Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.

Advertencia: Se acerca el gran final.

Summary: La primera vez que supo de qué trataba el amor no fue precisamente con la tierna Kyoko. La primera vez que lo probo con Hibari tuvo miedo, pero pronto se volvió una obsesión. Lo aceptaba, era inmoral pensar en ese amor.


ONLY YOU

By: Yunmoon

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Capítulo 22

Forzando lazos

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Predecible, eso fue lo único que pensó mientras veía al Noveno frente a él. No se lo exigía, tampoco se lo ordenaba, era una sugerencia que Tsuna no podía dejar pasar por alto. Con la mirada perdida en la pared de enfrente asintió con lentitud. El Noveno le mando una sonrisa y el castaño se la devolvió.

-Espero que no veas mi comentario como algo molesto, Tsunayoshi-kun-.

-Para nada… lo tomaré en cuenta-.

Tsuna dio la vuelta, pero se detuvo cuando escucho la voz del mayor a sus espaldas.

-No estas obligado a casarte… esto, después de todo, es la mafia, estés o no casado… es lo de menos. Lo importante es…-.

-…Tener un heredero… lo entiendo… me retiro entonces, nos veremos luego, Noveno-.

El viejo vio salir al castaño y luego soltó un suspiro. Reborn, escondido entre las sombras de la oficina del Noveno, hizo acto de aparición, miro al hombre mayor y le mando una sonrisa ladina.

-¿Herederos? Creo, Noveno, que usted le esta presionando…-.

El viejo sonrió un poco y luego miró a Reborn.

-Reborn-kun… ¿No crees que es tiempo que Tsunayoshi-kun se plantee que es lo que realmente espera de la vida? Ha vivido indeciso todo este tiempo… Con respecto a la mafia, con respecto a la escuela… con respecto al amor. Si él continua de esa forma… entonces nunca tendrá nada real-.

Reborn lo sabía, lo sabía mejor que nadie Tsuna era indeciso, cobarde y por ende trataba de no tener nada serio… hasta Hibari. Lo cierto era que Tsuna había rozado el límite con Hibari y había decidido pasarlo. Para el castaño ya no existía un limite para su amor, le correspondiera o no el guardián de la nube, su amor crecería día a día, estuviera o no el otro, Hibari le dijera o no que lo amaba. Aunque Hibari lo olvidara.

Para Tsuna ya no existía un retorno.

Era probable que Tsuna creciera, que tuviera uno o cuatro o incluso seis hijos, que se casara, que tuviera una hermosa familia. Que Kyoko Sasagawa volviera a su vida, incluso que se decidiera por otro hombre, podrían suceder eso y otras miles de cosas.

Pero Hibari siempre estaría presente.

Tsuna le había dicho que ya había llegado a su límite de sufrimiento y que realmente ya no quería seguir en esa etapa tan lamentable, pero en ningún momento le dijo que se olvidaría de Hibari.

En ningún momento le dijo que dejaría de amarlo.

El sicario bajo la fedora levemente y se encaminó a la salida, dio una reverencia y abrió la puerta.

-Tú también… deberías de reorganizar tus prioridades, Reborn-kun-.

-Lo tendré presente, Noveno-.

Reborn camino con lentitud por los pasillos. Él tenía sus prioridades claras, pero no podía tomarlas hasta que Tsuna estuviera… completo.

No podía abandonarlo, porque Tsuna era importante para él. Esperaría el momento en el que el chico no necesitara de él.

Para cuando ese momento llegara…

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Tsuna se detuvo y miro hacia la ventana que daba al jardín de la mansión del Noveno en Japón. Era un día realmente bueno, y le gustaría estar ahora en su casa, comiendo algo o haciendo algo de ocio.

Pero no más.

Ser Dame-Tsuna para siempre había sido su plan de por vida, se había rendido a tener algo bueno, o hacer que alguien dependiera de él. Literalmente se había rendido a una buena vida, en la que tuviera amigos, una familia que no sólo fuera su irresponsable padre o su animada madre.

Y ya lo tenía.

Ahora que tenía a toda esa gente importante debía, no, tenía que cuidarlos, los amaba a todos y a cada uno de ellos, desde Lambo hasta a Byakuran y Mukuro. Todos eran importantes para él

Aunque Hibari siempre ocuparía el primer puesto en su vida.

Pero ahora no sólo concentraría el amor en él, lo distribuiría en sus otros seres amados…

¿Eso lo incluía a él?

