Por siempre y para siempre.

Cap. 3. "Proposición"

Emmett: Ni un momento, ni la eternidad. Esto va más allá

Bella: Ahora estoy pensando en ti, pensando en nunca más dejarte ir.

Emmett PVO.

Había pasado sólo 6 meses de que Bella había llegado a mi casa, de que al fin habíamos estado juntos, el primer beso, el primer abrazo, el primer murmullo, el primer "Te amo" escuchado de sus labios mientras la miraba a sus ojos chocolates.

Esa tarde aproveché ella no estaba, había salido con mi madre y hermanos iban a comprar algunos accesorios para la casa, estábamos remodelando algunas cosas, como la cortina de la sala, Alice siempre quería hacer algo con esas decoraciones y Esme la ayudaba como siempre, amaba ser esposa, madre y ama de casa.

Fui a nuestro lugar favorito organizándolo un poco, decorándolo. Ok sí, lo admito no tengo buen gusto, no soy una chica pero sé que ella merecía cada detalle que yo pudiera darle, merecía esto y mucho más y agradecía que me hubiera escogido a mí para amarla, respetarla, cuidarla, protegerla, y hacerla sentir como jamás nadie lo había hecho.

Había comprando un anillo de compromiso, no quería perder más tiempo, quería pasar el resto de mi vida a su lado, quería fuera mi esposa, darle todo y mucho más y los nervios que tenían no me ayudaban en lo absoluto, no sabía cómo hacerlo, o que decirle en ese momentos, nervios, desesperación, intriga, miedo, y muchos sentimientos más en aquel momento me llenaban.

Las emociones aumentaron aun más cuando la escuché llegar con mi familia, le había dejado una pequeña nota en nuestra habitación, esperando verla pronto para tenerla en mis brazos de nuevo, besarla, y no dejarla ir.

No tardo más de 15 minutos en bajar, y encaminarse a nuestro lugar, el que habíamos bautizado como nuestro pequeño escondite de amor. Al verla allí de pie, a solo pocos metros lejos de mí, me hizo suspirar, su sonrisa me hizo sonreír, sus ojos me hizo ver la realidad de nuestro amor, y que esto iba más allá de todo.

Me acerqué a ella con una sonrisa ladeada en mis labios, y aun más la suya en forma de pétalos de un color rosa suave, sus ojos chocolates intenso me miraban a los ojos y luego a mis labios.

Tomé su mano y deposité un beso en el dorso de la misma, respirando hondo su perfume, una mezcla de Jazmín, rosas, miel, caramelo, dulce. Mi dulce de felicidad. – Estás hermosa… - Susurré rodeando su cintura con mis brazos, acercándola a mi pecho, su mano se deposito en mi pecho, mientras la otra rodeaba mi nuca acercando mi rostro al suya. Sus mejillas se ruborizaron ante mis palabras, y sonreí jugando con mi nariz allí y luego bajando con mis labios rozando la piel de los suyos.

¿Qué es todo esto? – Preguntó. Por supuesto la curiosidad le ganaba, siempre había sido curiosa, y no se quedaba quieta hasta saber que hacía, el por qué, y el cómo de las cosas. Amaba eso de ella.

¿Y por qué pretendes te diré? – Dije divertido mirándola cruzarse de brazos como una niña pequeña, MI niña pequeña.

Porque no querrás dejé de besarte, ¿O sí? - Pregunto, conocía mi punto débil, no deseaba estar lejos de sus labios. Me ahora que los tenía.

No, no deseo dejar de besarte. – Confesé y la atraje a mí de nuevo, de un suave empujón, haciendo su pecho chocará al mío, y escuchar su risa, una dulce melodía que se hacía sonar en el espacio haciendo que el canto de los pájaros fuera molesto en comparación con su risa. – No sabes cuánto amo escucharte reír. – Murmuré y ella llevo su mano a mi rostro, amoldándola al mismo.

Tú me haces sonreír. – Confesó y se coloco de puntillas acercándose a mi rostro, sus labios cuando rozaron los míos un escalofrió recorrió mi cuerpo, haciendo mis manos se aferrarán a su cintura.

Te amo. – Murmuré.

Te amo. – Continúo ella.

Fue un beso dulce y apasionado, lento y lleno de amor. Ella se separo, miro fijamente mis ojos esmeralda que brillan de emoción, ternura y pasión. Sonríe pícaramente cuando le enrede los dedos en su cabello y la acerque a mí para darle un beso dulce en la frente, un Te amaré por siempre gesticule y un apoyo que me llena de esperanza. El beso continúo, hasta que la necesidad de unir nuestros labios se hizo más fuerte, comenzamos a acercarnos mas y mas, podía sentir su aliento, de un momento a otro nuestros labios se unieron, estos parecían estar hechos los unos para los otros, comenzó a moverlos sobre los míos, esos labios que tanto había añorado probar y que ahora bebía de ellos, le respondí el beso, un beso tierno que a los pocos instantes se fue haciendo más exigente, con más pasión y urgencia.

Tomé una bocanada de aire, y respiré hondo alejándose de sus labios un momento, y allí decidí era hora de hacerlo no esperaría más, deseaba casarme con ella. Tomé sus manos, y me arrodille frente a ella, en ese momento mi pequeña hermana salió y escuché su grito de emoción llamando a los demás, pero eso no me importo, nada más me importaba si ella estaba a mi lado, ella lograba calmarme, me hacía sentir más de lo que llegue a imaginar, y aunque pensaba que yo le daba poco, ella siempre sabía que decirme, y como dejarme tranquilo, a veces mi mente me jugaba malos ratos pero ella sabía qué hacer para dejarme tranquilo y sentirme feliz, en ese momento, era el momento perfecto.

Isabella Swan, prometo amarte cada día de mi vida, hacerte feliz, darte lo que realmente merece una mujer como tú, me harías el honor de… - Tomé un respiro y ella presiono mis manos, aunque se notaba como temblaba de los nervios por la sorpresa que le daba. - ¿Casarte conmigo? ¿Quieres comenzar un Por siempre a mi lado? – Pregunté mirando sus ojos mientras mi corazón parecía querer salirse de mi pecho ante los nervios y el silencio, que estaba durando más de lo que esperada, torturándome la espera de su respuesta. Una respuesta que podría hacerme feliz o no.

Sí. – Murmuró ella y sonrió con emoción presionando mis manos con fuerza. – Emmett sí, sí quiero casarme contigo. – Repitió varias veces para calmarme hasta balancearse sobre mí, y buscar mis labios. El beso lo comenzó ella, fue suave, lleno de amor, un amor eterno, un amor duradero y tan real como nuestras vidas, algo tan real pero tan mágico al mismo tiempo. En ese momento…no existía nadie más, no había nadie a nuestro alrededor, sólo un mundo, nuestro mundo. Sólo existíamos ella y yo.

Chicas, espero les guste, a mi me ha fascinado. Les agradezco a todas por sus reviws y el que les guste mis historias, a todas aquellas que están en anonimato, pero sé que están allí leyendo mis historias. Gracias! Besos.