Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.

Summary: La primera vez que supo de qué trataba el amor no fue precisamente con la tierna Kyoko. La primera vez que lo probo con Hibari tuvo miedo, pero pronto se volvió una obsesión. Lo aceptaba, era inmoral pensar en ese amor.

Capitulo corregido por Mika-chan.


ONLY YOU

By: Yunmoon

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Capítulo 8

Distintos

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Yamamoto no quería entrar en razón, pensó Gokudera mientras lo veía moverse de un lado a otro. Rodo los ojos, no sabía de que se sorprendía si el mismo beisbolista le había pedido salir.

-¿Yamamoto?-.

-Perdona pero… es Hibari-.

-¿Y eso que? Nosotros también somos chicos-.

-Eso lo se y realmente me gustas mucho-.

El peliplata se sonrojo y volteo la mirada.

-Pero eso no es el problema, es que es Hibari… ¡Es Hibari!-.

-Bueno, a mi tampoco me agrada tanto pero… El Decimo confía en él y lo veo feliz, así que no me siento con el derecho de intervenir-.

Yamamoto se revolvió el cabello, bueno, tenía razón en eso, si Tsuna era feliz entonces no debería de interferir pero… ¡Es que realmente no entendía! Hibari golpeaba a Tsuna sin remordimiento ni compasión ni nada, no era común que de repente comenzaran a amarse, realmente no lo entendía.

-Bueno… supongo que podemos… respetar la decisión de Tsuna… Pero…-.

-No hay peros, la decisión del Decimo es definitiva, acostúmbrate, Yamamoto-.

Yamamoto soltó un fuerte suspiro y se sentó en la cama de Gokudera, le extendió la mano y el peliplata la tomo bastante sonrojado, Yamamoto lo jalo y lo sentó entre sus piernas y recargo la barbilla en su clavícula. Gokudera se sentía incomodo, pero a la vez no.

-Vale, que la decisión de Tsuna sea definitiva y que le haga feliz, ¿ok?-.

-Bien-.

-Me gusta cuando eres protector con Tsuna, aunque me pone un poco celoso-.

-Es el Decimo y como su mano derecha voy a cuidarlo-.

-También cuídame a mi, ¿vale?-.

-Cuídate tú solo…-.

Yamamoto soltó una risita y abrazó fuerte a Gokudera.

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Tsuna se mantuvo pegado a Hibari sin moverse ni nada, solo estar así era suficiente, se miraron a los ojos y Sawada sonrió de lado, Hibari se agacho y Tsuna se puso de puntitas, se dieron un beso suave y luego Hibari lo abrazo fuerte, lo estrecho y sintió un fuerte escalofrió, pero no dijo nada. Tsuna lo sintió temblar y lo apretó fuerte, se sintió feliz de darle fuerzas y se abrazo más fuerte.

-Te amo, Hibari-san-.

-…-.

-Yo… realmente te amo, te amo… Pero no me sentía listo, perdón, me he asustado, de verdad lo siento-.

Hibari soltó un suspiro, era demasiado lindo como para enojarse, le tomo la mano y se lo llevo de ese lugar, el olor a sangre podía comenzar a sentirse, prefería sacar a Tsuna de ahí. Lo llevo hasta su moto y lo tomo debajo de los brazos y lo subió como si fuera un niño chiquito, se acercó a él y lo beso, Tsuna no cerro de inmediato los ojos, primero se permitió verse reflejado en los ojos de Hibari y luego cerró los ojos, dejo que profundizara el beso y que le tomara de la nuca y lo acercara más, ¿de verdad Hibari querría tener ese tipo de cosas con él? Eran chicos, no podía imaginarse de que forman lo harían.

Hibari se separo y recargo la frente en el pecho del castaño, Tsuna lo abrazo y recargo la mejilla en su pelo negro, Tsuna le acarició la espalda y cerró los ojos, Hibari lo abrazo de la cintura y respiro su aroma suave.

-Te amo, Tsunayoshi-.

-Yo también te amo, Hibari-san-.

Se mordió los labios, despego la mejilla de la cabeza de Hibari y le beso justo ahí, Hibari alzo la cabeza y le beso la pinta de la nariz, Tsuna trago saliva, bien, le había vencido, no se sentía listo pero si continuaba con tantas inseguridades jamás iban a hacerlo, conocía sus propios miedos y sus propios limites y era consciente que solo estaba siendo cobarde.

Muy cobarde.

-Quiero hacerlo…-.

Hibari lo beso de nuevo y Tsuna lo acepto totalmente, se estaba entregando a Hibari como no pensaba hacerlo con nadie.

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Frió y de un profundo color blanco, de esa forma se encontraba y era impactante mirar ese lugar, porque parecía estar congelado, como si el tiempo no pasara por ahí.