Al principio no, al principio no veía que fuera importante amarse a si mismo, al principio sólo le bastaba con el amor que los otros le ofrecieran, pero Gokudera se lo había dicho: ¡Primero debo amarme a mi mismo!

Era cierto, primero debía de amarse a si mismo, Gokudera se lo había confesado, era cierto que lo amaba, veneraba, e idolatraba más que a nadie, pero para que ese sentimiento pudiera existir él primero debía de amarse a si mismo. Gokudera se valoraba, tenía un autoestima alto y por ello era capaz de amar a otras personas.

Yamamoto era igual, ni que decir de Reborn, Byakuran o el propio Mukuro.

No dudaba que fuera lo mismo para Hibari.

En eso se había equivocado, él nunca se aprecio, jamás creyó que pudiera hacer algo bien, nunca confió en su propia fuerza, en su poder. Pero ahora era consciente de su error.

Si lo hubiera sabido antes probablemente no se hubiera acostado con Dino o con Reborn, probablemente el problema de los anillos nunca hubiera surgido, probablemente muchas cosas se hubieran evitado.

Pero eso de darte cuenta de tus errores era la mejor forma de madurar, de crecer.

Tsuna lo estaba haciendo, aunque no fuera consciente de ello. Pero con todos esos pensamientos en su mente estaba creciendo, lento, pero seguro.

-Hey, Dame-Tsuna, será mejor que no te presiones mucho… puedes cometer errores-.

Tsuna sonrió de lado, esa era la para nada sutil forma de Reborn de reconfortarlo. Comenzó a caminar con el sicario siguiendo sus pasos, últimamente había notado que Reborn no se metía en su vida, pero siempre estaba ahí, detrás de él, levantándolo cuando era necesario o regañándolo si se lo merecía. Reborn era un gran tutor y sin duda un gran amigo.

-¿No deberías ir a tus clases en la universidad, Dame-Tsuna?-.

-A eso iba… Hey, Reborn… ¿Cómo debo tener hijos sin acostarme con una mujer?-.

-Inseminación artificial… Fecundación in vitro…-.

El castaño lo miro a los ojos y asintió.

-Si, eso es cierto…-.

El sicario metió las manos dentro de los bolsillos de su pantalón y miro al castaño.

-¿Realmente tendrás hijos?-.

-Creo que soy joven para tenerlos… Pero… Nadie sabe lo que podría pasar mañana…-.

Y sonrió, relajado, Reborn coloco una mano sobre su hombro y negó con lentitud.

-Predeciré tu futuro… no estas listo para tener hijos y yo no te permitiré morir… así que no hay porque tener prisa-.

Tsuna rió bajito y se quito la mano del sicario. Reborn lo miro con un poco de preocupación, la decisión era importante como para que se la tomara a la ligera.

-Apreció tus atenciones, Reborn. Pero esta decisión la he tomado ya… voy a pedirle a Gokudera ayuda… tú también puedes ayudarme… o dejarme actuar por mi cuenta-.

Reborn se encogió de hombros.

-Entiendo… entonces investigare… buscare a la mujer adecuada para tener un bebe tuyo-.

Tsuna sonrió.

-Gracias Reborn… Me voy a la universidad… nos veremos más tarde-.

Tsuna caminó fuera de la mansión, un auto esperaba por él e ingresó a su interior, miró por el retrovisor y sorprendido se encontró con una mirada bicolor.

-¡Mukuro!-.

-Tsunayoshi-kun… te ves mejor de lo que pensaba-.

Tsuna sonrió nerviosamente, probablemente lo mejor habría sido evitar el encuentro, porque Mukuro aún le gustaba un poco, pero tampoco iba a evitar lo inevitable, un encuentro con Mukuro era tan inevitable como respirar.

-¿Ha pasado algo?-.

-Oh, si que lo ha pasado… estoy saliendo con Nagi-.

La sorpresa se pinto en el rostro de Tsuna… ¡Con Chrome! Mukuro comenzó a reír burlonamente y lo miro con una sonrisita perversa.

-No te pongas celoso, Nagi dice que podemos formar una linda familia los tres-.

Tsuna se sonrojo y desvió la mirada.

-¿Quién esta celoso?-.

Mukuro volvió a reír, se encontraba sentado en el asiento del conductor, se volteo para mirar a Tsuna directamente a los ojos, le tomó por las mejillas y se acercó lo suficiente como para besarlo, los labios de Mukuro contra los suyos fue un poco chocante, Tsuna sintió una ligera corriente eléctrica, pero la dejo pasar, no la mantuvo dentro de su sistema haberlo hecho significaría su final.

