ENTRE NUNCA Y JAMÁS

(Neverland)

Capítulo 3.

Era uno de esos días laborales de aquellos de media semana, donde no es ni el principio donde todo te da más flojera, ni es el final y por lo tanto, tampoco estás esperando la hora de salida como idiota para salir corriendo del trabajo. Bueno, pero decía, recibí una llamada de mi jefe en la oficina, quien se supone debería estar aquí desde hace hora y media.

- "Kuga-san tienes una llamada"

- "Gracias Yukino-san" - ¿Y ahora? - "Kuga al habla"

- "¿Kuga-kun?" - Oh, Sakomizu, ¿dónde andará?

- "Jefe, le están esperando aquí desde hace ya rato"

- "¿Quienes?"

- "La gente de Ota"

- "Se me pasó, pídele de favor a Yamada-san que se encargue de ese asunto"

- "Yamada no está"

- "Entonces pídele a Takeda-san..."

- "Tampoco"

- "Bueno, bueno, qué tal..."

- "Inge no hay nadie en la oficina"

- "¿Nadie?"

- "Nadie"

- "En ese caso... ¿Ah?" - Oh no - "Cielos Kuga-kun, la recepción es pésima, te marco luego"

- "¡Espera Sakomizu!"

Y con un pésimo y fingido sonido de interferencia, una disculpa patética con una todavía más falsa promesa de una llamada posterior que jamás llegó, Sakomizu, mi lindo y hermoso jefe, me tiró un problema enorme a la cara. Por supuesto, al verme ensartada en tan tremendo lío, no me quedó de otra más que moverme. Como pude me dispensé con la gente de la planta de Ota, quienes estaban más que indignados por una situación de la cual no tenía ni idea; como sus peticiones no podían ser atendidas por quienes ellos asumían era el responsable directo, la armaron en grande. Sí, es correcto, se fueron con la máxima autoridad por no decir, la única que se encontraba disponible en la oficina. Fujino Shizuru.

Sabía que Troya ardería, aún así esperé pacientemente en mi lugar a que la fiel secretaria de la ingeniera, me mandara llamar. Después de cuarenta y cinco minutos de lenta y prolongada tortura, llegó la orden, Fujino-buchou quería que pasara al privado. Dirigí mis pasos no muy convencida de que fuera lo más inteligente que pudiera hacer, pero me resigné a ser pisoteada por el mal genio de la jefa. No pasó desapercibido el hecho de que vi a los trabajadores de Ota esperando fuera de la oficina, lo que suponía mi tortura todavía peor, puesto que estaría a solas con la ingeniera. Yukino me indicó que entrara, una vez en el privado de la ingeniera, Yukino se salió y así quedamos solas la ingeniera y yo.

- "Siéntate Kuga" - Uy.

- "Dígame ingeniera Fujino"

- "¿Estabas enterada sobre la problemática de la planta de Ota?"

- "Vagamente ingeniera"

- "¿A quién tenemos ahí?" - Empezó a revolver entre sus papeles en búsqueda probablemente, de algún directorio telefónico - "¿Quién puede decirme sobre esto?" - Masculló mortificada, me sentía avergonzada por no poder ayudar de mucho - "¿Dónde está Yamada cuando se le necesita?"

Entonces se me prendió el foco, recuerdo que cuando hacía mis prácticas profesionales conocí a una chica de Ota, ella finalmente consiguió trabajo ahí y hasta donde yo sé seguía en ese lugar. Por lo tanto, en lo que la ingeniera aún revolvía sus papeles decidí sacar mi teléfono del bolsillo de mi pantalón y marcarle a Nina, quien afortunadamente me contestó. Le expliqué a Nina la situación y ella amablemente me contó, a grandes rasgos, lo que había ocurrido. Favorablemente, Nina tenía a la mano los números telefónicos de la gente que estaba involucrada en la situación y me los dictó para que se los entregara a la ingeniera. Le di las gracias y corté la llamada, ahora sí para atender a la jefa.

