No elegimos el camino largo, porque sabíamos que llegaríamos a esto algún día.

La cena de navidadestuvodeliciosa, todo el mundo estaba alegre celebrando, humo momentos en que mi atención se posaba por completo en ti y algo dentro de mí me decía que fuera a hacerte compañía, pues estabas solo y casi ni comías, solo jugabas con la comida. Y luego en mitad de la cana te levantaste de la mesa y saliste del comedor.

Cuando te vi salir, también me levanté y te seguí, caminabas muy rápido y me costó trabajo alcanzarte.

-Malfoy –te grité t te detuviste de inmediato.

-¿Qué haces aquí Granger? –preguntaste extrañado pues ya estábamos casi en las mazmorras.

-Te buscaba, para entregarte esto –te dije sacando de mi bolsillo un regalo y te lo entregué-Feliz navidad.

-Yo no tengo nada para ti, no puedo aceptarlo –me dijiste negando con la cabeza.

-No lo hago por algo a cambio, vamos recíbelo, se que te gustará y bueno si no te gusta lo puedes cambiar –y tal como la vez de la salida a Hogdmade te besé en la mejilla Feliz navidad -y salí de ahí de regreso al comedor.

A la mañana siguiente bajé rápido para abrir mis regalos, habían muchos e mis amigos, pero uno en especial llamó mi atención, el tuyo.

Por alguna razón que no entendía estaba nerviosa, no sabía si abrirlo o no, pero la curiosidad fue más fuerte que el nerviosismo. Con mucho cuidado abrí el papel y me encontré con una pequeña caja rectangular y un sobre. Me decidí primero por el sobre en la que se encontraba una carta.

"Granger,

Sabía que elegirías el sobre primero es por eso que no te diré que contiene la caja, siempre escogerías un papel con algo escrito que cualquier otra cosa. Me gustó tu regalo, cuando termine de leerlo te diré que me pareció, en cuanto a mi regalo solo te diré que era de mi madre y pues yo nunca podré usarlo y sé que tú sabrás valorarlo, ya que sabes lo que algo de nuestros padres significa para nosotros.

Feliz Navidad.

Draco Malfoy"

Esto no facilitaba para nada las cosas. Pues había estado luchando contra lo que sentía por ti, pero no lo había podido evitar y ya estaba confirmado.

-Estoy enamorada –me dije alojando una sonrisa en el rostro.

El día fue fantástico, como hace mucho tiempo no era, pasé todo el día con los chicos y me di cuenta de cuanto los extrañaba. Pero aún así me era casi imposible sacarte de mi mente. No sabía donde estabas, si estabas solo o como te encontrabas y no me quedó más remedio que soportar los deseos que tuve de ir a verte.

La navidad dio paso al año nuevo, estábamos todos en el gran comedor esperando la media noche para dar los abrazos, pero tú no estabas y yo tampoco quería estar ahí, me senté en un rincón del comedor, observando como todo el mundo disfrutaba del momento. No podía creer que estuvieran tan felices y yo sin poder estar en esos momentos con mis padres, pasaba un nuevo año y ellos no estaban junto a mí. Sin soportar más esa situación Salí del comedor sin decirles a mis amigos y corrí hacia el lago.

Pero cuando llegué el lugar estaba ocupado.

-Este lugar es mío –dijiste levantándote del suelo.

-No sabía que el lago tenía dueño –te comenté pero no me fui del lugar, solo me acerqué más a ti- gracias por la pulsera, preciosa -te dije cuando ya estaba frente a ti.

-De nada, no podía usarlo yo ¿No? –sonreíste volviendo la vista hacia el lago.

-Pero pudiste guardarla y dársela a alguien especial.

Justo en eso momento chispas de todos los colores cubrieron el cielo, era medianoche.

-Feliz año nuevo Malfoy –te dije acercándome a ti t abrazándote.

-Feliz año nuevo Granger -dijiste respondiendo mi abrazo.

No sé cuanto duró nuestro abrazo pero disfruté cada momento junto a ti. No quería soltarme, pero no quería que sospecharas ya que tampoco me lo hacías fácil, pues parecía que tú no querías soltarme. Me separé lentamente y besé tu mejilla.

-Buenas noches Malfoy –me despedí.

-No hagas eso –me dijiste en un susurro.

-¿Qué cosa? –pregunté confundida.

-Besarme cada vez que te despides de mí, puedo comenzar a acostumbrarme me miraste fijo y luego sonreíste.

-No me importaría si te acostumbraras- dije sorprendiéndote y a mi misma también, di media vuelta y salí corriendo.

No podía creer lo que había dicho, nunca me creí capaz de hacer eso y por esa razón fue que salí corriendo del lugar.

Entre al salón y luego corrí hacia la sala común, pero en el momento en que estaba por decir la contraseña una mano me detuvo y me volteó, la tuya.

-¿Qué quisiste decir? –preguntaste algo agitado ya que habías corrido para alcanzarme.