Mukuro separo sus rostros y le acaricio con gentileza las mejillas y luego las orejas, acariciando los pendientes de mariposa. ¿A que venía esa demostración de dulzura y delicadeza?

-Me parece irreal no sentirme atraído por ti ahora… bueno, no al grado de antes-.

Dijo Mukuro en un murmullo, parecía hablar más para si mismo que para Tsuna, el castaño lo miro a los ojos y le sonrió.

-Eso es porque no me amas a mí… No sabía que Chrome te gustaba… los felicito-.

Mukuro lo soltó y sonrió de lado.

-Las cosas surgieron… ya que tú estas prendado a ese guardián ave…-.

-¡Hey! ¡Hibari no es ningún guardián ave!-.

-Si, si, lo que tú digas-.

Mukuro abrió la puerta y salió del vehículo, Tsuna hizo lo mismo, ambos se miraron y Mukuro le tomó la mano y le beso el dorso.

-Realmente… no entiendo porque tanto cariño-.

Dijo Tsuna, sin inmutarse de las caricias en su mano.

-No lo sé, probablemente es porque será la última vez que lo haga-.

Mukuro lo soltó y le acarició el cabello, Tsuna cerró los ojos y luego lo miro.

-Nos veremos luego-.

Dijo finalmente el ilusionista, Tsuna lo detuvo de la manda del saco y lo obligo a mirarlo.

-¿Tienes planeado irte para siempre?-.

-Jamás… Puede que no salga contigo y que eso no suceda jamás, pero Nagi se pondría triste si la alejo de ti o de esas chicas…-.

-Ya veo-.

-Tú deberías estar pensando en ese guardián tuyo… ¿Cómo vas a recuperarlo?

Tsuna sonrió mientras lo soltaba.

-Tal vez Hibari no quiere ser recuperado… ¿no lo pensaste así?-.

Mukuro sabía que la cosa no era así, sonrió y coloco una mano sobre la cabeza del castaño. Que lo supiera no significaba que iba a decírselo.

-Claro, tú puedes pensar eso-.

Sin más Mukuro desapareció, Tsuna suspiro y miro el cielo, hoy se sentía bien. Algo había cambiado en su interior que lo hacía sentir… bien.

Probablemente era que desde ese día había comenzado a sentir cierto apreció por su persona… y eso le hizo sentir contento.

-Ahora… ¿podre recuperar a Hibari-san? ¡Espero que si!-.

Mukuro sonrió a la distancia.

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La primera vez que sería atacado en su vida nunca se imagino que sería por una mujer, lo agarro con las defensas bajas y una vez lo tuvo apresado se dispuso a atacarlo. Pero ella no contaba conque él era Hibari Kyouya y fácilmente podría librarse de ese agarre. Una vez desecho el agarre, la empujo contra una silla y alzo una tonfa en su dirección.

-¿Qué quieres?-.

-Te amo-.

Dijo ella con una mirada firme, el miedo no se trasmitía en ninguna parte de su cuerpo.

Era un espécimen raro para él.

-Te amo más que nada en este mundo… quiero… salir contigo-.

Vaya valor, ella le recordaba un poco a cierta persona.

-Realmente te amo, Kyouya-san-.

Era una menor y lo reconocía por la mirada y por la cara aniñada, ella se levanto de la silla y se acercó dos pasos.

-Por favor, sal conmigo-.

Hibari bajo la tonfa y la miró directamente.

-No-.

Ella bajo la mirada, pero enseguida la alzó y sonrió.

-Puede ser… que Kyouya-san… ¿Ya tenga a alguien que ame?-.

-Sí, ya tengo a alguien a quien amo-.

-¿Sales con esa persona?-.

-No-.

-¡Entonces sal conmigo! ¡Nunca sabrás si estas interesado en mi al menos que salgas conmigo!-.

-Eso no…-.

Cerró la boca, tenía razón.

Si él nunca hubiera obligado a Tsuna a salir entonces probablemente este nunca se hubiera enamorado. Justo como Kyoko lo había dicho, si él no se hubiera metido entonces…

Entonces probablemente Tsuna hubiera salido con ella, tal vez hubiera tenido una sana relación, tal vez en el futuro se hubieran casado… incluso tal vez hubieran tenido hijos y porque no, un perro.

Hubieran sido felices.

Pero él se metió.

Él… se había metido en esa relación.

