Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.
Advertencia:
Summary: La primera vez que supo de qué trataba el amor no fue precisamente con la tierna Kyoko. La primera vez que lo probo con Hibari tuvo miedo, pero pronto se volvió una obsesión. Lo aceptaba, era inmoral pensar en ese amor.
ONLY YOU
By: Yunmoon
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Capítulo 19
Destino
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Tsuna lo vio marcharse, sus ojos castaños siguieron el paso del pelinegro de ojos azul grisáceo.
Le hubiera gustado decirle que no se fuera, pero no podía moverse. De hecho, ni siquiera sabía lo que tenía que hacer, solo estaba obedeciendo las ordenes de esas mujeres, se había quedado quieto sin hacer nada pese a que quería correr al lado de Hibari.
Lentamente se separo de la ventana y se sentó en una silla cercana, sus ojos se mantuvieron en ningún lugar específico, pero sus pensamientos vagaban en su mente, no sabía que estaba pasando, era consciente de que era controlado pero aunque fuera consciente no podía parar con el control mental. Debía de pedir ayuda, pero no podía moverse a voluntad, se recargo en la silla y miro el techo, algo debía de poder hacer…
¡Byakuran!
Cuando llamo su nombre sintió su presencia, Byakuran apareció frente a él, aunque su imagen no era tan nítida como de costumbre, supuso que no estaban del todo conectados.
-Byakuran-.
-Hmmm… Ha sido una suerte que haya escuchado tu voz-.
Declaro el alvino y Tsuna se levanto de la silla.
-¿Qué te sucede a ti?-.
Le pregunto, Byakuran camino acercándose al castaño, su línea de conexión era muy baja, en cualquier momento Byakuran podría desaparecer.
-Cervello quiere controlarme también. Pronto lo conseguirán por completo. Por lo visto tú ya estas más que controlado-.
Tsuna sonrió.
-Bueno, al menos mi mente no es aún suya-.
-Tengo entendido que le han quitado el chupete al arcobaleno del cielo-.
Tsuna asintió.
-Eso significa que ellos pronto volverán a ser unos bebes-.
Eso también era cierto, era algo que Tsuna ya sabía.
-Mis guardianes han sido cambiados y hoy se hará la ceremonia de sucesión. Creo que van a matarme-.
Dijo el castaño, Byakuran entonces se apoyo contra la silla en la que Tsuna había estado sentado. Matar al Decimo Vongola… esos ancianos querían desatar una guerra.
-No me importaría morir, pero si lo hago… hay alguien que me necesita, no puedo dejarlo-.
Byakuran miro de reojo al castaño, había algo que se podía hacer, pero hacerlo significaría perder su oportunidad de tener libertad algún día. Significaría también perder a Shoichi, perdería más de lo que ganaría.
Pero se lo debía a Tsuna.
-Voy a irme, les utilizare para poder cortar tu control mental-.
Tsuna lo miro.
-¿Cómo lo harás?-.
-Ya lo veras. Recuerda que si todo sale bien, me ayudaras a salir de ahí y ser feliz con Shou-chan-.
Tsuna sonrió.
-Haré lo que pueda-.
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Gokudera llego a su mansión alrededor de las cinco de la tarde, Yamamoto estaba sorprendido, Gokudera si que vivía bien en Italia. En algún momento el peliplata comenzó a moverse a una gran velocidad al interior de la gran estructura, el moreno le siguió por atrás y cuando su novio se detuvo él también lo hizo.
-Escucha Yamamoto, quiero que sonrías como idiota todo el tiempo y si algo no te gusta, cierra la boca-.
Yamamoto asintió pese a que no estaba muy seguro, siguió a su novio al interior de una habitación y se asombro con lo que vio. El padre de Gokudera estaba en la cama y por lo que veía… debía de estar muy enfermo.
Gokudera se acerco a su padre y se detuvo a un lado de la cama, se hinco en el suelo frente a la cama y en voz baja hablo.
-Soy yo, viejo-.
El hombre, de canoso cabello abrió los ojos, los ojos del hombre se mostraron de un color verde oliva, similar a los de Bianchi, Yamamoto se quedo quieto al ver que el hombre mayor le observaba. Gokudera notó que su padre miraba a Yamamoto, bueno, ya era hora de decirle a su viejo que salía con un hombre, iba a hacerlo en cualquier momento, mejor que fuera ahora, antes que su viejo cruzara al otro lado.
