¡Espero que les guste el capítulo 2!
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Tite Kubo, la historia está basada en el clásico Cuento de Navidad de Charles Dickens.
Otro rato había pasado e Ichigo había empezado a dormir tranquilamente cuando un olor fuerte inundó su habitación. Era como si una botella de alcohol se hubiera caído en el suelo. Además, nuevos ruidos comenzaron a escucharse. Por tercera vez en la noche Ichigo se despertó por esa razón, pero ahora no había desconcierto sino coraje.
-¿Quién rayos está ahí?- Dijo saliendo de la cama.
-No seas tan brusco Ichigo, que tal que son otro par de hermosos espíritus y si las tratas bien puede que te hagan caso.-Dijo Kon saltando a su hombro esperando ver dos nuevas bellezas como las anteriores. Sin embargo, cuando la luz de afuera dio directo en la fuente del sonido y del olor pudieron ver a dos hombres de mediana edad sentados en el sofá de la recámara como si de un bar se tratase. Cuando se percataron de que ya los habían visto guardaron la botella y los vasos de los que estaban bebiendo y se levantaron como si nada.
-Hola, soy Shunsui Kyoraku y es un placer conocerte.-Dijo el espíritu que se encontraba más cerca del chico y el peluche. Era un hombre alto, con cabello largo y amarrado en una coleta; usaba un traje negro y sobre él una capa rosada amarrada a su cuello.-Él es Coyote Starrk y somos los espíritus de las navidades presentes.-Dijo el hombre presentando a su compañero que al parecer no tenía ni la más mínima intención de seguir de pie pues ahora se encontraba recostado en el sofá. El hombre vestía un traje blanco y en el cuello traía lo que parecían ser pieles de animal.
-Genial, más espíritus.-Dijo Ichigo cruzándose de brazos y girando los ojos.
-Si y no son hermosas diosas.-Dijo el peluche imitándolo.
-Pues verás pequeño amigo, nosotros también esperábamos ver a una hermosa chica que nos recibiera con amor y quizá un poco de sake pero esto es lo que hay.-Le respondió el hombre de la capa rosa.-Y ahora que sabes a qué venimos por qué no nos damos prisa. ¿Sabes? Es navidad y no quiero dejar a las chicas sufriendo porque no estoy para festejar con ellas.
-Si, si lo que digas viejo. ¿Y qué con tu amigo, no piensa venir?
-No, yo mejor los espero aquí-Dijo el hombre cruzando los brazos detrás de su nuca y cerrando los ojos como para dormir la siesta.
-Lo siento Starrk pero sabes que no es posible. Además tu me convenciste de que te acompañara y ahora quieres hacerme trabajar sólo a mí.-El hombre de blanco abrió los ojos por el comentario de su compañero y se levantó de un salto del sillón.
-Si claro, yo te convencí-Dijo empujando a su compañero y chasqueando los dedos una puerta con forma de un enorme número 18 apareció frente a ellos.-Bueno, qué esperan vámonos ya.
Esta vez Ichigo no opuso tanta resistencia aunque no por eso estaba muy feliz con la idea. Si eso era un sueño no podía hacer nada y en el remoto caso de que fuera verdad tampoco le serviría de mucho oponer resistencia. Ahora aparecieron en un lugar que era bastante conocido para él: La sala de descanso para trabajadores de su compañía. En ella se encontraban todos sus amigos reunidos al parecer bebiendo algo.
-¿Qué te dijo tu familia sobre lo de hoy, Ishida?-Preguntó Renji al mismo tiempo que mordía un trozo de pan, sentado en un sofá junto a su esposa.
-Pues qué querías que me dijeran, que mandara al diablo a Ichigo y que fuera a festejar con ellos.
-Pues yo lo habría hecho de no ser por que el muy maldito tiene razón y necesitamos el trabajo por el bebé.-Dijo Rukia acurrucándose al lado de Renji.
-Al menos fue tan piadoso de dejarnos avisarles con tiempo, no puedo creer el gran corazón que tiene.-Dijo Tatsuki con tono sarcástico mientras se llevaba las manos al corazón de manera exagerada.-Payaso-Dijo rematando su actuación.
-Vaya, sí que tienes buen corazón Ichigo-kun.-Le dijo Kyoraku con una nueva bebida en la mano.
-Ah, cállate. ¿Por qué me trajiste aquí? Aunque pensándolo bien está perfecto, ahorita mismo los regreso a trabajar, mira que perder el tiempo de esta manera.-En ese momento un proyectil anaranjado se estrelló directo en la puerta de su oficina justo en la placa que decía: "Kurosaki Ichigo Director General". Lo que parecía ser una naranja quedó embarrada por toda la puerta y de no ser porque era un espíritu seguro también lo habría hecho en su cara.
