Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.
Summary: La primera vez que supo de qué trataba el amor no fue precisamente con la tierna Kyoko. La primera vez que lo probo con Hibari tuvo miedo, pero pronto se volvió una obsesión. Lo aceptaba, era inmoral pensar en ese amor.
¡Capitulo corregido por Mika-chan!
ONLY YOU
By: Yunmoon
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Capítulo 12
Impotencia
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Se peino los cabellos hacía atrás con la mano, miro la pared de enfrente sin realmente verla y soltó un fuerte suspiro. Vaya, si que se sentía un poco mal.
Se levanto de la cama y procuro no despertar al que dormía en ella, se dirigió al baño y entro a él, cerró la puerta despacio para luego mirarse en el espejo, vaya suerte despertarse en mitad de la noche y tener ese tipo de recuerdo, de verdad que se sentía un poco mal por su suerte, por alguna razón siempre había sentido que Hibari era una persona demasiado melancólica y solitaria, nunca pensó que incluso el del futuro fuera así.
"-Yamamoto Takeshi-."
"Sorprendido por escuchar su nombre volteo y al verlo a él se sorprendió más, si no se equivocaba ese hombre debía de ser el Hibari del futuro, realmente no había cambiado tanto."
"-¿Hibari?-."
"-Hay algo que quiero decirte-."
"-¿De que trata?-."
"-No me interesa la relación que tengas con ese sujeto, ni que tan felices o infelices sean. Mi relación con él jamás tendrá que ver con ustedes-."
"-¿Qué?-."
"-Es todo lo que quería decir-."
"-¡Espera! No entiendo de que rayos hablas-."
"-Mi soledad, no es de tu incumbencia-."
Probablemente ese recuerdo significaba algo importante y llevaba dándole vueltas toda la noche, tanto así que no había podido disfrutar el hecho de que Gokudera se hubiera quedado a dormir en su casa. Pero no podía parar de pensar en Hibari y Tsuna, sentía que la relación de esos dos iba a terminar y Hibari quedaría solo, para Yamamoto, Hibari siempre había sido un ser melancólico y cerrado, no lo consideraba un mal sujeto, todo lo contrarió, Hibari parecía el tipo de hombre que podía cuidar mucho de la persona que amara, pero su propia amabilidad solo le provocaría soledad.
¿Podría ser que Tsuna lo fuera a dejar?
Si pensaba con un poco de claridad, como iban las cosas pronto Tsuna sería el Decimo Vongola, eso significaría que los guardianes formarían parte de Vongola, incluyendo a Hibari, si eso pasara, más peligro vendría, y ese peligro haría preocupar mucho a Tsuna. Su preocupación llegaría a tal inquietud que la separación sería inmediata, Tsuna iba a preferir estar lejos de Hibari que hacerlo pasar por peligros.
Tsuna se obligaría a alejar a toda persona importante para él solo para no lastimarla. Y sintiendo que conocía un poco a Hibari, se imaginaría que Hibari simplemente aceptaría tal decisión por parte de Tsuna.
Sentía que sin duda alguna la soledad de Hibari se debería solo a la separación que tendría con Tsuna, oh no, sentía que lo comprendía ahora.
Se sentía tan afortunado de poder estar con Gokudera que esa felicidad también sería negativa, sentiría que estaba disfrutando demasiado de una relación que también podría disfrutar Hibari y Tsuna, a eso se refería el Hibari del futuro, que en el futuro él sentiría compasión por Hibari, eso era lo que no quería el guardián de la nube.
No quería compasión.
Yamamoto se mojo la cara y miro el espejo con seriedad.
No era que sintiera compasión, jamás sentiría compasión por esa bestia que se atrevía a acostarse con Tsuna aunque este tuviera catorce, no era compasión. Era más bien frustración, ser feliz y no poder ver feliz a esas dos personas que sentía que lo merecían era algo realmente frustrante.
Realmente no deseaba que eso pasara, no deseaba la ruptura de la relación de ellos dos, porque sentía que nunca encontrarían un complemento tan perfecto.
Pero sabía de ante mano, que en esa relación, nunca podría meterse y también que esa relación… no tenía futuro.
Llámenlo intuición o lo que sea.
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No se resistió ni un momento a él, pero no estaba seguro si estaba bien hacerlo en la escuela, Kusakabe podía entrar, incluso sus amigos o alguien, pero él también quería estar con Hibari. Trago saliva avergonzado de su poca vergüenza ante el hecho de ser atrapado besándose de esa forma tan erótica con Hibari. Pero el moreno seguía besándolo y abrazándolo fuerte.
Si seguían haciendo eso probablemente terminarían haciéndolo.
Tuvo que apartarlo para evitar que perdieran todo el control.
-Pa-para… Hibari-san…-.