-Él es Yamamoto Takeshi, lo conocí cuando fui a Japón, actualmente es mi novio-.
Su padre lo miro, Gokudera no esperaba un abrazo o una sonrisa, de hecho le daba lo mismo que hiciera su padre al respecto.
-Ah… seguro ha de ser una persona muy tolerante, al poder aceptarte-.
Eso le hizo enojar, pero Yamamoto sonrió, era un poco cierto.
-¿Para que me necesitas?-.
Su padre se sentó en la cama y con la mano le indico a Yamamoto acercarse, el moreno obedeció, pese a que Gokudera le hizo un gesto de que no aceptara. Una vez cerca del padre de Gokudera le tomó la mano.
-Por favor, cuídalo, es uno de mis tesoros más valiosos-.
Yamamoto sonrió, como de costumbre y apretó la mano del hombre mayor.
-¡Claro!-.
Una vez escuchada la respuesta, el viejo soltó la mano de Yamamoto y miro a su hijo, Gokudera alzo una ceja al ver que su padre no decía nada.
-Bianchi ha dicho que no puede hacerse cargo de esta familia. Hayato, se que harás buen uso de estos hombres. Ellos necesitan de un líder confiable, y sin duda confiaran en un guardián del Decimo Vongola-.
Gokudera trago saliva, su padre le estaba pidiendo que se hiciera cargo de la familia que él había creado.
-Yo no puedo aceptar esto-.
-Confió en ti, Hayato-.
Eso provoco que Hayato se sintiera un poco incomodo, trago saliva, realmente no quería aceptar la propuesta, no podía hacerse cargo de un grupo.
-Realmente, confió en ti-.
Bueno, eso había terminado con él. Gokudera no tuvo más remedio que aceptar, tomó la mano de su padre y junto su frente al dorso de esta.
-Cuidare de tu familia, padre-.
Yamamoto sonrió cuando vio la cara seria de Gokudera, sabía que el peliplata cumpliría y aunque no lo aparentaba, Gokudera se veía feliz de que si padre confiara en él.
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Mierda.
Maldita sea…
Joder.
Reborn sintió la respiración pesada, se pego a la pared y se sujeto con fuerza la garganta, sintió como si la garganta le quemara, no, sintió que algo le estaba traspasando la piel desde adentro hacia afuera. Jadeo en busca de oxigeno. Todo se estaba tornando de lo peor, mierda, todo se estaba tornando una maldita mierda.
-Arcobaleno-.
Reborn se despego de la pared, miro a Mukuro y enseguida el ilusionista sintió que el hombre estaba mal. Se acerco un poco pero Reborn le apunto la cabeza con un arma. Mukuro se detuvo sabiendo que si hacía un paso falso el hombre iba a dispararle.
-Tranquilo, no me acercare-.
Dijo Mukuro, no dudaba en que el ex arcobaleno le disparara. Reborn soltó un jadeo de dolor, el ilusionista alzo una ceja, tenía curiosidad de saber que le pasaba al bebe, pero ciertamente no quería saber las consecuencias de preguntarle. Reborn se recargo en la pared y con lentitud bajo el arma.
-Tenemos que encontrar la forma de llegar a Tsuna-.
Hablo entre jadeos y gemidos de dolor el sicario. Mukuro no dijo nada al respecto.
-No tengo tiempo-.
Soltó finalmente el ex arcobaleno, Mukuro alzo una ceja cuando observo algo brillar sobre la cabeza del hombre, algo amarillo.
¿Un chupete?
¿No se suponía que esos ya habían sido destruidos?
Reborn soltó un fuerte gemido de dolor, el chupete se deposito en las manos de Mukuro y el ilusionista alzo una ceja, acerco el chupete a Reborn y el objeto amarillo brillo más, así que el hombre ahora era de nuevo un arcobaleno.
-¡Maldición!-.
Grito Reborn al ver el chupete amarillo. Lo tomó de las manos del ilusionista y se irguió, Mukuro no entendía como el hombre podía ponerse derecho, seguro el dolor lo estaba matando. Pero podía ayudarlo, claro, con algo a cambio.
-Si quieres, puedo quitarte el dolor-.
