame, Hummel-susurró furiosa y provocando al contratenor, ella podía sentir la respiración del castaño en su rostro y realmente estaban muy cerca.
-¡Alto!- dijo Blaine desde su cama-¡Aléjense ahora!- les gritó molesto y ambos voltearon a verlo extrañados-Perdón-dijo poniéndose serio-Santana déjanos solos unos minutos, ve por un café o algo, necesitas comer-dijo intentado calmarse.
-Iré porque el elfo lo pide, no porque el hada azul me esté sacando de aquí-dijo furiosa y a los segundos estaba fuera.
Habían quedado en completo silencio, Blaine sólo podía pasar su mano derecha por su cabello, en un vano intento por tranquilizarse, pero no podía, porque estaba seguro que si él no los detiene ve como Kurt y Santana se besan ¡Estaba seguro que esa pelea terminaría en un beso! Pero trataba de calmarse, de que sus celos no lo desbordarán e hicieran imaginar más de la cuenta, tenía que controlarse.
-¿Qué fue eso?-dijo Kurt parado a los pies de la cama y con sus brazos cruzados.
-¿Qué cosa?-dijo aún serio.
-¿Te suena ese "alto"?-dijo extrañado y sentándose en la silla que estaba junto al moreno.
-No quería que pelearan-susurró mirando las sábanas.
-Ni tú crees eso-dijo el castaño con una sonrisa irónica.
-Lo sé-admitió y luego respiró profundo-Ya veía que se besaban y…-intentaba completar-esa cercanía me puso celoso-admitió mordiendo su labio inferior.
-¿Creíste que nos besaríamos?
-Sí-susurró un poco sonrojado, pero no sabía si era por la vergüenza o la cólera de recordar lo cerca que estuvieron.
-No sé cómo se habrá visto que creíste eso.
-Se veía así-murmuró tomando al contratenor por la camisa y atrayéndolo hacia sí con fuerza, sus bocas quedaron a milímetros y podían sentir la respiración del otro golpeándolos en el rostro.
-Pude sentir su respiración en mis labios-murmuró sin querer el ojiazul.
-A eso me refería-murmuró sintiendo como los celos volvían a su cuerpo.
-Eso no podría suceder-dijo en un murmullo y poniéndose de pie para apoyarse en la cama de Blaine.
-¿Por qué?-murmuró el moreno sintiendo como Kurt tomaba la tela que lo cubría.
-Porque-dijo haciendo que Blaine se apoyara completamente en la cama-Mis labios son tuyos-dijo con una pequeña sonrisa y unió sus bocas. Atrapó con suavidad el labio inferior del moreno y lo succionó levemente, mientras el pelinegro se apoderaba del rostro de Kurt con su mano hábil, y lo atraía más hacia él. Sintió un pequeño dolor en su labio inferior, el ojiazul lo había mordido una vez más, pero sabía que nunca se cansaría de eso.
Decidió profundizar el beso, abrió levemente los labios y con su lengua tocó suavemente los de su novio, sintiendo en ese momento como el cuerpo de Blaine temblaba bajo él. La boca del moreno se abrió y la lengua de Kurt entró en ella, comenzó a tocar la húmeda lengua del pelinegro, escuchaba los suspiros que salían de los labios de Blaine y le gustaba.
-Quién como ustedes para hablar así-dijo Santana desde el marco de la puerta con dos vasos de café.
-Tan oportuna-dijo sarcástico el contratenor, no se había separado de Blaine, sólo soltó los labios del moreno para hablar.
-Y aún así no lo sueltas-dijo con una sonrisa divertida.
-Es mío y no lo voy a soltar.
-¿Ya lo marcaste?-dijo con una sonrisa y vio el sonrojo de ambos chicos-Creo que sé a quién se montan en esta habitación.
-¿Qué?-dijo Kurt perplejo, no podía creer lo que había dicho Santana- A mí nadie me monta-susurró sintiendo como la sangre se agolpaba en su rostro, se separó de golpe de Blaine.
-Entonces ¿Te somete?-dijo con una sonrisa más grande, bebía de su café mientras sostenía el otro vaso con cuidado.
-No lo someto-respondió Blaine mirando con extrañeza-Sólo hacemos lo que sentimos y ya.