Pero Hibari solo lo miro por dos segundos y luego volvió a tomarle el rostro y besarlo con ansias. Tsuna entrecerró los ojos y lentamente los cerro, coloco una de sus manos en la camisa de Hibari y la otra en la chaqueta, abrió la boca provocando que Hibari profundizara más ese beso salvaje, Tsuna también estaba muy ansioso pero no creía que hacerlo en la escuela en la hora del almuerzo fuera lo mejor.
Realmente no creía que fuera buena idea.
-¡Permiso!-.
Kyoko entro a la instancia después de decir eso, miro la escena frente a ella, Hibari sentado en la silla detrás del escritorio y a Tsuna en el sofá.
-Buenos días Hibari-san, he venido a ver a Tsu-kun, tenemos que hablar sobre nuestro trabajo-.
-Ah… si… ahora voy-.
Kyoko sonrió.
-Te espero afuera. Hasta luego Hibari-san-.
Kyoko solo vio el asentimiento de cabeza de Tsuna, miro a Hibari y este le devolvió una fría mirada, ella solo le sonrió y se despidió con la mano antes de salir de esa habitación
Tsuna se sentía realmente avergonzado, soltó un suspiro cuando Kyoko salió y se levanto. Se dirigió a Hibari y se agacho a su altura para besarle la mejilla. Se separo lentamente y se dirigió a la puerta, se detuvo a la mitad de la habitación y volteo, tenía vergüenza por lo que iba a decir, pero realmente quería decirlo.
-Hum… Hoy… ¿Te gustaría venir a mi casa?-.
Lo dijo rápido y casi gritando, esperaba que nadie lo hubiera escuchado. Hibari soltó una suave risa y miro por la ventana.
-Ven aquí en cuanto terminen las clases-.
Fue todo lo que dijo, Tsuna no supo si había aceptado o no, pero supuso que eso significaba que iría, se mordió ligeramente los labios, iba a decir algo que probablemente iba a sonar desvergonzado.
-Hoy… Mamá iba a llevar a los pequeños que viven en mi casa a unas aguas termales… Y es probable que no vuelvan hasta dentro de dos días-.
Y Bianchi se había ido con Reborn… Estarían solos en su casa. No quería sonar desesperado, pero que su casa quedara sola era realmente raro y además, nunca había invitado a Hibari a casa, ni siquiera lo había presentado a su madre, se aseguraría de hacerlo la próxima vez.
Hibari volteo a mirarlo, sus miradas se conectaron y Tsuna sintió que su desvergonzada declaración había sido totalmente comprendida por ese chico, la intensidad de la mirada del presidente de disciplina era tal que Tsuna no pudo seguir aguantándola y desvió al instante la mirada, sentía su cuerpo arder en vergüenza y deseo, era tan vergonzoso tener todos esos sentimientos, realmente no veía el día en el que se acostumbrara a eso.
-Nos vemos después-.
Fue todo lo que dijo Hibari, sin poder decir nada ya, Tsuna asintió con la cabeza y salió de la oficina. Tsuna se pegó a la puerta y miro al frente, lo que acababa de hacer era algo atrevido y sexy para su gusto, pero Hibari le obligaba a ser así de descarado, sentía que tenía que ser así para que alguien como Hibari no se aburriera de él, también su comportamiento tenía que ver con sus propios sentimientos de deseo por Hibari.
-¿Estás bien, Tsu-kun?-.
Sorprendido se desprendió de la puerta, miro a Kyoko y le sonrió de forma nerviosa.
-Todo está bien-.
Kyoko le sonrió.
-He pensado que… es probable que les haya interrumpido… Pienso que Hibari-san y tú no pasan mucho tiempo juntos… así que realmente lo lamento-.
-¡No, para nada! De hecho… Hibari-san y yo estamos casi todo el día juntos, en las mañanas lo veo y en los almuerzos también. Después de clases Hibari-san me ayuda con la tarea y luego me lleva a casa… Así que no te preocupes-.
Kyoko se sorprendió bastante, pensar que Tsuna realmente podía pasar tanto tiempo con Hibari era algo sorprendente, después de todo Hibari parecía alguien peligroso, no era que le diera miedo, porque realmente Kyoko nunca le había tenido miedo, pero le parecía una persona difícil de tratar, se veía bastante serió y frió.
-¿Es fácil para ti tratar a Hibari-san?-.
Preguntó un poco curiosa. Tsuna se sonrojo levemente haciéndola sonreír.
-Pues… Hibari-san es bastante amable-.
Dijo Tsuna mientras sonreía, como si recordara algo. Pero a Kyoko, Hibari no le parecía alguien amable. Miro a Tsuna y se dio cuenta de algo, probablemente Hibari solo era amable con él porque lo quería, soltó una suave risa y Tsuna la miro al escucharla reír.
-¿Kyoko-chan?-.
Ella negó con la cabeza.
-Tienes un gran privilegio, probablemente nadie conocerá jamás ese lado de Hibari-san… Es probable que solo te lo enseñe a ti, Tsu-kun-.
Tsuna primero mostro un rostro sorprendido y luego sonrió mientras se sonrojaba.