Fujino-buchou cogió los números, con un ademán me invitó a salirme de su oficina y de esa manera dio finalizada nuestra corta reunión de trabajo. No me dio las gracias, ni siquiera se despidió, pero así era ella, por eso supongo que era la jefa. Así que al menos parcialmente satisfecha de no haberla regado tanto con esa mujer, decidí celebrar en mi escritorio mi pequeña victoria con una partida de solitario spider. Hablando de arañas, no había terminado la segunda mano cuando Nao se apareció en mi lugar.

- "Hey Kuga, ¿alguien se murió?"

- "¿Por?"

- "Es que aquí en tu departamento nunca hay nadie" - Comentó la araña mientras se sentaba sobre mi escritorio.

- "Será porque aquí sí se trabaja"

- "Seguro" - Me miró suspicaz, luego cerré la ventana del solitario.

- "¿Se te perdió algo?" - La miré de reojo.

- "¿Eres novia de la hija de la ingeniera?" - Aquí me le quedé viendo casi con odio - "¿Qué?" - Preguntó mirándome con su rostro más inocente.

- "No" - Gruñí - "¿De dónde has sacado esa idea?"

- "Responde Kuga" - Enarqué una ceja - "¿Es o no es Viola, la hija de la ingeniera?"

- "Sí lo es" - Admití tímidamente.

- "Así que ya que la madre no te pela..."

- "¡Nao!"

- "¿Qué?" - Repitió esa extraña y melosa mirada.

- "No va por ahí la cosa, además Viola no es mi novia ya te lo dije"

- "Pero sales con ella"

- "Ajá"

- "Y Alyssa me contó que se han besado" - Carajo, no se puede hacer nada hoy en día sin que alguien no se entere.

- "También me he besado con strippers"

- "Tampoco te enojes, te estoy preguntando en buen plan"

- "De acuerdo" - Resoplé el aire con brusquedad - "Me ha besado pero yo he sido honesta con mis sentimientos"

- "Kuga, como tu amiga déjame darte un buen consejo" - Con qué me va a salir.

- "Adelante" - No quiero oír esto.

- "Le estás buscando tres pies al gato"

- "No es verdad"

- "Oh sí"

- "¿Por qué...?" - Pero no pudimos terminar nuestro argumento, puesto que la jefa se plantó frente a nosotras con tanto sigilo, que al verla Nao pegó un brinco olímpico.

- "¡Fujino-san!" - Exclamó Nao.

- "Yuuki-han, si no interrumpo algo importante me gustaría que me prestaras a Kuga-han un momento"

- "Ya me iba Fujino-san" - Hizo una extraña y nerviosa reverencia - "Hablamos luego Kuga"

Nao se fue y quedé completamente a solas con la ingeniera, se apareció tan de repente que nunca supe si escuchó lo que estaba hablando con la araña. ¿Lo sabrá? ¿Sabrá la jefa que estoy saliendo con su hija? ¿Le importará? No, claro que no Natsuki. Seguro vino a buscarte porque necesita alguna información más y todavía no llega el equipo completo.

- "¿En qué puedo servirle ingeniera?" - Pregunté sin poder verle al rostro, estaba avergonzada.

- "Nos vamos a Ota" - ¿Huh? - "Tú manejas" - Me asentó las llaves en el escritorio y se dio la media vuelta.

No sé cómo sucedió, ni siquiera me di cuenta, pero en este momento no podía importarme más nada, salvo el hecho de que estaba en la carretera manejando el vehículo de la ingeniera con rumbo a Ota, lugar que se encuentra cerca de la bahía de Tokio y que tardaríamos al menos un par de horas en alcanzar. La jefa venía hablando por teléfono, muy probablemente con alguna de las personas que Nina me recomendó para tratar el asunto de la planta. Por otra parte mi sonrisa no podía estar más grande, estaba más que feliz de estar así con ella, aún si la mujer no me prestaba el más mínimo de atención, para mí era más que suficiente.

