ENTRE NUNCA Y JAMÁS

(Neverland)

Capítulo 5.

Tú puedes Natsuki, adelante, sólo tienes que eliminarlo todo de tu cuerpo y verás como más tarde te sentirás mejor. Dios, qué asco, qué patético, lo has hecho fenómeno Kuga; abrazada al retrete del baño mientras devuelves todo el alcohol que has ingerido. Sabías que sucedería, bebiste demasiado, otra vez, aún así continuaste con tu actividad etílica y estas son las consecuencias. Ah... ¿Cómo es que llegamos a esto? Ahora lo recuerdo, todo comenzó desde aquella mañana cuando llegué temprano al trabajo y el día estaba tan normal como siempre.

- "Buen día Kuga-kun"

- "Sakomizu" - Saludé un poco sorprendida al gordito - "¿Qué milagro te trajo por acá tan temprano?"

- "¿Olvidaste acaso la comisión del día?" - Totalmente.

- "Obvio que no, pero pensé que saldríamos un poco más tarde"

- "El resto nos alcanzará después, tú y yo saldremos primero"

- "Bueno"

Pero desde que Sakomizu probó las mieles de viajar en camioneta sin tener que manejar, le ha cogido el gusto de usarme como su chofer. Así que ya encarrilados, recibí la noticia de que sería un viaje largo y prolongado, donde haríamos visitas de cortesía a la gente sólo para evitarle más problemas como el de la planta de Ota, a nuestra amada jefa. Visitamos dos y finalizamos el día laboral, que no es lo mismo que acabáramos el día pues en un restaurante de mariscos, continuamos nuestra travesía para descubrir que misteriosamente habían aparecido todos los demás compinches del equipo.

Bebimos hasta saciarnos, para finalmente decidir que el trabajo pendiente se pasaría para la otra semana, Sakomizu me pidió que le dejara en su casa y me prohibió regresar a la oficina, pues mi aliento alcohólico sería percibido por media delegación, incluida la ingeniera. Fue así como me quedé con la camioneta del trabajo, donde al regresar al hogar que compartiera con el monstruo y la pelirroja, encontré a un Kanzaki dando vueltas como desesperado en la puerta de su casa. Apagué el motor del vehículo y le vi encaminarse hacia mí con una expresión de idiota, que no es que tuviera otra por cierto.

- "Oh, Natsuki-kun buenas noches"

- "Buenas noches"

- "Oye, disculpa es que" - Carajo, tengo sueño, escúpelo ya - "¿Podrías hacerme un gran favor?"

- "Claro, de qué se trata"

- "Mira, es que me he quedado sin batería y necesito algo de carga" - Se rascó la cabeza avergonzado - "¿Podrías pegar tu camioneta cerca del Mini para pasarme corriente?"

- "Ya, descuida"

Si Kanzaki notó que estaba algo borracha no hizo comentario alguno, ¿por qué habría de hacerlo? Le estaba haciendo un gran favor al sacarlo del apuro, pues por lo que noté, no había ningún vecino cerca al qué recurrir en ese momento y el hombre se veía algo urgido. En otro momento, sobria, habría notado el por qué de su desesperación desde el inicio, pero al encontrarme en estado inconveniente pasé por alto su apuro.

En lo que él conectaba nuestras baterías para pasar corriente, estuvimos teniendo una plática amena. Creo que nunca había tenido el placer de intercambiar palabras con él, pese a que llevo rato viviendo por estos lares. Reito no sólo era amable, era agradable, se dirigía hacia ti con sencillez y con respeto, te trataba como si de un familiar se tratase y no como de un extraño. Me preguntó sobre mi día, mi trabajo, el auto, todo en el rápido proceso que es pasar corriente. No tuve ni que arrancar el motor de la camioneta, simplemente al conectar nuestras baterías su Mini encendió, pues mi vehículo era un monstruo, por un momento me temí que el Mini explotara o hiciera corto por la diferencia de voltajes. Para la fortuna de Kanzaki eso nunca pasó.

Su auto encendió y así lo dejó para continuar con nuestra plática, de momento ya no éramos unos extraños, éramos amigos. Eso acabó en cuanto divisé en la ventana de su hogar una silueta familiar, Shizuru. Debí suponerlo, ella era la razón de sus prisas, de su apuro y lo comprendo perfectamente, yo en su lugar estaría igual o más desesperada. Shizuru debía volver a casa, debía aparentar normalidad y no contaba con ese contratiempo, no contaba con que el auto de Reito no arrancara.

