ACLARACIÓN: Este cap. es más largo que los anteriores... en realidad no tengo idea de por qué salió así, y tampoco si abarqué la idea principal del fic, ¡pero el caso es que salió esto! Muajajajaja *risa forzada*Una nueva disculpa por el carácter OC de Inglaterra -me encantaría que comentaran sobre eso -, por meter tanta información de golpe y por las confusiones que puedan surgir. Aún así espero lo disfruten y me lanzen jitomates xDDD ¡Owari!~
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Epílogo
OoOoOoOoO
Arribó al puerto de Londres alrededor de las 19:00 pm. y un día antes de lo acordado: era bastante apegado a llegar exactamente al tiempo que le solicitaban, pero tratándose de una ocasión especial, adelantó el viaje para prevenir cualquier contratiempo, ya que era posible que su padre quisiera hablar con él de trabajo antes que todo… ¡oh, cierto! También debía hospedarse esa noche en un hotel para no arruinar la "sorpresa" que, pensándolo mejor, ahora le resultaba una estupidez…
Suspiró: apreciaba a su madre, pero no le emocionaba verla, ni tampoco a su padre… y sus hermanos, bueno, eran cosa distinta: deseaba ver si Scott era tan agresivo como había escuchado, si Bryan tenía razón en mofarse de ciertas cosas, y si Ryan era tan tranquilo –al menos más que su gemelo- como decía en las cartas… sin embargo, no se atrevió a negarse que estaba ahí para ver exclusivamente a Arthur y en lo que se había convertido… de alguna manera, si lo presenciaba, podría dejar de sentir una ligera punzada de incomodidad al recordar las escasas y breves cartas
Al llegar al hotel, tuvo cierta sorpresa al encontrarse a su padre esperándole en el lobby. Se saludaron con un sencillo apretón de manos, ya que estaba de sobra en esas circunstancias actuar como si en verdad se hubiesen extrañado. También, al verlo, pudo confirmar aquella teoría de que los Kirkland nunca aparentaban la edad que tenían: su padre, aún con el bigote rojizo, no parecía de más de 40 años, siendo que ya se acercaba a los 60… y tomando en cuenta su propio caso, a pesar de sus 27 años, le calculaban 22 o 23; ya esperaba algo similar en sus hermanos
Pasaron parte de la noche entre whisky, cigarros y planes futuros para la empresa, sumando algunos recuerdos sosos. Aun así admitió que, a pesar de que ambos tenían el carácter bastante parecido, había sido un rato muy divertido, y el mayor también pareció haberlo sentido, puesto que al despedirse no borraba esa sonrisa tranquila
Al irse subió a su habitación, acomodó lo necesario y se adentró en las cómodas sábanas para hundirse en un profundo sueño
A la mañana siguiente, luego de alistarse y desayunar, dio un paseo por los alrededores, deteniéndose en el recién remodelado puente de Londres, justo a la mitad donde se dejaba ver Southwark Cathedral –por el sur – y The Monument –en el norte-. Miró el mar, los barcos, el inusual cielo azul… y una vez más fue obvio lo natural: todo había cambiado
… no servía de nada añorar los viejos tiempos… no lo hacía, pero la vista parecía echárselo en cara
Observó su reloj de bolsillo: era demasiado temprano y la fiesta sería hasta el atardecer… tal vez sería bueno matar tiempo bebiendo o adelantando algún papeleo tonto… sin embargo, gracias a esa intención de "hacer cualquier cosa", le hizo darse cuenta de algo: se sentía aburrido y solo… tanto como no había sentido en años…
Estaba… aislado en un pedazo de tierra en el cual no tenía nada qué hacer ni decir… pero no se trataba nada más de la compañía o de la aparente barrera cultura que inconscientemente se había formado: era algo más grande lo que decía que ya no encajaba ahí, en ese país, en esa familia, en esa situación que probablemente se daría al ver a sus hermanos…
Ya no tenía nada que hacer frente a la nueva vida que se formó Arthur…
No podía retroceder el tiempo. Se había pasado la época para intentar incluirse en un "algo". No tenía nada que hacer ante Scott, los gemelos, y mucho menos frente al menor de los Kirkland: crecieron, se distanciaron por años… y aunque estaban unidos por la sangre, una reunión en tal evento no iba a mejorar los 12 años que voluntariamente aceptó alejarse de ellos. Además, a pesar de aferrarse a las cartas y a los periódicos, también era cierto que ya no formaba parte de esa realidad
No formaba parte de nada
Sonrió de lado mientras encendía un cigarro e inhalaba el humo…
"No sería lo mismo sin ti" había escrito el ojiesmeralda, ¿pero en verdad era tan ingenuo como para creer que las cosas serían igual que antes? ¿Él mismo, en verdad, había sido tan descuidado para pensar que así sería? ¿O siquiera que lo recibirían bien?
