Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.
Summary: La primera vez que supo de qué trataba el amor no fue precisamente con la tierna Kyoko. La primera vez que lo probo con Hibari tuvo miedo, pero pronto se volvió una obsesión. Lo aceptaba, era inmoral pensar en ese amor.
¡Capitulo corregido por Mika-chan!
ONLY YOU
By: Yunmoon
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Capítulo 13
Primavera
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Para Tsuna la primavera solo tenía un significado.
Malas noticias.
Sus calificaciones siempre eran malas noticias, realmente no deseaba ver el papel frente a él, el papel que contenía sus calificaciones, sus vergonzosas calificaciones. Hibari le había enseñado las suyas hace un momento, y Tsuna había quedado impresionado y sorprendido, Hibari tenía solo A, era sorprendente.
Pero Gokudera notó algo, Tsuna se veía… ¿sexy? Yamamoto también miraba fijamente a Tsuna y de hecho muchas personas lo miraban fijamente, era un sentimiento de atracción, se sentía una extraña atracción alrededor de su amigo castaño, era como si el aura del pequeño castaño les obligara a mirarlo.
-… parece como si… lanzara feromonas… se ve sexy-.
Dijo Yamamoto y Gokudera asintió pese que le enojo que le dijera sexy, pero era la verdad. Entonces Gokudera comenzó a pensar en diferentes razones por las cuales su querido Decimo tenía esa aura atrayente y además parecía tener una piel más suave de lo normal, incluso tenía un aroma dulce y una mirada bastante ingenua… cuando le llego una razón por la cual se veía de esa forma su querido Decimo una ira se apodero de su cuerpo, estaba enojado. Se levanto de su asiento y camino a la salida, Yamamoto lo siguió enseguida, pero Tsuna se quedo atrás porque parecía distraído con algo.
Gokudera caminaba rápido y de manera violenta, Yamamoto lo detuvo.
-¿Qué pasa?-.
-Yo lo mato… ese… ese maldito… con el Decimo… ese pervertido… ese… maldito senpai pervertido y sucio… ese Hibari-.
Yamamoto entonces entendió lo que decía y la frase de: "el sexo hace la piel suave". Yamamoto miro por las ventanas del aula y vio a Tsuna sonreír por algo que realmente no comprendía. Gokudera notó, por la mirada del espadachín, que él también ya había captado el punto, frunció el ceño mientras él también observaba a Tsuna.
-Gokudera… no deberías meterte en su relación…-.
-Pero el Deci…-.
Yamamoto coloco una mano sobre la cabeza de Gokudera.
-Tsuna esta feliz, ¿no es eso lo importante? Fue lo que tú dijiste-.
Gokudera puso mala cara, si, eso había dicho, pero nunca se había imaginado que llegarían al extremo de que el cuerpo de su querido Decimo comenzaría a soltar feromonas. No quería decirlo, pero seguro que esos dos tenía una vida realmente "activa" y aseguraba que todo tenía que ver con Hibari, por supuesto que su Decimo no era el pervertido en esa relación.
-Lo sé pero… El Decimo se ve tan…-.
-Se ve feliz y eso debería ser suficiente-.
-Bien, ya lo entiendo-.
Yamamoto sonrió y volvió a mirar a la ventana pero ya no estaba Tsuna, de repente sintió que algo se le colgaba a la ropa y bajo la mirada y se encontró con el rostro sonrojado y sonriente de Tsuna, realmente tenía un aura de "tómame", Gokudera incluso estaba sintiendo esa aura, y eso que en su relación con Yamamoto él era el pasivo –uke-.
-¡Lo hice! ¡Subí mis notas hasta un porcentaje de 80!-.
Les enseño su tira de calificaciones y Gokudera le sonrió mientras le palmeaba la cabeza, Tsuna le sonrió de vuelta. Yamamoto le palmeo la espalda… y Tsuna soltó un sonido extraño.
Los tres quedaron en silencio, ese sonido… Gokudera se sonrojo demasiado y Yamamoto se avergonzó al instante, Tsuna estaba totalmente rojo y avergonzado, había soltado un sonido raro y frente a sus amigos, un sonido similar a un gemido, miro el resto del pasillo y se dio cuenta que no estaban solos, muchos otros estudiantes se habían detenido al escuchar el sonido, se sonrojo más y retrocedió un paso… todo era culpa de Hibari, su cuerpo era ahora demasiado sensible y todo era culpa de Hibari y su enorme libido.
-¡Lo siento!-.