-¿QUIÉN DIABLOS HIZO ESO?-Exclamó furioso dándose la vuelta para encarar a sus amigos. Cuando lo hizo vio que todos reían por la gran hazaña de la pequeña Rukia.
-Te lo mereces por tu graaan corazón, señor director general.-Dijo la chica viendo el nombre con el más profundo resentimiento
-¡Y esto es por alejarme de mi pequeño!-Dijo Renji lanzándole la cáscara de un plátano que se acababa de comer. Al parecer todos encontraron muy divertido el lanzamiento de frutas pues imitaron a la pareja hasta dejar la puerta completamente sucia acompañada de diversos insultos y burlas para el pelinaranja. El chico no daba crédito a lo que veía, ¿Cómo era posible que estuvieran haciendo eso?
De pronto alguien más llegó a la sala: era Inoue. Por fin, alguien que lo defendería y pondría un orden. La chica traía un montón de papeles entre sus manos y cuando vio lo que sus amigos estaban haciendo abrió los ojos como platos y una expresión de enojo apareció en su rostro.
-¿Qué están haciendo?-Les preguntó dejando los papeles en una mesa cercana y poniendo las manos en la cintura.
-Inoue-san, nosotros no queríamos es sólo que…-Trató de explicar Uryu, que por muy mejor amigo de Ichigo que fuera eso no significaba que no estuviera tan enojado como los otros.
-No te enojes Orihime, no es como si le estuviéramos pegando a tu novio en serio.-Dijo Tatsuki escondiendo una mandarina detrás de su espalda.
Ante las palabras de su amiga Orihime se sonrojó pero trató de disimularlo pues otro sentimiento ocupaba el lugar del amor hacia Ichigo en ese momento. Por su parte Ichigo se puso más rojo aun al escuchar a Tatsuki, cosa que no pasó desapercibida por los dos espíritus que no perdieron oportunidad de molestarlo.
-Así que tienes a una defensora dentro del grupo traidor ¿No niño?-Dijo Starrk acercándose a la chica y viéndola de manera interrogativa.-Se ve muy linda para ti y nada amargada. Ojalá encuentre algo mejor.-Terminó el sujeto con la mano en la barbilla.
Ichigo estaba a punto de lanzarse a atacar al espíritu, pero la voz de Orihime lo interrumpió.
-Dame eso, Tatsuki-chan.-Ordenó la muchacha estirando la mano en dirección a su amiga. Su mirada realmente reflejaba enojo así que a Tatsuki no le quedó de otra más que obedecer entregándole la mandarina. Todos las miraron un poco asustados por la reacción de la pelinaranja, pero al instante la sorpresa ocupó la mirada de todos los presentes, espíritus incluidos. Orihime tomó la fruta y la lanzó con fuerza a la puerta haciendo que el jugo salpicara por todas partes.
-¡Por hacernos venir a trabajar en navidad!
-¡Jajaja! ¡Creo que me equivoqué niño, no creo que eso sea un acto defensivo! ¡jajaja!-Se carcajearon los espíritus y Kon al tiempo que una expresión de enojo aparecía en la cara de Ichigo.
-Si no quieres que tu cara termine como esa fruta sácame ya de aquí. Y ustedes son unos malagradecidos.-Dijo mirando a sus amigos justo cuando la puerta apareció.
Una vez más aparecieron en un lugar, pero no era la habitación de Ichigo, sino una de las calles cercanas a la compañía.
-¿Qué hacemos aquí? Esta no es mi casa.
-No lo sé, quizá hay un bar cercano lleno de chicas que me necesitan y por eso estamos aquí. ¿Quieres venir? –Le dijo el espíritu de la capa rosa.
-No gracias sólo quiero regresar a mi casa.-Dijo Ichigo cruzándose de brazos.
-Mira a quién tenemos por aquí.-Dijo el otro espíritu señalando hacia la calle.
-Espero que el jefe no se enoje porque no voy a poder quedarme como les prometí.-Dijo Orihime mientras caminaba por la calle cargando un saco en la espalda que se veía un poco pesado. Ichigo corrió a tratar de ayudarla pero sólo atravesó el costal con las manos.
-No puede verte galán ¿Lo recuerdas?-Dijo Kyoraku con una nueva bebida en la mano.
-Si no fuera por Kurosaki-kun y su grandiosa idea de hacernos trabajar hoy nadie estaría triste.
-¿El jefe? ¿De quién rayos está hablando? Así que trabaja para alguien más. Nunca pensé que me traicionarías, Inoue.-Dijo Ichigo mirándola con tristeza.
-Muy bien preciosa, este patán no te conviene, mejor ven a pasar un rato divertido conmigo.-Dijo Kyoraku abrazando por los hombros a Orihime que no se daba cuenta de nada.
