Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.
Advertencia:
Summary: La primera vez que supo de qué trataba el amor no fue precisamente con la tierna Kyoko. La primera vez que lo probo con Hibari tuvo miedo, pero pronto se volvió una obsesión. Lo aceptaba, era inmoral pensar en ese amor.
¡Capitulo corregido por Mika-chan!
ONLY YOU
By: Yunmoon
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Capítulo 18
Sin tiempo
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En algún momento Reborn comenzó a sentir algo similar a un aura hostil por el pasillo que conducía a su habitación. Frunció el ceño, no quería ser molestado ahora que había entrado a un estado de relajación absoluta. Soltó un suspiro pesado y se sentó en el sofá en el que había estado acostado. Escucho golpes fuertes en la puerta, rodo los ojos y se levanto.
Aunque realmente no quería abrir, sabía que quien estaba detrás de la puerta era Hibari… y no sabía porque no deseaba verlo, sinceramente le hacía sentir extraño el hecho de que Tsuna le pertenecía.
Probablemente eran celos.
Abrió la puerta y por primera vez en su vida observo algo poco común en Hibari: toda su ropa estaba mal puesta, la corbata sólo rodeaba su cuello, el saco colgaba de forma poco formal y la camisa estaba abierta en los primeros tres botones, sin duda era una imagen poco común en ese chico. El moreno jadeaba en busca de aliento, algo había pasado con Tsuna como para que Hibari estuviera tan agitado.
-¿Dónde esta Tsuna?-.
-Esas mujeres se lo han llevado. Eran órdenes del consejo de Vongola, tenían una autorización del Noveno Vongola… Cervello se ha llevado a Tsunayoshi-.
Reborn frunció el ceño mientras se hacía a un lado para permitir el acceso de Hibari a su cuarto de hotel. Hibari entro a paso veloz y detrás de él una pequeña ave amarilla hizo su aparición.
-¿Cómo que se lo han llevado?-.
Hibari comenzó a acomodarse la ropa y sin ver al sicario comenzó a hablar.
-Ellas llegaron con una carta redactada por el consejo Vongola y la llama de Cielo del Noveno Vongola en la parte superior me dio a entender que era un documento oficial. Están reuniendo a todos los guardianes. Una carta similar a la mía habrá llegado a los herbívoros-.
Reborn no sabía nada sobre eso, el Noveno no le había dicho nada al respecto. Esto le sonaba sospechoso. Hibari termino de acomodarse la corbata y comenzó a abrocharse el saco, una vez listo volteo y miro a Reborn con el ceño fruncido.
-Ellas han dicho algo interesante… ¿Dónde esta mi anillo?-.
Que Hibari admitiera que el anillo de la nube le pertenecía era realmente un enorme progreso… pero ahora no era conveniente. No cuando el anillo estaba en manos de una chiquilla.
-Tsuna tien…-.
-No mientas, bebe. Ellas han dicho que ya no soy el único guardián del anillo de la nube… ¿Quién lo tiene ahora?-.
Reborn frunció un poco el ceño, no sabía porque ellas sabían todo eso. Aunque ciertamente ya se lo esperaba.
-Es una chica que acaba de llegar a Nanimori-.
Hibari se espero lo peor. Ese futuro que había visto se estaba volviendo verdadero.
Eso era lo peor.
-Hesagi Luka-.
Hibari entrecerró los ojos, ya se imaginaba que eso pasaría, no podía jugar con el destino, eso era algo que ya sabía, pero en algún momento creyó que realmente podría alejarla de Tsunayoshi.
-Tengo que ir por el anillo-.
Dijo con simpleza comenzando a caminar a la salida. Reborn se planto frente a él y no se movió pese a la mirada letal del carnívoro.
-Dijiste que estas cartas les habían llegado a todos los guardianes… espérala-.
-No voy a tomar su tiempo-.
-Si te marchas… no sabes que podría pasarle a Tsuna-.
Hibari apretó los dientes.
-Es probable que ellas se lo hayan llevado a la mansión del consejo. Creo que eres consciente del hecho de que aquí en Italia… se ha planeado la muerte de Tsuna-.