Dijo el castaño de forma desesperada y con la voz un poco alta y luego salió corriendo, estaba totalmente avergonzado, solo había un lugar en el que podía refugiarse sin que lo molestaran, llego a la recepción y abrió la puerta, pero diferente a lo que creía ahí no estaba Hibari, pero Kusakabe si estaba, entro aunque no estaba su novio, además ya se había acostumbrado a la presencia de Kusakabe.
-Kusakabe-san-.
-Tsuna. Kyouya-san no estará por aquí hoy-.
Tsuna se sintió decepcionado, en la mañana Hibari le había mandado un mensaje donde le decía que no iría a recogerlo, pero Hibari no le había dicho que tampoco lo podría ver en la escuela.
-Ya veo-.
Kusakabe noto su decepción, le pareció tierno verlo desanimado y luego noto algo extraño, un aura que expedía ese niño, un aura que atraía, avergonzado por el pensamiento –y asustado igual- se levanto de su lugar en el sofá y se dirigió a la puerta. Tsuna le miro, sin entender porque se marchaba.
-Uhmm… Debo hacer mis rondas, con permiso-.
Y se fue. Tsuna miro el lugar frente al escritorio, donde siempre estaba Hibari, se sentó en la silla y apoyó la cabeza en el escritorio, sonrió contento, Hibari era tan lindo y lo mejor era que él único que conocía ese lado de Hibari era él.
-Hibari-san…-.
Entonces recordó porque esa primavera era peor que todas –pese a que gracias a Hibari no iría a las clases de repaso-, el siguiente ciclo escolar ya no estaría tanto tiempo con Hibari, Hibari entraría a la secundaría alta y su tiempo se reduciría drásticamente. No quería eso pero Hibari ya se había atrasado un año.
-Pero… Hibari-san puede entrar a la secundaría alta de Namimori… entonces no nos distanciaríamos tanto… por favor…-.
Si eso sucedía no tendría que preocuparse mucho por la distancia, el instituto de la secundaría alta estaba un poco alejado de la secundaría media, pero la distancia era mínima, podrían continuar viéndose antes de clases y probablemente también después de ellas…
Esa sería la mejor solución.
-Kyouya-kun fue a aplicar exámenes en Tokio-.
Se irguió y miro alrededor pero no vio a nadie, la voz… ¿era de una chica?
-Va aplicar exámenes a una secundaría en Tokio, y con su inteligencia es imposible que no lo acepten-.
No, ¿era un bebe?… ¿Reborn? No, no podía ser Reborn, miro alrededor y de repente alguien salió de la nada, esa voz se distorsionaba demasiado y pensó que la persona que le estaba hablando sería algo similar a una ilusión, como Mukuro. Pero no era Mukuro.
-¿Byakuran?-.
El de ojos lavanda sonrió y se sentó frente a Tsuna.
-No me he escapado para hacer nada malo. Pensé que sería bueno que nos encontráramos de nuevo, este es un momento indicado-.
-¿Por qué?-.
Tsuna no supo el porque, pero sintió que Byakuran realmente no tenía malos pensamientos, probablemente era parte de su intuición, pero Byakuran no parecía un enemigo, todo lo contrarío, Byakuran parecía que quería entenderlo y ayudarlo con algo, Tsuna quiso confiar en él por una vez.
-Porque seguro a estas alturas, ya estas convencido que amas a ese guardián tuyo-.
-Yo amo a Hibari-san-.
Dijo al instante, totalmente confiado en sus palabras. Byakuran soltó una risita y acarició el rostro del castaño, Tsuna lo miro fijamente, su caricia era melancólica, y su risita era diferente de lo usual.
-Te ves tan bien cuando dices eso-.
-¿Qué pasa Byakuran?-.
Byakuran le soltó el rostro y lo miro con tanta paciencia que Tsuna tuvo miedo de sus palabras, no quería seguir escuchando sobre su separación con Hibari, ya había tenido bastante con sus propios recuerdos de ese futuro y la visión que había tenido con la máquina de Spanner y Shoichi, ya no quería escuchar más de lo mismo, tampoco quería que Byakuran le dijera algo desalentador, quería que por esta ocasión le dijeran que todo iba a estar bien, pero el rostro de Byakuran presagiaba todo menos buenas noticias.
-Tu futuro ha cambiado-.
-¿Eh?-.
Su sorpresa fue grande, no supo si eso era algo bueno, no sabía si cambiar su futuro era algo bueno o malo.
-¿Q-qué significa eso?-.