Dijo Mukuro, Reborn rió por lo bajo y dio media vuelta.
-Tus ilusiones no serán efectivas contra la maldición del arcoíris. Recuerda que tu poder se basa en esas llamas-.
Dijo el sicario comenzando a salir de la habitación, Mukuro sonrió de lado, al parecer algo había sucedido con las Cervello, viera como viera esas solo aparecían cuando habían problemas. Hibari apareció de la nada y se acercó a Mukuro, el ilusionista se puso nervioso por la cercanía, en un susurro el chico del ave hablo.
-Tsunayoshi esta siendo controlado-.
Dijo, Mukuro alzo una ceja.
-¿En que te basas para decir eso?-.
-En mi lazo con él-.
Mukuro estuvo apunto de rodar los ojos, claro, un lazo. Como si fuera cierto. Hibari dio la vuelta.
-Tsunayoshi me esta llamando, desde el principio. Necesita ayuda. Tengo que estar a su lado-.
Mukuro coloco una mano en el hombro del pelinegro.
-¿Estas hablando en serio? Mira, creo que te ha afectado que esa tal Luka tenga tu anillo, pero de verdad creo que estas delirando. No hablas de lazos cuando…-.
Hibari dio media vuelta, Mukuro agrando los ojos sorprendidos cuando observo su rostro, se veía decaído, perdido… Solo. Trago saliva, nunca, jamás pensó ver a ese hombre en un estado tan deplorable, tan malo… tan patético.
-¿Kyouya-kun?-.
-Tú sabes de este lazo… aún lo compartes con él, aunque ahora no están fuerte. Debes de saber que nos necesita-.
Mukuro no podía creer que Hibari aceptara que él compartía un lazo con Tsuna. Esto se estaba tornando demasiado extraño para su gusto.
-Miro, no se de que…-.
Hibari volvió su mirada pesada y fría, su mirada típica, la desolación desapareció de su rostro tan rápido como el ave amarilla aterrizo en su cabeza. Mukuro no podía entender todos esos repentinos cambios.
-Que te lo diga no significa que lo acepte. Yo terminare de romper ese lazo y ese día Tsunayoshi será enteramente mío-.
Bien, Mukuro había llegado al extremo de no entender nada, el sicario y el amante de Tsunayoshi eran demasiado bipolares. Soltó un suspiro, prefería estar con su grupo que con ellos. Pero bueno, Tsunayoshi ameritaba que ahora tuviera que convivir con esos dos.
Detuvo sus pensamientos.
¿Podría ser que aún estuviera enamorado de Tsunayoshi?
¿Acaso su mente era masoquista y le gustaba caer bajo los encantos de ese Vongola una y otra vez?
No, Mukuro no iba a aceptar eso, no iba a enamorarse de nuevo de Tsunayoshi, no iba a hacerlo por dos razones.
Ya había aceptado perderlo, al menos perder su lugar al lado de ese chico.
No iba a meterse con Hibari Kyouya y Reborn. No era idiota.
Pero estaba apunto de caer por ese cielo. De nuevo. Mukuro podría engañar a cualquiera, pero no a él, era consciente de la verdad. Era consciente de que Tsunayoshi nunca había dejado de gustarle. Y eso le molestaba demasiado.
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Frunció el ceño, ahí no había nadie, ni Mukuro, eso le hizo enfadar, pero se sentó en el sofá, horrendo por cierto, frunció el ceño hasta que soltó un fuerte suspiro.
M.M estaba enojada, ¿por qué carajo nadie le había recibido en Kokuyo? Frunció de nuevo el ceño y se levanto del sofá. Ciertamente era molesto no ser recibida, pero realmente le daba igual, tampoco es como si quisiera ver a la idiota niñita que Mukuro ha integrado al grupo.
Solo pensar en ella le hacía enojar.
De repente un brillo extraño llamo su atención, M.M notó que el brillo provenía de debajo del sofá, pese a que no lo deseaba, se coloco sobre sus rodillas y miro abajo.
Un anillo.
Joyas.
Ella estaba más que contenta de encontrar una joya tan hermosa. Con cuidado comenzó a sacarla, y cuando lo consiguió soltó un grito de victoria.