Hibari no dijo nada, ciertamente eso era verdadero. Había escuchado los rumores, ha eso se debía su viaje, quería saber que tan cierto era eso de que se estaban aliando familias con el fin de asesinar al 'Decimo Vongola'. Lo raro de todo el asunto era que el consejo de Vongola –compuesto por los más altos al mando de la familia- estaban obligando a Tsuna a aceptar de inmediato la posición oficial de Decimo y querían una ceremonia de sucesión tan pronto como fuera posible. Lo raro era que planeaban la ceremonia justo cuando todas esas familias atentaban contra la vida de Tsunayoshi.
Todo era demasiado sospechoso como para dejarlo pasar.
Hibari se sentó en el sofá y miro de forma desafiante a Reborn.
-Es mejor que se apresure-.
Reborn rodo los ojos, como si él fuera el culpable de que esa niña no estuviera aún en Italia. Hibari miro hacia un punto fijo frente a él mientras que Reborn miraba a otro lado. El sicario pensó en decirle un poco sobre el verdadero asunto al guardián, sobre la verdad detrás de todo el asunto de la ceremonia de sucesión, pero todo lo de las cartas le hacía dudar, después de todo esas cartas tenían la llamada del noveno. De cualquier forma, decirle algo al chico no parecía buena idea, se veía tenso y parecía que podía ponerse agresivo si algo no le gustaba.
Aunque pensándolo bien… esos dos necesitaban un ultimo empujón.
Para volverse más unidos.
O para terminarlo todo.
-¿Sabes que Tsuna se volverá el Decimo líder de Vongola?-.
-…-.
Reborn volteo para mirarlo.
-Te ayude a manipular el futuro al no dejar que Mukuro se acercara más a Tsuna… pero ahora eso puede cambiar, desde que permitiste que esa chica se acercara a la familia, porque… ¿eso pretendías no? Puedes perderlo-.
-Yo no permitiré que eso pase-.
Hibari se levanto del sofá y observo fijamente a Reborn.
-Primero matare a Tsunayoshi… y luego lo dejare ir-.
El sicario sonrió de lado.
-Por cierto, sobre lo que dijiste, de que ya no soy tutor de Tsuna… Estas en lo cierto, no soy más su tutor, ahora soy su asesor-.
Los ojos de Hibari se volvieron desafiantes.
-Sueltas mucha basura por la boca, bebe-.
Reborn entonces se acercó un paso de forma desafiante, pero Hibari no le temía así que no dejo de mirarlo de forma hostil.
-Si tienes algún problema con todo lo que esta pasando… en primer lugar no debiste de haberte marchado-.
Hibari entrecerró los ojos cuando Reborn le dijo eso. Él tenía sus razones por haberse ido, y ese bebe no tenía el derecho de decirle nada.
-No es tu problema, bebe-.
Reborn sonrió de lado.
-Si no te hubieras marchado… Tsuna nunca hubiera sido mío-.
-Tsunayoshi nunca fue tuyo. Él siempre ha sido mío-.
El sicario sonrió con descaro.
-No estuviste aquí como afirmar tan a la ligera que nunca fue mío-.
Hibari llego a su límite de tolerancia. Había notado que el bebe le estaba probando, pero eso si que le había molestado.
-Tus razones tendrás por haberte ido… pero Tsuna no lo sabía y pudo haber interpretado tu lejanía como un rompimiento y no uno temporal…-.
-Te guste o no, Tsunayoshi me pertenece. Su corazón, su alma y su cuerpo… todo eso me pertenece-.
-Tsunayoshi no es un objeto… es tu líder-.
-Es mi amante-.
-Será el Decimo Jefe de Vongola… la persona más importante bajo la superficie de esta sociedad-.
-Es mío antes que nada-.
-Es más fuerte que tú-.
-Eso me da lo mismo… Tsunayoshi es mío-.
Reborn sonrió de lado.
-Bien, entonces te diré la verdad-.
Hibari alzo una ceja.
-Cuando tuve sexo con Tsuna… él me lo permitió. Yo no se lo rogué… es más, yo no se lo pedí, Tsuna se ofreció a mi-.
Hibari lo miro con furia, no iba a negar que le molestaba el hecho de que Tsunayoshi le había pedido eso al bebe, pero no iba a demostrar nada.
-Siento algo por él… Si Tsuna me lo permite me meteré de nuevo con él. No eres el único que conoce esa faceta adorable suya-.