Llegamos a la planta, pensé que me trataría como a su chofer y me diría que esperara afuera pero no, Fujino-buchou me pidió que la acompañara en lo que la diligencia se llevaba. Sólo cuando entró al despacho del Gerente me pidió que me quedara afuera, ignoro qué asuntos trataron allá adentro, estuve sentada a la puerta otro par de horas. Llegó un momento en donde me fastidié de esperar y decidí estirar las piernas en la entrada del lugar, me sorprendió mucho el hecho de que cuando vi hacia el cielo éste ya se encontraba oscuro. Le hablé a Mai para decirle que llegaría muy tarde a la casa, no tanto porque tuviera que avisarle sino más bien porque la pelirroja suele ser algo aprehensiva conmigo. Terminada esa llamada entró la de Viola, quien parecía algo irritada por escuchar que hoy no iríamos a ningún lado, aunque supo disimular su malestar.

Regresé al lugar que ocupara antes de que comenzara a realizar mis llamadas telefónicas, después de todo, creo que no encontraría a Nina por aquí, al parecer su turno terminó mucho antes de que llegara a Ota. La puerta del despacho se abrió, dando paso al objeto de mis afectos, junto con un grupo de cuatro caballeros quienes le enseñaban sus respetos. La sonrisa triunfal en el rostro de la ingeniera me hacía pensar que el problema había sido resuelto y esto indicaba el final de nuestra travesía juntas. Le seguí hasta la puerta del vehículo, le abrí para que se sentara y luego me senté en el asiento del conductor con toda la intención de regresar a nuestro punto de partida. Claro, hasta que ella decidió romper el hielo.

- "¿Kuga-han?" - Me preguntó mientras me ponía el cinturón de seguridad - "¿No tienes hambre?"

- "Un poco, sí" - En realidad me están gruñendo las tripas desde hace más de una hora.

- "Vamos a un restaurante, te indico cómo llegar, no es bueno que estés manejando con el estómago vacío"

- "Está bien"

No era una sugerencia, sino una orden. A pesar del tono amable de su voz, se notaba a leguas que la ingeniera se encontraba más que estresada, quizás era ella quien necesitaba más el alimento que yo. Así que en un sitio que se encontraba algo retirado de la planta, puesto que para llegar a la planta hemos tenido que atravesar un trecho bastante largo de la ciudad, llegamos a la zona comercial del barrio. No muy lejos de Haneda, el aeropuerto internacional, la ingeniera me pidió que estacionara el auto para que comiésemos con prontitud.

Era un lugar muy elegante, lamentablemente, mi escaso conocimiento sobre comidas que no fueran chatarras me hizo ordenar algo que conocía, sí, hablo de una hamburguesa común y corriente. Ante mi elección la ingeniera no pudo menos que esbozar una leve sonrisa, mientras que para ella decidió ordenar una ensalada y una botella de vino. Estuvimos así, en completo silencio, casi exactamente igual que aquella vez en su oficina, cuando me preguntara si le había comentado a alguien sobre su relación con mi vecino. Por alguna extraña razón, eso me quitó el apetito, así que no pude acabar con mi hamburguesa ante la sorpresa de mi anfitriona.

- "Pensé que comerías con más avidez"

- "Estoy satisfecha ingeniera, gracias por la comida"

- "Ah" - Enarcó una ceja.

- "Tal vez no deberíamos retrasarnos más inge" - Apenas y susurré esto último, temía su reacción pero era necesario que le comentara mis inquietudes - "Está oscureciendo y temo que mis reflejos no sean tan buenos en la noche al manejar a Tokio"

- "Ya veo" - Acarició el borde de su copa sin tomarse la molestia de verme a la cara - "En ese caso, pasaremos la noche en un hotel y partiremos mañana muy temprano"

- "¿Cómo?"

- "Tengo una junta muy importante a las diez de la mañana, será mejor que salgamos en cuanto la luz del sol ilumine el camino" - ¿Oí bien?

- "Pero ingeniera..." - Esto no podía estar bien, eran demasiadas molestias para ella.