-No puede verte galán ¿Lo recuerdas?-Dijo Ichigo con enojo separando de un empujón al espíritu que abrazaba a la chica.
–Era una broma, no te pongas pesado.-Contestó.
-¡ORIHIME-CHAN!-Un grupo de niños salieron de una casa y se lanzaron a abrazar a la chica que soltó el costal que cargaba y los rodeó con sus brazos.
-¡Hola Nel-chan, Yachiru-chan y Momo-chan!-Dijo tocando la cabeza de unas niñas de cabello verde, rosa y negro respectivamente. Tras ella un niño con mirada severa jaló el vestido de la chica para llamar su atención. Ella volteó y con una sonrisa dijo:
-No creas que me olvidé de ti Toshiro-kun.-Le dijo al pequeño con una hermosa sonrisa mientras le tocaba una mejilla con cariño. El niño trató de alejarse pero no pudo ocultar su sonrojo.
-¡No, la linda Orihime-chan te engaña! –Dijo el espíritu bebedor con voz dramática.- ¡Y con un niño!- Continuó el otro. Ichigo los miró con furia pero siguió viendo la escena.
-Orihime-chan ¿Trajiste el vestuario para la obra?-Le preguntó la pequeña Nel mirando la bolsa que había dejado tirada en el piso.
-¡Oh, sí, lo olvidaba! ¡Aquí está! ¿Qué les parece?-Dijo sacando del costal varios vestidos de diferentes colores que las niñas comenzaron a ver.-Y para Toshiro-kun un lindo traje.
-Te quedaron muy lindos, señorita Boobies.-Dijo Yachiru tomando un bonito vestido rosa con listones rojos. Orihime se sonrojó por el apodo y contestó:
-G-gracias Yachiru chan, pero no los hice yo.
-¿A no? ¿Entonces quien fue? Debe ser una señora muy hábil porque le quedaron muy bien.
-Pues no Yachiru-chan, tampoco fue una señora. Fue Ishida-kun ¿Lo recuerdas?
-¡Aaaaaa! Con que fue el chico lápiz, jeje, qué extraños amigos tienes Orihime ¿Y tiene novia?-Preguntó la pequeña pelirrosa haciendo unas extrañas piruetas con el vestido.
-Jeje, pues sí, si tiene.-Contestó la chica con una sonrisa apenada tocándose la parte trasera de la cabeza.
-¿Y dónde están los demás? ¿No iban a venir tus amigos también?-Preguntó la pequeña Momo con un sonrojo.
-Lo siento niños pero, bueno, es que todos tuvieron que ir a trabajar y yo también tendré que regresar más tarde así que no podré quedarme más que a la obra.-Dijo Orihime con ojos tristes.
-Noooo, quédate por favor, es navidad. –Dijeron los niños con tristeza.
-Mejor vamos a iniciar la obra niños ¿Qué les parece?-Dijo el dueño del orfanato al que pertenecían los niños, viendo a Orihime con un poco de tristeza.
-Ukitake-san tiene razón niños, vayan a cambiarse.-Dijo Orihime con una cálida sonrisa.-Lo siento, Ukitake-san pero no pude hacer nada, tendré que volver a trabajar. Y lo peor es que ni siquiera pude decirle a Kurosaki-kun sobre la ayuda para el orfanato ¡Y ahora van a cerrarlo!-Dijo la chica con unas pequeñas lágrimas bajando por su rostro.
-Tranquila Orihime-chan, no es culpa tuya, ya veremos cómo solucionamos esto. Ahora vamos a ver a los niños, pero quita esa carita de tristeza si no quieres que se preocupen por ti.-Dijo el hombre dirigiéndole una mirada paternal a la chica, que de inmediato se limpió las lágrimas y lo siguió al pequeño escenario que habían montado afuera del edificio.
Unas cuantas personas curiosas, Orihime, Ukitake, los tres espíritus y Kon (Que junto con Kyoraku no dejaba de observar a Orihime con cara de tonto, para disgusto de Ichigo) vieron la obra en la que los pequeños interpretaron varias canciones navideñas y representaron uno que otro pasaje alusivo a la ocasión. Cuando terminó la chica vio la hora y se dio cuenta de que era muy tarde.
-¡Santo cielo, es tardísimo!-Exclamó levantándose de su asiento.-Lo siento pero tengo que irme.-Dijo mirando a los niños con expresión triste.
-No Orihime-chan quédate-Le dijo la pequeña momo agarrándola del vestido para impedir que se fuera mirándola con lágrimas en los ojos.
-Lo siento, ni-niños, pero debo irme.-Contestó con voz quebrada abrazándolos a todos.
-¡NO! puedes quedarte un poco más Inoue-Dijo Ichigo parándose frente a la chica que por supuesto no lo veía.
