Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.

Advertencia: Se acerca el gran final.

Summary: La primera vez que supo de qué trataba el amor no fue precisamente con la tierna Kyoko. La primera vez que lo probo con Hibari tuvo miedo, pero pronto se volvió una obsesión. Lo aceptaba, era inmoral pensar en ese amor.

Capítulo beteado por Mika-Lucid


ONLY YOU

By: Yunmoon

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Capítulo 23

Cielo abierto

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Posición, seiza.

Coordinando los movimientos de sus muñecas y a la vez los de sus dedos, ni una sola gota escapo del recipiente. A su alrededor habían siete personas sentadas pulcramente, esperando de forma elegante y paciente la preparación del té, a sus espaldas, una mujer hacía un hermoso arreglo floral, una vez termino con el té la chica de atrás también termino con el adorno, un par de aplausos, delicados por supuesto, fue lo que escucho, se comenzó a distribuir el té entre los invitados, ella alzo el rostro y unos resplandecientes ojos azul metal fue lo que se presentó frente a los presentes.

A su espalda, la chica se levantó despacio y se coloco en la entrada, una chica baja, cabello negro y ojos azul claro. Le devolvió la mirada con una sonrisita vacilante, tímida, no era digna de llevar el nombre a lo alto.

No como su hijo mayor.

Pasos, leves pasos se escucharon en el pasillo, una mujer, de tal vez cincuenta y tantos años, abrió la puerta y se acercó a ella, delicadamente.

-Tiene una llamada-.

-Estoy ocupada-.

Declaró, con voz autoritaria, sin despeinar un solo cabello negro de su pulcro y perfecto peinado. La mujer mayor frunció levemente el ceño.

-Se trata… del Joven amo… el Amo Kyouya-.

La mujer se vio vacilante, miró a sus invitados, se levantó de su posesión seiza e hizo una reverencia.

-Me disculpo, pero me veo en la necesidad de ausentarme unos minutos-.

Sin decir nada ni esperar nada ella salió de la sala, una vez a fuera miró hacia donde se encontraba el teléfono más cercano, miro el aparato sobre una pequeña mesa al lado de un sofá, hacia años que él no llamaba a casa, su hijo mayor, su orgullo, niño que se había negado a tomar parte de la tradición, simplemente se había ido.

Le había sido imposible dar con él y ahora… ¿ahora él se comunicaba a casa?

No era que lo odiara, por Dios no, era su hijo, sangre de su sangre, su orgullo, no podría odiarlo. De hecho, si él volviera a casa y tomara su apellido de forma correcta ella sería muy feliz y no tendría que esforzarse por criar a su hija menor de la manera más disciplinada que pudiera para poder volverla menos tímida.

En fin.

Tomó el teléfono, bueno, era ahora o nunca.

-¿Diga?-.

-Es… Tsunayoshi-.

Frunció el ceño, ¿no se supone que se trataba de su hijo? Miró a la mujer entrada en edad y ella se encogió de hombros, la pelinegra se coloco un mechón de cabello negro detrás de la oreja, ligeramente molesta por no escuchar a su hijo y en vez de él escuchar la voz aguda de un chico.

-¿Sí?-.

-Yo… Kyouya se encuentra en un hospital en Tokio… tuvo un accidente, ahora le están realizando una intervención… es… grave… Y-yo… creí que lo mejor sería llamar… avisarles sobre esto-.

Un peso muerto cayó hasta el último lugar de su pecho, aplastando su corazón, miro a la mujer adulta.

-¿Tokio? ¿Qué hospital?-.

Escucho atentamente todos los datos, memorizándolos, asintió y repitió cada indicación, una vez la indicación término tuvo ganas de cortar la llamada e irse corriendo, pero había algo que le interesaba más que cualquier cosa.

-Tú… ¿Tú quien eres?-.

Escucho un respingo, como si no se hubiera esperado la pregunta.

-Yo… soy… Yo… la veré aquí… ahm… Nos vemos-.