-La verdad es que… si todos conocieran ese lado de Hibari-san… probablemente sería muy popular. Me sentiría un poco inseguro… así que aunque suene egoísta, me gusta que solo sea de esa forma frente a mí-.
Kyoko soltó una risa de nuevo, miro a Tsuna y coloco una mano en su hombro.
-Realmente te escuchas feliz, eso me hace también muy feliz a mí-.
Tsuna de repente se sintió avergonzado de contarle todo eso a Kyoko, ella había o estaba enamorada de él y él descaradamente le contaba sobre su relación con Hibari, dejo de sonreír al sentirse incomodo, era mejor cambiar el tema.
-Ehm… sobre el trabajo…-.
Kyoko lo detuvo y lo miro con una sonrisa en la cara, Tsuna no supo que decir porque al parecer ella le iba a decir algo muy importante.
-No tienes que preocuparte por mí… Yo… uhm… A mi realmente no me incomoda que hables sobre tu relación con Hibari-san, de hecho, me hace feliz que puedas hablar conmigo sobre tus sentimientos. Pero recuerda que si te sientes inseguro o preocupado puedes hablar conmigo, Tsu-kun, me gustaría que confiaras en mí-.
Kyoko era demasiado buena, realmente no le sorprendería que en un tiempo ella encontrara a alguien bueno que le amara mucho. El recuerdo de su visión con la máquina de Spanner volvió a él tan pronto como pensó eso, no, todos menos Hibari debían de amarla, no le importaba si era Gokudera, Yamamoto o hasta el propio Reborn, cualquiera de ellos podían amar a Kyoko, pero Hibari no, Hibari era suyo así que no había forma de dejarlo con Kyoko.
Kyoko le continuaba sonriendo y se dio cuenta que sus pensamientos eran tontos, Hibari no lo dejaría, porque Hibari lo amaba y Kyoko nunca le haría eso porque ella le comprendía. Debía de dejar de ser tan inseguro y confiar más en Hibari y en Kyoko.
-Gracias, Kyoko-chan-.
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Abrió la puerta de su casa y sonrió un poco nervioso.
-Pasa, Hibari-san-.
El de cabello negro entro a la casi quitándose los zapatos en la entrada, Tsuna hizo lo mismo, Hibari observaba todo detenidamente, aunque había estado en casa de ese chiquillo incontables veces nunca se había detenido a ver como era su casa, ni siquiera recordaba como era su sala. Tsuna pasó frente a él y volteo un poco el rostro para mirarlo mientras señalaba una puerta.
-Ahm… Voy a traer algo para que coma…-.
Hibari lo abrazó y le mordió la oreja al instante, Tsuna se sonrojo y soltó un jadeo, eso había sido repentino y sin duda lo había tomado por sorpresa.
-Hibari-san-.
Pero solo coloco las manos sobre las manos de Hibari que le rodeaban por la cintura, trago saliva de manera nerviosa, lo que fuera a pasar en ese momento ya no estaba bajo su responsabilidad, sería Hibari el encargado de provocarlo y de hacerlo caer en la tentación, así era siempre. Hibari rozo sus labios contra su oreja y en un susurro dijo.
-Quiero comerte-.
Tsuna se sonrojo y se mordió los labios, oh, debía de ser una broma cruel, él le hablaba de esa manera dulce y le decía algo tan estimulante en una de sus zonas más sensibles, Tsuna comenzó a hiperventilar, no iba a resistirse mucho tiempo si Hibari continuaba con ese actitud dulce y amable.
-Hiba…-.
-Quiero tocarte-.
Hibari apretó su abrazo mientras le susurraba eso, Tsuna sintió que le temblaban las piernas, oh no, estaba perdiendo la cordura, realmente le estaba seduciendo de una manera sofocante.
-Uh… y-yo…-.
-Morderte hasta la muerte ya no es tan satisfactorio como esto-.
Susurro de nuevo Hibari, mientras una de sus manos se colaba dentro de la camisa del castaño, Tsuna soltó un jadeo cuando sintió que le tocaba un pezón, ya no podía resistirlo, se apoyo en Hibari mientras comenzaba a soltar pequeños jadeos. Se rendía, realmente no podía pelear contra Hibari si este le trataba de esa manera, lo tomaba con tanta dulzura y delicadeza, mientras le susurraba de una manera estimulante y sofocante, solo podía ser consciente de su voz, de sus caricias, de su aliento acariciándole la oreja, de su calor, solo era consciente de la presencia de Hibari.
-D-dilo…-.
Dijo Tsuna.
-¿Qué?-.
Continúo susurrando Hibari mientras que su otra mano, la que no estaba jugueteando con el cuerpo de Tsuna, bajaba hasta el cinturón del chico. Pero había algo que deseaba escuchar Tsuna antes de sucumbir al deseo.
-Di… que me quieres-.
-Te quiero-.