-¡Bien Ichigo! Primero la haces llorar y ahora te arrepientes. Idiota, mira que hacer llorar a esa hermosura.-Dijo Kon lanzándose a la chica, pero Starrk lo interceptó y con un pequeño golpe lo dejó con la cabeza clavada en la nieve.
-Parece que te estas ablandando mocoso.-Dijo el hombre para después dar un sonoro bostezo.
-No es eso, sólo que, bueno, quizá pueda tomarse más tiempo… por los niños.-Dijo el joven dándoles la espalda para ver a Orihime.
-Pues que bueno que piensas eso, pero ya que no puede verte ni oírte, tendrás que llevarte tus buenas intenciones a casa.-Dijo Kyoraku.-En cuanto a ti preciosa, no sufras por mí, pronto volveremos a vernos.-Dijo acercándose mucho a Orihime mientras sus ojos se transformaban en dos pequeños puntitos y haciendo que pareciera como si la fuera a besar.
-Vámonos ya Romeo-Dijo Starrk sujetando a su compañero por la capa mientras Ichigo lo veía con una vena pulsándole en la sien. Una vez en su habitación, los espíritus se despidieron no sin antes desearle suerte al chico y dejarle un trago "por si lo necesitaba", habían dicho. Ichigo se sintió aliviado de que al fin se hubieran ido y por primera vez comenzó a pensar que quizá había sido un poco duro con sus amigos. De nuevo, se metió en su cama y se dispuso a dormir.
Una vez más Ichigo estaba comenzando a disfrutar de su sueño cuando sintió como si alguien lo estuviera observando fijamente. Al principio trató de ignorar la sensación pero cuando recordó sus pasadas aventuras con esos espíritus locos, recordó la advertencia de su tío de que serían 6 espíritus y aún faltaban dos. Con fastidio abrió los ojos y por poco se muere de un infarto al ver un par de ojos verdes mirándolo fijamente con una mezcla de repulsión y sufrimiento. Lo único que atinó a hacer fue golpear al sujeto, pero este fue más rápido y de un salto se alejó.
-¿Qué rayos te pasa? ¿Vinieron a enseñarme algo o a matarme de un maldito infarto?-Les gritó el joven furioso levantándose de la cama.
-Así que tienes ganas de iniciar una pelea ¿No? Adelante, ven y enfréntate a mí a ver si eres tan fuerte como te crees.-Le dijo un espíritu de cabello azul que se encontraba con una pierna sobre la cama de Ichigo con expresión retadora pero a la vez divertida.
-Basta Grimmjow, no venimos aquí a pelear con este humano, sólo venimos a enseñarle su futuro.-Dijo el sujeto de ojos verdes con las manos dentro de los bolsillos del traje blanco con negro que traía.
-Tú no me vas a venir a decir qué hacer ¿O también quieres pelear conmigo Ulquiorra?- Grimmjow se paró enfrente de Ulquiorra con expresión amenazadora hasta que Ichigo, fastidiado por la noche que había tenido les gritó:
-¡Bueno, ya está bien de estupideces! Me van a llevar a algún lado o sólo me quieren hacer perder mi valioso tiempo viendo sus peleas de niños.-Los dos espíritus lo fulminaron con la mirada y de un movimiento hicieron aparecer una especie de abertura negra en el aire por la que uno de ellos entró mientras el otro decía:
-¿Qué, te piensas quedar ahí parado? ¿No que mucha prisa?
Ichigo los miró fastidiado y entró por la puerta detrás de ellos. El camino por el que estos espíritus lo llevaban era diferente a los demás. Los anteriores habían sido como túneles de algún color en específico, pero en este se podían apreciar imágenes distorsionadas que se movían a gran velocidad.
-¿Qué significan esas imágenes? ¿Por qué se mueven de esa manera?
-Como sabes nosotros somos los espíritus del futuro y el futuro es incierto, cambiando con las decisiones que se vayan tomando, lo que vas a ver a continuación es sólo una aproximación de lo que podría pasar si sigues actuando como hasta ahora.-Dijo Ulquiorra sin siquiera mirarlo, cosa que molestó al pelinaranja.
Cuando salieron del túnel al parecer estaban dentro de la compañía, pero lucía totalmente diferente: las ventanas estaban rotas y algunas estaban tapadas con tablas, no había muebles y ratas caminaban libres por todo el lugar como si ellas fueran las dueñas y no él. ¿Cómo había sucedido eso? Ichigo continuó caminando por el abandonado lugar hasta que salió de ahí. Continuó caminado por la calle con los espíritus de tras de él; de pronto un volante anunciando la inauguración de la compañía Ishida llegó a sus manos, vio la dirección y se dirigió ahí.