La victoria le duro poco, al igual que la felicidad de encontrar una nueva joya, lentamente comenzó a sentirse extraña. Pronto sus ojos perdieron su luz normal. La chica se coloco de forma adecuada el anillo y con voz monótona dijo:
-Yo, M.M, acepto ser la guardián de la tormenta del Decimo Vongola-.
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Su líder le había ordenado no intervenir a menos que fuera muy necesario, pero Kusakabe no había recibido ordenes desde hace ya mucho tiempo, eso le estaba preocupando.
Pero no podía desobedecer las órdenes de su líder, lo respetaba demasiado como para hacerlo. Además que confiaba plenamente en Hibari.
El hombre soltó un suspiro, aunque confié no puede evitar no estar preocupado, después de todo Hibari es una persona importante para él. Hibird revoletea a su alrededor, llamando su atención, hace tiempo que no lo veía, ahora si se preocupo más.
Pese a su preocupación logro detectar un objeto brillante sobre la cabeza del ave amarilla, Hibird se poso sobre una mesa dejando caer el objeto, Kusakabe se acercó y sorprendido detecto de que se trata.
El anillo de la lluvia de Vongola.
Frunció el ceño, todo se volvió más preocupante. Tomó el anillo y la preocupación se le fue. El brillo de sus ojos se perdió y pronto se vio recitando unas palabras.
-Yo, Kusakabe Tetsuya, acepto ser el guardián de la lluvia del Decimo Vongola-.
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-El proceso para tomar el control sobre Byakuran ha terminado con satisfactorios resultados-.
La chica, que le colocaba la corbata a Tsuna volteo a ver a la otra perlirrosa, ambas se miraron con detenimiento.
-Bien-.
La pelirrosa de cabello medio largo continúo colocándole la corbata a Tsuna y una vez término le coloco un micrófono en el cuello de la camisa, oculto. Comenzó a caminar hacia la salida, una vez se coloco junto a la otra pelirrosa hablo.
-Tus guardianes pronto llegaran, una vez estén presentes la ceremonia de sucesión dará inició. Nosotras vendremos por ti-.
Tsuna asintió lentamente, ambas chicas dieron la vuelta, una se detuvo y automáticamente se detuvo la otra, volteo de nuevo y volvió a mirar a Tsuna.
-Decimo Vongola, es mejor que deje que las cosas sigan su curso. Tratar de alterar el destino conllevara un resultado inesperado… casi siempre peor del que ya esperaba-.
La mente de Tsuna reacciono ante eso.
El recuerdo de que un día se separaría de Hibari volvió y realmente le creyó. Por fuera Tsuna continúo siendo el mismo chico manipulable, pero por dentro algo se removió.
-Hibari Kyouya a cometido el error de pensar que si se separaba de usted podría vivir siempre a su lado. El futuro es visto solo por personas que son capaces de verlo sin intervenir-.
Tsuna se sintió de repente decaído, sus manos temblaron un poco, las chicas se miraron y sin más que decir salieron de la habitación del chico. Tsuna se quedo quieto.
Algo entro a su mente. Un recuerdo de su vida en ese futuro que Byakuran había destruido.
"-Tú no vivirás este futuro-."
"Tsuna miro a Hibari y le miro extrañado."
"-¿A que te refieres, Hibari-san?-."
"-Este futuro surgió por algunas circunstancias que probablemente tú no vivirás. Veras, mi Tsunayoshi… fue mío mucho tiempo después, él me amaba, pero yo no lo sabía, tuvo que pasar mucho tiempo para que yo lo notara… y mi yo de tu tiempo… por lo visto… es más abierto, parece que aceptara rápidamente que te ama-."
"-Entonces… ¿lo que me has dicho puede no ser verdad?-."
"-Puede que sea verdad, pero de forma diferente… es mejor no querer cambiar nada… puede terminar de una forma que no deseas. Si mi yo intenta hacerlo, no lo dejes, él podría separarlos-."
"-Yo… quiero que… todo sea como debe ser. Pero no quiero separarme de ti… yo no quiero hacerlo, no como lo ha hecho este Tsuna… yo no podría soportarlo-."
"Hibari le acarició la cabeza."
"-Escucha, yo entiendo a mi Tsunayoshi y se porque lo hizo… y también se… que pronto volveré a estar a su lado-."
De repente, Tsuna comenzó a llorar. No sollozaba o tenía una mueca de tristeza, solo salían lágrimas de sus ojos.