Soltó Hibari al instante, Tsuna se sonrojo un poco más, no se había imaginado que Hibari lo diría tan rápido, pensó que tendría que rogarle o algo similar. Se cubrió la cara con los brazos mientras seguía jadeando bajito por las caricias de Hibari, de repente sintió una de las manos de Hibari desabrochando el botón de sus pantalones.
-Más… Dilo más-.
Dijo mientras colocaba una de sus manos sobre la que Hibari estaba utilizando para abrirle los pantalones, Hibari sonrió de lado.
-Te quiero-.
Susurro.
-Te quiero-.
Repitió en el oído del castaño.
-Te amo-.
Finalizo, libero su mano del agarre de Tsuna y la llevo al mentón del castaño, le volteo el rostro y lo beso.
Ver su lindo rostro aniñado sonrojado fue totalmente erótico para Hibari, lo beso profundamente, adentro su lengua a su dulce boca y jugueteo con la lengua del menor.
Había algo que le había querido decir a Tsuna, pero realmente prefería guardar eso como el único secreto que no compartiría con el niño. Probablemente en el futuro se lo diría, tal vez algún día podría decirle al castaño que…
Podría decirle que, Sawada Tsunayoshi, había sido su primer amor.
Su primera experiencia.
Su primer deseo.
Su primer beso.
Su primero.
Guardaría ese secreto como su carta del triunfo.
Sin más que hacer en ese lugar, cargo a Tsuna estilo princesa, provocando que el castaño se sorprendiera, Tsuna se abrazó a su cuello, se miraron por segundos que parecieron horas y lentamente Hibari lo llevo a donde creía que sería su alcoba, y no se equivoco, Tsuna sintió que Hibari lo dejaba sobre la cama de su habitación, el pelinegro se quito la chaqueta del comité de disciplina y la dejo tirada en el suelo, las tonfas cayeron al suelo haciendo un ruido sordo.
Tsuna estaba con la ropa desajustada y los ojos llorosos mientras lo admiraba en silencio, no podía evitar pensarlo, pero en ese momento Hibari le pareció hermoso. Su piel blanca deslumbraba con la luz del atardecer que proyectaba la ventana y sus ojos metálicos parecían mercurio, un profundo color mercurio, casi no podía distinguir el ligero azul que los ojos de Hibari poseían, era la primera vez que veía esa mirada tan profunda de parte de Hibari.
Siendo ingenuo, no pudo evitar preguntar.
-¿Prefieres estar conmigo que pelear?-.
Dijo Tsuna, Hibari subió una rodilla a la cama y coloco cada mano a los lados de la cabeza de Tsuna, le beso la frente y le sonrió.
-Prefiero estar contigo-.
-¿D-de verdad? Yo… si tu…-.
Hibari miro directamente a sus ojos, provocando que Tsuna se sintiera tan nervioso que ya no fuera capaz ni de hablar, ahora Tsuna solo podía desear que Hibari lo tocara, nadie más, solo Hibari.
-Pelear es algo divertido para mí, me llena de adrenalina y diversión. Tu me provocas todo eso y más… No te mentiré, aún me gusta mucho pelear-.
Hibari se coloco sobre sus codos y su aliento choco con los labios rosados, hinchados y húmedos de Tsuna.
-Ahora, solo quiero estar aquí, contigo-.
Tsuna sonrió de manera tierna mientras colocaba sus brazos alrededor del cuerpo de Hibari.
-Te amo-.
Dijo el castaño y sin más Hibari lo beso de nuevo.
Tsuna cerró los ojos disfrutando de las suaves caricias de las manos frías de Hibari, podía escuchar el latir de un corazón, no sabía si era el suyo o el de Hibari, pero realmente sentía que estaba en armonía, probablemente era el corazón de los dos latiendo en sinfonía.
Hibari le desabrocho la camisa y se la quito para comenzar a lamer el cuello de Tsuna, no solo lo lamia, lo mordía y succionaba, probablemente dejaría marca, pero realmente no le importaba eso.
-Nh… Ah-.
Tsuna soltaba suaves ronroneos mientras sus manos pequeñas apretaban las sabanas de la cama, Hibari bajo por su cuello y beso sus hombros, paso a su pecho y mordió uno de sus pezones, Tsuna se sintió tan caliente que tuvo la necesidad de tocar a Hibari, estiro las manos y las coló dentro de la camisa de Hibari y acarició la piel de su cintura, Hibari tenía una piel fría pero era suave. Se estremeció con los movimientos de la lengua de Hibari sobre su pezón, Hibari comenzó a frotar el otro con los dedos de su mano izquierda provocando que Tsuna comenzara a gemir.
-¡Ah! ¡Nh!-.
-Eres realmente sensible… me agrada-.
Tsuna se sonrojo más y sus manos rodearon la cintura de Hibari, apretó las yemas de los dedos contra la piel de Hibari, sin lastimarlo pero probablemente le dejaría moretones después no era algo de lo que estuviera pensando ya.