Él no se movía, pero sabían que no dormía ni nada de eso, abrió los ojos mostrando el poder de su mirada lavanda, sonrió de lado y volvió a cerrar los ojos, se miraron entre ellos, no sabían cuanto tiempo podrían seguir teniendo a ese enemigo entre las rejas de las prisiones Vongola.

Sin más tardanza mandaron un aviso al Noveno Vongola, el prisionero, Byakuran de la familia Millefiore, estaba tramando algo.

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Mientras el rubio acomodaba cosas de aquí a haya el pelirrojo se encontraba mirando algo en la PC que tenía enfrente, se veía tan concentrado que no fue consciente cuando el rubio le metió una paleta en la poca y comenzó a amarrarle el cabello con diferentes ligas de colores para el cabello, aburrido que el pelirrojo no le hiciera caso se levanto.

-Spanner, tienes que ver esto-.

Dijo después de casi media hora, el rubio se acerco al pelirrojo.

-¿Qué es?-.

-Sobre las granadas de la bazuca de los diez años, si tomamos los elementos primarios es probable crear algo que nos sirva para mirar un poco del futuro-.

Spanner miro la pantalla y se dio cuenta de lo que el pelirrojo hacía, a pesar que le parecía una mala idea no pudo evitar la curiosidad.

-Creo que podríamos quitarle los elementos primarios, pero tendríamos que ver la estructura del arma de Lambo, es capaz de soportar el poder de la granada sin viajar al futuro, podría servirnos su estructura-.

-Ya había pensado en eso… ¿Qué te parece si empezamos con este proyecto para nuestro jefe?-.

Spanner sonrió, miro la casa, su primera casa en Japón, estaba bastante feliz de tener una casa con tan buen estilo oriental, aún no se le quitaba el gusto que tenía por la vida oriental.

-Seguro el pequeño Vongola se pondrá feliz-.

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Tsuna no sabía como hacerlo.

Nunca lo había hecho con una mujer y jamás se le había pasado por la mente hacerlo con un chico y Hibari no era la persona con la que se hubiera imaginado tener su primera experiencia sexual.

Lo miro a los ojos y Hibari le tomo la mano, le beso el dorso y Tsuna cerró los ojos.

-¿Estas asustado?-.

-N-no… Estoy nervioso… no sé que hacer-.

-No es que "tengas" que hacer algo, solo has algo porque quieres-.

-¿Lo que quiera?-.

-Si, lo que quieras-.

Tsuna se sentó en la cama y le tomo a Hibari por las mejillas y lo beso, sintió a Hibari sonreír y seguir el lento e ingenuo beso, pronto sintió que Hibari tomaba el control y volvía a recostarlo mientras seguía besándolo.

Cuando se separaron Tsuna sintió la saliva deslizarse por la comisura de sus labios y pese a que sintió vergüenza no pudo evitar sentir cierto placer que le hiso estremecerse desde las puntas de los pies hasta más arriba de las orejas.

-Tú haces lo que quieres conmigo… Hibari-san-.

-Porque ya espere mucho por ti… Y ahora estoy controlándome para no lastimarte-.

Desesperado, así es como se encontraba Hibari.

Tsuna lo sabía, pero no quería ir muy rápido, era su primera vez en todo el sentido y de cierta forma sentía que Hibari ya tenía más experiencia, no quiso preguntar, pero se mostro un poquito rancio a seguirle la corriente.

Cosa que Hibari no noto.

Después de un momento dejo de ser tan testarudo y volvió a seguirle la corriente, tenía que ver con que notaba más y más la desesperación de Hibari al igual que también notaba la suya, todo el jueguito comenzaba a picarle mucho y quería sentir un poco más.

Se sintió inseguro cuando Hibari comenzó a forcejear con su ropa para quitársela.

Comenzó a sentir miedo. Pero Hibari lo beso y le acaricio la mejilla.

-No te asustes, si quieres podemos hacerlo con la ropa puesta-.

Negó con la cabeza, se sintió de repente avergonzado, que Hibari estuviera tan tranquilo le ponía más nervioso, ¿y si no lograba complacerlo? ¿Hibari lo dejaría?

-No pienses Tsunayoshi, solo siente-.

Hibari le bajo el cierre de la sudadera mientras besaba su cuello, estaba siendo anormalmente cuidadoso, Tsuna se imagino que se estaba aguantando mucho hacerlo de modo salvaje y sin miramientos, pero Hibari se suprimía por él, lo abrazó del cuello, de repente se sintió muy seguro.

Hibari lo deseaba, ¿no le debía bastar con eso?

Pues le bastaba y mucho.

-Tú… eres mejor cuando eres agresivo-.