Verdaderamente… no habría diferencia si asistía a la fiesta o no, puesto que ya no era parte del retrato de aquella familia… sin embargo, se daría cuenta de lo débil que era cuando observara tal imagen y no encontrara un espacio que le correspondiera
Ya no lo había…
…
…
Inhaló y exhaló la nicotina. Dio unos cuántos pasos y tomó asiento en uno de los bancos que estaban en la acera con vista al mar. Miró aquel cuerpo de agua azul grisácea con extraña fascinación junto con aquel cielo que, sabía, no tardaría en llenarse de nubes
… no, ya no formaba parte de ese lugar
El pintor no lo aceptaba de nuevo… y él tampoco lo deseaba
Se había pasado el tiempo para anhelar algo así
Cuando ya la oscuridad llegó y las luces de los faroles comenzaron a encenderse gracias a la valorada electricidad, la lejana campanada del Big Ben retumbó, anunciando las 23:00 pm.
Suspiró mientras terminaba el último tesoro de su cigarrera y se levantaba. Todavía miraba el mar cuando le vino el recuerdo de la fiesta: seguro que aún estaba bailando y hablando de aquellos estúpidos negocios que no hacían más que tornar rutinarios los días; su madre ya se habría retirado, su padre continuaría bebiendo, y sus hermanos estarían conquistando mujeres que ansiaban casarse con un miembro de los Kirkland
… bueno, no servía lamentarse de lo que había decidido con firmeza: no quería atestiguar que ya no existía un lugar para él. Lo mejor era volver a Praga y continuar como si nada hubiese pasado; se daría tiempo para viajar a Prusia y frecuentaría de nuevo a Julchen Beilschmidt, se casarían, tendrían familia: le enseñaría a su hijo mayor el negocio, apoyaría los estudios de los siguientes, sería atento con su amada esposa y así pasaría la vida sin problemas, un día tras otros pintados con perfección
Esa era el cuadro en el que le correspondía estar
Comenzó su caminata despacio hacia el hotel: tenía que salir mañana temprano para que su padre no tuviera oportunidad de retenerlo, y si lo alcanzaba, inventaría cualquier excusa. Ya no recibiría las cartas de nadie, a excepción de las del mayor y eso sólo porque también era su jefe; no compraría más periódicos del país ni nada parecido: era hora de dejar de añorar un lugar del que se había marchado hacía mucho y de extrañar a una familia en la que las palabras no formaban ningún tipo de vínculo
No estaba abandonando a nadie: sólo tomaba el lugar que él mismo se había formado…
Para él mismo, ya era hora de convertirse en un verdadero hombre
Pero… justo al cruzar el lobby de su hotel… en uno de los sillones distinguió una particular cabellera rubia, que por la luz y la posición, parecía… de oro…
…
… Maldición
…
…
-¿Glen…?
Frente a él y con la expresión de sorpresa que recordaba de alguna época, estaba Arthur, ese niño que memoró varias veces y que ahora era… un hombre al que desconocía
… pese al golpe emocional que representó verlo luego de tanto tiempo, no dejó que sus facciones dibujaran alguna emoción, pero sí se acercó a paso seguro y elegante, aunque algo veloz, mostrando parte de la… ansiedad del momento
-Buenas noches, Arthur –saludó con calma y neutralidad, haciendo un ligero cabeceo
-¡GLEN! – se puso de pie con inmediatez y sonrió un tanto nervioso, aunque la sinceridad podía notarse a kilómetros - ¡B-Buenas noches! Ha pasado tiempo, ¿cierto? –le extendió la mano en señal de saludo –¡Parece… que estás bien!