Él cortó la llamada y ella se vio impresionada, nunca le habían cortado una llamada, ni mucho menos alguien se había negado a contestarle una pregunta.

-¿Señora Tsubaki?-.

Ella dejó el teléfono en su lugar y miro a la mujer adulta.

-Pide que saquen un auto… vamos a Tokio-.

-¿El joven amo?-.

-Se encuentra grave, en un hospital en Tokio-.

Escucharon un crack y una niña, menuda y baja se acercaba a ella.

-Kyouya-nii-sama… ¿Esta bien?-.

La mujer adulta, miró a la pequeña y le sonrió, o al menos fue un intento de sonrisa.

-Él estará bien… ¿Quieres venir?-.

Ella asintió entusiasta y fue directo a su habitación, a quitarse el kimono, Tsubaki se miró a si misma, el largo y fino kimono, pero luego negó, comparando el kimono de su hija, el de ella era increíblemente difícil y tardado en quitar, en lo que terminaba de quitárselo su hijo se recuperaría y volvería a desaparecer.

No deseaba eso. Su hija bajo tan rápido como subio, ahora llevaba un ligero vestido marrón y un suéter naranja.

-Estoy lista, madre-.

Ella asintió como única respuesta y las tres mujeres caminaron a la salida, la mujer de más edad de las tres se quedo en la entrada de la casa y les sonrió a las otras dos.

-Saludarme el Amo Kyouya-.

-Claro, Mary-san-.

Tsubaki soltó un suspiro, desde que su hijo se fue hasta él día de hoy… ya habían pasado ocho años. Ocho largos años en los que no supo nada acerca de él.

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Reborn había llegado tan rápido como había podido, sin ceremonias abrió la puerta y fue directamente hacia donde vio la cabeza de revoltoso cabello castaño, se quedo de pie, frente al castaño y espero a que él lo mirara. Pero Tsuna nunca elevo la cabeza, ni hizo ademan de despegar la cara de la unión de sus manos.

-Tsuna-.

El castaño no contesto, ni siquiera se movió, permaneció inmóvil, después de un largo rato elevo la cabeza y sonrió.

-Hibari ya está bien… ha salido del peligro-.

Reborn le sonrió y se sentó su lado, vaya susto de muerte.

-¿Qué fue lo que le paso?-.

-Le dispararon… alguien… intento matar a Hibari-.

Reborn miró con interés al castaño, apretaba sus manos, sudaba un poco y temblaba a la vez, tal vez tenía fiebre, pero no quería comprobarlo, Tsuna estaba demasiado indispuesto al contacto después de todo lo que había pasado, lo conocía muy bien.

Tsuna sabía que su cuerpo sólo toleraría un contacto y era el contacto del pelinegro que ahora estaba, seguramente, recostado en una cama de hospital.

-El Medico… Dijo que la bala perforo parte de su abdomen, pero que no penetro en ningún órgano vital, la bala… pudo haber sido mortal… Estoy seguro que Hibari evito que lo fuera, él se sintió en peligro y se defendió. Yo… no puedo. No puedo apartarme más… Hibari luchó por mi antes… es, mi tur-…-

-¿Tsunayoshi-san?-.

Tsuna elevó la mirada y sintió una fuerte aura de autoridad en el momento que se topo con el hermoso rostro de aquella mujer, se levanto con cautela y con nerviosismo notó que esa mujer era alta, el alto perfecto para Reborn, una mujer alta, con aura poderosa y sin duda alguna hermosa, tenía el cabello negro y los ojos azul metal.

Hibari era la viva imagen de esa mujer.

Ella le extendió la mano, entonces él se dio cuenta de la clase de vestimenta que llevaba, un largo kimono azul con plata y toques rojos, resaltaba su piel blanca y sus ojos. Era demasiado hermosa, y le recordaba a Hibari cada segundo.

-Hibari Tsubaki, mucho gusto, Tsunayoshi-san-.

Tsuna acepto la mano y sintió la piel suave, era… tan linda como la de Hibari.