-Gracias, Anderson-dijo molesto Kurt, se acercó a la latina y le arrebató uno de los vasos de café y salió furioso de ahí.
-Gracias, López-susurró Blaine molesto.
-¿Te enojaste? Pero si sólo era una broma-dijo con una sonrisa y acercándose a la silla para sentarse.
-No fue gracioso-susurró furioso-¡Cómo haces una broma así!- le gritó molesto-¡No puedes entrar y hablar de esa forma!
-¿Por qué?-dijo alzando una ceja, se sentía ofendida.
-¡Porque es hiriente!-le volvió a gritar aún molesto, no podía creer que Santana se comportara de esa forma.
-Si esperas que me disculpe, no lo haré.
-Sé que no lo harás-dijo cerrando los ojos y esperando que alguien lo golpeara y dejara inconsciente, no quería que Kurt estuviera enojado con él, no lo resistía, había ido para hablar algo importante y todo había acabado mal, y no tenía idea de qué quería hablar, se sentía horrible.
Sabían que no correspondía que se saltaran las clases, pero necesitaban saber si era cierto lo que les había dicho el señor Hummel, por suerte tenían la forma perfecta de distraerlo y también podían contar con que el Director Harris no los molestara, todo estaba a su favor ese día.
Aunque hace solo una hora se habían encontrado con Burt, necesitaban saber si David Karofsky se encontraba realmente en ese hospital haciéndose los exámenes y de ser así, tenían que saber qué decían, para ver si estaban seguros o no, porque no correrían de nuevo el riesgo de ser colgados por un psicópata en los árboles más altos de Westerville.
-¿Irán a ver al señor Anderson?-dijo el superior extrañado de eso.
-Sí, señor-respondieron todos al mismo tiempo.
-¿Pueden dejar esa pose y voz militar? No me agrada-dijo sentado en su escritorio y con una mano en la cabeza, al parecer no había tenido una buena noche.
-No, señor-volvieron a contestar.
-¿Hasta qué hora estarán ahí?
-Lo necesario, señor-Realmente les gustaba fastidiarlo, era como un hobby para ellos.
-Vayan, pero con la condición de que dejen de contestar a todo con esa rectitud.
-Gracias, señor-dijeron al unísono, hicieron un saludo militar y salieron desfilando de ahí.
El plan era el siguiente, Thad llevaría su auto al taller de Burt y con eso lo distraería para que no fuera a ver a Kurt y Blaine a Westerville. Por ello, el pelinegro se fue a penas salieron del despacho del director, tenía que salir todo bien y para eso era fundamental que el señor Hummel ayudara, pero como no tenía idea de la dirección decidió llamar a Kurt.
-Vamos, contesta-decía desesperado y a pocas cuadras del hospital de Westerville.
-Aló.
-Kurt, habla Thad ¿me puedes dar la dirección del taller de tu padre? Necesito llevar mi auto-dijo con una sonrisa.
-¿Estás en Westerville?
-Sí, estoy a unas cuadras del hospital.
-Ven por mí, tengo que ir a casa a buscar unas cosas.
-Ok, te espero en el estacionamiento-colgó y aceleró su auto, todo tenía que salir justo como planearon, no podía demorar ni un minuto más.
Cuando llegó al estacionamiento no vio a Kurt, por lo que se bajó del vehículo y lo esperó apoyado en él. A los minutos apareció el castaño y le hizo un gesto con la mano, a lo que el pelinegro se acercó, se dieron un abrazo y sintió un ligero temblor en el cuerpo del ojiazul.
-¿Estás bien?-susurró sin soltarlo.
-Sácame de aquí, ahora-murmuró sin soltarlo.
-Vamos-murmuró separándose y caminando al auto.
-¡Kurt!- escucharon un grito a sus espaldas, ambos voltearon y Thad pudo ver a Santana.
-¿Qué quieres?-dijo el castaño molesto.
-¿Thad?-la latina se había quedado en su lugar, no podía creer que se encontraría con el muchacho.
-Hola-dijo seriamente y sin apartar la vista de ella.
-Nos tenemos que ir y nos retrasas-dijo molesto Kurt.
-Blaine quiere hablar contigo, me pidió que te viniera a buscar.
-Dile que voy a Lima, estaré de vuelta en la tarde.