-Tú igual – correspondió el gesto apretando con cierta fuerza –Has crecido, como era de esperarse
-S-Sí, sí, después de todo han pasado…
-Doce años
Y luego de eso se marcó un silencio… pero eso no quería decir que no quería ahogarlo en preguntas monótonas, estúpidas, necesarias… e irónicamente, se rehusaba a seguir hablando: no quería inmiscuirse, y temía que si cuestionaba la menor insignificancia, el tema de "¿Por qué estás aquí y no en la mansión?" saldría a relucir
… pensándolo mejor, de todos modos sacaría ese asunto, podía apostarlo, así que era mejor retirarse
-Me alegró volver a verte – dijo para luego pasar a su lado – Con permiso – caminó rápidamente hacia el elevador
-¡O-Oye! ¡No te vayas! – lo alcanzó justo cuando la puerta se iba a cerrar -¡¿Por qué no has ido a la fiesta? ¡Todos están preguntando por ti! Además, mamá…
-Me disculparé con ella después –interrumpió con sutilidad –Tenía cosas qué hacer y no me fue posible asistir a tiempo –lo notó fruncir el ceño, como cuando era niño
-¡Pero si papá habló contigo ayer y dijo que estabas libre de trabajo!
-Existen los "imprevistos"
-¡¿Qué se supone que…?
-Arthur –volvió a interrumpir –Mucha gente espera el elevador –recalcó, pues los encargados ya se acercaban para verificar si había algún problema: no necesitaba escándalos – Entra o deja que se marche
Su hermano ya parecía bastante irritado, aunque cierto tinte de vergüenza se lograba distinguir. Entró a su lado y las puertas cerraron
-¿Qué clase de "imprevisto" –resaltó con sarcasmo –No te dejó asistir al cumpleaños de mamá?
-No ayudara en nada que te lo diga ahora
-Podría para que no te veas como un idiota desobligado
-¿A los ojos de quien?
-De todo el mundo, obviamente
-Eso es mejor a que me cataloguen de un ebrio que baila semi desnudo y con una corbata en la cabeza, ¿no te parece?
-¡¿C-Cómo sabes eso? –carraspeó un poco –P-Pero estamos hablando de ti, lo mío no es asunto tuyo
-Cierto, pero sí "de todo el mundo, obviamente" –ironizó
Vaya, no llevaban ni cinco minutos juntos y ya no se soportaban, clara señal de que no congeniaban en lo absoluto
El elevador abrió sus puertas en el tercer piso. Salieron y caminaron a la habitación 319. El ojioliva abrió la puerta y ofreció el paso al más joven, quien aceptó en silencio. Adentro, Arthur tomó asiento en uno de los sillones de la sala mientras él buscaba una nueva cigarrera con el apreciado vicio contenido
Tomó uno y lo encendió para ya sentarse frente al otro. Inhalo y exhaló antes de examinar a su invitado con discreta mirada: quizá se llevaban media cabeza de altura; esbelto sin detonar debilidad, piel blanca, cabello rubia en ese mismo corte discreto, aunque varios mechones que le caían por la frente le daban un aspecto fresco; las cejas estaban tan "relucientes" como siempre y esos ojos esmeralda…
… justo como lo recordaba, ¡hasta el ceño fruncido! Y como lo vio en esos minutos de discusión, ya era más fácil irritarlo…
No sabía si se alegraba o no de ver reflejado en un sujeto de 22 años los elementos que memoraba de su hermanito de 10
A pesar de todo, inevitablemente notó que también era observado con la misma minuciosidad, aunque con un poco más de descaro. Si era consciente o no el menor de eso, no le incumbía
-Disculpa si no te ofrezco nada –habló de repente para que el rubio saliera de su observación – Imagino que debes regresar a la mansión pronto y no quiero crearte contratiempos
-Ya los creaste al no ir, por eso estoy aquí
-Qué atento –no se sintió ofendido: la paciencia y pasar por alto ciertas cosas eran sus mejores armas -¿Podrías decirme a quién complaciste al venir?