- "La cuenta por favor" - Volvió a ignorarme, esa era su manera de decirme, cállate y obedece - "Andando Natsuki, conozco un hotel por aquí que da un servicio económico y bueno" - Me llamó por mi nombre - "Perdón, ni siquiera te pregunté si querías algún postre" - Me dijo Natsuki - "¿Pasa algo?"

- "Ah" - Dios, me he sonrojado - "No, nada ingeniera, estoy bien así"

- "En ese caso vamos"

No sé cómo pude llegar al lugar sin estrellarme, estaba feliz, la ingeniera me había llamado por mi nombre, mi corazón no cabía en la caja torácica de tanta felicidad. Estaba tan distraída que nunca noté que la ingeniera había pedido una habitación doble para las dos, sólo lo noté cuando entramos al cuarto y vi dos camas en él. Este era un día histórico, no sólo el objeto de mis afectos me había brindado un día glorioso, no sólo me había llamado por mi nombre, sino también, me daría la oportunidad de verle dormir, de dormir a su lado. Debo haber hecho algo bien porque no creo que exista otro ser en la tierra que haya tenido tanta fortuna en esta vida, tanta suerte como yo. No. Esto era algo irrepetible, una de esas ocasiones raras en donde das gracias a la vida de estar en el ahí y en el ahora. Dormiría con Shizuru, con mi amada Shizuru.

- "¿Te molesta si me baño primero?"

- "No, adelante ingeniera"

- "No tardo"

Pero por mí se podía tardar lo que quisiera, por mí podría estar esperándole toda la vida ahí en la puerta hasta que el mundo se acabe. Nadie me creería cuando lo cuente... Oh, pero supongo que la ingeniera no querrá que esto se sepa, me imagino que me hará guardar el secreto tal y como me coaccionara a guardarle el de su desliz con Reito. Me senté a la orilla de la cama para cavilar esto último, resoplé el aire que había mantenido en mis pulmones por quien sabe cuánto tiempo y me dejé caer en la colcha. Viendo hacia el techo me dejé llevar por un sopor, un extraño cansancio me abatió y no supe más de mí, estaba tan tranquila, tan extrañamente relajada pese a que ella estaba a escasos metros de mí con el cuerpo totalmente desnudo... No, no podía estar pensando en estas cosas ahora, debería estar más que agradecida por el simple hecho de que esta pobre criatura terrenal haya sido la elegida por una diosa como la ingeniera para pasar la noche juntas. No. Nada importa más que eso.

En mi estado de contemplación sentí claramente cómo una mano recorría mis cabellos y acariciaba mis labios, juraría que incluso tuve el placer de sentir algo húmedo en ellos y escuchar una voz angelical a lo lejos que me daba las buenas noches. Hermoso sueño tuve esa noche, hermosa noche me regalara mi ángel de ojos carmesí.

- "Creo que deberías bañarte antes de irnos" - Una mano en mi hombro me sacudía levemente.

- "¿Cómo?" - Pregunté aturdida, no tenía idea de dónde andaba.

- "Ya amaneció" - Abrí los ojos y ahí estaba ella, cubierta con una bata blanca que probablemente le proporcionara el hotel, no fue un sueño, esto fue real - "Anda, toma una ducha que luego comeremos algo rápido en el camino"

- "Sí ingeniera" - Me levanté como una exhalación y corrí rumbo al baño, tenía un hilo de saliva en la comisura de la boca y seguro ella lo había visto, qué vergüenza.

Nuevamente, no cruzamos palabra alguna durante todo el recorrido a casa, no es que estuviera interesada en ello. Para mí el haber tenido el privilegio de pasar la noche juntas era algo que no esperaba jamás, por lo tanto, estaba más que satisfecha con lo que tenía. Es más, prefiero que la ingeniera no diga nada, así podría estar más concentrada en el camino y en regresarla a la ciudad sana y salva, sin ningún contratiempo, sin ningún problema. Además, el sólo imaginar las caras de los demás cuando me vean llegar a la dependencia manejando la EcoSport era suficiente para mí, sólo que no sabía que la jefa tenía otros planes.