Byakuran notó su inseguridad, dio la vuelta al escritorio hasta quedar frente a Tsuna y le tomo la mano, lo jalo obligando a Tsuna a levantarse y a quedar pegado en el pecho de Byakuran, pero Byakuran solo lo abrazo y le acarició la cabeza cálidamente, la caricia, pese a que venía de Byakuran, logro calmar a Tsuna, cerró los ojos mientras era consciente solo de la voz de Byakuran y nada más.
-Ese hombre realmente te ha buscado en muchas de sus vidas, y en esta vida tuvo la oportunidad de encontrarte. Para serte sincero, ustedes nunca tuvieron un futuro en común. Podían encontrarse y amarse, pero al final se separaban, en algunas ocasiones fue culpa mía, pero casi siempre la culpa fue tuya. Siempre tienes miedo de que las cosas que amas se lastimen, pero… siempre fuiste malo en notar que lo único que quería esa persona era estar a tu lado, aunque se lastimara, aunque sangrara e incluso aunque muriera, Hibari Kyouya era feliz con solo estar a tu lado-.
Tsuna apretó los parpados sintiendo lentas lágrimas salir de sus ojos, lo sabía, sabía de sobra que eso sería un problema en su vida y ahora que lo pensaba un poco sin duda decidiría eso, preferiría alejar a Hibari en vez de verlo lastimado. ¿Realmente era adecuado que estuvieran juntos? Se lo pregunto, estaba totalmente inseguro, no sabía que decir o que pensar, realmente estaba muy confundido.
Byakuran lo soltó y Tsuna se alejo un paso, se miraron a la cara y Byakuran le sonrió, esa sonrisita burlona que presagiaba contar un secreto.
-No quiero ser imprudente, pero quiero decirte algo. Puedo sentir lo que piensas…-.
-¿Se-sentir?-.
-Como… es como tu súper intuición, puedo intuir lo que piensas, soy sensible en ese aspecto y sabiendo eso puedo fácilmente percibir el futuro. Así que ahora te digo esto, si tu camino es el amor, escoge a Hibari Kyouya. Si tu camino es tu sentido del deber, el amor hacia tus amigos y su protección, deja ir ahora ese sentimiento, deja de amar ahora que puedes a ese chico. O nunca serán felices-.
Tsuna lo miro de una forma profunda.
-¿Dices que no debo amarlo?-.
-Oh, no, no. No me malinterpretes, esa será tu decisión-.
-Pero… lo quiero y quiero protegerlos a todos-.
-Yo sólo te he dicho mis propuestas, no tienes que decidir con lo que te he dicho, tu mismo puedes escoger lo que quieras, yo soy solo un espectador-.
-¿Por qué me dices todo esto?-.
Byakuran se alejo un paso y estiro la mano sin tocar a Tsuna, Tsuna miro sus acciones sin entenderlas realmente.
-Te debo mucho. Aunque no lo sepas tú, porque realmente tú no lo viviste, me enseñaste muchas cosas en todas las dimensiones que te conocí, me mostraste cosas que no sabía de la vida. Me enseñaste a perder y además me ayudaste con Shou-chan. Si yo no te dijera esto ahora entonces mostraría ingratitud hacia tu ayuda y tu amabilidad. Y además no deseo que cambies nunca, tu actitud te llevara a lugares increíbles y te guiara por caminos que nadie se imagino, eres alguien fácil de apreciar-.
-Byakuran…-.
-Bueno, es tiempo de marcharme. Por cierto, ¿sabes como vivía tu otro yo?-.
-Ahmm… sobre eso…-.
-Tu otro yo no conoció a Reborn-kun, tampoco obtuvo valor para declararse a Sasagawa Kyoko y tampoco obtuvo la amistad de esos guardianes. Pero él conoce a Hibari Kyouya, le tiene miedo al igual que tú en el comienzo, pero creo que tiene una extraña relación con Kyouya-kun, probablemente pronto desarrollen el sentimiento del amor y puede que después sean una pareja, así es tu otro yo-.
Tsuna no dijo nada, Byakuran miro un reloj imaginario en su muñeca y actuó como si fuera tarde a algún sitió.
-Mí tiempo se termino, nos veremos en otra ocasión, bye-bye-.
Byakuran salió por la puerta pero Tsuna sintió que su esencia se desaparecía como si se tratara de una ilusión.
-Tsuna-.
Una patada fue el saludo de Reborn provocando que Tsuna callera al suelo, miró enfadado al ex arcobaleno.
-¡Reborn!-.
-No tengo tiempo para escuchar tus quejas. Ve por Hibari-.