-Naturalmente a nuestra madre
-Mentira
Pareció sorprendido ante tal afirmación, y a pesar de que por un momento se notó desarmado, recuperó su postura y miró a otro lado mientras fruncía el ceño
-Ella nunca pediría que me buscaran porque pensaría "Tal vez tuvo un imprevisto importante. No debo molestarlo" –inhaló un poco más de humo –Papá sólo se molestaría, pero terminaría concluyendo lo mismo, ¿y los chicos? Si hay mujeres y licor no saldrían ni de una prisión –le miró con frialdad, listo para dar el golpe final –Así que, hermano – lo vio tensarse - ¿Qué se te ofrece?
De joven no le gustaba exponerle a las personas tan directamente sus errores, y menos al ojiesmeralda, pero había algo en su presencia que lo irritaba de sobre manera… además, aunque solía ser bastante paciente, que también llegara a exigirle explicaciones de la nada era molesto… pero… tenía que admitir… que quería escuchar por qué había hecho tanto camino para verle, no importando si la razón era buena o mala… a pesar de eso, una respuesta de ese tipo no la daría Arthur: era muy orgulloso y poco sincero, por eso no guardaba esperanza de nada
… cierto, tampoco tenía derecho de pedir explicaciones cuando ya no formaba parte de ese lugar
-Lamento que tuvieras que venir en medio de la celebración –se puso de pie – Sé que fue imprudente de mi parte no enviar un mensajero para excusarme, pero no pude controlar la situación
-N-No es para tanto –lo imitó – Ahora ya es muy tarde, pero si vas mañana…
-No será posible –vio nuevamente la sorpresa en el gesto del otro –Llegó un telegrama urgente y debo regresar a Praga mañana mismo, por eso…
-¿Por qué estás huyendo?
…
…
-¿Disculpa?
-¿Qué estás tratando de evitar? – y como ocurrió en aquellas dos ocasiones, se sintió repentinamente expuesto ante esas pupilas esmeraldas –Luego de hacer el viaje hasta aquí y querer irte de pronto no parece lógico
-Te hablé de los imprevistos, ¿recuerdas?
-Y tú recuerdas que no soy tan idiota, ¿verdad?
…
…
-No estoy huyendo
-…
-Estoy tomando mi lugar –si quería que hablaran como adultos, ¡bien! ¡Así sería! De todos modos ya estaba fastidiado de verlo ahí y que lo mirara como si tuviera algún derecho con él –No tengo nada que hacer frente a la familia: ya no me corresponde
…
-… ¿qué tonterías dices? –también había tomado una actitud seria y retante- ¡Eres parte de nosotros!
-Ya no – continuó conservando la cama –Lo que quiero decir… es que ya no tengo nada quehacer aquí: no puedo pretender que con sólo llegar voy a incluirme en una familia a la que voluntariamente dejé atrás, tampoco rehacer relaciones que hace mucho se disolvieron… y menos fingir que no me incomoda mirar un lugar que ya no es para mí –suspiró –Hice mi vida muy aparte de ustedes, pertenezco a otros y por motivos diferentes –esbozó una ligera sonrisa –No huyo, sólo tomo el lugar que me hice… soy un hombre, por lo tanto no creo que una simple reunión "regresaría" el tiempo… sea como sea, eso no cambiará
…
…
…
-Glen… ¡¿Acaso te volviste estúpido? –de pronto se había acercado - ¡¿De dónde sacaste todo eso? ¡Nada más estás complicando las cosas! –parecía que quería darle un puñetazo en la cara –Es cierto que no puedes retroceder el tiempo, ¡pero seguimos siendo familia! ¡Y no tiene nada que ver que hayamos vivido cosas diferentes por años! ¡Menos que cada uno se haya desenvuelto distinto y que ahora casi no nos soportemos! ¡El hecho de recordarnos y extrañarnos lo recompensa!