- "En cuanto entremos a la ciudad, te dejaré en tu casa"

- "¿Cómo?"

- "Tómate el día, yo tengo que regresar a mi piso para cambiarme la ropa y atender unos asuntos en la oficina"

- "No es necesario que me de el día inge"

- "No insistas Kuga-han" - Kuga, ya no Natsuki, pues no comprendo.

- "Como quiera"

Algo en mi tono de voz le hizo notar mi cambio de humor a la ingeniera, la obedecería pero no estaba de acuerdo. Tal vez ella pensó que me enojó el hecho de que no me dejara seguir a su lado como su chofer, pero no, lo que me irritaba sobre manera era que ayer me hubiese llamado por mi nombre y hoy lo negara con descaro. Aún así no dije nada, en cuanto entramos a Tokio le entregué el auto y le dejé llevarme a mi hogar, nos despedimos y no la vi en todo el día. No le obedecí, ese día sí fui a la oficina, pero ella no se presentó a la dependencia como había dicho que haría.

()()()

Esa tarde no salí con Viola, me la dediqué a reparar la Kawasaki a quien tenía bastante descuidada. Dejé abierta la puerta del garaje para observar desde mi lugar la entrada de Reito, su auto no estaba y tuve mi momento Mai, puesto que su hora de retorno había pasado hace bastante tiempo ya. Luego tuve mi momento Natsuki, sufrí un episodio psicópata donde deseaba arrancarle los dedos de las manos con el alicate que tenía en la mano. ¿Por qué los dedos de las manos? Para que se le quiten las ganas de ponerle un dedo encima a Shizuru, sólo por eso. ¿Estoy loca? ¡Seguro que sí!

Frustrada de que mi objetivo no se llevara a cabo, abandoné la tarea de reparar la motocicleta y comencé a secarme el sudor de la frente con una franela sucia que tenía a un lado. Quería agua pero se me había gastado hace quince minutos, lo sé, llevo esperando a Reito las últimas tres horas en esta bodega. Sucia, cansada, frustrada e irremediablemente celosa, me encogí de hombros y decidí irme a la casa a darme un regaderazo. Mai y Mikoto habían salido al cine, estaba sola, debí aceptar su invitación pero la ansiedad que me provocaba el imaginarme a Shizuru a lado de mi vecino no me lo permitió. Tal vez debería hablarle a Viola, tal vez si le ruego me perdone y salgamos a algún lado, al que sea, lo que sea está bien en momentos como éste. Sólo quiero olvidar...

- "Yo Kuga" - Tate - "Se ve que andas acalorada, ten" - Me ofreció una lata bien fría de cerveza.

- "Gracias" - La abrí sin chistar y me la tomé de un trago - "¿Estás saliendo de la tienda?"

- "Wow, qué garganta la tuya" - Me ofreció otra - "Sí, pensaba invitarles a tomar unas chevas conmigo pero veo con tristeza que tu amiga la pelirroja no se encuentra en casa"

- "¿Cómo sabes?" - Se rascó la cabeza y respondió.

- "Siempre que estoy contigo se aparece de la nada, además las luces de la casa están apagadas"

- "Pues vaya que la tienes en la mira" - Sonreí y procedí a beber más lentamente el contenido de la lata.

- "Bueno" - Contestó sonrojado - "Se supone que cuando alguien te gusta estás pendiente de todo lo que ella hace, todo lo que a ella le gusta"

- "Ya" - Contemplé hacia la nada, él estaba en lo correcto.

- "¿Y tu novia?" - Escupí el trago de cerveza que acababa de sorber - "No la he visto últimamente" - ¿No se supone que deberías estar observando a Mai y no a mí?

- "¡No es mi novia!" - Contesté con demasiada exaltación - "Somos amigas"

- "Pero a ti sí se te dan las chicas, ¿verdad?" - En este punto me hubiese gustado ver mi cara, Tate lo preguntó como si nada y así le respondí.

- "¿Algún problema?"