-No voy a permitirlo-.
-¡Entonces se hombre y responde a tu responsabilidad con él!-.
Eso lo tomó con la guardia baja, Hibari se sintió extraño y miro atentamente a Reborn. ¿Cómo era posible que le dijera eso de un momento para otro?
-No se tus razones de largarte, no me interesan. Pero si te has ido por miedo a perderlo o por miedo a que te lastimen… entonces lárgate de una buena vez. Esa chica puede ser mejor guardián que tú. Yo puedo ser mejor amante que tú para Tsuna. Tsuna no necesita pilares tan vacíos e inservibles como tú-.
Hibari entrecerró los ojos y soltó un gruñido.
-Tsuna no necesita de carnívoros sin valor-.
Eso termino por colmarle la paciencia.
Estaba dispuesto a atacar, pero el timbre interrumpió la tensa atmosfera. Reborn se encamino a la puerta de su apartamento y abrió la puerta. Mukuro entro por la puerta, en su mano derecha sostenía un sobre que aún no había sido abierto.
-El consejo de Vongola… Kyouya-kun-.
Hibari volteo a ver al ilusionista. Frunció el ceño, no quería a ese hombre cerca.
Para Hibari, él único capaz de quitarle a Tsunayoshi era ese hombre, Mukuro Rokudo era el destino de Tsuna, su cercanía le ponía de malas. Le recordaba que hiciera lo que hiciera Mukuro tendría cierto poder ante Tsuna aunque fuera pequeño. El ilusionista era la única persona –además de él- capaz de tomar a Tsuna y volverlo suyo, no iba a permitir eso.
No le tenía confianza a Tsuna cuando se trataba de ese hombre.
-Veo que te ha llegado también la carta-.
Dijo Mukuro mostrando la suya, Hibari no dijo nada pese a eso.
-Arcobaleno… ¿A qué se debe la citación del consejo?-.
-Eso es algo que yo no se-.
Mukuro sonrió de lado.
-Al parecer… ellos de verdad lo quieren muerto-.
Reborn y Hibari supieron a que se refería, era obvio que Tsuna estaba en problemas.
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Gokudera abordo el avión a las cuatro con cinco minutos y trece minutos después Yamamoto entro por el mismo y se sentó a su lado.
-Llegas tarde-.
Anuncio el peliplata, el pelinegro sonrió con nerviosismo.
-Bueno… veras… cuando venía de camino me encontré a dos chicas… Creo que me han dicho que su nombre era Cervello-.
Gokudera miro a Yamamoto, ¿qué hacían las Cervello en Japón?
-Me han dado esto, una es para ti y la otra es mía-.
Yamamoto le entrego una carta y Gokudera la tomó. Rompió el cello y se dispuso a leerla.
La carta decía que el consejo de Vongola los citaba a una reunión dentro de tres días.
-¿Qué pasa?-.
Pregunto Yamamoto el ver el ceño fruncido de su 'novio'.
-Esto es extraño… ¿puede que ellos sepan que el Decimo esta en Italia?-.
Yamamoto frunció el ceño.
-¿Qué pasa si lo saben?-.
-¿No escuchaste a Reborn-san? Su entrada a Italia debe ser un secreto, al parecer el consejo se esta aliando con las familias fuera de la alianza… no quieren al Decimo como líder-.
Yamamoto miro por la ventana.
-Entonces deberían simplemente escoger a otro-.
-No es tan sencillo. En el mundo no existe otro heredero de sangre… sólo existe el Decimo, es él único que ha heredado la voluntad del Primer Vongola-.
Esto era complicado de entender aún ahora para Yamamoto, pero Gokudera parecía entenderlo a la perfección.
-La familia de mi viejo es independiente, no hace gran diferencia en la mafia… pero siempre apoyo las creencias de Vongola. Vongola en si no es un grupo mafioso cualquiera… es como la ley… la verdadera ley de la sociedad-.
-Tsuna esta…-.
-El Decimo… tendrá bajo su poder la seguridad de muchas personas… su corazón lo hace adecuado para cuidar a las personas… pero a la vez no es suficiente, no puede ser considerado con cualquiera… el Decimo debe de aprender eso-.
-Contigo a su lado, él lo entenderá-.
-Eso espero-.