Cuando entró por la puerta estaba detrás de quien parecía ser Uryu. Su semblante había cambiado, aunque no era el chico más alegre del mundo ahora su mirada reflejaba algo que Ichigo sólo había visto en otras dos personas: en su tío Aizen y en él mismo y eso era avaricia y egoísmo.
-I-Ishida-san, la máquina principal se descompuso y-y la producción tendrá que detenerse hasta ma-mañana.-Dijo una chica que intentaba evadir la mirada del jefe por todos los medios con miedo a lo que pudiera decirle.
-¿Qué dijiste? ¿Qué tendrá que detenerse hasta mañana? ¡Eso si que no! No me importa si se tienen que quedar toda la noche, pero esa máquina queda arreglada esta misma noche y si el pedido no está para mañana pues se quedan a trabajar hasta que esté listo y punto.
-P-pero señor es navidad.-Dijo la chica levantando un poco la vista.
-Navidad, navidad, ¡excusas para no trabajar! Si tu navidad es tan importante pues vete pero aquí no regresas. Ya sabes lo que dicen, en un mundo poderoso los poderosos triunfan y uno no se hace poderoso celebrando navidad.
-¿Pero qué está pasando aquí? ¿Por qué Ishida está tan amargado? Se parece a…
-¿Ti? – Preguntó Grimmjow recargando su codo en el hombro de Ichigo.- Mira a mí no me importan estas estupideces, si ese cuatro ojos es un amargado o un santo, lo mismo que tú. Yo lo único que quiero es poder entrenar mi puño con tu cara pero no se puede.
-Lo que quiere decir es que después de que los hiciste trabajar hasta tarde el día de navidad, tus amigos se retrasaron un poco al día siguiente… y los despediste. Después de eso buscó trabajo por todos lados hasta que encontró uno que lo mantuvo alejado de la ciudad mucho tiempo. Cuando volvió nada de lo que quería o conocía estaba, así que comenzó de cero siguiendo tus grandiosos consejos.-Dijo el otro espíritu con una mirada fría e inexpresiva.
-No eso no puede ser. ¡Uryu, no cometas los mismos errores que yo, tu no eres así!- Dijo Ichigo desesperado tratando de que su amigo lo escuchara, pero era inútil.
-Deja de hacer ridiculeces y vámonos de aquí, esto es patético.-Dijo Grimmjow tomando a Ichigo por el cuello de la camisa. Cuando salieron, un niñito como de unos seis años los atravesó corriendo en dirección a la que parecía ser su mamá. De inmediato el color de cabello del niño llamó la atención del joven: anaranjado. Volteó rápidamente hacia donde estaba el niño y la vio, era Orihime; se veía más hermosa de lo normal con un nuevo corte de cabello y una sonrisa radiante iluminaba su rostro.
-Bueno, lamento mucho lo de Ishida, pero al menos tengo una familia, me alegro que al menos haya logrado levantar su empresa, seguro que la mía también creció ¿No?-Dijo Ichigo lleno de un renovado orgullo viendo a su "familia".
-¿Por qué no miras con más calma, vidente?-Dijo el espíritu peliazul con una sonrisa en su rostro burlándose de las apresuradas conclusiones de Ichigo. Cuando volvió a mirar notó que alguien había llegado junto a Orihime y su hijo y ahora estaba besándola. Cuando se dio cuenta de quien era una ola de furia lo invadió y se lanzó contra el espíritu de cabello negro y ojos verdes.
-¿QUÉ JODIDOS ESTAS HACIENDO TÚ AHÍ? ¿POR QUÉ ESTAS BESANDO A MI ORIHIME?-El espíritu se soltó de un movimiento y le dijo mirándolo a los ojos.
-Para empezar, tengo entendido que nunca has tenido tiempo de decirle lo que sientes y ella no te va a estar esperando toda la vida, es más creo que ni siquiera se acuerda de ti. No es que te lo merezcas, por que después de que por no querer ayudar al orfanato lo cerraron ella quedó devastada. Y segundo…
-No te preocupes, si tanto te afecta que sea él, lo cambiamos.-Dijo Grimmjow entrando a la plática. De un chasquido, Orihime lo estaba besando a él ahora. Al ver la expresión de furia de Ichigo se sintió feliz porque ahora sí podría pegarle a gusto.
-¡MALDITO!-Gritó Ichigo lanzándose sobre el espíritu. Ambos comenzaron a pegarse hasta que era difícil saber a quién le pertenecían los puños. Harto del espectáculo, el otro espíritu los separo al tiempo que decía:
-Seguro disfrutas vernos besar a esa mujer, sino ya estarías de vuelta en tu casa.-Ichigo estuvo a punto de golpearlo a él, pero de pronto recordó algo y una sonrisa casi desquiciada apareció en su cara.
-¡JA! ¡Es cierto! ¡Todavía puedo cambiar esto! Bien, Salvaje, Alegría, llévenme a mi casa.-Dijo Ichigo señalando a Grimmjow y a Ulquiorra respectivamente.