Hibari bajo las manos hasta su pantalón, termino de bajar el cierra y adentro su mano a los bóxer de Tsuna y le toco el miembro, Tsuna soltó un fuerte gemido.
-No… no lo toques-.
Pidió, Hibari sonrió de lado, le encantaba escucharlo suplicar, pero realmente lo gozaba más cuando era durante el sexo, recordaba vagamente golpear a Tsuna y escucharlo suplicar que no le pegara más, era divertido escucharlo suplicar en ese tiempo, pero ahora lo disfrutaba mucho más.
-Claro, claro-.
Pero continuo tocándolo, sonrió al sentir al menor comenzar a mover las caderas, Tsuna soltó otro gemido cuando Hibari comenzó a acariciar de arriba a bajo su miembro.
-Di-dijiste que…-.
-Lo siento, me vuelvo mentiroso en este momento-.
-¡Ah! ¡Mnh! ¡Nh!-.
Hibari dejo de tocarlo y dejo de lamer sus pezones, se quito la camisa y miro a Tsuna, estaba tan tentador, totalmente entregado y Hibari era consciente de eso.
-Yo… quiero hacerlo por ti…-.
Dijo Tsuna de repente, se sentó en la cama y se coloco entre las piernas de Hibari.
-Yo… quiero hacerlo-.
Hibari no dijo nada porque estaba bastante sorprendido. Tsuna bajo la cabeza hasta que su nariz estuvo rozando el pantalón de Hibari, con manos inexpertas el castaño le abrió el cinturón, luego abrió el botón y continúo con el cierre. Le bajo el pantalón un poco y luego metió su mano dentro de la ropa interior de Hibari y saco su pene, se sonrojo cuando lo vio. Era indiscutiblemente más grande que el suyo, nunca lo había visto porque siempre que tenía relaciones con Hibari nunca se ponía a verlo, le daba pena hacerlo.
Abrió su boca y saco un poco su lengua, el aliento de Tsuna hizo estremecer a Hibari y cuando sintió la lengua no pudo evitar jadear un poco. Cuando Tsuna metió todo el miembro en su boca se dio cuenta que Hibari y él mismo estaban realmente calientes, como si un botón se hubiera activado comenzó a mover la boca, como si supiera lo que hacía y cuando escucho a Hibari ronronear fue muy satisfactorio, tanto así que continuo con sus movimientos, él mismo estaba comenzando a calentarse más.
-Su-suficiente-.
Dijo Hibari y con la mano que se había mantenido atrás de su cabeza del castaño lo jalo de los cabellos obligándolo a sacar su miembro de la boca del menor. Tsuna lo miro a la cara y Hibari se dio cuenta que estaba realmente apetecible, sus mejillas rojas y de su boca salía un hilo grueso de saliva que baja hasta su mentón, Hibari ya no podía aguantarlo mucho más, se metió dos dedos a la boca y los dirigió hacía la entrada de Tsuna, en el momento que Tsuna los sintió se exalto.
-¿Nervioso?-.
-Yo… no puedo acostumbrarme aún…-.
Eso había sonado demasiado ingenuo, pese a que habían tenido ya varios encuentros sexuales. Hibari metió lentamente los dedos y Tsuna apretó los dientes, dolía aún, pero sin duda los dedos de Hibari entraban más rápido que antes y Tsuna podía disfrutar un poco más de ese dolor.
-¡Ngh! ¡Ah…!-.
-Respira, tranquilo…-.
Hibari se lamento no tener un lubricante, habría sido más placentero y menos doloroso para Tsuna si lo hubieran tenido, se recordó comprar un lubricante para cuando tuviera encuentros en la casa del castaño.
-Lu-lubricante-.
Dijo bajito Tsuna mientras su mano derecha señalaba su armario.
-Ahí…-.
Dijo de nuevo y Hibari miro el lugar. Sonrió de lado, saco los dedos de Tsuna provocando que el castaño soltara un jadeo de sorpresa, Hibari se bajo de la cama y se acercó al closet, lo abrió y oculto entre una mochila y una maleta encontró el lubricante, de fresa, sonrió de lado y cerró el closet, coloco el lubricante en la entrada de Tsuna y lo apretó, Tsuna cerró los ojos y apretó los labios, la sustancia pegajosa y fría le hacía sentir raro. Cuando Hibari volvió a meter los dedos estos entraron más fácil, Tsuna iba a estar más cómodo ahora.
Estaba listo, pensó Hibari al ver a Tsuna ronronear mientras sus manos rodeaban su cintura, Hibari saco los dedos y sin decir nada penetro a Tsuna.
-¡Aaah! ¡Ngh! ¡Hibari-san!-.
Cuando estuvo totalmente dentro de Tsuna se quedo quieto, la pierna derecha del castaño estaba sobre su hombro y la otra flexionada alrededor de su cintura, así estaba más profundo y tener la vista de su lindo rostro sonrojado era lo mejor para el pelinegro. Hibari se agacho y comenzó a besar a Tsuna en el rostro, suavemente, Tsuna lo miro a los ojos.
