Por siempre y para siempre.
Cap. Bajo la luna llena.
Había pasado una semana luego del reencuentro, su familia me había tratado de una maravillosa forma, era tan agradable saber que aparte de mi familia también podía con los Cullen's, con quien más conversaba era la madre de Emmett, Esme. Era muy maternal, y le había comentado acerca de si en un futuro Emmett y yo nos casáramos, le pediría consejos para cuidar a nuestros hijos, sus futuros nietos.
En sus ojos se notaba el brillo que contenían, en cierta forma ella ya me veía como su futura nuera, ella sabía que jamás abandonaría a su hijo, no podría, y no quería hacerlo. Ella tenía esa idea que yo sería capaz de ponerme frente a una bala para salvar a Emmett, y en cierto modo era cierto, por él soy capaz de todo.
Mi familia, todos sabían de Emmett, excepto por mi madre a quien –siempre tuve miedo- de decirle que lo había conocido por internet, ella no creía en esas cosas, pero tuve que serle sincera, Emmett me dio las fuerzas necesarias para hacerlo y lograrlo, a partir de ese día – de confesiones – mi relación con mi madre había mejorado, al fin se había convertido en la amigo que siempre necesite, mi consejera.
Emmett siempre estuvo conmigo desde mis 16 años, y ahora tengo 23 y aun seguimos juntos pasamos momentos difíciles, pues la universidad nos mantenía ocupados y hablábamos poco en las noches, así que decidí que ya no deseaba eso, quería verlo, tenerlo, abrazarlo, estar con él, y besarlo y más, mucho más. Y lo hice, no resistí más el estar lejos de él.
Esa noche había luna llena, no era un día especial ni nada pero quise prepararle algo a Emmett, le pedí a su madre un poco de ayuda en el presupuesto de las compras y buscar un lugar donde podría pasar tiempo a su lado, quería disfrutar cada segundo a su lado, ahora que estaba con él no desaprovecharía esta oportunidad, de darle todo lo que tengo, entregarle mi amor, en todas las formas posibles, entregarle mi alma ser su amor inmortal. Nuestro por siempre y para siempre.
La decoración la hicimos horas antes de que llegará de su trabajo, hace poco había comenzado, ambos trabajábamos ahora ¿Quién diría que desde nuestra adolescencia estaríamos juntos, superando cada obstáculo? Yo lo dije, y seguiré diciéndolo siempre, con él puedo hacer todo lo que me proponga, él me da fuerza, y me hace débil al mismo tiempo, necesito de él para seguir respirando. Él me lo da todo con sólo respirar. Creo en el destino, en el tiempo que hizo valer la pena cada segundo que espere su amor, cada momento que pasamos en un pasado, nuestro futuro mejoro así como nuestro presente.
Al tener todo organizado, las hermosas flores blancas colgando en forma de guirnaldas pendiendo de largos y vaporosos lazos, sobre aquellas ramas y troncos, el suelo cubierto por pétalos de rosas blancas y rosadas, dejando un camino de velas hasta el lugar donde estaba la pequeña carpa donde estaríamos juntos esa noche, sabía que Emmett amaba tanto como yo ver la luna, aun más en estas épocas cuando estaba en su plena forma y resplandor, brillando como jamás lo había hecho.
Organicé junto con su madre y hermana la comida, yo aparte compré un poco de chocolate con fresas, él sabía cuan adicta al chocolate era, sabía cómo sería su expresión al saber que no pude resistir comprar chocolate. Era mi amante en realidad y el compartía eso conmigo, así como la vida, nuestra vida juntos.
Llego como era habitual, a las 7 de la noche, junto con su padre quien ya tenía una mejor relación, así como sus padres ya no deseaban separarse, como le dije siempre – dale tiempo al tiempo – todo mejorará. Y así fue, todo mejoro para todos, al fin la tormenta se había ido, ahora la luz era la que estaba y la única que seguiría aquí iluminándonos.
