ENTRE NUNCA Y JAMÁS

(Neverland)

Capítulo 4.

No volví a ver a Viola en todo el resto de la semana, no supe más de ella; ni de ella ni de la ingeniera, ambas desaparecieron temporalmente. Una, la joven, al parecer salió de viaje y nadie supo darme razón de su paradero, que no es que haya insistido mucho en saberlo. La otra, la mayor, parece como si se la hubiese tragado la tierra, puesto que hubo un congreso fuera de Tokio y desde eso que no pone un pie en la oficina.

En el largo transcurrir del tiempo, al parecer todo sigue su curso, de una u otra manera me siento más aliviada al no sentir esa extraña opresión en el pecho que tenía hasta antes de que ellas se fueran. La marca en mi cuello ya casi no es visible, de igual forma mi fechoría casi es olvidada por completo, supongo que es como se dice, las aguas siempre buscan su nivel.

- "Sube el volumen, por favor" - Le decía una compañera a la otra.

- "¿Qué hacen?" - Pregunté en cuanto checaba entrada en recursos humanos, un día cualquiera.

- "Es la hora del programa de Temis-sama" - ¿Soy yo o me suena a algo porno?

- "Hola Kuga, ¿temprano?" - Me saludó la araña en cuanto llegó a checar entrada.

- "Tengo una diligencia con Sakomizu" - Expliqué, pero la araña tampoco me hizo mucho caso al estar escuchando el programa radiofónico - "¿Qué hacen?" - Pregunté ya exasperada.

- "Shhh, está diciendo mi signo" - Me calló la araña.

- "No puedo creer que tú de todas las personas..." - Vociferé, pero Nao me tapó la boca - "Mmm"

Todas callaron de momento, porque la locutora de radio, quien por cierto, estoy entendiendo que es la que da los horóscopos, leía la suerte para aquellos nacidos en el signo solar de géminis. Por supuesto, siendo la araña una nativa del signo y fiel creyente de esa basura esotérica, se mantuvo inusualmente en silencio para escuchar a la charlatana leyéndole el futuro, al menos el del día. Hubo una pausa comercial, momento que aproveché para despotricar sobre la ignorancia de mis compañeras de trabajo al perder su tiempo escuchando tonterías.

- "¿Qué demonios están haciendo?" - Pregunté.

- "Escuchando nuestro horóscopo" - Respondió una.

- "Nao, te creí mejor que esto"

- "¡Oh por favor!" - Rezongó - "No estamos hablando de cualquier cosa, esta mujer es famosa a nivel nacional"

- "Es una charlatana"

- "Pues le acierta a la mayoría de las cosas que dice" - La defendió a capa y espada, cuando se es bruto se es bruto.

- "Araña, una mujer con un nombre tan ridículo como ese no puede ser confiable en ningún sentido" - Traté de razonar, fue inútil.

- "Temis-sama es la mejor, deberías escucharla" - No se puede razonar con Nao cuando está en ese plan - "Además no sólo se trata de adivinar el futuro"

- "Sí" - Intervino otra idiota - "También da consejos sobre el amor" - Si su público lo conforma gente como ustedes ha de ser una mujer muy rica, puesto que las idiotas abundan en el mundo.

- "¡Ya regresó!" - Exclamó otra voz, cuando miré a mi alrededor ya habían cerca de 6 compañeras a mi alrededor, todas con la misma expresión por cierto.

Ninguna me prestó atención por más que lo intenté, ya que la mujer al otro lado del micrófono, las cautivó con ese tono de voz melodioso, un acento tokiota bastante pulido y con una bien practicada dicción de oradora; la mujer sabía cómo hablar y en qué momento elevar y bajar su tono de voz. Una auténtica manipuladora de las masas, muy buena en realidad, quizás de tener un intelecto más bajo, yo también caería en su juego.

La mujer exhortaba al público a realizar llamadas para transmitirlas en vivo y en cadena nacional. Mis compañeras comenzaron a sacar sus teléfonos para hablar y fue en ese momento cuando dije, ¡basta de tonterías! Me di la media vuelta y encaminé mi humanidad hacia mi oficina, un café haría que se me olvidase el asunto. Pero algo llamó mi atención, la mujer se dirigió al público de nuevo y lo que dijo sonó una alarma en mi cabeza.