Gokudera miro a Yamamoto, frunció el ceño y tomó su mano.
-Tú sólo debes permanecer a mi lado… Takeshi-.
El pelinegro se sonrojo levemente, luego descendió lentamente y beso a Gokudera.
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Ver la monumental mansión frente a ella fue todo un espectáculo, era tan grande, similar a una mini ciudad, era increíble que eso estuviera en Italia, ese enorme lugar parecía algo irreal.
Bueno, no era como si en primer lugar ella hubiera estado en Italia.
Las chicas del cabello rosa la guiaron hasta una alcoba y la dejaron ahí con la indicación de no moverse. Dijeron algo más de que pronto volverían por ella, pero Luka no les presto mucha atención.
Lo importante era que estaba en una enorme mansión gracias al anillito que se había encontrado de casualidad en el suelo de su nueva recamara.
Algo le decía que todas esas personas que había conocido en casa de su hermano volverían a aparecer en su vida, nunca se hubiera imaginado que sería tan pronto.
Escucho que alguien tocaba la puerta y luego entraba. A su campo de visión entro un chico, de cabello negro largo y ojos rojos… eso le causo un extraño sentimiento.
-¿Hesagi Luka?-.
-Sí, soy yo-.
-Mi nombre es Richard D'Angelo, encantado de conocerla, guardián del anillo de la nube del Decimo líder de Vongola-.
El largo titulo mareo un poco a la chica, pero asintió.
-Soy el encargado de vigilar su estancia en la mansión del consejo Vongola. Cualquier duda puede hacérmela saber y contestare en caso de conocer la respuesta-.
Luka sonrió de lado, ese era el momento.
-Si no te molesta, me gustaría saber quien es el otro guardián de la nube-.
En su carta había algo bastante peculiar, decía: 'Para el segundo portador del anillo de la nube'. Quería saber quien era el primero…
Y la forma de obtener de forma completa el puesto del que ignoraba la función. Sinceramente todo le parecía interesante, alguna vez en su vida quiso ser más que una estudiante corriente y ese anillo le estaba abriendo todas esas puertas.
-Hibari Kyouya-.
Luka agrando los ojos.
-Él estará aquí pronto-.
La chica miro el suelo, le tenía miedo a Hibari y a sus arranques de ira, era sorprendentemente peligroso y agresivo.
Le temía mucho y aún desconocía la razón por la cual Hibari le despreciaba tanto.
-Realmente no se nada… este anillo me lo he encontrado… no tengo idea de que este pasando… ¿Dónde esta mi hermano? ¿Qué esta pasando?-.
Richard miro atentamente la castaña frente a él.
Era una chica cualquiera, desde el principio no había sentido nada especial, ella no era la verdadera elegida por el anillo.
Esa chica era una verdadera persona de la superficie. No conocía el mundo debajo de la sociedad, no era consciente de lo que era realmente la mafia o lo importante que era Vongola en el mundo.
-Te lo explicare todo desde el comienzo. Así que presta toda tu atención a mí-.
Y cuando Luka escucho todo lo entendió.
Entendió porque Hibari era peligroso.
Entendió porque ese chico castaño le había agredido.
Supo que ellos dos no eran personas normales.
Algo raro estaba pasando, ese mundo no podía ser tan simple como Richard se lo había descrito.
Y más y más quiso pertenecer a ese mundo.
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-Lamento que esté pasando esto, Tsunayoshi-kun-.
Tsuna miro al viejo frente a él, Timoteo le sonrió con pesar, realmente parecía lamentar mucho todo el asunto.
Pero Tsuna sabía que no era culpa suya.
-No se preocupe, Noveno. No es culpa suya-.
El hombre mayor soltó un suspiro leve y se sentó frente a Tsuna.
-Lo que no entiendo, ¿es por qué quieren ver a todos los guardianes?-.
-Eso es algo que yo tampoco se… pero hay algo que me ha causado más curiosidad. ¿Es verdad que ahora tienes dos guardianes de la nube?-.
Tsuna asintió con la cabeza.
-Hmm… Debes de tener cuidado, si tu anillo no siente compatibilidad con uno de ellos…-.
-Yo confió en que Hibari-san siga siendo mi guardián… él… es…-.