-¿Eh?-.
-Hibari renunció a su cargo de guardián de la nube-.
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El examen era una basura, había sido tan sencillo como si solo le preguntaran como estaba el clima. Miro a su alrededor y notó que realmente Tokio era como esos lugares que odiaba, lleno de gente y ruido. Hibird llegó a su lado y con un aleteo le indico el lugar que debía tomar, Hibari le palmeo la esponjosa cabeza y Hibird se acurruco bien. Hibari tomo el camino indicado, pero antes de salir de la multitud y el bullicio de la ciudad alguien le hablo.
-Disculpa… ¿Hiciste los exámenes para esta escuela también?-.
Volteo a ver a la persona que le molestaba y se encontró con una chica bajita como Tsunayoshi, de cabello castaño fuerte y ojos oscuros chocolate, realmente se asemejaba al pequeño castaño que estaba apunto de buscar, pero esa chica le resultaba molesta con solo verla.
-Si-.
Contesto secamente, la chica se sonrojo y comenzó a hacer movimientos raros con los dedos.
-Bueno, veras… Yo y los chicos de haya planeam…-.
-No me interesa-.
Sin más dio media vuelta. La chica le sostuvo de la camisa blanca de manga larga, Hibari se dio cuenta que si en algún momento pensó que esa chica era como su amante solo estaba equivocado, Tsunayoshi no era un necio y molesto como esa chica.
-¡Es una fiesta para…!-.
-No me interesa estar en tu manada, déjame, herbívoro-.
Ella le soltó con un rostro bastante molesto, pero Hibari no le tomo interés, ahora solo quería volver a Nanimori y ver a su pequeño amante.
Caminando entre callejones y tejados Hibari se detuvo en un pequeño parque que se veía bastante solitario y silencioso, como los lugares que le gustaban, observo un árbol que estaba en el rincón del lugar y notó algo, se acercó y miro hacia arriba, era un gato. De un saltó llego a la rama y de otro saltó llegó al suelo con el gato en los brazos, dejo ir al animal y este le lamió el dedo pulgar como agradecimiento y luego se marcho. Hibari se irguió y noto que el lugar estaba realmente descuidado, incluso el pasto estaba alto, tan alto que bien podría esconder a alguien cerca de ese árbol, probablemente después que se mudara a Tokio tomaría ese lugar, con un par de arreglos sería adecuado.
Miro a su derecha y se sorprendió al encontrar a su pequeño amante, estaba un poco sorprendido de que realmente no lo hubiera notado, pero sonrió, que Tsunayoshi estuviera ahí era algo que realmente le alegraba, ahora no le importaba saber quien le había dicho a Tsunayoshi que estaba en Tokio.
-Tsunayo…-.
Dejo de sonreír cuando se dio cuenta del estado del castaño, tenía lagrimas acumuladas en los ojos y su boca temblaba como si quisiera romper a llorar, quien fuera que le hubiera dejado en ese estado iba a morderlo hasta la muerte.
Tsunayoshi soltó un lloriqueo infantil, luego se cubrió la boca con la mano derecha y le miro con una cara llena de tristeza, tanta tristeza que Hibari sintió que debía de tomarle la mano o se rompería, Tsunayoshi parecía estar apunto de romperse.
-¿Vas a dejarme?-.
Soltó el castaño con una voz baja y gangosa, al parecer había estado llorando. Su pregunta no le sorprendió, se imaginaba que el bebe ya le había contado todo.
-Tsun…-.
-Tú… Hiciste examen para una escuela en Tokio y… y además le devolviste el anillo a Reborn y le dijiste que ya no querías ser un guardián… Te… te estas apartando de mi lado… ¿Realmente vas a dejarme?-.
-Te equi…-.
-Hibari-san te amo. Te amo. Te amo. Realmente te amo… Te amo… Kyouya-.
Hibari se sorprendió cuando escucho la declaración con su nombre adjunto, no quería admitirlo pero su corazón se había detenido. Tsuna por fin rompió en llanto, se cubría el rostro con las manos y de momento a otro se dejo caer al suelo. Hibari solo lo miro por unos momentos, por alguna razón verlo sufrir no le hería tanto, pero tampoco era algo que le agradara, dio un paso hacía Tsuna pero este le grito.
-¡No te acerques!-.
Hibari se quedo quieto, por alguna razón quería escuchar todo lo que dijera el pequeño castaño.