- "Antes de contestar las llamadas del público, quisiera hacer un atento llamado a una chica especial que conocí en un bar la otra noche" - Me detuve, pero sin saber muy bien por qué - "Una hermosa joven de ojos verdes quien descuidadamente dejó su celular asentado en la barra del bar donde nos conocimos" - Casualidad - "Sé que han pasado muchos días de eso pero me ha sido difícil contactarla y aunque ella me confesó que no sabía quién yo era, espero que me esté escuchando ahora" - Coincidencia.

- "Lleva varios días tratando de contactar a esa joven" - Le dijo una compañera a otra.

- "Sí, pero no da con ella, Temis-sama es tan gentil"

- "Hermosa ojiverde, si me estás escuchando, ven por favor al estudio de NHK World" - Cuántas molestias se toma esta mujer - "Si no, por favor a mi querido público, díganle si conocen a esta despistada chica, que tengo en mi poder su Motorola VE440"

- "¿No es como el que se le perdió a Kuga?" - Demonios Nao, cierra la boca.

- "Anda ven por él, que sé que cuando te miras al espejo te acuerdas de mí tú también"- ¡WTF!

¿Alguna vez han pensado que el mundo conspira en tu contra? Bueno, yo lo hago todo el tiempo, ¿pero acaso no es así? Digo, ¿cuántas probabilidades hay de que, después de salirte de un problema gigantesco pases a otro? En mi caso, son altas por lo que veo. Me pregunto, ¿cuánta gente tiene la suerte de pegarse una borrachera en un bar cualquiera, en un día cualquiera, fajar con una mujer cualquiera para luego resultar, que la mujer no era tan cualquiera como se pensaba originalmente? Resulta entonces que encontré mi teléfono, el cual se encuentra sano y salvo en las manos de una adivina quien predice el futuro o al menos eso dice ser.

Pero la mujer no sólo hizo público mi error fatal, también le divulgó al país entero que tuvimos un encuentro más allá de lo normal esa noche, puesto que prácticamente con lo del espejo, ha confirmado las sospechas de los más astutos. Gente como Nao por cierto...

- "Hoy sí me dejaste perpleja" - Pinche araña - "Has realizado la fantasía de al menos la mitad de la nación" - Por favor - "Te tiraste a la pitonisa de Japón"

- "¡No me tiré a nadie!" - Grité, no debí, ahora todas las compañeras voltearon a vernos.

- "Bueno ella a ti" - No la dejé terminar, la arrastré lo más lejos posible del gentío y ahí la amenacé como se merecía.

- "Mira, no sé con quién estuve esa noche pero seguro que esto es una coincidencia"

- "¿En serio?" - Me miró con una enorme sonrisa - "¿Ojiverde con marcas en el cuello con un Motorola extraviado?"

- "¡Nao!" - Protesté - "Antes parecías molesta por esa situación"

- "Antes no sabía que te tiraste a Temis-sama"

- "¡Que no me tiré a nadie!"

- "Okey, vamos a suponer que no lo hiciste, que sólo fue un encuentro casual y que en medio de tu borrachera dejaste el celular en la barra"

- "Bien"

- "¿No vas a recuperarlo?"

- "Ya te dije que es coincidencia"

- "¿Y si no?" - Enarqué la ceja - "¿No sientes ni un poquitín de curiosidad de saber?"

- "Saber qué" - Gruñí.

- "Si la mujer de los horóscopos hablaba de ti"

- "¡Nunca!"

No sé cómo pasó, ya no recuerdo cómo fui convencida, pero para cuando me di cuenta ya estaba en Shibuya con Nao. En la puerta del edificio NHK World, ahí donde la famosa Temis-sama laboraba, dos empleadas gubernamentales utilizaron su hora de comida para perder el tiempo con una mujer quien clamaba tener en su poder un objeto mío. Una vez que nos identificamos en la puerta, el oficial nos entregó unos gafetes y pidió que esperáramos a que le avisara a la mujer. Pasó media hora pero Nao no quería irse de ahí sin haber visto a Temis-sama, de quien por cierto, había posters en lugares estratégicos del edificio.