- "No" - Con la indiferencia que le caracteriza prosiguió - "Es bueno tener con quién platicar estos temas y que además se vea sexy con pantalones" - Imbécil.

- "Oye Tate, ¿quieres salir conmigo?"

No era lo que deseaba, tampoco lo que hubiese hecho en una situación normal, pero en ese momento salir con Tate me pareció la idea más acertada que podía ocurrírseme. Tampoco estuvo tan mal, nos fuimos de farra toda la noche y bebimos hasta que nos sacaron del antro. Cualquiera que nos viera juntos pensaría que éramos dos buenos amigos buscando ligues para pasar la noche. Ninguno obtuvo lo que buscaba, él no se acostó con Mai y yo tampoco con Shizuru, pero la pasamos de maravilla ese día... Hasta que amaneció y la luz del sol en mi cara fue desastrosa para mi resaca.

- "¡Vete a trabajar!" - Escuché a la pelirroja como si estuviera a diez metros de distancia o sea, a lo lejos.

- "Me siento mal" - Me tapé con la colcha - "Me reportaré enferma"

- "Nunca, anda, date un baño que te preparo un café bien cargado"

- "Pero Mai" - Rezongué mientras ella me destapaba.

- "Pero nada" - Se puso fuerte - "Párate"

- "Estoy mareada" - Fue lo primero que noté en cuanto me incorporé, todo me daba vueltas.

- "¡Por dios!" - Se tapó la nariz - "¡Cómo apestas a cigarro!"

- "Creo que fumé un poco"

- "¿Un poco?" - Me tapé los oídos, su voz ya se escuchaba fuerte y comenzaba a taladrarme los tímpanos - "¿Qué demonios es eso?" - Preguntó mientras me jalaba de la camiseta - "¡Oh increíble!"

- "¿Qué?" - Intenté mirarle a los ojos pero no podía enfocar la vista.

- "Tienes un chupete en el cuello, Kuga..." - Lanzó un gemido exasperado y salió del cuarto.

Mai se encargó de hacer mi mañana todavía más miserable, no sólo me había levantado con una súper resaca de antología, no sólo había resultado que perdí mi celular quién sabe en dónde y lo que es peor, quién sabe con quién. Tampoco el hecho de que hubiese tenido que ser Tate el que me llevara a rastras hasta la casa, quien según Mai, tampoco se veía muy bien que digamos. Todo eso aunado al moretón que tenía en la garganta, ¿cómo iba a ocultar esa cosa en el trabajo en pleno verano? Hoy sería el objeto de las burlas de todos los compañeros, seguro. Pero aparte de ello, Mai habló y habló hasta que el reloj de pared indicó que si no salía de la casa, llegaría tarde al café de Midori para empezar su turno.

Feliz de no tener que seguir soportando una letanía que ni siquiera mi propia madre me hubiese dado, cogí mis llaves, mi billetera y monté la moto. Como era de esperarse, llegué tarde a trabajar y también como era de suponerse, todos en la dependencia notaron que había tenido acción anoche. Ni siquiera lo recuerdo, estaba bailando con una tipa y después de eso ya no sé más. Tal vez sí bebí mucho, pero es que no podía ser de otra manera. Tenía que quitarme a Shizuru de la cabeza y esa fue la mejor idea que se me pasó por la mente. Si hubiese llamado a Viola era muy probable que en algún momento la hubiese confundido con la madre, eso, hubiese sido nefasto.

- "Esto era algo que tenía que ver por mí misma" - Nao, la que faltaba.

- "De verdad Nao, ahora no" - Dejé caer mi frente con rudeza al escritorio - "Ahora no" - Lloriqueé.

- "¿Dónde anduviste anoche?" - Me reclamó - "Si querías irte de juerga me hubieses llamado"

- "Estuve con Tate" - Aquí me jaló del pelo para verme a la cara.

- "¿Y en qué momento decidiste abandonarnos y pasarte al equipo contrario?"