Kanzaki siguió parloteando conmigo, él nunca notó que yo había visto la intranquila figura de Shizuru en su ventana. Pasados cinco minutos su celular timbró y contestó con monosílabos, se disculpó de mí y entró a su casa. En este momento supe que era tiempo de irme, pues Shizuru no querría que la viera salir de la casa de su amante, a pesar de que ella sabe que jamás revelaría su secreto, pero así era ella. Ni siquiera me tomé la molestia de mover mi vehículo de regreso a la puerta de mi hogar, lo dejé enfrente y entré a saludar a la familia. Cual fuera mi sorpresa que adentro no sólo encontré a Mai y a Mikoto, sino a Viola y a Tate.

- "¡Yo, Kuga!" - Saludó el rubio.

- "Hola Natsuki" - Viola se levantó y me abrazó delante de los presentes - "Te esperaba"

- "Creí que hoy no nos veríamos" - Me separé de sus brazos, pues Mai me estaba viendo con esos ojos malignos que decían, voy por mi cámara.

- "Terminé temprano y pasé a saludar, Mai me dijo que vendrías tarde y me invitó a cenar"

- "Por cierto Natsuki, espero que hayas comido en tu paseo pues ya no queda para ti" - Comentó Mai tan tranquila mientras se quitaba el delantal.

- "¿Qué?" - Entré en pánico - "¿Ni un poco?"

- "¿No has comido Natsuki?" - Se preocupó Viola - "Perdón, no fue mi intención dejarte sin cenar"

- "No te preocupes Viola-chan" - Interrumpió con maldad pura la pelirroja - "Seguro que con lo que ha bebido ni siquiera sabe si siente hambre o no" - La miré con odio.

- "¿Tomaste?" - Fue una pregunta con tono de regaño.

- "Un poquito" - Respondí avergonzada.

- "¿No le ves la cara?" - Volví a mirar feo a Mai - "Está roja de tanto alcohol y esa sonrisa no creas que es natural" - Cizañosa - "Anda, que seguro sólo has comido chatarra en el camino"

- "Piqué algo de comida pero no he cenado" - Contesté irritada.

- "Vamos" - Tomó mi mano la castaña - "Te haré algo de cenar"

- "¿Sabes cocinar?" - Pregunté con incredulidad.

- "No, pero supongo que un emparedado será mejor que nada" - Buen punto.

- "Si gustan puedo ayudarles" - Se ofreció Tate, pero Mai intervino.

- "Creo que debes retirarte Tate, ya es tarde y todas tenemos que descansar" - Tate hizo un puchero pero finalmente accedió.

- "De acuerdo, nos vemos entonces"

Mai acompañó a Tate a la salida para asegurarse de que se fuera, luego se despidió de nosotras y se retiró al segundo piso de la casa donde compartía habitaciones con Mikoto. Una vez a solas, Viola abrió el refrigerador y me preparó el emparedado prometido, el cual después de haber pasado por una generosa cantidad de mayonesa, aplasté entre mis manos y engullí con grosería. Mientras me lo comía, Viola hacía otro y me platicaba de su día en la universidad de Todai con entusiasmo. Pudimos haber estado así toda la noche hasta que caí en la cuenta de que no vi su auto en la puerta y de que ya era tarde, así que en cuanto me sentí más sobria me ofrecí a llevarla a su casa.

- "¿Quieres que me vaya?" - Esta mujer - "¿Ya no quieres pasar más tiempo conmigo?"

- "Son las once de la noche, tienes que volver a tu casa para descansar"

- "Podría dormir contigo" - Me va a dar un ataque - "No ronco"

- "Ese no es el punto"

- "¿No quieres dormir conmigo?" - ¿Ah? - "Mai dijo que no había problema" - Esa metiche pelirroja me las va a pagar.

- "Te meterás en problemas con la ingeniera" - Por no decir que me meterás a mí también.

- "Mamá no lo sabrá" - Enarqué la ceja con escepticismo - "No vivimos juntas"

- "¿Por qué?" - Ante mi pregunta, Viola cambió su expresión drásticamente.

- "Hace mucho que dejamos la charada de la familia Fujino" - Iba a preguntar más pero ella se me adelantó - "¿Entonces puedo?"

- "¿Dónde vives ahora?" - Frunció el ceño pero respondió a mi pregunta.

- "Rento un departamento en Bunkyo, cerca de la universidad"

- "¿A qué hora es tu primera clase?"

- "Ara" - Me está mirando muy feo esta niña - "¿Eso significa que puedo pasar la noche aquí?"

- "Con la condición de que nos levantemos a primera hora para llevarte a tu departamento a que te cambies y luego a la escuela" - Suspiré largamente - "Sí" - Viola se levantó de su asiento y me abrazó de golpe, luego brincó de un lado a otro hasta que la jalé de la blusa para que se calmara - "Ya, estás haciendo mucho ruido"

- "Natsuki quiere dormir conmigo" - Me besó en la mejilla - "Vamos a pasar la noche juntas" - Sí pero no te hagas ilusiones, nada va a pasar.