-Hibari-san…-.
La mente debe tener cierta concentración para mantener el control del cuerpo. La mente es el nombre común del fenómeno emergente que corresponde al entendimiento, la capacidad de crear pensamientos, el raciocinio, la percepción, la memoria, la emoción, la imaginación y la voluntad, entre otras habilidades cognitivas.
Cuando las personas se enamoran es sencillo perder la capacidad de crear pensamientos coherentes, de racionalizar las cosas de manera adecuada.
Pero cuando alguien se encuentra inestable y su mente se encuentra siendo saboteada es sencillo perder la percepción, la memoria, la emoción… perder el control de tu mente y por ende de tu cuerpo.
Tsuna perdió la estabilidad que intentaba mantener para no ser controlado. Sus ojos perdieron emoción y las lágrimas pararon tan rápido que pronto se vio en un estado de plenitud, sin emociones, sin pensamientos, sin memorias… simplemente era un cascaron vacío.
Dejarse llevar por la corriente fue lo que le recomendó su híper intuición.
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-¿Dónde esta Tsuna-nii?-.
Preguntó el chico castaño, de repente habían llegado por él, y según lo dicho por las chicas pelirrosa, por cierto, todas iguales, el propio Tsuna había pedido que Fuuta fuera a Italia. No es que fuera desconfiado, pero sabía que las familias hacían bastantes locuras para obtener su libro de rankings. Iban en un auto viajando por las calles principales de Italia.
-El Decimo Vongola esta esperando por usted en la mansión principal. Donde se llevara acabo la ceremonia de sucesión-.
-¿Todos estarán ahí?-.
-Todos los guardianes-.
-Oh…-.
La chica pelirrosa volteo y le extendió una caja, Fuuta la tomó no muy convencido.
-Esto es de parte del Decimo Vongola-.
-¿Tsuna-nii?-.
Fuuta abrió la caja y se sorprendió con lo que vio ahí adentro.
-¡Esto es de Lambo!-.
-No, eso ahora te pertenece a ti, guardián del Trueno-.
Fuuta se sorprendió y estuvo a punto de replicar, pero un brillo en el anillo llamo su atención, sus ojos perdieron su brillo, justo como cuando Mukuro lo controlo, y lentamente tomó el anillo. Se lo coloco en el dedo adecuado y se vio a si mismo pronunciando lo siguiente.
-Yo, Fuuta, acepto ser el guardián del trueno del Decimo Vongola-.
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Reborn miro el chupete, algo debía de haber pasado para que los chupetes volvieran a surgir, se suponía que solo el chupete del arcobaleno del cielo se conservaría, los otros seis serían destruidos.
Los otros arcobalenos ya lo habían contactado, Reborn les había contado lo necesario, las Cervello y el consejo Vongola tenían algo entre manos, así que ahora los ex arcobaleno se dirigían a Italia, a excepción de Mammon, que ella ya estaba en Italia. Pero había algo que le preocupaba a Reborn, Aria no se había contactado con él, es más, nadie de la famiglia Giglio Nero le había contactado.
Estaba preocupado.
Como consecuencia de la desaparición de los anillos Hibari había contactado a Gokudera, llevándose la sorpresa que Gokudera y Yamamoto también estaban en Italia. Así que en consecuencia solo faltaban Lambo y Ryohei, quienes ya deberían de estar por ingresar a Florencia.
Reborn mentiría si dijera que todo no era para preocuparse, pero era todo lo contrarió. Algo debía de estar sucediendo dentro de Vongola para que eso pasara.
Incluso les habían dicho que ya no eran miembros, ni siquiera podía contactar al Noveno o a Iemitsu. Ni siquiera Lal Mirch estaba en contacto. Nadie de la CEDEF.
Lo más raro del asunto era que minutos antes, antes de que Hibari llegara diciendo que Cervello se había llevado a Tsuna, Basil lo había contactado diciéndole que no encontraban a Iemitsu y preguntándoles si no había ido a visitar a su familia, por un momento Reborn creyó que era un simple juego del hombre, pero ahora ya no creía que se tratara de eso.
-Arcobaleno. Los otros dos inútiles están ya en el aeropuerto-.
Reborn asintió, se levanto del sofá y camino a la salida. Hibari ya estaba en la puerta.
-¿Cómo estas, bebe?-.