Temis-sama era una mujer de cabello hasta los hombros, de facciones alargadas y de ojos color azul. En los carteles, se veía la imagen de una mujer de alrededor de unos treinta y tantos años, mentiría si tratara de calcular su edad, ya saben, el mágico photoshop. Sin importar la espera, Nao me puso al día de la carrera de esa mujer en el mundo de lo místico, me dijo que tenía un programa también en la televisora NHK donde en las tardes, presentaba a los nuevos talentos televisivos. En las noches tenía un pequeño segmento radiofónico en donde la finalidad del programa era buscar tu pareja ideal.

La mujer tenía su ángel, no lo niego, pero me pregunto si será ella quien me hizo el chupete. Es decir, una persona de esa categoría, seduciendo jóvenes borrachas en un bar y además, cometiendo el ridículo acto de buscarla por todas partes sólo podría ser por dos razones. La primera, publicidad, la segunda es una asalta cunas en potencia. Como sea, no pensé que la famosa adivina nos recibiera en su camerino mientras una maquillista le retocaba su rostro para el programa de la tarde.

- "Buenas tardes, Temis-sama" - Se presentó Nao quien al no escuchar eco de mi parte, me pegó un codazo para que hablara.

- "Buenas" - Atiné a mascullar, que no estaba del todo convencida en esto.

- "Maya-chan, ¿nos permites un momento a solas?" - Se dirigió la pitonisa de Japón a su maquillista, quien hizo una reverencia y nos dejó a solas.

- "Buenas tardes chicas" - Sonrió grandemente en cuanto me vio, no me gustó por cierto - "Pero pueden llamarme por mi nombre, Sagisawa Yohko"

- "Sagisawa-san" - Saludó Nao - "Yo soy Yuuki Nao" - El burro por delante - "Y esta bruta es Kuga Natsuki, saluda Kuga" - Volvió a golpearme, uno más y la mato.

- "Qué tal Sagisawa-san" - Saludé no de muy buena gana.

- "Te recuerdo" - Me miró como a una golosina - "Eres la hermosa ojiverde" - Esa mirada ya no me gustó del todo, fue sucia.

- "Lamento decirle que yo no" - Respondí algo incómoda - "Pero escuché que tiene mi teléfono en su poder"

- "Es verdad" - Se volteó y de su cajón sacó mi Motorola - "Ten, lo apagué porque recibía muchas llamadas de un contacto denominado Zilla" - No pude evitar echarme a reír, Nao me miró como a una loca - "¿Sucede algo?"

- "Es mi madre" - Cogí el teléfono - "No suelo poner el nombre verdadero de mis contactos, sino apodos"

- "Oh" - Rostro de decepción, debe pensar que soy una loca - "Hice bien entonces en no contestar, creo"

- "Sagisawa-san..." - Comencé, pero me interrumpió.

- "Dime Yohko, creo que hemos pasado la barrera de los nombres desde hace mucho" - Me tocó el cuello, pegué un brinco hacia atrás y Nao sintió deseos de estrangularme pero se contuvo.

- "Disculpe las molestias Sagisawa-san" - Se disculpó Nao con la mujer - "Es que Kuga es idiota de nacimiento, pero la verdad está muy contenta de haber recuperado su armatoste y estoy segura..." - Me pellizcó para llamar mi atención - "...Que le recompensará por su gesto"

- "Sí..." - Respondí no muy convencida.

- "Pero no es necesario, al contrario" - Se puso de pie - "Me gustaría compensar a Kuga-san si ella me lo permitiera claro está, por los inconvenientes que le he causado" - Órale.

- "Sagisawa-san"

-"Yohko" - Corrigió.