- "Dormir" - Aclaré - "Vamos a dormir"

- "Por eso" - Me abrazó - "Dormiremos en el mismo cuarto, en la misma cama"

- "De hecho pensaba poner un futon al piso para dormir" - Se separó y me miró como una fiera.

- "Eso no te lo voy a perdonar"

- "Pero..." - Quise protestar, pero sentí algo de miedo y mejor me quedé callada.

- "Nada de peros"

- "Vamos ya" - Respondí no muy convencida - "Buscaremos algo cómodo para que uses mientras me doy un baño"

- "Podría bañarme contigo" - Aquí yo le dirigí una mirada de llamada de atención - "Vale, pero pudo funcionar"

Afortunadamente las medidas de Viola no son tan diferentes de las mías, salvo un par de detalles como serían sus medidas de busto y caderas, pero nada que una de mis camisas no pudiera solucionar. Una vez que le presté ropa me di un duchazo rápido para entrar a descansar, pero Viola no tenía ni la menor intención de hacer aquello, es más, en cuanto me vio alzó la colcha y me invitó a entrar a ella de una manera nada inocente. Estaba tan cansada que no presté atención a su movimiento, así que sin objetarle me recosté a su lado, apagué la luz, le di las buenas noches y me dispuse a dormir a pierna suelta. Pero ésta era una mujer persistente, así que si creen que iba a darse por vencida ante mi indiferencia conyugal, es que nunca han tenido la oportunidad de conocer a alguien como ella. No.

La joven Fujino no contenta con haberse embarrado en mi espalda, porque no me abrazó, se untó totalmente en mi sensible cuerpo; deslizó sus manos hacia mi cintura para finalmente descansar sus fríos dedos en la sensitiva piel de mi estómago. Fue terrible, pero no pasó de ahí. Ella durmió plácidamente detrás mío, balbuceando palabras inteligibles de quizás algún sueño placentero. En cambio yo no pegué el ojo en casi toda la noche, digo casi porque para cuando me desperté descubrí que Viola ya no estaba en mi espalda, sino yo en su pecho.

- "¿Por qué estás enojada?" - Preguntó una sonriente Viola.

- "No estoy enojada" - Me aferré al volante mientras mascullaba improperios.

- "A mí me parece que sí" - Siguió fastidiando - "Fue lindo"

- "¡Basta!" - Se echó a reír pero no insistió en el tema, no en ese al menos.

- "¿Qué somos Natsuki?" - Casi me estrello cuando oí esto, entré en pánico - "Dormimos juntas, me llevas a casa y luego a la universidad..."

- "No presiones"

- "Está bien" - Se cruzó de brazos en el asiento y me dio risa, luego ella me siguió - "¿Podemos repetirlo mañana también?" - Le miré con frialdad - "Me refiero a lo de dejarme en la uni"

- "No a menos que quieras viajar en motocicleta todos los días, esta camioneta es del trabajo"

- "Sería genial viajar todos los días contigo abrazada a tu espalda"

- "Claro" - Le seguí al juego - "Con uno de esos vestidos que usas para tus clases ha de ser una vista espectacular para los ojos curiosos" - Pero Viola era alguien que no se dejaba intimidar con mi sarcasmo.

- "Mientras los únicos ojos que me coman sean los tuyos..."

- "¡No!" - Le interrumpí, luego rompió en carcajadas y supe que esta niña era de cuidado - "Por cierto, ¿cuántos años tienes?"

- "¿Cuántos tienes tú?"

- "Hn" - Buena respuesta.

Por primera vez desde que entré a la dependencia de gobierno, llegué temprano, ni siquiera la máquina para checar entrada estaba encendida. Es más, con decirles que la gente de limpieza todavía ni agarraba las escobas para limpiar antes de que los demás llegaran, con eso les digo todo. En el largo caminar del ala de recursos humanos a mi edificio, noté que había una EcoSport en el estacionamiento, eso no era raro. La ingeniera a veces salía de viaje y su vehículo se quedaba en la delegación, pero este no era el caso. Shizuru llegó temprano, Shizuru estaba en la oficina y nadie más que yo estaría ahí con ella en los próximos quince minutos.

De saber que ella había llegado no hubiese hecho ruido al entrar al edificio, esa pinche puerta de la entrada se arrastra y chilla avisándole a medio mundo que alguien entraba a la oficina. Supongo que al haber un silencio total, Shizuru pudo escuchar con claridad que alguien había entrado al edificio. Pese a todo, una vez adentro traté de no hacer ruido para que no se enterara de quién era la persona que había llegado temprano a trabajar.

- "Ara, Kuga-han" - Saludó con una taza en la mano - "No tenía idea de que fueras tú" - Sí, ya sé, mis retardos son legendarios.

