ACLARACIÓN: Lamento si en este capítulo Inglaterra me sale algo OC... ¡es que aún no domino muy bien la narración de su carácter TwT y como lo estoy describiendo de niño, no sé muy bien si esté correcta mi idea de que podía ser un poquito más honesto con lo que decía!... ¡AHHHH! *grito desesperado* ¡Lo siento muchisimo! ¡En verdad que salió OC! Buaaaa *toma una posición fetal en un rincón mientras una aura depresiva la inunda*
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Segundo Capítulo
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La siguiente ocasión que su hermano mencionó el asunto fue dos años después y cuando recientemente había cumplido quince años
A punto de empezar un nuevo nivel de educación, su padre decidió enviarlo a un internado en el extranjero durante tres años con el propósito de que sus buenas notas rozaran la perfección y que se convirtiera en la mano derecha de Scott cuando ambos heredaran el negocio principal de los Kirkland; la decisión se le fue informada durante la mañana y fue anunciada al resto de la familia durante la cena…
Se prolongo un incómodo silencio que fue interrumpido por Arthur, quien luego de dibujar un rostro de entera incomprensión, se levantó de la mesa sonoramente y comenzó a gritar quejas y excusas sobre por qué no podía suceder algo así … incluso llegó el punto en que sus palabras subieron de tono y parecía que perdería el control, pero un firme llamado de su padre lo descolocó totalmente, recordándole su posición en la discusión
El rubio, sin poder responder con lógica a ello y dejando salir algunas lágrimas de rabia, optó por salir corriendo del lugar…
… hasta cierto punto comprendía por qué había reaccionado así: entre todos los hermanos ellos eran los que mejor se llevaban, que compartían la mayoría de las cosas y que podían hablar sin temor a ser juzgados; si se iba seguramente se sentiría muy solo y expuesto ante una familia de la que desconfiaba abiertamente…
Sin embargo, esos no eran motivos suficientes para haber sufrido un arranque de ese tipo, y todavía pensando cómo iba a tranquilizarlo, salió a buscarlo enseguida de terminar la cena
Lo encontró en aquella colina mirando el pueblo y sosteniendo al Sr. Esponjoso quien, para su sorpresa, corrió hacia él en cuanto lo divisó; lo cargó en cuanto lo tuvo al alcance y terminó de acercarse hacia el ojiesmeralda, quien todavía mantenía la vista hacia el frente
Tomó asiento a su lado
-¿Qué sucede? – aquella pregunta era tonta y obvia dada la situación, pero la hizo seguro de que exploraría en cuanto distinguiera su tono de relajación e indiferencia
-N-Nada…
-Bien
…
…
-"¿Qué sucede?" –repitió despacio; lo vio temblar - ¡¿Cómo puedes preguntar algo así luego de lo que pasó? - bingo - ¡¿No es obvio? ¡Tonto!
-… Arthur – dejó libre al conejo para poder colocar una mano sobre el hombro más pequeño – Es necesario que me vaya
-Lo sé
-Es deseo de papá
-L-Lo sé…
-No fue bueno que le hablaras así
-¡Ya lo sé!, ya lo sé!-soltó casi gritando y nuevamente llorando, aunque trató de ocultarlo al taparse con su antebrazo -¡No soy idiota! ¡Claro que sé que estuvo mal! ¡No me trates como si fuera un niño!
-… Pero… -le llamó con suavidad – Eso es lo que eres… y por eso tienes el derecho de sentirte así
El rubio levantó la vista y lo miró con una nueva profundidad que, sinceramente, lo hicieron sentir como un maldito bastardo mentiroso
El abrazo necesitado que lo atrapó enseguida le ayudó a darse cuenta de que… estaban a punto de tocar un tema que pensó ya deshecho hacía años… y aunque ahora lo intentara, ya era imposible evadirlo, al menos de una manera que no hiciera sentir mal a su hermano…
Había sido… realmente descuidado…
-N-No te vayas – le suplicó mientras enterraba el rostro en su pecho. Era la primera vez que lo escuchaba de esa manera- ¡Quédate! ¡E-Estoy seguro de que habrá una buena escuela aquí!
-A papá no le convencieron, al menos no en el ramo que quiere para mí – no correspondió el gesto, no se sentía capaz, pero se atrevió a posar la mano en su cabeza – Ya está decidido
-P-Pero…
-Tampoco quiero irme – era cierto – Intenté convencerlo a pesar de que sabía que era inútil
-¡No te puedes ir! ¡Quédate! ¡¿E-Es que… no lo entiendes? – se aferró un poco más. Sintió cómo se le subía de golpe la sangre al rostro - ¡Te amo, Glen! ¡DE VERDAD!