- "No, Nao" - Le quité las manos de mi pelo de un manotazo - "Salimos juntos pero cada quién con su chica"

- "¿Estuviste con Viola?" - Me miró incrédula - "Porque esas marcas no pensé que las hiciera una niña bien como esa.

- "No" - Me llevé ambas manos al rostro - "Ni idea de quién era"

- "Oh"

- "¿Qué?" - Pregunté con irritación al pasar más de diez segundos y no escuchar sus burlas.

- "Nada" - Me vio extraño - "Es que nunca pensé que fueras de ese tipo de persona" - Aquí me encabroné.

- "¡Qué!" - Me paré de golpe y sentí que el estómago se me revolvió horrible - "Tú lo haces todo el tiempo y no te juzgo" - Espeté indignada.

- "Kuga" - Me tomó por los hombros para calmarme - "Jamás lo he hecho estando pasada de copas, no es sano" - Nao me miró fijamente para saber si le estaba poniendo atención - "¿Entiendes?"

- "Está bien" - Respondí como niña regañada.

- "¿Ahora, le contarás a mamá Nao qué es lo que te ocurre?"

Abrí la boca y la cerré, no podía contarle a Nao que era la ingeniera la que me tenía en ese estado, que dormí con ella, que me llamó por mi nombre y luego me ignoró. Que estaba enloquecida por esa mujer, que la veía en mis sueños, en mis ensoñaciones, protagonizaba mis más locas fantasías e inclusive, aquellas no tan locas. ¿Qué podía yo hacer? Nada. Eso simplemente. La amaba y no podría tenerla nunca, ese era el problema. Pero ahora que dormí con ella la cosa parece haber empeorado, yo empeoré.

Negué con la cabeza y le pedí a Nao que me dejara trabajar, la pelirroja frunció el ceño y se fue algo mortificada. No la culpo. Se suponía que éramos las mejores amigas, se suponía que nos contaríamos todo, lo bueno y lo malo. Pero hoy no podía decirle, era un secreto, prometí que no lo revelaría y así lo mantendré. Aún si sé que hay secretos que matan, que existen secretos que deben decirse, éstos no, los secretos de Shizuru siempre serán eso. Secretos. Me convertiría en su secreto si ella me lo pidiera. Horror. Sigo borracha.

- "Oh, Kuga-kun" - Yamada.

- "Dígame licenciado" - Licenciado pervertido.

- "Escuché que resolviste una situación ayer para la ingeniera" - Oh dios, ya se supo - "Te felicito"

- "¿Eh?"

- "Sí" - Se rascó la barbilla mientras decía esto - "No había nadie en la oficina y supiste solucionar el problema" - Enarqué la ceja de manera involuntaria, ¿me está felicitando?

- "Hice lo que pude" - Regresé mi vista al monitor como diciendo, vete ya tarado.

- "La ingeniera no piensa eso" - ¿Shizuru habló de esto? - "Está muy complacida con tu trabajo" - Me palmeó la espalda y se dio la vuelta - "Sigue así"

La ingeniera habló de mí con Yamada, la ingeniera está contenta con mi trabajo. ¡Increíble! No podía estar más feliz, mi sonrisa fue tan ancha que por un momento, olvidé que tenía resaca y que mi rostro debía verse terrible. Me levanté de mi asiento, comencé una ridícula danza e inclusive le tiré unos papeles de su escritorio a Sakomizu, quien me veía como a una loca. Takeda luego me preguntó si había consumido drogas, pero me valió, a él también le tocó aguantar mi repentino cambio de humor.

Realicé mi trabajo con más gusto que antes, la cereza en el pastel del día hubiese sido que la jefa se apareciera por aquí y me acariciara la cabeza o que no hiciera nada, que sólo se presentara por aquí, sólo quería verla. Es una pena que a veces, mientras más ensimismado en tus fantasías estás, la vida te hace ver que es una mierda, porque es una mierda. No vi a Shizuru esa tarde, sino a Viola.

- "Hola Natsuki" - La escuché a mis espaldas, puesto que estaba estrangulando a Takeda con los brazos para que no pudiera escribir en su computadora.