Ahora entendía porque Hibari irradiaba ese poder, su madre, porque se imaginaba que era su madre, tenía esa aura de poder y presencia que dejaban la boca seca, Tsuna sonrió nervioso.

-M-mucho gusto, Hibari-san-.

Se sintió como en los días de escuela, cuando llamaba de esa forma a Hibari.

-Tsubaki esta bien. Ella es mi hija, Hibari Tsuki-.

Ella hizo una reverencia, a Tsuna le pareció linda, ese tipo de lindura que poseía Kyoko. La única diferencia entre ella y la mujer alta, era que la piel de Tsuki era mucho más pálida y el color de ojos era de un tono azul profundo, como los de Mukuro, bueno, como el de Mukuro. Ella se irguió y miró a su madre, parecía tímida, le recordaba vagamente a la actitud de Chrome… cuando la conoció, ahora la chica era un poco más confiada, pero para lograr esa actitud… Chrome tuvo a su lado a Mukuro, persona que siempre le levantaba el autoestima y la hacía sentir querida.

Oh, ahora le pareció que Mukuro y Chrome sin duda tendrían algo así como una relación acaramelada.

-Mucho gusto, Tsuki-chan… no te molesta, ¿cierto?-.

-Ah, no… Está bien-.

Tsubaki enfoco sus ojos en él, y no los aparto, la mirada provoco escalofríos en Tsuna, le ponía nervioso.

-Entonces… ¿Tsunayoshi-san que es usted de Kyouya?-.

-Ahm… Tsuna esta bien… y… yo…-.

-Tsubaki-san… mi nombre es Reborn, soy el tutor de Tsuna-.

Tsubaki aparto la mirada de Tsuna y la enfoco en el hombre, era alto, se veía poderoso, alzó una ceja y estiro la mano en su dirección.

-Mucho gusto, Reborn-san-.

-Reborn esta bien, Tsubaki-san-.

-Entonces, Tsubaki esta bien, no es necesario utilizar tantos honoríficos… parecen ser cercanos a Kyouya, mi hijo-.

Batalla de miradas, y la de ella parecía lo suficientemente fuerte como para no derrumbarse ante la poderosa y peligrosa mirada de Reborn. Reborn y ella apartaron la mirada al mismo tiempo y la dirigieron a Tsuna, el castaño sintió un aturdimiento en todo el cuerpo, se sentía nervioso a niveles estrambóticos.

-Yo soy amigo de Kyouya… él es su amante-.

Tsuna se mordió la lengua, evitando emitir algún grito o algo similar, Tsuki sin embargo si que gritó, pero enseguida se cubrió la boca y miró el suelo, como si fuera algo súper interesante. Tsubaki por su parte lo miro fijamente, Tsuna tragó saliva, ¿ahora qué? Quería ponerse a llorar como una niña… no, quería gritar y llorar como una. La alta mujer pelinegra soltó la mano de Reborn y tomó el rostro de Tsuna con ambas manos, examinándolo, luego sonrió de lado.

-Lindo-.

Tsuna blanqueo los ojos, ¿por qué todo el mundo le decía lindo? ¿Qué no entendían que decirle a un hombre lindo… no era algo que lo hiciera sentir varonil? Reborn soltó una risita disimulada, Tsuki ya había alzado el rostro y le miraba avergonzada, Tsuna recordaba que años atrás había tenido una mirada muy similar a la de la hermana de Kyouya, si que parecía una chica, eso no era alentador.

-¿Dónde se encuentra Kyouya? Deseo verlo-.

Tsuna asintió, le indico una dirección y Tsubaki le siguió, atrás de ellos iban Tsuki y Reborn. El sicario miro de reojo a la alta mujer pelinegra, si que era de armas a tomar, parecía ser una mujer guerrera, y él sabía que eran de temer.

Algo así como Bianchi, pero mucho más entregada a la batalla que al amor.