-No dije que no… pero eso no cambia el hecho de que no los conozco –endureció su mirada –Por ejemplo, no sé nada de ti, Arthur… y el que estés aquí no va a decirme qué sucedió con mi hermano de 10 años
-¡Pero…!
-¿Y qué hubiera pasado si hubiera asistido a la jodida fiesta como todos esperaban? –dijo con ironía – Hubiéramos hablando, bebido hasta morir y pasar el día siguiente diciendo tonterías, ¿luego qué? ¿Me daría cuenta entre todo eso que ya no me sentía cómodo? ¿De que no sabía como tratarlos y en verdad basarme en sus cartas para aparentas que los conocía? No, Arthur, no estoy dispuesto a darme un lugar que ya no es para mí –suspiró -… ya somos hombres, deberías entenderlo
-Lo que no entiendo es por qué te rindes antes de intentar las cosas
-Sabes que no es así
-¡No! ¡Tú sabes que es eso, pero intentas justificarte para aparentar que actúas maduramente! ¡No te portes como si lo supieras todo!
-Mira quién lo dice: el que viene a reclamarme como si de verdad me conociera - odiaba eso -Dime, ¡¿qué sabes de mí? ¡¿Qué autoridad tienes para venir a reñirme como si entendieras qué significó para mí venir cuando ya no hay nada que me ate? - el ojiesmeralda se quedó sin palabras… cosa que lo irritó demasiado - ¡RESPONDE! –aumentó el volumen de su voz -¡¿Qué sabes de mí? ¡Luego de que me fuera y de que me escribieras tan poco qué supiste de mí, ¿eh? ¡No pretendas darte un lugar que no tienes en mi vida! – sabía que estaba hablando de más, pero eso no evitó que un extraño placer le recorriera cuando vio que su hermano bajaba la mirada con derrota - ¡Termina de madurar y no hables de nuevo sobre cosas que no entiendes!
…
…
…
…
-… será mejor que regreses –se alejó un poco para darle espacio-Deben estar preocupados. Pediré un carruaje para ti
-Estás equivocado –susurró
-¿Uno ya está esperándote?
-¡No me refiera eso! –alzó la vista… y ahí estaba esa mirada de determinación que recordaba en él -¡Puede que no sepa qué te sucedió en todo este tiempo, pero entiendo perfectamente cómo te sientes! ¡Yo me sentí igual cuando venía hacia acá! ¡No dejaba de pensar que sería un desastre porque jamás me lleve bien con los otros tres idiotas, ni con papá y no quería avergonzar a mamá después de todas las cosas que se dijeron de mí! ¡Y TÚ! –exclamó con la cara roja de enojo -¡¿Cómo iba a ser volver a verte? ¡Seguramente me sentiría tan nervioso que haría alguna tontería! ¡Y ASÍ FUE! ¡Sabía que me iba a sentir otra vez de esta manera y haría lo posible para demostrarte que me había convertido en un hombre!
… en un segundo tuvo la impresión de que una vez más iban a…
Su ira se esfumó de golpe al tiempo que intentaba ubicarse en aquella escena, ¿y porqué de repente el rubio actuaba de esa manera? Era de los sujetos que decían lo que sentían sólo cuando estaban bajo una gran presión, o cuando pensaban que algo enorme se les escapaba de las manos
Lo que venía a continuación… era consciente de que ya no debía propiciar nada, pero una fuerte parte de su ser necesitaba ver que el hombre frente a él seguía siendo el niño al que quiso tanto… al que seguía queriendo tanto como no imaginó que lo haría
-Y a pesar de todo lo que temí… las cosas no estaban tan diferentes – sonrió un poco – Incluso contigo… no todo cambió… ¡sigues siendo Glen! ¡Claro que cambiaste! Era natural… y aun así sigues siendo mi hermano, ¡ese irritante chico serio, tranquilo, distante, paciente, que piensa que puede tener todo bajo su control y que se la pasaba pensando que está totalmente solo! ¡Que es incomprendido y por eso no desea involucrarse con nada! ¡ERES EL MISMO CABEZA HUECA QUE SE RESISTE A VER QUE HAY COSAS QUE SÍ PUEDO ENTENDER Y SENTIR IGUAL QUE TÚ!
