Carmen POV

Hacía un mes que habíamos llegado a Estados Unidos. Aún recuerdo todo lo que pasó aquel día...

*Flashback*

Después de la noche más maravillosa de mi vida, mientras la luna se reflejaba en la ventana y la vela acababa de consumirse, me revolví en la cama para encontrarme al hombre de mis sueños mirarme con esos ojos tan profundos, a pesar del color rojizo que presentaban.

-¿En que piensas?-me preguntó

-Pienso en que pasará ahora. Aro nos matará, o peor...

-No lo creo. Ha encontrado a un nuevo juguete.

-¿A sí?-una chispa de emoción surgió en mis ojos.

-Sí. Se llama Carlisle, es inglés. Rubio, alto, ideal para su concepto de poder.

-No me lo describas tan bien, a ver si lo cambio por ti...-recibí una mirada que helaría el fuego.

-Ahora que lo pienso bien, la otra Carmen no estaba tan mal...

-Vale, vale. Tu eres mejor, tu ganas!

-Así me gusta-y me besó.-Porque aunque quieras, no conseguirás moverme de tu lado.-y me besó de nuevo.

-Si no quieres que te viole aquí mismo, te sugeriría que dejases de hacer eso y nos dirigiésemos a Volterra ya.

-No me lo digas así, que me entran ganas de quedarme...-y solté una risotada cuando empezó a subir y bajar las cejas de forma sugerente.

-Venga, levántate. Tenemos que hablar con Aro, y lo sabes.

-Bueno, supongo que lo compensaremos más tarde...

-Creo que te has vuelto un poco verde. ¿Quién te ha enseñado a tratar así a una dama? ¿Te crees que soy un objeto sexual?-dije bromeando.

-No uno cualquiera, el mío.-dijo, siguiendo mi tono de broma y le pegué en un brazo.-Eh, eso duele.

-Así aprenderás a saber cuando hay que quedarse callado. Ahora, levántate. Tenemos cosas que hacer.

La atmósfera en Volterra parecía predecir lo que estaba a punto de suceder. Las calles vacías, silencio sepulcral solo roto por el ruido de la fuerte lluvia al impactar contra el suelo. El cielo estaba negro. Mala señal.

Llegamos al palacio y todos los ojos estaban puestos en nuestras manos unidas. Sabían que no llegaríamos lejos.

-Por fin. Llevábamos tiempo esperando.-dijo Aro, con una maquiavélica sonrisa.

-Pues aquí nos tienes.-dije yo, con odio.

-No sé como puedes haber entrado aquí después de lo que te pasó. ¿No aprendiste la última vez?-me miró desafiante, pero le aguanté la mirada, cosa que le hizo retroceder.-y tu, Eleazar, ¿qué te hemos hecho nosotros? Te acogimos aquí, te dimos un hogar, una familia, y mira como nos devuelves el favor... En esta vida hay que ser agradecidos...

-Aro, no vengo a pedir perdón, ni a escuchar tu sermón. Vengo con la mujer a la que amo a despedirme de ti. Vengo a darte las gracias por todo lo que has hecho por mi, pero creo que mi tiempo aquí se ha terminado. El nuevo vampiro que trajiste, Carlisle está más que preparado. No tiene ningún don, pero mi poder me dice que en un futuro, será muy grande. Creo que no me necesitáis más aquí. He venido a recoger mis cosas y a hablar con el nuevo, orientarle un poco.

-Él está en la sala. Debo decir que me sorprende tu actitud, pero no voy a mantenerte aquí en contra de tu voluntad. Eres poderoso, aquel con poder merece ser feliz. Aunque sea al lado de esa.. Sabes que seguimos con las puertas abiertas para ambos en el futuro. Y no os olvidéis de visitarnos. Nosotros también os visitaremos.-dijo Cayo.

-Gracias, a los tres. Os estaré eternamente agradecido-dijo Eleazar, posando su vista unos segundos más en Marcus.

Estuvimos hablando con el nuevo. Realmente se le veía buena persona. Estaba asustado, lógicamente, hacía poco que había sido transformado. Lo habían abandonado a su suerte, en la calle. No tenía a nadie en este mundo, y era poderoso. Por eso le habían escogido a él.

Eleazar y él formaron algo similar a una amistad y prometió visitarnos. También le advertimos de que tuviera cuidado con Aro, pero sabíamos que le iría bien.

Y así, cogidos de la mano, tras despedirnos de aquellos vampiros a los que apreciábamos y de aquellos que esperábamos no volver a ver jamás, salimos de aquel lúgubre lugar, mientras la esperanza parecía bañar nuestra vida mientras entre las gruesas y oscuras nubes, se apreciaban algunos tenues rayos de sol.

*Fin del flashback*

Salí al balcón de nuestra casa. Compramos una casa en el norte del país, en Beddington, Vermont. De colores claros, grandes ventanas y de muebles sencillos y sobrios.

Me encantaba vivir con él allí. El pequeño pueblo solía estar cubierto de nieve y apenas daba el sol. Un lugar perfecto para vivir los vampiros. Estábamos siempre juntos, nunca salíamos de día, ya que los vecinos del pueblo no sabían que vivíamos aquí. Nadie debía saberlo. Nuestros ojos rojos nos delataban en una sociedad arraigada de leyendas.

Era de noche, y hacía varios días que no cazábamos. Tratábamos de hacerlo no muy a menudo, para no levantar sospechas, y en lugares diferentes, y luego nos deshacíamos del cuerpo.

Aquella noche, iríamos a Portland, en Maine. Era más fácil cazar en una ciudad grande. Una pequeña desaparición no solía levantar grandes preguntas.

Estábamos corriendo por el bosque cuando oímos una voz. Nos paramos en seco.

-¿Quien sois y que hacéis en nuestro territorio?-gritó una mujer de ojos dorados.

En cuanto nos dimos cuenta, estábamos rodeados de tres mujeres de ojos amarillos que nos amenazaban con sus largos colmillos.

Hola chicos/as!

Lo sé, hace mucho tiempo que no actualizo. Perdón por el retraso. Pero bueno, aquí estoy de nuevo.

He de decir que a la historia no le quedan muchos capítulos, además de que no recibo mucho apoyo con esta historia, no dejáis reviews y eso me duele... En parte, es broma, pero no me dejáis reviews y eso me pone triste... :(

Espero que el capitulo os haya gustado, y nos vemos en el próximo!

Andrea! :D