-¡Maldito mocoso!-Rugió Grimmjow, pero cuando buscaba iniciar una nueva pelea el agujero negro se abrió e Ichigo se lanzó hacia él dejándolos atrás.
-¡Corre Uryu! ¡Si Ichigo ya llegó estamos muertos!-Dijo Tatsuki jalando a su novio por la calle del lugar en el que trabajaban. Estaban a punto de llegar y llevaban dos minutos de retraso, pero para el jefe incluso un minuto era imperdonable, así que corrieron lo más pronto que pudieron. Cuando por fin llegaron a sus lugares, encontraron a sus amigos igual de agitados que ellos.
-¡Tatsuki! Nosotros también acabamos de llegar, pero no hemos visto a Ichigo, espero que no se dé cuenta.-Dijo Rukia mirando hacia la puerta del chico con preocupación.
De pronto la puerta se abrió y todos sudaron frío; él ya estaba ahí y definitivamente había notado el retraso, pero los miraba como si fuera la primera vez después de años de no verlos, sólo que por el temor ellos ni lo notaron.
-K-Kurosaki-kun, discúlpanos por favor, es que anoche nos quedamos hasta tarde y…-Orihime tenía las manos en el pecho y la mirada baja para evitar ver la furia en los ojos de Ichigo, pero de pronto unos brazos fuertes y cálidos la rodearon por la cintura sorprendiendo a todos los presentes y haciendo que ella se sonrojara hasta las orejas.
-¡Orihime! ¡Estás aquí y no con alguno de esos imbéciles!-La chica no entendía nada de lo que le decía, pues al oír su nombre en labios de Ichigo se había quedado como petrificada-Perdóname por favor, pero ¡Cásate conmigo y tengamos muchos hijos!-La pobre chica no salía del asombro por todo lo que Ichigo decía, mientras él seguía abrazándola fuertemente.
-Tranquilízate Kurosaki, ¿Qué diablos te pasa hoy?-Le dijo Uryu intentando apartarlo de la confundida Orihime que ahora era sostenida por sus amigas que aunque estaban igual de sorprendidas que ella, todavía reaccionaban.
-¡Uryu!-Ichigo fijó su atención en el chico de gafas y corrió a estrecharle la mano y darle un abrazo rápido pero amistoso.- ¡Jamás escuches nada de lo que diga sobre el poder y esas estupideces, no te vuelvas como yo!
Uryu lo apartó confundido de un empujón y le dijo: - Ni muerto.
-Chicos quiero pedirles una disculpa a todos por la forma tan grosera en la que me comporté con ustedes, sé que los alejé de sus familias y se perdieron la navidad por mis necedades, pero, si aún pueden perdonarme ¿Qué tal si hacemos la fiesta que querían esta noche?-El chico en verdad estaba fuera de sí y sus amigos no podían creer que se estuviera disculpando, quizá estaba ebrio pero decidieron no desperdiciar la oportunidad y le dijeron que tratarían de convencer a sus familias para que fueran.
-Orihime.-Llamó el chico a la pelinaranja, que en cuanto escuchó su nombre dio un brinco y se puso muy derecha con los brazos pegados al cuerpo.
-¡S-si!- Contestó con las mejillas rosadas como si fuera una pequeña niña.
-Me gustaría que invitaras a todos los niños del orfanato y al dueño también, si no te importa.-Dijo Ichigo con una mirada suave y sonriéndole a la chica.
-¡Claro! ¡Iré a verlos de inmediato, se pondrán felices! Un momento… Kurosaki-kun, ¿Cómo supiste de los niños?- Orihime estaba muy sorprendida de que Ichigo supiera de ellos, ni siquiera había tenido la oportunidad de hablarle de ellos.
-Si te lo digo no me creerías. Por cierto, aunque como soy el dueño de la empresa tengo que quedarme a ver que todo esté perfecto para la fiesta, ¿Te gustaría ser mi p-pareja?- Ichigo se tocó la nuca mientras un sonrojo aparecía en su cara, ni siquiera miraba a la chica que con una hermosa sonrisa de felicidad le dijo: -Será un placer, Kurosaki-kun.
La noche llegó con rapidez y por suerte, todos los familiares del grupo de amigos e incluso todos los empleados de la compañía habían aceptado asistir a la fiesta, pues querían presenciar con sus propios ojos el supuesto cambio mágico del jefe. En la casa de Orihime, Tatsuki y la pelinaranja se arreglaban para la gran cena; Uryu pasaría por ellas y se encontrarían en el lugar con Renji, Rukia, el pequeño Kenshin y con Chad.
