"Entre las páginas más oscuras de lo sobrenatural, no hay tradición más horrible que la del vampiro, un paria incluso entre los demonios." - Montague Summers
Eleazar POV
Odio. Desdicha. Tristeza. Todo sentimientos, confusos y negativos, que se acumulan en las venas, llevando a tu cerebro una inacabable fuente de dolor y sufrimiento.
Se dice que el dolor está localizado en una zona del cerebro, es verdad. Pero, cuando es la persona amada la que los provoca, duele más el corazón, porque se rompe desde dentro, desde lo más hondo del alma.
Un paso adelante, dos hacia atrás. Esa era la dinámica. Ella llega, me besa, sonríe. Ella escapa, me odia y volvemos atrás.
Otra vez, ella desconfía de mi. Por segunda vez, me culpa de algo que yo no he hecho. Se piensa que la nueva protegida que tengo es la nueva habitante de mi corazón, o que estoy jugando con las dos.
Si, ella siente cosas por mi. Se puede ver en su manera de hablar conmigo, como actúa cuando está a mi alrededor. Pero esa chica de cabello cobrizo, piernas infinitamente largas y grandes ojos adornados con largas pestañas no se puede comparar a la curvilínea chica de cabello moreno que ocupa cada rincón de mi mente.
Ella te quiere decía mi conciencia. Sí, me quiere, pero no confía en mi. No cree que yo la quiera.
Te ha ofrecido irte con ella y le has dicho que prefieres estar con unos sanguinarios vampiros sin corazón. Es obvio que no confíe en ti. Ahora hasta mi conciencia se reía de mi.
Pero yo no podía irme. Aro me mataría. Y ahora actúas de manera más egoísta. Tienes miedo a que te maten cuando sin ella no eres nada. Cuando estás muerto por dentro sin ella, tienes miedo de un vampiro sin escrúpulos. Es hora de coger el toro por los cuernos. Ve a buscarla.
Pero, ¿y si la mataban a ella por mi culpa?
Karl Kraus dijo "El hombre débil duda antes de tomar una decisión. El hombre fuerte duda una vez que la ha tomado.".
¿Realmente merecía la pena arriesgarse? La respuesta era evidente. Si. Ver una sonrisa en sus labios, reflejada en sus ojos. Acariciar su sedoso cabello. Acariciar su suave piel color alabastro.
Sin pensarlo dos veces, pues sabia que me arrepentiría, me dirigí a Volterra, corriendo, dispuesto a no volver jamás.
Di las gracias a Marcus por su ayuda. Él me dijo que si lo hacía bien, más de una vida seria salvada esa noche.
Aro no se opuso, pues había encontrado a su nuevo juguete, a un nuevo vampiro al que instruir, Carlisle. Él parecía incomodo, como si una lucha se librase en su interior.
Pero eso ya no era de mi incumbencia, pues me iba, para encontrar a mi amor.
Pero antes, debía hacer algo.
-Te echaba de menos cariño.-dijo una voz a mis espaldas. Su suave cabello cobrizo acariciaba mis hombros.
-Tengo que hablar contigo. Voy a ser directo. Déjame en paz, no te quiero. Aro está jugando contigo, te trajo solo porque te llamas Carmen, justo como ella. Siempre ha sido ella. Ella es la persona que amo. No a ti. Si sabes lo que te conviene, te iras, porque estás siendo manipulada. Jamás tendrás un futuro conmigo aunque te lo hayan prometido. Haz como yo, y busca un lugar en el que vivir, lejos de esta inmundicia.-si hubiese podido llorar, estoy segura de que ella lloraría.
-Gracias. Siento que lo nuestro no haya funcionado, ni que haya sido tan tonta, no me había dado cuenta de que ellos querían que me enamorase de ti. Me dijeron que tu y yo seríamos pareja para siempre, y me dejé llevar. Traté de mirar a otro lado cuando te notaba ausente a mi alrededor e ignorar el dolor en tus ojos al pronunciar mi nombre. Ve con ella.
-Pero, y si me rechaza, ¿que hago?-pregunté. Esa pregunta me quemaba por dentro.
-No lo hará. No si te quiere. Por mucho dolor que haya habido en vuestra relación, si realmente te ama, no te rechazará.
-Gracias, en serio. Espero que encuentres al amor de tu vida. Tal vez, en otras circunstancias, lo nuestro hubiese funcionado. Eres una chica maravillosa.-dicho esto le besé la mejilla y me fui.
Tal vez era el amor que me guiaba, pero muy dentro, algo en mi pecho sabía exactamente donde debía ir. Como si una parte de ella se hubiese enterrado en mi alma y supiese exactamente como localizarla.
Y la vi.
Incluso a la luz, amarillenta y pálida, de una vela a punto de consumirse, su belleza era fácilmente apreciable.
Su piel brillaba, como los rayos del sol. Su cabello oscuro descendia en ondas hasta su espalda. Llevaba puesto un vestido verde oscuro que resaltaba el rojizo color de sus ojos, pero, desgraciadamente, también resaltaba las oscuras sombras bajo sus ojos.
En cuanto me vio, sus ojos brillaron, se arrojó a mis brazos y dijo:
-Estaba esperándote. Sabía que vendrías. Marcus me contó lo de esa chica. Espero que puedas perdonarme, pero resulta que eres mío. Exclusivamente mío.
-Podría quedarme así para siempre.
-Espero que esta vez hayas venido para quedarte.
-Tranquila, me quedo, puedes atarme a esa silla. No rechistaré.
Y acto seguido, la besé. Y nada más importó, solo ella y yo, fundiéndonos en uno solo, mientras el resto del mundo podía haberse paralizado, que no nos hubiese importado. Estaba en mis brazos y eso era lo importante.
Hola!
Aquí Andrea. Muchísimas gracias por leer DEHAVA (es más fácil que decir el nombre entero). Os aprecio muchísimo y deciros que este es el último capítulo que subiré antes de mis vacaciones. Vuelvo en septiembre, espero que cuando vuelva haya muchos reviews y visitas! :D
De nuevo gracias.
Disclaimer: Las citas son extraidas de Mentes Criminales, y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, el resto de la historia, es mia.
Muchos besos y buenas vacaciones!
Andrea.
P.D. Si seguís Mi dramático final y Love paradise, tranquilos, serán actualizados pronto.