Por dentro Tsuna había pensado tantas cosas que al final había llegado a una conclusión. El dolor que sentía ahora por saber que Hibari lo dejaría era realmente un dolor agudo que le atormentaba, ¿y si se enamoraba aún más de Hibari? Si llegaba un momento en que estuviera total e irrevocablemente enamorado de Hibari y este lo dejaba el dolor que sentiría lo mataría, indudablemente lo mataría. Estaba asustado de cuando doloroso podría ser, si algún día tendrían que separarse prefería que fuera ahora, ahora que el dolor aún era manejable, este era el momento adecuado. El amor realmente daba miedo, el amor sin duda daba tanto miedo como la mismísima muerte o incluso más.
Debía de parar entonces ahora que todavía era posible, eso fue lo que concluyo Tsuna.
-Si realmente estas tan empeñado en irte y dejarme solo… ¡Entonces hazlo! Ya no hay razones para permanecer juntos… Ya no eres mi guardián y tampoco eres mi amante… ¡Yo ya no quie…!-.
La velocidad con la que Hibari lo derribo fue casi inhumana. Tsuna sintió como Hibari lo besaba de una manera ruda y profunda, cuando sintió la lengua de Hibari en su boca se vio obligado a cerrar los ojos, de nuevo estaba perdiendo contra ese gran sentimiento, contra el amor que sentía por Hibari. Hibari se separo pero no dejo de sostenerle las muñecas contra el pasto.
-Ni siquiera digas algo que no sientes… Yo también te amo, Tsunayoshi-.
Tsuna sintió que las lágrimas se juntaban en sus ojos, las derramo sin poderlo evitar, pero que Hibari le dijera que lo amaba le daba más tranquilidad que cualquier otra cosa que hubiese dicho. La realidad era diferente de lo que creía y Hibari quería aclarársela.
-No dejare de ser tu guardián por siempre. Ni tampoco deseo dejar de ser tu amante. Quiero ser tu guardián y también quiero ser tu amante-.
-¿Entonces… por qué?-.
Hibari le soltó una muñeca y con el pulgar le limpió lentamente las lágrimas mientras seguía hablando.
-Hay cosas que necesitamos hacer. Yo necesito hacer tantas cosas antes de poder decir que te pertenezco por completo y tu igual. Para mí, tu presencia perturba mi mente y no me deja pensar en esas cosas que debo hacer, tu presencia perturba mis planes y estoy seguro que los tuyos también-.
-No es…-.
-Es de esa forma, solo admite la realidad-.
Tsuna miro de forma distraída la nada y luego miro a Hibari.
-Probablemente-.
Hibari se sentó a un lado permitiéndole a Tsuna sentarse, Tsuna se acercó a Hibari y este por instinto lo abrazo, Tsuna se pegó a él hasta el punto que casi estaba sobre Hibari.
-Me alejo de ti porque si realizo la secundaría alta en Nanimori la tentación para mi sería tan alta que no podría concentrarme, Tsunayoshi, para mí, tú representas la tentación. Incluso aquí en Tokio solo pensaré en ti, algunas veces iré a verte, porque quiero que sigas siendo mi amante aunque yo ya no este cerca de ti-.
-¿Y sobre lo otro?-.
Hibari miro el cielo, iba a decirle la verdad.
-Siento que si soy tu guardián por estos tres años voy a perderte-.
-¿Qué?-.
Tsuna se sorprendió por la respuesta. Probablemente era cierto, si su futuro cambiaba gracias a esta decisión de Hibari, si el futuro cambiaba de forma que pudieran continuar juntos, entonces todo estaría bien. Hibari le tomo de la mejilla y Tsuna lo miro a los ojos, escuchando atentamente cada palabra.
-Voy a dejar mi puesto por un tiempo, no se por cuanto, solo quiero que guardes ese anillo por mi hasta que vuelva-.
-¿Piensas dejarme solo por mucho tiempo?-.
Hibari no quería decirle todo, lo cierto era que planeaba estudiar la universidad fuera de Japón, pero de esa decisión aún no estaba muy seguro, prefirió guardar eso para él y contárselo a Tsunayoshi una vez que estuviera totalmente seguro.
-No lo sé. Realmente no quiero alejarme, pero si esta despedida momentánea me da el poder de mantenerte a mi lado para siempre, entonces me iré-.
Tsuna desvió la vista, no estaba aún muy seguro de todo eso, no estaba seguro de querer esa separación, realmente no estaba seguro, su súper intuición le decía que debía de ser desconfiado, pero a la vez que debía de confiar en él, odiaba esos sentimientos contradictorios. Al final concluyo que lo mejor era confiar en Hibari, confiar en él mismo y al final confiar en las decisiones de ambos.