-Y bien, ¿Qué tal me veo, Tatsuki-chan? –Preguntó Orihime saliendo del cuarto en el que se estaba arreglando. Traía un hermoso vestido de color blanco: en la parte de arriba era strapless con una abertura que iba desde el pecho hasta el abdomen en forma de V y sobre esto una tela transparente con dibujos de copos de nieve brillantes que se cerraba hasta el cuello y formaba unas mangas tres cuartos; la falda era larga igualmente blanca, con brillos y muy amplia y en la cadera tenía un gran moño del mismo color. Su cabello estaba ondulado recogido en una coleta de lado, su maquillaje era suave resaltando sus hermosos ojos grises y para terminar unos aretes largos y plateados.
-¡Wow! Si Ichigo no te pide matrimonio esta noche, es porque no tiene cerebro, aunque eso ya lo sabemos.-Dijo la chica alagando a su amiga. Ella también se veía muy linda con un vestido rojo cereza, con mangas cortas y en los hombros tenían moños dorados al igual que en la cadera. La parte superior del vestido tenía líneas doradas y la falda era cereza completamente. Traía un collar de perlas y unos guantes blancos.
-Tu también te ves preciosa, Tatsuki-chan, seguro Ishida-Kun se quedará sin habla.-Contestó apenada Orihime a la vez que Tatsuki se sonrojaba por el comentario.
-Y hablando del rey de Roma… ¿Lista?-Justo en ese instante llamaron a la puerta; Uryu había llegado y tal como dijo Orihime cuando vio a Tatsuki no pudo decir una palabra, sólo la miraba como embobado y sus movimientos se volvieron torpes.
Cuando llegaron a la compañía, estaba totalmente irreconocible. Estaba iluminada por muchas luces y coronas navideñas que los guiaban hasta el gran patio donde se llevaría acabo la cena. Al centro estaba un enorme pino adornado con cientos de moños y esferas moradas y plateadas y en la punta un moño morado gigante. Las mesas hacían juego con el árbol con manteles blancos y arreglos morados. Mucha gente ya ocupaba sus asientos y a lo lejos divisaron una puntiaguda cabeza roja y supieron que Renji y Rukia estaban ahí.
De camino a la mesa, Orihime pudo ver a todos los pequeños del orfanato y a Ukitake-san con su esposa cenando en una mesa cercana; se veían hermosos y ella sólo sonrió cuando los vio tan felices. Al llegar a la mesa Rukia se levantó a saludarlas cargando al pequeño Kenshin. Ella traía un vestido azul oscuro en terciopelo con el cuello y las orillas de las mangas blancas; se había recogido el pelo con un pasador blanco y sus aretes eran dos pequeñas perlas. Por su parte, el pequeño traía un trajecito de color azul a juego con el vestido de su mamá y un gorrito del mismo color ocultando su roja cabellera igual a la de su padre, pero en la punta tenía una borlita blanca. En ese momento se encontraba jugando con el collar de su mamá.
-Por fin llegan chicos, siéntense.-Les dijo Renji señalando las sillas vacías.
-Hola, Rukia dame eso.-Dijo Tatsuki estirando los brazos hacia el pequeño, que de inmediato la imitó y se fue con ella con una enorme sonrisa.
-Ahora vuelvo.-Dijo Orihime acariciando la mejilla del pequeño con una sonrisa. En ese momento sólo podía pensar en ver a Ichigo para preguntarle qué había querido decir con eso de casarse y tener hijos, quizá había sido su imaginación, pero la duda la estaba matando. De pronto, reconoció la cabeza naranja del muchacho que se encontraba saludando a sus hermanas que acababan de llegar. Se acercó a ellos hasta quedar detrás del joven y esperó a que terminara de abrazarlas. Una de las chicas la vio y se sorprendió por lo bonita que se veía.
-Orihime-san, ¿Eres tú? Te ves preciosa.-Le dijo Yuzu corriendo a abrazarla. Karin la siguió pero un poco más calmada y cuando Ichigo volteó en dirección a las chicas se quedó paralizado por lo hermosa que se veía Orihime. Pronto un rubor comenzó a subir por sus mejillas y lo único que pudo hacer fue asentir tímidamente.
-Gracias, Yuzu-chan. Me da mucho gusto verlas aquí.-Dijo sonriéndoles. Las chicas vieron a Uryu y corrieron a saludarlo dejando solos a los pelinaranjas.
-K-kurosaki-kun, yo q-quería hablar contigo, sobre lo que dijiste esta mañana.-La chica no podía ocultar el sonrojo, pero ya no había marcha atrás, necesitaba saber y quizá no tendría otra oportunidad.
-Orihime, todo lo que dije fue sincero, yo…
-Señor, nos gustaría que dirigiera unas palabras a los trabajadores.-Alguien apareció de la nada llevándose al chico por el brazo y dejando a Orihime confundida y sin respuesta.