Hibari lo miro al rostro, le sonrió con cierta malicia y lo beso, le quito la ropa de una forma tan rápida que Tsuna solo fue capaz de quitarle la corbata y la camisa blanca, Hibari beso y saboreo su piel mientras él evitaba por todo los medios emitir sonidos vergonzosos, pero llego un momento en el que Hibari lo toco abajo.

-No… N-no Hibari-san…-.

Hibari sonrió de lado, Tsuna era virgen y sumamente sensible, así que cuando le toco el pene se imagino que Tsuna gemiría de una forma adorable.

Y así lo hizo.

Y se excito mucho al verlo sonrojado y gimiendo porque no lo tocara, pero lo toco más y Tsuna recargo la barbilla en su clavícula mientras gemía en su oído y su aliento cálido le pegaba en el cuello, que lo mataran, pero se estaba excitando más y más.

Tsuna lo excitaba demasiado, temía lastimarlo.

Trago saliva y cuando Tsuna tuvo su primer orgasmo el casi estuvo por tener el suyo, Tsuna se había contenido por no gemir tanto y eso Hibari lo sabía, sus suaves ronroneos y sus jadeos solo indicaban que debajo de eso habían fuertes gemidos queriendo salir.

Utilizo un pañuelo para limpiarse la mano y de la cómoda que estaba a un lado de la cama tomo un lubricante, Tsuna elevo el rostro y Hibari le limpio las lágrimas, ¿le había gustado tanto?

-¿Tanto te gusto?-.

Tsuna se sonrojo como nunca y oculto de nuevo el rostro en el cuello del pelinegro.

-N-no me preguntes eso…-.

Hibari se separo de Tsuna aunque el pequeño se resistía, le abrió las piernas notando en el transcurso lo avergonzado y sonrojado que estaba, coloco el lubricante en su entrada y, cuando Tsuna sintió el frió se contrajo y soltó ronroneos y jadeos.

-¡Nnh! ¡Ah! ¿Hibari-san? ¡Nh!-.

Quito el lubricante de la entrada y sin más metió dos dedos, Tsuna soltó un fuerte gemido y coloco las manos en los hombros de Hibari.

-Es… suave…-.

-¡D-duele…! ¡Hibari-san, d-due-le!-.

Hibari metió un dedo más y llego un momento en el que Tsuna comenzó a agitarse de placer, lo supo por su cara contraída y su sonrojo, sin contar los incontrolables gemidos que tenía ahora, con el dedo medio toco algo en el interior de Tsuna que hizo al chico gemir y pedir más, Hibari sonrió, el chico estaba listo.

-Parece que todo va a resultar bien-.

Tsuna lo miro y se sintió ligeramente conmovido, le acarició la mejilla y le sonrió.

-A pesar… que los dos somos hombres-.

Hibari sacó los dedos del interior de Tsuna y se abrió los pantalones y con todo el autocontrol que aún tenía comenzó a penetrar a Tsuna.

Lo primero que sintió Tsuna fue dolor, trato de detener a Hibari pero se sintió débil y solo fue capaz de soltar jadeos de dolor, mientras apretaba a Hibari por los hombros.

-Ya esta…-.

-¿Eh?-.

-Entro-.

-¿No… bromees? ¿Ent-tro todo?-.

-Si, esta todo dentro-.

Hibari se movió y Tsuna soltó un jadeo.

-N-no… no te muevas… aún no-.

-Si no me muevo ahora dirás más y más excusas y al final no haremos nada-.

Tsuna pensó que él decía muchas verdades, pero eso no quitaba que fuera realmente doloroso, suspiro, a la vez deseaba realmente hacerlo, pero a la vez.

No sabía lo que realmente deseaba, pero no podía detenerlo más tiempo, ya llevaba mucho tiempo suprimiéndolo, no podía seguir haciéndole lo mismo.

Hibari lo deseaba y él también deseaba a Hibari.

Ya no había nada más que pensar.

-Está bien… después de todo-.

Hibari se movió, Tsuna apretó la colcha y soltó una pequeña lágrima, el dolor que empezó siendo insoportable poco a poco se volvió en algo placentero, Hibari no pudo resistirlo mucho tiempo y la dulzura la reemplazo por frenesí, Tsuna soltaba fuertes sonidos y Hibari sentía que debía ir más rápido.

El placer de su segundo orgasmo fue mucho mejor que el primero.

Las sensaciones lo dejaron adormecido y solo fue consciente cuando sintió que Hibari salía de él, dejo caer su cuerpo de manera pesada en la cama, Hibari se sentó en el borde y coloco la mano sobre su estomago.

-¿Esta todo bien?-.

-Estoy bien-.

Hibari dejo caer la mano en su mejilla.

-Te amo-.