-¿Podre verte?-.
-Si-.
-¿Me hablaras?-.
-Si-.
-¿Me dirás que me amas siempre?-.
-Si-.
-¿Y dirás que me deseas mucho?-.
Hibari le beso la mejilla suavemente y le susurro dulcemente, casi como si fuera un ronroneo.
-Si-.
-Yo también te diré todas esas cosas… Hibari-san-.
Hibari lo separo un poco.
-Dejare marcas en tu piel… para que los herbívoros sepan que ya perteneces a alguien-.
Tsuna no desvió la mirada del rostro de Hibari y con descaro y sin vergüenza dijo.
-Por favor tómame-.
Hibari le mordió la mejilla y luego paso a su cuello, Tsuna soltó un leve suspiro. Hibari se separo de él y lo miro a los ojos.
-Cuida ese anillo por mí…-.
-Lo cuidare con mi vida, Hibari-san-.
Hibari se arranco una cadena del cuello, Tsuna saco el anillo del bolsillo de su pantalón, Hibari coloco el anillo en la cadena y luego coloco la cadena alrededor del cuello de Tsuna, apretó el anillo con fuerza y un leve brillo surgió del anillo, y cuando Hibari soltó el anillo el brillo continuo.
-Eso es algo de mi determinación… de mi ira. Mientras tengas ese anillo contigo, te aseguro que todo estará bien-.
-Gracias-.
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Una semana paso muy rápido y la clausura de clases en Nanimori estaba cerca, incluso Tsuna pasaba más tiempo con Hibari, la clausura estaba tan cerca que el idiota se preocupaba más por Hibari Kyouya que por su entrenamiento, Reborn estaba molesto, ese Dame-Tsuna había evitado el entrenamiento por más de una semana.
Pero eso no era lo que le importaba a Reborn, el niño observo su cuerpo y no pudo evitar la sorpresa, rápidamente Leon le había hecho ropa nueva, a su nueva medida. Sonrió de lado mirando el espejo, sinceramente nunca había pensado que el crecimiento fuera tan rápido, tampoco sabía como explicarle su cambió a Nana, no podría simplemente llegar y decirle que era el mismo Reborn, no cuando su cuerpo había cambiado radicalmente al cuerpo de un niño de diez años, justo como Fuuta.
Incluso si lo viera ahora Dame-Tsuna seguro se sorprendería. Pero lo cierto era que eso tampoco le importaba mucho, lo importante era que ya quería ser un adulto, estaba cansado de tener el cuerpo de un niño, realmente era algo agotador tener todos esos sentimientos y no poderlos expresar, Mukuro lo había confundido aún más, tener sentimientos por Tsuna era algo lamentable, pero realmente creía que eso podría suceder, en la mafia nada era imposible, ni siquiera el lamentable amor.
Miro sus manos, simplemente podría tomar a Tsuna y ya, si eso lo libraba del deseo que sentía por el castaño bien podía hacerlo, pero ese no era el problema, sentía que el picazón no se iría solo con rascarse de esa forma, satisfacer sus deseos de esa forma probablemente aumentaría el malestar.
Tomar a Tsuna por la fuerza fue una idea estúpida y desechada casi al momento de ser pensada, pero no por ello lo olvido por completo.
Pero aún tenía esa idea ambiciosa en la mente, aún quería que Hibari se volviera el pilar más importante para Tsuna. Pero a la vez le molestaba ese pensamiento, no sabía si se trataban de celos o de alguna otra cosa.
Lo cierto era que por un tiempo había pensado que solo era un poco de deseo sexual reprimido por ser un bebe, pero no, ahora que sabía que podía ser un adulto no sentía que fuera simple deseo, había otra cosa, amor o no amor era más que deseo.
Pero la idea de tomar a Tsuna seguía rondando su cabeza, tomarlo a la fuerza o no eso era algo de lo que no sabía. La idea era realmente deliciosa, realmente le tentaba, su instinto de mafioso y de hombre surgía solo con pensar en Tsuna y él en una cama, realmente estaba tentado en hacer ese deseo una realidad.
Pasos a presurosos se escucharon por la casa mientras un grito de saludo se escuchaba, se sentó en la cama y tomo a Leon con la mano izquierda, apunto a la puerta.
-¡Rebo…! ¡HIIIIEEEE!-.
Escucho su grito, pero diferente a lo planeado no se molesto, el aura de feromonas de Tsuna lo atrapo y la idea de tomar a Tsuna volvió, se maldijo mentalmente mientras se levantaba de la cama apuntando aún al castaño.