-Tienes que ir a Dalton-dijo de un segundo a otro Thad.
-¿Por qué?-dijo alzando una ceja.
-¿Cómo que por qué? Faltaste a clases y el director quiere saber si estás vivo.
-¿Me llevas después?
-No hay problema-dijo sacando los seguros del auto y abriendo la puerta a Kurt para que subiera.
-Qué caballero-dijo con un dejo de molestia la morena.
-Siempre he sido un caballero, Santana-la miró con toda la seriedad posible y cerró la puerta de Kurt, caminó hasta el otro lado del auto-Y nunca dejaré de serlo-susurró mirándola por última vez y subiendo al auto. A los segundos arrancaron y la latina sólo pudo volver a entrar al hospital, no esperaba encontrar a Thad ese día, y para peor se había sentido tan vulnerable al verlo y le había dolido esa actitud tan fría.
Cuando regresó a la habitación de Blaine, lo encontró mirando por el ventanal, estaba de pie y se apoyaba en la muralla. Se acercó a él y puso una mano en su hombro derecho, ambos se miraron y el pelinegro sólo frunció el ceño, quería una respuesta.
-Se fue a Lima, dijo que volvería en la tarde-susurró bajando la mirada.
-Gracias-respondió cansado y suspirando.
-¿Llegaste solo hasta aquí o te trajo la enfermera?-dijo dudosa y mirando por la ventana también.
-Me pude levantar, por lo que escuché hoy me darán el alta, hoy en la tarde.
-Fabuloso.
-Sí-susurró mirando el suelo-¿Con quién se fue Kurt?
-¿Qué?-dijo extrañada Santana.
-¿Con quién se fue?
-¿Cómo sabes que…?
-¿Se fue con alguien más? Fácil, tu cara me dijo todo, ahora suéltalo-susurró con una sonrisa.
-Thad vino por él.
-¿Thad?-dijo frunciendo el ceño.
-No tengo idea por qué-susurró bajando la mirada.
-¿Lo saludaste al menos?
-No precisamente-respondió en un susurro-Burlarme de que sea un caballero no es un saludo precisamente.
-Harwood es el más correcto de todos.
-¿Más qué tú?-dijo alzando una ceja incrédula.
-Yo soy el menos caballero-sonrió de lado divertido.
-No me lo esperaba-susurró con una pequeña sonrisa, se quedaron en silencio unos minutos, pero Blaine se encargó de romper ese momento.
-¿Fue frío contigo?-dijo mirándola directamente al rostro.
-¿Cómo sabes?
-Santana-suspiró cansado-Conozco a Thad mucho más que tú y te puedo decir qué está hablando con Kurt en este minuto-dijo con una sonrisa comprensiva.
-¿Eres adivino?-dijo alzando una ceja para distraerlo un poco.
-No, pero hablemos con la verdad, Santana-dijo haciendo una pausa y mirándola atentamente- ayer me dijiste que te gustaba Thad y que amabas a Brittany, pero no me has dicho que luchas por alguien y que te has arriesgado, quiero verte pelear por uno de ellos, tienes que lidiar una gran batalla para saber si vale la pena.
-¿A quién debo elegir?-dijo con la voz temblorosa.
-Anoche te dije que no te voy a ayudar a elegir-susurró con una sonrisa comprensiva-pero estaré contigo siempre que me necesites-dijo alzando el rostro de la morena con la mano derecha-¿Qué harás?- la pelinegra sólo lo miró con miedo en los ojos.
-Aún no lo sé-susurró sintiéndose perdida.
-Tienes todo el día para aclararlo-susurró caminando a su cama.
Mantenía la vista al frente, se sentía completamente frustrado, no esperaba encontrarse con Santana y ver nuevamente ese miedo en sus ojos, le aterraba que ella la pasara mal, pero no estaba seguro de eso, necesitaba saber más.
-Kurt…
-No tengo idea sobre Santana, le ha contado todo a Blaine-murmuró mirando al pelinegro.
-¿Qué?-dijo molesto y presionando el volante en sus manos.
-¿Celos?-dijo con una sonrisa divertida.
-Como no tienes idea-dijo frustrado y soltando un bufido.
-No deberías, Blaine no hará nada con ella, sólo conversan y la pasan bien juntos, ella necesita hablar con alguien.