- "Buen día ingeniera"

- "¿Tienes algún pendiente?"

- "Tuve una diligencia temprano" - Sacar a tu hija de mi cama. Jo. Cínica.

- "¿Quieres?" - Me enseñó su taza - "Yukino todavía no llega así que decidí prepararme un poco de té"

- "Gracias pero no" - Me encogí de hombros - "Prefiero el café"

- "Ya veo"

- "Es como es"

- "Ya" - No insistió pero tampoco me dejaba ir a mi lugar, me le quedé viendo hasta que se decidió a preguntar lo que quería - "Te quedaste con el vehículo otra vez"

- "Sí" - Respondí, luego entonces sí me vio anoche desde la ventana.

- "¿Mucha actividad de campo?" - Me miró suspicaz, que ella sabe cuándo me quedo con el vehículo.

- "Un poco"

- "Me imagino que Sakomizu tuvo algo que hacer de nuevo, para encargarte el vehículo"

- "Sí"

- "¿Por qué te lo quedaste?" - Pues, para pasarle carga a tu novio para empezar.

- "Llegamos muy tarde" - Mentí descaradamente, que ella sabía perfectamente a qué hora volví, pues me vio anoche - "¿Estuvo mal ingeniera?"

- "No" - Frunció el ceño - "Ustedes sabrán lo que hacen" - Vociferó mientras sorbía su té con una expresión enfadada.

- "¿Algo más ingeniera?"

- "Sí" - Me miró fijamente - "¿Has visto a mi hija?" - ¿Mande? - "Anoche traté de comunicarme con ella y resultó que tenía su celular apagado"

- "Quizás se durmió temprano" - Otra gran mentira - "Yo llegué a casa anoche y me acosté a dormir casi enseguida" - Esta fue una verdad disfrazada de mentira.

- "Cierto" - Meditó sin darse cuenta de lo que dijo - "Lo extraño es que me habló hace unos diez minutos" - O-oh, tiene esa expresión de no te creo nada.

- "¿En serio?" - Pero ya me voy acostumbrando a lidiar con dos Fujino.

- "Oh sí" - Enarcó la ceja en una manera casi idéntica a la de Viola, de no ser por el color de sus ojos, juraría que estoy viendo a la hija y no a la madre - "¿Vas a verla luego?" - ¿Qué estás preguntando mujer? ¿Qué carajos te importa?

- "No hemos quedado en nada ingeniera" - Respondí incómoda.

- "No es asunto mío" - Masculló para sí - "Yo no sé, tú no sabes"

En ese momento entró Yukino, gracias a dios, porque esto ya se estaba calentando mucho y créanme cuando les digo que tener a la suegra como jefa, es lo peor que alguien pueda hacer en esta vida. Shizuru no me creyó ni jota, eso se nota a leguas. Mas no puede probarlo, de hacerlo, se quemaría al tener que explicar primero en dónde estuvo ella anoche. Digamos que por esta vez estoy a salvo, pero si Viola insiste en seguir yendo a casa para luego quedarse seré pillada en cualquier momento.

¿Pero qué estaba pensando Mai cuando le permitió quedarse a Viola? Para empezar, qué hacía Viola en mi casa y sin su auto. Plan con maña, ni más ni menos. Pese a todo, fue una experiencia grata, despertar con alguien, pasar un breve pero provechoso tiempo en la mañana con esa persona. ¿Pero qué se supone que eso significa? Tal vez Viola esté en lo correcto al preguntar o quizás yo estoy pensando demasiado las cosas. Da igual, estoy aquí temprano, eso significa que puedo revisar mis páginas favoritas de internet sin tener que preocuparme de que me estén fregando en el trabajo, pues no hay nadie.

En realidad llegué muy temprano, qué fastidio, estar aquí ociosa y sin nada que hacer. Pude ver con claridad a qué hora iban llegando uno a uno los demás compañeros, estaba tan fastidiada que preferí salirme de la oficina y sentarme al arriate de enfrente de mi edificio, tan sólo para verlos pasar a checar entrada. Sí, así de divertida me encontraba. Nao pidió vacaciones, creo que se fue con unos parientes de Yokohama por unos días, lo cual hizo mi día más lento todavía. Como último recurso, decidí irme a la camioneta y prender la radio, por supuesto, la estación que sonaba en ese momento no era otra sino la de la famosísima Temis-sama. Ni siquiera me voy a tomar la molestia en discutir sobre el tema de su programa de hoy, aparte de la lectura de los astros, pues hoy habló de mujeres que salen con jóvenes menores que ellas. ¿Necesito mencionar que me nombró disfrazadamente? Horror.