-¡Cállate! Dame-Tsuna-.
-¿Re-Reborn?-.
-¿Quién más?-.
-P-pero tú… tú… ¿Qué…? ¿Cómo…?-.
-Eres molesto. Recuerda que la maldición se ha roto, es probable que vuelva a mi cuerpo en un tiempo más… puede ser en poco tiempo-.
Y con la siguiente frase del sonrojado y sonriente Tsunayoshi, los pensamientos de Reborn se retorcieron pensando en que Tsuna en la cama se vería delicioso.
-E-estas… lindo… Reborn-.
Claro que quiso golpearlo, ser llamado lindo por un uke idiota como Tsuna era vergonzoso, pero Reborn sabía que en ese momento tenía la apariencia de un niño, ser lindo a esa edad era algo natural y eso hasta él, un asesino a sueldo, podía aceptarlo, Fuuta podía ser llamado lindo, incluso Fong fue llamado lindo hasta los dieciocho. Leon volvió a su forma natural y camino por su brazo hasta llegar a su sombrero. Tsuna se sorprendió entonces, ¿eso que veía era un sonrojo?
-¿Reborn, eso es… un sonrojo?-.
-¡Es culpa de este radical cambio!-.
Reborn le golpeo con el puño en la cara y luego salió de la habitación dejando a Tsuna en el suelo con un sangrado nasal, Tsuna sonrió de lado, no sabía que podía existir un lado tan lindo en Reborn, recordó el propósito de llegar corriendo a casa y se levanto rápidamente del suelo, tenía poco tiempo, había quedado con Hibari, iría a dormir a su casa, así que tenía que preparar las cosas que se llevaría, la clausura estaba cerca y Tsuna sentía que si no estaba con Hibari ahora entonces él pelinegro le olvidaría pronto.
Era casi como una tortura.
Preparo algunas cosas en su mochila, bajo corriendo a la cocina y se acercó a su madre.
-Mamá, hoy iré a…-.
El timbre de la puerta principal lo interrumpió, Nana sonrió y se acercó a la perta con una soñadora y encantadora sonrisa. Tsuna se asomo un poco, no tenía tiempo.
-¡Tsu-kun! ¡Tu amigo ha venido a buscarte!-.
Tsuna salió de la cocina y se sorprendió.
-Hi-bari-san…-.
-Decidí venir por ti-.
Tsuna miro a su madre.
-Mamá… él es Hibari-san, mi senpai…-.
-Hibari Kyouya, mucho gusto-.
Hibari hizo una pequeña reverencia, Nana le sonrió.
-Que encantador~-.
Dijo Nana mirando a Hibari, el chico tenía una sonrisa cordial, además era muy apuesto.
-Soy Nana, un placer conocerte, Kyouya-kun-.
Tsuna formó un puño con la mano, coloco una mano en el hombro de su mamá y esta volteo a mirarlo.
-Voy a ir por algo de té a la cocina, ¿por qué no se sientan mientras?-.
Nana se sorprendió bastante, pero sonrió mientras asentía, tomo al pelinegro de la mano y se lo llevo a la sala. Tsuna se aceró a la cocina y suspiro, sentía un escalofrió en el cuerpo que no paraba de recorrerlo, sentía que el aire se le acabaría y dejaría de respirar, realmente se sentía tenso, pero quería decirle a su mamá sobre sus sentimientos, aunque su mamá se enojara, aunque no lo aceptara, pero deseaba decírselo.
Rápidamente preparo té, la verdad es que no supo de qué clase de té estaba haciendo, solo le importaba hacerlo. Tomo una bandeja y coloco la tetera y tres vasos, sonrió y camino al comedor, coloco las tazas servidas frente a su madre y Hibari y se sentó.
Hibari tomo su taza de té y la bebió, estaba dulce, pero sabía bien.
-Mamá… Hibari-san es mi senpai… es dos años mayor que yo-.
-¿Kyouya-kun tiene dieciséis?-.
-Sí-.
Respondió secamente Hibari, miro al castaño, no sabía que planeaba.
-¿Desde cuando eres amigo de Tsu-kun?-.
-No lo recuerdo-.
Dijo mientras volvía a tomar del té, realmente no le gustaba ser interrogado, pero esa señora era la madre de su amante, además era demasiado amable, extrañamente le había caído bien.
-Mamá… Yo…-.
Nana lo miro fijamente, su pequeño hijo se veía bastante ansioso, pero se veía feliz así que sentía que no debía de decir nada.