Saludo a su familia, y casi desesperado me comenzó a buscar, escuché la tierna risa de su madre y le dijo donde estaba, y todo lo que pude ver fue su rostro, llenó mi visión e inundó mi mente. Sus ojos brillaban en todo su esplendor esmeralda y su rostro perfecto parecía casi sorprendido por la profundidad de su emoción. Y entonces cuando nuestras miradas se encontraron, me hizo quitar el aliento, se acerco a mí con su sonrisa torcida, y rodeo con firmeza mi cintura mirándome aun a los ojos, perdiéndome en ellos olvidándome hasta de respirar.
Me alcé sobre la puntas de los pies extendiendo mis brazos alrededor de su cuello, tomo mi rostro entre sus manos y me besó con ternura, con adoración, y olvidé todo, hasta que existía un mundo, si existía pero sólo era el nuestro, donde sólo existíamos nosotros, y nuestro amor tan intenso como nuestros latidos del corazón. Él comenzó el beso, él tuvo que terminarlo, más pronto de lo que en realidad deseaba, no quería apartarme de sus labios, de la suavidad de ellos, de su sabor a miel, frambuesa, caramelo, dulces y ese sabor tan embriagante que me hacía necesitarlos a cada segundos.
¿Qué es todo esto? – Preguntó al fin y sonreí con adoración recostando mi cabeza en su cuello, abrazándome a él aun, colgándome de su cuello. Me hizo un leve puchero, por lo que cada expresión de mi rostro se enterneció al mirarlo de esa manera, amaba aun más cuando me miraba de esa manera.
Una noche para sólo nosotros dos, bajo la luna llena. – Murmuré mirando sus ojos color esmeralda, esta noche brillaban más de lo habitual, aun más cada vez que estábamos juntos, ladeo su rostro mirándome y me tomo en brazos dando vueltas, levantándome del suelo haciéndome estallar a carcajadas, esta noche el campo sería testigo de nuestro profundo amor, el único cómplice que estaría de nuestro lado.
Cerré mis ojos y hundí mi rostro en su cuello con una sonrisa formada en la comisura de mis labios, y sabía que él tenía la sonrisa, la misma felicidad que me llenaba, también a él.
Pasamos la noche entre risas, besos, abrazos, sueños, planes además de comer obviamente, él le divertía la idea de llenar mi rostro en chocolate para luego quitar cada parte con sus labios. Me recostó contra su pecho, dejando mi espalda contra el mismo mirando la luna en todo su magnífico esplendor, jugábamos con nuestras manos, cada segundo un beso nuevo nos dábamos, hasta un momento el beso se volvió intenso, sus manos se aferraron a mi cintura, rodeándola con intensidad, acercándome más a su cuerpo, voltee el mío quedando de rodillas frente a él, nos fuimos recostando en la colchoneta que teníamos para esa noche, nos cubrió con la frazada y el beso continuo, aun más intenso, nuestros cuerpos de unían, aun vestidos deseábamos uno del otro con intensidad, pero no lo hicimos, esa noche no estuvimos juntos como pareja, ambos decidimos aguardar un poco de tiempo, deseábamos fuera especial, y el que tuviera ese detalle conmigo me hizo amarlo aun más. ¿Era posible? Sí, lo era.
Nos dormimos abrazados, mirando la luna, soñando con un futuro aun más perfecto, sabíamos que la perfección no existía en este mundo, pero a nuestro parecer uno para el otro era completamente perfecto, éramos nuestro complemento, éramos nuestra necesidad, nuestra vida, ÉL era mi vida, y YO era la suya. Y lo seguiríamos siendo.
Por siempre y para siempre.
Esta historia no tiene drama, absolutamente nada de drama, es una perfecta historia de amor algo que siempre desee hacer y al fin puedo, espero les guste tanto como a mí.
Gracias por los reviews, espero más, tendrá los míos por supuesto.
Nos seguimos leyendo.