-Yo estoy para ella cuando me necesite.
-Pero no te puede pedir consejo a ti-susurró mirando por la ventana.
-¿Por qué?
-¿Por qué?-respondió divertido y riendo levemente-Porque tú eres su centro de atención en este minuto, quiere saber qué hacer.
-¿No está enamorada de Brittany?-susurró extrañado.
-¿Qué?-dijo parpadeando extrañado.
-Yo no debí…-dijo mirando el camino con detención.
-Ya lo sospechaba-suspiró con fuerza-No es algo que un gay no pueda notar ¿sabes?-dijo más tranquilo-Pero te aseguro que tú eres capaz de sacudir su mundo, por algo está tan confundida.
-¿Cómo sabes eso?-dijo con sorpresa, no podía quitar la vista del camino.
-Digamos que las paredes de los hospitales no son muy gruesas como para no escuchar-sonrió y le dio unas indicaciones para que tomara un camino más corto hasta Lima.
Estaban a solo media hora del hospital psiquiátrico de Lima, necesitaban tener una excusa para entrar y todo estaría listo, sólo una parte de ellos habían ido, porque el resto tenía que ir a ver a Blaine y contarle todo su plan, tenía que estar al tanto de eso para que cuando el director preguntara él pudiera ayudarlos.
-¿Cómo vamos a entrar?-decía Nick manejando su auto.
-No lo sé-susurró Jeff sentado de copiloto.
-Hay que inventar algo bueno-susurró David.
-Algo que los convenza-acotó Wes.
-¿Les parece otro enfermo mental?-sonrió Trent con una idea en mente.
-¿Otro?
-Aparte de Karofsky-susurró Nixon con una sonrisa.
-Necesitamos al que más cara tenga de loco-dijo Nick pensativo.
-Fácil-susurró David-Wesley Montgomery, quien mejor que tú para interpretar este papel-sonrió y pasó un brazo por sobre los hombros de su amigo.
-No-se negó al instante.
-No es una pregunta, lo harás y punto.
-¿Y quiénes somos nosotros?
-Ya verán-sonrió el castaño y aceleró, ese plan no podía fallar.
Estaban preparados para lo que fuera, sabían muy bien que Blaine podía asesinarlos por ir a verlo o por haber demorado tanto en llegar allí, pero cuando entraron en su habitación se sorprendieron al ver la escena.
-Abre la boca-decía Santana riendo e intentando poner la comida en la boca de Blaine, quien seguía el camino de la cuchara con la vista y una gran sonrisa, a cada bocado exageraba su expresión de gusto.
Los 8 Warblers lo miraban serios y con los brazos cruzados desde el marco de la puerta, no los habían notado, por lo que decidieron hacerse ver.
-Ejem…-carraspeó Alex, pero no lo tomaron en cuenta.
-¡Ejem!- resaltó Tom, pero aún nada y ese par seguían riéndose.
-¡Anderson!- gritó Steve, el muchacho más alto de todo el coro.
Tanto Blaine como Santana voltearon a verlos y se sonrojaron furiosamente, se miraron entre sí y sonrieron con complicidad, realmente los habían atrapado en un momento que NADIE debía conocer, simplemente estaban jugando ¿había algo de malo?
-Chicos-dijo Blaine intentando borrar la vergüenza de su rostro.
-Blaine-dijeron todos al mismo tiempo y entrando al lugar.
-¿Cómo has estado?-preguntó Steve.
-Hoy me dan el alta-dijo con una gran sonrisa.
-¿Vuelves a Dalton o te vas con tus padres?-preguntó Tom de forma fría, aún le daba vueltas la imagen que había visto hace unos minutos y no podía soportarla.
-Todo dependerá de lo que diga el doctor-susurró Santana mirando a los muchachos.
-Bien-dijo Alex con seriedad- Tenemos que hablar un tema importante, Blaine.
-¿Quieren que me vaya?-dijo Santana poniéndose de pie.
-No-dijo Steve con seriedad-tal vez sea bueno que te enteres de lo que puede suceder.
-Hablen entonces-Blaine había vuelto a tener el semblante serio de cuando estaban en las reuniones, su sonrisa había desaparecido y volvía a ser el chico maduro que los dirigía siempre.