-Ya esta-.
Dijo suavemente y Hibari se movió un poco, Tsuna se retorció mientras apretaba los dedos alrededor de Hibari, Hibari lo miro apretar los parpados, parecía sentir dolor.
-¿Seguro que ya esta?-.
Tsuna abrió los ojos y asintió con el rostro bastante rojo.
-Es que… se siente muy bien-.
Las palabras activaron el instinto de Hibari, sin más ceremonias comenzó a salir y entrar de él, Tsuna sentía tanto placer que comenzó a sentir las lágrimas juntándose en sus ojos, era un sentimiento tan delicioso, tan placentero que le hacía llorar.
-Dentro… de mí… Hibari-san esta… dentro de mi-.
-Dime Kyouya-.
Tsuna lo miro a la cara, casi no podía pensar, apenas y había escuchado la voz de Hibari, pero supuso que llamarlo por su nombre haría feliz a su amante, así que sonrió y rodeo el cuello de Hibari.
-Kyouya…-.
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-¿Reborn? Se fue a Italia por una temporada-.
-Ya veo-.
Hibari le secaba el cabello con una toalla mientras los dos permanecían sentados en el sofá con una taza humeante de té, hecho por Hibari, Tsuna bebió un sorbo y tomo el mando de la televisión.
-Me estaba preguntando… Kyoko-chan dijo algo. ¿Por qué eres diferente con las demás personas? Eres distante con todos-.
Hibari lo vio como si eso fuera realmente obvio.
-¿Por qué debería de ser amable con todos esos herbívoros?-.
-Bueno pues…-.
-Ninguno me gusta, no tengo la necesidad de ser cariñoso con ellos, son simples herbívoros-.
Tsuna se quedo de piedra mientras lo miraba a la cara, eso había sido demasiado directo. Hibari lo miro y se dio cuenta que el chico se había quedado demasiado quieto y callado.
-¿Qué pasa?-.
-No… nada-.
Tsuna se sonrojo, era demasiado sincero, era algo que le gustaba de Hibari.
-Está todo bien-.
Dijo al final, Hibari le resto importancia a la pregunta sin saber que su respuesta, sincera y directa, había hecho sentir seguro y feliz a Tsuna.
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No podía pensar con claridad el asunto. Miro la hoja de papel frente a él y luego soltó un suspiro fuerte. Era como aceptar la ejecución de Reborn, ese arcobaleno nunca le había dicho que la cosa sería tan peligrosa.
Entregar su llama para liberarlos tenía dos posibles caminos.
El primero era el camino perfecto, el camino en el cual los arcobaleno lograban romper su maldición de forma perfecta, en donde volvían a sus vidas, el camino perfecto sin duda alguna.
El segundo camino se definía en pocas palabras, la muerte de todos los arcobaleno.
No era algo sencillo, realmente gran parte de la responsabilidad caía en él, él debía de definir cuanta potencia tendrían sus llamas, la dirección y la cantidad. Arrugo la carta. Y solo tenía tres días para volar a Italia.
Quería estar con Hibari, realmente era muy dependiente de esa persona, aunque sabía que a la larga eso le haría daño.
Pero prefería esa dependencia a dejar ir a Hibari de su lado. Cerró los ojos, realmente no deseaba seguir viendo esos recuerdos dolorosos de su estancia en el futuro, no quería ver esos momentos en los que Hibari le decía que lo amaba pero que estar juntos no era algo que fuera a pasar en el futuro.
No quería que ese futuro se hiciera realidad, realmente no quería una vida lejos de Hibari. Pero si su yo del futuro había decidido eso, ¿no sería por alguna razón? ¿Qué razón sería tan grande como para aceptar estar lejos de Hibari si lo amaba tanto?
Las palabras del Hibari del futuro volvieron a él tan rápido como cayó al suelo por tropezarse con su desorden: "Ámame siempre, Tsunayoshi". Juraba que lo amaría siempre.
Pero su problema ahora era la maldición de los arcobaleno.
"-A veces es mejor ser ignorante del resultado… te da un poco de confianza, ¿no, Tsunayoshi?-."
Esa voz era la del Hibari del futuro, ya se había acostumbrado a escucharla y comenzar a ver esas escenas como si las viviera, de nuevo.
"-Pero… yo realmente quiero protegerlos a todos, Hibari-san. Estoy asustado de lo que pueda suceder si fallo-."
"-Entonces yo te diré que pasara después. Estaré aquí, eso tenlo por seguro-."
"-… Hibari-san…-."
"Hibari se acercó a él y coloco una mano sobre su cabeza, lo acercó a él y le dio un ligero beso en la frente, Tsuna sintió que le recorría electricidad por el cuerpo."