Reborn no respondió nada a la pregunta de Hibari, pero si fuera sincero diría que el dolor ya no estaba presente, pero sentía que su cuerpo no estaba reaccionando de forma normal, sin duda pronto volvería a ser un bebe.
Realmente no deseaba eso.
-Por cierto, me han dicho que vieron a Ranking Fuuta en un auto por las calles de Toscana, exactamente en Florencia-.
Dijo Hibari, Reborn entrecerró los ojos.
-¿Qué hace Fuuta en Italia?-.
-Kufufufu~ Tengo entendido que la mansión de los Vongola se encuentra en Verona-.
-Estás equivocado, la fortaleza Vongola se encuentra en Arezzo, en una zona alejada de la ciudad-.
Podría ser que… ¿Fuuta tuviera algo que ver?
Imposible, no recordaba que Fuuta fuera así, no Fuuta, algo debía de estar pasando, algo grande.
-Es hora de irnos-.
Anunció Reborn, hacer especulaciones no era lo mejor, lo mejor que podía hacer era ir directo al punto. Saber la verdad fuera como fuera.
-Que te quede claro… que no volveré a obedecerte… esto solo lo hago por Tsunayoshi-.
Dijo Hibari, sin verlo, Reborn no dijo nada.
Estaba más preocupado por el hecho de que no sabía que iba a pasar después de llegar a la fortaleza Vongola.
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En su contrato, nunca habían mencionado nada acerca de tomar un puesto como ser un guardián, pero frente a él se encontraba una chica con un anillo color índigo, diciéndole que tomara la alija y se volviera un guardián del Decimo Vongola.
-No tenemos un mejor candidato para el puesto-.
Dijeron las chicas sin apartar la caja que contenía el color índigo, pese a la negativa del chico de tomar el anillo.
-Esto no forma parte de mi contrato-.
Dijo simplemente, sin tomar el anillo.
-Pagaremos el doble de lo estimado-.
Él las miro sin emoción.
-Mi ambición no es el dinero. Simplemente deseaba conocer al Decimo Vongola y saber que clase de personas portaban los anillos. Yo lo he hecho, no necesito nada más-.
Las dos chicas de Cervello se miraron entre si. Richard D'Angelo era una persona desconocida para ellas, pero el chico estaba clasificado como uno de los mejores ilusionistas en Italia, comparaban su poder con el del propio Rokudo Mukuro. Él debía de tomar el puesto, sin duda alguna necesitaban un guardián experimentado, que mejor que ese chico que aparentaba tanto poder, un poder similar al de un Vendice.
Richard miro la hora en su reloj y luego hizo una leve reverencia.
-Mis servicios concluyen aquí, con su permiso-.
El chico comenzó a caminar a la salida, realmente no tenía nada más que hacer en ese lugar.
-Espera. Si aceptas ser un guardián… se te permitirá estar cerca del Decimo Vongola… podrás estudiar su poder-.
Richard se detuvo. Según le habían dicho, nadie más que las propias Cervello podrían acercarse al Decimo… mientras estuviera vivo.
-¿No se supone que lo matarían?-.
Las Cervello se pusieron un poco nerviosas. Si, eso les habían dicho, pero de repente las cosas habían cambiado, ahora no sabían que pasaba exactamente.
-No morirá-.
Dijeron simplemente, Richard dio la vuelta.
-Acepto-.
Sin más tomó el anillo, se lo coloco en el dedo y mirando a las Cervello dijo:
-Yo, Richard D'Angelo, aceptó ser el guardián de la niebla del Decimo Vongola-.
Y al activarse el anillo, un brillo sorprendente surgió, era como si el propio Mukuro hubiera tomado el anillo.
Richard había sacado todo el poder de la joya Vongola.
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Spanner no sabía porque razón los habían convocado a Italia, era raro, pero bueno. En cambió Irie se veía emocionado y el rubio sabía la razón. Byakuran.
Bueno, él por su parte deseaba saber que había pasado con su hermana. Si es que realmente Luka era su hermana.
Un par de chicas se plantearon frente a ellas, Spanner las reconoció enseguida, al igual que Irie. Eran las chicas pertenecientes a la famiglia Cervello.
-Irie Shouichi, Spanner, les esperábamos-.
-¿Qué es lo que quieren?-.