-"Yohko-san" - Sonrió plenamente - "Estoy en deuda con usted y no al revés"

- "Perfecto" - O-oh - "Tengo que salir al aire en una media hora, en la noche está mi programa radiofónico, pero me encantaría verte después de él"

- "Esto... yo tengo trabajo mañana temprano y..."

- "Reconozco tu uniforme" - Rozó sus dedos sobre el logotipo de la dependencia - "Te propongo algo mejor"

- "Uh, diga"

-"Mañana en cuanto termine con mi programa matutino, pasaré por ti a tu trabajo y te llevaré a desayunar, ¿qué dices?" - Digo que estás bien loca mujer.

-"Pero estoy..."

- "Yo te cubro" - Se ofreció Nao - "La de personal no lo sabrá y tus jefes no estarán mañana, es perfecto" - Nao idiota.

- "Entonces es un hecho" - Aplaudió Yohko quien sonreía con mucho gusto.

- "Pero cómo sabré..." - Ya sé, estaba tratando de poner pretextos tontos para no verla, pero la mujer sabía lo que hacía.

- "Guardé mi número en tu teléfono, lo notarás en cuanto te marque mañana" - Miré mi teléfono y me cuestioné qué más habrá hecho con él esta loca - "Ahora si me disculpan, ya no puedo seguirlas atendiendo"

- "Nos vamos" - Dijo Nao - "No se preocupe, comprendemos perfectamente Temis-sama" - Le guiñó el ojo, se están poniendo de acuerdo para joderme la vida - "Un placer"

- "Mucho gusto Yohko-san, gracias por todo" - Bajé la cabeza en señal de agradecimiento y cuando la levanté, volví a ver ese brillo maligno en sus ojos azules.

- "Nada de eso" - Susurró - "Gracias a ti" - Acarició mis cabellos y abrió la puerta de su camerino, indicando de esa manera que nuestra visita había concluido.

Salimos en silencio, Nao no dijo nada en todo el trayecto hacia las afueras del edificio NHK, ni yo atiné a esbozar alguna oración. Estaba tratando de entender lo que ocurría aquí, resulta que aquella mujer con la que pasara una noche de copas y con la que aparentemente tuve un pequeño desliz, era Temis-sama. Como siempre, todo el mundo sabía de quien se trataba excepto yo. Luego, ella no sólo me entregó mi teléfono, sino también me pidió una cita mañana, pero para qué me pregunto. Supongo que lo que pasó esa vez quedó en el olvido o quizás ella tema que divulgue su secreto por todos lados y de eso quiere hablar conmigo, sí, eso ha de ser.

- "¿Qué te pasa Nao, por qué estás tan callada?"

- "No es justo"

- "Qué cosa"

- "Eres una perfecta idiota y aún así tienes un encanto animal con las mujeres" - Imbécil - "Es decir, siempre te quedas con las mejores"

- "Nao cierra la boca"

Pero en algo tiene razón Nao, atraigo mucho a las mujeres y a los rabo verdes, tal vez deba aumentar en mi lista a las asaltacunas también. Pues listo, así quedó, tengo una cita con una exitosa mujer del mundo de la farándula que tal vez no sea una modelo, tal vez no sea una actriz, pero de que tiene su fama la tiene. Locutora, adivinadora, presentadora; su versatilidad es única, no lo niego. Nao se la pasó todo el camino hablando de ella y de sus inicios, hasta que llegamos al punto que me interesaba saber, ¿cuántos años tiene Yohko-san? Nao me dijo que debe rondar los treinta y ocho, pero en realidad no estaba segura de esto.

No voy a negarlo, estuve inquieta todo el resto del día, es decir tenía una cita. No había tenido citas desde Viola, quien ya a últimas fechas se había convertido más en mi amiga que en otra cosa, por lo tanto el nerviosismo inicial que tuve con ella ya no existía. A decir verdad la extraño un poco, hablaba de puras cosas superficiales pero luego cambió, me mostró ese lado humano que poseía y que hacía nuestras salidas mucho más placenteras. A veces me llamaba, sólo para saludar decía ella, pero era grato saber que alguien que no fuera de tu entorno te tomaba en cuenta. Me pregunto, si le llamo ahora, ¿me contestará?