"-No te sorprendas tanto, Tsunayoshi. Si te digo esto es porque tú realmente me hiciste confiar en ti y en tus decisiones. Podría darte la mano sin saber porque lo hago-."
Tsuna salió de su aturdimiento y se sentó en el suelo. Hibari confiaba en sus decisiones, en su fuerza y en su determinación. Y sabía que no solo lo hacía Hibari. Gokudera y Yamamoto lo hacían siempre, Kyoko le había confiado la seguridad de su hermano y viceversa, Lal Mirch le había confiado lo más importante para ella, sus recuerdos de Colonello. Haru le confiaba día a día la seguridad de Lambo e I-pin y esos dos siempre le decían lo mucho que confiaban en él, incluso Chrome le había confiado la seguridad de Mukuro y Mukuro la seguridad de Nagi.
-Reborn… me ha confiado su propia vida… porque sabe que yo… sabe que yo tomare la mejor opción…-.
Todos los arcobaleno le habían confiado su vida, realmente creían en él.
Tsuna abrió las cortinas de la ventana y miro al frente con mucha determinación.
En toda esa lista faltaba todavía una persona, una sola persona que no confiaba en él.
Él mismo.
Iría a Italia ahora mismo, tenía los pasajes en la cama y sus maletas hechas desde que Reborn se había marchado hace una semana y media. Soltó un suspiro, realmente estaba temeroso, pero debía de confiar un poco en él mismo y creer que todo iba a resultar correcto.
Era mejor hacer eso a que temer lo peor.
Abordo el avión ese mismo día en un vuelo privado a las siete de la tarde, el sol ya estaba casi en la totalidad del ocaso. Nadie debía de saber a que iría a Italia, pero como la persona dependiente que era le había contado todo a Hibari, el chico no solo le había dicho que confiaba en su poder, Hibari le había dicho que confiaba en que el resultado sería el mejor… o si no lo mordería hasta la muerte.
Soltó una risita cuando recordó las palabras de Hibari: "Todavía tengo que golpear a ese bebe".
Si, todavía habían muchas cosas que Reborn tenía que hacer, definitivamente Reborn no iba a morir, definitivamente Reborn iba a volver a Nanimori.
Definitivamente.
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Kusakabe salió de la oficina en silencio dejándolo trabajar tranquilo, al menos ahora que el novio de su líder, costaba decirlo y admitirlo, no estaba, Hibari podía trabajar con más calma. Cuando Tsunayoshi estaba casi siempre Hibari quería terminar rápido con el trabajo solo para estar con esa pequeña criatura.
Hibari miro hacia la ventana distraído, se recostó en la silla y cerró los ojos, le apetecía una buena siesta, estaba bastante cansado y realmente no sabía la razón. Aunque si se ponía a pensar probablemente tenía que ver con que hace dos días que no veía a Tsunayoshi, en fin, no es como si se hubiera ido para siempre.
Los recuerdos de lo que había escuchado de Kusakabe del futuro volvieron a él, abrió los ojos y reconsidero la idea de tomar una siesta, la mayoría de esos recuerdos habían llegado a él en el momento que comenzaba a cerrar los ojos.
Sus recuerdos, en su mayoría, eran recuerdos desagradables, donde Kusakabe del futuro le contaba sobre la muerte del Tsunayoshi de veinticuatro años o como de desagradable era su vida después de que Tsunayoshi había decidido irse a Millefiore por su cuenta y morir ahí, aunque sabía que su muerte era ficticia había dolido en su momento. A eso se debía su relación con Tsunayoshi en este presente, no quería que después fuese demasiado tarde, no quería perderlo.
Aunque la amenaza de Byakuran ya no existiera sabía que muchas otras amenazas contra la vida de Tsunayoshi surgirían, lo protegería. Realmente lo haría.
Porque lo amaba.
Cerró los ojos, no iba a permitir que esos recuerdos lo dominaran, nunca permitiría eso, nadie lo dominaría nunca. Por eso, en algún momento, pensó que la existencia de Tsunayoshi significaba su fin, ese niño lo dominaba con solo una mirada, pero la desaparición de Tsunayoshi significaba su perdición total, no verlo jamás le provocaba un sentimiento de perdida que nunca había experimentado. Se levanto de la silla al escuchar un escandalo en el pasillo, mordería hasta la muerte a los culpables de interrumpir su siesta.
De repente sintió que algo le caía encima y luego vio una nube rosada.
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Cuando abrió los ojos se encontró sentado en un sofá con alguien apoyado en su hombro, mirando bien el rostro de ese alguien se dio cuenta que se trataba de Sasawaga Kyoko, se la quito de encima de una forma un poco brusca y la chica solo se apoyo adecuadamente en el sofá, se levanto y miro a su alrededor, no sabía donde estaba. La puerta se abrió y le sorprendió un poco ver a su lindo amante un poco más alto y con el rostro menos aniñado… ¿estaría en el futuro? Cuando Tsunayoshi lo vio soltó una fuerte risa y al escuchar su timbre de voz Hibari se dio cuenta que probablemente si que estaba en el futuro.