Me chuté todo el programa y fue así como chocamos a medio camino, Shizuru se dirigía hacia al lado opuesto al que yo iba, pensé que pasaría de largo pero se detuvo exactamente frente a mí. Se suponía que debía hacer algo, pero no pude siquiera articular palabra, Shizuru me veía de una manera tan intensa que palidecí presa del terror ante sus ojos. Esos hermosos ojos escarlata que hacían mi día aún si jamás se fijaran en mí, aún si nunca pudiera algún día perderme en su profundidad. Estúpidas en nuestro encuentro, ninguna notó que Viola se acercaba a donde estábamos, para abrazarme frente a una irritable suegra, quien no se limitó para mirarme con rencor.

- "Viola a qué debo el honor de tu visita" - Se dirigió la mayor a la joven, para llamar su atención y no tener que seguir presenciando nuestro arrumaco.

- "Quería hablar contigo si se puede madre"

- "Pudiste haberme hablado por teléfono"

- "No sabía que tenía que concertar una cita, para hablar con la poderosa Fujino-sama"

- "No seas malcriada" - Le reprendió - "Sabes que siempre tengo tiempo para ti" - Suavizó el tono - "Eres tú quien se aleja"

- "De eso he venido a hablarte" - Aquí me sentí fuera de lugar.

- "Debo regresar a la oficina, con permiso"

- "Espera Natsuki" - Me jaló del brazo Viola - "Ten" - Tomó mi mano y me entrego una llave en la palma.

- "¿Qué es esto?"

- "Por si la necesitas un día" - Me guiñó el ojo, Viola me entregó una copia de la llave de su departamento tan tranquila como siempre y delante de Shizuru - "Te marco cuando salgas para ver si damos un paseo por ahí o algo"

- "Kuga-han no irá a ningún sitio hoy" - Aquí tanto Viola como yo miramos incrédulas a Shizuru, quien estoy segura se sorprendió también de su espontáneo arrebato - "Tenemos una comisión el día de hoy" - ¿En serio? - "Kuga-han será quien me lleve al lugar, puesto que nadie más podrá hacerlo"

- "Oh" - Miró suspicaz la menor de las Fujino a la madre naturaleza, madre mentirosa - "En ese caso cuando llegues, date una vuelta por la casa" - Todos los colores se me subieron al rostro, ¿soy yo o se están peleando por mí este par?

- "Mejor te marco cuando regrese" - Dije ya más recompuesta, cosa que no agradó mucho a Viola pero sí calmó el fuero interno de Shizuru.

- "Bueno" - Se mordió el labio, me dio un beso en la mejilla y caminé como robot hasta mi oficina, no supe de qué hablaron por cierto.

¿Es necesario que les platique sobre el extraño estado de excitación que atravesé después de ese momento? Estaba que no me la creía, en momentos como ese extrañé a Nao, le hubiese contado todo, le hubiese relatado el cómo madre e hija se disputaron por mi atención y cómo lo disfruté grandemente. Sí, estaba que no me la creía hasta que recordé las palabras de Shizuru. Tenemos una comisión. ¿Cuál comisión? ¿De qué estaba hablando esta mujer? Si no teníamos nada, de tenerla, me lo hubiese dicho a primera hora y no cuando vio a Viola entrar a la dependencia.

Además, Yamada está aquí, no comprendo a qué demonios se refiere Shizuru con eso de que no hay nadie, si es bien sabido que Yamada es su patiño, su escudero, el que resuelve eficaz los problemas que ella no quiere atender. Pero ahora resulta que seré su chofer, la llevaré a quién sabe dónde y quién sabe a qué. Quizás y estoy esperando demasiado, igual y lo dijo para alejarme de Viola y luego encerrarme en su privado a regañarme por haber osado hablarle a su retoño en el trabajo, a pesar de que estaba prohibido. Pero como quien no quiere la cosa, no tardó mucho Shizuru en aparecer frente a mí con una expresión de demonio sadista que busca víctimas. Dicho en otras palabras, buscándome a mí.

- "Vamos Kuga" - Me lanzó las llaves de su vehículo en el escritorio y salió de la oficina.

- "Voy" - Alcancé a decir, que ella ya estaba algo lejos cuando reaccioné.

Quité los seguros eléctricos del coche y le abrí la puerta, una vez ella adentro me posicioné en mi lugar para preguntarle hacia dónde nos dirigíamos. Sin ningún dejo de emoción me respondió que a su casa, no entendiendo muy bien la cosa le volví a preguntar y ella me repitió nuevamente que la llevara al hogar Fujino para que realizara un cambio de ropa, pues había un compromiso que cumplir y necesitaba verse lo más presentable posible. Para mí ella se veía como nunca, pero según la ingeniera la actividad requería de más solemnidad, como si ella no lo fuese de por sí.