Pero lo que pasó, pasó y nada puedo hacer para remediarlo, tampoco tiene caso lamentarse. Simplemente dejé la oportunidad ir, me acosté temprano y le di vuelta a la página, para comenzar al día siguiente mi mañana la cual no sería igual a las demás. Instalada en la dependencia, sentada frente a la computadora, haciendo lo de costumbre, o sea nada, mi celular timbró, el nombre del contacto decía Temis.

- "Buenos días Kuga-san" - Me saludó la mujer en la puerta de la dependencia, puesto que no quiso entrar para no llamar la atención - "Espero no estar interrumpiendo algo importante" - Para nada.

- "Buenos días Yohko-san" - Saludé - "No hay nada que hacer hoy" - Expliqué con franqueza.

- "En ese caso salgamos a desayunar" - Me hizo una seña de que le siguiera a un BMW que estaba aparcado en la acera.

- "No puedo tardar mucho"

- "Comprendo" - Quitó los seguros y abordamos el vehículo - "No iremos muy lejos de aquí y no te quitaré más tu tiempo, recuerda que también tengo que regresar al estudio"

- "Se toma muchas molestias Yohko-san" - Fruncí el ceño - "No debería"

- "Tal vez"

Arrancó el auto sin mirarme y manejó hasta llegar a un restaurante no muy lejano de donde estábamos. Era un lugar sencillo, por un momento pensé que iríamos a alguno de los lujosos lugares a donde acostumbraba llevarme Viola cuando quería impresionarme. Nada de eso, a pesar de tener una posición mucho más privilegiada que Viola, Yohko tenía una personalidad sencilla. Ordenamos algo ligero para comer e inició una plática bastante amena, la mujer tenía mucha labia y su conversación me resultaba interesante, quizás porque era mayor o quizás porque en realidad así era ella.

El tiempo pasó muy rápido, su teléfono sonaba insistentemente pero ella simplemente decidió que ignorarlo era lo más sano. En más de una ocasión le sugerí que contestara, que incluso si tenía algo urgente que atender que por mí ni se preocupara. Yohko se negó, fue hasta este momento en donde inició su movimiento.

- "Verás Natsuki yo quería hablar seriamente conmigo" - Natsuki, sí, me preguntó si podría llamarme por mi nombre - "No quiero que pienses que soy una loca que anda por ahí en los bares y seduciendo a quien se encuentre en él"

- "Ya somos dos" - Suspiré - "Normalmente no hago esas cosas" - Confesé.

- "Entonces me da gusto saber que tenemos mucho en común" - Me agarró la mano - "Mi contrato con NHK me prohíbe exponer mi imagen en público" - Acarició mi mano con suavidad - "A veces eso me satura un poco"

- "Ya, te diste una escapada esa noche"

- "Correcto" - Me miró muy fijo a los ojos - "Una escapada con una linda chica de ojos verdes" - Me sonrojé, no pude evitarlo.

- "Pero ella no..."

- "Sé que no te acuerdas, no es de extrañarse, bebiste mucho esa noche" - Me soltó la mano.

- "De veras que lo siento mucho"

- "Pues yo no" - Volvió a sonreír - "Hace mucho que no me divertía como esa noche" - Oh.

- "No voy a decirle a nadie lo que pasó, pierde cuidado con tu imagen Yohko-san" - Ahora era ella quien frunció el ceño.

- "¿No quieres contar que tuviste una escapada pasional con la famosa Temis-sama?" - Exclamó ofendida, ignoro si fue en serio o no - "Puedes hacerlo o puedes no hacerlo, es cosa tuya" - Mi confusión debió haber sido muy notoria puesto que volvió a coger mi mano - "Sólo te pido una cosa"

- "De qué se trata" - Esquivé su mirada, era ya muy intensa y comenzaba a intimidarme.

- "Promete que cuando sientas deseos de beber otra vez me buscarás" - ¡Ah! - "A la hora que sea, el día que sea, búscame" - ¡WTF!