Ichigo subió al lugar donde tocaba la orquesta y dijo mirando a todos sus trabajadores y amigos:
-Les agradezco mucho todo su esfuerzo, no sólo de la noche pasada sino de todo el año. Sé que me porte muy insensible, pero también es cierto que estos días son de mucho trabajo. Les pido que den su mayor esfuerzo y en cuanto pase el trabajo, todos tendrán dos semanas de vacaciones pagadas.-Todos los presentes estallaron en aplausos que sólo terminaron cuando el jefe comenzó a hablar de nuevo.
-Ahora, me gustaría pedir la presencia de la señorita Inoue Orihime aquí.-El chico buscó con la mirada a la joven que confundida comenzó a caminar en esa dirección; nerviosa tomó la mano que el chico le ofrecía y escuchó atentamente lo siguiente:
-He sabido que has estado trabajando para otros a mis espaldas.-La chica intentó interrumpirlo pero el levantó una mano y mirando la mesa de los niños continuó: - Y aunque al principio me sentí traicionado, ahora quiero decirte que yo también quiero trabajar con ustedes, si me lo permiten. Señoras y Señores, a partir de hoy el orfanato del señor Ukitake será patrocinado por la compañía, es decir, que cualquier cosa que los niños necesiten, libros, ropa, comida, lo que sea, correrá por mi cuenta.
-¿En serio? ¡GRACIAS KUROSAKI-KUN!- La primera reacción de Orihime fue llevarse las manos a la boca pero después se lanzó a los brazos de Ichigo para agradecerle. Los niños la imitaron y en un abrir y cerrar de ojos llegaron junto a ellos abalanzándose sobre el joven.
-¡Gracias Itsygo! Ahora si te damos permiso de que te cases con nuestra Orihime.-Le dijo la pequeña Nel, que ahora se encontraba en los brazos de Ichigo. Los demás niños la apoyaron y el joven volteó a ver a la chica que se había vuelto a sonrojar.
-Pero N-nel-chan, qué cosas dices.-Dijo Orihime con una sonrisa nerviosa.
-No Orihime, la niña tiene razón. Lo que dije esta mañana fue totalmente cierto. Me gustaría estar a tu lado para siempre y formar una familia contigo… si tú quieres.-Ichigo dejó en el suelo a la pequeña y miró directo a los ojos a la pelinaranja que con una sonrisa radiante le contestó:
-Sí, Ichigo-kun, quiero tener una familia contigo.-Delante de todos Ichigo tomó la cara de la chica entre sus manos y la besó tiernamente. Después de unos minutos se separaron y el chico, mirando hacia la parte de atrás gritó ante la mirada confundida de todos:
-¡Miren quien la besa ahora idiotas!-Nadie parecía entender ni una palabra excepto los 6 espíritus que veían la escena complacidos.
De un chasquido Yoruichi hizo aparecer una lluvia de luces que llenó el cielo para el deleite de los invitados, mientras todos veían el espectáculo Ichigo dijo:
-Orihime, te amo, gracias por estar a mi lado siempre.
-Y yo a ti, Ichigo-kun, Feliz Navidad.
Y así, cerraron la noche con un beso celebrando la Navidad con sus amigos y familia.
FIN
Ya era bastante tarde en la mansión Kuchiki cuando dos personas pasaban frente a la biblioteca.
-Quién iba a decir que esa Navidad era tan divertida-Dijo Renji mirando a Rukia que estaba a su lado.
-Tienes razón, pero no grites, podrías despertar a mi hermano.- Cuando Rukia dijo eso vio la luz de la biblioteca encendida y haciéndole señas a Renji para que se escondiera, entró llamando a su hermano pero no obtuvo respuesta.
Caminó más hacia adentro y en el sofá de la esquina, junto a la lámpara estaba Byakuya dormido con un libro sobre las piernas. Cuando Rukia lo vio, una mirada de ternura apareció en su rostro; corriendo hacia la habitación más cercana, le trajo una cobija con la que lo tapo y tomando el libro que su hermano tenía leyó el título: un cuento de navidad. Una sonrisa apareció en su rostro y apagando la luz salió de la habitación sin hacer ruido.
-Oye Rukia.-Dijo Renji llamando la atención de la pequeña.- ¿No te gustaría que te acompañara a tu habitación para que tengamos una hermosa Noche buena?-Dijo hablándole casi al oído. De inmediato la pequeña shinigami le dio una patada que lo dejó tirado en el suelo, pero después agregó:
-Sólo si no haces mucho ruido.-Dijo con un sonrojo que la hacía ver muy linda.
-Feliz navidad, Rukia.-Dijo el pelirrojo besándola suavemente.
-Feliz navidad.
¿Qué tal? ¿Merece review? ¡Felices fiestas atrasadas! Jaja ^_^