-Malfoy… yo…- pero no pude continuar pues te acercabas lentamente a mí quedando a escasos centímetros.

-Eres especial, por eso te di esa pulsera luego eliminaste el espacio entre nosotros y me besaste.

Lo hiciste con cuidado, como si temieras romperme, en un principio también me sorprendí pero poco fui correspondiendo aquel beso, era tierno y suave, tomaste mi cintura y me acercaste un poco más a ti y yo fue subiendo mis brazos hasta rodear tu cuello. Pero todo lo que comienza debe terminar, así muy despacio nos fuimos distanciando.

Nos mirábamos, ninguno hablaba, las palabras parecían no querer acudir a nosotros.

-Estas son las consecuencias por haberme acostumbrado –dijiste al fin aún con tus brazos en mi cintura.

-Ya te dije que no me importa que te acostumbres, solo espero que luego no te aburras –te respondí aún algo sonrojada por el beso.

-Eso nunca –te acercaste nuevamente a mí para besarme pero unos ruidos en el pasillo hicieron que nos separáramos.

En el momento en que estábamos a una distancia prudente aparecieron por el pasillo Harry y Ron sonriendo, pero al verte su expresión cambió.

-¿Qué haces aquí Malfoy? -te gritó Ron.

-Nada que pueda ser de tu interés Weasley, además ya me iba, no tienes de que preocuparte comadreja -le dijiste con tu habitual forma de tratar a mis amigos y luego me miraste- Granger otro día seguimos con nuestros negocios 0luego diste media y te fuiste.

-¿A qué se refería Malfoy con sus negocios? –me preguntó Harry algo extrañado.

-No lo sé Harry –le dije algo nerviosa- ya sabes como es Malfoy últimamente, solo tienes que ignorarlo –y antes de que siguieran con las preguntas entré en la sala común seguida de mis amigos.

Una vez en ella nos sentamos en los sillones alrededor del fuego.

-¿Estás segura de que Malfoy no te dijo nada? –Ron parecía no estar muy tranquilo con las visitas de Malfoy por los al rededores de la sala común.

-Completamente Ron y ya no te preocupes solo quería fastidiar a alguien y bueno me encontró en el pasillo, no es nada, ahora –dije levantándome y yendo hacia ellos- denme un gran abrazo de año nuevo –les dije sonriendo y también tratando de cambiar el tema.

Se levantaron y me abrazaron los dos a la vez y después de algunos segundos nos separamos.

-Bien ahora me voy a mi habitación pues estoy algo cansada, que tengan buenas noches –me despedí de ellos y luego me fui a mi cuarto. No me cambie de ropa, solo me tiré sobre la cama, estaba feliz, después de tanto quererte y pensar en ti, me habías respondido de la misma manera, luego de tanta tristeza por fin algo feliz le ocurría a mi vida. Con una sonrisa en mi rostro me quedé dormida.

La mañana del primer día del nuevo año, fue algo fría y con mucha nieve. Desperté muy temprano y luego de darme una ducha bajé al comedor a desayunar, no esperé a mis amigos pues sabía que no estarían despiertos tan temprano.

Iba muy distraída con el libro de transformaciones que no noté cuando tu mano tomo mi brazo y me empujaste detrás de una de las armaduras del castillo. Y sin darme tiempo para recomponerme de la impresión, me besaste, tal como la noche anterior y así mismo no atiné a nada más que corresponder a tu beso. Pero esta vez fue algo más profundo, pues sabías que yo te respondería, sabías que te abrazaría y querría que nunca te fueras de mi lado.

-Tenía que hacer lo que tus amiguitos no me permitieron cuando nos interrumpieron –me dijiste luego de separarnos solo unos centímetros.

-¿Y por qué no lo hiciste en ese momento? –te pregunté sonriendo.

-Lo hubiera hecho –me miraste sinceramente- pero no quería hacerte pasar un mal momento con ellos y en la noche de año nuevo, ¿Te preguntaron que hacía yo ahí?

-Sí pero ya no hay problema, se como controlar a mis amigos –te respondí jugando con unos de los mechones que caían por tu rostro.

-Anoche tenía algo que preguntarte –me diste colocándote serio y preocupándome.

-¿Qué cosa? –pregunté con temor, no sabía que era y el no saber las cosas es algo que me desespera.

-¿Si quieres ser mi novia? –preguntaste con tanta naturalidad que casi no noté qué había sido lo que habías preguntado.

Pero cuando procese cada palabra en mi cabeza me di cuenta de lo que significaban y el valor que tenían para mí. Me mirabas serio, esperando una respuesta de mi parte, que para mí era obvia.

-Claro que sí –te abracé fuertemente casi sin dejarte respirar.

-Hermione no me dejas respirar.

Te solté de inmediato pero no porqué me lo habías pedido, sino porque como lo habías hecho.

-Me llamaste por mi nombre –te dije sonriendo.