No sabía si era indicado decir que Hibari era su amante, se paso una mano por el cabello y cuando toco sus orejas se sonrojo. Los pendientes estaban calientes, al mismo nivel que su temperatura corporal.
Era verdad, Hibari y él eran amantes.
No tenía porque seguirlo negando.
-Hibari-san es la persona que más amo… y con la que actualmente estoy saliendo-.
El Noveno se quedo en silencio un momento, pero después de unos segundos sonrió con ternura.
-Es bueno saber que tienes a alguien apreciado a tu lado, Tsunayoshi-kun-.
Tsuna se sonrojo levemente.
-No lo dejes ir-.
Era extraño, pero esperaba que cuando contara sobre su relación le criticaran, pero eso aún no había pasado y realmente era bueno saber que el Noveno le apoyaba en su relación.
Era algo bastante tranquilizador.
La puerta se abrió, interrumpiéndolos, por ella entro una chica pelirrosa, una chica de la familia Cervello.
-Lamento la interrupción, Noveno, necesitamos de Sawada-sama-.
Tsuna se levanto del sofá y se acercó a la chica, miro a Timoteo por última vez y siguió el paso de la mujer.
Sinceramente algo ahí le decía que todo el asunto era sospechoso.
Además, Cervello siempre estaba con el grupo enemigo.
Ellas estuvieron con Varia durante el combate por los anillos.
También con Byakuran, al parecer en ese futuro ellas habían traicionado a Vongola.
¿Y ahora el consejo?
Era una situación sospechosa, ciertamente muy sospechosa.
-Decimo Vongola. Por orden del consejo Vongola, queda estrictamente prohibido a partir de ahora que usted este relacionado con cualquier persona fuera de la mansión-.
Tsuna se detuvo.
-¿Qué?-.
-Es por seguridad-.
Cada vez todo resultaba más sospechoso, algo le decía que todo lo que estaba pasando no era correcto.
Algo andaba mal.
¿Desde cuando se le permitía al consejo tomar esa clase de decisiones?
-Necesito hablar con mis guardi…-.
Sintió un choque eléctrico recorrerle entero, sintió que su piel comenzaba a perder su hidratación y que su mente no podía procesar lo que pasaba.
Lentamente cayó al suelo y luego se desmayo.
La chica pelirrosa miro el cuerpo de Tsuna, tomó el celular del bolsillo de su chaqueta y marco un número.
-Todo ha salido a la perfección. El Decimo Vongola ha caído-.
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Ryohei ayudo a Lambo a bajar del avión y luego a su querida hermano menor. Kyoko observo los alrededores y sonrió cuando el aire fresco le pego en el rostro.
Todo lucía tan fresco y bueno.
-Kyoko, recuerda lo que te dije-.
Kyoko asintió.
-¿Haru-chan también vendrá?-.
Ryohei lo pensó un poco, pero no recordaba que Haru supiera en primer lugar sobre el vuelo.
-Creo que no-.
Kyoko miro de nuevo el cielo de Italia, era igual que Japón, de eso no había duda. Pero más importante que ver el cielo, Kyoko quería ver a Tsuna –que irónicamente también era el cielo, de Vongola-, algo le decía que tenía que verlo, tenía que estar a su lado.
Tsuna era una persona apreciada para ella.
Además…
-Kyoko… ¿Aún amas a Sawada?-.
La chica soltó un respingo, el pequeño Lambo –de ahora siete años- miro a ambos chicos, eso de gustar y amar no era algo que él entendiera aún. Kyoko bajo la cabeza y con lentitud asintió. Ryohei soltó un suspiro, le gustaría que Sawada continuara correspondiéndole a su hermana pequeña, pero sabía de sobra que su relación con Hibari era verdadera, ellos pocas veces discutían, Sawada siempre andaba al pendiente del ex presidente de disciplina y además… Hibari no pensaba soltar a Tsuna, era algo que ese chico le había contado en una ocasión hace ya un año. Ciertamente esos dos tenían una relación sería.
Y sabía de sobra que era verdad lo que decía el chico pelinegro. Hibari no eran de los que mentía.
-Pero yo estoy bien… si Tsu-kun está bien entonces yo también… Además, se que puedo enamorarme de otra persona como él lo hizo-.
Ryohei sonrió.
-No te esfuerces mucho-.