Después de que ella me explicara cómo llegar ahí, conseguí llevarla sana y salva, estacioné el auto en la puerta de la residencia, que por cierto, tenía un kilómetro de la entrada a la casa y no estoy exagerando; para finalmente abrirle la portezuela indicando así el final de nuestra travesía. Para mi sorpresa, Shizuru me invitó a pasar al territorio prohibido, al nicho conyugal, la mansión Fujino. Entrando al lugar notabas enseguida la diferencia de castas, yo era una vulgar sirvienta delante de una reina, así de simple.

- "Oh Shizuru, estás aquí" - Carajo quién es este hombre.

- "Necesito unos papeles que dejé en el despacho, aprovechando el viaje necesito realizar una muda de ropa" - Explicó secamente al sujeto la ingeniera.

- "Ya veo" - Respondió el hombre pero viéndome a los ojos.

- "Kuga-han hizo el favor de traerme a la casa, me acompañará a realizar mis diligencias" - No me presentó, el hombre tampoco me prestó gran importancia.

- "¿Podemos hablar?"

- "Llevo prisa, ¿de qué se trata?"

- "Sobre Viola"

No muy convencida Shizuru siguió al sujeto hacia lo que parecía una habitación cercana a las escaleras que llevaban al segundo piso de la mansión. El hombre, quien me imagino era su marido, era una persona todavía mayor que la ingeniera, si los rumores son ciertos y Shizuru ronda los treinta y ocho, el esposo debe ser un cincuentón. Sin embargo, pese a ser un hombre ya maduro, su atractivo se nota inclusive detrás de esa cabellera canosa, de esas arrugas que adornan su tez cobriza. Sus ojos son idénticos a los de Viola, ojos redondos y negros, sus rasgos son menos finos que los de Shizuru, pero líneas fuertes componen sus facciones, notabas enseguida que un hombre de carácter fuerte se encontraba frente a ti. Su complexión no es robusta, sino más bien fornida, de una estatura mayor a la de Shizuru, de voz áspera y ademanes toscos, ese era pues el padre de Viola, el hombre de Shizuru o al menos, legalmente lo es.

Esperé largo rato en el recibidor, en más de una ocasión pasó delante mío una doncella simulando que llevaba toallas hacia los cuartos de la planta baja. Ja. Yo sabía bien que sólo estaba vigilando que no me robara algún artículo del hogar de sus patrones, pensando quizás, en que ellos creerían que ella cometiera el hurto. Me senté entonces en la sala, pasando la vista una vez más en lo que era para mí, una mentada de casa. La escalera de mármol, el candelabro en el techo, cristalería fina por todos lados y alfombras; lo más curioso, todo olía a lavanda.

En mi exploración visual del lugar, mis traidores ojos me llevaron hacia lo único que podría realmente llamar mi atención de la habitación, el mini bar. Me levanté y di una inspección rápida sobre la selección de vinos y bebidas alcohólicas que imperaban en el mueble, la mayoría eran de lugares que ni siquiera me atrevería a pronunciar, para que mi ignorancia no quedase en evidencia. Curiosamente, unas fotos estaban en el mueble, fotos familiares por cierto. En finos y delicados marcos, encontrabas al árbol genealógico de la familia Fujino, al menos los de los últimos cuarenta años. Inclusive entre ellas había una fotografía de Shizuru cuando se encontraba en la escuela media superior, con su diploma en la mano y abrazada a una bella chica castaña muy parecida a ella, aunque se veía un tanto mayor. Entre las otras fotografías se encontraba una recién nacida Viola, en brazos de Shizuru, la bebé se notaba sana y rozagante sin embargo la expresión de Shizuru era...

- "Podemos irnos Kuga-han"

- "¡Ingeniera!" - Vaya susto que me pegó, ni siquiera la escuché entrar.

- "Tenemos una diligencia qué atender"

- "De acuerdo"

Shizuru me indicó el camino a seguir, iríamos a un hotel del centro de la ciudad, ahí un evento de suma importancia se llevaría a cabo y ella debería asistir en representación de la dependencia. Aparentemente, un político gordo estaba en la ciudad rindiendo un informe, estaría la prensa, estaría la crema y nata de la política de Japón y aparentemente, estaría la ingeniera entre esa gente. Todo era claro, salvo un pequeño detalle. ¿Qué coños tengo yo que ver en ese asunto? ¿Acaso la ingeniera no podía manejar su propio auto y venir sola a este evento? O en su defecto, ¿no para eso está Yamada?