-Hibari-san y yo estamos saliendo-.
Hibari lo miro fijamente, realmente no se esperaba que el herbívoro dijera eso, luego volteo la mirada hacia la madre de su amante, la mujer ya no sonreía, no se veía molesta, ni triste o seria, tenía una mirada confusa, pero más que confusa parecía pensar algo.
Tsuna cerró los ojos sin querer ver a su madre, si su madre lo estaba apuñalando con la mirada o le miraba con tristeza no era algo que quisiera ver. De repente escucho un sonido y abrió los ojos al escuchar a Hibari soltar un ligero jadeo.
-Gracias por hacer feliz a Tsu-kun-.
La sorpresa en los ojos de Hibari era tal que Tsuna sonrió y soltó una ligera risa, Nana abrazó a Hibari fuertemente, Hibari no sabía que hacer, solo se quedo quieto sin moverse e incluso sin respirar, que alguien le abrazara así no lo permitiría, pero esa mujer era tan sincera que no podía alejarla.
Nana se separo de él y le sonrió totalmente risueña, luego volteo a ver a su hijo y le tómo la mano.
-Tsu-kun, realmente me sorprende que se trate de un chico. Pero mamá esta feliz de saber que encontraste a alguien a quien amas y que te ama también, realmente mamá esta feliz por ti y por Kyouya-kun. Kyouya-kun, cuida a Tsu-kun-.
Hibari sonrió de lado mirando a Nana profundamente, le iba a decir la verdad más clara que tenía en ese momento.
-Amo a Tsunayoshi y lo protegeré con mi vida-.
Nana le sonrió mientras colocaba su otra mano sobre la de Hibari, Tsuna sonrió, estaba feliz de haberle dicho todo a su madre.
Aunque después no estuvo tan feliz, su madre comenzó a hacerle un interrogatorio tan extenso a Hibari que cuando llegaran al departamento del chico ya pasaban de las doce de la noche.
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Cuando el día de la clausura por fin llego Tsuna por fin recibió elogios de su madre por haberse superado ese año y si que lo había hecho, de un bueno para nada a un calificación llena de B era lo mejor que le había pasado en su vida escolar.
Cuando la ceremonia termino entonces la instancia de Hibari en Nanimori también finalizó, él viajaba ese mismo día a Tokio y no planeaba volver hasta dentro de un par de meses, Tsuna lo sabía y solo él sabía lo mucho que le estaba matando esa decisión de Hibari.
Hibari solo acepto ser despedido por Tsuna, había amenazado a Kusakabe, si iba lo mordería hasta la muerte como compensación. Tsuna le coloco una pulsera en la mano y le miro a los ojos.
-Esto… quiero que lo tengas… es igual a la mía… Se que es cursi pero…-.
Hibari le acaricio la mejilla.
-Está bien para mí-.
Tsuna se sonrojo, quería besarlo pero estaban en medio de una multitud de personas.
-Cuídate, Hibari-san…-.
-Eso debería decir yo-.
Tsuna soltó una risita, Hibari escucho por los altavoces que su vuelo estaba ya listo. Miro a Tsunayoshi y le sonrió. Se agacho a su altura y le beso, a él no le interesaba que lo vieran besando a un hombre, amaba a Tsunayoshi y eso era lo único que le importaba. Se separo de él y le acarició la mejilla.
-Te amo, Tsunayoshi-.
-Yo también te amo, Hiba… Kyouya-.
Hibari le sonrió, tomo su única maleta y dio la vuelta, Tsuna no dijo adiós y tampoco Hibari.
Cuando Tsuna vio su avión despegar soltó un par de lágrimas que limpio al momento.
No importaba cuanto tiempo pasara o cuando se volverían a ver, su amor por él no iba a cambiar.
Y con ese pensamiento en las mentes de ambos chicos, pasaron dos años.
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Wiiii… ¡Hoy es el cumpleaños de Mukuro!
Bueno, este capitulo es el fin de un episodio y el comienzo de uno nuevo dos años en el futuro, cuando Tsuna este por pasar a su segundo año de la secundaría alta y Hibari este en el tercero.
Pienso terminar este fic pronto, no lo quiero alargar mucho y que empiece a ser muy repetitivo o que se parezca a mi otro fic. En fin.
Como verán los sentimientos de Reborn son más deseo que amor, pero este tampoco sabe exactamente que es lo que sienta por Tsuna, pero en dos años no se sabe que pasara.
Disfruten de este capitulo.