-¡Lo se onii-chan!-.
Lambo miro a Kyoko, al parecer quería a Tsuna, él podía ayudarle. Además, al tonto de Tsuna también le gustaba Kyoko, ¿no?
Lambo era de los pocos que desconocía la relación que mantenían Tsuna y Hibari.
Pero era lo mejor, después de todo Lambo seguía siendo un niño.
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Sentía que algo no andaba bien. Hibari se levanto del sofá, pero cuando intento abrir la puerta se dio cuenta que la manija estaba trabada, pero no era de una forma normal, alguien les había encerrado apropósito.
-Así que lo notaste-.
Dijo Reborn, Hibari miro a los dos hombres.
-¿Qué es lo que esta pasando?-.
-Al parecer… el consejo nos ha mentido-.
Soltó Mukuro, su ojo rojo cambió de forma y se dio cuenta que sus llamas estaban siendo absorbidas, rápidamente dejo de utilizarlas y volteo a mirar a Reborn. El sicario sonrió con sorna.
-Que mierda… ellos sabían que estaríamos en Italia… Joder-.
Soltó el hombre y miro a los otros dos, Hibari frunció el ceño con notable molestia, saco sus tonfas de debajo de su ropa y de dos golpes hecho abajo la puerta. Del otro lado había una gran cantidad de hombres armados.
Todos pertenecientes a Vongola, exactamente eran los guardias oficiales del Consejo.
Esto no se veía bien de ninguna forma.
-Reborn-san, lamento que tengamos que prohibirle la salida. Pero tenemos órdenes del consejo de no dejarles salir hasta que todos los guardianes estén reunidos-.
Dijo un hombre, Reborn sonrió.
-¿Se puede saber la razón por la cual nos están reuniendo?-.
-Lo lamento, pero no lo sabemos. Sólo seguimos órdenes-.
-Quiero ver la orden del consejo-.
El hombre sudo un poco.
-No la tenemos, es una orden basada en la palabra-.
-Entonces no puedo obedecer, yo sigo únicamente las órdenes del Noveno y del Decimo Vongola. Si no hay un documento que certifique su orden por alguno de ellos dos… entonces no tengo porque obedecer-.
-Reborn-san… por favor-.
-Hibari, Mukuro… deben de saber que el consejo de Vongola es una entidad similar a la CEDEF, no son miembros oficiales de Vongola, y los únicos que cuentan son los altos mandos… pueden atacar sin sufrir represalias en el futuro-.
Hibari sonrió y Mukuro mostro un rostro sádico.
Reborn sostuvo a Leon y lo volvió en el arma.
La batalla comenzó.
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El cuerpo del Decimo Vongola era realmente una vergüenza, era delgado y pequeño como una niña y realmente no parecía ser poderoso.
El Decimo era más bien decepcionante.
Pero bien sabían que bajo ese aspecto débil se escondía una gran fuerza y determinación, ningún Vongola existente tenía tanta fuerza como la tenía ese niño.
Las chicas terminaron de acomodar la ropa del Decimo y abrieron las puertas permitiendo la entrada de dos chicas más, las cuatro presentes eran pelirrosas.
-¿Todo listo?-.
-Sí, a partir de ahora el Decimo Vongola actuara conforme a lo que le ordenemos-.
Ninguna dijo nada más, pero era obvio que el Decimo Vongola era un títere. Haberle puesto en estado de inconsciencia había sido la mejor idea para mantenerlo a raya.
El Decimo ahora si podría ser de utilidad.
-Todos los jugadores perdieron contra él, pero la realidad es que Vongola no ha tenido un rival fuerte-.
Dijo una.
-El juego a decidido jugar con él y hacerlo su juguete-.
Dijo otra.
-Al final, él único verdadero oponente para Vongola es si mismo-.
Dijo la tercera, la más cercana a Tsuna.
-Varia no logro nada. Byakuran-sama hizo su esfuerzo, pero no lo logro… Lo último que podemos hacer es jugar con ellos mismos-.
Dijo una mientras caminaba a la puerta de salida, volteo y miro a las tres.
-Todo se haga para volver a tener en control el tri-ni-sette y que los arcobaleno vuelvan a cargar con la maldición… que la maldición se rompiera no fue en absoluto una buena idea… ellos sólo han causado descontrol-.