La chica frente a él era una pelinegra de ojos verdes, mirada audaz y firme, bajita y bastante guapa, pero no era tan linda como lo era Tsuna.

-Bien-.

Ella agrando los ojos, todo el mundo le había dicho que meterse con Hibari Kyouya sería como meterse con un peligroso delincuente, pero a ella le gustaba.

-¿Cuál es tu nombre?-.

-Saharu Aki-.

-¿Por qué quieres salir conmigo?-.

-Porque Kyouya-san es realmente una persona amable-.

En su vida, había dos personas que le habían dicho que era amable, no, eran tres, Dino Cavallone, Nana Sawada y su amante, Tsunayoshi Sawada, ¿cómo iba él a ser amable? No, la pregunta real habría sido, ¿cómo ella se había dado cuenta?

-Kyouya-san es… amable con esa chica linda, Kyoko-chan y con ese pequeño niño del cabello castaño… yo… se que Kyouya-san puede ser amable con las personas que realmente aprecia, yo quiero ser… alguien importante para él-.

Ah, así que se trataba de eso, Kyouya acarició su mejilla y negó con lentitud, la cosa no era así de sencilla, ganarse un lugar a su lado o su apreció no era simplemente enamorarse de sus lados buenos. Kyoko lo sabía, sabía que él era egoísta y arrogante y pese a ello mantenía una relación amistosa con él. Tsuna conocía cada uno de sus defectos, desde su ira hasta su amargura, desde su amabilidad hasta su faceta pasional.

En cambio esa chica se había enamorado de algo bueno de él… realmente eso no tenía tanta relevancia como Tsuna, que pese a su egoísmo se había enamorado de él… ese había sido un amor real, y ella le pedía un amor superficial, justo como nunca había deseado amar a Tsuna.

Y justo como no deseaba ser amado él.

-Esa chica, Sasagawa Kyoko, es una amiga a la cual no deseaba. Ese niño del cabello castaño… su nombre es Sawada Tsunayoshi… él era mi amante-.

Ella se sorprendió, pero no aparto la mano de Hibari de su rostro, de hecho la dejo ahí, la perturbación en sus ojos verdosos fue evidente para el pelinegro, pero iba a ser directo, ahora entendía porque las personas sufrían tanto al ser rechazadas.

Ahora realmente lo entendía.

No podía decirle todo lo que pensaba, de hecho ahora sólo deseaba echarla de su sala –sala que había obtenido base a sobornos y golpes-, pero iba a tratar de ser un poco amable.

-No puedo amar a nadie que no sea él, no te daré falsas esperanzas…-.

Ella, bajo la mirada y se separo del frió tacto de las manos del pelinegro y luego alzo la mirada y sonrió.

-Muchas gracias por escuchar mis sentimientos… ¡Que todo salga bien con esa persona a la que tanto amas!-.

Hibari la vio salir corriendo, probablemente lloraba, realmente no lo sabía.

Realmente no le importaba mucho.

Ahora sólo era consciente de una cosa… quería estar de nuevo con Tsuna. La oportunidad que le había dado el destino para estar con él era la que el propio Hibari había forjado por su cuenta, si no hubiera sido por su intervención entonces tal vez Tsuna nunca se hubiera enamorado.

Y si el destino no los unía de nuevo entonces… entonces él intervendría una segunda vez.

Dejar a Tsuna dos años había sido una de las mejores decisiones que había tomado, él mismo había madurado. Lo conveniente habría sido salir con alguien más, tener más experiencia en el amor, pero no, él deseaba experimentar cada cosa con Tsuna.

Sólo con él y nadie más. No le importaba ser inexperto, el castaño también lo era, no le importaba que nunca entendiera a otra persona, porque sólo le importaba entender a Tsuna. Sólo deseaba estar al lado de Tsuna y nada más, ¿los dos años habrían servido para Tsuna? No lo sabía, ciertamente no lo sabía, pero de lo que estaba seguro era que el castaño le importaba demasiado.

No quería estar sin él.

Pero tampoco podía correr a su lado, Tsuna era quien tenía que hacer el primer movimiento y sólo si eso sucedía entonces… entonces significaba que el castaño había aprendido a amarlo, pero si él nunca se volvía a acercar, entonces Hibari no pelearía porque significaría que Tsuna no lo amaba.

Triste, pero esa era la verdad.

No iba a forzar los sentimientos de Tsuna, no más.

Esa era la razón por la cual lo había dejado hace dos años.