Estacionó su auto en las afueras del taller del señor Hummel, una vez apagado el motor bajó de su auto y fue a abrir la puerta a Kurt, quien bajo agradeciendo con una sonrisa.
-¿Qué hacen aquí?-dijo Burt limpiándose las manos con un paño al momento que se asomaba por el gran portón del lugar.
-Vine para que cambie el motor-dijo con una sonrisa Thad.
-Yo vine a buscar unas cosas, volveré a Dalton luego y después iré a ver a Blaine-dijo el castaño con una sonrisa y acercándose para besar la mejilla de su padre.
-Qué fácil es salir de Dalton.
-No lo es, tuvimos que pedir permiso al director, pero después del fin de semana caótico que tuvimos, accedió.
-¿Por cuánto tiempo será?-susurró Burt con seriedad y cruzándose de brazos.
-¿Qué cosa?
-No me engañas niñito, sé que algo traman, no sé qué es, pero te aseguro que esta vez no habrá nadie para salvarlos.
-Kurt-lo llamó el pelinegro-¿Lo has podido engañar alguna vez?
-Sólo pregúntale a Blaine y sabrás-suspiró pesadamente y entró en la casa.
-¿Me contarás?-dijo con una gran sonrisa y sujetando una llave de tuercas.
-Supongo que si no lo hago mi auto sufrirá las consecuencias-dijo alzando las cejas e intentando sonreír, pero era imposible.
-Un chico inteligente, eso es bueno, ahora habla-dijo con seriedad.
Llegaron más rápido de lo que habían creído, frente a ellos estaba una gran reja de acero, y para entrar tenían que hablar con los guardias que estaban en la entrada.
-¿Qué necesitan?-dijo un hombre moreno y musculoso acercándose a la ventanilla del conductor.
-Somos de la Academia Dalton de Westerville-dijo Nick sin pensarlo, sus compañeros se querían morir, lo último que tenían que dar era su identificación.
-¿A qué vienen?-dijo el hombre bastante serio.
-Entrar-dijo simplemente el castaño.
-¿Y la autorización?
-¿Autorización?-dijo alzando una ceja y apoyando un brazo en la ventana-Tenemos autorización del director Harris, es el director de Dalton y nos dijo que podíamos entrar dando su nombre.
-Lo vamos a llamar y veremos-susurró serio y volviendo a la cabina, tomó el teléfono y marcó el número de la operadora, todos los muchachos en el auto lo observaban con terror, no sabían en qué lio se habían metido con todo eso-¿Con la Academia Dalton de Westerville?-preguntó mirando a los muchachos.
-Sí ¿qué necesita?
-Necesito hablar con el director Harris, hay unos alumnos de la Academia aquí-dijo de una vez y esperó en la línea.
-Habla Harris ¿con quién hablo?-dijo sencillamente.
-Buenos días, lo llamo del hospital…
-¡Del hospital!-dijo con sorpresa y esperando que no sean malas noticias-Un grupo de estudiantes fue para allá, los autoricé está mañana ¿hay algún problema?
-No, pero necesitaba confirmar, por cierto ellos tendrán que firmar algunos formularios acreditando que…
-Ellos son completamente sanos, no se preocupe, pero estarán dispuestos a firma-decía intentando mantener la calma, porque no quería que Dalton quedará mal parado por algo así.
-Perfecto, cualquier cosa volveré a llamarlo.
-No hay problema, estoy disponible para lo que necesite.
-Gracias, hasta pronto-cortó la llamada y se volvió a acercar a los muchachos-Al parecer está en orden, tendrán que estacionar el auto y bajar, ahí mi compañero los guiara a la entrada para que sean registrados por si tienen objetos que puedan cortar y les harán llenar unos formularios. Deben entregarme sus identificaciones-a los segundos Nick tenía los carnés de identidad de sus compañeros en sus manos y los entregó.
-Pasen-dijo el otro guardia mientras se abría la reja.
-Gracias-respondió Nick serio, pero realmente estaba muerto de miedo, igual que todos sus compañeros, ninguno hablaba, todos se miraban y no sabían qué les esperaba desde ese momento.
A penas bajaron del auto el guardia los registró y dejó pasar, cuando estaban en la puerta se encontraron con una mujer alta y algo fornida, parecía más un hombre, pero no le dirían nada, no podían.