-Todo es por la mafia-.
Finalizo la que parecía ser la líder y las otras tres aceptaron.
Cervello era una familia bastante misteriosa.
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Eso había sido relativamente sencillo, pensó Mukuro. Se limpió el ligero sudor y miro a los otros dos. De repente Reborn trastrabillo y cayó al suelo sobre la rodilla izquierda, eso lo sorprendió totalmente.
-¿Arcobaleno?-.
Reborn se cubrió el rostro con una mano y sintió que algo escurría de su nariz, se toco el lugar y cuando observo sus dedos notó una ligera marca rojiza.
Sangre.
Ellos no lo habían lastimado, de eso estaba cien por ciento seguro, ¿entonces que rayos había pasado?
Se limpio el rastro del líquido rojizo y se levanto, restándole importancia al hecho de que había sangrado, por primera vez desde hace años.
-No es nad…-.
Un agudo dolor le ataco desde el interior y se expandió en todo su cuerpo. Apretó los labios y con una mano se presiono el pecho.
Mierda, esto no parecía bueno.
Se sentía igual que cuando se volvió adulto.
¿Acaso se volvería un bebe?
¿Ahora?
¿Ahora que había recuperado cosas que había perdido?
¿Ahora que quería tener un amante?
Eso no podía estarle pasando a él.
No podía.
-¿Bebe?-.
-No es nada. Muévanse, tenemos que ir por Tsuna-.
No tenía tiempo que perder, tenía que ver a Tsuna.
Antes de que volviera a ser un bebe.
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Abrió los ojos, se puso de pie. Miro alrededor, se dio cuenta que estaba en un lugar desconocido y encendió sus llamas, era la primera vez que podía hacerlo sin necesidad de sus píldoras. Sus ojos miraron a las cuatro chicas frente a él, una de ellas se acercó y le ofreció algo.
Un chupete color naranja.
-Por favor, tómelo-.
Observo el chupete y negó lentamente.
-No me pertenece… eso es de Aria-san… lo siento-.
-Aria-san no es digna de tener el chupete del cielo… ella ha comenzado a enamorarse de un hombre que no es digno de mencionar-.
-Lo tomare sólo si lo veo necesario… ahora no lo es-.
Vaya sorpresa, que Tsuna tuviera voluntad, aún, era extraño, pero eso no quitaba que él estuviera aún ahí, era obvio que aún continuaba siendo un títere.
-El consejo de Vongola he decidido tomar nuevos guardianes y por su cuenta han activado la función de los anillos… ellos comenzaran a buscar nuevos dueños. Que el anillo de la nube haya buscado un nuevo miembro es sólo culpa del consejo, ¿qué piensa hacer al respecto?-.
-¿Qué tengo que hacer al respecto?-.
Bien, eso sólo demostraba que sin duda alguna el Decimo seguía siendo un títere.
-Por favor, tome nuevos guardianes-.
-Entendido…-.
Tsuna activo su llama tanto como pudo, su anillo se ilumino como nunca.
-Declaro… que el poder de los anillos no se restablecerá hasta que tengan nuevos dueños-.
El brillo de su anillo desapareció y surgió de nuevo, como si fuera una nueva llama.
Y cada anillo Vongola perdió su poder.
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Gokudera sintió algo extraño, observo su anillo y con pánico notó que el color se iba y un simple anillo con una piedra transparente surgía. Observo a Yamamoto y notó que le sucedía lo mismo.
-¿Gokudera?-.
-No se… pero creo que hemos perdido nuestro poder…-.
Esto no parecía ser algo normal, mucho menos algo bueno.
Algo le había sucedido a Tsuna.
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La mansión del consejo era tan grande como la mansión Vongola, los tres, Mukuro, Hibari y Reborn, ingresaron al territorio del consejo. El ilusionista del grupo sintió que algo se desvanecía.
Mukuro miro la piedra del anillo y se dio cuenta que estaba transparente, eso era raro… ¿alguna nueva función loca del anillo?
-¿Qué sucede?-.
Pregunto Reborn.
-Mi anillo ha perdido el poder-.
Declaro mostrando la piedra transparente, Reborn alzo una ceja.
-Eso es raro… nunca lo había visto-.