A través de un cristal pudieron admirar a Hibari… bueno, a Kyouya. El chico podía estar lastimado, pero su aura de poder aún se reflejaba en cada poro de su ser, Tsuna se sonrojo cuando lo vio entreabrir los ojos, había esperado mucho para poder ver de nuevo los ojos gris azuloso de Hibari, cuando el guardián termino de abrir los ojos volteo hacia Tsuna, el castaño supo que Hibari no miraba a nadie más que él, así que sonrió y coloco una mano en el cristal, como si quisiera acercarse, Hibari le sonrió y luego volvió a cerrar los ojos, fue un corto despertar, pero eso significaba que todo estaba bien.

Tsubaki estaba absorta en los movimientos de su hijo, y todos y cada uno había sido para ese pequeño niño.

Ella soltó un suspiro, pues su hijo ya había tomado una decisión y esa decisión no era quedarse con la casa y el apellido Hibari. Giró sobre sus talones. Era obvio que había escogido a ese pequeño castaño, era obvio.

Ella no tenía nada en contra de la homosexualidad, aunque había sido educada de una forma recta y fría, pero desde que la homosexualidad significaba que su hijo no podría traerle nietos… pues eso si que era un inconveniente, miro a Tsunayoshi, bueno, el chico era lindo y realmente no distaba mucho de una mujer, no estaba molesta, un poco decepcionada sí, ella siempre había deseado que su hijo mayor tomara el poder de la casa, la larga tradición de la elaboración del té y el arreglo floral, pero bueno, Tsuki también era una linda chica que aprendía rápido.

Bueno… probablemente lo que más le había perturbado era darse cuenta que su hijo mayor realmente se parecía mucho a ella y que sus sonrisas…

Bueno, sus sonrisas eran mejores que las de ella. Vaya que le resulto todo un melodrama ver al castaño colocar la mano sobre el cristal y luego ver a su hijo sonreír, ella no era amante de los libros románticos ni de los dramas que veía su hija Tsuki, pero eso si que había sido pegajoso y endulzante como la miel.

Y ella odiaba las cosas dulces, en cambió sabía que a su hijo mayor le gustaban.

Pues vaya, que se parecían bastante físicamente y realmente no tenían muchas cosas en común, soltó una risita irónica, Kyouya tenía cierto parecido a su padre.

-¡Tsubaki-san!-.

Ella volteo cuando escucho el llamado, no le gustaba que le gritaran, pero bueno… él era… er… su… ¿Yerno? Algo así.

-Tsuna-san… usted…-.

-¿No va a quedarse a ver a Hibari despertar?-.

Ella sonrió, alagada por la preocupación en la mirada, Tsuki venía atrás del castaño y caminaba tan rápido como sus cortas piernas le permitían, era joven, sólo tenía quince años, Tsubaki esperaba que ella creciera un poco más.

-No es necesario… Yo confió con que mi hijo estará bien en su cuidado. Mantengamos una comunicación, ¿sí? Es difícil contactar a Kyouya… soy su madre y por supuesto que me preocupo por él-.

Tsuna asintió, no muy convencido si eso realmente haría feliz a Hibari, pero bueno, Tsubaki tenía razón, era su madre y tenía el derecho de preocuparse por su hijo mayor.

-Claro, con mucho gusto-.

-Te lo agradeceré infinitamente. Bueno, fue un gusto conocerte, Tsuna-san, Reborn-.

El sicario sonrió con un asentimiento, esa mujer seguía pareciéndole interesante. Tsuki hizo una reverencia y dijo un bajo: adiós, y se fue detrás de su madre.

Cuando ambas mujeres estaban cerca de la salida Tsubaki se detuvo, le susurro algo a Tsuki y la pequeña chica asintió, luego giro y con un caminar nervioso y un tanto veloz camino hasta estar a un lado de Tsuna.

-Madre dice que puede llamarle mamá y que… Padre sería feliz si va a visitar su altar alguna vez con Kyouya-nii-sama… Uhm… eso era todo, con permiso-.