…
…
-Ya habíamos zanjado ese asunto – dijo más para convencerse a sí mismo que al menor, pero eso no significó que su tonto de voz variara en algún momento
-¡¿Es tan difícil que me creas? – por su volumen supo que ya lloraba a un nivel que rozaba la ira y desesperación…
Se sintió despreciable por hacerle pasar por todo eso… ¿pero desde cuándo? ¿Desde cuándo había crecido lo suficiente para sentir algo así?
-Soy un hombre y también tu hermano – intentó refutar a un nivel diferente, ya que no serviría de nada seguirlo subestimando - ¿Crees que está bien sentirte de ese modo?
-Yo…
-Y como dije antes… eres muy pequeño como para enamorarte – en verdad no quiso decir eso, pero aún había una parte en él que se negaba a pensar que aquello era posible… mucho más que su corazón latiera tan frenéticamente por eso
-¡Y-Ya no soy un niño!
-Claro que lo eres - respondió tajante, parando la caricia en su cabellera – Tienes diez años, no mides más que Ryan y apenas soportas un golpe de Francis – sintió cómo el otro se paralizaba – Sólo sales de casa para ir a la escuela y siempre tienes que ir acompañado de una sirvienta porque todavía no sabes andar sólo por la calle… ¿Qué más? Pues sigues leyendo cuentos para niños, juegas con las hadas y cuidas de un conejo al que llamas "Sr. Esponjoso"; te gusta oír historias antes de dormir; te encierras en tu cuarto todo el día cuando te enojas… y sigues hablando de cosas que no entiendes, ¿aún piensas que ya no eres un niño?
Era… realmente despreciable… un maldito desgraciado que se valía de confidencias personales para destrozar los sueños de su hermanito…
No entendía… ¿por qué estaba diciendo todo eso? ¿Por qué, cuando lo único que quería era lo mejor para él? ¿Por qué, cuando sabía que sería insoportable estar alejado de él tanto tiempo?
… ¿por qué seguía rechazándolo, sabiendo que no le había pasado cosa más hermosa antes?
…
… no merecía ser querido por Arthur…
…
…
-… ¿Ese… es el problema? – se soltó manteniendo baja la cabeza - ¿N-No me crees porque… s-soy un niño?
A pesar del vuelco que atacó su corazón al oírlo preguntar de ese modo, mantuvo su inexpresión y serenidad
Se puso de pie
-Así es – respondió fríamente - ¿Qué experiencia tienes como para asegurar que me amas? Ninguna –suspiró –Eres un niño… acéptalo…
Y pasaron unos minutos en silencio: él mirando desde arriba la figura deprimida de su hermano, y este manteniendo los ojos en el piso, incapaz de soportar la dura mirada que se cernía sobre él…
Lo único que hacía de fondo era el sonido del viento agitando los árboles…
…
…
-Te irás… ¿verdad?
-Sí – le hacía sentir totalmente miserable la lamentable figura que había provocado en el terco ojiesmeralda, y aunque no entendía muy bien por qué soltó todo aquello, sabía que era necesario…
Y en medio de eso, decidió dejarlo a solas y regresar a casa, ya que su presencia no haría más que incomodar al otro… además, no tenía nada que decir para reparar lo ya dicho
-¡Glen!
Volteó a mirar…
Lo descubrió de pie, con la respiración tranquila y mirándole firmemente a pesar de que varias lágrimas todavía empapaban su rostro
Los ojos que lo observaban de tal manera… era como si algún tipo de daga le atravesara el corazón
-C-Cuando regreses… ¡cuando regreses yo ya me habré convertido en un hombre de verdad! Y entonces… ¡E-Entonces tú…! –cerró los ojos con fuerza -¡ENTONCES TÚ TENDRÁS QUE CREERME!
…
…
Entre cerró la mirada al mismo tiempo que sonreía abiertamente; levantó una mano en señal de que había entendido el mensaje, y al comprobar como Arthur curveaba los labios en un gesto retador y divertido que nunca recordó observar en él, volvió a retomar su camino…
… no sabía qué tenía su hermano en la cabeza… pero estaba seguro de que nadie se lo sacaría: era demasiado temperamental cuando se trataba de fijarse objetivos… y aunque sabía que las personas cambiaban con los años, esperaba que se mantuviera tal cual…
… sólo serían tres años… y cuando pasaran, y si todavía el rubio seguía con esa idea, entonces finalmente podría…
…
… pero… con lo que no contó fue que, casi al finalizar ese tiempo, la dirección del internado lo promovió para que pasara directamente a la mejor universidad de Europa del Este… y de que su padre le asignara de una vez los negocios de esa zona a nivel internacional…
Su estancia lejos se alargaría nueve años más…