Miró su reloj de pulsera, pidió la cuenta y nos levantamos de la mesa, Yohko me dijo que ya tenía que volver al estudio. Regresamos en perfecto silencio, ella no dijo nada después de aquello y yo no sabía si debía responder a su propuesta. Lo mejor que se me ocurrió fue guardar silencio, no quería rechazarla pero tampoco quería que tuviera una idea equivocada de mí. Encendió la radio para aliviar un poco el ambiente, funcionó, hasta que llegamos a la dependencia y me bajé de su auto. Iba a despedirme de ella desde la ventanilla pero para cuando me di cuenta, la adivina ya estaba a mi lado.

- "Supongo que esta es nuestra despedida" - Comenzó.

- "Sí"

- "¿Lo pensarás?"

-"¿Cómo?" - La miré impactada, ¿no quita el dedo del renglón?

- "Natsuki" - Levantó mi barbilla con su dedo índice - "No me hagas hablar de ti en el programa" - Horror - "Llámame, si gustas" - Me besó ambas mejillas y luego se paró en seco - "Hola Shizuru" - ¡Shizuru!

- "Qué tal Yohko" - ¡La ingeniera! - "Tiempo sin vernos"

- "Cierto" - Yohko mantuvo sus manos sobre mis hombros para evitar que saliera corriendo - "La última vez que nos vimos fue en el funeral de Himeno"

-"Es verdad" - Respondió meditabunda - "¿Qué haces aquí y con mi subordinada?" - Yohko me miró a los ojos, se sonrió ante mi temor, pero no me soltó.

- "¿Qué hago con Natsuki?" - Se regodeó de usar mi nombre ante la ingeniera, me hubiese gustado ver su expresión - "Te la presté un momento pero te la devuelvo sana y salva" - Me volteó para que viera el rostro de Shizuru mientras apoyaba su barbilla juguetonamente en mi hombro - "¿Verdad?"

- "Sólo salí un momento" - Me disculpé - "No volverá a suceder"

- "Entra Kuga-han, ya hablaremos de eso luego"

- "De acuerdo" - Me dirigí a Yohko - "Gracias por la comida"

- "Gracias a ti Natsuki, la pasé muy bien"

Shizuru nos miraba con desconcierto, sus ojos expresaban lo que su rostro era incapaz, una clara y evidente señal de asombro. La mujer quería matar a Yohko, luego a mí pero principalmente a Yohko, quien no parecía importarle mucho la reacción de la ingeniera. Debo reconocer que tuve que huir de ahí, me despedí de Yohko y prácticamente corrí a mi oficina. Nao me vio a la mitad del camino pero le hice la seña de que ni siquiera preguntara, que ni siquiera fuera a verme, pues me temía lo peor y lo tuve. En cuanto Shizuru entró a la oficina me mandó llamar, tal y como me lo imaginé. ¿Es que acaso sólo sé meterme en problemas?

- "Dígame ingeniera" - Pese a todo, el verla siempre me causará la misma agradable sensación, aún si ella está molesta.

- "Cierra la puerta Kuga y siéntate" - Lo hice y esperé a que comenzara a hablar, pero la mujer sólo me miraba penetrantemente sin decir nada - "Natsuki" - ¿Cómo? - "¿Es que hay algo entre tú y Yohko?"

- "No" - Respondí confundida, que esto no me lo esperaba.

- "No me malinterpretes, quiero decir, si lo hay no es asunto mío..."

- "Ingeniera" - La interrumpí, se veía tan insegura que me molestaba - "Yohko-san me devolvió mi teléfono el cual estaba extraviado, es todo"

- "Pudieron haberse visto en tu horario de comida"

- "Sus compromisos no se lo permitieron, además dijo sólo devolvérmelo si salía con ella" - Parcialmente cierto.

- "Eso tiene sentido" - Torció la boca - "Es más su estilo"

- "No volverá a suceder"

- "No es asunto mío" - Fingió indiferencia, pero no paró ahí - "Hablé con Viola" - O-oh - "No sabía que estuvieran saliendo"

- "Estábamos" - Bajé la cabeza.