Ella volvió al lado de su madre, Tsuna no paraba de asombrarse por lo alta que era, y ambas se perdieron al otro lado de la puerta del hospital, en la salida.

Oh, así que el padre de Hibari había muerto, así que…

La personalidad tenebrosa de Hibari provenía de Tsubaki, pues no lo dudaba, la mirada de esa mujer aún le daba escalofríos, le recordaba la mirada que Hibari poseía años atrás.

-Hey… ¿No crees que es tiempo de llevarnos a Hibari? Ryohei podría curarlo… cualquier medico de Vongola podría hacerlo mucho más rápido-.

Dijo Reborn, haciendo despertar a Tsuna de su aturdimiento, el castaño continuo viendo la salida, como si realmente esperara que alguien entrara por ella.

-Al principio no pensé eso… estaba un poco alterado, pero cuando la cabeza se me enfrió me di cuenta que si Hibari hubiera sido cuidado por Onii-san desde el principió no me hubiera sentido tan asustado… Por favor, llama a la unidad medica de Vongola-.

-Claro-.

Reborn se alejo con un teléfono móvil en mano y comenzó a entablar una comunicación, Tsuna se sentó en una silla cercana y dejó reposar la espalda ahí.

Aún le parecía un tanto irreal que hace menos de dos minutos había tenido una conversación con la hermosa y aterradora madre de Hibari y que ella le había permitido llamarle mamá… Tsuna realmente se sentía nervioso.

Porque realmente ya no estaba saliendo con Hibari.

Bueno… había tiempo para arreglar eso… probablemente.

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Con un par de arreglos de Ryohei –como el propio peliblanco había dicho- Hibari ya podía sentarse e incluso ya se veía bastante sano. Ryohei no hizo nada más, porque él realmente no sabía nada de medicina, fue un medico de Vongola que terminó de revisar a Hibari y le dio todas las indicaciones necesarias, tomar mucha agua, mantener reposo, tener cuidado al salir a la calle y tomar unos cuantos analgésicos. No mucho.

Habían permanecido en silencio, mientras Hibari se levantaba y flexionaba su cuerpo, checando si algo le dolía, pero aparte de la ligera marca en el abdomen no tenía nada más. Miró de reojo al herbívoro, se mantenía callado y al parecer divagaba profundamente algo, un vago recuerdo de un Tsuna, un Tsuna del futuro, diciéndole que no tenía que tocarlo llegó a su mente, probablemente ese sería el día en el que Tsunayoshi lo alejaría para siempre.

Kyoko se lo había dicho, Tsuna pudo haberse enamorado de él como pudo haberlo hecho de ella, bueno, de ella ya lo había hecho, pero pudo haber sido un enamoramiento aún más profundo, y entonces él no habría podido tener una sola oportunidad.

La sola idea le desagradaba mucho.

-Hibari-.

El pelinegro volteo a mirarlo, ¿tan rápido había tomado la decisión? Hibari se esperaba a que al menos el moreno esperara hasta que él se terminara de recuperar, pero a la vez sabía que Tsuna se sentiría culpable por la bala que había recibido, ¿dónde había puesto la cabeza al ser tan descuidado? Todo el tiempo que había vivido apartado de Tsuna se había cuidado como nunca, con la única razón de que si se dañaba a muerte –como lo había hecho ahora- el castaño estaría tan arrepentido que le diría que estaba bien que no volvieran jamás.

Bueno, mejor hacerlo rápido y limpió que irse por las ramas… Aunque si lo pensaba más claro fue él quien termino con Tsuna y le dijo que no lo amaba, bueno, había sido una mentira, pero lo había dicho y eso era lo importante.

-¿Me amas?-.

La pregunta le tomó con la guardia baja, los ojos caramelo del castaño no se apartaron de él, Hibari frunció el ceño, fingiendo que se había molestado.

-¿A qué viene esa pregunta?-.

Trato de sonar rudo, como lo era antes de irse a ese futuro catastrófico y surrealista, Tsuna no aparto la mirada pese a ello.