-Les ofrecemos una invitación formal para pertenecer al grupo técnico de Vongola… de forma directa-.
¿Qué habían dicho? Ellos ya pertenecían a Vongola.
-Nosotros ya…-.
-Del nuevo Vongola-.
Declaro una de ellas, Shouichi no comprendía bien las cosas.
-¿Dónde están los guardianes?-.
Porque debían de estar ahí, sin duda alguna.
-Puede que lo desconozcas, Irie Shouichi, pero los guardianes del Decimo Vongola han sido cambiados-.
Irie miro a Spanner, y se dio cuenta que los dos estaban bastante sorprendidos.
-¿Y qué significa esa invitación?-.
-Estamos renovando Vongola, a los nuevos miembros cercanos al antiguo grupo Vongola se les ha borrado la memoria-.
-¿Borrar que?-.
Preguntó sorprendido.
-Los guardianes que son cercanos a los antiguos guardianes se les tuvo que borrar la memoria. En total fueron a cuatro-.
Casi todos…
-¿Y por qué a mi nosotros no?-.
-Porque tenemos a Byakuran-san con nosotras al igual que a Luka-.
Mierda, eso no era algo bueno.
-¿Qué le han hecho a Byakuran-san?-.
Dijo, medio alterado y mu y preocupado. Spanner por su parte no dijo nada, que Luka dijera que era su hermana era algo que aún no había confirmado.
-Nada, pero sería preferible si viniera con nosotras. Spanner, también necesitamos de tus conocimientos-.
Oh, así que todo se trataba de conseguir su poder intelectual.
Spanner estaba dispuesto a negarse, pero Irie le mando una mirada de suplica, le rogaba que obedeciera las ordenes. Seguramente solo quería cuidar a Byakuran. Soltó un suspiro.
-Bien-.
Pese a que suponía que eso no era buena idea.
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Cuando encontraron a Lambo se encontraba sentado en una banca, completamente solo. Gokudera se acerco corriendo y casi lo ahorca con el cuello de la camisa blanca.
-¿Dónde esta el idiota cabeza de césped?-.
-Ha ido persiguiendo a esas chicas… las que se llevaron a Kyoko-nii-.
Reborn se estremeció cuando escucho eso, miro al niño y quitando a Gokudera lo tomó de los hombros.
-¿Cómo que se han llevado a Kyoko?-.
No, no es que sintiera algo por la castaña o algo similar, simplemente Kyoko era una buena chica, una buena chica que no debía de estar metida en todos esos problemas. La mejor amiga de Tsuna, la mejor amiga de todos, era una chica excelente que no debía de estar dentro de ningún problema. Al menos no un problema referente a la mafia o Vongola.
-Ese idiota comenzó a gritar, de que tenía hambre y no se que más. Kyoko-nii se ofreció a traer algo de comida, y cuando nos dimos cuenta dos chicas de cabello de algodón de azúcar le estaban dando algo y Kyoko-nii se fue con ellas-.
-¿Cabellos de algodón de azúcar?-.
-Si… rosa-.
Cervello.
Reborn miro a Mukuro y Hibari, ambos asintieron.
-Vamos, no hay tiempo que perder, creo que han tomado a Kyoko como a un guardián para Tsuna… y…-.
-Al igual que a Tsunayoshi le han de estar haciendo control mental-.
Lambo no entendía casi nada, pero por si acaso dijo todo lo que escucho.
-Ellas dijeron que ya estaban los seis… e incluso él… no se quien es 'él'-.
¿Él? Eso si que no entendieron. Entendían que ya tenían a los seis guardianes, ¿pero quien era él? Reborn soltó a Lambo y el menor se acomodo la ropa.
Ya no tenían tiempo que perder, era ahora o nunca.
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Cervello alineo a los seis por su poder. Primero que nadie estaba Richard, el chico se veía indiferente, pero el anillo y su propio poder lo hacían lucir realmente poderoso, era casi temible. Seguido de él se encontraba M.M, el anillo Vongola había incrementado su poder en creces. a simple vista parecía inofensiva, pero crearle débil sería un error. Seguido de ella se encontraba Kusakabe, de entre los cinco él era el que se veía más tranquilo, todo daba a entender que estaba en una gran concentración para romper el control mental.