Tsuna se cubrió la cara con el ante brazo, ¿qué más quería de él? Ya lo tenía todo y aún le decía te amo, Hibari era realmente fuerte, en todo sentido, y fácilmente podía derrotarlo en cualquier momento.

Estaba casi totalmente entregado a Hibari.

Y un recuerdo lo ataco.

"-¿Estas asustado?-."

Esa voz la reconoció como la de Hibari, la del Hibari del futuro.

"-Estoy confundido… Tú y yo… nosotros… ahora…-."

Esa era su voz, igual de miedoso que siempre.

"-No sé si recuerdes todo esto después. Pero si quieres que te lo diga lo diré, en el pasado, en el presente y aún ahora, yo te amo-."

"-E-eso… No entiendo… como eso…-."

"-¿Cómo fue posible? Muy sencillo, me enamore de ti antes de saber que pertenecías a la mafia, incluso antes de que ese bebe llegara a Nanimori. Me enamore de ti solo por existir-."

Tsuna se sentó en la cama y abrazó a Hibari, sin entenderlo muy bien Hibari le devolvió el abrazo.

No sabía como explicarlo, pero se sentía muy feliz. Soltó un sollozo.

Era patético, inútil, distraído, descuidado, era idiota y estúpido, y pese a todo eso Hibari lo amaba, cuando ni una vez se había fijado en él.

Porque amaba a Kyoko.

Y ahora podía comprenderlo un poco más.

Su amor por Kyoko había sido real, realmente la había amado, había disfrutado su compañía, sus sonrisas y que le diera esas palabras de aliento, había disfrutado demasiado del amor que tenía por Kyoko, amar a Kyoko había sido la mejor experiencia de su vida.

Kyoko había sido su primer amor.

Un amor dulce, tierno e infantil, puro y a la vez soñador. Kyoko había significado una gran parte de su vida, una etapa que no deseaba olvidar, porque la había amado como nunca creyó amar a alguien.

Hasta que llego Hibari.

Hibari era totalmente diferente a Kyoko.

Hibari, no era amable, no era tierno, no era dulce. No con los demás, todo eso solo lo hacía solo con él. El amor de Hibari era totalmente diferente al de Kyoko.

Kyoko lo amo y su amor era tierno, soñador y cálido.

El amor de Hibari era posesivo, era demasiado real y nítido, y también era muy cálido.

Kyoko era como tocar una parte de un sueño, pero Hibari era poner los pies en la tierra y vivir la vida con adrenalina, con pasión, era terrenal cuando Kyoko era soñadora.

Eran cosas distintas, pero Tsuna se había enamorado de los dos.

Pero Hibari era quien había tomado su corazón porque había visto todo lo malo y desagradable de él y pese a ello Hibari decía que lo amaba.

Pese a todo lo malo que era Hibari lo amaba, que alguien lo amara por lo que fue, era y sería era encontrar lo que siempre había estado buscando.

Hibari era todo lo que se imagino tendría la persona que amaría el resto de su vida.

Que fuera un hombre no cambiaba nada, lo amaba, si Hibari fuera mujer no haría la diferencia, lo amaría de todas formas.

Su entendimiento lo llevo a darse cuenta que el amor era diferente de lo que pensaba.

El amor, era algo que sobrepasaba muchas cosas, incluso el razonamiento.

-Te amo, Hibari-san-.

Si, lo aceptaba, era aterrador.

Su vida dependía de Hibari a partir de ahora, en ese instante sintió miedo.

El amor era algo aterrados, depender de alguien de esa forma era aterrador, darle lo único que te pertenece a alguien era totalmente aterrador.

Porque… en ese momento le había dado a Hibari lo único que le pertenecía, se había entregado a Hibari.

Y tenía miedo.

El amor era totalmente aterrador.

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Sinceramente yo pienso que el amor es muy aterrador, cuando me enamore por primera vez y me engañaron fue un fuerte golpe para mi, aunque no me duro mucho el sufrimiento, en ese entonces yo debía de tener como doce años o menos. El punto es que desde esa edad me di cuenta que el amor daba miedo, le das todo a esa personas y con unas palabras te puede atrapar y con otras te puede destruir.

Es aterrador.

Yo quise mostrar que Tsuna es cobarde incluso en el amor, pero a pesar que sabe que el amor es aterrador no va a dejarlo, se arriesga a entregarse a Hibari porque, ¡confía en nuestro amado Hibari! Sabe que puede salir lastimado y eso no le importa tanto, pero no quita que no deje de tener miedo.

Pero como las cosas se ponen dulces ya llego ahora de ponerle un poco de sal. Y como leyeron arriba, pronto saldrá el malo.

¿O será bueno?

Mejor léanlo en el próximo capitulo.