…
…
-Sigues siendo el mismo tipo a quien… –bajó la cabeza, preso de la vergüenza – A quien… le prometí que… c-crecería… y que haría que entendiera q-que yo siempre… t-todavía ahora, en este instante… q-que yo… lo amaba…
…
…
-Luego de tanto, ¿tú aún…?
-¡S-Sé que se oye extraño, ya lo sé! P-Pero…
…
…
-Te creo
Subió súbitamente la mirada
-Te creo… -sonrió con un poco de soltura –Sólo que… me sorprende que lo sostengas con tanta seguridad luego de estos años
-¡S-Soy terco cuando m-me lo propongo!
-Lo sé, lo llevas demostrando todo este raro
-Y b-bueno… ¿p-por qué no dejas por un momento todas esas tonterías y te das una oportunidad? Te aseguro que no todo cambió… y-yo no lo hice demasiado… -sonrió ligeramente – No podemos revivir los viejos tiempos, pero pueden crearse nuevos y mejores
…
-¿Tienes idea de lo cursi que se oyó eso? –vio con gracia que se tensaba –No sabía que fueras tan romántico, Arthur
-¡NO MOLESTES! ¡L-Lo estoy diciendo para que dejes de portarte como un idiota! –miró a otro lado -… ya es tarde… pero a todos les dará gusto verte…
… dijera lo que dijera, sabía con perfección que ya no encajaba, que no le correspondía estar ahí… sin embargo…
-De acuerdo –dijo finalmente mientras suspiraba –Supongo que regresar a Praga mañana mismo no es tan necesario
También era cierto que todo podía ser un mero pretexto para rendirse con facilidad
-¡Por supuesto que no! –sonrió con victoria –Mira que poner un pretexto así sólo para huir
-Esas no son palabras para dirigirte a mi – se acercó y lo abrazó por la espalda – Deberías ser un poco más amable si pretendes conquistarme –le besó la mejilla - ¿No te parece?
El menor enrojeció de golpe
-¡¿Q-QUIEN D-DIJO QUE Y-YO…?
-Eso sería algo a lo que no pondría resistencia –volvió a darle distancia -¿Sabes? Tú… no me eras indiferente… ni siquiera ahora… podría decirse que vine exclusivamente por ti… pero lo dejo a tu criterio~ -le sonrió con diversión –Ya eres un hombre, ¿no? Así que toma la responsabilidad de lo que prometiste
-¡¿Q-Quieres decir que tú…?
-Vámonos –caminó hacia la puerta ignorando olímpicamente las quejas del otro
-¡N-NO ME CAMBIES EL TEMA!
Quizá haría bien intentarlo, ya que de lo contrario, no sabría si valía la pena… después de todo, si fallaba, Arthur estaría ahí para demostrarle que había un lugar a su lado que le pertenecía sólo a él, uno que siempre había existido
-No lo hago – salió de cuarto y espero a su hermano para terminar de cerrar
-¡Claro que sí! –lo alcanzó y avanzaron hacia el elevador -¿E-Eso que d-dijiste significa que nosotros…?
-El carruaje –interrumpió -¿Trajiste uno o debo mandar por él?
-Y-Yo…
-Aunque podríamos caminar –lo volvió a hacer por mera diversión –Es una linda noche y tal vez te sirva de inspiración para tu próxima novela que nos topemos con ese asesino que anda suelto… ¿Cómo lo habían apodado?
-¡No hables de eso cuando estamos a punto de salir!
-Ah, ya lo tengo: Jack, el Destripador
Al final había cumplido su promesa: se convirtió en un verdadero hombre…
-¡Deja de recordarlo! ¡Es aterrador!-suspiró –Bryan grita como chica cuando lo nombran
-Lo tomaré en cuenta
Y le ayudó a hacer lo mismo