-Lo necesito saber-.

Hibari frunció el ceño ligeramente confundido, ¿y para que necesitaba saber si lo amaba o no? Realmente no lo entendía, pero bueno, él era Tsunayoshi Sawada, líder de una familia mafiosa, que de repente se había vuelto inteligente y astuto y que le hablaba como si fueran iguales, lo eran, pero Hibari siempre sentiría un poco de superioridad, el punto era que Tsunayoshi siempre lo sorprendía, siempre sacaba algo nuevo.

-Si no me amas… Yo haré que lo hagas, Hibari… Yo si te amo-.

Bien.

La cosa se ponía extraña.

Bueno.

Tal vez era su imaginación, había soñado tantos días con lo mismo que no se podía creer que Tsuna realmente hubiera soltado esas palabras, esas cuatro palabras: 'Yo si te amo'. Oh bueno, Hibari sonrió.

-¿Por qué sentiste que me perdías dices eso?-.

Bueno, eso no era lo que quería decir, pero eso era lo que su boca había escupido y él era a veces más impulsivo que otra cosa.

-Estás equivocado… yo pensaba llamarte este día, quería tener una cita con Hibari, como en los viejos tiempo, quería que conversáramos… quería decirte mis sentimientos-.

Tranquilízate, no muestres sentimientos, Tsuna puede estar en medio del momento: puente colgante. Conocido por sentir que amas a alguien por la adrenalina que corre tu cuerpo. Todo eso pensaba Hibari, pero obviamente no demostraba mucho en su cara de póker.

-Aunque digas que no me amas… Yo haré que lo hagas, porque realmente te amo-.

Bueno, sonaba convincente… pero…

-Kyouya, realmente, lamento haber sido tan idiota como para aceptar terminar nuestra relación. Yo sé que esa noche, no eras tú quien hablaba, sino la parte de ti que decía que necesitaba madurar y te lo agradezco, por pensar en mí. Pero yo hubiera querido madurar a tu lado, no lejos de ti-.

Hibari lo miro a los ojos, Tsuna se sentía arrepentido, ¿y si sus divagaciones estaban equivocadas y Hibari realmente… no lo quería? Que era realmente probable.

Tenía miedo.

-Lo siento-.

Dijo el pelinegro, mirándolo directamente.

-No me arrepiento de la decisión que tome ese día. Porque hoy, me has enfrentado como nunca lo hiciste y no fueron gritos, ni chillidos y ni siquiera fue un berrinche. Te felicito-.

Tsuna se sonrojo, pero… ¿entonces lo amaba o no? Le gustaba el alago, pero él quería ser amado, no alagado.

-Cuando me dejaste… ahora me doy cuenta que… te estaba tomando como todo mi soporte, que te estaba volviendo uno conmigo. Eso esta mal-.

Hibari espero a que completara eso, sólo necesitaba que terminara eso para saber si realmente había madurado o era una simple fachada.

-Tú y yo… somos dos personas diferentes, y de eso se trata una relación, de dos personas, no de un solo ser. Yo debí de haberme amado más en ese entonces, así como amaba a Hibari, también debí tener aprecio por mi mismo… mi forma de amar… no era del todo correcta. Si eso hubiera continuado, sé que yo no habría podido hacer nada por mi cuenta porque habría necesitado siempre de ti… Realmente me hubiera encantado madurar a tu lado, pero eso habría sido imposible y ahora lo entiendo. Gracias por ayudarme a crecer-.

Hibari soltó un suspiro, uno bajo y silencio, inaudible, incluso para el castaño.

Joder, le había tomado casi tres jodidos años entenderlo… Si que era lento.

-Claro que te amo… Tsunayoshi-.

Tsuna sonrió, trago saliva.

¿Y ahora que?

¿Se abrazaban?

¿Se besaban?

¿Se quedaban parados por más tiempo sin hacer nada?