-Buenos días-saludó con una sonrisa amable.
-Buenos días-respondieron a un tiempo y la siguieron.
-¿Sólo harán el tour o desean visitar un área en especial?-dijo la mujer.
-Queríamos ver el área de exámenes, es que en psicología nos han dicho tantas cosas de esas pruebas que realmente no las creeré hasta verlas-dijo con el ceño fruncido Wes.
-Te entiendo, tenía las mismas dudas cuando estaba en la escuela, los llevaré ahí-sonrió y les hizo un gesto para que la siguieran.
Comenzaron a caminar por el hospital, los pasillos estaban muy silenciosos y el lugar era bastante frió y escalofriante, sin que nadie se diera cuenta Nick iba fuertemente agarrado de la mano de Jeff, tenía miedo de lo que fuese a ocurrir ahí.
Iban en silencio y a ratos escuchaban pequeños gritos provenientes de algunos cuartos, se miraban entre ellos y el pasillo terminaba con unas rejas como puerta.
-Esa es la parte de los internos más peligrosos-indicó la mujer hacia la reja-el pasillo por el que caminamos es el de los internos menores.
-¿Menores de edad?
-No-sonrió la mujer ante la pregunta de Trent-Menos peligrosos-susurró bajando la voz, ahora síganme-abrió la reja y bajó unas escaleras.
-¿Nos lleva a la boca del lobo?
-Cállate, Nick-dijo David volteando a verlo-Por aquí es el área de exámenes-dijo indicando un cartel.
-Nos lleva a la boca del lobo-tragó duro Jeff y se aferró más a la mano de su novio. Aunque todos estaban muertos de miedo, pero ya habían entrado en ese lugar, no había vuelta.
No podía creer lo que estaba escuchando, parecía que nadie había oído las instrucciones del doctor. Estaba cansado de todo lo que estaban armando sus padres, no era justo que le hicieran eso, no ahora que estaba dado de alta y debía estar tranquilo.
-¿Terminaron?-dijo molesto y sentado a la orilla de la cama.
-Blaine, hijo-susurró su padre cansado-Te llevaremos a casa por esta semana, luego vuelves a Dalton.
-No-dijo molesto y aún con la ropa del hospital.
-No es algo que puedas decidir-dijo su madre.
-No me vestiré-dijo serio y mirándolos retadoramente.
-Hijo-su madre se sentó a su lado-¿Por qué no quieres ir con nosotros?
-Porque quiero estar con Kurt en Dalton-dijo mirando a su padre.
-Puede ir a visitarte-respondió su padre cruzándose de brazos y poniéndose delante de él.
-Lo quiero tener conmigo todo el día ¿no se puede quedar a dormir en casa?
-No-dijo tajantemente James Anderson.
-Me voy a Dalton- Blaine se puso de pie y presionó un botón que estaba en la cabecera de la cama. A los segundos entró una enfermera de unos 50 años.
-¿Qué necesitas?-dijo acercándose a la cama.
-Es que me voy y necesito vestirme.
-¿Cuál es el problema?-dijo la mujer mirando a los padres del muchacho, quienes tenían una ceja alzada con extrañeza.
-No quiero que mis padres me ayuden y no quieren salir-dijo molesto y sentándose, mientras la mujer los miraba, ellos sólo salieron en silencio, sin comprender muy bien el plan del pelinegro.
-¿Ahora me cuentas la verdad?-dijo con una sonrisa comprensiva.
-Me quieren llevar a casa-dijo con una mueca en el rostro-Y yo quiero irme a la Academia, inmediatamente.
-Ya veo-susurró comprensiva.
-¿Hay alguna forma de que el doctor insista en que inicie de inmediato las clases?
-Pides demasiado-dijo en un suspiro, el muchacho la miro con tristeza-pero veré qué puedo hacer-le sonrió y salió de ahí.
Ese día habían ido sus compañeros a verlo y Santana se había ido a casa, porque el señor López había insistido en que ella no podía seguir faltando a clases, pero la morena prometió ir a verlo a Dalton, porque aún debía ayudarla con su decisión, aunque él le había dicho que luchara nuevamente por Brittany, porque Santana le había dicho que seguía enamorada de ella, que peleara por lo que quería, y aunque estuviera con Artie tenía que interferir y quedársela, no había de otra. Bueno, no lo había dicho así, pero sabía que así lo había entendido la morena. Por suerte su madre le había traído su teléfono, así que llamaría ahora mismo a Kurt, quien no había vuelto desde que se fuera con Thad. Marcó el teléfono del castaño y esperó a que contestara.