-Lambo siempre igual-.
Tsunayoshi se acercó a él y lo abrazo por el cuello y le beso la mejilla.
-En este futuro se supone que no debería tocarte, pero si eres tu seguro no me importa-.
Tsunayoshi lo abrazó más fuerte y enterró la cabeza en la clavícula del pelinegro, el castaño respiro en su oreja y luego Hibari lo escucho tragar saliva de forma rápida.
-Ahora creo que cinco minutos es muy poco tiempo… Dios, tengo tantas cosas que decir y quiero sentirte mucho tiempo…-.
-¿Tsunayoshi?-.
El castaño no se separo de su cuello, pero Hibari lo sentía respirar de forma acelerada.
-Perdona mi pensamiento arrogante. Pero probablemente la escogiste porque se parece a mí y con ella no hay dificultades, no hay problemas ni aversiones… Pero por favor, no disfrutes de mi dolor…-.
Hibari lo separo y lo miro a la cara, de ninguna manera, miro atrás a Sasawaga Kyoko, nunca estaría con ella si lo tenía a él. Se acercó a Tsunayoshi con intención de besarlo pero este lo detuvo colocando sus manos sobre el pecho del pelinegro, Hibari lo miro impactado.
-Lo siento, pero por mi dolor tu melancolía debe ser mayor-.
-¿Qué?-.
-Ámame tanto como puedas, puede que logres convencerme al final… Tal vez mi decisión fue tan ridícula como el camino que escogimos…-.
-¿Vas a dejarme?-.
Tsuna sonrió ante la pregunta, pero no respondió. Los cinco minutos estaban por terminar y Tsuna deseaba decirle tantas cosas, aparto las manos del pecho de Hibari, solo había una cosa que podría decirle y esperaba que le entendiera.
-Desde el principio me pareciste alguien solitario, lleno de tantos sentimientos. Y pese a eso jamás supiste si preferías felicidad o melancolía-.
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El estupor que sufrió después de ver el pasillo y la recepción fue grande, no estaba consciente ni para golpear al crió que lo había mandado al futuro.
Miro su mano, la que había utilizado para tratar de alcanzar a Tsuna, miro la ventana y apretó los labios.
La impotencia era tan grande que quería golpear a quien fuera, solo quería sacar la frustración que sentía.
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Su vuelta a Japón fue realmente dichosa, Tsuna miro el cielo de Nanimori y soltó un suspiro. Atrás de él bajo Reborn, Tsuna sintió que sin el pacificador Reborn se veía diferente, pero que todo hubiera terminado bien era lo mejor. Los demás ex arcobaleno seguían en Italia, Reborn le había dicho que volvía antes que todos porque tenía algo importante que hacer en Nanimori. Reborn se fue de casa apenas y saludo a Nana y Tsuna quedo un poco preocupado, pero decidió ignorar ese hecho y comenzar a hacer sus deberes, que eran demasiados por los días que había faltado.
Reborn camino por los tejados de las casas hasta que llegó a Nanimori media, cuando llegó a la entrada él ya estaba ahí.
-Hibari-.
-Bebe-.
Hibari sonrió de lado se arranco algo del cuello y se lo arrojo a Reborn, el ex arcobaleno atrapo lo que Hibari le había lanzado y luego miro su mano para saber de que se trataba y se sorprendió con lo que vio.
-¿Qué significa esto?-.
Dijo mostrándole el objeto que Hibari le había arrojado, el anillo de la nube.
-Significa que a partir de ahora, no quiero ser llamado más guardián de la nube. Dejo mi cargo como guardián de Tsunayoshi-.
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He pensado que esto es lo más hot que puedo escribir, es difícil escribir ese tipo de escenas, un Hibari ardiente y un Tsuna ingenuo, pero realmente creo que comienzo a tomar practica.
Obviamente tuve que cambiar de rating este fic, porque ahora que contiene esas escenas ya no puede ser considerado rating K+. Creo que algunas disfrutaron eso, a mi me gusto, no es del todo sensual como me hubiera gustado, pero tampoco me quejo del resultado. Trate de hacerlo un poco más físico pero me cuesta trabajo no escribir las emociones y cuando escribo sobre las emociones las escenas de sexo se vuelven muy tiernas y eso es justo lo que quiero evitar con la relación de esos dos.
Bueno, yendo al otro punto, si, Hibari le entrego su anillo a Reborn y claro que le dijo que ya no quiere ser considerado un guardián… esta decisión por supuesto que llevara consecuencias, aún estoy un poco indecisa pero sin duda pronto terminare el próximo capitulo, realmente me estoy emocionando mucho con este fic.
Me pregunte que tan largo se haría este fic y realmente lo estoy dudando, puede ser más largo que veinte capítulos, o terminar en dos capítulos más con un epilogo, todo depende del próximo capitulo, así que espérenlo.