- "¡Viola!" - Volteé casi saltando de mi sitio - "Qué... Sorpresa" - Sí, qué demonios haces aquí.

- "¿Podemos hablar?" - O-oh.

- "Seguro" - Caminamos fuera de la oficina hacia las áreas verdes de la dependencia, ahí nos sentamos en un arriate - "¿Veniste a ver tu mamá?"

- "¿Por qué no me hablaste anoche?" - ¿Desde cuándo estamos en ese nivel de relación? - "Pensé que..." - Me vio fijo y luego suspiró - "Olvídalo"

- "Perdí mi teléfono, no he comprado otro"

- "Sí, puedo imaginarme cómo lo extraviaste" - Ah, ya lo viste - "Creo que fue un error venir, me dio gusto saludarte" - Dios, ésta sí que sabe cómo hacerme sentir mal.

- "Ara, Viola, Kuga-han" - Válgame, ahora sí se complicó la cosa.

- "¡Ingeniera!" - Salté del arriate con la dirección más lejana posible de Viola, quien frunció todavía más el ceño ante mi reacción.

- "Hola madre" - He tenido conversaciones más cálidas con mis sábanas que ese saludo.

- "¿Por qué no me avisaste que vendrías?" - Miró la jefa su reloj - "Tengo una junta importante y..."

- "Porque no venía a verte a ti" - Se lo dijo y se lo dijo feo - "Pero no importa, ya me iba"

- "Viola" - La llamé pero ella no volteó, le dio un beso a su madre y siguió su camino.

- "Deberías seguirla" - Escuché por detrás mío mientras contemplaba taciturna, la silueta de Viola quien se alejaba poco a poco.

Quedé inmóvil, la ingeniera me estaba sugiriendo que fuera por su hija, no fue una orden, sino más bien un consejo. Un consejo que no pedí y que no esperaba del objeto de mis afectos, es decir, ¿me está dando luz verde para que vaya por su hija? Pero esta mujer está insanamente mal de la cabeza, ¿cómo demonios se le ocurre decirme eso? Tenía un rostro tan incrédulo en ese momento pero ella no podía verlo, Shizuru estaba a mis espaldas, así que me giré para explicarle que no iba a hacer algo como eso, que de ninguna manera me movería de mi sitio para ir por Viola. El problema fue que cuando vi los ojos de la ingeniera, sentí miedo.

Shizuru me veía de una manera extraña, una mezcla de odio con otro tanto que no supe identificar, estaba enojada, claro. No todos los días te enteras que tu hija aparte de ser bollera, está saliendo con tu subordinada, demonios ahora sí que lo compliqué todo. Si antes tenía una milésima oportunidad para acercarme a Shizuru la perdí en este momento, la perdí por Viola. Nao tenía razón, esto no estaba bien, maldita araña, odio darle la razón.

- "Así que eras tú" - Sólo la oí, no podía verle a la cara, me sentía fatal - "Aléjate de Viola"

Dicho esto Shizuru se marchó, me quedó fijo en la mente el sonido de sus tacones aporreándose en el piso, la fragancia de su perfume que circulaba sutilmente en el ambiente y por último, el tono áspero en su voz que normalmente suele ser meloso, suave, bello. No. La ingeniera me detestaba y ahora no habría acción alguna que borrara lo que acababa de pasar, sólo me quedaba esperar su veredicto. Estaba tan aturdida que si hubiese puesto atención en sus palabras, hubiese notado que primero me sugirió que fuera a por ella y luego me amenazó para que no lo haga. Por eso la vida es una mierda.


N/A: Ahora empieza lo bueno, les aseguro que sí. ¿A dónde va a parar esto? Ni idea, pero espero que no esté siendo aburrido, estoy tratando de meterle uno que otro elemento alterno para que no sea tan pesada la historia, como Tate. Creo que es la primera vez que este personaje me gusta, al menos el Tate que yo describo. Buen inicio de semana, esperemos que la inspiración me regrese pero esta semana lo dudo mucho, hasta entonces, ja ne!