-Diga-escuchó una voz que no era la de su novio.
-¿Quién habla?
-Thad-dijo con una sonrisa el pelinegro.
-¿Me puedes dar con Kurt?-dijo serio y comenzando a molestarse.
-Está en el baño-susurró con tranquilidad.
-¿Y qué haces en su casa?-dijo alzando una ceja molesto.
-¿Quién dijo que estábamos en su casa? Estamos en la mía-dijo con una sonrisa pícara.
-¡Qué hacen ahí!- gritó desesperado y molesto, realmente estaba furioso.
-¿Ese es mi teléfono?-escuchó la voz de Kurt.
-Sí, cariño-dijo con picardía Thad.
-¡Harwood date por muerto!- gritó histérico Blaine.
-Tranquilo, aquí tienes a tu príncipe-susurró Thad pasándole el teléfono a Kurt.
-¿Quién habla?-dijo el castaño con inocencia.
-Kurt-murmuró Blaine sentándose e intentando tranquilizarse, realmente Thad podía sacarlo de quicio.
-¿Qué quieres?-dijo seriamente el ojiazul molesto y mirando a Thad.
-Quiero que me vengas a buscar, me quiero ir a Dalton.
-¿Por qué te ayudaría?-dijo molesto.
-¿Y por qué no lo harías?-dijo extrañado-¿Estás enojado?
-¿Perdón? Parece que no recuerdas lo que dijiste hoy en la mañana.
-Dios…-suspiró cansado y deseando que Karofsky le hubiese dado en la cabeza en vez del hombro.
-No lo metas en esto, Anderson, no creo en él, pero sé que tú sí-dijo molesto.
-A ver-dijo calmándose-Yo no dije nada que no fuese cierto-susurró mirando la puerta.
-Sí, pero no era para que ella lo supiera.
-No ocurrirá nada, cariño-dijo con una sonrisa y más tranquilo.
-No conoces a Santana.
-Y ella no me conoce a mí-susurró sonriente.
-¿A qué te refieres?
-Sólo lo digo-dijo bajando sus hombros y reconsiderando sus palabras-Kurt-suspiró cansado-Te necesito aquí-susurró.
-Estaré ahí en 20 minutos-dijo cansado.
-Te espero y ya hablaremos de lo otro, lo prometo-dijo algo cansado de todo eso.
-Lo sé, nos vemos-y cortó la llamada.
Kurt no podía creer que aún no pudiera estar completamente bien con Blaine, siempre que intentaban estar tranquilos y pasarla bien juntos, algo salía mal y no podían hacer nada por detener esas cosas, era como si una fuerza superior a ellos estuviera en contra, por ningún motivo creía que podía ser Dios, pero tal vez la fe que su novio tenía en un personaje que no podía ver o escuchar comenzaba a invadirlo.
-¿Me llevas?
-Vámonos-dijo con una sonrisa el pelinegro y tomó sus llaves, realmente habían pasado a la casa para buscar dinero, porque Thad no creía que el cambio de motor debía ser gratis, así que apenas se desocupara iría donde el señor Hummel y le pagaría el cambio, era lo mínimo que podía hacer.
-¿Por qué contestaste de esa forma?-dijo con seriedad el ojiazul mientras subían al auto.
-Celos, simplemente celos-dijo en un suspiro cansado-Detesto que Blaine esté cerca de Santana.
-Brittany está aún más cerca.
-Brittany no me molesta, porque siempre ha estado ahí, pero Blaine no, apenas se conocen-dijo encendiendo el motor.
-Te juro que no intentaría nada con ella-dijo Kurt algo molesto.
-¿Tan seguro estás?-dijo Thad mirando por el espejo retrovisor para comenzar a retroceder.
-Sí, porque Blaine valora mucho su vida como para perderla en mis manos-sonrió con soberbia el ojiazul.
-Eres de temer, igual que Santana-sonrió divertido el pelinegro y se dirigieron al hospital.