Kyoko se encontraba seguida de él. Su mirada vacía y sus grandes ojos café claro le daban un toque un poco temible, fue la más difícil de decidir su rango, la chica parecía ser débil, pero en un momento pareció ser realmente poderosa, así que se decidió por ponerla en medio. Fuuta se encontraba al lado de la chica, inconscientemente ambos habían sujetado sus manos, pero eso no importaba demasiado, Fuuta era quien se veía más perturbado.
Luka era la ultima, la que menos fuerza tenía y la que menos identificada a la mafia estaba. Ella no estaba bajo un control mental, al igual que Richard, y a ella, al igual que a Richard, también le habían permitido estar junto a Tsuna, cuando todo terminara claro estaba.
Las puertas principales de la sala donde se encontraban los guardianes se abrió mostrando a Tsuna. El castaño se detuvo frente a los guardianes, Cervello se acerco a su lado y cada una se coloco a un costado del castaño.
-Ellos son sus guardianes. De izquierda a derecha. Luka, Fuuta, Kyoko, Tetsuya, M.M y Richard-.
Tsuna no dijo nada, esperando a escuchar ordenes.
-La ceremonia de sucesión se llevara a cabo hoy mismo, dentro de una hora. Los guardianes deberán de jurar ante el Decimo Vongola y la familia. Luego, Decimo Vongola, usted aceptara ser el portador del pacificador del Cielo, dando como comienzo la maldición de los arcobaleno-.
Todos asintieron, menos Richard.
-Al finalizar esto. El Decimo Vongola se marchara de Italia y viajara a América, donde lo resguardaremos de un probable ataque de los antiguos guardianes. La misión de los nuevos guardianes es mantener una conexión entre la mafia, el mundo real y el Decimo Vongola, a su vez deberán de entrenar para volverse más fuertes y dignos de mantener el puesto de guardián Vongola. Si no llegaran a lograrlo volverán a su mundo, con sus recuerdos de vueltos, excepto los recuerdos que hayan obtenido en este tiempo-.
Una vez más todos asintieron, esta vez Tsuna no lo hizo al igual que Richard.
-Quedaros aquí, la ceremonia comenzara pronto y acudirán al gran salón. Richard, síguenos-.
Richard siguió a las chicas al exterior de la habitación se detuvo frente a ellas esperando alguna indicación.
-Los antiguos guardianes vendrán, trataran de llevarse al Decimo Vongola y a algunos guardianes… encárgate de ellos y si es necesario… mátalos. Trata de no dañar al arcobaleno-.
-Entendido-.
Richard las vio marcharse, él por su parte miro por la ventana, sintiendo algo.
Al parecer ellos habían llegado antes de lo previsto.
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-¡Cállate!-.
Grito Gokudera, pero eso no paro los gritos de Ryohei, de hecho solo los aumento.
-¡Kyoko estaba ahí! ¡Y no pude tomarla a tiempo!-.
Reborn soltó un sonoro suspiro.
-Escucha, tan pronto lleguemos podrás buscar a Kyoko-.
Ryohei pareció tranquilizarse con eso. Reborn se detuvo frente a la monumental construcción, volteo a ver a los otros e inclino su sombrero.
-No puedo asegurarles volver con vida, ahí dentro habrá miembros de Vongola que ya no nos consideran importantes, nos mataran si así lo desean. Trabajen en equipo, es lo único que servirá para volver a con vida… y con las personas que buscamos-.
Mukuro soltó una risita y Hibari sonrió de lado.
-Kufufufu~ Lindo discurso enternecedor…-.
-No fallaremos, hemos llegado hasta aquí. Y yo no pienso volver sin Tsunayoshi-.
Nube y niebla. Niebla y nube.
Esta vez ambos iban por un fin común.
Tsuna.
Iba a ser difícil derrotarlos con o sin anillo Vongola.
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Pelea… ¡Yeah!
El próximo capitulo es el desenlace de este suceso y comenzara uno nuevo… uff… mis queridos lectores, les aseguro que necesitaran pañuelos para el próximo capitulo, muchos pañuelos. Ah… también puede que necesiten algo conque bajarse el azúcar, habrá muchos momentos de miel entre Tsuna y Hibari, mucha miel en el comienzo.
Y el fin… pues no esta tan cerca, pero tampoco tan lejos.
Bueno, espero les haya gustado el capitulo.
Shao~ shao~