-Me parece normal ¿no? ¿O quieres que siga llamándote por tu apellido? –preguntaste confundido.

-No, para nada, me gusta que digas mi nombre –y esta vez fui yo quien se acercó a besarte, luego de algunos minutos volvimos a separarnos.

-Vamos a desayunar, ya se nos hace tarde y mis amigos deben estar por bajar –dije ya lista para salir de nuestro escondite.

-¿Sabes que algún día tendrás que decirle lo nuestro, no es así?

-Sí y debe ser pronto, no quiero ocultárselos por mucho tiempo.

-Por mí no hay problema, si quieres se los decimos ahora.

-Ahora no, pero esta noche sí, juntémonos en el salón de transformaciones a las diez, yo los llevaré, se puntual.

-Como siempre –luego me robaste un fugaz beso y salimos del escondite por separado.

Decían: apuesto que no lo conseguirán.

-Aún no entiendo que hacemos aquí –decía Ron algo confuso- ¿Por qué lo que nos tienes que decir tiene que ser aquí?

-Porque aún falta una persona –dije algo asustada, pues aún no sabía como diría todo.

-¿Quién? ¿Qué ocurre Hermione? –me preguntó Harry con un aire preocupado en su voz.

-Solo esperen unos segundos, ya sabrán lo que ocurre, debe estar por llegar.

Y en se preciso momento la puerta del aula se abrió y por ella apareciste, con tu aire de superioridad de siempre, tu vista estaba fija en mí y con ese solo hecho me entregaste toda la tranquilidad que necesitaba, te acercaste a mí, aún sin mirar a mis amigos que te miraban con rencor, no con odio, pues al pasar tu familia junto a la orden parecía ser que el odio ya no existía, pero si el rencor, el cual fueron acumulando durante tanto tiempo de enemistad.

-¿Qué hace él aquí? Preguntó Ron poniéndose de pie justo en el momento en que te sentabas a mi lado.

-Él es la persona que faltaba para decirle la razón por la que los traje aquí –les dije con el valor que me habías entregado a tu llegada.

-Hermione creo que no estoy entendiendo nada –Ron parecía realmente confundido.

-¡Que sorpresa Weasley! –dijiste alzando las cejas provocando la ira de Ron.

-No te metas en esto Malfoy, tú no tienes nada que ver en esto.

-No estés tan seguro de eso Weasley –esta vez una sonrisa se alojó en tu rostro.

-Draco ya basta déjame esto a mí –puse mi mano en tu hombro haciendo que esta vez fuera Harry quien reaccionara.

-¿Draco? ¿Qué está pasando? ¿Y desde cuando se tratan tan bien?

-Harry, Ron yo… verán… creía que sería capaz, pero, al ver el rostro de mis amigos el miedo me invadió, ya no podía salir una palabra más de mi boca.

-¿Y bien? –Harry ya no soportaba más la incertidumbre.

-Hermione y yo somos novios Potter eso es lo que a tratado de decirles –dijiste al final, haciendo que todo el aire que tenía dentro de mí fuera liberado.

-¿Qué? –Dijeron los dos al unísono- ¿Hermione acaso estás loca? ¿Cómo es que estás con este imbécil? No puede ser ¿Esto es una broma cierto? –preguntó Ron comenzando a pasearse de un lado a otro de la sala.

-No Ron, no es una broma, es verdad –dije después de escuchar todas las preguntas que él había hecho.

-Pero Hermione ustedes son muy diferentes, él te hizo sentir mal desde que nos conocimos ¿Qué podría hacer él junto a ti? No te conoce –me dijo Harry un poco más calmado que Ron, pero igual de indignado.

-Te equivocas Potter –te pusiste de pie y los enfrentaste- somos diferentes y por eso nos complementamos, he estado con ella en momentos en que ustedes brillaron por su ausencia en que más los necesitaba ¿Estuvieron junto a ella cuando sus padres murieron? ¿Le dijeron algo que la hiciera sentir mejor? ¿Dejaron el quidditch de lado para acompañarla al cementerio a ver a sus padres? ¿Lo hicieron? No, pues yo si estuve con ella en cada uno de esos momentos, cuando necesitó el hombro de sus amigos para calmar sus penas, ya que ustedes se encerraron en su burbuja dejándola a ella de lado –me miraste unos segundos y luego nuevamente volviste tu mirada hacia ellos- Así que no vuelvan a decir que no podrá ayudarla, porque ya lo he hecho.

Luego te acercaste a mí, tomaste mi mano y me llevaste a la salida.

-Te vas con él ¿Lo eliges en vez de nosotros? –me preguntó Ron.

-Si fueran mis verdaderos amigos no me harían elegir –les dije mientras una lágrima caía por mi mejilla.

Mientras salíamos escuchamos la voz de Ron gritándonos.

-No lo conseguirán –sentí la presión de tu mano contra la mía y supe en ese momento que Ron se equivocaba.