Si Kyoko se volvía su amante… entonces lo dejaría pasar. Si Dino o el propio Reborn se ganaban un lugar a su lado, con rabia y enojo lo aceptaría, pero si en uno de los caminos, Tsunayoshi volvía a su lado, sería bien recibido.

Realmente esperaba que Tsuna no tardara más.

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Yamamoto sonrió una vez vio a todos esos hombres inclinarse ante Gokudera, había pasado dos largos años… y ahora por fin el peliplata tenía todo el liderazgo de la pequeña mafia que su padre había logrado obtener. Hayato frunció el ceño, pero miro a todos con altanería y arrogancia.

-Todos… ¡Todos serán reclutados en la base Vongola de Namimori! Hasta nuevo aviso se mantendrán aquí… cuidando de la casa de mi padre-.

-¡Sí!-.

El grito de afirmación inundo el lugar, Gokudera dio la vuelta y comenzó a caminar hacia Yamamoto, el grito de felicidad de todos no se tardo en sonar, sin duda alguna estar bajo el mando de Vongola era algo que nunca se hubieran esperado. Lo único que no sabrían era que Gokudera los trataría duramente hasta que su disciplina fuera la mejor, no mandaría a hombres de bajo nivel a cuidar de su adorado y apreciado Decimo.

-Escuché de Spanner que ya se ha comenzado a hacer los planos para la base… al parecer Gianni-san y Shoichi van a participar-.

Gokudera soltó un bufido.

-También me han llamado para ayudar… ¡Che! ¡No pueden hacer nada solos!-.

Aunque estuviera diciendo eso Yamamoto sabía lo mucho que le emocionada a Gokudera ayudar a realizar tan importante obra, fuera del mundo de la mafia Gokudera dedicaba su vida a la ingeniera en construcción, y era apasionado en eso. Bueno, no tanto como el hecho de cuidar a Tsuna.

-Jajaja, ya veo… ¿Volvemos?-.

-Sí, sí… Por cierto… sobre el Decimo-.

-¡No te preocupes! Tea seguro que cuando volvamos él estará de maravilla…-.

-¡Y tú como puedes estar tan seguro!-.

-No lo sé… piensa que tiene que ver con mi puesto como guardián de la lluvia-.

Gokudera frunció el ceño en modo de aceptación. Yamamoto pasó un brazo por sus hombros y aunque Gokudera trato de apartarlo no pudo, el pelinegro sonrió y susurro en su oreja.

-Yo nunca le daré la oportunidad a alguien para que note lo lindo que eres… Primero muerto-.

Gokudera se sonrojo pero no dijo nada, no era como si quisiera decir algo, le parecía, de cierta forma, lindo lo que él había dicho.

Yamamto quitó el brazo y suspiro.

-En fin… realmente espero que todo haya este bien-.

Gokudera asintió.

Él también deseaba que su querido Decimo estuviera mejor.

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La suerte estaba de su lado. Por fin había terminado el trabajo que le habían dejado en la universidad. Tsuna se estiro en su silla y soltó el bolígrafo, bendito sea ese trabajo, gracias a el no tendría que hacer el examen final de esa materia… no es que le pareciera difícil, pero la presión de los exámenes siempre se ponía peor con el hecho de que tenía sus obligaciones en la mafia.

¡Odiaba la presión!

Un timbre peculiar le provoco sorprenderse en demasía y por ende hacerse demasiado hacia atrás y tirar su silla y junto a la silla él también cayó. Se levantó rápidamente y fue directo a la cama, en donde estaba su móvil. En la pantalla touch podía leerse exactamente: Llamada entrante Kyouya. Sin hacerse esperar mucho tomó el teléfono y contesto.

-¡Hibari!-.

Del otro lado no hubo respuesta, cosa que le extraño.

-¿Hibari?-.

-¿Es usted Sawada Tsunayoshi?-.

La voz de una mujer fue lo que se dejo escuchar al otro lado de la línea. Dubitativo Tsuna volvió a mirar el móvil, podría jurar que ese era el teléfono de Hibari. Volvió a colocarse el aparato contra la oreja y acepto.

-Si, soy yo-.

Movimiento de hojas y probablemente una computadora siendo utilizada llegaron hasta sus oídos, se acomodo en la cama y espero paciente que le contestaran de nuevo.

-Estamos hablando desde el hospital central de Tokio. El joven Hibari Kyouya, ha sufrido un accidente y esta hospitalizado… necesitamos de un familiar para poder realizar una intervención… ¿Es usted algún familiar de Hibari-san?-.