Bueno, Tsuna sonrió simplemente, y se acercó a Hibari con lentitud, el pelinegro le recorrió el flequillo y le beso la frente. El moreno finalmente se rindió a sus impulsos y abrazó al pelinegro.

Lo había extrañado tanto, su calor, su aroma, su todo.

-Kyouya… tengamos una cita-.

-Claro-.

Permanecieron en silencio, sin decir nada ni moverse, sólo abrazados, entonces Tsuna recordó algo y se puso un poco nervioso.

-Y… conocí a Tsubaki-san… la mamá de Kyouya-.

Wooo, alto. ¿Qué?

-Y a Tsuki-chan también… Ahm… Te pareces mucho a tu mamá-.

Hibari lo separó de su cuerpo.

-¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Y cómo?-.

-Hoy en la mañana. En el hospital… Le llame para que viniera a verte… ellos tenían el derecho de saber que estabas herido-.

Hibari se paso la mano por el cabello, bueno, había estado tan drogado que ni lo había notado, porque él tenía un sexto sentido para detectar a su madre, siempre que la sentía cerca se alejaba.

Él no quería continuar con la tradición de la familia Hibari, si había conservado el apellido de la familia era simplemente por respeto a su difunto padre, no había nada más, a él realmente no le importaba su madre, ni su hermana, ellas estaban muy bien solas, si ellas necesitaran algo él sin duda hubiera ido a su ayuda, pero ese no era el caso, su madre era lo suficientemente fuerte como para criar a Tsuki, y Tsuki era lo suficientemente buena como para heredar toda la tradición de la familia, evaluadas las cosas, Hibari no sentía que ellas le necesitaran.

Por eso no quería que su madre se metiera en su vida… Esa mujer y él eran muy similares, chocaban seguido y sin duda siempre tenían riñas, Hibari terminó odiando las multitudes por culpa de ella, ella lo había obligado a asistir a una dichosa ceremonia del té, miradas en su persona y críticas como: 'Tsuki-chan es linda' termino por hacerlo enfurecer.

Le habían confundido con su hermana… vaya mierda.

-Hey… No le hables jamás-.

-Ah… eso…-.

-No. Hables. Con. Ella. ¿Quedo claro?-.

-Pero es tu mamá-.

-Precisamente por ello, está bien, esta vez tenías tus razones, pero eso no volverá a pasar, así que olvídate de tratar de tener una con-…-.

-Pero Tsubaki-san quiere que los dos vayamos a visitar el santuario de tu padre-.

Hibari se paso de nuevo una mano por el cabello.

Pues…

Oh… no tenía una excusa… realmente quería ver el santuario de su padre.

-Sólo una vez-.

-¡Yeh!-.

Tsuna soltó un gritito y un salto, Hibari frunció un poco el ceño.

Una reunión con su madre…

Era una mala idea.

Tsuna sonreía, pero de repente dejó de hacerlo y miro a Hibari de forma sería.

-Los que te hirieron… ¿sabes quienes fueron?-.

-No lo sé… pero Kusakabe ya debe de estar investigando-.

Tsuna asintió.

-Antes de ver a Hibari-sama, tenemos que capturar a los que te hirieron… hacerles un interrogatorio para saber si lo hacen por ellos mismo o fueron contratados… como la familia Pesca-.

Hibari asintió.

-La bala que… te sacaron, Reborn la tiene, la mandara al equipo especial de Vongola, el departamento medico dijo que no tenías una herida normal… que probablemente… fueran llamas de tormenta-.

Hibari frunció el ceño.

-No creo que sean llamas de la tormenta… es más posible que fueran llamas de la lluvia… Cuando el disparo llego perdí el conocimiento enseguida-.

Tsuna tomó nota de eso.

-Bien… debemos informa de todos esos detalles. Y- Kyouya-.

Hibari lo miró a los ojos, esperando que continuara.

-Te amo-.

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Oh bueno… penúltimo capitulo, el próximo… ¡Será el gran final!

!Emoción!

Bueno, espero hayan disfrutado el capitulo.

Shao~ shao~