La jefa nunca me dijo que yo estaría con ella, ni siquiera lo insinuó, así que como su chofer, la dejé en la puerta del lugar para luego aparcar en el estacionamiento del hotel. Tomé mi ticket y crucé al café de enfrente, donde esperaría pacientemente cual perro, aguardando en la puerta a la espera de su amo, a que Shizuru terminara con su labor social para regresarla a su casa o a la oficina, ella sabrá. Sorbiendo mi amargo pero dulce café, comencé a elucubrar ideas medio raras, ya saben, cuando te sobra el tiempo y comienzas a descomponer al mundo. Pensé en el papá de Viola, la extraña relación que tenía con Shizuru, se trataron como familiares pero no como lo que se suponía que eran. Hasta donde yo sé son marido y mujer. Aunque sé bien que ella es amante de Reito.

Luego las palabras de Viola repicaron en mi cabeza, acerca de la charada de la familia Fujino, para recordar las de su padre, acerca de hablar de Viola. Después de dos horas de espera ya me dolía la cabeza, no entendía nada y me quería ir a dormir a casa; imposible. Tenía que esperar a la ingeniera. Afortunadamente no tardó mucho ésta en salir de su reunión social puesto que al poco rato me timbró al teléfono indicando así, que era hora de partir o al menos eso pensé. En cuanto le vi a la puerta del hotel, la instrucción fue llevarla a la casa de un político pesado para seguir con el evento, al parecer lo que sea que haya sucedido en el salón fue tal acontecimiento que debía celebrarse aparte. Así lo dispuso mi jefa, así le obedecí.

En una mansión todavía más grande que la de los Fujino, lujosos vehículos con gente de gran alcurnia llegaban a la celebración. Tan importante era el evento que hasta valet parking había en la mansión, joder, lo que es tener dinero e influencias. El problema era que Shizuru estaba arreglada para la ocasión, un hermoso vestido que me hacía cuestionarme el cómo le hacía para sostener tanta carne, ha de ser magia supongo; yo estaba como para pedir limosna. Ese día de todos, se me ocurrió usar aquella mezclilla cuyo sexy agujero enseñaba media nalga, una camisa de manga larga de las de uniforme, podías contar sus arrugas porque no la planché, no tenía más ropa. ¿En mis pies? Converse, claro.

- "Ingeniera, uh..." - Balbuceé, no sabía cómo decirle que estaba hecha una piltrafa y que mejor me retiraba a casa ya, para no avergonzarla.

- "Ara" - Hasta ese momento Shizuru pudo apreciar mi falta de gusto al vestir - "Parece que tenemos un ligero problema de vestuario"

- "Yo no sabía que..."

- "Tranquila Kuga-han, no tardaremos mucho" - ¡Qué! - "Sólo saludaré al secretario de agricultura, a la gente de mi confianza y estamos fuera"

- "Pero inge"

- "Vamos" - Me tomó del brazo - "Te aseguro que a mi lado nadie notará tu pantalón rasgado"

Dicho esto me miró extraño, aquella mirada que sólo ella poseía y que hasta ahora desconocía su significado. Me sonrió y con la misma, entramos a la mansión donde no pasamos para nada desapercibidas, es más, me atrevería a jurar que era tanto mi desentono que el salón entero volteó hacia donde nosotras. Algunos hombres se acercaron a saludarle, Shizuru les sonreía a todos pero nunca soltó mi brazo, yo estaba más que avergonzada por ello. Hubo uno que de plano me miró tan feo, que a punto estuve de salir corriendo del lugar. Lo hubiese hecho, pero ella no me lo permitió, simplemente se paseó por todos lados mientras hombres y mujeres pululaban a su alrededor, todo esto conmigo a su lado. Lo que llamó mi atención fue que nadie hizo comentario alguno sobre ello, nadie le preguntó quien yo era y a cada minuto me iba acostumbrando a la falta de interés de los invitados.

¿De quién era la fiesta a todo esto? ¿Era un evento político o era el evento de Shizuru? Ella acaparó toda la atención del lugar, no sólo porque todos la conocían, no sólo porque en medio de su excentricidad se veía gloriosa, no sólo por ese hermoso escote que me enseñaba su respiración y por qué no, ese prominente pecho que rozaba constantemente en mi brazo. No. Shizuru brillaba tanto que aún con alguien como yo a su lado nadie dejaría nunca de mirarle, esa era la lección a aprender del día. Como ella prometió, hicimos a lo sumo una hora y salimos con la misma, en la puerta me entregaron el vehículo y en él partimos, para esto ya eran cerca de las seis de la tarde.

- "¿Tienes hambre?" - Preguntó después de un largo periodo de silencio.

- "Comí algo en el café, también piqué algunos bocadillos en la fiesta"

- "No siento deseos de regresar a la oficina y todavía es muy temprano como para llegar a casa" - No respondí, simplemente mantuve mi vista frente al panorámico ya que no entendía lo que me estaba diciendo - "Conozco un lugar donde podemos estar a gusto para comer"

- "Pero yo estoy satisfecha" - Protesté.