El corazón de Tsuna se detuvo y se levantó de la cama, sus ojos se abrieron de golpe, la monótona voz de la mujer al otro lado de la línea provoco que su corazón volviera a bombardear sangre y por ende sintiera el pánico correr por cada vena de su cuerpo.

-¿Sawada-san?-.

-¿Hibari está bien?-.

-Hibari-san se encuentra en un estado critico… se necesita hacer la intervención en menos de tres horas… necesitamos la firma de un familiar para poder realizarla…-.

-¡Iré de inmediato!-.

Su corazón latía a todo lo que daba.

Estaba asustado.

¡Hibari estaba herido!

Sus lágrimas salieron aprisa mientras corría fuera de la casa, ni siquiera tuvo tiempo de cambiarse le ropa de casa por una de calle, solo corrió por las calles y tomó un taxi.

Tenía que apurarse.

¡Tenía que ir junto a Hibari!

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Reborn se detuvo en medio de la calle cuando vio un taxi salir de la calle que conducía a casa de los Sawada, arriba del taxi reconoció a Tsuna, parecía llorar, alzo una ceja y se preguntó que estaría pasando. Continuo caminando hasta llegar a la residencia, sin creérselo, notó que la puerta estaba abierta.

¡Que rayos le pasaba a Dame-Tsuna! ¡Como se atrevía a dejar la puerta abierta!

Entró a la casa y cerró la puerta, entrecerró los ojos.

Algo no andaba bien. Su celular comenzó a vibrar y lo sacó del bolsillo de su saco, era Tsuna. Lo tomó y se lo colocó en la oreja.

-¡Como dej…!-.

-¡Hibari-san esta en el hospital! ¡Por favor… ven rápido… está en Tokio… estoy asustado… Reborn, te necesito!-.

Reborn colgó y rápidamente salió de casa.

Ahora entendía porque su alumno había hecho eso.

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Tsuna llegó al hospital, se quedó afuera y miro su teléfono.

Un recuerdo, de sus días de escuela, volvió a él.

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Hibari le beso con suavidad sus hombros desnudos y le sonrió.

-Pareces preocupado, Tsunayoshi-.

El castaño lo miró y le sonrió un poco.

-Bueno… no estoy preocupado… tengo una duda, Hibari-san-.

El pelinegro se sentó en la cama y el castaño se sentó sobre sus piernas, ignorando el hecho de que ambos estaban desnudos.

-¿Cuál es tu duda?-.

Hibari acarició su cabello y continúo respirando su delicioso olor a canela.

-Es sobre… la familia de Hibari-san-.

El pelinegro lo aparto un poco y luego volvió a besarle los hombros.

-¿Qué tiene mi familia?-.

Tsuna se estremeció cuando sintió una mano de su amante sobre sus piernas, lo miro a los ojos.

-No… ¿vas a presentarme a ellos?-.

Hibari sonrió de lado.

-¿Quieres ser presentado a ellos?-.

Tsuna se puso nervioso.

-No… bueno… no… eso…-.

Hibari tomó su teléfono móvil del mueble que estaba al lado de la cama y lo abrió, se lo extendió al castaño y Tsuna lo tomó, ¿qué con el móvil?

-Es el teléfono de mi casa, si algún día quieres conocerlos, solo llámalos… yo estoy mejor sin ellos, así que me da igual si los conoces o no-.

Tsuna asintió y guardo el número del teléfono de la casa de Hibari en la memoria de su teléfono, tal vez algún día podría llamarlos.

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Nunca pensó en utilizar ese número.

Pero hoy…, hoy había llegado ese día.

Tenía que decirles sobre Hibari.

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¡Yo!

¡Súper actualización!

Pero este no es el regalo de navidad. Mi regalo de navidad será dos actualizaciones, una antes del 24 y otra después del 24. Actualizare cuatro fics en la primera actualización y tres en la segunda… ¡Elijan los fics que desean que yo actualice! Dejando esto de lado…

Bueno, este es el antepenúltimo capitulo de este fic… o el penúltimo… no estoy segura… el próximo capitulo puede ser el ultimo o el penúltimo, ya veremos.

Como ven, esto está un poco… hahaha, sólo espero que no me maten que yo no pienso matar a Hibari. Sobre la familia del pelinegro… ¡estoy nerviosa! No se si les gustara lo que escribiré sobre ellos.

Bueno, espero que les haya… agradado el capitulo.

Shao~