- "Sí, me contó" - Se lanzó hacia atrás del sillón - "No tenía idea de que fueses tú" - Sentía su mirada pero no me atreví a alzar el rostro - "¿La vas a buscar?"

- "¿A quién?" - A cuál de las dos se refiere, porque la pregunta fue demasiado al aire.

- "A Viola" - Insistió - "¿La vas a buscar?" - De nuevo esa extraña mirada, ¿por qué?

- "No lo sé" - Fui honesta - "Viola se enojó y creo que estaba en lo correcto" - Y creo que me lo prohibiste en algún punto.

- "Se fue a Londres" - Comentó más para sí que para mí - "Quiere regresar a Tokio" - La miré con incredulidad - "Me imagino que es por ti, porque conmigo no quiere vivir"

- "¿Cuándo?" - Si en vez de estar papaloteando, hubiese prestado atención a sus palabras, hubiese entendido lo que trató Shizuru de decirme pero no lo hice.

- "Pronto Kuga-han" - ¿Kuga-han? - "Pronto"

- "Ingeniera" - Me miró pero aún cargaba esa mirada melancólica - "¿Puedo retirarme?"

Pero Shizuru no respondió, simplemente se quedó ahí mirando a la nada hasta que después de un largo y prolongado suspiro, se levantó de su lugar. Para mi sorpresa, se paró junto a mí y asentó su mano sobre mi hombro, traté de no parecer confundida ante su gesto, pero era inevitable, Shizuru estaba demasiado extraña como para pasar por alto su conducta.

- "Eres muy linda" - Aquí tuve que verle a los ojos, no me la creía, me dijo linda - "No es de extrañarse el por qué les gustas tanto"

Me quedé muda, no podía ni quería siquiera mover los labios, Shizuru me estaba mirando con esa misma expresión de tonta que en ocasiones, muchas, uso cuando la veo. Por un momento creí que me besaría, pero recuperé el control de la situación, quizás lo estaba imaginando todo, quizás Shizuru sólo estaba preguntándose el por qué su hija se fijaría en mí. Quién sabe, a lo mejor y trataba de buscarle una explicación lógica a su fallo en cuanto a la crianza de Viola. ¿Pero por qué decir, les gustas? ¿Por qué no, le gustas? ¿Por qué agarrarme el hombro? ¿Por qué mirarme de esa manera? ¿Por qué no haces algo Shizuru? Tú eres la mayor, se supone que tú debes saber qué hacer en momentos como éste. ¿Por qué dudas?

- "Ve a tu lugar Kuga-han" - Carajo - "Por favor, en lo sucesivo, trata de mantener tus asuntos privados muy lejos del trabajo"

- "Entiendo"

- "Eso incluye a mi hija" - Frunció el ceño - "No puedo evitar que ella te busque, pero no quiero verlas juntas aquí" - Sus ojos se tornaron más rojos que antes cuando dijo esto último - "¿Estamos?"

- "Estamos" - Contesté atravesada - "¿Algo más ingeniera Fujino?" - Estaba furiosa, realmente mortificada.

- "Retírate"

Mi humor no fue nada afable el resto del día, fue bueno que ninguno de los compañeros estuviera en la oficina ese día porque no iban a poder aguantarme. Nao no pudo sacarme de mi estado de encabronamiento, lo intentó pero cuando vio que la cosa podría ponerse peligrosa para ella, decidió mejor dejarme sola. Fue una sabia decisión, me aislé del mundo en lo que se me pasaba el coraje, el coraje de haber sido rechazada por Shizuru al mismo tiempo que me hizo sentir deseada. Extraño, pero así fue.

Cuando tienes un mal día lo tienes por completo, ese día me caí de la moto, si bien no tuve ninguna herida seria la moto no pudo decir lo mismo. Le abollé el guardabarros, se desvió la dirección y no tengo dinero ahora para estar gastando en reparaciones a un vejestorio como lo era la Kawasaki. Lo que significa que andaré en autobús hasta que pueda solucionar mis problemas económicos actuales. En cuanto entré al garaje y tiré la moto en un rincón, no pude evitar el lanzar el casco lo más lejos posible, pateé mi caja de herramientas y emití un grito histérico cual niña berrinchuda. Tiré de mis cabellos en un vano intento por recuperar la cordura, no lo logré, pero en eso estaba cuando una voz me sacó de mi momento infantil.