- "Pero yo tengo hambre" - Su tono cambió drásticamente, lo cual significa que no me estaba preguntando en realidad, sino que me estaba dando una orden.

- "¿Dónde?"

En un lugar muy retirado de la ciudad, había un restaurante que no era precisamente el lugar donde las ropas de Shizuru entonaban, sino más bien las mías. Un izakaya, donde el anfitrión reconoció a la ingeniera y ella a su vez me lo presentó, en caso de que algún día volviera y no con ella precisamente. Nos sentamos a la mesa y Shizuru ordenó sake, a pesar de saber que estaba conduciendo su vehículo, luego pidió algo para comer y yo me preguntaba a dónde iba a parar esto. ¿Por qué? Nos gastamos el sake y pidió otro, con el rostro colorado por el efecto del alcohol, Shizuru se relajaba tanto que hasta me sonreía casi, como si me coqueteara. Luego empezó lo interesante, cuando empezó a criticar a toda la gente con la que estuvo, estoy segura que para mañana ya se habrá arrepentido de lo que dijo pero ahora, me divierto.

- "Kuga-han"

- "Dígame inge" - La contemplé sin temor a ser descubierta.

- "¿Amas a Viola?" - ¿Mande? ¿Significa que vamos a tener una plática suegra-nuera ahora? - "Porque si ya han pasado a la etapa de dormir juntas es que la cosa va en serio..."

- "¡No!" - Me vio feo, corregí - "No estamos durmiendo juntas" - Beep, mentira.

- "No me mientas, te entregó una copia de la llave de su departamento"

- "Sí pero no vivo con ella" - Expliqué - "Yo rento casa con unas compañeras"

- "¿Estás diciendo la verdad?"

- "Sí ingeniera, yo no vivo con Viola" - Shizuru bajó la cabeza y fue entonces cuando se me prendió el foco - "¿Por qué la pregunta?"

- "Viola habló con su padre esta mañana" - Asentí la cabeza para incitarla a continuar con su relato - "Le dijo que viviría con su novia" - O-oh - "¿Tienes idea de lo que su decisión nos ha hecho?" - No tenía idea de que Viola estuviera pensando de esa manera, un momento, que yo recuerde no soy su novia.

- "¿Por eso me ha traído de un lado a otro todo el día?" - Le pregunté - "¿Para hablar conmigo sobre esto?"

- "Viola siempre ha tenido lo que ha querido, su padre la tiene muy consentida" - No me contestó, simplemente frunció el ceño y trató de enfocar la vista a mi rostro sin ningún éxito.

- "Inge" - Miré hacia su cara en busca de una respuesta, mas no pude ver nada, sus cabellos le cubrían los ojos - "Es tarde, debemos regresar" - Señalé resignada - "Creo que es suficiente por hoy ingeniera" - Me acerqué hacia ella - "Vamos, le llevo a su casa"

La tomé del brazo y ella se colgó de mi hombro, quise levantarla pero no me lo permitió, me mantuvo en mi sitio con mucha fuerza. Atónita, busqué una vez más su rostro, quería saber qué era lo que estaba pasando, de qué me estaba perdiendo porque no entendía yo nada. Luego lo vi. Vi finalmente aquello que tanto anhelaba ver en los ojos de Shizuru, por vez primera me dejó entender lo que sus ojos me ocultaban pero que ahí estaba, escondido, oculto, crudo. La mirada que ella dirigió hacia mí era de puro deseo.

Pronunció mi nombre, no mi apellido, no mi apodo, ella dijo Natsuki. Pero en su voz se escuchaba una entonación única, mi nombre salido de sus labios era especial, yo me sentía especial por tener el privilegio de escucharlo así, así como ella lo decía. Me perdí en sus ojos, me derretí en sus labios pero lo que es peor, por un sólo instante, por el tiempo que estuvimos ahí en el tatami del izakaya, en el privado del comercio, no pensé en nadie más que ella. Temis-sama era una locutora de radio cuyo programa me era indiferente, Viola era tan sólo una niña que conocí por casualidad, pero tú Shizuru, tú siempre serás para mí lo más perfecto de este planeta, aún si esto resulta ser una fantasía mía. Grácil y soberbia, Shizuru...


N/A: Espero que este capítulo compense la demora, pero es que estoy teniendo una serie de problemas para hacer todo aquello que esté relacionado con Shizuru, ¿notan que ésta es un poco diferente a la que siempre describo? Pues ha de ser eso, esta mujer es más complicada y por lo mismo, atreverme a realizar un POV implicaría que actualice después de 30 días sino más. Por de pronto sigamos el curso de las cosas y veamos a dónde me lleva la historia. ¿No lo sabían? No tengo ni la menor idea de lo que estoy haciendo, hasta entonces, Ja ne!