Hibari miro al frente y se detuvo cuando sus ojos chocaron en el cabello largo y castaño de cierta chica.
Iba a matarla.
Luka observo a Hibari y sonrió.
-Como único guardián existente de Vongola… ordeno que se marchen-.
Dijo la chica, plantándose enfrente. Hibari sonrió de lado.
-¿Y que se supone que harás si decido morderte hasta la muerte?-.
-Tiene la obligación de obedecer, Hibari Kyouya-.
Alguien apareció frente a ella. Un chico de ojos rojizos y cabello negro, Richard.
-Permítanme presentarlo, él es Richard y es mi asesor temporal-.
Dijo Luka mientras sonreía, nunca había sentido más poder que Hibari y ahora que lo hacía se sentía grandioso. Richard carraspeo ligeramente y miro a los chicos.
-Por órdenes del consejo Vongola, todos los antiguos guardianes del Decimo Vongola interrumpirán sus labores y dejaran el cargo. Los nuevos guardianes serán colocados en sus debidos puestos. Reborn-san, esta es una orden directa del Decimo: 'Por ordenes del Decimo Vongola y con la prueba de su llama, sus labores en Vongola ya no son necesarios, se le pide que inmediatamente abandone territorio Vongola y no regrese. Si usted decide no obedecer, será tomado como enemigo'. Por favor, váyanse-.
La carta con la llama de Tsuna fue mostrada ante ellos.
¿Qué rayos estaba pasando?
-Los acompañare a la salida-.
-Queremos ver a Tsuna-.
Dijo Reborn.
-Lo lamento, pero la ceremonia del Decimo se llevara acabo hoy mismo, una vez que los anillos hayan encontrado a su nuevo portador. Así que por seguridad, la entrada a personas externas a Vongola está estrictamente prohibida-.
Joder, ya ni siquiera los consideraban parte de Vongola.
El anillo de Mukuro comenzó a brillar y salió de su dedo y desapareció. Igual que el anillo de la nube.
No era una broma como habían creído.
Esto era serió.
-Tsuna esta…-.
-De ahora en adelante, les pido que traten con respeto al Decimo, no tienen derecho de llamarle por su nombre… Ahora si me disculpan, tengo la orden de sacarlos de aquí, ya sea por las buenas, o por las malas-.
Luka sonrió cuando vio la frustración en el rostro de Hibari y sólo para molestar le mostro el anillo de la nube.
-Supe que esto te pertenecía, Hibari-.
Hibari le miro de forma letal, si las miradas mataran, Luka ya habría muerto al menos diez veces.
-Pero ahora es mío… Ciertamente esto no abría sucedido… pero siempre fuiste egoísta conmigo y nunca supe porque. Cosecha lo que plantas… Por cierto, yo cuidare de Tsunayoshi-kun por ti-.
Eso le hizo enfurecer, estaba apunto de atacarla y de hecho ya tenía las tonfas afuera, una mano detuvo su golpe.
Con una sola mano Richard le había detenido… le había detenido como si su ataque fuera nada.
Los ojos rojizos de Richard parecieron brillar en algo similar al poder, ese hombre era fuerte, sin duda alguna.
-Es hora de irse-.
Reborn apretó la mandíbula, estaban en desventaja total, si se metían más de lo que debían quien sabe que pasaría.
Luka dio la vuelta y antes de marcharse escucho lo que Hibari le dijo en voz amenazante.
-Tsunayoshi me pertenece. Y hagas lo que hagas… siempre será mío… Él mismo te lo hará saber, Hikari-.
La chica se enojo, ya lo verían.
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Jejeje… ¿Vieron que en este capitulo le pongo mucho poder a Cervello?
Actualmente me puse a pensar un poco en la actuación de Cervello y note que ellas habían estado siempre del lado de los enemigos de Tsuna, primero Varia y luego Mellifiore en el futuro, así que dije, ¿y si las pongo a ellas de enemigos? Y pues las puse de aliadas del consejo de Vongola… me emocione al final, porque al principio no podía pensar en nada para este capitulo.
Bueno, ahora que me desbloque… Yunmoon pasó por una crisis y no sabía que escribir… continuare con el fic de "Artes oscuras".
Bueno, espero hayan disfrutado mucho el capitulo.
Shao~ shao~