- "Natsuki"

- "¿Viola?" - Qué demonios hace aquí - "Creí que estabas en Londres" - Y no aquí, de pie a la entrada de mi garaje.

- "Lo estuve" - Bajó el rostro, su cabello se encontraba recogido en una cola de caballo, permitiéndome ver sus hermosos ojos de conejo asustado.

- "Creí que no querías verme"

- "Así fue" - Se mordió el labio - "Pero te extrañé"

- "Oh" - No sabía qué decir a esto, cómo reaccionar. ¿Debería pedirle que se marche o que pasara a tomar un refresco a la casa?

- "¿Me extrañaste?"

¡Oh dios! Esa fue una pregunta capciosa, de esas en donde dependiera de lo que respondas sería tu fortuna. Tenía que pensar y tenía que pensar rápido, tardar mucho con esta mujer es peligroso, pero responder precipitadamente sería tanto peor o al menos, sería malo para mí. Así que decidí hacer lo más inteligente que se me ocurrió en ese momento, avancé hacia donde ella se encontraba, la agarré por los hombros y la abracé. No tardó mucho en corresponderme, me apretó tan fuerte que nunca pensé que una chica tan menuda como Viola poseyera tanta fuerza tras ese aspecto tan delicado. Se separó poco después, para tomar mi rostro entre sus manos, notando los raspones que en él había.

- "Rayos" - Susurró - "¿Cómo pudiste hacerte esto?"

- "Fue un pequeño accidente" - Contesté sonriente, tratando de mitigar su consternación - "Estoy bien, no me pasó nada"

- "Prométeme que te cuidarás más"

- "Claro" - Bromeé - "Ya no tengo vehículo, así que puedes estar tranquila"

- "No hablo de tu moto"

- "¿Entonces?" - Buscó aquella marca en mi cuello, debajo de la chaqueta de cuero que portaba.

- "Prométeme" - Se aseguró de que nuestros ojos se encontraran mientras decía esto - "Que no harás más tonterías"

- "Lo prometo" - Hasta yo me sorprendí de mi respuesta - "No pasará otra vez"

- "Bien" - Sonrió misteriosa - "Porque de ahora en adelante" - Me besó en el cuello - "Natsuki será sólo mía"

- "Viola..."

- "No me rendiré"

A pesar de tener sus ratos de diva, a Viola no le importó mucho el que yo estuviese sucia, que no estuviéramos en un lugar muy limpio y que mis ropas no fueran fashionistas, como ella siempre me reclamaba. Pese a todo creo que ella estaba feliz, comenzó a canturrear en mi pecho y por un momento, por un sólo instante pensé que esto era lo que yo quería para mí. El día fue malo, todo él, pero es bueno saber que al llegar a casa las cosas mejoran, que alguien te espera y te dice, no te preocupes, verás como todo tiene solución.


N/A: Cierto, cada día los capítulos son más cortos y al paso que vamos esto va para rato. Normalmente trato de que sean capítulos de a diez hojas más o menos, sin embargo cuando considero que llegué a lo que quería, le paro y finalizo, dando como resultado que cada vez sean menos palabras (me baso del contador de la página) Pero volvemos a lo mismo, creo que es mejor de este largo para que no me pase lo de costumbre y les deje colgadas como dos semanas y créanme, yo sé lo que es llegar a trabajar en lunes y no tener nada de ganas para ello.

Muchas gracias a todas, tal vez me dedique a hacerlo de manera personal esta vez porque esta historia es especial para mí, en su momento sabrán por qué. Es extraño tener visitas desde lugares como Japón, ¿quién se fue hasta allá? Teniendo una cultura tan amplia y lugares tan bellos por explorar, mejor aún, habiendo mejores historias que revisar que ésta, me alegra mucho que se tomen el tiempo en leer mis desvaríos mentales. Hasta pronto.